La Cruzada Eterna

Aterrizaje

Luego de algunos meses viajando por el espacio y tras seguir la ruta corta que Luxand Texray les había indicado antes la flota de la Cruzada Eterna (mejor dicho, una parte de ella) por fin contemplaban un planeta que añoraban desde que partieron: la Tierra, precisamente Tierra C, mientras tanto parte de la tripulación solo pensaba en que pasara después de bajar de las naves de la flota retornante, entre ellos Yurek Norton y Katia Evans.

- Mírala Yurek, tan bonita, tan redonda, tan azul. – dijo Katia inspirada.
- Lo sé, muchos la echábamos de menos.
- Si, me imagino que Gregory debe estar extrañándome mucho.
- Lo debería, es tu novio ¿no?
- ¿Tu no tenías pareja?
- Si, pero ya estamos algo demasiado indiferentes, larga historia.
- Esta bien Yurek.

Katia suspiro y mirando con tristeza la Tierra solamente se recargo en la ventana.

- ¿Qué ocurre Kat? – pregunto Yurek.
- Echare de menos los momentos que vivimos aquí en la cruzada.
- Debo reconocer que este viaje nos ha reunido, ha hecho amistades e incluso relaciones.
- Me pregunto cómo estarán Gideon y los demás que siguieron con la misión.
- Estarán bien, eso espero.
- Iré a mandar mensaje de que ya vamos a llegar a casa.

Katia se dirige a la sala de comunicaciones del Invictus donde envía el mensaje a Tierra C explicando que había vuelto parte de la cruzada a casa mientras la otra seguía en su misión, Kylean Loftus, la receptora del mensaje, se levantó de su asiento y se dirigió al despacho de Sirius Thulle a darle la noticia, pero el pobre Sirius aún seguía con esas jaquecas incluso después de acabar de una manera monstruosa con la vida de La Condesa, estas se detuvieron cuando Kylean toco la puerta.

- Eh ¿Santidad? – preguntaba Kylean desde el otro lado de la puerta.
- ¿Qué ocurre Loftus? – dijo Sirius con una toalla húmeda en la cabeza.
- Tenemos mensaje del Invictus.
- ¿La nave que comanda Yurek rumbo a Tierra C?
- Si, ya están en el planeta, en estos momentos están en orbita alta listos para aterrizar, solo esperan autorización.
- Concedido.
- Iré a recibirlos entonces.
- No, iré yo a recibirlos.
- ¿Pero por qué? Últimamente no te has sentido bien.
- Por protocolo, me hará bien volverlos a ver.
- Como digas, si ocurre algo me dices y regresamos al Santuario.
- Adelante Kylean.

Sirius se quito la toalla y camino hacia el espejo para asegurarse de que había vuelto a la normalidad o estaba en tonalidades grises oscuro, estaba normal aunque no sabia si era temporal o quien sabe, solo el Sufridor sabe con seguridad.

Kylean aun preocupada por Sirius busco a Issa Belle al claustro donde ella se había encerrado, pero se negó a responderle o siquiera abrirle la puerta, Kylean desistió y siguió su marcha donde se topo con una persona que no esperaba encontrar: Rukbat Arcabi.

- Ay por el amor de… hola Rukbat. – saludo Kylean de manera muy seca.
- Dime Kylean ¿Sabes algo de Gideon? – pregunto Rukbat.
- De el nada, salvo que la Invictus regreso a casa.
- ¿La Invictus?
- Una de las naves que Yurek comanda y que volvió para Tierra C.
- Entonces Gideon sigue ahí desaparecido en el espacio con esas chicas Erza y Alister.
- No te alarmes mujer, el volverá.
- Quizás Yurek sepa algo, llévame con él.
- Solo si me dejas en paz por el resto del año.
- Hecho.

Mientras tanto en Washington DC, una desconsolada Stella Karalis miraba el halo de hierro que Gwen Asharis le había obsequiado tras la victoria del Valle de Aran, en eso aparecía Kairyu Kyoshu trayéndole noticias.

- ¿Qué crees Stella? – le dijo Kairyu a Stella.
- ¿Ocurre algo viejo amigo?
- Una parte de la flota de la Cruzada Eterna ha vuelto a Tierra C.
- ¿En serio?
- Si, encabezada por la Invictus y liderados por Yurek Norton.

El escuchar ese nombre la exalto, la dejo congelada unos segundos y tomo sus cosas apresuradamente.

- Hay que ir a recibirlos ¿tienes preparada una nave al espaciopuerto?
- Si, pero relájate, tenemos tiempo.
- Es ahora o nunca.

Algunas horas habían pasado y una multitud estaba reunida en el espaciopuerto, el mismo donde la Cruzada Eterna había partido, ahora una parte de ella aterrizaría allí, Stella se topo con Eloz Tiberius y June Egbert que también esperaban a los retornados.

- Saludos lady Tiberius. – saludaba gentilmente Stella.
- ¿Cómo estas Karalis? – preguntaba Eloz.
- ¿Te mandaron desde Sodor para recibir a la flota?
- La emperatriz en estos momentos ha estado algo ocupada, me mando a mí.
- Ya veo.
- ¿Y tu a que viniste?
- Supe que Yurek era el líder de la flota retornante.
- Oye mujer, parece que estás interesada en Norton.
- No, claro que no, no quisiera meterme en una bronca con Nikech Amenoi por eso.
- Sabes que esos dos terminaron hace tiempo.
- Lo olvidé.
- Hola chicas. – saludaba June.

June se había distraído y no noto a Stella.

- ¿Te mando Jane? – le pregunto Stella a June.
- Si, iba a venir ella, pero hubo problemas.
- Lo entiendo.
- Me alegra que estén aquí para esta recepción. – les dijo Kylean.
- ¿Y su Santidad?
- Ahí está. – señalando a Sirius con gafas de sol mirando hacia el cielo.
- Ya veo.
- Que nuevas nos traerán.

La primera nave en aterrizar es la Invictus, a bordo de la misma Yurek se dirigía a las personas que habían rescatado en el camino, que era el grupo de Karkat Vantas, Kanaya Maryam, Jade Harley, Dave Strider, Calliope y Roxy Lalonde, esta última durmiendo como gatito en una silla aerodeslizadora, Norton habla con Kanaya que es la que lo hace por el grupo.

- Listos para regresar a casa, aunque creo que no era lo que querían. – le dijo Yurek a Kanaya.
- No se preocupe señor Norton, ya después de lo que nos explico estamos bien, un poco molestos porque Dirk se escapo de las manos, pero felices de saber que alguien mas va tras el y no se detendrá hasta atraparlo.
- Y sobre Roxy…
- Tranquilo, yo me encargare de ella, gracias por sus preocupaciones, es lo menos que puedo hacer por ella luego de lo que paso con su hija.
- Que el Sufridor y la Dolorosa la protejan ¿y que pasara con los demás?
- Dijo usted que la Orden del Martillo les daría alojamiento en el monasterio temporalmente ¿no es así?
- En efecto.
- Solo puedo decir a nombre de todos muchas gracias por habernos ayudado señor Norton.
- Solo dime Yurek.

Luego de eso los dejo solos y se dirigió al hangar principal de la nave donde toda la tripulación lo esperaba, acompañado de Tsunam Thiiem, Calelt y por supuesto de Katia Evans se dirigió a la misma tripulación del Invictus.

- Hermanos, compañeros de tripulación del Invictus, hemos vuelto a casa, se que muchos creen que los que continuaron con la cruzada cometieron el mas grande y tonto acto de suicidio posible, pero créanme, lo hicieron para llevar justicia a una doncella inocente en manos de un vil desgraciado trastornado, se que lo lograran, en tanto nosotros llevaremos su testimonio de valentía a este planeta que nosotros llamamos Tierra C… hermanos, este es el final de nuestro viaje, fue un placer y un honor estar con todos ustedes, hemos hecho muchas amistades nuevas y una que otra relación, una experiencia quizás irrepetible, es momento de llegar a casa y continuar con nuestras vidas… ¡Por Gideon!
- ¡POR GIDEON! – gritaban todos al unisonó.

La multitud reunida en el espaciopuerto miraba como de entre las nubes la enorme nave Invictus descendía hacia una de las bahías de anclaje del mismo, el aterrizaje era lento pero poco a poco la nave reposto en la bahía completando el aterrizaje, a continuación una de las enormes compuertas laterales de la nave se abría soltando una enorme nube de vapor y polvo que cubría todo, de entre todo eso se veían las siluetas de los tripulantes, siendo Yurek Norton el primero en salir, la primera en recibirlo fue Kylean acompañada de Sirius que aun llevaba sus gafas oscuras.

- Bienvenido de vuelta a casa Yurek, nos alegra que hayas regresado con bien. – dijo contenta Kylean.
- Lo mismo digo. – dijo Yurek un poco cabizbajo.
- Por cierto, Norton ¿Qué fue de Karkat y los demás?

En ese momento aparecían los del grupo de Karkat, los primeros en perseguir a Dirk Strider, un enorme contingente de enfermeras y personal medico fueron a recibirlos y atenderlos, Yurek solo volteo a ver a Sirius.

- Están bien, supongo que Kylean te conto acerca de Roxy. – le dijo Yurek a Sirius.
- Desconcertante, por ello cuando estén mejor pasare a verlos.
- Las demás naves descenderán de poco a poco.
- ¿Y qué hay de Gideon?

Antes de que pudiera responder Rukbat Arcabi cayó sobre Yurek amenazándolo con su lanza de hielo, pero Yurek uso telequinesis y se la quito de encima, pero aun así Rukbat insistía en hablar con él.

- ¿Dónde está Norton? – pregunto Rukbat llena de rabia.
- Te refieres a Gideon, pues…
- ¿Pues qué? Habla de una vez, de seguro se esta revolcando con Exilen y Guerkaiz.
- Por supuesto que no maldita celopata trastornada.
- ¿Entonces donde esta? No trates de solaparlo.
- ¿Quieres saber donde esta? Está bien, tú lo quisiste.

Un poco molesto Yurek saco una caja y se la dio a Rukbat, ella se calmó y la recibió.

- ¿Qué es esto? – dijo Rukbat.
- Solo cállate y ábrelo.
- De acuerdo.

Rukbat abrió la caja y en ella estaba una carta sellada y la posesión mas significativa de Gideon: su ushanka.

- ¿Qué significa esto? – le pregunto Rukbat.
- Dijo que te lo diera… en caso de que no volviera.
- ¿Volviera?
- Gideon entro a un agujero negro para perseguir a Dirk Strider.
- Mentira… ¡MENTIRA!
- No es mentira mujer, yo rastree la presencia psíquica de Dirk en dirección al interior de dicho agujero negro y Gideon como todo buen caballero se interno en el a pesar del riesgo que suponía eso.
- ¿Y por que me da esto?
- Para que lo recuerdes, quizás no haya probabilidades de sobrevivir a un salto así, es lo único que te queda de Gideon, así que disfrútalo y déjame en paz.

Yurek enfurecido se va teleportandose a su casa, Rukbat se queda con la caja y ve la carta sellada, la abre y ve lo que Gideon a escrito para ella.

"Para Rukbat Arcabi, a pesar de que hemos pasado por bastantes tira y afloja en nuestra relación, a pesar de esas noches que me diste tu calor y amor, los momentos embarazosos que me hiciste pasar gracias a tus celos y a muchas cosas que han hecho de mi vida un carajo por ti, quiero decirte que nunca te he dejado de amar a mi propio modo, quizás ya no seamos nada, pero jamás te podre sacar del corazón, si no sobrevivo a mi misión quiero que sepas que nunca te olvidare… y que me recuerdes con la única posesión que considero valiosa para mi… hasta siempre… Gideon Otto Thulle…."

Luego de leer la carta Rukbat la suelta y toma el sombrero abrazándolo fuertemente para luego soltar unas lágrimas, Eloz que al verla y a pesar de que le caía mal aquella mujer fue a consolarla con un abrazo, June en cambio busco a Stella, pero vio que se había marchado.

De regreso a su casa Yurek abrió la puerta y vio como su hogar estaba tal y como lo dejo antes de irse, sin polvo ni nada que tuviera signos de abandono, alguien la había limpiado en su ausencia pero ¿quién?, el no sabia hasta que alguien toco a su puerta, el fue a abrir y quien estaba allí era nada más que Stella.

- Karalis ¿Qué haces aquí? – pregunto Yurek.

Stella no dijo palabra y fue directamente a darle un enorme abrazo, parecía que no quería soltarlo y Yurek sin saber que pasaba solamente correspondió al abrazo y cerró los ojos.

- Regresaste Yurek. – dijo Stella.
- Imagino que me echaste de menos.
- Como no tienes idea.
- Me alegra verte, también te extrañe.
- Han pasado tantas cosas en Tierra C que no se por donde empezar.
- Si me sueltas podremos platicar.
- Prométeme que nunca te iras.
- No lo hare, supongo.

Y así estuvieron abrazados un rato más, Yurek desconocía todo lo que pasaba, pero solo era una punta de un iceberg aun mas grande.