La Cruzada Eterna

Expiacion

Un laboratorio cargado de tensión, una presidenta caída en desgracia llena de miedo, un grupo de chicos armados sin poder reaccionar y un cadáver que ha vuelto a cobrar vida o eso parece, es todo lo que se puede decir en estos momentos hasta que un psíquico de poderes deslumbrantes aparece detrás del escuadrón comandado por los hermanos Kiddo para sacarlos de allí.

- ¡Vámonos de aquí!

La voz de aquel psíquico los hizo voltear justo para desaparecer de allí y volver a la seguridad del Santuario, donde estarían a salvo y donde una preocupada Kylean Loftus los esperaba.

- ¿Cómo fue la misión? – preguntaba Kylean.
- Eh ¿Cómo lo explico? – le respondió Miryam.
- ¿Fracasaron?
- La verdad es que Calliope, la que usaba el cuerpo de una Jade muerta de otra línea temporal, cambio de cuerpo y ahora se fusiono con el de Yury Norton el cual por alguna razón Jane Crocker tenia resguardado en su laboratorio. – le explicaba Gregory.
- Dios mío… ¿y los acólitos?
- Aquí. – dijo Astrid Thulle medio alegre junto a sus amigos.
- Por lo menos volvieron sanos y salvos ¿Qué hace aquí Yurek Norton?
- Él nos sacó de esta.

El grupo mira a Yurek aun con la mirada firme.

- Y volveré para allá. – dijo Norton.
- Pero Yurek, eso seria peligroso. – le dijo Kylean.
- No dejare que nada ni nadie abuse del cuerpo de mi hermana, iré a rescatarla, si es necesario tendré que pelear con ella.
- No lo…

Justo en ese instante Yurek se teleporta de vuelta antes de que Kylean pudiese detenerlo.

- Hagas…

Los demás solo quedan mirando escépticos.

- ¿Y ahora que lady Loftus? – preguntaba Astrid.
- Deberemos informarle a Sirius de esto.
- Yo lo hare, por favor, déjeme hacerlo.
- De acuerdo, pero se delicada.
- Entendido.
- Astrid… regresa pronto. -le dijo Yuseia Kyofza preocupada.
- Tranquila, volvere.

Astrid tenia razones para informar del estado de la misión a Sirius, no solo para ello sino para ver como se encontraba, hacia días que veía a su padre adoptivo con bastante preocupación y esa era la oportunidad perfecta, pero no sabia lo que estaba aguardándole el destino en ese momento.

De regreso en los laboratorios de Skaianet, una fúrica Yury Norton o mejor dicho, una Calliope usando el cuerpo de Yury Norton, se puso a buscar a Jane Crocker que había aprovechado un ligero momento de distracción para escabullirse de las instalaciones mientras ordenaba a su marido activar los sistemas de contención del laboratorio, quizás así podría detener a la cherub desatada.

- Dime que los materializadores están operativos Jake ¿lo están? – preguntaba Jane muerta de miedo.
- Si lo están. – respondía Jake.
- Entonces actívalos junto a los sistemas de autodestrucción, debemos escapar de aquí ahora.
- Pero ya activé los sistemas de seguridad y contención.
- Que sirvan para hacernos ganar tiempo, hay que huir, activa los materializadores y la autodestrucción, AHORA.

Jake presuroso activo ambos sistemas y una Jane desesperada toma a su marido de la mano llevándoselo a los materializadores por donde podían escapar, mientras tanto los sistemas de contención lanzaban nitrógeno líquido en la cámara donde Calliope se encontraba para ser congelada, a pesar de que tenia la ventaja de los poderes psíquicos del cuerpo de Yury no pudo hacer nada y el nitrógeno logro detenerla al congelar el cuerpo, mientras tanto los sistemas de autodestrucción iniciaron cuenta atrás y justo cuando Yurek había regresado una enorme explosión se registró en el laboratorio que lo mando a volar dejándolo inconsciente en el suelo. De las enormes instalaciones del laboratorio ubicado en el corazón de la isla de Terranova solo quedaban las ruinas aun llameantes del lugar, pero a pesar de la explosión Calliope había sobrevivido gracias a un campo de energía que había generado justo en el momento en que la cuenta regresiva había llegado a cero, el cuerpo de Yury en el que estaba metida se había mantenido inmaculado y busco algún rastro de Jane y Jake pero de ellos no encontró absolutamente nada, decepcionada solamente pateo una piedra hasta que recordó el nombre de una persona, esa persona con la cual arreglar cuentas.

- Sirius…

Para cuando Yurek había recuperado la razón vio que el cuerpo de su hermana había desaparecido, pensó que la explosión había desaparecido, pero de no ser por débiles registros psíquicos sintió que aún estaba viva (o eso parecía), de inmediato se puso a buscarla sin éxito, solo podía pensar donde atacaría después.

En el Santuario una preocupada Astrid corría por los pasillos del Palacio Pontificio hasta llegar al despacho de su padre, tímidamente toco la puerta y espero respuesta de Sirius.

- Eh… padre. – preguntaba tímida Astrid.
- ¿Eres tu Astrid? – dijo Sirius.
- Si, soy yo, tengo informes de la misión.
- Ah, entonces pasa.

Aun con temor Astrid abría la puerta y vio a su padre sentado en su despacho mirando por la ventana hacia el cielo nocturno, ella se acerco lentamente hacia el pero fue detenida.

- Hasta ahí Astrid, gracias. – le dijo Sirius. - ¿Cómo salió la misión?
- Bueno… yo…
- ¿Qué ocurre Astrid?
- Se puede decir que termino algo… extraña.
- ¿Extraña? ¿En que sentido?
- Bueno, Jade o mejor dicho Calliope apareció en el laboratorio donde tenían el cuerpo de Yury Norton, de deshizo del cuerpo de Jade y tomo el de Yury, hizo un desastre y bueno, Yurek nos saco de allí.
- Misión frustrada por terceros, en este caso por ella, lo entiendo, no te preocupes hija mía, aunque…
- Aunque qué.
- Hubieran destruido el cuerpo para impedirlo.
- ¿Destruirlo? Pero se veía viva.
- Debian destruirlo, hubieran evitado que lo usaran Jane para su aberrante experimento o Calliope para volverse un autentico demonio.
- Pero la sentí aun viva padre.
- ¿Viva?
- Si, no me parecía justo destruir el cuerpo y mas sabiendo que Yurek había intervenido para impedir todo eso para salvarlo.
- Era un cuerpo sin alma.
- Pudimos salvarlo y volverla a revivir.
- Di ordenes hija mía, se debieron cumplir, pero pasaron cosas y es todo ¿Qué mas pudimos hacer?
- Siempre hay posibilidades, tal y como siempre dices.
- No siempre, debes entender eso, ahora retiraos, esperad nuevas órdenes.

Astrid paso de la preocupación al coraje cuando Sirius le hablaba así.

- Padre ¿Qué es lo que te pasa? – le preguntaba Astrid a Sirius.
- A mi nada, por favor Astrid sal de aquí y espera órdenes.
- Desde hace días estas actuando extraño y quiero saber que te pasa.
- No me pasa nada, estoy bien, ahora retírate.
- Tienes algo y me preocupa, quiero saber si estas bien.
- Ya te dije que estoy bien, ahora déjame en paz.
- No me iré hasta que me digas.
- He dicho que te retires.
- Dime ¿Qué te pasa?
- ¡FUERA!

Sirius se había levantado y pronto Astrid vio algo diferente en su padre, cabellera gris, piel aun mas gris como de costumbre y, sobre todo, unos ojos oscurecidos coronados por unas pupilas henchidas de rojo oxido, la pobre Astrid solo podía contemplar con tristeza lo que le había pasado al troll que le acogió como una hija y en lo que se había transformado.

- Tu… tu… tu. – dijo una Astrid entristecida.
- No quería que me vieras así.
- Tu… ¿Quién eres?
- Soy yo, Sirius Thulle, tu padre, el pontífice máximo de la Iglesia del Sufridor.
- No… no… no puede ser.
- Debes entender hija, por algo no quería que estuvieras aquí, no quería que me vieras así.
- ¿Qué fue lo que te paso?
- La maldición que aqueja a los Thulle, la maldición de los berserker.
- Pensé que solo le pasaba a Gideon pero ¿a ti también?
- Pensé que lo había dominado por completo, pero fue todo lo contrario.
- Padre, por favor déjame ayudarte a liberarte de él.
- Es imposible, estoy consumido por él, por eso quiero que te alejes de mí, es una orden.
- ¿Alejarme? ¿después de todo lo que hemos vivido y aun así me alejas de ti? Eres mi padre, no me iré de tu lado.
- Te pido que te vayas de mi Astrid.
- Te ayudare a liberarte de esto y no me iré.
- Retírate.
- No lo hare.
- ¡RETIRATE!

Después del grito un Sirius dominado por la furia lanzo inconscientemente rayos de energía sobre su hija estrellándola contra la pared, él no podía creer lo que había hecho y solo impotente miraba como su hija empezaba a llorar en el suelo adolorida ¿Cómo podía su padre capaz de lastimarla?, el no era el único que sentía ese dolor e intento acercarse, pero la solloza Astrid solamente le pedía que se alejara.

- Papi ¿Por qué? – aun solloza dijo Astrid.
- Yo… no quería hacerlo.
- No te acerques por favor.
- No quería hacerlo, pero no tenia opción, la furia me domino.

Sirius miraba como Astrid se levantaba del suelo con lagrimas en los ojos, pero con los dientes crujiendo de pura furia, ella saco sus cuchillas poniéndose en plan de batalla contra su propio padre.

- Tu… tu no eres mi padre.
- ¿De que hablas?
- Le liberare del demonio que te consume, aunque… aunque… tenga que pelear conmigo.
- ¿En serio pelearas conmigo?
- Si es necesario para salvarte entonces lo hare.
- Si así lo quieres hija, que así sea.

Astrid fue la primera en golpear pero sus cuchillas son detenidas por el martillo que Sirius había sacado de la nada, la chica aún seguía lanzando golpes con sus armas las cuales detenía Sirius en fracciones de segundos, el de una patada aleja a su hija que insistía en golpearlo sin éxito, el simplemente dio un salto frente a ella y con un par de golpes del martillo la mando contra el escritorio destruyéndolo en el proceso, aunque a pesar del golpe la chica se puso de pie como pudo y siguió con fuerzas para pelear.

- No tiene caso pelear conmigo hija, te enseñe todo lo que sabes y conozco todos tus movimientos.
- Eso no me detendrá, voy a salvarte papá, aunque muera.
- De acuerdo, si así lo quieres entonces lamentare tu perdida.

Luego de ello Sirius soltó su martillo y en un abrir y cerrar de ojos apareció frente a Astrid dándole una patada en el mentón que la mando a volar en el aire, acto seguido Sirius dio un potente salto y usando solo sus dedos le asesto varios golpes prácticamente imposibles de ver o detener a su hija que al recibir los impactos termino cayendo en el suelo adolorida y con la boca llena de sangre, en eso Sirius toma una de las cuchillas y se acerca a una indefensa Astrid a darle el golpe de gracia.

- Que el Sufridor me perdone por lo que hare.
- ¿Serias capaz de matar a tu hija?
- Me temo que sí, así es la vida.

Justo en ese momento antes de acabar con Astrid aparecía nadie mas que Calliope en el cuerpo de Yury, Sirius se detuvo y miro a la recién llegada sin sorprenderse.

- Sabia que llegarías Callie, tarde o temprano lo harías. – le dijo Sirius.
- Ya no soy ni Callie ni Yury.
- ¿Entonces quién eres?
- Yo soy… Lady Spanish.
- Sabia que dirías eso.

Lady Spanish tomo a Sirius con la telequinesis y empezó a asfixiarlo, una mirada de furia se ceñía sobre Thulle.

- Te dije que no hicieras nada que atentara contra la línea, te sentiste un dios y ahora te demostrare que no es así.

De su mano aparecía una espada embadurnada de energía oscura, la tomo y apunto contra Sirius listo para matarlo, pero una cuchilla salió volando soltando la espada de la mano de Spanish que solo vio que Astrid aun lastimada tenía ganas de pelea.

- Tu no le harás nada bruja.
- Intento matarte ¿y aun así lo defiendes?
- Porque el es mi padre, y lo quiero mucho, tu no le pondrás un dedo encima.

Astrid salto como un felino sobre Lady Spanish que lo sorpresivo del ataque soltó a Sirius, luego de un forcejeo Spanish usa telequinesis para quitarse a Astrid y arrojarla contra la pared lastimándole más, tanto que ya no podía levantarse por el dolor, el demonio se acerco a Astrid y con la espada oscura apunto al corazón de la chica.

- Lamento lo que te hare, pero tú te lo buscaste.

Luego de decirle eso Spanish le clavo la espada a Astrid en el corazón… o eso creía porque Astrid no sintió nada mas sin embargo vio gotas de sangre naranja caer sobre ella, fue ahí donde se dio cuenta que quien recibió el golpe mortal por ella fue el mismo Sirius que con sus ultimas fuerzas y sintiendo la espada atravesando su corazón y girándose en el proceso descargo toda su energía en Spanish derribándola y haciendo que huya, Sirius débil caía al suelo mientras la débil Astrid se arrastraba hacia el, pronto al despacho acudieron Kylean y los demás que solo veían impotentes todo lo que había pasado.

- Pero en el nombre del Sufridor y la Dolorosa ¿Qué acaba de ocurrir aquí? – preguntaba Kylean.
- Calliope… o mejor dicho… Lady Spanish. – dijo Astrid.
- Sabia que esto iba a pasar.

Un agonizante Sirius que volvía a la normalidad tomo la mano de Astrid mirándola con ojos tristes.

- Astrid… hija mía… yo…
- Papá, volviste a la normalidad.
- Si… Spanish me libero de la maldición… que me consumía…
- Padre por favor, no mueras.
- Esto… tenia que pasar… estaba escrito…
- No me dejes papi.
- Astrid… has crecido… ahora eres toda… una guerrera… a pesar de que la maldición me consumía… estuviste a mi lado…
- Eres mi padre y jamás me apartare de ti.
- Es… momento de reunirme… con el Sufridor… pero sé que estarás bien…
- No mueras…
- Perdóname por… lo que te hice… por preocuparte… y que me perdonen… todos… por lo que hice…
- Te perdono pero no te vayas, no ahora.
- No llores hija mía… recuerda que siempre… estaré contigo… aquí…

Señalando al corazón de Astrid ella tomaba sus manos a las de Sirius mientras el aun agonizante le decía palabras.

- Se que los héroes… que vendrán en el futuro… serán como tu…
- Te lo prometo padre, lo prometo.

Luego miro a Kylean y le señalo el báculo.

- Kylean… toma mi báculo… y cuando llegue el momento… ve con Egbert… sabrás que hacer… en ese momento… mi pontífice máximo.
- ¿Pontífice máximo? – dijo extrañada y sorprendida Kylean. – Pero que debo hacer con June… espera… es con June ¿no?

Sirius se limito a negar con la cabeza, Kylean se tomo un momento y mirando el báculo acepto la misión.

- Entendido.
- Espera ¿le dijiste pontífice máximo a Kylean? Eso significa. – decía Miryam extrañada.
- Que ella ahora es la líder de la Iglesia del Sufridor. – añadió Gregory.

Sirius sonriente miro hacia el techo de la amplia cámara suspirando por última vez.

- El volverá… y esto… llegará a buen término… así empieza… empieza… todo…

Sirius Thulle cerro los ojos para siempre en brazos de su amada hija quien rompió en llantón sosteniendo el cuerpo de su padre, Yuseia y Boris Lavrov van con ella a consolarla mientras Kylean, ahora en su nuevo puesto solo podía pensar en lo que pasaría después…