Disclaimer: Naruto solo pertenece a Kishimoto. El fanfic Itami no satsu pertenece al escritor de fanfiction Dantefox, yo solo lo público con el permiso de Dantefox. Este va a ser un darkfic, con situaciones muy complejas y fuertes, sugiero su lectura a los que sean mayores de 16 años.
"Cuando sientas la calidez de la nostalgia podrás escuchar la voz del silencio y la alegría que se esconde en la tristeza"
Especialista dogmático
La aldea de Konoha, liderada por un hombre que ha aprendido la esencia de ser un shinobi a pesar de su joven vida. Uchiha Itachi se encontraba sentado en su escritorio mientras miraba a los presentes, quienes por sus rostros se podía apreciar estaban sorprendidos, pero no era para menos, ya que la misión que recientemente les había encomendado era en una palabra absurda. Un tenue silencio se hizo presente, la conmoción aun hacia mella en su lógica, más dada la misión tenía que hacerlo aun así uno de los presentes con voz varonil no pudo evitar preguntar:
—Godaime-sama, para cumplir esta misión nuestras vidas serán prescindibles… ¿Podría decirnos cual es la causa?
—La causa aún es desconocida, solo sabemos que algo anda mal. Nuestras fuentes tienen esas sospechas, por lo cual mandaremos a investigar… —concluyó con tono firme, digna de un líder.
—Itachi… —pasaron unos momentos de silencio —quiero decir, Itachi-sama, que quieres decir con que no lo saben. Esa aldea no es ninguna aliada. Además, aunque no en forma abierta, están en nuestra contra. Aparte, según dicen, ellos tienen defensas comparables con las de Konoha. Si eso es cierto cualquiera que utilice chakra será detectado y ejecutado. Con tres personas para una infiltración, y peor aún, buscar información de un cliente que está bajo la protección de esa aldea es prácticamente imposible, sin mencionar suicida. Tal vez podría ser factible con dos escuadrones ANBU y 6 meses de preparación, pero de un día para otro… acaso nos quieres muertos. Y, por si fuera poco, la causa de las sospechas es desconocida, eso quiere decir que no tenemos más información. En otras palabras, nos mandaras con los ojos tapados, desarmados y con un brazo amarrado a la espalda a pelear contra hienas hambrientas…
—Tranquila, no es para que lo expongas de esa manera. No enviaría a tres de mis mejores especialistas de área a morir. Saben que tienen mi confianza —le dirigió aquellos profundos ojos negros a la mujer que le hablo con familiaridad —si los he elegido es porque creo que son suficientemente efectivos para esta misión… así que Tsunade-sama, por favor —la arrebatadora rubia con una sonrisa desprendió un mapa de la pared. Todo el País del Viento estaba detallado en aquel pliego.
—Bueno, no permitiré interrupciones, además no soy tan paciente —miro a la mujer, quien se cohibió. Una cosa era hablarle así a Itachi, ya que eran conocidos desde niños, pero a Tsunade era otro tema —el Hokage ya les ha dado su misión, pero en este punto —indico Tsunade con el dedo —recibirán toda la información acerca de los movimientos de la arena. Partirán esta misma noche, en dos días arribaran a la aldea Kazekin, que es la más cercana a la arena. En este poblado contactaran a un intermediario, búsquenlo en los bares y lugares de citas, él estará pendiente de su llegada. Puesto que esta misión es de alto rango no llevaran máscaras, ni sus Hitai-ate. Creo que eso es todo, una vez encuentren a su cuarto miembro las cosas se darán por sí…
—Tsunade-sama, disculpe mi pregunta, pero el cuarto miembro, ¿quién es? De por si esta misión es peligrosa, no quisiera arriesgarla más con alguien quien no se adapte a nuestras habilidades —comento mientras se sacaba la máscara ANBU, demostrando a una bella mujer…
Tsunade sonrió. —Tan precavida como siempre, digno de un capitán ANBU, pero no te preocupes. Las habilidades de este sujeto harán posible que esta misión que suena irrazonable se haga realidad. Una vez que contacten con él… mmm será mejor que su intermediario se los diga… —terminó en pose aburrida, haciendo que a los tres shinobis se les forme una gotita en la nuca.
Noche del décimo sexto día de Septiembre
Aldea Kazekin
Entre los poblados del País del Viento, la aldea Kazekin era una de las más famosas, la razón para esto es que fundía el último pedazo de bosque con el interminable desierto que después había. También era la última villa para poder descansar, claro si el destino era Suna, porque después había un mínimo de 5 horas de abrazador desierto que se interponía. La villa no era tan grande, un poco más de 10 000 personas habitaban allí, la principal atracción era el turismo dado la excepcional situación geográfica que hacía ver a la parte sur un frondoso bosque, y a la parte norte un árido desierto. Los atardeceres y amaneceres eran un deleite para la vista, al igual que el clima que todo el año parecía estar en primavera. Los pueblerinos sabían muy bien como atraer gente de todo lugar, ya que las diversiones se contaban por decenas. Para recién casados, para solteros, para vacacionistas, lunas de miel, o simplemente para distracción. Siempre había algo ideal que se ajustaba a las personas que los visitaban. Había muchos bares y casas de cita para diversión adulta, al igual que hoteles con termales para diversión familiar; zonas turísticas que iban desde ruinas en el desierto pertenecientes a una antigua sociedad hasta frescas cascadas que eran un deleite visual. Una base shinobi de Suna con alrededor de 10 escuadrones vigilaban este sitio, haciendo al poblado seguro hasta cierto punto. Es por esto que una vez que se visitaba Kazekin se convertían en amantes de la ciudad haciendo mover la economía de este poblado.
A diferencia del día, la noche se dedicaba netamente a las personas adultas. Muchos bares, zonas calientes, casinos y uno que otro teatro al aire libre era lo común. Las parejas, los amigos y las familias atosigaban los lugares de su elección haciendo que una divertida faz de esta aldea se vea. Por la entrada norte, entre tanto barullo dos hermosas mujeres acompañadas por un hombre de complexión delgada entraban a la aldea. Miraron ensimismados la pintoresca situación, ya que parecía que un festival se llevaba a cabo, las calles estaban iluminadas hasta los topes. Lugares de comidas y de distracción parecían que no daban abasto, pero la tranquilidad de la felicidad era acogedora. Caminaron un poco más para toparse con una cantidad impresionante de ofertas, descuentos y productos, todo para que vallan a esos lugares; mujeres y hombres atractivos eran los encargados de llamar la atención de los clientes. Llegaron a un bar inmenso, donde se sentaron y pidieron una botella de sake.
—Vaya, que entretenida ciudad…
—Si, es una lástima que estemos de misión —comentó cruzando las piernas, haciendo notar sus esbeltos y contorsionados muslos gracias a la pequeña falda que había elegido por disfraz de civil.
—Bueno, podemos disfrutar esta noche, mañana encontraremos al dichoso intermediario. A propósito, ¿Quién crees que sea? —la otra mujer que tenía una figura hipnotizante, aclarado muy bien gracias a la blusa ceñida y al pantalón apretado. Más de un hombre veían a estas bellezas acompañadas por aquel tipo. Ellas ya estaban acostumbradas, por así decirlo. Cada vez que llevaban ropa normal, muchos hombres las asediaban con la mirada, aunque a veces era un golpe para su ego, otras veces era mortificante, y es que una kunoichi, a causa de los entrenamientos, tiene un cuerpo escultural.
—A mí me da más curiosidad nuestro cuarto miembro. Por la forma en que se expresaron de él Itachi-sama y Tsunade-sama debe ser alguien excepcional y experimentado. ¿Tú que crees? —esta vez se dirigió al hombre, quien pasaba de ser alguien común.
—No lo sé, aunque he escuchado rumores en la aldea de un efectivo que está al mando del Hokage, y solo la elite ha tenido contacto con él. Igual que muchos, pensé que era un mito entre shinobis, hasta que, por accidente, cuando entraba al despacho de Tsunade-sama, escuche a Kakashi-sempai comentar sorprendido que "él" había librado al País de la Nieve de una guerra, y logrado que la princesa, quien es una actriz famosa, tome el trono… —después tomo un vaso de sake de golpe.
—Kakashi-sempai, vaya…
—Ese pervertido, ¡Jajajaja! Que el geniecito se sorprenda es algo a tener en cuenta, solo lo he visto cambiar de expresión cuando no alcanzo a comprar su libro… —tenía la copa de sake en alto.
—Bueno, es que era la edición Premium con una entrevista especial al autor.
—¡Jajaja! ¡Si, eso es lo que el dijo… —reía más sonoramente mientras los acompañantes de ella tenían sudor en el rostro.
—Ka… Ka… Kakashi-sempai —dudaron al unisonó los dos.
—¡Yo! Qué bueno que llegaron —se dio la vuelta. Para su sorpresa Kakashi estaba sentado en la mesa contigua a espaldas de la mujer, quien ahora casi se atraganta con el sake. No sintieron su presencia, estaba sin su hitai-ate, en vez de eso un parche pirata cubría su ojo, juntado con la máscara y el cabello oculto por la alargada chaqueta, le daba otro aire. Aunque no daban crédito, ya que estaba a metros de ellos y no se dieron cuenta, ese era su sempai, el hombre que admiraban.
—Usted es nuestro contacto —comentó la primera mujer, aturdida aun por la sorpresa, mientras la segunda mujer aún estaba tosiendo.
—Mmm, bueno, podría decirse que sí, aunque el trabajo me lo dejaron relegado. Para resumirlo, pasábamos por aquí después de una misión en el País de la Hierba con mi kawai equipo. Entonces nos encontramos con el informante… ya que le debo un favor dije que vendría a recogerlo mientras el buscaba información…
—Ka… —intento decir la mujer todavía tosiendo —podrías avisarnos antes, veo que tus costumbres no han cambiado…
Kakashi sonrió debajo de la máscara. —Me dijeron que recogería a un grupo especializado, pero no pensé verte aquí. ¿Qué paso con tus estudiantes Anko?
—Pues deben estar en una misión, ya lo sabré cuando regrese, después de todo, el propio Itachi me dijo que viniera.
—Anko-sensei, debería tratar con más respeto a mi nii-sama —se oyó una voz excitante pero fuerte, sentado al lado de Kakashi, en una mesa para cuatro se encontraban cenando el equipo siete.
—Ara… ara, vaya, pero si es Iori-chan —en segundos Anko estaba aprisionando contra sus pechos a la hermosa adolescente, quien a pesar de su edad ya había dejado noqueados a más de 5 hombres, quienes trataron de ligar con ella, esto era notorio, ya que Anko estaba parado encima de uno.
—Sensei, no se dio cuenta de nuestra presencia, nos hemos hecho mejores, ¿verdad? —al lado de la Uchiha se encontraba otra chica con preciosos ojos verdes.
—Un poco Sakura…
—La misión debe ser muy importante para enviar a los mejores de la unidad ANBU. Yūgao-san, Hayate-san —dijo el ultimo integrante.
—Kiba, ¿tú los conoces? —dijo Iori mientras se deshacía del agarre de Anko. Iori se empezó a interesar en dicha misión.
—Mi madre es la líder de todos los escuadrones de búsqueda, Yūgao-san es la líder de uno de esos escuadrones. Oka-san dice que es una de las kunoichis más fuerte que conoce.
—Tsume-san siempre exagera las cosas Kiba-kun —respondió la mujer al tanto que bajaba sus piernas, que anteriormente estaban cruzadas.
—Bueno, ya que los hemos encontrado, será mejor darles esto —Kakashi saco un pergamino —como dije antes, nosotros estamos de paso, el verdadero nexo esta en este lugar —señalo el mapa —aunque no sé de qué es su misión. Es de suponer que es riesgosa, me gustaría acompañarlos, pero… —Kakashi sonrió mientras una mano rascaba su nuca —olvídenlo. Solo denle mis saludos cuando lo vean. Puede ser un poco extraño con sus métodos, pero siempre son acertados… otra cosa, no esperen hasta mañana, si no el intermediario se ira a otro lugar. Es más, yo diría que vayan en estos momentos antes de que algo capte su atención.
—¿Lo conocemos? —preguntó la kunoichi Anko, quien ahora parada, hacia ver su atractivo mucho mayor, ya que el pantalón se le ceñía a la cadera.
—Es más difícil no conocerlo, él les dirá lo demás…
—Tanto hermetismo me molesta, pero está bien, supongo —Anko vio a la hermana menor de Itachi —nos vamos Iori-chan —y otra vez la apretó contra sus senos —sigues tan hermosa como siempre, pero mi Hinata-chan no se queda atrás. No puedo decir quien es más linda…
—Ya vámonos Anko —empezaba a jalarla Yūgao mientras Hayate se despedía cortésmente. Cuando los tres shinobis dejaron el lugar, iori, como toda una Uchiha, preguntó:
—¿Enserio no sabe nada sensei? Tampoco les dijo quién es el nexo. Esta misión debe ser increíble… además es cierto lo que comentaban. De verdad hay alguien que ayudo al País de la Nieve. Sasuke hace poco estuvo ahí en una misión protegiendo a un acaudalado hombre de negocios quien hizo varios tratados con la Feudal. Según me dijo, la princesa es una actriz famosa, pero el país es uno de los más estables de la región. No sabía qué hace apenas unos años atrás estuvieran en conflicto los habitantes de ese país.
—Lo siento Iori, pero ese es un asunto complicado. No puedo comentar mucho, incluso tendré que hablar con Hayate-kun después…
—Ya veo, así que es cierto…
—No saques conclusiones apresuradas —Kakashi realizó su típica sonrisa debajo de la máscara -no se agobien con eso. Nosotros cumplimos nuestra misión con días de anticipación, así que hoy los invito a un spa por un estupendo trabajo. Mañana en la mañana partiremos a Konoha, no le den vuelta a este asunto, después de todo nosotros ni siquiera debíamos estar aquí.
Los tres jóvenes se miraron entre sí mientras Kakashi sacaba su preciado libro para desestresarse, fue una mala idea venir justo en estos momentos a Kazekin, pero quien diría que justamente esa situación se estuviese dando.
Kazekin, 10 pm. Distrito sur, Zona Rosa…
Habían llegado al lugar de las indicaciones, estaban en medio de una calle donde había muchas casas de citas, mejor dicho, no había otra cosa en los alrededores cercanos. Caminaron tranquilos mientras las venas que ya eran protuberantes amenazaban con explotar en la sien de Yūgao, a la par que un ligero sonrojo adornaba su rostro. Mientras Anko veía el lugar con cierta normalidad, después de todo no era su novio quien parecía embobado por los letreros, las "recepcionistas" y una que otra propuesta. Es más, le parecía divertido ver con celos a Yūgao.
—Es aquí… —mencionó nervioso Hayate con la muerte reclamándolo, la figura de esta era igual a la de su novia, por alguna razón.
—¿Qué clase de pervertido estaría aquí? —entró furiosa la kunoichi ANBU, quien ahora llevaba el cabello suelto, mostrando su tono violeta. Al entrar observo a por lo menos cuatro mujeres abrazando al más grande pervertido y Sannin que conociese. Primero vino la sorpresa por la escena, luego el desconcierto por ver que él era el intermediario. Acaso era alguna clase de broma absurda, primero Kakashi-sempai, considerado un ninja tan fuerte que puede rivalizar contra Itachi-sama, y ahora el legendario Sannin. Dos de los shinobis más fuertes de Konoha en una estrecha aldea, dispuestos ahí por un solo shinobi. ¿Qué clase de locura era? ¿Qué clase de persona seria aquel misterioso personaje? Incluso en ella afloro la curiosidad.
Cuando los acompañantes de la capitán ANBU entraron, tuvieron una reacción similar, mientras Jiraiya seguía divirtiéndose con las preciosas chicas. Pasaron algunos minutos hasta que Anko, cansada de esperar y de aquella escena, hizo aparecer dos enormes serpientes que se enroscaron en el pervertido, haciendo que las mujeres salieran despavoridas mientras Jiraiya sudaba frío. Una de estas tenía su cabeza apuntando a su entrepierna, inmediatamente se le quito lo ebrio y reconoció a los que se suponía debía buscar. Y justo cuando creía que encontrar a Kakashi por coincidencia lo dejaría disfrutar un poco más de las ninfas de Kazekin. ¡Rayos! Ese Kakashi no servía ni para distraerlos por un tiempo.
—Anko-chan… podrías decirle a tu amiga que no ataque ese lugar —tenía los ojos en blanco, muy asustado por su voz tan suave.
—Jiraiya-sama, siempre es curioso volver a verte —en un puf desaparecieron las invocaciones —quisiera jugar un poco más, pero el hecho de que este aquí me dejo fuera de lugar. Ahora si quiero conocer a nuestro cuarto integrante…
—Siento la rudeza de Anko Jiraiya-sama, pero también me preguntó lo mismo…
—Mmm, vaya, ¿Cuánto has crecido Yūgao? La última vez que te vi eras solo una niña, y ahora mírate. Te has convertido en toda una mujer —la veía como una presa lista para morder, entonces.
—Sabes que siempre puedo invocar serpientes. Incluso unas más pequeñas, ¿verdad? —Susurró Anko al ver el rostro de Jiraiya, quien se perdió en las magníficas piernas de Yūgao, que eran mostradas por la minifalda. Más solo escuchar eso trato de virarse para toparse con los dos magníficos atributos de Anko, resaltados por aquella blusa negra —jejeje, te lo advertí…
Minutos después
El legendario Sannin se aplicaba un antídoto contra el veneno de la cobra real, que poco más y le muerde el….
—Tan sádica como tu maestro, ¿verdad Anko? —parecía enojado y asustado —está bien, síganme, les presentare a su cuarto integrante… —empezó a caminar hacia las habitaciones de aquel lugar. No se necesitaba ser un genio para comprender que este no era una casa de citas. Aquí daban satisfacción a los clientes con más que solo compañía. Anko iba a decir algo, pero Hayate se le adelanto…
—Jiraiya-sama, ¿qué clase de persona es nuestro compañero?
—¿Qué clase de persona?... mmm —llevó su mano al mentón —supongo que ni Itachi, tampoco Tsunade, o el viejo les dijo algo, ¿verdad? —era más afirmación que pregunta.
—Hai…
—¿Pero por qué tanto secretismo? ¿Por qué un intermediario? ¿Qué clase de ninja es para que una misión casi imposible como esta sea factible? Conozco a casi todos los shinobis de Konoha gracias a mi posición de líder ANBU, o por lo menos he oído de todos. Pero jamás escuche de alguien tan bueno… aparte de los Jōnin.
—Jejejeje, él es un especialista dogmatico que "arde en la oscuridad". Jamás ha trabajado en equipo, solo obedece al Hokage, o a sus consejeros. Aparte de Kakashi solo hay dos Jōnin más que saben de su existencia —abrió una puerta —el hecho de que Itachi le ordene que trabaje con ustedes es porque él no ha podido mantenerse más de dos días en la arena…
—¿Qué? ¿Ya se ha infiltrado? —preguntó con escandalosa voz Anko.
—Su problema no es infiltrarse, el problema es que la seguridad de la aldea de la arena es máxima y desconfían de todos los extranjeros. La primera vez fue seguido por dos Chūnin, la segunda paso lo mismo. Incluso los comerciantes, o los propios familiares de los habitantes, son marcados como visitantes cuando ingresaban a la aldea, y son monitoreados día y noche por el equipo de la barrera, que es casi idéntico al nuestro. Los foráneos no tienen libertad para moverse, ya que siguen todos sus pasos…
—Es como si Konoha estuviese en fase preventiva de guerra —dedujo con sorpresa Yūgao.
—Y la cosa se pone peor, la barrera identifica cualquier tipo de chakra que no haya sido registrado. No hay forma de pasar por otro lado, ya que esta esta activa, cubre toda Sunagakure como una esfera, y no se desactiva nunca…
—Imposible… como él se … —antes de terminar la frase, Jiraiya abrió la puerta principal de ese pasillo, dejando al descubierto un cuarto bastante grande. En una pequeña mesa había varias botellas de sake vacías. El ermitaño prendió las lámparas que no iluminaron completamente la habitación, pero mostraron a un chico dormido en la cama boca abajo, apenas cubierto por unas mantas, su rostro no era visible.
—Te matare si no es algo importante ero-sennin —seguía en esa posición, los tres shinobis impactados veían la escena.
—Te he dicho que me llames padrino, no ero-sennin —otro golpe de sorpresa para los presentes.
—Ero-sennin, ero-sennin, aunque seas mi padrino sigues siendo ero-sennin —continuaba con los ojos cerrados, como si durmiera.
—Eres un caso perdido. Levántate, que los refuerzos ya llegaron. Pero eso ya lo sabes, ¿verdad? —cogía una botella de sake y la olía —¿estuviste bebiendo otra vez?
—Solo tres o cuatro botellas. No es nada comparado con lo que tú bebes —su posición no cambio.
—Pero yo no bebo sake puro, además —lagrimas tipo cascada salían de sus ojos —dime que no… —fue tarde, desde la puerta contigua, que era el baño, una mujer desnuda, con apenas una toalla salía toda mojada. Las sospechas de Jiraiya acertaron. El maldito rubio se llevó a la cama a la mujer del líder de Kazekin, considerada la más hermosa de la villa. Apenas la mujer vio a los cuatro shinobis se lanzó a correr, recogiendo lo más rápido posible su ropa, incluso tuvo que arrancar de las manos de Yūgao sus pantaletas, quien estaba en shock. Después salió de la habitación sin decir nada, roja de vergüenza.
—¡Maldición! ¿Por qué te di ese maldito rastreador con mi chakra? Así me encontraste, ¿verdad? Pero te entretuviste allí abajo —empezó a levantarse, dándoles la espalda. Su rostro aun no era visible.
—Eto… bueno… —Jiraiya se puso nervioso cuando se dio cuenta de algo. —¡Maldición! No me digas que elegiste este lugar por eso…
—Ataca las debilidades de tus enemigos -mencionó divertido mientras descubría su tórax, demostrando que estaba sin ningún tipo de ropa, pero les seguía dando la espalda —en primer lugar, tenía asuntos que tratar con la señorita que ahuyentaron. En segundo, no parabas de molestarme siguiéndome a todos lados. En tercero, enviaste a Kakashi-oni-san a hacer tu trabajo para ponerte a buscar información, y cuarto, Tsunade no se enterará de nada, si tú no dices nada. Tu cuida mis espaldas, y yo las tuyas…
Jiraiya suspiro feliz. —Estoy orgulloso de ti. Cuando te veo, pienso que me estoy haciendo viejo —dijo Jiraiya mientras parecía que los otros tres sufrían de una caída estilo anime.
La figura misteriosa se levantó mientras las mantas caían de su joven cuerpo. Como lo sospechaban, estaba completamente desnudo, aunque gracias a las lámparas en conjunto de luz y sombra opacaron aquel estado. Las kunoichis miraron furtivamente su silueta, toda la espalda finamente marcada que terminaba en un trasero endurecido por el entrenamiento, el cabello rubio algo caído, con algunos mechones largos. —Entonces es hora de trabajar —viro el rostro apenas unos centímetros, demostrando aquellos ojos azules nostálgicos con un pequeño rojizo, tres finas marcas embelleciendo su ya hermosa fisonomía, tan fina que era endiabladamente atractivo. Era algo alto, al menos más alto que ellas. Anko y Yūgao no pudieron evitar que sus mejillas enrojecieran, en sus pensamientos, nunca habían visto a alguien tan hermoso, que ahora parado desnudo enfrente suyo parecía lo más cercano a la divinidad.
—Será mejor esperar afuera —comentó Hayate al ver la comprometedora situación, ahora era él quien tenía celos.
—No me digas que te molesta mi cuerpo desnudo —habló el desconocido desde la parte sombreada.
—En lo absoluto, solo que no todos en la habitación somos hombres. Tal vez lo notarias se te molestaras en regresar a ver completamente —respondió un poco agitado, eso se notó, ya que empezó a toser.
—Desde que entraron a este lugar sé muy bien cuantos están, a que distancia, además su olor me dice quién es masculino o femenino. Sé más de ustedes con solo sentir su presencia que con verlos. Pero tienes razón… —cogió una manta y se la coloco enrollada alrededor de su cintura —es descortés con las señoritas. Por alguna razón Jiraiya estaba apuntando todo en una libreta como si su vida dependiera de ello. El extraño joven empezó a caminar cuando salió completamente a la luz, y lo reconocieron. El hermoso y varonil joven que parecía de ensueño era…
—El niño zorro —el rostro de Yūgao era indescriptible. Tal vez se debía a su entrenamiento el reconocerlo, ya que de ese pequeño al que llamaban así ya no había nada. En su lugar estaba este hombre que sería la ilusión de cualquier mujer…
—Jajajaja —río Naruto encantadoramente. —Hace tiempo que no me decían así, pero tiene razón señorita… mmm… si no me equivoco usted es Yūgao-san, ¿verdad? Ayer Sarutobi-jiji me envió sus perfiles, debo tenerlos por algún lado. Usted debe de ser Anko-san —se le acerco mucho, mientras la mujer, sin saber por qué, se quedó paralizada. No era miedo o alguna técnica, era… no sabía cómo describirlo. Se le acercó más, él bajo un poco la cabeza. La kunoichi podía sentir el aliento del chico pegar contra su oído, después bajo un poco más, lentamente el recorría con su nariz el fino cuello de la pelimorada. Cuando la nariz del sujeto llegaba a su hombro, para ser más precisos a la clavicula, abruptamente se separó. Naruto quedó a unos 4 centímetros del confundido rostro de Anko. Sus ojos chocaron y sus narices estaban por rosarse, entonces le susurro suavemente: —el olor a serpiente en su persona es encantador.
Dejando perdida a la kunoichi de las serpientes se acercó al último miembro, se acercó a ella de la misma forma que se había acercado a Anko, haciendo que Yūgao y Anko estuviesen alarmadas, aunque las mentes pervertidas que toda mujer tiene se activaron. El sujeto rubio, como si tratara de seducirla, olfateaba el cuello de la otra fémina. Hayate tenía el puño listo para golpearlo si intentaba algo, aparte de que esa actitud era demasiada rara.
—Al parecer tienes algunas enfermedades, pero no interferirán en la misión —el rubio se separó nuevamente. —Ero-sennin, como dijo Itachi-san, son buenos. Así que partiremos esta misma madrugada. Les explicare el plan en el camino, tu red de información podrá hacer lo que discutimos ayer.
—Dalo por hecho, si ese es el caso me retiro, debo hacer los arreglos ya. En cuestión, si es tan grave como creemos háznoslo saber de inmediato. No queremos que otra guerra mundial shinobi se desate. Cualquier cosa me mantendré en el sonido. Es más cerca, y Naruto —Jiraiya puso una sonrisa pervertida y lo codeo —tienes que contarme como le hiciste con aquella preciosura que salió de aquí —menciono antes de desaparecer en una nube de humo.
—Si no les molesta los encontrare en el hotel —señalo por la ventana al edificio más alto de la ciudad —habitación 1250, estaré ahí en media hora —les decía mientras entraba a la habitación de baño. Los tres shinobis se habían perdido en un mundo particularmente oscuro en el cual jamás estuvieron a pesar de su edad. Pero esto solo era el comienzo de la aventura que les demostraría que el mundo que conocen es tan solo un paraíso en la real naturaleza shinobi.
Cuando salieron estaban aturdidos por lo que acabaron de ver. El chico debía cumplir recién 16 años en Octubre, pero ya se acostaba con mujeres, bebía sake, hablaba con familiaridad a los shinobis más poderosos de la aldea. Parecía conocer a todos los altos mandos, era imponente, e inclusive sus ojos demostraban experiencia. Yūgao imagino a alguien totalmente distinto, quien sabe, un hombre maduro, experimentado, serio y recatado. En vez de aquello obtuvo a un adolescente atractivo, que además todos decían que era excepcional. En vez de apaciguarse, su curiosidad incremento mientras que la otra kunoichi tenía parecidos pensamientos.
—Si estoy en lo correcto su nombre es Uzumaki Naruto, ¿verdad? Se suponía que lo enviaron a la Aldea Oculta del Sonido cuando esta se anexo a Konoha —mencionó Hayate, sacando de su trance a las mujeres.
—Según se dijo, Itachi-sama lo retiro de la academia ninja. Algo que muchos aplaudieron y fue exiliado a la aldea de Otogakure, liberándose así Konoha del Kyūbi —respondió con claras dudas la ANBU.
—Esto se está poniendo más interesante a cada paso, pero también recuerdo que ese mocoso no tenía ninguna habilidad. ¡Ah!, me duele la cabeza de tanto pensar —dijo Anko intentando sonar cómica. —Si Itachi, Jiraiya-sama, Tsunade-sama y Sarutobi-sama confían en él, por algo será.
Tan metidos estaban en sus pensamientos, que no notaran que tres chicos y un can los seguían desde que salieron de aquel lugar.
—Sigo pensando que no es una buena idea Iori.
—¿Acaso no tienes curiosidad Sakura?
—Bueno… sí. Pero Kakashi-sensei dijo que lo olvidáramos.
—Tranquila Sakura, solo veremos si se encuentran con el sujeto del que estaban hablando. Además, es perfecto, ya que no han notado nuestra presencia. Akamaru, no les pierdas el rastro.
Mientras en la cornisa de un edificio algo alto una figura miraba a los perseguidos y a los perseguidores. Tenía una leve sonrisa que le daba aspecto zorruno.
—Vienes por tus estudiantes oni-san.
—Vamos, es extraño que me llames así —dijo Kakashi mientras leía su libro —pensaba que estarías ya en el lugar de su misión. Es anormal que te encuentres por aquí. Además, mis sentidos parecen deteriorados, ya que no note tu presencia u olor.
—Un nuevo truco que aprendí en estos dos años que no nos hemos visto. Siempre es raro como el destino hace que las coincidencias parezcan fortuitas.
—Tienes razón, he escuchado muchas cosas, algunos son rumores, otras están comprobados. Pero has estado muy ocupado, si mis sospechas son acertadas te diriges hacia Suna, ¿verdad?
—Tan suspicaz como siempre. Es una lástima que el ninja copia sea tan famoso. No sirves para infiltraciones, aunque si te quitaras esa mascara.
—Yo ya tengo mi responsabilidad con esos chicos, por ahora esa es mi misión. El resto te lo dejo a ti.
—Solo di que primero muerto a dejar a dejar tu mascara —bromeo provocando que Kakashi riera nervioso.
—Está bien, si necesitas ayuda…
—No, con aquellos tres es más que suficiente. Además, tu labor de cuidar a Iori-san es más importante. Tanto ella como Sasuke han empezado a ganarse renombre no solo como hermanos del Godaime Hokage, sino también como genios Uchiha. Me sorprendió mucho cuando enviaron a Anko-san. Supongo que Haku, Tayuya y la heredera Hyūga pueden manejar solos las misiones sin su supervisor Jōnin.
—Sarutobi Haku es ya Chūnin, está esperando a cumplir 20 años para dar los exámenes para la policía de Konoha. Si tomara los exámenes para ANBU o Jōnin, ya lo sería. Hyūga Hinata rivaliza con Iori en combate, además Tayuya, bueno, cuando pelea no deja ni un hueso sano al oponente. Da miedo como las dos estudiantes se parecen a su maestra —miraba de reojo a Anko, quien estornudo.
—Que divertido… debe ser divertido estar con ese grupo. La última vez que vi a los genios de Konoha fue hace tres años, cuando Itachi-san pidió que el ultimo del Clan Namikaze sea el protector de su hija.
—Naruto… —una profunda tristeza invadió al peliblanco —tu padre estaría orgulloso…
Naruto sonrió de forma zorruna, entrecerrando sus ojos. —No lo creo, mi padre quería un héroe que sea muy distinto de mí. Eso pensé a los 12 años, después de mi primera guerra, cuando Hiruzen-sama dijo que tenía la madurez suficiente para saber la verdad. ¿Y sabes que ha cambiado desde entonces oni-san?
—¿Qué? —preguntó afligido Kakashi.
—He… nada… Jajajaja, ya los atraparon —miró como los shinobis agarraban a los tres Chūnin que ahora estaban recibiendo una buena reprimenda por parte de Anko.
—Será mejor que los salve, Naruto, nos veremos… —el shinobi salto mientras que el rubio miró hacia el cielo.
—Debe ser divertido tener una vida normal, lástima que me la negaste, Yondaime Hokage.
Un susurro inaudible llevado por el viento haciendo que los muertos recuerden el momento que estuvieron vivos.
OoOoOoOoOoOoOoOoOoO
Nota del publicador
carlos29: si es una buena historia, y se pone mejor. Insisto, no es mi historia, es de DanteFox.
: una disculpa por haberme tardado tanto, no sé por que este capítulo te gustaría tanto. No creo poder subirlo hasta donde el autor lo dejo, hace algún tiempo que perdí contacto con él y solo tengo hasta el capitulo 17.
Naruto-Namikaze17: opino lo mismo que tú.
josegonzacabe4020: a la fecha sigue siendo el mejor fic que he leído. Puedes visitar el muro de Facebook de Dantefox y ponerle un agradecimiento publico o enviarle un mensaje privado. No sé si lo lea a estas alturas, pero seguro si lo hace le levanta el ánimo.
