9- HABITACIÓN DEL BEBÉ

Tobirama e Izuna miran la habitación con ojo analista y la ven bien. Han escogido ese cuarto porque es cálido, está cerca de su habitación para así poder escuchar a su pequeño y, es confortable. Está pintada en blanco con madera a media pared y el suelo es de madera de bambú... Como toda la casa. Y ellos la encuentran perfecta así tal cuál está.

Hashirama les hizo una cuna, a petición del albino, con su técnica de madera, es de líneas sencillas y rectas, recia y duradera... Tobirama no le ha dicho nada a Izuna, pero lo cierto es que espera y desea que tengan más hijos a futuro. En su familia fueron 4 hermanos y sabe que los Uchiha fueron 5, así que espera formar con su azabache una bonita familia de más de tres. Este es el motivo de que le haya pedido a su hermano una cuna con esas características, espera que los demás hijos que vayan a tener puedan usarla también.

Hay una mesita baja en un rincón que usaran sobretodo de cambiador y un armario de buen tamaño. No creen que requiera nada extra, está amueblada, es cálida y es perfecta para que su bebé crezca en ella.

–Esta genial así, ¿no crees?

Izuna asiente, complacido del aspecto del cuarto. Elegante, simple, pero con mucha calidez entre sus paredes... Perfecto para cumplir la función a la que lo van a destinar... Es donde su bebé dormirá y crecerá, tiene todo lo necesario. Cuando él fue bebé tenían menos. Recuerda que era un lugar frío y austero y, todo y eso, durmió perfectamente... Recuerda también que tuvieron que compartirlo con Madara hasta bien entrada la adolescencia y no les importó.

Pero el problema fue el grito en el cielo que dieron su hermano Hashirama y Mito, aunque la segunda, de acuerdo a su esmerada educación, solo les animó a cambiar algunas cosas, pues un bebé necesitaba más estímulos. Todo y escuchar esas recomendaciones, aun no han ido de compras. Él está muy ocupado e Izuna cree que no requieren de nada más pues le gusta la habitación tal como está, y si falta algo ya se ocuparan más adelante. Él estuvo de acuerdo... Hasta que su hermano mayor se inmiscuyó de nuevo...

–¿Qué tiene de malo dejarla como está? Yo la veo muy bien.

–Pero es muy sosa, Izu. –Alegó Hashirama.

–No le veo nada de malo... Es blanca y con madera, los muebles necesarios, una ventana por donde entra la luz...

–¡No! Tiene que ser especial para vuestro hijo.– Le rebatió de nuevo su hermano a su pareja.

–Con que le queramos y cuidemos ya estará feliz. Además es un bebé, solo comen, cagan y duermen. Ni que vaya a nacer siendo decorador o pintor... –Un bebé era feliz sintiéndose amado y ellos lo harían.

–No me seas malo, Izu. Quiero que mi primer sobrinito tenga algo especial... Tiene que ser el cuarto de bebé más chulo, increíble y perfectísimo del mundo.– Mirando las paredes e imaginándoselo, sus ojos brillaban de emoción pensando en las posibilidades.

No le veía el sentido... Ni a lo que decía el moreno, ni a seguir discutiendo con alguien como el Senju... No podía llegar su hermano mayor y llevarse a su pareja para darle lo suyo y que así dejara de darles a ellos la tabarra.

–Haz lo que quieras...– Mientras se marchaba. Tenía cosas más importantes que hacer. Le cansaba tratar con Hashirama, encima el muy desgraciado parecía que últimamente era inmune a sus miradas y sus fruncimientos de ceja. Aunque claro imaginaba que con ese vientre de preñado ya no imponía tanto como cuando estaba en su línea y se movía con agilidad.