7- SINDROME DE COUVADE
Camina lentamente hacía la torre Hokage, su caminar es extraño pero es que le duele la espalda y la cadera, también la barriga. Se siente tan incomodo y cansado... Y esas náuseas que le acompañan no le ayudan a sentirse mejor. Es horrible, se siente horrible. Suspira agotado al llegar al pie de la torre sabiendo que ha de subir toda una serie de malditas escaleras, se apoya en la barandilla y empieza, un pie delante del otro. Al llegar entra sin llamar y pilla a su hermano besándose con su cuñado. No tiene ánimos para decirles nada, tampoco hace falta porque ambos se detienen al verle.
–Tobi, ¿qué tienes?
–Estas horrible rata...
–¡Mady! No le digas así a mi hermano.
Les gruñe a ambos mientras hace una mueca, no le han dicho nada que no sepa... No se ha mirado en el espejo, pero se siente horrible.
Hashirama se acerca preocupado, más al verle llevar una mano a su espalda baja y masajearla.
–No me siento muy bien hoy.
–¿Qué has comido?
–No me hables de comida, tengo una sensación rara en el estómago y tengo ganas de vomitar.
–¿Has descansado bien?– Hashirama ha entrado en modo médico y le toma la temperatura.
–Si... Pero es como sino lo hubiera hecho, me siento sin energía.
–¿Qué más síntomas tienes?
–Dolor de espalda y cadera, malestar en el vientre, náuseas, irritabilidad...
–Eso no es un síntoma, tu eres irritante de por si.
–Maldito puerco espín.
–Mady, esto es serio.– Tira de su hermano sin que se pueda negar. –Vamos al hospital.
...
–No sabía que te preocuparas por mi, erizo.– Le dice a Madara al verle en ese consultorio junto a ellos.
–Por mi puedes morirte rata, pero si tu estás enfermo y es grave o contagioso, mi hermano y mi sobrino podría salir perjudicados.
–Oh, kami-sama... ¡Izuna! ¡Hajime!– Mira a su hermano menor, que también se muestra preocupado por eso que ha dicho Mady.– ¿Te has fijado si él estaba bien?
–Si, tanto ayer noche como hoy estaba perfecto. – De hecho mantuvieron relaciones sexuales pues la libido de su Uchiha había aumentado con las hormonas.– Esta mañana se ha ido como siempre a supervisar a su equipo. No le he notado nada diferente o que estuviera mal.
Hashirama siguió haciéndole pruebas a su hermano para descartar cualquier infección o enfermedad causada por algún virus o bacteria. Todos los resultados salen perfectos.
–No te encuentro nada... Quizás comiste algo en mal estado.
–Hemos comido lo mismo con Izuna...– Si ese era el motivo su pareja también podría estar encontrándose mal.– Tengo que ir por él.
–Yo iré a por él y le traeré.– Se adelantó Madara. Ya hacía rato que deseaba ir a asegurarse de que su menor estuviera bien, pero antes quería asegurarse de que esa rata no estuviera enfermo de algo peligroso. Si hubiera puesto en riesgo a su hermano y sobrino le cortaría a cachitos muy pequeños. Desapareció con un sunshin no jutsu.
Tobirama está enfermo por comer algo en mal estado, ya que no muestra signos de infección ese parece el factor más plausible... Se preocupa porque Izuna también puede enfermar y eso, a su vez, podría afectar al bebé... Eso inquieta a Hashirama. El embarazo de un doncel es diferente al de una mujer, es más delicado y hay más cosas que pueden afectar a madre y feto.
Alguien llamó a la puerta donde estaban ambos Senju y seguidamente abrió mostrando que era Mito.
–Me han dicho que estabais aquí... Hola Tobirama-san, ¿cómo te encuentras?– Inclinó respetuosa la cabeza.
–No se que tiene, Mito.– Respondió Hashirama adelantándose.– Ni infección, ni gripe, sus análisis son buenos... Creemos que puede ser intoxicación alimentaria pero por descartar todo lo demás...
–¿Cuáles son tus síntomas, Tobirama-san?– Se preocupo dispuesta a ayudar. Ella también sabía algo de medicina que aprendió en su clan y de su esposo, aunque no al nivel de su marido.
–Dolor en la espalda baja y cadera, siento extraño el vientre, náuseas, cansancio, incomodidad y malestar... Cierta irritabilidad.
Mito parpadeó asombrada, esos síntomas... Esos síntomas cuadraban con... Pero era extraño. Esos parecen los síntomas de un embarazo y una sonrisa curva sus labios, cree que ya sabe lo que ocurre... No es algo que haya visto muchas veces.
...
Madara encuentra a su menor tan tranquilo supervisando el entrenamiento de su equipo. Se acerca decidido.
-¿Estás bien?
-Perfectamente.-Se remueve un poco en su sitio sobándose la zona de la espalda baja.
-¿Seguro? -Pregunta Madara agarrándole con suavidad de los hombros.
-Si. Solo me duele un poco la espalda cuando estoy mucho rato en una misma postura.
Madara mira a su hermano, buscando si es algo preocupante. Recuerda que Mito también se quejaba de eso, pero habiendo visto a la rata albina...
–Es algo normal. –Les asegura Izuna a su hermano, Hashirama se lo dijo y Mito se lo confirmó.
Madara asiente, más o menos satisfecho con esa respuesta.
–Pero igualmente me gustaría que me acompañaras para asegurarme.
Sus cejas se curvan, extrañado por esas palabras y por verle algo nervioso, aunque él nota eso porque es su hermano.
–Estoy terminando con mi equipo... Y estoy bien, como ya te he dicho.
–Izuna, vamos. La rata está...
–¿Que le sucede a Tobi?–Pregunta por su pareja, esa mañana estaba bien.
–Ha llegado con malestar estomacal, dolor en su espalda baja, náuseas, incomodidad, irritabilidad, aunque eso último es algo normativo en él.
Izuna parpadea... Y desvía la mirada apenas un segundo. ¿Se ha pasado? Bah, no... Se lo merece.
–¿Qué sucede Izuna?
–Nada. – Mira a sus alumnos que parecen más interesados en su conversación que en practicar.– ¡Centraos en lo vuestro! O no nos iremos de aquí hasta la madrugada y encima vais a terminar tan agotados que os tendréis que ir arrastrándoos hasta vuestras casas.
Sus alumnos se pusieron a trabajar con ahínco y se centró de nuevo en su mayor.
–Izuna... A mi no puedes engañarme, te conozco muy bien.
Se muerde el labio inferior de forma breve y asiente. Se lo cuenta todo a su hermano... O casi todo. Lo de los antojos no tiene porque saberlo... Madara le mira con asombro y es que esos síntomas le cuadran con los que sufrió su princesita o los que está sufriendo su propio hermano y más ahora al decirlo su menor. Una sonrisa maliciosa y llena de burla aparece en sus labios, hasta que finalmente suelta una carcajada que hace retroceder, aun más, a los alumnos de Izuna.
–Eres... Eres terrible, hermano ¡JAJAJAJAJAJAJAJA!
–¿Dónde está? –Pregunta Izuna por su pareja ignorando el humor burlón de su hermano. Se concentra para rastrear su chakra y empieza a andar sin esperar respuesta hacía donde lo ha notado, su mayor demasiado entretenido en reírse de su rata. Antes de irse amenaza a sus alumnos.–Y vosotros no os escaqueéis, seguid entrenando... O me enteraré.
Madara se ríe durante unos largos segundos más, para luego seguir a Izuna, pero es que no lo puede evitar, Tobirama sufriendo "un embarazo". Algo ilusorio... Menudo inútil está hecho ese Senju y luego va de gran shinobi lleno de talento.
...
– ¿Me estás diciendo que estos síntomas me los ha creado mi propia mente?– Pregunta irritado a su cuñada. Y aun sabiendo eso y viéndole sentido pues su hermano no ha encontrado origen real de su malestar, sigue sintiéndose mal. Resopla frustrado porque no desaparecen.– Ni una palabra a ese puerco espín idiota de Madara.
Pero la suerte no está del lado de Tobirama, porque en ese momento entran los hermanos Uchiha y la cara de cachondeo de Madara le indica que ya a llegado a la conclusión misma que la Uzumaki.
–Estoy bien Izuna, solo tengo que concentrarme o algo y mi malestar va a desaparecer.– Le dice a su pareja al éste mirarle.
Lo que no se imagina el albino es que su pareja no está preocupado por su salud, Izuna sabe perfectamente lo que tiene el Senju porque fue él mismo quien se lo causó...
Todo fue después del episodio de los antojos donde metió a su pareja en una ilusión para que no recordara nada de lo visto, para que su orgullo no se viera afectado por ser descubierto. Y viendo que había funcionado esa noche y que él estaba sufriendo esos malestares por culpa de la gestación del hijo de ambos, y como su sangre Uchiha era algo rencorosa y no olvidaba, creyó que Tobirama necesitaba un pequeño ajuste de cuentas... Después de todo el varón no era el que sufría náuseas, vómitos, tener que orinar de forma frecuente, dolor de piernas, dolor de espalda, insomnio, incomodidad, cambios de humor incontrolables casi... No, el Senju estaba ahí tan tranquilo, mirando con orgullo como crecía su vientre, como su hermano le informaba que el feto crecía sano y bien, como era felicitado por su próxima paternidad, como disfrutaba de saciarle esa calentura que le afectaba por culpa de las hormonas… ¡Era injusto! Tobirama disfrutaba de todo lo bueno que significaba una gestación y él de lo malo, con algunas partes buenas, pero sufría de todos esos abrumadores cambios y tendría que pasar por el doloroso parto y todo porque Tobirama Senju lo había decidido por los dos. Así que una noche particularmente dura donde no podía dormir y cuando lo estaba consiguiendo despertó por tener que ir a miccionar, decidió vengarse un poco de su pareja.
Y ahora, estar viendo como Tobirama estaba sufriendo lo mismo que él en sus propias carnes era sublime, lo estaba disfrutando tanto... Tenía que contenerse para no sonreír y seguir poniendo cara póker y un poco preocupada por el estado del albino.
"Que se joda la rata, él causó esto..."
No se sentía mal por estar trasteando en la mente de su pareja... En hacer que olvidara que tenía antojos nocturnos, en que le hiciera trabajitos en medio de la noche para ver si conseguía relajarse –si él ni podía dormir, el albino tampoco-, en hacer que sintiera esos malestares típicos de un preñado... ¡Tobirama Senju se lo merecía! ¡Con un Uchiha no se jugaba!
–Mady... Ayuda a Tobi, se que con el sharingan podrías...– Viendo a su hermano amargado por estar sufriendo unos síntomas donde 'su propia mente' le estaba jugando malas pasada.
–Ni loco permito que el pelos de erizo trastee en mente.– Se negó el albino.
–Como si tuviera ganas puta rata desquiciada.– Mientras se cruzaba de brazos y le miraba como si fuera un insecto repugnante al que no quería tocar ni con un palo de 3 metros... Así era el amor que se tenían Madara y Tobirama.
La discusión sacó a Izuna de su pequeño disfrute mental por esa situación y prestó atención, alarmándose. ¡Si Hashirama convencía a su hermano, o a cualquier otro Uchiha, para que entrara en la mente de su pareja, primero le quitarían los síntomas y segundo, terminarían descubriendo que era cosa suya! No podía permitirlo... ¡Mierda! Tendría que terminarlo y dejar ya su pequeña venganza contra el albino.
