15- TRABAJO DE PARTO
Izuna estaba sufriendo dolorosas contracciones, no era que al Uchiha se le notase mucho ese dolor que sentía cada pocos minutos, pues sabía camuflarlo y mantenerse bastante imperturbable de cara a personas ajenas, pero él que le ayudaba sujetándole las sentía, lo que también le servía para controlar su evolución.
Estaban caminando de forma muy lenta por los pasillos, pues Hashirama le había recomendado hacerlo para favorecer la colocación del bebé; también para acelerar el parto y para relajar un poco al parturiento al facilitarle el realizar movimiento. Y era al ayudarle y ser su soporte al caminar, que Tobirama sentía cada vez que Izuna sufría una contracción: apretaba los dientes, su respiración se detenía un segundo, sus músculos se tensaban, se sujetaba con mayor fuerza a él. Y él se sentía mal porque su pareja sufriera de esa forma, no quería que Izuna sufriera… Algo estúpido pues sabía que un parto era doloroso y aun así decidió que quería tener un hijo con ese rebelde doncel, que hasta esa vivencia se había mostrado esquivo ha mantener una auténtica relación amorosa entre ellos. También era tonto pues ambos eran shinobis y la vida de un ninja estaba plagada de dolor, heridas, sufrimiento y sangre; y todo y esos "aspectos negativos" de su forma de vida, ambos adoraban luchar, tener asignadas peligrosas misiones y pelear a muerte con poderosos enemigos. Pero ahora se sentía preocupado y ansioso porque su pareja sufriera en ese proceso… Casi ni se reconocía, o no lo haría si fuese capaz de razonar esas emociones que sentía en esa situación. Hasta llegó a preguntar a su hermano si podía darle algo a su doncel.
–Es mejor no darle nada, Tobi. No es bueno para la madre ni para el bebé, la anestesia que usamos es demasiado fuerte.– Y usándola solo había encontrado problemas, llegando a morir más recién nacidos y madres de las que se habían salvado. –Entiendo como te sientes, cuando amas a al otro no quieres que pase por este tipo de situaciones. Tanto Madara como yo lo pasemos muy mal al ver a Mito sufrir los dolores del parto. Cada vez que ha tener un hijo lo pasamos fatal, creo que nos ponemos peor que ella de tan estresados que estamos.– Sonrió recordando como les echaron de la sala de partos a ambos por petición de la Uzumaki.–Pero es inevitable y necesario para que surjan nuevas vidas. Si las mujeres o donceles no pasaran por ese proceso no nacerían nuevos bebés y las poblaciones terminarían muriendo al envejecer y no haber nuevas generaciones de reemplazo.
Tobirama entendía eso, claro que lo hacía. Él mismo llegó a llamar tontos por ponerse tan intensos al erizo de su cuñado y a su hermano cuando Mito dio a luz. Y ahora era él quien se encontraba en esa situación cargado de ansiedad y temor por su pareja; porque todo saliera bien, porque no deseaba perder a su Uchiha ni a ese bebé al que ambos amaban, porque tenía miedo de que algo saliera mal pues los partos de donceles eran peligrosos, largos y difíciles. Miró a su pareja al lado y rezó a todos los dioses habidos y por haber, buscó relajarse porque sabía que él tendría que ser el apoyo de Izuna y en cambio allí estaba hecho un manojo de nervios aunque lo disimulara.
"Por Kami, Izuna, eres fuerte y se que podrás con esto."
Se inclinó y besó a su pareja en la sien cuando la contracción terminó y le dejó respirar con normalidad y relajarse visiblemente.
–Ratita asustada, ¿No creerás que te vas a librar de tu mayor némesis?– Soltó el Uchiha con una sonrisa torcida.
Tobirama pasó por varias emociones en ese momento, primero estaba en ese estado estresado y nervioso desde que supo que Izuna estaba en proceso de traer a su bebé al mundo, luego se sintió confuso por esas palabras hasta que su mente las consiguió analizar, se ofendió porque le llamara de esas maneras :rata y gallina; se molestó de que hiciera broma en algo tan serio y, finalmente, la comprensión llegó a él. Su Uchiha también estaba nervioso y asustado por ese proceso que iba a encarar y buscaba aligerar el ambiente, a la vez buscaba sacarle a él de ese estado y que no se sintiera tan ansioso. Su Uchiha buscaba animarle para que no se preocupara. Con esas palabras de mofa le decía que no temiera que no le sucedería nada y que todo iría bien. Izuna le daba y se daba esperanzas. Sonrió.
–Tengo claro que la mala hierba nunca muere, Uchiha.– Y siguiendo la broma reviró los ojos.– No tendré la suerte de librarme de mi dolor de huevos particular.
–En tus sueños, Senju. Es más… Dentro de poco vas a tener que aguantar a dos Uchihas.
–Hajime será Senju.– Siguió con esa falsa discusión, respondiendo a la provocación del azabache con una propia.
–¡JA! Pobre Tobirama, que engañado está… ¿Ya nos has visto con mi hermano y te has mirado a ti y a Hashirama?
Los Uchiha eran bastante parecidos entre ellos… Bueno en realidad eran como dos gotas de agua casi, en cambio él y Hashirama no parecían hermanos. Él había salido a su madre y su único hermano vivo a su padre.
–Que kami-sama me libre…– Como si lo dicho por Izuna le supusiese un suplicio. Se inclinó y besó a su amado.– Nuestro hijo será tan guapo como su atractivo "mamá" entonces, aunque espero que no tan seductor.
Si su pequeño nacía siendo tan guapo y seductor como Izuna y también un doncel... Tendría trabajo deshaciéndose de pretendientes varios. Escuchó a Izuna gruñir a su lado... Ambos habían llegado a esas mismas conclusiones.
–Nos divertiremos torturando a quien quiera quitarnos a nuestro bebé.– Asintió a las palabras de su azabache pareja, estando en acuerdo total a lo dicho por Izuna..– Lentamente y de forma muy dolorosa...
–Por supuesto, Uchiha… A nuestro Hajime ni mirarlo.– Volvió a besar a su amado estando orgulloso de tener a tan fiero y sanguinario ninja como pareja y madre de su hijo.
Y siguieron avanzando a ritmo lento pero seguro, un ritmo que fuera adecuado para un doncel a punto de encarar un parto.
