-Este fic es una reinterpretación del manga y anime "Dragon Ball" y "Dragon Ball Z" de Akira Toriyama. Los personajes pertenecen por completo a Akira Toriyama y a Toyotarō, más los personajes de carácter secundario y modificaciones las personalidades, hechos y trama corren por mi cuenta y mi entera responsabilidad. Les sugiero oír "Blizzard" de Daichi Miura para Goku, "Still Into You" de Paramore para Milk, y "The Trailer" de J.T. Peterson y "Cha La Head Cha La" de Ricardo Silva para el contexto del capitulo.
—Tenemos problemas— obvió Yamcha tragando saliva nerviosamente y observando desde lejos al participante Majunia como sus amigos.
—Él es más fuerte que nosotros, ¿cierto?— más bien afirmó Krillin viendo asentir a su amigo.
—Ahora será mi turno— celebró Goku ajeno a aquellas preocupaciones y estirando las piernas. —No sé por qué pero me siento muy alegre, y me siento alegre porque seguramente voy a ganar— hace mucho que no sentía tanta emoción por pelear.
—¿Pues como no si tu oponente es esa linda chica?— cuestionó su pequeño amigo sintiendo envidia de él.
La derrota de los anteriores contrincantes durante las batallas previas o preliminares ayudaron a que solo quedasen para el final los mejores peleadores, lo que inevitablemente emocionaba a la audiencia aunque no solo a ellos sino al propio Goku quien ansioso y casi trotando en su lugar procedió a estirarse ante su inminente pelea. Como si se supiera aludida, Milk apareció en el backstage de la plataforma de combate donde tendría lugar su pelea tras retirarse al sanitario y mojarse el rostro para tratar de aplicar su propia ira que no tardo en elevarse por solo ver a Goku quien se volvió hacia ella. Lucía tan inocente y ajeno a la promesa que le había hecho que la princesa Ox deseó golpearlo en la cara para borrar su expresión, pero ya lo haría en la plataforma y delante de todos. Goku no podía dejar de hacer hincapié en el hecho de que para él todas las mujeres eran iguales, no podía o no sabía diferenciar entre una mujer bella y una que quizás no era tan bella pero desde que se había reencontrado con Milk y la había reconocido se sentía incapaz de quitarle los ojos de encima; su sedoso cabello azabache recogido en aquella coleta, la forma en que su traje o dogi detallaba las curvas de su anatomía, la fiereza con que apretaba los puños...de alguna forma que no alcanzaba a entender era como si ella estuviera haciendo hervir su sangre, algo que nunca había sentido y que lo llenaba de emoción.
—Milk…— intentó hablar el Son sintiendo la evidente tensión entre ambos.
—Terminemos con esto— acalló la princesa Ox apartando la mirada y pasando junto a él.
Nada de lo que Goku pudiera decir iba a calmar la inmensa ira que sentía, porque él ni siquiera era capaz de ver la razón de su furia, parecía totalmente ajeno a ello o peor aún...no le importaba, haciendo que la princesa sintiera su orgullo por los suelos, pero no iba darle el gusto de saberlo y por lo que la bella joven cruzó el umbral hacia la plataforma confiando en que él no pensaría en retractarse a su contienda como si se había retractado de su promesa. Dejando libre un suspiro únicamente y habiendo tratado lo suficiente con mujeres de carácter fuerte—Bulma por supuesto y que era como una hermana mayor para él, además de la Launch agresiva a quien todos temían—para saber que las palabras no servirían con ella, Goku intercambió una última mirada con Yamcha y Krillin—que parecieron desearle suerte y tenerle envidia a la vez—antes de seguir a Milk en su camino hacia la plataforma y posicionándose ambos de pie uno frente al otro pero a una distancia apropiada, sin apartar su mirada el uno del otro. Mientras todos los presentes vitoreaban a causa de la emoción a por la nueva batalla que tendría lugar pese a no haber presenciado los combates previos de ambos participantes, el réferi se hizo presente en la plataforma para presentarlos a ambos como correspondía en cada una de las batallas, mas tratándose de aquellas que desembocarían en las finales que todos tanto esperaban.
—¡En el segundo combate peleara el joven que ganó el segundo lugar en el torneo pasado, nada más y nada menos que el participante Goku!, ¡Y su oponente es la peleadora Milk, quien ganó en las preliminares sin ningún esfuerzo!— anunció el réferi provocando que todos los presentes se emocionaran todavía más.
—Milk, no quiero que peleemos si estas enfadada— advirtió Goku sin atreverse a ser quien diera el primer golpe. —Dime, ¿Por qué estás enojada?, ¿Fue algo que hice?— de ser así trataría de enmendar su error pero necesitaba saber de qué se trataba.
—¿Y tienes el cinismo de preguntarlo?— cuestionó Milk todavía más furiosa de ser posible. —Lo sabes muy bien— era estúpido de su parte pretender olvidarlo.
—Pero…— titubeó él aún más confundido por la negativa de ella a contestar.
—Eres un canalla, me ilusionaste como una tonta y ahora te finges inocente— condenó la princesa Ox cada vez más colérica. —¡Eres un miserable!— tenía ganas de matarlo pero puede que ni ello calmara su furia.
—No entiendo, ¿De qué estás hablando?— el Son se contuvo para no gritar al sentirse cada vez confundido.
Si, tenía una mente muy peculiar y lo tenía claro desde su infancia—por ello muchas veces pasaba por tonto ya que comprendía las cosas con mucha más lentitud que la mayoría, aunque de igual modo se esforzaba en ello—pero estaba seguro de ser capaz de recordar haber hecho una promesa y más tratándose de Milk quien había dejado una huella imborrable en él luego de tirar de su cola de aquel modo cuando había subido a la Nube Voladora con él tras conocerse, literalmente casi lo había hecho desmayarse, vaya impresión. Desgraciadamente Goku no obtuvo respuesta a su pregunta ya que menos de un segundo después Milk se lanzó contra él con una serie de secas y agiles patadas y golpes que de una u otra forma lo hicieron retroceder; no quería pelear con Milk, no si ella estaba molesta por algo que o él no había hecho o no podía recordar. Todavía más furiosa—de ser posible—pero pudiendo o queriendo liberar toda la rabia que sentía en esta oportunidad, Milk trató de golpear a Goku cuando menos una vez pero increíblemente él evito cualquiera de sus golpes y aquellos que no pudo o no alcanzó a evitar los bloqueo rápidamente, mas en ningún momento la atacó a ella, ¿Es que no la consideraba una contrincante lo suficientemente fuerte para igualarlo?, ¿O era tan arrogante que no quería mostrar su superioridad en caso de asustarla? Le demostraría lo contrario.
Sin embargo, esto iba a ser más difícil de lo que había pensado.
Observando todo y básicamente en primera fila se encontraban el Maestro Roshi, Bulma, Launch, Puar y Oolong; a la gran mayoría los había tomado por sorpresa saber que la persona contra quien se enfrentaría Goku no sería sino la hija del rey Ox-Satan pero ello solo contribuía a hacer la situación aún más interesante pues no había que olvidar que Son Gohan—abuelo de Goku—y el rey Ox-Satan—padre de Milk—habían sido alumnos del Maestro Roshi, y evidentemente ambos habían legado sus enseñanzas a sus respectivos descendientes, algo admirable así como interesante para Kame Sennin ya que cualquiera de los dos jóvenes podía ganar. Igualmente seria y analítica pese a no tener del todo claros los mismos antecedentes que el Maestro Roshi, Bulma observó la pelea con ojos juicios; la heredera Brief vestía un mono o traje de cuerpo completo color gris claro estampado en lunares amarillo pálido de tamaño mediano y medialunas gris oscuro intercalados a lo largo de la tela que formaba unos pantalones holgados y un top sin mangas de generoso escote corazón que resaltaba sus atributos, encima un corto bolero mantequilla de cortas mangas acampanadas hasta los codos y que permanecía abierto, fajín negro alrededor de su cintura remarcando sus caderas y botines negros de tacón alto, con su largo cabello lila azulado cayendo sobre sus hombros como una cascada de rizos.
—No puedo creer que de todas las personas en este lugar, Goku haya tenido que pelear precisamente con Milk— suspiró Bulma sin saber bien que pensar al respecto.
—Aunque se ha convertido en una joven muy hermosa, como hija de Ox-Satan podría estar a la altura de Goku— reconoció el Maestro Roshi con gran seriedad. —Sera difícil prever quien saldrá victorioso o victoriosa— asumió volviendo la mirada hacia la heredera Brief.
Dejando libre un suspiro y negando para sí pero sin estar por ello preocupada por Goku—sabiendo mejor que nadie lo capaz que era y testarudo ante la absurda idea de darse por vencido—, Bulma regresó su mirada al plataforma en el que también se hallaban concentrados Yamcha y Krillin desde sus respectivos lugares, contemplando con curiosidad y profundo análisis el por qué Goku no se atrevía a golpear a Milk, era alguien respetuoso con las mujeres desde niño pero sabía diferenciar cuando las féminas eran capaces en batalla y las veía como iguales, Milk no era la excepción siendo hija del rey Ox-Satan, pero entonces ¿Por qué no estaba atacando a Milk?, ¿Por qué no respondía a ninguno de sus ataques o golpes? Aquella incógnita también comenzó a tornarse cada vez más molesta para la princesa Ox que, cansada de las evasivas de Goku, le lanzó un golpe más fuerte; una onda Kamehame que el Son evadió con un ágil voltereta más genuinamente impresionado. Aunque no podía pelear en igualdad de condiciones con Milk debido a no comprender la razón por la que ella estaba molesta, Goku sintió su entusiasmo crecer todavía más porque a diferencia de las otras féminas a las que había enfrentado esta mujer era capaz de confrontarlo, no era tanto su poder lo que lo igualaba sino su actitud cual fiera paseándose en círculos frente a él como si fuera a atacarlo en cualquier momento.
—Milk, tienes que decírmelo o no podremos pelear— estableció Goku sosteniéndole la mirada a la princesa Ox. —¿Por qué estas enojada conmigo? Dímelo, por favor, ¿Qué hice para que te enfadaras así?— necesitaba saberlo o esta diatriba solo se alargaría, mas ella volvió a lanzarse para golpearlo ante sus preguntas.
—Lo olvidaste, y esa es precisamente la razón por la que quiero vencerte, Goku— insistió Milk casi chillando de ira cuando él retuvo sus puños para impedirle moverse. —Heriste mis sentimientos, te espere durante años— protestó pretendiendo golpearlo en el estómago con una de sus piernas, logrando que él la soltara para evitar el golpe.
—¿Qué? Pero, ¿Por qué?— volvió a preguntar el Son viéndola jadear para recuperar el aliento. —¿Puedes decirme cual fue la promesa que te hice, por favor?— pidió encarecidamente y deseando entender que había hecho.
—¿Realmente no lo puedes recordar?— preguntó la princesa Ox al aire y sin recibir respuesta alguna. —Hace años me prometiste que yo sería tu esposa— estableció muy claramente para que él no siguiera haciéndose el tonto.
—¿Qué?— jadeó él entre sorprendido y confundido porque seguía sin entender.
Entre sus amigos en primera fila y que se sorprendieron a mas no poder, Bulma por poco y grito a causa de la impresión…a su mente vino aquella despedida cuando habían apagado el fuego del castillo del rey Ox-Satan con ayuda del Bashosen, recordaba que el rey les había obsequiado un vehículo para que pudieran continuar con su búsqueda de las Esferas del Dragon y que, tras subir en la parte trasera junto a Oolong, Goku había sostenido una breve conversación con la hija del rey…entonces había creído—más concentrada en otras cosas—que se habían despedido como buenos amigos, ¿Pero ahora resulta que Goku le había pedido matrimonio?, ¿Cómo si Goku apenas y sabía lo que era eso? Las reacciones de Krillin y Yamcha en el backstage de la plataforma no fue muy distinta, apretando respectivamente los dientes para no gritar; el pelinegro se sentía igual o más perdido que su novia ya que no recordaba al Goku niño como alguien que sintiera interés alguno por el sexo opuesto ni siquiera al momento de despedirse tres años atrás, el mismo Krillin se sentía perdido ya que a su amigo no le llamaban la atención las féminas en modo alguno, ¿Pero hacer una promesa de matrimonio?, ¿En que había estado pensando? Completamente perdido y no conociendo en lo más mínimo la palabra "esposa" que Milk acababa de pronunciar, Goku volvió la mirada hacia el backstage donde estaban sus amigos:
—Krilin, ¿Me puedes decir que significa esposa?— preguntó el Son en voz baja casi haciendo que todos sus amigos cayeran al suelo al escuchar su pregunta.
—No puede ser…es un idiota— bufó Bulma en su lugar y enterrando el rostro entre sus manos como también hizo el Maestro Roshi quien negó únicamente.
—No entiendo, ¿Qué tengo que hacer para que Milk deje de estar enfadada conmigo?— preguntó Goku cada vez más nervioso y sin saber que hacer.
—¡Que torpe!, ¡Cuando tomas a una mujer como esposa significa que te vas a casar!— respondió Krillin rojo de vergüenza y frustración entremezcladas.
—Serán esposos, y eso significa que vivirán juntos para toda la vida— respaldó Yamcha ligeramente más tranquilo que su amigo.
—Eres un sinvergüenza, ¿Cuándo le prometiste tal cosa a esa chica?, ¡Solo piensas en ti!— acusó su pequeño amigo ajeno a la confusión de Goku.
De una manera casi cómica, los engranajes en la mente de Goku comenzaron a rodar haciendo que pareciera como si un foco literalmente se hubiera encendido sobre su cabeza a la par que caía en la cuenta de porque Milk estaba molesta con él, era normal que—entendiendo el matrimonio más como una unión entre dos personas y no como ella lo veía relacionado a una promesa o compromiso, debido a las enseñanzas de su fallecido abuelo Gohan—ella quisiera molerlo a golpes, pero…—y era un gran pero—Goku era incapaz de recordar en que momento le había prometido a Milk que se casaría con ella, ¿Había sido luego de conocerla o durante su batalla con la Patrulla Roja?, ¿Y cómo lo había hecho que no podía recordarlo, siendo que su abuelo le había enseñado como pedir a una mujer que se convirtiera en su esposa? Tratando de hacer memoria, Goku regresó su atención a Milk quien ajena a sus pensamientos se puso en posición defensiva y le sostuvo fieramente la mirada; a ella no le importaba si Goku se estaba fingiendo tonto para liberarse de su promesa o si creía que ella seria todavía más tonta por creerle, es más, ella ni siquiera pensaría en ello porque su atención estaba únicamente puesta en derrotarlo y probar si él era el hombre que ella había crecido imaginando que sería, o que ella misma era tan fuerte como quería ser.
—No te confíes, nuestra pelea aún no ha terminado— advirtió Milk negándose a claudicar.
Nada calmaría su furia por todos los años en que—ilusionada con la idea del amor y que había crecido escuchando por los relatos de su padre—había entrenado arduamente no solo con la idea de superarse sino de ser digna esposa de Goku que sabía había derrotado a la Patrulla Roja y teorizaba que había sido quien había derrotado al rey Piccoro DaImaku, la presión por esto sumado a sus responsabilidades como princesa la habían llevado a necesitar probar su fuerza y habilidades de igualdad para con Goku, que la llevaba a querer vencerlo si él no iba honrar sus sentimientos, lo que ya se vislumbraba demasiado lejano. Goku quiso protestar, quiso decirle a Milk que no recordaba haberle hecho esa promesa pero ya había comprendido que si lo hacía solo contribuiría a enfadarla todavía más, por lo que no pudo hacer sino bloquear los golpes que ella procedió a lanzarle, evadiéndola a la par que trataba de hacer memoria de aquella promesa, ¿En qué momento le había prometido a Milk que se casaría con ella? O si no había hecho plenamente aquella promesa, ¿De qué manera habían sucedido las cosas para que ella se encontrase tan ofendida? Quizás…
Conocer a la hija del rey Ox-Satan había sido algo inesperado para Goku pero que como siempre había aceptado este hecho como algo colateral para obtener el Bashosen del Maestro Roshi y apagar el fuego de su castillo a la par que había aprendido una nueva técnica, el Kamehameha; Milk era una chica muy particular en el mejor de los sentidos, peleaba muy bien y le gustaba hacerlo, lo que provocaba que Goku viera en ella a una amiga tan grata como Bulma...aunque no podía olvidar la fuerza con que le había halado la cola para subir a la nube voladora, dudaba poder olvidarlo. Pero eso estaba en el pasado pues ahora Bulma, Oolong y él pretendían continuar con su viaje en busca de las demás Esferas del Dragon. Ajeno a la despedida que tenía lugar y sentado en la parte trasera del vehículo junto a Oolong que tenía los ojos cerrados y parecía tener intenciones de dormir, Goku únicamente pensaba en todo cuanto aprendería en su viaje. Aprovechando esta instancia de despedidas, Milk se acercó a la puerta del vehículo para hablar con Goku, no olvidaba que durante su viaje para encontrar el Bashosen, Goku en determinado momento la había...tocado o palpado de forma inapropiada, eran niños pero según le habían enseñado solo el hombre que un día se convirtiera en su esposo podía tratarla así, ¿Es que significaba eso? Antes le había preguntado a Goku si estaba enamorado de ella pero él no había contestado.
—Oye, Goku—llamó la princesa Ox haciendo que el muchacho volviera la mirada hacia ella. —Cuando seamos grandes, ¿Vendrás a ver a mi padre y a pedir mi mano para que sea tu esposa?— preguntó directamente y esperando ansiosamente por su respuesta.
—¿Y qué me vas a dar?— preguntó el pequeño Son, extrañado por lo que era aquello.
—No me preguntes eso, tú lo sabes— Milk no pudo evitar sonrojarse pues según tenía entendido ello no debía comentarse a menos que fuera en privado y como esposos.
—No sé de qué me estás hablando— admitió Goku sin entenderla, —pero si me vas a dar algo; vendré— ya había sido muy divertido conocerla después de todo.
No teniendo idea de cómo discurría una propuesta de matrimonio ni como sucedía un cortejo normal pues su padre era poco dado a hablar de su pasado con su madre, Milk tomó la afirmación de Goku como una promesa indisoluble y rió emocionada enterrando el rostro entre sus manos pero viendo al Son sonreírle ligeramente mientras el vehículo comenzaba a ponerse en marcha alejándolo de allí junto a sus amigos…Cayendo en la cuenta de aquel recuerdo, Goku seguía sin tener claro que era una "pedida de mano" ni una "esposa" pero si aquello había sido una petición de matrimonio ni siquiera se había dado cuenta porque no coincidía con lo que su abuelo Gohan le había enseñado. Entonces había tenido la mente tan ocupada con otras cosas—El torneo de las artes Marciales, la Patrulla Roja y el rey Piccoro Daimaku—que lo había olvidado por completo, mas ahora todo acudía con rapidez a su mente. Debería haber sabido que significaba eso, en especial teniendo en cuenta que el rey Ox-Satan le había ofrecido a Milk como novia, pero entonces había sido demasiado ingenuo, siempre había sido una anomalía y lo sabía pero en aquel momento se sintió como un completo idiota porque realmente había ilusionado a Milk y sabiéndolo o no se había desentendido de una promesa, y él jamás incumplía sus compromisos.
—¡Ah, ahora recuerdo!— jadeó Goku en un grito al comprender su error. —Es cierto, yo te hice la promesa de que iba a tomarte como esposa— se sentía como un miserable.
—Finalmente lo recuerdas— notó Milk sosteniéndole duramente la mirada en todo momento.
—Es cierto, pero…— el Son sintió vergüenza de lo que iba a admitir, —en ese entonces yo pensaba que tomar esposa significaba comida— sonaba tonto pero acostumbraba a recibir comida por algo desde niño, así lo había recompensado su abuelo Gohan.
—¿Qué?, ¿Comida?— repitió la princesa Ox completamente desencajada, sintiéndose prontamente enojada pero consigo misma. —Entonces, ¿No había promesa?, ¿Todo era un malentendido?— no podía creer haber sido tan tonta e ingenua.
—Bueno, no importa porque yo te hice una promesa— caviló él en voz alta antes de cruzar los pasos que lo separaban de ella. —Milk, ¿Quieres…?— si le había prometido que se casarían, estaba mas que dispuesto a cumplirlo.
—No, no así— detuvo ella previendo lo que haría. —Se supone que dos personas deben casarse porque se aman y no por una promesa hecha sin un propósito real— ello los lastimaría a ambos. —De haber sabido que no comprendías lo que me dijiste, no habríamos llegado a esto— mas era tarde para lamentaciones.
Aunque prendada de Goku quien se había convertido en el hombre más guapo y fuerte que había conocido, Milk podía comprender cuanto había errado, había corrido tras un sinsentido durante estos tres años y creído en una promesa que Goku realmente nunca le había hecho sino que en su ingenuidad había aceptado pensando como el niño que había sido, y ella misma también había sido una niña solo que forjada con los ideales de una princesa y que se casaría por decisión de su padre, ¿Y quién mejor que el nieto de su viejo amigo, Son Gohan? Por lo visto aquello no ocurriría porque ella no consentiría que Goku se casara con ella solo por cumplir…ello los haría infelices a ambos. Aquello significaba una gran disyuntiva para Goku, por un lado Milk estaba triste y él no sabía qué hacer para remediarlo a la par que no podía cumplir la promesa que le había hecho sabiéndolo o no, ¿Qué podía hacer? No sabía que era el amor, nunca había estado enamorado y según su abuelo debía estarlo para casarse pero si tenía claro que Milk era la chica—ahora mujer—más asombrosa que hubiera conocido, eran buenos amigos, tenían mucho en común y...por alguna razón su corazón se aceleraba cuando la veía, además le gustaba su olor y lo hacía sentir tranquilo. ¿Sería eso de lo que le había hablado su abuelo? Solo había forma de saberlo:
—En ese caso, tengo otra pregunta que hacerte— retomó Goku antes de poner una rodilla en el suelo como su abuelo le había enseñado. —Milk, ¿Me permites ganar tu corazón?— esperaba recordarlo bien pero la mirada sorprendida de ella y sus mejillas sonrosadas le decían que sí. —Y si no estás muy enojada, ¿Puedo ofrecerte el mío?— quería cumplir su promesa y la quería a ella, estaba seguro.
—¿Hablas en serio?— preguntó Milk con un hilo de voz y no pudiendo creer lo que oía.
—Nunca había hablado más enserio— afirmó el Son pues si lo preguntaba era porque nada lo haría desistir de su decisión.
—Si…— suspiró la princesa Ox antes de esbozar una radiante sonrisa. —¡Claro que sí!— chillo de emoción abrazando efusivamente de Goku que por poco y perdió el equilibrio al no haber esperado esa muestra de afecto.
—¡Atención, la batalla que presenciábamos se ha visto interrumpida por una declaración de amor!— anunció el réferi prendado de la romántica escena como todos los presentes. —¡Esta pareja merece unos nutridos aplausos!, ¡Apenas acaba de comenzar el Torneo de las Artes Marciales, nadie esperaba esto!, ¡En la plataforma repentinamente se ha hecho una propuesta romántica!— todos no dudaron en estallar en vítores presas de una gran emoción y no era para menos.
Sorprendida como todos, Bulma no dudo en aplaudir, puede que Goku hubiera estado dispuesto a cumplir con su promesa pero le había pedido matrimonio a Milk porque quería hacerlo y ella lo sabía bien, conocía al Son como si fuera su hermano menor y Goku no hacía nada que no quisiera o no le naciera hacer, y ello detonó su alegría aplaudiendo en su lugar como no tardaron en hacer el Maestro Roshi, Puar, Oolong, Launch, Yamcha y Krillin junto a todos los demás espectadores. Esto se parecía a las novelas románticas que había leído, y no lo había propiciado ella sino Goku, él había pronunciado una petición de matrimonio simplemente perfecta y ella no podía estar más feliz por ello, olvidándose de cualquier reserva y acunando tímidamente el rostro del Son entre sus manos e irguiéndose de puntillas para presionar sus labios contra los de él en un primer beso que llevaba anhelando desde hace mucho; sorprendido, Goku abrió los ojos con sorpresa al sentir los labios de Milk contra los suyos pero pronto cerró los ojos a causa del placer que ello lo generó, los labios de ella sabían a miel y eran realmente suaves, y su tacto estaba haciendo que tanto su cabeza como su estómago dieran vueltas...no había imaginado que un beso podría sentirse tan maravilloso, y no pudo evitar envolver sus brazos alrededor de ella deseando que eso no terminara, disfrutando del contacto físico por primera vez en años.
¿Así era estar enamorado? Se sentía muy bien.
Luego de aquella romántica pedida de matrimonio y para finalizar la pelea, no sintiendo tener nada que probar sino que sintiéndose exultante de alegría, Milk bajo del plataforma de un brinco dándose por vencida aunque sentía que había ganado en lugar de perdido, y fue su rendición lo que permitió que las demás peleas se sucedieran acercando cada vez más a Goku a las finales lo que emocionó al Son y a todos sus amigos. En el backstage junto a Milk que se negó a apartarse de su lado, Goku observó la pelea ente Krillin y el participante "Majunia" sabiendo bien que se trataba del hijo del rey Piccoro Daimaku, una exhibición de poder y voluntad únicas que lo hicieron sentir orgulloso antes de aproximarse a la plataforma y ayudar a su amigo a levantarse, admirando lo fuerte que se había vuelto luego de estos tres años de entrenamiento, no había ganado pero tampoco perdido mientras todos los presentes vitoreaban su desempeño. Luego fue el turno de Yamcha quien pese a—parecer el vencedor indiscutible desde el primer momento—sus capacidades no logró mantener la calma y subestimó a su contrincante, un hombre cualquiera en apariencia llamado Shen pero cuya templanza y aptitudes en batalla dejaron impresionados a todos mientras Bulma, el Maestro Roshi, Launch, Oolong y Puar lo observaban abandonar la plataforma como vencido y no como vencedor.
—A pesar de usar una técnica impresionante, perdió— negó Kame Sennin mas viendo en ello una enseñanza.
—Fue una pelea un tanto vergonzosa— consideró la Brief lamentando la derrota de su novio, —Yamcha siempre corre con esta suerte— y era una pena pues había entrenado mucho para este día.
—Pero siempre hace su mejor esfuerzo— obvió Puar saliendo en indiscutible defensa de su amigo y viendo asentir a Bulma que pensaba igual.
—¡Ahora comenzaremos con las semifinales!, ¡Tendremos a los cuatro mejores!, ¡Los competidores son; el participante Ten Shin Han, el participante Goku, el participante Majunia y finalmente el participante Shen!, ¡Estás peleas serán excelentes!— anunció el réferi pues estos combates decidirían la final y al posible ganador del torneo.
Estaba por demás decir que los espectadores presentes estaban más que extasiados pues si bien todos habían asistido en especial por estas últimas batalla que desembocarían en la final decisiva, los enfrentamientos anteriores no habían dejado nada que desear sino lo contrario, los ánimos estaban más levados que nunca y la emoción era tal que parecía poder palparse en el ambiente. El momento de la revancha había llegado y Goku no pudo evitar pensarlo mientras estiraba sus brazos y movía el cuello para destensarse, intercambiando una fugaz mirada con Ten Shin Han pues hace tres años ambos se habían enfrentado y el Son había sido derrotado por un estrecho margen que le había impedido permanecer de pie, pero esta vez se negaba a ser derrotado, estaba decidido a demostrar que estos tres años de entrenamiento no habían sido en vano y que con solo proponérselo podía volverse tan fuerte como le fuera posible, y lo ansiaba pues hasta este momento no había podido pelear en serio con ninguno de los participantes anteriores. Apretándose ansiosa y nerviosamente las manos pero confiando en las capacidades de Goku, Milk observó al Son soltar un suspiro antes de encaminarse a la plataforma; era ahora, apenas el cruzara ese umbral solo podría desearle suerte y aquella idea la llevó a actuar por impulso.
—¡Goku!— llamó la princesa Ox haciendo a su novio detenerse y voltear a verla. —Sé que puedes ganar— confiaba en él y en que vencería.
—No dejes de observar— sonrió el Son agradeciendo su fe. —Tratare de terminarlo rápido— agregó con fingida arrogancia viendo crecer su sonrisa.
Aún era nuevo en esto de estar prometido o próximo a casarse cuando todo terminara, pero Goku estaba dispuesto a aprender de todo aquello que no conocía y Milk tenía una permanente sonrisa y un brillo especial en los ojos cada vez que estaba a su lado por lo que se sentía doblemente alentado de ser posible, y quería ver crecer esa sonrisa, intercambiado una última mirada con ella antes de volverse hacia la plataforma cuyo umbral cruzó para posicionarse de pie frente a Ten Shin Han que sonrió ladinamente y él no tardó en hacer igual. Observando la batalla que iba a tener lugar como hacían el resto de los espectadores aunque arisca y extremadamente temperamental con su cabello rubio en contraste con su benigna homologa peliazul, Launch vibraba de emoción ante la sola idea de que Ten Shin Han ganara pese a que este no correspondiera sus sentimientos en la medida que ella si sentía algo por él; la bella rubia portaba un femenino vestido fucsia opaco de escote en V, mangas ceñidas a las muñecas y corta falda por sobre las rodillas estampado en líneas entre horizontales y verticales color negro, rojo y magenta brillante, con un margen de encaje negro en el dobladillo de la falda, cortos botines de cuero negro y un medallón de plata en forma de corazón alrededor de su cuello a juego con unos pendientes en forma de argolla que resaltaban entre sus desordenados rizos rubios que le daban un aire salvaje.
—Esto será muy interesante— previno el Maestro Roshi, incapaz de saber quién de los dos jóvenes resultaría vencedor dado su enfrentamiento tres años atrás.
—No sé porque, pero tengo un mal presentimiento— suspiró Bulma teniendo aquella sensación desde el inicio del torneo.
—Yo tengo ganas de pegarle a alguien— gruñó Launch de brazos cruzados y con una expresión de lo más agresiva.
—Launch, tienes que calmarte— sosegó la pequeña Puar no queriendo que hubiera ningún incidente.
Todos se encontraban profundamente emocionados por este combate tanto como por las finales, pero lo último que necesitaban era llamar la atención mucho más de lo que ya lo habían hecho ni mucho menos incentivar la innata agresividad de la Launch rubia quien intimidó a Oolong que tembló en su lugar abrazándose a la cintura de Bulma ante la sola idea de convertirse en saco de boxeo de la temeraria rubia a quien Puar intentó calmar como buena pacifista que era. Consciente o inconscientemente ajenos a la gran emoción que sentían los espectadores que presenciarían su enfrentamiento, Goku y Ten Shin Han se pusieron en posición defensiva respectivamente mientras se observaban como si trataran de predecir quien sería el primero en dar un golpe o comenzar un ataque por segundos de tenso silencio que parecieron tonarse interminables hasta que Goku decidió ser quien rompiera la calma y lanzarse velozmente contra Ten Shin Han que lo evadió y procedió a responder a su ataque; la gran velocidad de ambos contrincantes fue tal que ninguno de los presentes pudo verlos moverse por el plataforma aunque forzaran la vista, parecían indetectables al ojo humano y únicamente se podía saber que se encontraban allí y estaban peleando ya que se escuchaba el ruido de sus golpes uno contra el otro. Vaya pelea…
La pelea entre Goku y Ten Shin Han enardeció a la audiencia como ninguna pues ambos se mostraban muy parejos entre sí...o así se vio hasta que a Goku se le ocurrió despojarse de su camiseta, muñequeras y botas que revelaron tener peso para que su cuerpo aprendiera a moverse a gran velocidad manteniéndose en un perpetuo estado de entrenamiento; fue su velocidad que supero a la de Ten Shin Han lo que le permitió ganar, avanzando así a las finales. Cruzando el umbral y permitiéndole abandonar la plataforma mientras retornaba al backstage, Goku terminó de acomodarse las botas y se colocó la camiseta por encima de la cabeza con un poco de esfuerzo, ajeno al sonrojo en las mejillas de Milk quien—feliz y orgullosa de su victoria—no pudo evitar sentir algo de vergüenza al ver su musculoso torso desnudo mas ello no le incomodó al Son en lo absoluto. Desde antes de su pelea con Ten Shin Han, Goku había considerado una posibilidad muy seria en su mente con respecto al misterioso participante de nombre Shen que si bien no daba a entender poseer habilidades excepcionales ya había vencido a Yamcha...era demasiada coincidencia que además se comportara con tanta sabiduría y seriedad en combate a la par que tuviera el nombre Shen, por Shenlong. Es él, es Kami-sama, no hay duda, considero Goku necesitando hablar con el dios de la Tierra para saber el motivo tras su presencia.
—¿Qué pasa, Goku?— preguntó Mil como si supiera cuán lejos se hallaba su mente.
—Nada, ya regreso, ¿sí?— se excusó el Son estrechando una de las manos de ella quien asintió con una luminosa sonrisa.
No tenía idea de que implicaba exactamente estar en una relación, pero hasta ahora algo que había comprendido tras reencontrase con Milk era que a ella le gustaban las demostraciones de afecto, lo que no iba para nada con él pero también estaba aprendiendo que solo tomarla de la mano y estar cerca suyo detonaban su alegría, y él se daba por satisfecho con solo contemplar su sonrisa. Aunque tenía curiosidad y desearía saber que rondaba por la mente de Goku, Milk no dijo nada pues luego de tan extenuante batalla cualquiera desearía tener algo de tiempo para sí mismo, pero para marcar presencia la princesa Ox se apoyó en los hombros de Goku e irguiéndose puntillas lo besó en la mejilla antes de que él se alejara viéndolo sonreír y regresando su atención a la pelea que pronto tendría lugar y como también hicieron Krillin, Yamcha y Ten Shin Han ahora junto a ella. Las batallas ya habían sido acordadas previamente al anunciarse su combate contra Ten Shin Han, Goku sabía que ahora era el turno de que el hombre llamado Shen se enfrentara a "Majunia" o—como Goku lo conocía—el hijo del rey Piccoro Daimaku, por lo que debería ser rápido, retirándose al previo bajo techo donde los participantes podían descansar si así les placía y donde se encontraba el hombre conocido como Shen a quien Goku sonrió ligeramente.
—Kami-sama— saludó Goku inclinando ligeramente la cabeza en reconocimiento.
—Hola, Goku— correspondió el dios de la Tierra sonriendo en su contenedor mortal.
—Supuse que vendría, Maestro— aceptó el Son mas deseando haberse equivocado. —¿Tanto duda en que no pueda derrotar a Piccoro?— no podía verlo de otra manera.
—No serás capaz, Goku, y no es que dude de ti, lo sé— diferenció el namekiano viendo al joven Son apartar la mirada. —Ya te lo había dicho, Piccoro y yo somos uno solo o lo éramos en el pasado, y Mr Popo te dijo lo que sucedería si alguien elimina a Piccoro; yo dejare de existir— ello no valía la pena pues se perderían las Esferas del Dragon que mucho podrían ayudar a otros. —Él habla demasiado— criticó con una seca sonrisa.
—Si lo hizo fue porque se preocupa por ti— justificó el azabache comprendiendo las explicaciones de Mr Popo. —No matare a Piccoro pero si lo derrotare sin importar lo que pase— estableció habiendo tomado vidas suficientes en el pasado. —Debe haber otra solución— matar no podía ser el único camino.
—Sabes que él no es alguien fácil de derrotar y se me hace muy peligroso pensar en que habrá solución a esto— difirió Kami-sama tomando esto personal pues era lo que era. —Fue un error que cometí hace tiempo y como tal me hare responsable— ojala y hubiera enmendado antes su error.
Había sido joven y arrogante, había deseado alcanzar la posición más alta de todas y al saber de la maldad en su interior no había pensado en una forma de eliminarla permanentemente sino que en lugar de ello solo se había desprendido de está, dando origen así al fallecido Piccoro Daimaku quien a punto de morir había sembrado toda su maldad y resentimiento en un huevo, un heredero de todos sus ideales y que ahora era un peligro para la humanidad; quizás Kami-sama debería haber permanecido en su posición como dios de la Tierra y permitir que Goku se enfrentara a su contraparte en solitario…pero no podía, Goku era demasiado joven y aunque sus habilidades eran notables el namekiano dudaba que ello bastara para derrotar a Piccoro. Sintiendo orgullo propio de sus habilidades y que mucho habían progresado durante estos tres años de entrenamiento bajo la tutela de Mr Popo, Goku se sintió inevitablemente ofendido pero no dejo que ello cegara su mete sino todo lo contrario sonriendo ligeramente, nunca había sido el tipo de persona que creía en lo que otros pensaran de él o de los límites que le establecieran previamente, si lo hiciera no habría llegado hasta donde estaba, y aunque respetaba la decisión de Kami-sama también estaba dispuesto a intervenir y enfrentarse a Piccoro si el dios de la Tierra no lo lograba, y seria a una pelea a muerte de ser preciso pues también era su responsabilidad.
—Ya veremos eso, Maestro— meditó Goku en voz alta sin negar ni aprobar su decisión, —lo lamento pero tendré que ir contra sus deseos si no logra derrotar a Piccoro, solo ello puedo decirle— como siempre obraría según su propio juicio.
—Goku, tú fuiste mayormente entrenado por Mr Popo y no sé del todo lo que puedes hacer— reconoció Kami-sama observando al muchacho ante él, —pero creo que el único que puede derrotarlo soy yo— era el dios de la Tierra después de todo.
—¿Piensa intentarlo aunque pierda su vida?— preguntó Goku preocupado por aquel transe…si sucedía.
—Hasta el mismo Kami-sama tiene miedo a morir y no puedo cometer suicidio tomándolo todo con calma— el namekiano sonrió con ligero sentido del humor al pensar en ello. —Conozco un método para ganar sin matar a alguien— sosegó en voz alta no queriendo preocupar al muchacho. —Ahora iré a pelear conmigo mismo— decidió no pudiendo perder tiempo.
—Suerte, Kami-sama— deseó el Son sinceramente, dejándole al destino lo que iba a ocurrir.
Intercambiando una última mirada con Goku, Kami-sama o Shen se dirigió hacia el backstage y de este a la plataforma donde su rival o contraparte Piccoro—o Majunia—lo esperaba de brazos cruzados y con una expresión arrogante en su rostro pero que se convirtió en una sonrisa de anticipada victoria. Con andar lento y casi temblando interiormente pese a que pocas peleas le hubieran generado tal sensación, Goku retornó al backstage donde lo esperaban sus amigos pero que se mantenían completamente ajenos a la importancia de la pelea que iba a tener lugar mientras el réferi anunciaba a los participantes, quizás solo Ten Shin Han lo intuyera o sospechara volviendo el rostro en su dirección pero Goku no dijo nada, envolviendo sus brazos alrededor de la cintura de Milk abrazándola por la espalda. Solo conocía una técnica que podría derrotar a alguien sin matarlo asegurándose al mismo tiempo de que este enemigo no se convertiría en un amenaza otra vez, se trataba del Mafuba que aprisionaba el ser absoluto de aquel que fuera envuelto en su poder pero que consumía la fuerza vital de quien empleara dicha técnica, ya lo sabía por las enseñanzas del Maestro Roshi pero tratándose de Kami-sama no había manera de saber cómo terminaría todo. Pero algo en su corazón le decía que aun de tener éxito, ello no significaría el final de la pelea y que tendría su oportunidad.
Se enfrentaría a Piccoro, lo sentía,
Todo se había torcido de tal manera que resultó impactante como un choque en el rostro para Goku y sus amigos, solo que a diferencia de ellos era perfectamente capaz de entender lo que estaba pasando y ello lo hacía sentir peor, lo hacía sentir impotente, mas habría podido hacer algo para remediar la situación. No, no contra el Mafuba y lo sabía bien, por lo que solo pudo observar mientras una conversación entre Piccoro y Kami-sama se desarrollaba y en un idioma que ni él ni ninguno de los presentes pudo entender, luego se enfrentaron como iguales y por fin cuando el dios de la Tierra decidió emplear el Mafuba para terminar con todo…Piccoro se lo regresó apresándolo a él en su lugar dentro de la botella haciendo que a Goku se le atascara la respiración en la garganta. Aunque ansioso por pelear como siempre, Goku no pudo evitar preguntarse…si eso le había ocurrido a Kami-sama, ¿Es que acaso él tenía alguna posibilidad? Mientras todos o gran parte de los presentes—excepto sus desconcertados amigos en el backstage y las tribunas—aplaudían y vitoreaban celebrando otra nueva pelea que indudablemente los había encandilado, Piccoro se mantuvo indiferente y sosteniendo la botella en que se hallaba su contraparte sellada abandonó la plataforma…mas alguien le cerró el paso; se trataba de Goku.
—Hazte a un lado— ordenó Piccoro sin contemplaciones y sosteniéndole la mirada.
—Dame inmediatamente esa botella— imitó Goku negándose a dejarlo pasar.
—¿Estás bromeando?— preguntó el namekiano con una seca carcajada. —Después de lo que me costó atrapar a ese sujeto— no lo haría ni soñando.
—¡Que me la des!— exigió el Son con mayor énfasis y a punto de perder la paciencia
—¿En verdad la quieres?— cuestionó Piccoro solo para estar seguro pero sin recibir una respuesta verbal de parte del Son. —Tómala— invitó sosteniendo la botella.
En un gesto de aparente buena voluntad, Piccoro sostuvo la botella en su mano derecha que extendió hacia el Son para que la tomara, sonaba y lucia demasiado bueno para ser verdad y Goku lo sabía, debería haber previsto que algo iba a ocurrir pero no lo considero inmediatamente, extendiendo la mano para tomar la botella; arrojando la botella al aire justo cuando el Son la tenía a su alcance, Piccoro la atrapó con la boca y la aprisionó con sus dientes haciendo que todos contuvieran el aliento, justo la sensación de temor que a él le placía evocar. Aunque nadie salvo Goku y quizás Ten Shin Han tuviera idea de lo que estaba ocurriendo realmente, todos en mayor o menor grado contuvieron el aliento mientras observaban a "Majunia" quien finalmente y sosteniéndoles la mirada cerró su boca y se tragó la botella con un solo movimiento; apretando los dientes o habría sentido que gruñía como un animal, Goku cerró sus puños hasta casi sentir que se hería las palmas de las manos y observando fieramente a Piccoro que dándose por satisfecho pasó junto a él como si nada hubiera ocurrido, solo que deteniéndose para volver la mirada en su dirección. Observando despectivamente de arriba abajo a su inminente contrincante por el control del mundo, Piccoro rememoró todo cuanto le había sido legado por su padre el rey Piccoro y sintió los deseos de venganza hervir en su interior.
—¿Y ahora qué harás?— desafió Piccoro observando al Son que correspondió a su mirada únicamente. —Primero tienes que eliminarme para obtener lo que quieres, solo que si lo haces él también morirá— el Son no quería eso evidentemente. —Estás en aprietos, más vale que estés preparado porque muy pronto será tu turno para quedar hecho trizas— prometió deseando despedazarlo y aplastarlo por completo.
Esperaba que Goku realmente no hubiera conocido lo que era el miedo, el temor o siquiera el dolor hasta el día de hoy pero si lo había hecho no se compararía en lo absoluto con lo que él iba a hacerle sentir, llevaba sus tres años de existencia condensando todo su odio en lo más profundo de su ser por y para este día e iba herir al Son como nunca nadie lo había hecho antes, pero lo dejaría vivir lo suficiente al final para hacer que presenciara como mataba delante de sus ojos a todos lo que pudieran significarle algo, como Goku había hecho matando a su padre el rey Piccoro Daimaku. Habiendo dicho suficiente y dispuesto a aprovechar este merecido receso que tendría lugar durante unos efímeros minutos antes de que comenzara la batalla final, Piccoro continuó con su camino pasando junto a Goku quien, observando a la nada, ignoró las preguntas de Krillin y Yamcha sobre quien era aquel sujeto y de que estaba hablando, ¿Cómo decirles que el peligro de hace tres años no había pasado? Ten Shin Han eligió guardar silencio lo que agradeció pero no tanto como la presencia de Milk quien como si intuyera sus preocupaciones se situó a su lado y alzó una de sus manos para acariciar su rostro, ella no le hizo ninguna pregunta, solo encontró su mirada con la suya y pudo ver las preocupaciones que rondaban su mente. Todo se había complicado…
Fue una suerte que, como si supiera los pensamientos adversos que daban vueltas por su mente en ese momento, el clima comenzara a cambiar desatando una abrupta tormenta tan pronto como las oscuras nubes cubrieron el cielo que horas antes había sido azul de punta a punta, interrumpiendo temporalmente la batalla final en que se decidiría el vencedor del Torneo de las Artes Marciales. Esto era justo lo que Goku necesitaba por ahora; tiempo para pensar en qué hacer y cómo proceder, quería enfrentarse a Piccoro por lo fuerte que era y para probarse a sí mismo cuan fuerte podía ser luego de tres años de entrenamiento…mas no por ello era inconsciente del peligro que ello representaba pues si perdía todos habrían de pagar por ello; Milk quien en ese momento lo observaba tratando de leer en sus ojos, Bulma quien llegó junto al Maestro Roshi, Launch, Puar y Oolong aprovechando la temporal interrupción del torneo; así como Yamcha, Krillin y Ten Shin Han que se mostraban entre desencajados, confundidos y ansiosos por respuestas, observándose entre sí y luego a él. ¿Qué podía decirles? La realidad ya de por si era más dura que la incertidumbre que provocaría el silencio mientras Goku se sabía observado, enterrando el rostro entre sus manos sin saber qué hacer, sintiéndose entre la espada y la pared.
—Goku, ¿Por qué te dijo eso?— preguntó Milk en voz baja, no queriendo presionarlo pero si necesitando una respuesta.
—Dinos, Goku, ¿Qué significa todo esto?— interrogó el Maestro Roshi seria y duramente.
—¿Quién es ese tal Majunia?— secundó Krillin igual de nervioso que todos sus amigos.
—Habla ya— ordenó Bulma exigiéndole una respuesta ahora mismo.
—Ese sujeto es…Piccoro Daimaku— confesó Goku pues callar no tendría caso, y bajando pesadamente la cabeza.
Desearía haber callado, habría preferido no preocupar a sus amigos con aquello y era por eso que había mantenido silencio hasta ese momento pero no era justo mantenerlos en la ignorancia, hace tres años ellos habían estado al tanto de todo mientras él se enfrentaba al rey Piccoro Daimaku, quizás no habían estado en el campo de batalla con él y ayudándolo a pelear pero la disputa con aquel villano los había involucrado a todos y en esta ocasión no podía ni sería diferente a pesar que tal noticia fuera lo peor que cualquiera de los Guerreros Z hubiera podido escuchar y las diferentes reacciones de todos lo dejaron más que claro. La inmediata y primera sensación que todos tuvieron fue de incredulidad, algo muy personal y nada errado teniendo en cuenta cuanto habían sufrido y lo difícil que había sido enfrentar al rey Piccoro Daimaku tres años atrás, sin olvidar que en el proceso habían muerto Krillin, el Maestro Roshi y Chaoz que afortunadamente habían podido ser revividos con las Esferas del Dragon pero que habían quedado inutilizadas inicialmente. Había sido un enfrentamiento como ningún otro que hubieran experimentado, tanto si habían peleado realmente como si no, el mundo entero había conocido el terror, ¿Y ahora habrían de enfrentarse a aquella realidad otra vez?, ¿Es que todo esto se trataba de una maldita pesadilla?, ¿Cuándo se habían torcido tanto las cosas?
—No puede ser...tú lo habías exterminado, fui testigo de ello— titubeó Ten Shin Han absolutamente incrédulo.
—¿Es cierto?— preguntó Milk habiendo supuesto en su día que él había derrotado a ese villano pero sin estar segura, hasta ahora.
—Sí, pelee con él y lo elimine, pero Kami-sama me dijo que antes de morir Piccoro Daimaku logró lanzar un huevo que contenía toda su maldad— explicó Goku a sus aterrados amigos. —Es por eso que ese sujeto que nació del huevo se parece tanto a él, pero es mucho más poderoso también— ese era el peligro con que contaban.
—Espera— detuvo Bulma dándose cuenta de algo. —¿Y tú lo supiste todo este tiempo?— señaló, viendo asentir a Goku un instante después. —¿Por qué no nos dijiste?— cuestionó ofendida por su silencio o ligereza al decidir actuar solo
—Bueno, estaba tan emocionado con nuestro reencuentro y las preliminares que…temía que me impidieran pelear— confesó el Son encogiéndose de hombros con ingenuidad.
—No tienes instinto de conservación, ¿sabes?— recriminó la Brief sin poder evitarlo. —Sí, te habríamos detenido pero porque no sabemos de lo que ese sujeto es capaz— ahora no podían dimensionar realmente a que se estaban enfrentando.
Deberían haberlo supuesto, Bulma en particular que conocía a Goku mucho más que cualquiera de los presentes; el Son adoraba pelear y no se refería únicamente a la actividad física sino al desafío que ello le representaba como a ella misma el arriesgarse para obtener información que le significara un nuevo invento o teórica científica porque ello estaba en su personalidad. Además, no podían olvidar que tres años atrás todos habían puesto un peso demasiado grande sobre los hombros de Goku confiándole el derrotar al rey Piccoro Daimaku, que si lo había hecho solo había sido un niño y sin haber llorado del todo la muerte de sus amigos. Ese era su error, desde que conocían a Goku y como consecuencia de su fuerza y habilidad siempre se colgaban de él para salir de los problemas y esta vez en nada era diferente, ella podía verlo. Sintiéndose culpable pese a las buenas intenciones que habían guiado su proceder hasta ahora, Goku volvió a sentirse como un niño que o no entendía suficiente del mundo o no sabía hacerse entender por sus amigos, ¿Por qué lo culpaban si de cualquier forma seria él quien habría de enfrentarse a Piccoro? Ahora todo el peso volvía caer sobre él, sonaba individualista pero estaba más que dispuesto a cargar con el peso de sus propias elecciones. Alzando una mano como si estuviera pidiendo un alto al fuego, Milk volvió su atención hacia Goku pacientemente:
—¿Qué piensas hacer ahora, Goku?— preguntó la princesa Ox, dándole la oportunidad de explicar o expresarse.
—Pues...— dejo incluso el Son bajando la mirada como un niño avergonzado.
—No tienes un plan, ¿verdad?— predijo Milk, inspirando aire para no perder la paciencia.
—Normalmente pienso conforme peleo— se justificó Goku no queriendo irritarla a ella. —No me vean así, ya me conocen— regañó a sus amigos que lo observaron reprobatoriamente. —El problema es que no puedo matarlo porque en el pasado Kami-sama y Piccoro eran un solo ser, si elimino a ese sujeto acabaría con Kami-sama y desaparecerían para siempre las Esferas del Dragon— de otro modo pelearía a matar.
—El Mafuba era un buen método para derrotar al enemigo sin cometer suicidio— comprendió Kame Sennin, habiendo visto como la técnica fallaba en plena batalla.
—¿Existe alguna forma de liberar a Kami-sama?— preguntó el Son, confiando en que su antiguo Maestro sabría más que nadie.
—Hay que abrir la tapa de la botella y ese sujeto se la trago— lamentó contradecir Ten Shin Han para horror de sus otros amigos. —La verdad es que aunque todos peleemos contra él, no podremos ganarle— todo era aún más complicado que hace tres años.
—Solo tú puedes pelear con él, Goku— manifestó el Maestro Roshi en voz alta. —Tú eres nuestra única salvación, estoy seguro que Piccoro vino a este torneo de las artes marciales porque tiene miedo de que interfieras en sus planes— solo con él contaban.
—Si, tal vez sea por eso— comentó Piccoro en voz alta anunciando su presencia y haciendo que todos voltearan a verlo. —Pero la verdad es que la existencia de Goku no es un obstáculo para mí, ni el mismo Kami-sama pudo acabar conmigo ya que fue un perezoso y no entrenó apropiadamente— menospreció avanzando hacia Goku hasta detenerse a solo dos pasos de él. —Pero esta vez te eliminare de una vez por todas; que esto te quede bien claro, el Piccoro con el que pelearas es mucho más fuerte que hace tres años— advirtió únicamente, solo para que el Son lo tuviera en cuenta.
—Pues yo también— correspondió Goku sosteniéndole la mirada sin temor sino que con ansias de pelear con él.
—Puedes decir todo lo que quieras pero cuando te elimine puedo decir que el mundo estará en mis manos y será un extraordinario lugar lleno de maldad— vaticinó el namekiano teniendo razones igual o más fuertes que las suyas para salir victorioso.
Durante estos tres años Piccoro no había hecho otra cosa que atesorar la muerte de su padre en su subconsciente y esforzarse por volverse fuerte para enfrentar a quien había sido el responsable; Son Goku a quien ahora tenía delante, pero fuera del hecho de que este no le parecía la gran cosa, el namekiano se negaba a subestimarlo hasta no verlo derrotado y muerto, porque si lo hacía acabaría muriendo de igual modo en que lo había hecho su padre tres años antes. Habiendo hecho acto de aparición únicamente para sembrar el temor o la incertidumbre en su contrincante, Picccoro se retiró con aquella expresión de gran arrogancia y sin enfocar su atención en nadie como si no valieran la pena y así era a su entender. Ansioso por pelear y habiéndose preparado durante años para este día, Goku siguió con la mirada a Piccoro hasta perderlo de vista, sin sentir temor sino puros deseos de pelear y en nada era extraño, desde que tenía uso de razón y memoria vivía por pelear, era lo que más le generaba emoción y lo hacía feliz, su fallecido abuelo Gohan se lo había inculcado de igual modo en que el rey Ox-Satan lo había hecho con Milk, que si bien sintió un poco de miedo ante el hijo del rey Piccoro Daimaku, se acercó al Son en un ligero abrazo volviendo la mirada hacia él que correspondió encontrando su mirada con la suya.
Todo se definiría hoy; quien viviría o quien moriría.
—¡Damas y caballeros, disculpen por haberlos hecho esperar!, ¡Ahora comenzaremos con la final del torneo!, ¡¿Quién será el mejor peleador de las artes marciales?!, ¡¿Sera el participante Goku o el Participante Majunia?!, ¡Que pasen ambos participantes, adelante!
El momento había llegado y ya nada podía postergarlo pues instantes atrás había dejado de llover dando tregua a quienes asistían al Torneo Mundial de las Artes Marciales y ahora lentamente comenzaban a dispersarse las nubes exponiendo el cielo azul bajo estas y que Goku observó intentando pensar velozmente en una estrategia; lo suyo no era planear sino actuar y formular ideas que unir como una sola mientras se desarrollaba una pelea para sacar ventaja de su oponente, mas está vez debía encontrar una estrategia de la cual colgarse porque ni esta era una pelea de exhibición o juego ni la situación ameritaba que perdiera el tiempo. No podía ser como hace tres años en que cegado por la rabia había peleado a muerte con el rey Piccoro Daimaku. Primero; su abuelo lo había criado bajo la noción de que todos—incluso los malvados—merecían una segunda oportunidad, y segundo; si bien en el pasado el rey Piccoro Daimaku había sido un villano en toda regla, un presentimiento le dijo a Goku que su hijo no era o no tenía por qué ser igual a su padre. Le daría la ventaja de la duda pero solo si realmente creía ver algo de bondad en él, de otro modo no. Decidido, Goku pretendió acercarse al umbral del backstage y cruzar a la plataforma, pero algo se lo impidió o más bien alguien; Piccoro que le cerró el paso para ser quien cruzara primero, pero antes de hacerlo volvió la mirada en su dirección:
—No hay necesidad de que te deprimas por separarte de tus amigos, porque después de que te elimine también los enviare al valle de los muertos— comentó el namekiano únicamente antes de seguir con su camino a la plataforma como si nada.
—Yo sé que puedes ganarle, Goku— contrarió Milk no queriendo que el Son se preocupara innecesariamente, —creo en ti— confiaba en que vencería.
—Lo intentaré— asintió Goku esperando estar a la altura de sus expectativas. —Si pasa lo peor, quédate atrás— pidió envolviendo sus brazos alrededor de la cintura de ella en un último abrazo. —Deben irse si todo se sale de control, ¿entendido?— estableció volviendo la mirada hacia Ten Shin Han, Yamcha y Krillin.
Normalmente elegía pelear sus batallas hasta las últimas consecuencias sin importar lo que pasara y sin cargar de un peso emocional a ninguno de sus amigos, sintiendo que la responsabilidad era solo suya…pero esta vez era diferente, no sabía cuál sería la conclusión de su pelea y no porque fuera a perder únicamente, sino porque si lo hacía moriría y no podría proteger a sus amigos, ellos estarían a expensas de velar por sí mismos. Afortunadamente sus amigos entendieron de lo que hablaba, asintiendo o inclinando la cabeza como respuesta. Sonaba tonto e incluso cínico de su parte teniendo en cuenta que—hace solo unas horas—había dado su palabra a Milk que se casaría con ella y la convertiría en su esposa…pero tenía toda la intención de cumplir su promesa cuando el Torneo de las Artes Marciales terminar, pero de no poder hacerlo y si no le quedaba más remedio que morir en el intento, lo haría sabiendo que había hecho todo lo posible por proteger a sus amigos, a los habitantes de la Tierra y a Milk. Queriendo creer que todo estaría bien y que vencería pues daría todo de sí para lograrlo, Goku se separó de Milk e intercambiando una sonrisa entre si el Son paso junto a ella cruzando el umbral hacia la plataforma y enfocando su mirada en las gradas donde se encontraban Puar, Oolong, Launch, el Maestro Roshi y Bulma a quien hizo una señal con la cabeza viéndola asentir. No había vuela atrás…
PD: Quiero agradecer profundamente a quienes ha leido esta historia pues la aceptaciòn de mi trabajo es invaluable para mi, lo aseguro y me faltan palabras para expresar lo conmovida que me siento por ello :3 Esta historia esta dedicada a mi queridísima amiga DULCECITO311 (agradeciendo su apoyo desde el principio y apreciando su amistad), a Zus (agradeciendo su aceptación y dedicándole esta historia por lo mismo, agradeciendo cualquier idea o aporte de su parte), y a todos quienes siguen, leen o comentan esta y todas mis historias :3 Como siempre, besitos, abrazos y hasta la próxima.
Cambios & Vinculo Emocional: En los comentarios por el prologo y los cambios que planeo implementar, se me acuso de querer hacer se Bulma un personaje Marie Sue—la heroína que lo puede todo sin necesidad de la ayuda de nadie—pero la verdad es que no pienso hacer eso sino que al ser esta historia una adaptación en su mayoría seria y realista de Dragon Ball, el personaje de Bulma Brief ha de tener un enfoque serio y mucho mas luchador desde la perspectiva que ella es parte crucial de la obra y debe emular el carácter que se espera en una "Reina Saiyajin" pero sin traicionar la esencia de la obra original. Paralelamente también tenemos el vinculo entre Goku y Milk del que poco se habla o expresa a lo largo de la trama de Dragon Ball mas en este caso trato de representar la atracción entre ambos asociada a las cosas que tienen en común, su pasión por las peleas y los instintos de Saiyajin de Goku quien es inconsciente de esto pero en muchas instancias define como actúa. Por lo mismo y ya que esta adaptación es mas seria trato de darle a Goku un rol mas centrado y maduro lejos de la imagen de bobo que muchas veces se nos ha dado pero también sin traicionar al personaje original de Akira Toriyama.
