5- DUDAS/MIEDOS

Una vez consigue que su pareja esté más calmado y, después de compartir de la emoción de haber visto a su pequeño y haber escuchado su fuerte corazoncito. Deja a Izuna reposar, sabe que se debe sentir cansado, no sólo físicamente por el embarazo, sino emocionalmente por los fuertes sentimientos que ha sentido esa mañana y que han despertado en él tras ver y conocer a ese bebé que estaba gestando en su interior.

– Enseguida vuelvo, tengo algo que hacer.– Le besa en los labios, disfrutando de la suavidad de los mismos.

–Estaré bien... Estaremos.– Rectificó.– Tienes trabajo que hacer, yo por ahora me quedaré aquí... Tengo algunos documentos del clan por revisar.

–Descansa, eso es lo que debes hacer.– La mueca de su azabache no se hizo esperar.–Por un día que te tomes para ti mismo no afectará a nadie.

Al fin le vio asentir muy levemente, como reticente... Aunque sabía que lo haría.

Salió de su hogar para ir directamente a ver a su hermano mayor, hacía apenas unas horas de la revisión pero debía dejarle claro algo. No le gustaba como había tratado a Izuna, la madre de su futuro hijo y su pareja. Entra en la habitación y le mira de forma afilada.

–No vuelvas a tratar a Izuna de esa forma, Hashirama.

–No creo que le importe... Igual que no le importa tu hijo y no le importas tu...

Da un manotazo sobre la mesa y se inclina amenazante sobre la misma, sin apartar la mirada de su mayor.

–No sabes nada y le estás juzgando sin conocerle, ¿desde cuando eres así de mezquino? ¿Lo has pillado de ese jodido puercoespín?

–Mírate Tobirama, tú defendiendo a un Uchiha... Y todo porque intimáis y porque está preñado... Estoy seguro que fue algo que orquestó el mismo Izuna para manipularte.

Le da un fuerte puñetazo y le vuelve a agarrar de la ropa con rabia.

–Y encima me atacas por decirte las verdades, a tu propio hermano mayor... No te reconozco.

–Yo soy el que no te reconoce... Pero ya que quieres verdades ahí van.– Le taladra con la mirada.– Yo fui el que orquestó todo, le tenía que dar una pastilla del día después y le di un vitamínico... Sabía perfectamente lo que hacía, quería que se quedara embarazado y que así no pudiera ir a esa misión... No estaba dispuesto a perderle, ni dejar que otro intentara conquistarle mientras estuviera lejos, no iba a permitir que nadie me lo quitara.

Hashirama abrió los ojos grandemente y la boca.

–¿Estas demente? Y entonces él, por qué...

–¿Por qué mintió?– Vio a Hashirama asentir.– Si Izuna hubiera dicho la verdad, ese día en el despacho, estoy seguro que Madara, como mínimo, habría intentado arrancarme la polla o hasta algo peor... Pero en cambio Izuna mintió para protegerme de la ira de Madara y lo hizo porque me ama.

–¿Cómo estás tan seguro de eso? Te ha tratado con tanta indiferencia...

–Se que me ama porque conozco a Izuna mejor de lo que se conoce él a si mismo... A él le cuesta aceptar los cambios y mostrar sus emociones, no sabe gestionarlas y encima, su orgullo no le permite verse vulnerable ante los que no confía o quiere.

Espera eso significaba entonces... Pero su hermano menor no le dejó decir nada, porque prosiguió hablando.

–Así que te pido que no te metas más en mi relación, porque se que fuiste tú quien le pidió a Izuna aceptar esa misión.– Su azabache se lo había explicado.– Y te exijo que no te atrevas a juzgarle de nuevo y menos a tratarle de esa forma... O tu y yo tendremos un grave problema, hermano.

Madara se descruzó de brazos e hizo un pequeño sonido para ser notado por los Senju, que de tan centrados en su "pelea" familiar no le habían sentido llegar. Por una vez va a reconocer que no le cae tan mal Tobirama, por el hecho de conocer a Izuna y defenderle frente a las acusaciones y acciones de Hashirama, al que mira con frialdad y molestia.

– Vete a casa, Tobirama Senju, por hoy yo me ocuparé de tus funciones hacía tu hermano. Creo que debéis compartir el momento con mi hermano tras haber visto y escuchado a mi sobrino. – Va a tener unas palabritas con su moreno por esas mismas acusaciones que ha escuchado sobre su menor. Antes de que Tobirama se marche añade. –Pero no te acostumbres rata.

Una vez que se quedan solos con Hashirama se lo mira fijamente, sin quitarle la vista de encima, haciendo que a cada segundo que pasa el Senju se ponga más y más nervioso.

–¿Qué has hecho, idiota?

Hashirama hace un puchero por la rudeza y frialdad en la voz de su pareja.

–Mady, yo... Yo creí que Izuna no quería ese bebé que gesta en su vientre... Se mostró tan distante durante la técnica, como sino estuviera o no quisiera verlo o escucharle... Las madres y donceles gestantes no se comportan así cuando aplico mi jutsu... Tu mismo cuando viste a Hanna o Taichi en el vientre de Mito mostraste algo.– Expresó nervioso.

–¿Me comparas con Izuna y por eso crees conocerle? Pues siento decirte que no somos iguales... – Se frotó la frente ante la estupidez de una de sus parejas. – Y sobre la misión, ¿qué a querido decir la rata?

–No creo que Izuna quiera a Tobi. Intenté separarles poniendo distancia... Si Izuna se iba de misión larga con un ex amante suyo y ese otro que le pretende, quizás dejaría a mi hermano. Y así Tobirama se enamoraría de alguien más y dejaría de sufrir porque no le correspondía... O corresponde, me cuesta creer que le ame tal como insinúa Tobi.

Madara aprieta sus puños con furia hacia lo tonto que puede llegar a ser Hashirama.

–Escúchame bien porque no pienso repetírtelo de nuevo... Primero de todo, tú hermano ya es mayorcito como para que te inmiscuyas en su vida y decisiones, y más si estás afectan a mi menor y su felicidad.

–Pero es mi hermano y...

–¡Que te calles Hashirama!– Le vio morderse los labios. Y prosiguió.– Mi hermano, aunque nos parezcamos, es de miras más cerradas que yo, sus patrones son más rígidos. Izuna nunca se habría hecho amigo tuyo ese día que nos conocimos en el río, Izuna no aceptó la paz que queríamos pactar, no la aceptó ni cuando se estaba muriendo... Que te recuerdo que prefería morir a que le curase un enemigo.

Hashirama recordó eso... Un Izuna moribundo pidiéndole a su hermano que no confiara en los Senju, que no pactara, que prefería morir y Madara le tuvo que meter en una ilusión para dormirle y que así él le pudiera tocar para aplicarle jutsu curativo. Ahí pudo conocer de primera mano lo que era la terquedad Uchiha... Ni Tobirama que decía odiar tanto a los del abanico le discutió tanto al aceptar y pactar la paz con Madara.

– Tu no sabes lo que le costó aceptar que nuestra amistad siguió igual que antes luego de pactar. Y ya cuando iniciemos nuestra relación... Izuna me trató frio y distante durante semanas, él nunca había actuado así conmigo. Recuerda lo que le costó a la rata que Izuna le aceptara. Primero que dejara de pelear y que le tratara sin querer matarle, luego aceptar que le gustaba intimar con él, lo que le costó que Izuna le reconociera sólo a él como amante y los años que estuvo pidiéndole salir y matrimonio sin éxito. Te aseguro que ahora no estarían como están si mi hermano no amara al tuyo, ni le hubiera ido aceptando, aunque tan lentamente, sino se hubiera ido enamorando de esa rata que tienes por hermano.– Y gruñó recordando algo que dijo ese imbécil albino.– Y no le habría protegido de que yo le matara al enterarme de lo que ha hecho para preñar a Izuna y así salirse con la suya.

Hashirama comprende que esas dudas y miedos que tenía sobre Izuna y el amor que le tiene a su hermano y, ahora, al bebé, son infundadas. Ha actuado como un imbécil... Tobi y Madara tienen razón al decírselo.

-Oh, Mady... He sido un estúpido. Iré a disculparme con Izu-bebé por haberle tratado tan frio.– Dispuesto a levantarse.

-No, mejor déjale. Izuna ahora estará con la rata de tu hermano asimilando todo lo vivido y no le gustará que le interrumpas en un momento tan vulnerable e íntimo.