-Este fic es una reinterpretación del manga y anime "Dragon Ball" y "Dragon Ball Z" de Akira Toriyama. Los personajes pertenecen por completo a Akira Toriyama y a Toyotarō, más los personajes de carácter secundario y modificaciones las personalidades, hechos y trama corren por mi cuenta y mi entera responsabilidad. Les sugiero oír "Free Animals" de Foreign Air para Goku & Milk, "I Am Not a Woman" de Halsey para Bulma & Milk, "Elephant Love Medley" de Nicole Kidman & Ewan Mcgregor para Bulma, y "My Love" de Sia para el contexto del capitulo.


Monte Paozu

Gozando finalmente de un poco de tiempo libre en medio de los preparativos de la boda, la Nube Voladora cruzó el sereno Monte Paozu, cruzando la espesura del bosque hasta detenerse en el claro en que se encontraba la pequeña casa en que Goku había crecido durante toda su infancia, bajando de un salto de la Nube Voladora y volviéndose para tenderle una mano a Milk para ayudarla a bajar, recibiendo a cambió una luminosa sonrisa de su parte mientras bajaba con un ligero salto; vestía una holgada blusa blanca de escote corazón y cortas mangas por sobre los codos en forma de alas, pantalones azul oscuro y cortos botines marrón oscuro de aspecto desgastado, con su largo cabello ébano cayendo sobre sus hombros. Observando la sonrisa en el rostro de Milk quien observaba el lugar y el inmenso bosque de flanqueaban el claro, Goku se recordó que esta mujer iba a convertirse en su esposa aunque aún le costara creerlo, lo que ella sentía por él era real, al igual que lo que él sentía por ella. Relegada a permanecer dentro del Castillo de su padre desde que era pequeña y gozando de todas las comodidades, Milk no estaba acostumbrada a ver más de ese mundo, pero en ese momento sintió como si estuviera en el cielo y no solo por la altura sino por lo bello del lugar, por los enormes montes que se elevaban, las cascadas, los árboles...era como un sueño, era el lugar más hermoso que había visto, y podía imaginarse llevando una vida idílica en ese lugar junto a Goku y formando una familia.

—Extrañaba mucho este lugar— suspiró el Son, solo dándose cuenta entonces de ese sentir de añoranza que había llevado en su pecho durante años.

—Puedo entender porque, el silencio es maravilloso— asintió la princesa Ox inspirando aire profundamente. —¿Oyes?— preguntó instándolo a prestar atención a su ambiente.

—No— negó Goku tras dejar pasar un segundo y sin escuchar nada en concreto.

—Exactamente— obvió Milk con una contagiosa sonrisa que él no tardó en imitar, —ni un ruido en kilómetros y kilómetros, paz total— apreció recorriendo el claro con pequeños pasos y teniéndolo a él a su lado. —¿Te gustaría volver a vivir aquí?— preguntó a Goku queriendo que se sintiera a gusto.

—La verdad es que sí— admitió él pudiendo ser totalmente sincero, —es el único lugar que he podido llamar hogar— no conocía otro lugar que lo hiciera sentir así.

—Bien, entonces nos mudaremos aquí después de la boda— decidió ella habiendo llegado a esa conclusión apenas pisaron el lugar.

—¿En serio?— preguntó el Son solo para estar seguro, viéndola asentir. —¡Sí!— gritó de emoción y sin prever que podría sentirse tan feliz por una noticia.

Las demostraciones de afecto aún le eran extrañas y desconcertantes pero Goku estaba aprendiendo a familiarizarse con ellas, envolviendo sus brazos alrededor de la cintura de Milk y escuchándola chillar de emoción mientras giraba con ella en sus brazos; no solo estaba feliz sino extasiado, había pasado toda su infancia viviendo en ese lugar junto a su abuelo Gohan, siendo feliz, libre…y ahora no podía esperar a experimentar como sería tener a Milk a su lado y compartirlo todo. En los dos días transcurridos desde que compartían el mismo techo en el Castillo de su padre, Milk a diario se veía ensimismada, estaba conociendo una faceta de Goku que nunca había imaginado, era tierno y hasta casi romántico pese a que el Son le hubiera dejado en claro no entender que era eso; entrenaban todos los días, compartían las comidas, se ocupan de los preparativos de su boda y hasta le estaba enseñando a bailar. Pero regresando su atención al lugar en que estaban mientras Goku la dejaba sana y salva en el suelo, rompiendo el abrazo, Milk no podía ver todo desde una perspectiva idílica, de hecho era una suerte que visitaran el Monte Paozu ahora que los preparativos para la boda estaban comenzando ya que así podrían construir una casa apropiada a tiempo, la pequeña estructura de la antigua casa de la infancia de Goku era pequeña y bella pero impráctica para una pareja ni mucho menos para una familia.

—Pero habrá que hacer mucho en dos semanas— advirtió Milk dejando claro el panorama desde el principio, —partiendo por hacer una casa lo bastante grande para nosotros, por lo que quizás debamos vivir en el Castillo hasta que esté lista— aclaró volviendo la mirada hacia Goku quien asintió entendiendo lo que ella quería decir, —pero funcionara, lo sé— agregó envolviendo sus brazos alrededor del cuello de su futuro esposo.

Ya le habían comentado sus planes a su padre el rey Ox-Satan quien había dado su aprobación inmediatamente—pese a desear que ambos vivieran bajo su mismo techo—, y puesto a su disposición la mano de obra que ellos necesitaran entre los súbditos del reino, los más cualificados por lo que solo debían dejar el trabajo en sus manos y encargarse de prepararse para la boda únicamente, y para el futuro. Ese tiempo de espera les sería sumamente provechoso y Milk lo sentía, así ambos se conocerían mejor y podrían compartir la visión que tuvieran para el futuro, podrían hacer lo que quisieran y ser felices que era por lo que iban a casarse, cuya sola idea hizo a la princesa Ox acercar su cuerpo al de Goku en un afectuoso abrazo, sintiendo los brazos de él envolverse alrededor de su cintura en respuesta. Esperar era algo en lo que Goku no era bueno, siquiera ahora tener que esperar para casarse con Milk le era extraño pese a seguir familiarizándose con lo que era un matrimonio, pero era necesario y por lo que mentalmente se predispuso a ser paciente, porque al final de los preparativos ya no volvería a estar solo, ya no volvería a no tener un hogar, ¿Es que podía sonar más perfecto? Sonriendo en medio del abrazo, Goku se decidió a ser paciente y esperar el tiempo que hiciera falta para experimentar el futuro.

Valdría la pena la espera.


Castillo del Rey Ox-Satan

Durante todo el camino de regreso desde el Monte Paozu al Castillo del Rey Ox-Satan sobre la Nube Voladora, Goku y Milk se entretuvieron hablando del pasado pese a que el Son no se considerase en lo absoluto alguien elocuente o dado a expresarse en el plano verbal, mas en esta ocasión sí que lo hizo, dejando a Milk hablar en su mayoría o dirigir el tema de conversación pero si agregando respuestas o información que recordara le hubiera comentado su abuelo Gohan. Bajando de la Nube Voladora, Goku nuevamente ayudó a Milk en su descenso, despidiendo a su compañera de viajes mientras ingresaban el Castillo como si llevaran mucho tiempo viviendo ahí o así lo sentía Goku, hablando con Milk o escuchándola más bien mientras subían las escaleras hacia la planta alta. Habían pasado tanto tiempo hablando y planeando como seria su nuevo hogar en el Monte Paozu que antes de darse cuenta las horas comenzaron a pasar a tal punto en que ahora estaba atardeciendo, pronto seria hora de la cena por lo que lo mejor sería acudir a sus habitaciones y tomar un baño. Goku aún no entendía porque debería hacerlo, pero sí así podía disfrutar de la deliciosa comida no tenía nada que objetar, aunque confesaba sentir predilección por las ocasiones en que Milk cocinaba o preparaba el desayuno, todo sabia mejor en cierto modo.

—Creo que fueron los malos actos de mi padre lo que hicieron que perdiera el contacto con el Maestro Roshi y tu abuelo Gohan— reflexionó la princesa Ox mientras llegan a la planta alta. —¿Recuerdas si tu abuelo mencionó a mi padre alguna vez?— preguntó volviendo la mirada hacia su prometido.

—No, aunque a decir verdad el abuelo nunca hablaba de su vida en pasado, ni siquiera me mencionó al Maestro Roshi— negó el Son aclarando aquel punto y que comprendía más a medida que pasaba el tiempo. —Él siempre decía que su vida cambio cuando me encontró en el bosque— agregó con una triste sonrisa a causa de la nostalgia.

—¿Y nunca supiste de tus padres?— preguntó Milk con inevitable curiosidad. —¿Tu abuelo no te habló de ellos?— le intrigaba saber de dónde venía alguien tan asombroso y único como él, pero al mismo tiempo no quería resolver el misterio.

—En absoluto, ni tampoco tuve interés por buscarlos— negó Goku, teniendo en blanco su vida antes de conocer a su abuelo. —Quizás me abandonaron en el bosque o murieron, pero como no recuerdo nada de ellos y tenía al abuelo, nunca sentí que me faltara algo— sosegó ante la expresión melancólica en el rostro de Milk, —y cuando él murió aprendí a sobrevivir por mí mismo— había sido difícil pero había aprendido la lección más importante; que para sobrevivir solo se tenía a sí mismo.

En su mente privilegiada por crecer como una princesa, Milk no podía alcanzar a dimensionar del todo lo que debía ser crecer sin un padre o una madre pese a recordar muy poco a la propia salvo por las historias de su padre, y no podía evitar considerar aún más valiente a Goku por enfrentarse con decisión a esas pruebas y seguir adelante, mas también interiormente la hizo pensar y la llevó a prometerse que sin importar lo que pasara, si Goku y ella formaban una familia, sus hijos no habrían de pasar por nada remotamente parecido. Perder a su abuelo Gohan había sido lo más difícil a lo que Goku había tenido que enfrentarse en su vida, había sido un niño de solo siete años que había tenido que aprender lo que era la muerte, aprender de la soledad y el tener que esforzarse para sobrevivir entre lo desconocido, había aprendido mucho de los animales hasta conocer a Bulma, entonces todo un mundo de posibilidades se había vierto a sus ojos, una de esas posibilidades había sido Milk quien pronto se convertiría en su esposa…aunque sí que en ocasiones muy contadas se encontraba pensando; ¿Había tenido padres? Debía haberlos tenido para existir, era simple lógica, y de ser así ¿Dónde estaban?, ¿Habían muerto? Cuando su mente se sumergía en esos derroteros, elegía dejar de pensar pues no obtendría respuesta, prefería resolver otras dudas que dependían de Milk quien caminaba a su lado.

—Milk, ¿Puedo preguntarte algo?— preguntó el Son al llegar al pasillo entre las habitaciones de ambos y viéndola asentir. —¿Por qué me quieres como esposo?— su pregunta la desconcertó mientras se detenían, observándose el uno al otro. —Hasta hace unos días ni siquiera sabía que era tener una esposa, pero ahora que sé que significa vivir juntos por el resto de nuestras vidas, quiero saber, ¿Por qué?— sus razones no lo harían cambiar de parecer pues solo la quería a ella como esposa.

—Bueno...por un lado siempre quise un esposo fuerte cuando me casara, y tú eres muy fuerte— simplificó la princesa Ox y ante lo Goku no tuvo problema alguno, —pero también me sentí muy bien al pasar tiempo contigo cuando buscamos al Maestro Roshi, y conforme pasaba el tiempo no podía dejar de pensar en ti, en cuan felices podríamos ser si nos casábamos al crecer— se había hecho muchas ilusiones y hasta ahora Goku cumplía con todas ellas. —Claro que la forma en que me tocaste también tuvo algo que ver, pero ahora entiendo que lo hacías porque no podías diferenciar a los hombres de las mujeres— agregó disimulando una sonrisa divertida.

—Sí, es algo gracioso y vergonzoso ahora que lo pienso— rió Goku por lo bajo, frotándose la nuca en un gesto avergonzado, —y me alegra notar la diferencia ahora sin recurrir a eso— mentó observándola de arriba abajo como prueba y haciéndola sonrojar.

Sonriendo ante las palabras de Goku, tan contrastantes con sus acciones pasadas en los años previos, Milk detuvo su andar exactamente fuera de las habitaciones de ambos y alzando sus brazos para envolverlos alrededor del cuello de Goku pero no para un abrazó como el que habían compartido en el Monte Paozu sino para un quedó beso, sintiendo los labios de Goku presionar contra los suyos, haciéndola sonreír y casi reír de los nervios cuando él entreabrió los labios y recorrió su boca con su lengua profundizando el beso, siendo la primera vez que hacía algo como eso pero Milk mentiría si dijera que el beso no era de su agrado. No tenía experiencia previa con otras mujeres en lo absoluto, ni con las relaciones en general ni siquiera en el plano emocional solo para empezar, por lo que Goku solo se estaba dejando guiar por sus instintos que interiormente le susurraban que hacer, rompiendo el beso al sentir que le faltaba el aliento y pegando su frente a la de Milk quien tenía las mejillas sonrosadas, esbozando una sonrisa como respuesta y lo que lo hizo sonreír a él. Comprendiendo lo erradas que habían sido sus acciones en el pasado, Goku se sentía y probablemente siempre se sentiría avergonzado por su actuar al conocer a Milk, pero pese a todo no podía olvidar que de no haber actuado de manera tan impropia con ella nunca habría surgido el malentendido que los llevaría a convertirse en esposo y esposa en solo unas semanas. Todo tenía su razón de ser…


La parte más fácil del viaje—al menos para Bulma quien pilotaba—había sido acudir a Kame-House en su helicóptero y esperar a que tanto Krillin como el Maestro Roshi terminaran de preparar sus cosas, llevándose la sorpresa de que junto a ellos también estaban Ten Shin Han, Chaoz y Lauch; esto último le facilitaría el tener que buscarlos por todas partes en su camino al Castillo del Rey Ox-Satan y hacía donde se dirigió el grupo, todos hablando animosamente en sus respectivos asientos sobre Goku, sobre la boda y—naturalmente—si llegaría a arrepentirse en el último momento. No tenían nada en contra de Milk pero un matrimonio era algo que la mayoría de los hombres tendía a replantearse, aunque Goku no era como la mayoría. La heredera Brief vestía una holgada blusa de seda blanca de cuello en V ceñida bajo el busto de acampanadas mangas traslucidas hasta los codos; falda negra por sobre las rodillas, medias oscuras y tacones negros, con su largo cabello lila azulado recogido en una coleta alta que dejaba caer sus rizos a la altura de su nuca. Tan pronto como su helicóptero aterrizo fuera del Castillo y todos bajaron de este, Bulma—ayudada por Yamcha quien le tendió la mano—lo hizo replegarse y regresar a su estuche de capsulas Hoi Poi mientras sus amigos llamaban a las puertas del Castillo y que se abrieron un instante después siendo recibidos por una mujer de aspecto mayor:

—Son los amigos del señor Goku, ¿cierto?— más bien afirmó lady Myu.

—Señor Goku…— murmuró Krillin riendo por lo bajo ante lo gracioso que sonaba.

—Sí, lo somos— sintió Bulma dirigiéndole una seria mirada por encima del hombro.

—Sean bienvenidos— recibió la mujer invitándolos a pasar, lo que el grupo no dudo en hacer. —Si me siguen los mostrare sus habitaciones para que se pongan más cómodos— instó mientras las puertas se cerraban tras ellos.

—¿Qué esperamos?— asintió la Brief de inmediato e incapaz de quejarse.

Justo cuando el grupo de Peleadores Z pretendía seguir a lady Myu en el camino a sus habitaciones, dos guardias fornidos se presentaron y ofrecieron a cargar con sus pertenencias, lo que el grupo no pudo rechazar excepto Bulma quien llevaba sus pesadas valijas en su estuche de Capsulas Hoi Poi dentro de la cartera de cuero negro que sostenía en su mano izquierda y teniendo algo muy valioso que nadie salvo ella podía llevar. Por un momento de ocio, todas las inquietudes sobre si Goku realmente se casaría con Milk—lo que nadie se atrevió a cuestionar en voz alta por el lugar en que estaban, claro—o se arrepentiría en el último momento se esfumaron mientras cada uno ingresaba a la habitación que les había sido destinada en la planta alta, gozando del lujo y la opulencia que allí reinaba, quizás la única que pudo mantener la cabeza fría y pensar en lo importante fue Bulma quien provenía de una familia tan adinerada—la más rica del planeta, cabe mencionar—, y que abandonó su habitación en la planta alta tras haberse instalado y desempacado sus pertenencias, dirigiéndose hacia la escalera que conducía al piso inferior esperando encontrar a algún sirviente que pudiera decirle donde estaban Milk y Goku a quienes ansiaba ver. Fue toda una suerte, así lo vio ella, que en su camino se encontrara con el propio Rey Ox-Satan quien subía por la escalera con una deslumbrante sonrisa y tarareando una tonada.

—Rey Ox-Satan— llamó Bulma para obtener la atención del futuro suegro de Goku.

—¿Sí?— contestó el rey sin darse cuenta de quien se trataba hasta observarla mejor. —Oh, la amiga de Goku— reconoció sorprendido de lo mucho que había cambiado.

—Una de sus amigos— minimizó la Brief no queriendo llevarse todo el crédito. —Bulma Brief, me alegra volver a verlo, en mejores términos— apreció tendiéndole la mano al rey quien correspondió de inmediato.

—Igualmente— secundó Ox-Satan con genuina alegría ya que la llegada de los amigos de Goku implicaba también la llegada del Maestro Roshi. —¿Buscas a Goku?— adivinó y el solo pensar en eso lo hizo sonreír todavía más.

—Sí, ¿Sabe dónde está?— asintió Bulma agradecida de que él tocara el tema. —Hay algo que debo darle— mencionó afianzando su agarre alrededor de su cartera.

—Milk y él están en el salón de baile— contestó el rey volviendo la mirada y señalando las pesadas puertas al final del pasillo que seguía directamente bajo la escalera.

—Gracias, señor— sonrió la Brief, infinitamente agradecida por su ayuda.

Intercambiando una última mirada con el rey Ox-Satan quien siguió con su camino, Bulma no tardó en hacer lo mismo y tomar el pasillo que el rey le había señalado hacia el salón de baile, entusiasmada por poder ver a Goku pero también presa de la curiosidad sobre que estaba ocurriendo dentro del salón, curiosidad que solo aumento mientras las puertas se encontraron a su alcance siendo abiertas por los guardias que las custodiaban. En su primer intento y pese a contar con el incondicional apoyo de Milk, Goku se había sentido como un tonto, no sabía bailar y no sabía si merecía la pena intentarlo, mas ahora y sosteniendo la mano derecha de Milk mientras envolvía su brazo izquierdo alrededor de su cintura, el Son era absolutamente incapaz de apartar la mirada de los intensos orbes ónix de ella, mientras se movían por el salón con la música sonando; El Son vestía una camiseta naranja de cuello redondo y mangas cortas como el fajín que cerraba su dogi azul oscuro de cuello en V y cortas mangas por sobre los codos con holgados pantalones azules, además de sus muñequeras y botas con peso. La princesa Ox vestía un top deportivo blanco bajo una larga blusa color lavanda que permanecía abierta y con las mangas arremangadas hasta los codos, cortos short azul claro y zapatillas blancas, con su largo cabello ébano cayendo tras su espalda. Hacían una hermosa pareja y la Brief lo aprecio al ingresar en el salón.

—Esto sí que es una sorpresa— apreció Bulma anunciando su presencia y teniendo que romper necesariamente con la magia. —Jamás imagine que alguien pudiera enseñarte a bailar— era una agradable sorpresa y más si Milk era la responsable.

—¡Bulma!— reconoció Goku con una inmediata sonrisa. —¿Llegaron todos?— preguntó esperando ansiosamente que la respuesta fuese .

—No hay uno solo que no lo haya hecho— asintió la Brief acercando sus pasos a la pareja mientras la música se detenía, —excepto Jajirobe, y no pudimos comunicarnos con el Maestro Karin— agregó no habiendo pudo localizarlos a tiempo.

—No importa, ya entenderán— sosegó el Son, inmensamente feliz de tenerlos a ellos.

—Y aquí tenemos a la hermosa novia— apreció Bulma enfocando su atención en Milk quien se sonrojo ante sus palabras. —Se ven absolutamente maravillosos juntos— era evidente que estaban muy enamorados, se les veía en los ojos.

—Gracias— sonrió Milk honrada por sus palabras e intercambiando una mirada con Goku quien sonrió en respuesta, —y gracias por venir, Bulma— agregó feliz de contar con la presencia de los amigos de Goku.

—¿Cómo no iba a venir? Tenía que traer mi regalo de bodas— determinó la Brief, bajando la mirada a su cartera y de cuyo interior extrajo un estuche sellado de Capsulas Hoi Poi; una pequeña fortuna, —cortesía de la Corporación Capsula— entregó en manos de la sorprendida y enternecida princesa. —Y algo para ti, Goku— añadió extrayendo la Esfera del Dragón del interior de su cartera.

—Es la esfera de cuatro estrellas— reconoció el Son absolutamente boquiabierto.

—La recupere un año después de que te fueras a entrenar con Kami-Sama, y como no volviste la guarde para dártela en el Torneo— explicó Bulma ante la ineludible sorpresa de su amigo. —Pero te fuiste con esta hermosa chica— señaló intercambiando una mirada con la sonriente Milk. —Ahora es tuya, te prometí que te la devolvería— tendió ofreciendo la esfera y depositándola en manos de su obnubilado amigo.

—Gracias, Bulma— suspiró Goku, realmente tocado emocionalmente por su presente.

Durante su infancia, Goku había crecido escuchando toda clase de historias de su abuelo y la más asombrosa era el cómo había encontrado aquella esfera de cuatro estrellas y que había atesorado profundamente luego de que su querido abuelito falleciera, hasta había creído que su alma se encontraba al interior de esta y que por ello brillaba o así había pensado hasta conocer a Bulma cuando había entendido que esta era solo una de siete esferas de gran poder. Goku nunca había participado de la búsqueda de las Estrellas del Dragón con el fin de obtener algo a cambio en absoluto, prefería conocer el mundo antes que obtener algo en bandeja, pero esa búsqueda le había permitido ver por una maravillosa ocasión a su fallecido abuelo y hoy era una representación de ese pasado, de la única familia que realmente había tenido…no la única susurró una voz en su cabeza, por lo que observó a Milk por el rabillo del ojo y quien le dirigió una radiante sonrisa, además y a su manera Bulma que le sonrió de igual modo era como la hermana que nunca había tenido y la adoraba como tal. Aprendiendo de las demostraciones de afecto gracias a Milk, Goku tuvo un arrebato y envolvió sus brazos alrededor de Bulma en un afectuoso abrazo—sin soltar la esfera de cuatro estrellas—que desconcertó a la heredera Brief quien conocía bien al son, mas intercambiando una mirada con Milk quien sonrió emocionada.

Su amigo estaba cambiando pero para bien.


Luego de aquel emotivo intercambio de regalos y en que Bulma se había tomado el honor de ser la primera de los invitados a la boda en obsequiarle algo a la pareja, Goku se había despedido de las dos mujeres más importantes de su vida—besando a Milk en la mejilla y que se ruborizo en el acto—para dejar la esfera de cuatro estrellas en su habitación antes de dirigirse a hablar con sus recién llegados amigos, dejando a Milk y Bulma para hablar a solas y conocerse mejor ya que después de todo ambas apenas habían hablado con libertad entre sí. Interiormente Milk debía confesar que se había sentido un poco celosa, le pidió a Bulma relatarle la aventura por buscar las Esferas del Dragón y entonces comprendió cuan cercanos eran Goku y ella; todas las mujeres temían tener una competidora, pero a medida que Bulma proseguía con su relato la princesa Ox había comprendido que el afecto entre Goku y Bulma era propio de un hermano y hermana más que de la atracción física entre dos individuos del sexo opuesto, y que parecía nula. Recorriendo los pasillos del Castillo mientras los sirvientes iban en todas direcciones preparando todo para la boda que tendría lugar en una semana, y relatando ella la historia de las Esferas del Dragón, Bulma aprendió más sobre Milk de lo que hubiera imaginado; no era ninguna princesita primorosa, era más fuerte de lo que cualquiera pudiera prever desde el exterior, inocente, sincera y dulce.

—No imaginaba que Goku y tu hubieran pasado por tanto— admitió la princesa Ox con sincera admiración.

—La verdad ahora parece un sueño como comenzó toda la aventura por buscar las Esferas del Dragón— suspiró la Brief entornando los ojos al pensar en esos tiempos.

—Pero eres feliz con Yamcha, ¿cierto?—preguntó Milk habiendo escuchado de su boca los problemas que tenían como pareja.

—A nuestra manera somos perfectos juntos— asintió Bulma resignada a los defectos de su gran amor, —es mi príncipe imperfecto— estableció con una sonrisa.

Tenía grandes quejas que hacer a su relación con Yamcha que había comenzado como un verdadero cuento de hadas; él queriendo dejar de temer a las chicas y ella queriendo encontrar el amor, a su otra mitad…inicialmente ambos habían sido la primera vez del otro en todo, el primer amor, el primer contacto íntimo, su primera pasión y devoción, todo habían sido alegrías pero actualmente todo era muy distinto, era como si Yamcha no tuviera suficiente con ella y tuviera que ver o frecuentar a otras mujeres, claro que lo negaba y eso era lo que más enfurecía Bulma pero no era el tipo de mujer frívola que podría desfilar de uno en uno para olvidar a Yamcha, no podía imaginarse amando a alguien más cuando lo tenía a su lado, cualquier dolor se sentía mínimo por un instante juntos, dejaba de ser la famosa Bulma Brief y era solo Bulma, ¿Cómo arrojar todo al fuego? Pensando en las palabras de Bulma y en sus maravillosos relatos, Milk no pudo evitar apartar la mirada pues lo más apasionado que Goku y ella habían compartido eran besos y abrazos, le habían enseñado que una princesa debía aguardar a la noche de bodas y ella lo haría, sabía la teoría de lo que debería esperar pero solo la que había leído en los libros de anatomía o las novelas rosa que no eran del todo claras o explicitas y la verdad agradecería profundamente el consejo de una mujer, pero no sabía si Bulma se sentiría cómoda con su solicitud.

—Te noto inquieta— percibió Bulma sorprendiendo a la princesa Ox. —¿Quieres decirme algo?— adivinó antes de verla asentir. —Estás nerviosa por la boda— supuso no teniendo experiencia en ello pero sí habiendo oído conversaciones.

—Pues la verdad, sí— respondió Milk con una sonrisa nerviosa. —No es hasta momentos como estos que comprendo cuanta falta hace una madre— ella podría decirle que hacer o darle los consejos que sentía necesitar ahora.

—Pero puedes considerarme una hermana si quieres— sosegó la Brief deteniendo su andar y volteando a verla mientras le sostenía las manos. —Con el tiempo he aprendido a ver a Goku como un hermano, pese a lo guapo que es no es mi tipo— diferenció sin poder evitar sonreír ante ello, —y puedo prometerte que te ayudare en todo lo que pueda— era lo menos que podía hacer.

—No quiero sonar osada pero, imagino que tienes más experiencia que yo— consideró la princesa Ox arrepintiéndose de inmediato pero viendo asentir a la Brief. —¿Cómo se siente?— preguntó directamente ya que por lo que había oído dolía la primera vez.

—¿Te refieres al sexo?— más bien afirmó Bulma recibiendo un asentimiento como respuesta. —Bueno, no creo que haya una descripción exacta, es distinto en cada chica o mujer— inició meditándolo en voz alta. —Pero creo que te diré lo que yo sentí— consideró solo pudiendo hablar por su propia experiencia. —Es extraño al principio, pero luego se siente algo lindo, muchísimo— aseguró con una ligera sonrisa que contagio a la princesa Ox. —¿Goku ya te beso?— preguntó con tono cómplice.

—No puede dejar de hacerlo— asintió Milk sin poder evitar ruborizarse y bajar la mirada.

—Entonces, y si quieres, puedo darte unos consejos para tu primera noche— se ofreció la Brief solo si ella lo quería así.

—Lo agradecería mucho— sonrió la princesa Ox agradeciendo contar con su apoyo.

No es como si de pronto Bulma creyera tener la verdad absoluta y decir que era una maestra en el sexo porque no era así, en ese plano emocional todas sus discusiones y temporales rupturas con Yamcha no la hacían sentirse orgullosa pero creía saber lo suficiente a sus veintitrés años como para instruir a Milk quien solo tenía dieciocho, y después de todo en ese plano todos necesitaban ayuda en algún momento, ella ya había aprendido mucho de lo que sabía se lo debía a su hermana Tights a quien extrañaba muchísimo de sus viajes por el mundo como escritora; carraspeando para aclararse la garganta, la heredera Brief procedió a realizar una explicación general y luego resolver las dudas de la princesa Ox. Definitivamente Bulma Brief no era lo que Milk había esperado; había temido encontrarse con una competidora por los sentimientos de Goku e incluso una presencia femenina fuerte que no estuviera del todo de acuerdo con que formara parte de los Peleadores Z como futura esposa de Goku…mas no era nada de eso, incluso parecía alentarla a sentirse como parte del grupo, a familiarizarse con todo y a ser parte de esa gran familia por lo mismo; pese a ser la hija del dueño de Corporación Capsula no era una chica rica con ínfulas de grandeza, sí que tenía el mundo a los pies con solo existir pero no abusaba de ello y lo mejor es que era comprensiva, además entre chicas debían apoyarse y Milk no pudo evitar sonreír con alegría mientras escuchaba los consejos de Bulma…


Los preparativos para la boda continuaron tras la llegada de los Peleadores Z e incluso con mayor énfasis que antes de ser posible, la presencia de Bulma quien era una especialista en realizar en eventos grandilocuentes, y que gozaba de la confianza tanto de Goku como ahora de Mik, permitió que muchos de los preparativos avanzaran por su cuenta sin necesidad de molestar a la pareja que por su parte se enfocó en supervisar la construcción de su nuevo hogar y seleccionar los muebles para que todo pudiera estar listo a tiempo y mudarse en cuanto se celebrara la boda. Usualmente Goku dejaba que todo fluyera con la corriente como en el rio del Monte Paozu y donde solía pescar desde pequeño, prefería aplicarse a aquello que se le daba bien y por lo que inicialmente había dejado que Milk tomara todas las decisiones, viviendo ligero con su dogi de entrenamiento y no necesitando nada más fuera de su báculo, nunca había necesitado nada fuera de ello pero luego de varias horas de conversación Milk le hizo entender que el hogar que tendrían seria de ambos como lo que allí habría, que él finalmente tendría algo que poder llamar propio y aunque el concepto le sonara extraño, Goku empezó a acostumbrarse a ello, después de todo solo restaba una efímera semana de preparativos para que ambos pudieran llamarse realmente esposo y esposa aunque estos preparativos parecieran interminables y fútiles a sus ojos.

—Recuérdame de nuevo, ¿A dónde vamos?— preguntó Goku mientras la princesa Ox él recorrían los pasillos para otra jornada de compromisos por la boda.

—La boda será en unos días y es necesario elegir los últimos preparativos; cubiertos, arreglos florales, vajilla y por supuesto la comida— nombró Milk con una sonrisa y sabiendo lo complicado que era esto para él. —Eso ultimo te encantara, básicamente debes probar lo que te ofrezcan y decir que te parece mejor— animó acercando su rostro al suyo y sin dejar de sonreírle mientras caminaban.

—¿Solo tengo que comer y decir si me gusta?— repitió el Son sin poder creer ser útil de aquella forma pero que sonaba maravillosa. —Soy bueno en eso— declaró con ánimos renovados gracias a ella.

—Pero primero revisemos lo demás, ¿sí?— condicionó la princesa Ox viéndolo asentir con la silente promesa de ser paciente.

Sin separarse de Milk quien se sujetaba de su brazo al caminar transmitiéndole seguridad mientras cruzaban el salón del Castillo en que los aguardaban los habituales preparativos, Goku se mentalizó para lo que iba a ser un día largo pero todo menos tedioso junto a su futura esposa que sonrió orgullosa de su buen ánimo. La princesa Ox vestía una holgada blusa ceñida a la altura de su cintura, color gris claro de hombros ligeramente caídos y mangas hasta los codos con una serie de cortes a lo largo de las mismas para exponer sus brazos, mallas de licra negras que resaltaban sus largas piernas, zapatillas deportivas negras y su largo cabello ébano recogido en una coleta alta; por otra parte y por primera vez en mucho tiempo el Son vestía ropa nueva, un dogi azul oscuro de cuello en V y cortas mangas por sobre los codos y debajo una camiseta de igual color de cuello redondo y mangas cortas, pantalones de igual color, sus botas de entrenamiento con peso y sus muñequeras. Todo seguía siendo extremadamente complicado en la mente de Goku si de los preparativos de la boda se refería y no creía llegar a entender nunca, ni siquiera estando casado y la mayor prueba fue el instante en que Milk y él se acercaron a una de las mesas donde se exhibía la vajilla que ellos deberían seleccionar para la ceremonia y que sin embargo lucia exactamente igual a ojos del Son que no supo ver diferencia alguna.

—No veo la diferencia— admitió Goku en voz alta, cruzando ambos brazos sobre su pecho.

—Es pequeña, pero se ve— difirió Milk pudiendo notarlo. —Aquel es más delicado y este más firme— diferenció señalando primero la muestra de la derecha y luego la de la izquierda.

—¿Cuál te gusta a ti?, ¿Ese?— preguntó él señalando la muestra de la izquierda.

—Sí, ese— asintió ella satisfecha de contar con su opinión y declarándola como propia.

Planear una boda en muchos sentidos era el sueño de cualquier mujer pero Milk no tenía tan grandes expectativas, ello se había enfocado en encontrar al hombre "ideal" que se sentiría orgullosa de llamar su esposo y vaya que lo había hecho, por lo que Milk ni siquiera tenía claro lo que quería, todo eran compromisos menores que la llevarían al altar y por lo que no dudo en señalar la opción que Goku había señalado primero haciendo que la encargada de dicha sección tomara notas. Todo era demasiado complicado para Goku, no entendía ni la mitad de lo que le decían o lo que se esperaba que hiciera, no obstante Milk siempre estaba a su lado para minimizar lo que a él le resultaba incomprensible, para hacerle entender cómo eran las cosas y para apoyarlo en todo momento evitando que se sintiera como un bobo sino que aprendiendo de todo lo que lo rodeaba y todo se lo debía a ella. La siguiente etapa por cumplir fue igual o más confusa que la anterior, en el más sencillo de los casos la vajilla sería útil en la boda pues ahí servirían la comida…¿pero flores? Para el Son era meras plantas o vegetales por no llamarlas de otra forma, ¿Por qué molestarse en emplearlo en la boda entonces? Prefirió no decirlo en voz alta y dejarle esta selección enteramente a Milk quien se mostró emocionada por decirle lo que quería a la encargada terminando en cosa de minutos y prosiguiendo con lo demás:

—No entendí la parte de los arreglos florales, son solo flores— admitió Goku tras superar ese compromiso y pudiendo ser sincero con su futura esposa.

—Sí, pero aparecerán en las fotografías y cuando seamos mayores las contemplaremos y recordaremos como nos casamos— explicó Milk viéndolo asentir y pareciendo conforme con esa respuesta. —Siempre es lindo tener recuerdos— cuando fueran mayores verían las fotografías y recordarían estos buenos momentos.

—Okey— asintió él sabiendo que siempre podía contar con ella para resolver sus dudas. —¿Puedo comer?— preguntó viendo muy cerca la mesa con las muestras para el banquete de bodas.

—Puedes comer, pero con moderación— puntualizó ella queriendo que pudiera elegir y no devorarlo todo simplemente.

Teniendo claro lo que Milk quería decir y casi haciéndose un nudo en la garganta para no engullir toda la comida como si no hubiera un mañana pese a su voraz apetito y el hecho de que no habían comido en horas habiendo regresado anteriormente de una nueva visita al Monte Paozu para supervisar la construcción y preparación de su nuevo hogar; Goku tomó un plato de la mesa dándole una probada sin dejar de observar a Milk que tuvo que esforzarse para no reír a carcajadas porque si Goku se esforzaba era evidente que podía tener buenos modales mas no precisaba de ellos en ese momento, solo no devorar toda la comida sin poder diferenciar entre uno y otro plato y se lo dejo claro al Son instándolo a comer con gusto y lo que él no tardó en hacer con veloces cucharadas, pasando velozmente al siguiente plato y saboreando todo a su paso. Teniendo igualmente mucho apetito y pudiendo demostrarlo al estar junto a Goku, Milk recibió una porción de pastel de la encargada de la mesa, cerrando los ojos y emitiendo un gemido placentero ante el dulce sabor, conteniendo una risa y confiando en el criterio de Goku para elegir solo lo mejor….mas ojala y alcanzara para todos con el buen apetito de ambos. Todos estos preparativos podían parecer engorrosos—pues era la primera vez que los realizaban—como débiles baches en el camino pero no eran más que eso y que debían superar o atravesar porque al final valdrían la pena.

Todo sería perfecto, porque serian esposos dentro de poco.


Una Semana Después

Por fin y luego de tantas preparaciones el día de la boda había llegado, pero esa mañana mientras se observaba ante el espejo Milk no podía dimensionarlo ni creerlo del todo, sin poder dejar de sonreír en todo momento mientras era ayudada por Bulma quien realmente se había convertido en la hermana mayor que nunca había tenido; se sentía temblar como una hoja al viento en todo momento, se sentía nerviosa y aterrada de que algo saliera mal, especialmente ahora y luego de que en las últimas semanas todo hubiera sido absolutamente perfecto a sus ojos. La heredera Brief se encontraba de pie tras la princesa Ox cerrándole el vestido que había pertenecido a su madre, de seda blanca muy fina con diamantes bordados en patrones florales, de escote cuadrado y recatado que se cerraba con un corsé en la espalda, hombreras abullonadas que continuaban en mangas ceñidas y traslucidas de encaje que finalizaban en holanes, falda inferior de seda bordada y falda superior de seda reluciente como satín que se abría en A, y su largo cabello ébano caía tras su espalda en un complejo recogido de trenzas entrelazas por una diadema de oro en forma de rosas sobre su coronilla y los lados de su rostro formando hilos de oro que caían sobre su hombros y dos pequeños hilos sobre su frente disimulando dos pequeños pendientes de diamante en forma de lagrima. Nunca antes el término princesa se había representado mejor a entender de Bulma quien sonrió a su reflejo.

—Estoy tan nerviosa que siento que voy a desmayarme— confesó la princesa Ox alisando ominosamente la falda de su vestido.

—Tonterías, te ves hermosa— protestó la Brief volviéndose hacia la cama y tomando el velo con el que cubrió la cabeza de la novia, —y sé que Goku no podrá dejar de mirarte, hasta se olvidara de decir acepto— garantizó habiendo atestiguado el efecto que ella tenía sobre él y que no se comparaba con nada.

—Espero que no, o no podremos casarnos— rió Milk acomodando el velo que la caía por sobre el rostro hasta el vientre.

—Entonces, tienes que deslumbrarlo— alentó abrazándola por la espalda. —Princesa— rompiendo el abrazo, Bulma reverenció a la novia, alentándola a dirigirse al altar.

Mentalizándose pues no había ni quería que hubiera vuelta atrás en esto, Milk suspiró y se observó por última vez a su espejo antes de volverse hacía la puerta que Bulma abrió para permitirle salir conduciéndose un paso por detrás de ella como su dama de honor, sujetándose la falda del vestido para no tropezar mientras cruzaba el pasillo hacia las escaleras…paralelamente y en la capilla del Castillo junto al rey Ox-Satan y todos los invitados, Goku agradeció más que nunca el haber aprendido a usar otra ropa que su dogi de entrenamiento o combate durante su tiempo bajo la tutela del Maestro Roshi, aunque mientras se encontraba de pie ante el altar nada impidió a Goku acomodarse con algo de incomodidad la corbata blanca alrededor de su cuello y que hacia juego con su camisa, la chaqueta, pantalones y zapatos del traje. Por los ensayos que habían realizado de la boda y teniendo prohibido voltear pues era "mala suerte"—lo que sea que eso significara—ver a la novia antes de la boda, Goku contuvo la respiración en cuanto escuchó un coro de jadeos de sorpresa ante lo que se suponía era la llegada de Milk, incluso contó mentalmente los pasos entre la entrada y el altar hasta que finalmente la princesa Ox se situó a su lado. Observando de arriba abajo a su futura esposa en cosa de minutos, Goku sintió que hervía sus sangre, era una emoción igual…no, mayor que la que sentía al pelear, y por primera vez en mucho tiempo entendió el significado real de la palabra belleza pues estaba ante sus ojos.

—Estamos aquí para ser testigos de la unión de Son Goku; nieto de Son Gohan, y la princesa Milk; hija del rey Ox-Satan— inició el sacerdote observando a la pareja que si bien escuchó la ceremonia que él precedió, no pudo concentrarse en nada que no fuera los ojos del otro. —Si alguien de los aquí presentes conoce una razón para que esta pareja no deba estar unida, que hable ahora o calle para siempre— declaró recorriendo con la mirada a todos los presentes.

—Ya dijo la bendita frase— murmuró Krillin antes de levantarse de su asiento sosteniendo el almohadón en que estaban los anillos como padrino de Goku.

—Ojala y nadie levante la mano— pidió Yamcha en voz alta desde su asiento.

—No, eso solo pasa en las películas— sosegó Bulma sosteniendo su mano contra la suya, concentrándose en la ceremonia del intercambio de anillos que tenía lugar.

—Por este acto y por el poder que se me ha otorgado, yo los declaro marido y mujer— proclamó el religioso feliz de expresarlo en voz alta. —Ya pueden besarse— consintió para sellar el acuerdo por así decirlo.

Con una relación floreciente y en que ambos constantemente aprendía algo del otro, aunque sonara increíble Milk y Goku habían tenido que ensayar que tipo de beso sería apropiado compartir al momento de la boda, la princesa Ox lo tenía claro pero no así Goku quien parecía permanentemente hambriento de toda señal de afecto de su prometida o de demostrarle lo que sentía por ella de ese modo siento malo con las palabras, pero consciente de las limitaciones a la par que deseoso de disfrutar del título de esposa y esposo que ahora compartían Milk y él, el Son levanto el velo del rostro de su esposa y no dejo pasar ni un segundo, inclinándose para encontrar sus labios con los de su ella que jadeó de sorpresa pero no tardó en corresponder de inmediato sonriendo en medio del beso, sujetándose de su hombros mientras lo sentía acunar su rostro entre sus manos; Goku podía ser tierno cuando se lo proponía. El primero en celebrar la feliz unión así como la inmediata y publica demostración de afecto fue el rey Ox-Satan con una sonora carcajada antes de estallar en aplausos intercambiando una mirada con el Maestro Roshi, por su parte y enternecida por el romántico cuadro al igual que Launch, Ten Shin Han y Chaoz, Bulma se levantó de su asiento mientras aplaudía sonriendo a Yamcha quien hizo igual…


—Uno, dos, ¡tres!

No fue hasta después de la boda que Goku entendió—en parte—la importancia de todo lo que Milk y él habían supervisado a lo largo de estas dos semanas, entrelazando sus manos con las de su esposa mientras cortaban una porción del enorme pastel y que por un momento el Son pensó poder comerse el solo pero intercambiando una mirada con su ahora esposa modero su apetito y más pensando en la gran mesa de banquete. Luego y separándose del lado de su esposo por primera vez desde que se habían dado el sí, Milk sostuvo el ramillete de flores entre sus manos mientras las damas tras ella se posicionaban para recibirlo, lanzándolo al aire con un chillido efusivo y una deslumbrante sonrisa siendo atrapado por la señorita Winter, la sirvienta más joven del Castillo entre vítores de los presentes. Habiendo ensayado esta parte del ceremonial hasta saberse de memoria los pasos del otro, fue inmensamente fácil para Goku y Milk iniciar el baile nupcial pero pudiendo estar más cerca el uno del otro; Milk envolviendo uno de sus brazos alrededor del cuello de su esposo y sintiendo uno de los brazos de Goku alrededor de su cintura en respuesta. Mientras observaba tan bello cuadro y viendo que nadie se atrevía a unirse a la pareja, Bulma golpeó ligeramente el hombro de Yamcha recordándole su presencia y ante lo que él la tomó de la mano y envolvió su brazo libre alrededor de su cintura para unirse al baile.

—Siempre imagine que viviríamos un día así— confesó Yamcha enfocándose enteramente en ella mientras otras parejas se unían al baile. —Ya sé lo que dirás, que es pronto para una boda— agregó viéndola entreabrir los labios, para responder seguramente y decirle que no era apropiado aun.

—No pronto, pero quizás ahora todo es muy complicado para casarnos— diferenció Bulma sin pasar por alto los problemas en su relación. —Mas, lo he estado pensando y…quizás no sea pronto para una familia— aclaró con una disimulada sonrisa, dejando esa espinita para que hiciera ruido a Yamcha.

—¿Un hijo?— más bien afirmó conteniendo un jadeo ante lo que eso implicaba, —¿Estás…?— preguntó asombrado y viéndola asentir lo que hizo crecer su sonrisa.

—Siempre hablas de tener una vida juntos y quizás ya sea tiempo— defendió ella teniendo el secreto deseo de formar una familia.

Era un pequeño secreto y muy reciente, debía tener dos semanas según había comprobado por la ausencia de su periodo pero si, iban a tener un hijo y la heredera Brief no podía estar más feliz por ello. A ojos de Yamcha, Bulma realmente era la mujer más hermosa del mundo, aunque quizás no le dijera a diario lo mucho que la amaba ni pareciera apreciarlo pero sí que lo hacía, inclinando su rostro hacia el suyo para presionar sus labios con los de ella a la par que apreciando su elegancia que la hacía destacar como la joya más reluciente, enfundada en un exquisito vestido de seda turquesa azulado de escote en V y sin mangas, que se anudaba tras la espalda que se encontraba expuesta, ceñido bajo el busto por un fajín de la misma tela resaltando su esbeltez y larga falda con ligera cola que tenía un corte en el lado izquierdo para exponer sus piernas, con su largo cabello lila azulado recogido tras su nuca para resaltar su largo cuello y unos pendientes de plata y zafiro en forma de lagrima. Satisfechos solo con el primer baile para el que mucho se habían preparado en las semanas previas y elogiando a su esposo como el mejor bailarín del mundo pues su talento al moverse le parecía innato, Milk no tardó en halarlo de la mano y guiarlo a la mesa del banquete conociendo su apetito y teniendo el propio qué colmar, recordándole cuidar sus modales y usar las servilletas lo que el Son siguió al pie de la letra, disfrutando inmensamente de estar junto a ella.

—La fiesta es magnífica— apreció Goku limpiándose los labios con la servilleta y no sintiendo más apetito, centrando su mirada en su esposa.

—Absolutamente— asintió Milk con una sonrisa y terminando su porción de pastel.

—Pero…siento que se está haciendo eterna— aclaró el Son repitiendo lo que decía una voz en su cabeza, reprendiéndose por hacerle caso…hasta que vio sonreír a Milk.

—Yo me ocupo— sosegó la princesa Ox, apartando su silla para levantarse y Goku no tardó en seguir sus pasos hacia el rey Ox-Satan quien charlaba con el Maestro Roshi. —Padre— llamó haciendo que su progenitor volteara a verla, —con tu permiso ambos nos retiraremos— solicitó tan ansiosa como su esposo aunque también nerviosa.

—Por supuesto— sonrió el rey Ox haciendo una señal a los músicos que dejaron de tocar haciendo el silencio y por lo que todos volvieron su mirada hacia el rey. —Atención a todos, los novios han decidido retirarse— comunicó escuchando un coro de aprobación por parte de los presentes, —pero nosotros podemos continuar con la celebración— alentó teniendo razones de sobra para celebrar.

Por primera vez en mucho tiempo había motivos para celebrar, por un lado el reino finalmente tendría continuidad tras años de incertidumbre—ahora que Milk tenía dieciocho y era apropiado que se casara—pero por otra parte y en el plano emocional el rey Ox se sentía pleno de saber feliz a su hija que no dejo de sonreír mientras se alzaba de puntillas para besarlo en la mejilla a modo de temporal despedida, besándola en la frente en respuesta y luego volviéndose hacia Goku a quien atrajo en un fuerte abrazo al que el Son correspondió con una de sus características sonrisas. Entrelazando una de sus manos con la de Goku quien volvió la mirada hacia ella, Milk dio los primeros pasos para abandonar el salón lo que él entendió enseguida tendiéndole su brazo en esa rutina acostumbrada entre los dos de mantener contacto físico, algo que Goku inicialmente no había entendido pero a lo que le había tomado el gusto, conociendo bien el camino fuera del Castillo y sin voltear más que en una breve ocasión como hizo Milk para despedirse de los invitados, entre ellos de Krillin que sonrió como un niño entusiasta como Yamcha, mientras que Bulma inclinó la cabeza mientras le sonreía y a Milk a quien se había vuelto muy unida en el último tiempo. Tan pronto como abandonaron el salón y las puertas del Castillo se abrieron a su paso para permitirles enfrentarse al exterior, Goku llamó a su fiel compañera de viajes:

—¡Nube Voladora, ven!— llamó el Son a viva voz, entusiasmado por el viaje.

Como si se tratara de una veloz ráfaga de viento o casi un relámpago que surcaba el aire, la Nube Voladora detuvo su veloz carrera exactamente frente a Goku y Milk, flotando frente a ellos que intercambiaron una última mirada que dirigieron hacia el Castillo antes de subir a su transporte; el primero fue Goku sintiéndose algo torpe debido al traje que usaba pero que se prometía quitarse cuando llegara a casa…casa, que extraño concepto pero maravilloso de expresar mentalmente, sonriendo de nueva cuenta y tendiendo sus manos para entrelazarlas con las de Milk y halarla hacia si para subir con un solo movimiento escuchándola reír mientras se sentaba a su espalda, acomodando la falda de su vestido y el velo que caía tras su espalda. Abrazando por la espalda a Goku envolviendo sus brazos por el frente, apoyando su mentón contra su hombro, Milk mantuvo la radiante sonrisa en su rostro y aunque interiormente sintiera muchos nervios por lo que se esperaba que ocurriera esta noche, para lo que se sentía mentalmente preparada aunque ello no le quitara del todo los nervios, no lo demostró porque sabía que no tenía razón por la que temer, asintiendo cuando Goku volvió la mirada hacia ella como si quisiera corroborar que por fin irían a casa y así fue. Diciéndole a la Nube Voladora a donde ir, Goku sostuvo las manos de Milk quien contuvo un chillido cuando su transporte se elevó rápidamente, surcando el cielo.

Así comenzaba la Luna de Miel.


Monte Paozu

En el momento en que la Nube Voladora los llevo al Monte Paozu, era como si todos los planes y requerimientos que ambos habían cumplido en las últimas dos semanas por fin dieran sus frutos y no lo decían porque ahora por fin fueran marido y mujer sino porque su casa se alzaba lista para recibirlos a solo unos cuantos metros del antiguo hogar del Son con su abuelo Gohan, una representación del feliz pasado junto al—ambos esperaban—feliz futuro. El regalo de bodas de Bulma, aquel estuche de Capsulas Hoi Poi había sido perfecto para los arquitectos pues la base o cuerpo central de su hogar era una Casa Capsula de forma oval de gran tamaño por cuyo umbral ingresó el matrimonio Son y los lados o el resto de la estructura estaba hecha de madera dándole a la residencia el aspecto de una mansión, todo muy amplio pero cómodo según ambos juzgaron en su camino por la sala hacia su habitación matrimonial observando muy por encima los muebles o mobiliario en su camino y que ambos habían elegido personalmente en los días previos. Tan pronto como Goku cerró la puerta de la habitación a su espalda, Milk juró que podía escuchar su corazón latir con gran fuerza, quitándose el velo que dejo sobre su tocador y continuando con las horquillas que sujetaban la diadema y que deslizo de su cabello para dejarla junto al velo, sin dejar de observar a Goku quien no le quitaba los ojos de encima.

Observando extasiado el momento en que el velo dejo de cubrir el cabello de su esposa y que soltó de sus trenzas para caer tras su espalda como una cortina de seda, Goku se desabrochó la molesta corbata quedando libre y pudiendo respirar mejor pero al hacerlo pareció percibir todavía mejor el perfume de Milk lo que provocó una tensión curiosa en su ingle pero que ignoró, incapaz de apartar la mirada de la mujer que tenía delante, teniendo sentimientos que no entendía correr por sus venas como agua hirviendo, sus instintos le decían que hacer casi a gritos pero el Son intentaba acallarlos al no estar seguro de si eso era correcto. Lo único que Goku tenía claro, mientras procedía a quitarse la chaqueta y camisa del traje, es que se sentía atraído por Milk quien sonrió ligeramente mientras se llevaba las manos a la espalda para desabrocharse el vestido que deslizó por sus hombros…pero no era una atracción cualquiera como la que sentía al verla todos los días sino que era casi el sentir de un depredador que vigilaba a su presa desde la seguridad de su escondite, ¿Por qué se sentía así? Absteniéndose para no morderse el labio inferior y agradeciendo que su vestido fuera tan fácil de quitar, Milk se sujetó la falda de encaje que obraba como ropa interior bajo el vestido del que salió completamente, sorprendiéndose cuando su esposo la haló hacia si encontrando sus labios profundamente.

Deslizando sus manos alrededor de la estrecha cintura de Milk, un impulso carnal salió a la superficie y por muchas reservas que tuviera Goku no pudo resistirse esta vez, buscando los cordones que cerraban el corsé a la figura de su esposa y cuyos nudos deshizo rápidamente pese a no poder verlos sino palparlos, gruñendo en medio del beso en el momento en que la tela se abrió y sintió los pechos de Milk chocar contra su torso. Su sangre no hizo sino hervir todavía más y sus instintos se adueñaron todavía más de su ser en cuanto escucho gemir a su esposa en medio del beso pues ello le hizo saber que lo estaba disfrutando tanto o más que él, que buscó a tientas el cierre de la falda cuya tela resbaló hasta caer el suelo; sin romper el beso, Goku envolvió uno de sus brazos alrededor de la cintura de su esposa y la otra bajo sus rodillas avanzando hacia la cama que afortunadamente se encontraba a solo unos pasos, recostando a Milk sobre esta y teniendo cuidado de no aplastarla con su peso. Tan pronto como el beso se rompió y tomando consciencia del suave colchón de la cama bajo su cuerpo, Milk sintió nervios de nueva cuenta, pero al encontrar su mirada con la de Goku vio su sonrisa y mirada solo concentrada en ella, lo que hizo que sus temores y preocupaciones se desvanecían haciéndola sonreír en respuesta, ella no iba a temer a nada de lo que él hiciera o quisiera hacer sino que lo aceptaría con gusto.

Viendo una chispa de duda en los ojos de Milk y que a nada estuvo de hacerlo desistir de continuar a la par que ni él mismo entendía que parecía guiar su actuar, Goku recobró la calma ante la sonrisa en el rostro de su esposa y por lo que eligió seguir escuchando sus instintos descendiendo la mirada por su anatomía de su esposa…su esposa, esa posesividad que se adueñó de él y aumento el fuego en su sangre lo hizo contemplar el sonrojo sobre la piel de Milk, descendiendo una de sus manos y trazando las curvas de su cintura y cadera, fascinando por la forma de sus pequeños pechos que chocaban contra su torso, regresando a la realidad en el momento en que sintió las manos de Milk recorriendo los músculos de su abdomen y palpando la piel a su paso hasta encontrar el cierre de su pantalón y que desabrochó con torpeza por lo que el Son no postergó más la situación, separándose brevemente de su esposa para quitarse los pantalones y ropa interior junto a los zapatos que chocaron ligeramente al chocar contra el suelo y regresando a su lugar junto a Milk que se sujetó de sus hombros mientras el recargaba su peso en sus brazos para no aplastarla. Con cuidado y sin apartar su mirada de la de su esposa, gruñendo contra su cuello, el Son presionó su miembro contra su feminidad y lentamente penetró en su interior sintiendo un escalofrió que la hizo jadear con un ligero tinte de dolor.

—¿Estás bien?— preguntó Goku sin atreverse a moverse ni un centímetro por temor a lastimarla

—Sí, solo...necesito acostumbrarme un momento— sosegó Milk apretando las sabanas y respirando pausadamente.

No teniendo problema alguno en esperar lo que ella quisiera o en ir más lento, queriendo compartir esto siempre con ella y solo con ella como su esposa que era, Goku se apoyó en sus codos para no aplastar a Milk bajo suyo mientras acunaba su rostro entre sus manos y lentamente se inclinó para besarla en la frente viéndola sonreír cuando encontró su mirada con la suya, sorprendiéndose cuando ella alzó su rostro para encontrar sus labios y moviendo sus caderas contra las suyas indicándole que podía moverse. Mordiéndose el labio inferior y llamando a sus instintos a sosegarse a la par que confiando en ellos pues de otro modo no tendría idea de que estaba haciendo, Goku continuó penetrando lentamente hasta envainarse hasta la empuñadura, sintiendo a Milk arañándole la espalda, retirándose con igual lentitud antes de volver a embestir permaneciendo muy al pendiente de las reacciones de su esposa. Milk no iba mentir, era doloroso como Bulma le había advertido pero podía soportarlo mientras sentía su esposo marcar el ritmo lentamente hasta permitirle acostumbrarse, mas mentiría si dijera que no se sentía bien, había algo extrañamente morboso y satisfactorio en tenerlo tan profundamente en su interior, descendiendo lo más sutilmente que le fue posible su mirada hacia el punto en que se conectaban sus cuerpos con las marcadas embestidas, volviéndose a recostar sobre la cama y cerrando los ojos, arqueándose de placer contra Goku, instándolo a ir más fuerte y profundo.

En una breve—muy breve—charla que le había dado el Maestro Roshi el día anterior, Goku había tenido claro que debería ser suave con Milk siendo su primera vez aunque ni él entendía cómo debía ser "suave" siendo que él tampoco tenía experiencia, mas en ese momento lo entendió, moviéndose lentamente en aquel vaivén contra el interior de ella mientras le daba tiempo para acostumbrarse a la sensación y haciendo lo propio antes de aumentar ligeramente el ritmo ante las respuestas que percibía de ella, queriendo escuchar más de estos gemidos de placer salir de sus labios, queriendo sentir sus uñas arañar su espalda y sus piernas envolverse a sus caderas mientras desaparecía todo rastro de dolor de su rostro con cada nueva embestida de su parte…ella lo estaba disfrutando y en respuesta él también, muchísimo. El placer no hizo sino tornarse todavía más para ambos en el momento en que Goku sucumbió a este creciente placer que se gestaba entre los dos y que aumentaba con fuerza ante cada embestida y la mayor prueba eran los coros de melodiosos gemidos por parte de Milk y los gruñidos o gemidos roncos por parte de Goku, el dolor se desvaneció como si jamás hubiera existido siendo reemplazado en su lugar por otros sentimientos maravillosos para la pareja que los experimentaban por primera vez, familiarizándose del cuerpo del otro y aprendiendo de sus reacciones ante el roce de sus pieles y de lo que evocaban los jadeos o gemidos mezclados con el nombre del otro.

Todo se perdió en el momento en que Milk deslizó sus manos a lo largo de la espalda de Goku, rozando el lugar en que solía estar su cola con un tacto tan suave que lo hizo temblar de la cabeza a los pies, enterrando su rostro contra el costado del cuello de Milk y embistiendo más rápidamente contra su interior, chocando más fuertemente sus caderas contra las suyas y yendo más profundamente, haciendo que los gemidos de Milk se convirtieran en chillidos y gritos entrecortados, sorprendida por el cambio pero sin protestar en lo más mínimo. Los gritos de Milk no hicieron sino crecer ante cada embestida, sintiendo un placer verdaderamente enloquecedor mientras la tensión crecía entre sus piernas ante cada nueva embestida, no habiendo experimentado realmente el clímax que se vaticinaba próximo pero si habiendo escuchado lo suficiente de ello para saber que ocurría, arañando la espalda de su esposo y queriendo decir algo pero sintiendo su propia boca incapaz de articular ni media palabra. Completamente enardecido ante la respuesta por parte de Milk, Goku descendió por el costado de su cuello, amasando sus pechos, devorando su piel y dejando tenues marcas de mordidas, absolutamente ciego de pasión por ella y consumido por un torrente de deseo fuera del que era incapaz de ver y que se veía reavivado ante los gemidos y los gritos de Milk que solo repetía su nombre.

Igualmente perdida en el mismo deseó que su esposo y sin poder pronunciar tan siquiera otra palabra coherente que no fuera su nombre entre gemidos descontrolados, Milk logró acunar su rostro entre sus manos pegando su frente a la suya, viendo una mirada especial en los ojos de su esposo y que no se parecía a ninguna otra, era una mezcla de veneración y hambre pura que la hizo sentirse única, acercando sus labios a los suyos para un nuevo beso pero sorprendiéndose no por su propia torpeza y la de su esposo para encontrar sus labios sino por la vorágine de Goku recorrer su boca con su lengua, casi como si quisiera devorarla completamente. En medio de aquellas embestidas que le quitaban el aliento, Milk se arqueó contra Goku y gritó su nombre una última vez al alcanzar su punto máximo, y arañándole la espalda en que fue por lejos el placer más grande que creía poder experimentar o así fue hasta un par de segundos después en que sintió a su esposo sujetarle firmemente las caderas y propinar una última y dura embestida contra su interior ante acabar en su interior, desplomándose encima suyo pero sin recargar todo su peso mientras gemía roncamente contra el costado de su cuello. Sin retirarse del interior de su esposa cuya sensación le parecía única en el mundo y que no quería dejar de experimentar, Goku se apoyó en sus brazos para observar el rostro de Milk pues eufórico de pasión como había estado poco se había preocupado por el placer de su ella:

Observando la preocupación en el rostro de Goku y que era tan contrastante con la lujuria y desenfreno con que la había hecho suya hace solo unos instantes atrás y que la hizo ruborizar al rememorarlo estando aún unida a él, Milk sonrió mientras palpaba los músculos de su espalda sosegando sus temores y siendo bastante codiciosa al anhelar obscenamente más de lo que acababa de ocurrir entre ambos, algo en este hombre la hacía temblar pero la hacía querer más al mismo tiempo; sonriendo ante el sutil gesto de Milk quien—quizás sin darse cuenta—movió sus caderas contra las suyas, y aún sin abandonar su interior, Goku recargó su peso en uno de sus brazos y con su mano libre sostuvo la cadera de su esposa para retirarse lentamente y penetrar con profundidad en su interior recibiendo a cambió un gemido con su nombre... A la mañana siguiente, Milk se despertó por la luz del sol que se filtraba por la ventana de la habitación e iluminaba su rostro, estirándose con ligero gemido, recorriendo todo a su paso con la mirada antes de sonreír recordando que estaba en la misma cama que Goku quien yacía tumbado a su lado y apegándola a su cuerpo con un brazo alrededor de su cintura. Escuchando la voz de alguien más a su lado, Goku se despertó con un bostezo mientras sentía una plenitud incomparable, sin alcanzar a creer del todo lo ocurrido la noche anterior y por lo que sintió temor a que todo fuera un sueño, mas tranquilizándose al encontrar el rostro de Milk muy cerca del suyo.

—Buenos días, esposo— deseó la princesa Ox con una deslumbrante sonrisa.

—Buenos días, esposa— correspondió el Son con idéntica alegría. —¿Cómo te sientes?— preguntó tal y como había hecho la noche anterior.

—Creo que estoy bastante casada— consideró Milk en voz alta y sintiéndose absolutamente dichosa.

De las sirvientas más jóvenes que trabajaban en el Castillo de su padre, Milk había escuchado que su primera vez seria dolorosa, que habría sangre y que no debería poner a su futuro esposo en un pedestal pues quizás él estaría más preocupado por su placer que por el suyo…y sí, eso último en parte había sido cierto pero solo la primera vez, ya luego y durante las múltiples veces en que lo habían hecho por la noche ambos habían estado absolutamente pendientes de las reacciones del otro en todo momento, además no había sido doloroso más que por un instante como Bulma había dicho y la princesa Ox ni siquiera sabía si había habido sangre ni le importaba. Mientras Milk se recostaba sobre su torso rozando sus pechos contra su piel, Goku no pudo evitar recorrer su anatomía con ojos hambrientos única y enteramente enfocados en ella desde su largo cabello ébano a sus pequeños pechos, sus caderas anchas y cintura estrecha, captando su olor, memorizándolo y sintiéndose hechizado por ella pero de una manera especial que lo hizo sonreír mientras la contemplaba. Justo cuando Goku pensó en preguntar si podían hacerlo de nuevo, Milk acercó sus labios a los suyos para un nuevo beso, ocasión que él no perdió para sujetarla por la nuca y profundizar el beso recorriendo su boca con su lengua, recibiendo un dulce gemido como respuesta y por lo que envolvió sus brazos alrededor de su cintura habiéndola quedar bajo su cuerpo con un solo movimiento y envolver sus piernas a sus caderas…


PD: Saludos mis amores, prometí que actualizaría esta semana y lo cumplo, agradeciendo como siempre su apoyo, deseando siempre que mi trabajo sea de su agrado :3 la próxima semana comenzare a subir la adaptación de "Avatar: Guerra de Bandos", luego "Más Que Nada En El Mundo" y "El Siglo Magnifico: El Sultan & La Sultana" :3 Esta historia esta dedicada a mi queridísima amiga DULCECITO311 (agradeciendo su apoyo desde el principio y apreciando su amistad y extrañando sus comentarios :3), a Zus (agradeciendo su aceptación y dedicándole esta historia por lo mismo, agradeciendo cualquier idea o aporte de su parte), a Casaco (agradeciendo muchísimo su opinión y siéndome inmensamente valiosa por lo que le dedico esta historia en agradecimiento), a Guest (profundamente agradecida por sus palabras, disculpándome por la demora y esperando cumplir con sus expectativas, dedicándole esta historia por lo mismo), a olivermarte15 (honrada de que tengamos la misma idea, dedicándole esta historia como agradecimiento por contar con su aprobación), y a todos quienes siguen, leen o comentan esta y todas mis historias :3 Como siempre, besitos, abrazos y hasta la próxima.

Matrimonio, Unión & Cambios: debo partir explicando cambios en la trama como fue eliminar la destrucción del Castillo del Rey Ox-Satan como si sucede en el anime ya que lo que tengo en mente sucederá de manera diferente y por lo que Milk seguirá siendo una princesa en toda regla, también anexe a los amigos de Goku a la boda porque sentí que merecían estar presentes, entre esos detalles que Krillin fuera el padrino de Goku, que el Maestro Roshi le de un consejo y que Bulma aconseje a Milk. En el capitulo menciono que Bulma esta embarazada, por lo que Yamcha y ella hacen planes para el futuro, pero que no llegaran a buen puerto como vimos a lo largo de la trama de Dragon Ball. Por otro lado Goku y Milk supervisan los preparativos e su matrimonio partiendo por la construcción de su hogar, hablando del pasado, aprendiendo a bailar y conociéndose mejor hasta llegar paulatinamente a su luna de miel y la consumación de su matrimonio y que sucede puramente por los instintos Saiyajin de Goku lo que recalcó continuamente a lo largo del capitulo así como la respuesta instintiva de Milk representando esa unión saiyajin y detalles en la personalidad que se han señalado en el canon.

También les recuerdo que además de los fics ya iniciados tengo otros más en mente para iniciar más adelante en el futuro: "La Bella & La Bestia: Indra & Sanavber" (precuela de "La Bella & La Bestia"), "Sasuke: El Indomable" (una adaptación de la película "Spirit" como había prometido hacer), "El Siglo Magnifico; Indra & El Imperio Uchiha" (narrando la formación del Imperio a manos de Indra Otsutsuki en una adaptación de la serie "Diriliş Ertuğrul") :3 Para los fans del universo de "El Conjuro" ya tengo el reparto de personajes para iniciar la historia "Sasori: La Marioneta", por lo que solo es cuestión de tiempo antes de que publique el prologo de esta historia. También iniciare una nueva saga llamada "El Imperio de Cristal"-por muy infantil que suene-basada en los personajes de la Princesa Cadence y Shining Armor, como adaptación :3 cariños, besos, abrazos y hasta la próxima :3