1-PRUEBA DE EMBARAZO
Y ahí estaba ahora Izuna, teniendo ante sus ojos esa cosa... ¿Cómo se suponía que funcionaba? ¿Se tenía que hacer algún corte o morderse un dedo para conseguir su sangre y luego presionar con la misma en esa especie de tubo? Así como si estuviese invocando algo... No tenía ni idea, pero Tobirama le había guiado al baño y le había dicho: "Haz lo tuyo" y ahí le había dejado... Como si él supiera que era hacer "lo suyo". ¡Maldita sea! Que fuese doncel no significaba que supiera que era eso de hacer lo suyo o como funcionara una prueba de embarazo. Ni siquiera había recibido clases de donceles... A él le habían enseñado a matar y pelear, herir a sus enemigos, seccionarlos, cortarlos a cachitos, quemarlos... Lo único que sabía era que tenía que usar protección si dejaba que alguien le follara. Y eso lo sabía porque el día que llegó su adolescencia y descubrió que si tenía sexo con un hombre podía preñarse, su hermano se acercó, le entregó condones y le dijo:
–Oblígales a que se los pongan siempre, Izuna, sino vas a terminar como ese.– Y le había señalado un doncel del clan que, pese a su corta edad, ya tenía un par de hijos.
Y esa fue toda su jodida educación sexual... Lo demás lo descubrió experimentando el sexo y descubriendo que le gustaba hacerlo.
Unos sonidos en la puerta le distrajeron de su ensimismamiento.
–¿Has terminado? Llevas toda una eternidad aquí, Uchiha.– La voz al otro lado sonaba exasperada e impaciente.– Tenías que salir cuando terminases para descubrir el resultado juntos...
Abrió la puerta con brusquedad, frunciéndole el ceño.
–No, no he terminado porque no se como funciona esta maldita cosa, Senju.
Se miraron el uno al otro, uno sin creerse que el otro fuera tan inepto en esos temas y el otro molesto por no saber que tenía que hacer y ser juzgado por esa rata albina. Al final Tobirama le empujó de vuelta al baño, cerrando detrás de él, para seguidamente arrebatarle la prueba de la mano, quitarle la tapa y ofrecérsela de vuelta.
–Mea aquí.– Señalando esa especie de papelito que había quedado destapado.
–¿De esta forma tan vulgar sabremos el resultado?– Preguntó desilusionado.
–¿Qué esperabas? ¿Tener que aplicar alguna técnica súper secreta? ¿Qué saldría un rival al aplicar chakra a la prueba y tras vencerlo te diría lo que quieres saber? Está pensado para que cualquiera pueda usarlo, incluso los que no son ninjas...– Negó al ver la desilusión del azabache al sólo tener que miccionar en la punta.
Izuna le dio la espalda encarando el inodoro y... No ocurrió nada. Le miró por sobre el hombro y le levantó una ceja.
–No me digas, no puedes mear si estoy a tu espalda.– Se mofó pues sabía que a Madara le pasaba eso, su hermano se lo había contado y Mito se lo había confirmado.– Con la de cosas que hemos hecho...
–Cierra la boca idiota... Lo que ocurre es que no tengo ganas de mear ahora, ¿vale?
Se acercó al azabache poniéndose en su espalda y estirando la mano aplicó chakra para hacer caer agua en el inodoro, salpicando con unas gotitas el pene de Izuna… Y funcionó, el doncel empezó a hacer pis. Le quitó la prueba de la mano y la metió en el pequeño chorrito de pis del azabache. Luego se apartó mientras cerraba la tapa del test de embarazo, dejando que Izuna terminara.
–Ves como si tenías ganas...
Izuna se enfurruñó y le puso un puchero saliendo sin mirarle. Y le siguió mientras una pequeña sonrisa aparecía en sus labios... ¡Uchihas, ellos y su orgullo!
Esperaron en silencio los minutos que tardaba y luego estiraron las manos ambos a la vez, los dos queriendo alcanzar la prueba para ver el resultado antes que el otro, ansiosos. Por supuesto él ganó, por algo era el shinobi más rápido del mundo ninja. Observó las marcas que mostraba el test.
–Y bien, ¿qué dice? No me hagas esperar más rata.– Izuna estaba inclinado hacía él intentando ver el resultado.
–Dice que...
–¡Dilo ya, Senju!– Mientras estiraba la mano para intentar quitarle la dichosa prueba y verlo por si mismo, era él el que tendría que saber los resultados antes que el otro, por algo era el afectado.
–Vamos a ser padres. Estás preñado, Izuna.– Le mostró por fin la prueba mostrando las dos rallitas rosas. Izuna se lo arrebató de las manos, esta vez con éxito y se lo llevó a la cara.– ¿Tanto usar el sharingan te está dejando ciego?
–No, ¿por?– A veces el azabache era algo inocente y no terminaba de pillar cuando se estaba burlando, otras veces Izuna solía ser bastante literal.
–Por como te lo acercas... Solo te falta pegártelo al ojo, Uchiha.
–Es que...– Su ceño se frunció y se mordió los labios.
Era claro que ese resultado, que le confirmaba el análisis preliminar, le causaba cierto estrés a alguien como el azabache. Estiró la mano por encima de la mesa y le sujetó una de las suyas a Izuna, en señal de cariño y apoyo.
–Tranquilo... Lo haremos juntos. Déjame estar a tu lado, Izuna. Sabes lo que siento por ti y yo se que tu también sientes lo mismo por mi, no me seas cabezota y no nos engañemos más.
Tras largos minutos donde le había mirado a la cara con preocupación, analizando y seguramente teniendo un debate mental interno, al final el azabache le había asentido quedamente.
–Pero no me falles Tobirama...–Reconocía que amaba a ese albino, pero eso significaba que estaba entregando su corazón al Senju y si este cambiaba de opinión o se cansaba de él, sería su fin.
–No lo haré Izuna.– Entrelazaron sus dedos por encima de la mesa. Estaba tan feliz de que finalmente el Uchiha estuviera admitiendo que le correspondía.
