6- PATADAS

Ya lleva días notando cierta incomodidad, incluso dolor, por los movimientos fetales... Su hijo no parece encontrarse a gusto en su interior porque mira que llega a moverse y a golpearle en sus órganos internos... Se siente como el saco de boxeo de su crío. Un nuevo golpe le hace tensarse, hacer una leve mueca y retener cualquier sonido de queja. No le gusta quejarse, es shinobi está acostumbrado al dolor y a que le hieran en combate. Pero todo y eso, Tobirama ha notado que le ocurre algo. Su albino es demasiado observador y buen analista.

–¿Izuna?

Le niega sin abrir la boca pues su hijo sigue pataleándole internamente.

Pero Tobirama no es tonto, sabe que le ocurre algo y ese algo está relacionado con su bebé. Lleva una mano a la curvatura del vientre de su Uchiha, no es un vientre muy abultado por ahora pero si que se nota que está embarazado... Y se nota aunque el azabache use prendas anchas para intentar disimular su estado. Y ahí las siente, las patadas del pequeño a su pareja.

–¡Será todo un usuario de taijutsu! –Comenta con orgullo y felicidad al sentir como su hijo se hace notar.– Es fuerte.

–Le has transmitido tu odio hacía los Uchiha. –Comenta Izuna con voz algo tensa. Es algo doloroso lo que le está haciendo su bebé.

–Es imposible que nuestro pequeño odie a su increíble madre. –Besa la frente de su pareja recibiendo una mirada algo tensa y suplicante. Para seguidamente empezar masajear ese vientre y hablar con voz suave pero firme a su retoño. –Hajime, no debes golpear así a tu madre.

–¿Hajime? –Parpadea mirando a su pareja. –Así que tú has decidido que ese será su nombre...

–Me gusta por su significado, él fue el inicio de algo nuevo entre nosotros. –Pues con el conocimiento de que estaba embarazado, Izuna terminó dando el paso de aceptarle.–¿No te gusta?

Puede que decidir el nombre del hijo de ambos sin consultar al Uchiha no hubiera sido muy correcto. Posiblemente terminarían discutiendo con el azabache. Los dos queriendo tener razón.

Izuna frunció el ceño, ahora no sabía si era por las patadas del bebé o por estar molesto por decidir él ese nombre sin consultarle. Luego le vio suspirar y relajarse.

–Me gusta y a él también. –Soltó sintiéndose liberado al detenerse su crío de esas torturas.

Sonrió levemente y unió sus labios con los de su azabache, mientras su mano no se detenía de dar suaves masajes a ese abultamiento donde se formaba su primogénito. Notando de vez en vez a su bebé al éste moverse, esta vez con suavidad, por dentro del útero de su pareja. Izuna le devolvió el beso y luego le miró con cariño, filtrándose la emoción a través de esos ojos tan negros, le vio suspirar a gusto y relajándose.

–¿Me miras así por qué me amas o hay algún otro motivo?– Preguntó emocionado por esa disposición de su azabache hacía él, buscando la complicidad y el momento con su pareja. Sabía que Izuna le amaba, pero siendo realistas no es que fuera alguien muy demostrativo, exceptuando contadas ocasiones, claro.

–Hoy por fin podré descansar a gusto.– Susurró el doncel sintiéndose como en una nube de calma y felicidad. Escuchó el gruñido del albino y como le achicaba los ojos.– ¿Qué? Tu hijo no me ha estado dejando dormir estos días con tanta practica del taijutsu, como dices tu.

–¡Uchihas! – Reviró los ojos... Él creyendo que tendrían un momento intimo y romántico e Izuna lo rompía.