14- ROMPER AGUAS
Gruñó de nuevo con el ceño fruncido mientras caminaba por ese pasillo del hospital, de forma lenta, al lado de la jodida rata albina, su pareja y padre de ese niño que le estaba torturando a cada minuto que pasaba. Pero su cabreo no era sólo por el dolor que sufría y que sufriría durante el parto, no… Había más… Y es que acababa de pasar el momento más incomodo de su vida… Hashirama Senju, su cuñado, Hokage y doctor autonombrado, le había metido mano. Vale, no es que lo hubiera hecho por capricho o placer o realmente para hacerle sentir violentado, lo había hecho como doctor, pero todo y eso le cabreaba. ¿Cómo había sucedido?
Pues al llegar le hicieron tumbar en una cama, para ponerle un monitor de constantes y así controlar sus pulsaciones, las de su hijo, las contracciones… Hasta ahí bien, o más o menos, porque odiaba que le hubieran hecho poner esa bata con esas aperturas. ¡Se le veía el culo si no se la ataban bien!
–Me gusta esta bata…– Opinó su Senju mirándole el culo de forma descarada.– Tendré que pedir que nos regalen una…
–¡Cállate, rata! Por culpa de tus juegos pervertidos es que me encuentro en esta situación…– Masculló mientras sufría de otra intensa contracción.
–Ya claro, Uchiha… Porque tu no participaste.– La mirada furiosa y prometiendo dolor de su azabache le hizo callar. Lo entendía, su Uchiha no estaba de humor en esos momentos tan tensos y agónicos.
–¡Hola!– La voz animada de Hashirama precedió al moreno. Les sonrió a ambos.– ¡Vamos a ver si ya va a nacer mi sobrinito querido!
Tobirama le hizo una seña a su hermano, para que no fuera tan efusivo, Izuna no estaba de humor. Pero Hashirama ni se enteró de tan feliz que estaba por el próximo nacimiento. Y sin esperar a que el azabache se adaptara, ni preguntara que quería decir con "ver", le abrió las piernas al pequeño doncel y se enterró entre ellas yendo por palpar su entrada, tras la colocación de unos guantes claro.
Como es evidente Izuna se tensó ante esos descarados toques en su ano, tanto alrededor como interiormente. Y su ceño se frunció mientras su sharingan se activaba peligrosamente… Por suerte para Hashirama a la siguiente contracción el Uchiha desactivó su doujutsu sin poder controlarlo y mantenerlo de forma consciente.
–No estés tan tenso, Izu-bebé… Estamos en familia y además no tienes nada que no haya visto y tocado cientos de veces.– Le miró con una sonrisita traviesa. Todo en Izuna le recordaba a su pareja azabache, aunque el doncel era menos dotado y con una apariencia más "felina" y elegante– Debo decir que no me extraña que lleves a mi hermano loco, estas apretadito ahí abajo y eres muy sexy.
–¡Hashirama!– Mientras sujetaba a su doncel que parecía dispuesto a lanzarse a destrozar al moreno todo y estar cerca del parto. Sabía como era su hermano mayor y que esas palabras eran una forma de liberar sus nervios y a la vez de alagar al azabache.
–Oh, si… Disculpa Tobi, no quería incomodaros.– Les dijo mientras se rascaba la nuca. Estaba muy nervioso, también emocionado… Y eso que tenía hijos con sus amadas parejas. Pero es que ese era su sobrinito, el hijo de su amado hermano menor y el amado hermano de Mady. El Uchiha mayor también estaba emocionado todo y su apariencia imperturbable. Además el parto de un doncel siempre le ponía tenso, había más cosas que podían salir mal que en el parto de una mujer… Y más cuando el doncel era delgado y pequeño y, el bebé que debía parir era bastante grande. Apreciaba a Izuna, por mucho que ese no le apreciara a él, y no quería que sufriera… Aunque eso sería inevitable.
Recordaba las palabras de Madara antes de que entrara en esa habitación.
–Mi hermano es muy fuerte, además confío en ti Hashirama. Eres el mejor médico de la aldea y se que si algo sale mal podrás solucionarlo.– Pero todo y la confianza, una pequeña chispa de miedo estaba en esa negra mirada.– Cuídale, Hashi.
–Bueno, estas poco dilatado Izuna… Mi consejo es que camines por los pasillos, eso ayuda.– Miró a Tobirama.– Acompáñale y deja que él marque el ritmo. No te preocupes, estaré cerca.
Observó como Izuna, tras bufarle un poco, se levantó de la cama ayudado por Tobirama y se incorporó para ponerse a andar.
–Tobi.– Le detuvo un instante, dejando que Izuna se adelantara.– El parto es doloroso y puede que, por ese mismo dolor, Izuna diga cosas que en realidad no sienta…
Tobirama asintió, lo tendría en cuenta y sabiendo como era su Uchiha sabría que podría llegar a decir esas cosas, ofuscado por ese dolor que sufriría, que podrían ser hirientes… Si ya se las decía estando normal cuando se cabreaba con él.
Y ahí estaban ahora, dando su quinta vuelta por esos pasillos de la zona prenatal del hospital de la Hoja. Izuna marcando un ritmo lento, deteniéndose a resoplar tras alguna contracción dolorosa y gruñendo al recordar que Hashirama le había metido mano, aunque debía reconocer que los halagos le habían hecho sentir bien y se había tenido que tragar una sonrisa vanidosa. Sabía que levantaba pasiones o las había levantado; era atractivo, poderoso, elegante, ágil y astuto, era claro que era observado y admirado… Pero ahora no se sentía especialmente sexy con esa barriga y ese malestar que sufría; se sentía torpe y pesado, ahora y en esos últimos meses de embarazo. Resopló con hastío sobándose las lumbares y miró de refilón a su pareja y soltó un nuevo gruñido… Tobirama le preñaba, Tobirama disfrutaba de haberle preñado y del sexo que compartían y él… Él pagaba las acciones del otro, sufriendo y sabía que aun no había terminado esa tortura, quedaba lo peor. Y encima él perdía su envidiable figura y el maldito del Senju seguía estando con ese fuerte físico de siempre… Ahí caminando a su lado de forma impasible y orgullosa, derecho… Mientras él iba medio encorvado por las molestias. Sus cejas se fruncieron al darse cuenta de lo injusto que era eso y se fruncieron aun más profundamente al ver la mirada tierna y preocupada que le dedicaba el albino.
–¿Izuna, qué sucede? ¿Quieres más agua? ¿Quieres que descansemos?
–Maldito cabrón… ¡No me vengas con estas ahora!– Tobirama parpadeo confundido.– ¡Mírame como estoy!
–Te estoy mirando y me siento orgulloso de ti, vas a tener a nuestro pequeño.– Intentó calmarle al comprender que Izuna estaba asustado por lo que se avecinaba.– Todo va a ir bien…
Y ahí el azabache cerró los ojos y negó con suavidad.
–Eso no lo sabes… ¡Idiota!– Era un guerrero, un guerrero fuerte y tenaz, fiero. El segundo líder de su clan… Y estaba asustado por un jodido parto… ¡Y no quería estar asustado! Era ridículo que él estuviera sintiéndose así… ¡Malditas hormonas! No tendría que estar asustado, tenía que estar cabreado… ¡Si, eso era mejor que mostrarse vulnerable!– No me vengas con tu mierda, esto es cu…
Se olvidó de lo que quería decir, de montarle una bronca al albino porque prefería pelear con él para olvidarse de ese miedo que le recorría, y todo por lo que notó y el sonido como de algo rompiéndose… Lo siguiente que oyó fue agua cayendo contra el suelo en bastante cantidad y parpadeó al notar sus piernas mojadas, se inclinó levemente y observó el gran charco a sus pies.
–Cómo te atrevas a decir que me he meado, te lo corto todo.– Amenazó a su pareja, con voz grave, éste también observaba el agua en el suelo y aun goteando de él.
–Has roto aguas, Uchiha.– Le dijo tranquilamente el albino.
