Disclaimer: Naruto solo pertenece a Kishimoto. El fanfic Itami no satsu pertenece al escritor de fanfiction Dantefox, yo solo lo público con el permiso de Dantefox. Este va a ser un darkfic, con situaciones muy complejas y fuertes, sugiero su lectura a los que sean mayores de 16 años.
Más allá del umbral de sangre, una figura perdida se percibe. El dolor apenas se siente entre tanta crueldad. El mundo se observa a través de un cristal por cuyo material se descubre el odio que lo sumerge todo. Durante miles de años las personas han rezado al cielo, y lo único que han obtenido es falsa esperanza. ¿Qué de malo tiene que un hombre sueñe con ser más que la vacía existencia a la cual ha sido limitado? Es un soñador que, sobre un océano de sangre, desea cumplir una quimera. Pero la historia se repite: ¡Los dioses jamás darán algo a quienes pueden superarlos! Por más sangre que derrame, por más grande que sean sus ambiciones, nunca lo conseguirá; al final, es un simple ser que está sujeto a la voluntad vil y caprichosa del azar. Una vez más la soledad. Una vez más los innumerables cadáveres que reclaman la vida arrebatada. Los humanos son curiosos; viven con fuerza. El haberles despojado de tan efímera condición es razón de odio eterno, pues una sola vez, en esta inmensa eternidad, se tiene la oportunidad de existir.
Hordas intransigentes de las más fantásticas y tétricas criaturas reclaman una pizca de venganza. El niño se convierte en hombre, el hombre se convierte en presa; es un mortal que ansía el cielo, y más que nada superar la necia condición determinada por un mundo que no dio razón a su existencia. Ahora no importa nada. Las vidas que arrebató lo desgarran, arrancan satisfechas la piel y disfrutan del dolor que provocan. Con cada mordida desprenden la carne, la separan del hueso. El cielo se tiñe no de rojo, sino de un negro que no alberga esperanza. Un corazón oscuro comprende y acepta mejor este mundo. Por tal razón, lo único que no desgarran aquellas criaturas es ese mismo negro corazón; está envenenado de las verdades que esconden la naturaleza humana. Él lo comprendió, pero jamás lo aceptó. Deseó ser inmortal para abandonar su humanidad.
—Eso es todo —dijo Itachi al terminar con la ilusión. Su ojo izquierdo dejó de palpitar. Orochimaru caía derrotado. Llevó la mano derecha a su ojo, pues por instantes veía borroso. Era el precio a pagar por un enorme poder; Itachi aceptó el sacrificio con tal de proteger lo importante. Contempló a Naruto, quien ya consciente, miró la batalla; aunque el cuerpo del niño estaba desecho. Itachi se acercó a él. El fuego empezaba a debilitar la estructura del lugar. A lo lejos, donde el fuego negro ardía sin esperanza de extinguirse, el metal caía como aceite.
—Itachi-san —tosió—, lo siento —dijo Naruto al ver a su maestro ubicarse en cuclillas—. No pude protegerlos, yo…
—Tenemos que ir… —Itachi no culminó la frase. Una refulgente espada se introdujo desde la espalda hasta terminar atravesándole el pecho, a la altura del corazón. Tras de él, un fatigado Orochimaru sostenía la espada con ira asesina.
—¡Yo soy Orochimaru! ¡Soy inmortal! ¡Los dioses no deciden mi destino! —vociferó furibundo y sacó la espada del centro del corazón de Itachi. Esta relucía como el día—. ¡Esos malditos ojos!
Itachi caía muerto, ni el Tsukuyomi había conseguido quebrar la mente del Sannin. Naruto miró a su mentor desplomarse sin vida. La cólera se apoderó de él y un manto rojo, más poderoso, se presentó alrededor de su cuerpo. Vio a Orochimaru, este retrocedió un paso al verse intimidado por ojos tan sádicos. Hacía tiempo que no sentía un miedo igual. Poco a poco, Naruto fue mutando y la monstruosidad se hizo presente. Orochimaru entendió por fin qué era Naruto. Lo único que alcanzó a susurrar fue Kyūbi.
El enorme zorro demonio, en todo su esplendor, encaró al Sannin como si de una pequeña hormiga se tratara. No transcurrió ni dos minutos, pero todo quedó reducido a cenizas, incluso los alrededores. El Sonido se transformó en un pilar de escombros y pilares de llamas que ardían en la negra noche; ni gritos alcanzaron a dar los calcinados habitantes. Solo quedó Orochimaru, cansado, sin fuerza; la técnica de los ojos de Itachi le obligó a concentrar todo su chakra para salir de la ilusión. Kyūbi bajó la cabeza y lo desafió con odio, manifestando su poder con un portentoso rugido. En aquellos últimos momentos de vida, Orochimaru entendió por qué no se puede desafiar al cielo. Cerró los ojos. En sus recuerdos repasó sus épocas de genin: a Sarutobi, al estúpido de Jiraiya, a la tosca de Tsunade. Había vivido tiempos difíciles, pero la ambición lo llevó a traicionar, matar y despreciar todo cuanto apreciaba. Frente a los ojos del eterno zorro-demonio, Orochimaru comprendió que para un hombre ser inmortal es imposible; aun conociendo todos los jutsus, incluso teniendo el poder más grande, el Sannin seguiría siendo humano. Era su origen, y por más que lo negase, seguirá siendo su origen. Miró su vida pasar ante sí y dejó caer la espada. Cuando Kusanagi tocó suelo, Kyūbi lo devoró y masticó sus huesos. Después lanzó un espeluznante rugido. Aquel bramido furioso declaró al mundo que, una vez más, el hombre perdió contra lo que jamás alcanzará, y peor aún entenderá.
—Increíble… —apenas susurró Itachi al ver lo sucedido.
El Sannin era envenenado por el chakra rojizo de Naruto, quien mantenía una mano atravesando el corazón del hombre serpiente. Orochimaru se había convertido en una monstruosa serpiente blanca. Al parecer, el domador de serpientes se volvió por propia voluntad una. Era su forma definitiva.
El Sannin traidor de Konoha no tenía más energía. Itachi podía respirar tranquilo. Uno de los shinobis legendarios murió por la mano de Naruto que introdujo el chakra del Kyūbi al cuerpo del enemigo, petrificándolo y dejándolo como una estatua monstruosa de una serpiente blanca. Itachi se levantó con una herida garrafal: la espada Kusanagi lo atravesó más abajo del hombro y cortó parte de mismo, pero, si no fuera por Naruto, le hubiera perforado el corazón. No entendía cómo Orochimaru soportó el Tsukuyomi. Aplicó la mayoría de su chakra para romperle la mente, es decir, tanto chakra aplicó en la técnica, que supuso que Orochimaru estaría inconsciente por meses, si es que su cerebro no había colapsado. Confió demasiado en sus ojos. Si Naruto no lo hubiera apartado en ese instante, estaría muerto. Cerró los ojos para repasar los eventos en su mente.
—Itachi-san —tosió—, lo sien… lo siento —decía Naruto al ver a su maestro ubicarse en cuclillas —No pude protegerles, yo…—. Antes de poder terminar la frase, por el rabillo del ojo alcanzó a ver a Orochimaru. Este tenía el rostro deformado por la ira. Naruto, haciendo ademanes de toda índole, con la poca fuerza que le quedaba, apartó a Itachi con la mano izquierda mientras hacía crecer las uñas de la derecha. Sucedió en milisegundos.
—Tenemos que ir… —Itachi no culminó la frase. Una refulgente espada apareció atravesándolo. El dolor provocado por la espada fue indescriptible, como si veneno corrosivo estuviera carcomiéndolo desde dentro. Todo sucedió tan rápido: Naruto lo hizo a un lado con el brazo fracturado para evitar que la espada le atraviese el corazón y, al mismo tiempo, con la otra mano, atravesó el pecho de Orochimaru. Itachi no tenía casi nada de chakra, pero de repente el chakra rojo que envolvía a Naruto pasó a su ser y se concentró en sus ojos. Estos volvieron a introducir al Sannin al mundo del Tsukuyomi. Pero esta vez Itachi no tuvo control de la ilusión. Algo extraño sucedió; sintió su propia muerte. Fue como si también entrara en la ilusión. Itachi sintió el enorme poder del Kyūbi en carne propia, y ahora sabía lo terrorífico que puede ser sentir miedo ante un poder inconmensurable.
Itachi abrió los ojos y sacudió la cabeza más de una vez. Enseguida se levantó. Le costaba creer lo recordado. Todo pasó tan rápido. Incluso condujo una mano hasta su corazón para constatar que estaba vivo. Por otra parte, Naruto, con mucho esfuerzo, sacaba la mano de la estatua con forma de serpiente. Al hacerlo, la efigie empezó a trisarse en surcos que iban por todos lados. El pequeño shinobi cayó de espaldas al suelo; estaba consciente. Itachi se acercó y dijo:
—Buen trabajo.
El líder Uchiha se sostenía la formidable herida; necesitaba atención médica. No lo habían herido con tanta gravedad ni cuando peleó contra su clan, pero, para lo que debió acontecer, la sacó barato. Se acercó a la celda donde estaban los niños inconscientes. Con cuidado fue ubicándolos a buen resguardo en la celda con hielo que hubo creado Haku. Una vez terminó, atrapó del brazo a Naruto y lo arrastró hasta la misma celda. Era el lugar más fresco de la construcción; el resto de la prisión estaba en llamas.
—¿Murió? —Preguntó Naruto al instante que Itachi lo dejó de arrastrar. Miró a Haku, Tayuya y Karin inconscientes.
—Sí —respondió sin fuerza—, lo logramos —dijo apoyándose en la pared contigua, soportando la dolorosa herida. Estaba sin chakra, lo utilizó todo. Lánguidamente, se sentó. Por si fuera poco, su vista se nublaba y no podía con el peso de su cuerpo. En un rato más moriría sin remedio, sea enterrado por los escombros que caían, sea por el fuego, sea porque se desangraba.
—Que bien; no me puedo mover.
Itachi, ajeno a su estoica forma de ser, sonrió. Con aquella mueca, tan extraña en su persona, confesó:
—Yo también. No pudimos llegar más lejos. Lo siento tanto Iori, Sasuke. El resto se los dejo a ustedes. —Itachi sonrió una vez más y cerró los ojos.
Segundos después se advirtió cómo el complejo se venía abajo. En la superficie, un hueco de decenas de metros apareció de improvisto en la Aldea del Sonido, despertando a los asustados habitantes. Así culminó la misión de los genios más prometedores de Konoha.
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Respuesta a reviews
dlmauricio19: fue mi fanfic favorito, por esa razón pedí permiso al autor para que me pasara su fic y volver a subirlo. Y créeme, se pone mejor, al menos desde mi punto de vista.
Nota del publicador
Si, durante mucho tiempo no publique nada de nada, pero era por que estaba atendiendo ciertos asuntos académicos. Al menos durante algún tiempo comenzare con la publicación y/o corrección de mis fanfic o el de Dantefox. Tanto en fanfiction como en mi blog.
