-Este fic es una reinterpretación del manga y anime "Dragon Ball" y "Dragon Ball Z" de Akira Toriyama. Los personajes pertenecen por completo a Akira Toriyama y a Toyotarō, más los personajes de carácter secundario y modificaciones las personalidades, hechos y trama corren por mi cuenta y mi entera responsabilidad. Les sugiero oír "Todo Cambió" de Camila para Goku, "Me Entrego a Ti" de Ha-Ash para Milk, "Faded" de Alan Walker para Bulma, y "Lay All Your Love On Me" de Amanda Seyfried & Dominic Cooper para el contexto del capitulo.
Capital del Oeste
Como siempre y luego de acontecimientos importantes o significativos como el último Torneo Mundial de las Artes Marciales, era habitual que el grupo de peleadores Z se dividiera y guardaran las distancias hasta un nuevo acontecimiento que los reuniera, no porque no fueran amigos ni se tuvieran un profundo afecto—mantenían correspondencia entre sí, salvo por Goku en el caso de estos tres años aunque ahora tenían decidido cambiarlo—sino porque todos vivían en lugares distintos y separados entre sí, y por lo mismo no fue extraño en lo absoluto que esto volviera a ocurrir tras la boda de Goku en que todos volvieron a sus estilos de vida normales luego de la celebración y dando privacidad a la pareja durante su luna de miel; Krillin partiendo junto a Oolong, el Maestro Roshi, Launch, Ten Shin Han y Chaoz a Kame House, y por su parte Bulma había vuelto a su vida normal en la Capital del Oeste junto a Yamcha. Elegante como siempre, la heredera Brief portaba un favorecedor vestido malva de cuello redondo y cerrado por seis botones de igual color hasta el final de la tela a la altura de los muslos, con holgadas mangas ceñidas en las muñecas, y cerrado alrededor de su figura por un cinturón de cuero negro como las botas que resaltaban sus largas piernas, y sobre el vestido portaba un abrigo de terciopelo negro que permanecía abierto ante el fresco aire matutino, con sus largos rizos azules y lilas cayendo sobre sus hombros y tras su espalda. En condiciones normales no saldría de la Corporación Capsula por cosas como estas, pero solo lo hacía por Yamcha.
—¿Estás seguro de esto, Yamcha?— inquirió la heredera Brief en caso de que él quisiera cambiar de opinión.
—No estoy seguro de nada, pero sé que necesitamos dinero para nuestra nueva vida— recordó él aludiendo a su hijo en camino.
—¿Y si mejor intentas la lotería?— sugirió Bulma disimulando una risa por lo bajo.
—Para eso ya te tengo a ti, tú eres mi mayor alegría— obvió Yamcha acunando su rostro entre sus manos.
En la mente de Bulma, Yamcha aún continuaba siendo aquel bandido que había conocido en medio de la nada, que le temía a las chicas—aunque ahora les tuviera mucho afecto y se hubiera convertido en un maldito mujeriego—, y de hecho ella misma como heredera de la Corporación Capsula ni siquiera tenía que preocuparse por el futuro ya que este se encontraba garantizado, nunca les faltaría nada ni pasarían hambre o privaciones, Yamcha ni siquiera necesitaba encontrar trabajo…pero era su intención hacerlo, realmente se estaba convirtiendo en alguien maduro y responsable desde que sabía que Bulma y él tendrían un hijo. Durante sus primeros años de relación con Bulma, había escuchado de un primer Maestro en las Artes Marciales que tenía habilidad y condiciones para dedicarse al beisbol, nunca lo había pensado pero conocía bien las bases del juego y le resultaba emocionante la idea pese a no ser alguien soterradamente disciplinado, y por lo que se había decidido a hacer pruebas para el equipo Taitans que había oído necesitaba un bateador sustituto. El embarazo de Bulma aún era incipiente, no tenia dos meses siquiera y su vientre aun lucia plano permitiéndole lucir siempre tan sublimemente hermosa como siempre, pero para Yamcha, ella y la pequeña Puar que los seguía a todas partes, ya eran una familia y el primer paso para el antes bandido era sentar cabeza por el bien del futuro, aunque no perdía la esperanza de que un día su radiante princesa pudiera ser su esposa.
—¿Numero 10?— llamó el encargado de supervisar las pruebas.
—Soy yo— contestó Yamcha desde su lugar. —Deséame suerte— pidió a su novia y casi temblando de la emoción.
—Suerte, galán— correspondió Bulma besándolo en la mejilla antes de verlo alejarse.
—¡Suerte, Yamcha!— gritó Puar siempre brindando su incondicional apoyo a su amigo.
Aunque el beisbol no pudiera suplir el fuego interior que evocaban en él las peleas que había librado en el pasado o en el reciente Torneo Mundial de las Artes Marciales, Yamcha estaba preparado para aventurarse a lo desconocido, corriendo hacia el centro del campo de beisbol y creyendo que todo saldría bien porque tenía a Bulma sonriendo para él y apoyándolo en todo como nunca antes, ¿Qué no sería posible de esa forma? Sonriendo ladinamente, entre orgullosa por la actitud que había tomado Yamcha y confiada en que podría con lo que fuera, Bulma cruzó ambos brazos sobre su pecho y se apoyó en la pared a su lado para observarlo todo, pero también asombrada por el ritmo de todo; en un principio ni siquiera tenía claro si Yamcha estaría feliz con la idea de tener un hijo, pero su temor o inseguridad se había espantado ante la inmediata y feliz reacción de Yamcha quien estaba realmente extasiado y exultante por la noticia, estaba haciendo tantos planes para el futuro que, aunque muchos de ellos fueran inverosímiles para Bulma, ella no podía hacer otra cosa que estar de acuerdo con todo, incluso ya había comenzado a comprar secretamente muchas cosas para el bebé porque quería que solo fuera el primero de muchos, nunca antes le habían gustado los niños pero no era hasta ahora que entendía lo mucho que deseaba tener una familia y un pequeño que llamar propio, incluso se había desligado totalmente de los celos y la angustia porque Yamcha frecuentara a otras mujeres, lo único que le importaba era el ahora y el futuro que ambos deseaban construir…
Monte Paozu
No era capaz de explicar lo que sucedía cuando estaba junto a Milk, sentía como si estuviera bajo un hechizo y en que olvidaba de todo lo demás a su alrededor, lo único importante era su esposa cuyo actuar siempre lo tomaba desprevenido pues pese a no tener claro lo que había sido el matrimonio, Goku le había tomado pronto afecto y fascinación a intimar con su esposa, recargando su peso en sus brazos sobre el colchón para no aplastar el cuerpo de Milk bajo el suyo, observando obnubilado la forma en que la luz iluminaba su suave piel y duplicaba su sonrisa así como la forma en que sus ojos brillaban al encontrar su mirada con la suya, ¿Cómo es que había podido vivir sin tenerla a su lado a cada momento? Anhelaba envolverse continuamente alrededor de ella, respirar su dulce perfume, enterrar su rostro en su cabello, sentir las suaves curvas de su cuerpo contra el suyo, y besarla una y otra vez hasta dejar de respirar, quería ahogarse en ella, simplemente no podía pensar en otra cosa que no fuera Milk. Teniendo muy poco pudor con su esposo ahora que era una mujer casada y habiéndole tomado gusto a la misma, Milk sonrió rozando su nariz contra la de Goku, ambos piel contra piel luego de haber vuelto a convertirse en uno solo pero habiendo deshecho esa unión hace solo unos momentos, disfrutando solo del placer de respirar el mismo aire y ella en especial de sentir los músculos de su esposo a su alrededor y presionando contra sus pechos, casi con lágrimas en los ojos a causa de la emoción y felicidad.
—Deberíamos hacer un viaje— consideró Milk en voz alta y observando el rostro de su esposo sobre el suyo.
—¿A dónde?— se interesó Goku inhalando profundamente su perfume y envolviendo sus brazos alrededor de ella para sentarse sobre la cama con ella abrazada suyo.
—Por el Monte Paozu, nos casamos hace poco más de una semana pero apenas y hemos salido de la cama— obvió la princesa Ox ante lo irrisorio que sonaba, —seria lindo hacer picnics al almorzar y dormir bajo las estrellas— planteó habiendo deseado hacerlo desde hace días pero no habiendo encontrado fuerzas para salir de la cama.
—Me gusta esa idea— asintió el Son imposibilitado de negarse a nada de lo que ella quisiera. —¿Cuándo iríamos?— preguntó rosando su nariz contra la suya.
—Puede ser hoy mismo, solo hay que empacar algunas cosas— contestó ella pues entre más espontaneo y sencillo fuera, mas lo disfrutarían ambos.
Todos los días comenzaban así, Milk siempre armaba planes sobre lo que harían pero al final nunca podían dejar la cama o por lo menos no desde hace poco más de la semana y medio transcurrida desde la boda, y siempre Goku accedía y estaba de acuerdo con todo lo que ella tuviera en mente, pero no solo de dientes para afuera, él siempre era sincero y estaba de acuerdo con ella, levantándose de la cama y cargando a Milk sobre su hombro mientras se dirigían al baño para tomar un baño...Goku vestía una camiseta naranja de cuello redondo y cortas mangas sobre los codos, a juego con el fajín que cerraba su dogi azul oscuro de cuello en V con cortas mangas por sobre los codos, holgados pantalones azules, además de sus muñequeras y botas con peso, y a su lado Milk vestía un top deportivo color mantequilla que dejaba expuesto su vientre, holgados pantalones deportivos gris oscuro, zapatillas blancas y sus largos cabellos oscuros caían como ondas sobre sus hombros y tras su espalda. El día había iniciado perfecto pero asombrosamente todo el clima había cambiado drásticamente, ahora ambos cobijados bajo la sombra de un árbol que los protegía de la lluvia que caía duramente contra el suelo siendo que apenas hace unos momentos atrás el cielo brillaba centellante y totalmente despejado en contraste, pero pese a esto ni Goku ni Milk sentían que algo pudiera arruinar la felicidad que sentían, sonriéndose el uno al otro y no viendo un problema en ello aunque eso cambiara sus planes.
—¿Y el clima estará así de bien durante toda la luna de miel?— preguntó Milk conteniendo una carcajada ante la lluvia que veían sus ojos.
—Para mí esta igual que siempre— sonrió Goku encogiéndose de hombros despreocupadamente. —¡Ven, Milk!— animó saliendo del cobijo del árbol y exponiéndose a la lluvia.
Riendo extasiada al ver a Goku correr bajo la lluvia y animándola a unirse, el primer impulso de Milk fue sentir reticencia ante la idea, pero desde que estaba con Goku estaba aprendiendo que lo más descabellado podía ser lo más divertido y por lo que con pasos inciertos se alejó del cobijo de las ramas y hojas del árbol exponiéndose a la lluvia que la mojó de golpe haciéndola chillar de impresión unos segundos antes de acostumbrarse y correr tras Goku que se alejaba justo cuando ella sentía tenerlo a su alcance, y desvaneciéndose de golpe; Milk volvió la mirada a su izquierda y a su derecha antes de ser sorpresivamente abrazada por la espalda por Goku cuyo aliento le hizo cosquillas en el cuello, sujetándola del mentón y presionando sus labios contra los suyos en un beso hambriento, verdaderamente desesperado…Puede que el mal clima hubiera arruinado sus planes para esa jornada pero eso no fue un problema para Goku quien regresó a casa cargando en brazos a Milk, manteniéndola contra su cuerpo mientras ella envolvía sus piernas alrededor de sus caderas, conteniendo un gruñido mientras ella recorría los lados de su cuello con sus labios haciéndolo luchar para poder abrir la puerta de la casa, pero cerrándola súbitamente al ingresar con el golpe de las suelas de sus botas…debería haberse dirigido inmediatamente a su habitación pero la premura era tanta y la distancia tan larga que ese trayecto fue demasiado en su mente, dirigiéndose en su lugar hacia la sala junto a la entrada, arrodillándose sobre la alfombra y recostando a su esposa sobre el suelo, lo que ella advirtió de inmediato.
—¡Goku!— chillo de emoción la princesa Ox, casi recriminándolo por la idea de liberar el fuego que sentían ahí en la sala, sobre la alfombra.
No era que sintiera pudor, de hecho Goku y ella ya habían hecho el amor en varios lugares de la casa fuera de su cama; en la bañera, contra el lavabo o las puertas de múltiples habitaciones, la cocina…pero el suelo no estaba entre esos lugares, y no es que fuera sucio o algo así, de hecho ella misma se encargaba del aseo de cada lugar de la casa y sabia lo limpio que estaba todo pero había algo en esa hambre tan particular que tenía Goku por ella que la hacía estremecer y más sintiendo los labios de él deslizarse por la piel de su cuello, alzando su top deportivo para exponer sus pechos y devorando cada poro de piel a su paso mientras le bajaba los pantalones y hacia lo mismo con los propios. Encontrando a su dulce esposa siempre receptiva a todo lo que él deseara, el control de Goku se quebró y no pudo contener su lívido, acomodándose entre sus piernas y penetrando de golpe en su interior recibiendo un gemido de placer con su nombre, asimilando el inmenso placer que ello provocaba en ambos y quedándose quieto solo un momento, ambos se acostumbraron a ser uno solo y el Son se retiró lentamente para volver a entrar profundamente, reteniendo las caderas de Milk y sintiéndolas moverse contra las suyas en aquel embriagador vaivén. Desde su primera noche, Milk no podía desear que su esposo fuese suave con ella al hacer el amor sino que endemoniadamente salvaje y rallando el punto con el dolor, temblando al sentirlo retirarse solo para volver a embestir hasta el último centímetro de su interior en aquel placentero ritmo; dentro y fuera, una y otra vez.
Goku tenía un pensamiento muy similar, apoyando su peso en uno de sus brazos para no aplastar a su esposa bajo su cuerpo, viéndola hermosa como nadie y entendiendo por fin el verdadero sentido de esa palabra aunque solo porque ella era su todo, porque pensaba en ella al abrir los ojos y agradecía tenerla a su lado al cerrarlos, pero en especial ahora teniéndola debajo suyo, jadeando, gimiendo, temblando y arqueándose bajo su tacto mientras inclinaba su rostro sobre el suyo para besar sus labios, envolviendo su lengua contra la suya y degustándola mientras aumentaba el ritmo y profundidad, llenándola por completo más y más rápido. Envolviendo uno de sus brazos tras la espalda de su esposo y la otra trazando los músculos de su espalda, Milk arqueó su cuerpo contra el de Goku mientras experimentaba el mejor momento de su vida, sintiendo a su esposo mordisquear su cuello marcándola como suya, embistiendo dentro y fuera de su interior evocando la sensación de pura felicidad en ella a través de su vínculo que crecía día a día, sintiendo que iba a morir de placer en cualquier momento y percibiendo el clímax a punto de llegar, deseando pertenecerle a su esposo por completo. Escuchando los gemidos de su esposa entremezclados con su nombre ante cada nueva embestida suya, Goku retuvo fuertemente las caderas de ellas contra las suyas acabando en su interior y escuchando el grito del clímax de su esposa contra sus oídos, envolviendo sus brazos alrededor de ella e inhalando el dulce perfume que lo hacía sentir en paz por ella que era solo suya como él era solo suyo.
Que dulce era ser uno solo y pertenecerse por completo.
Capital del Oeste
Decirse feliz será poco para Bulma, era la heredera de la aclamada Corporación Capsula en ausencia de su bohemia hermana Tights y por ende no debía preocuparse en el dinero o en encontrar un buen partido que pudiera estar a su nivel porque simplemente todos los hombres del planeta estaban por debajo suyo, era lo más próximo que había a una princesa en poder, riqueza e influencia…pero era relista, no iba a exigir el mejor hombre el mundo—había deseado obtener a su alma gemela con las Esferas del Dragón en el pasado pero eso había quedado atrás—, ni siquiera pedía que tuviera un trabajo y pudiera mantenerse a sí mismo y sin embargo Yamcha estaba buscando hacer todo eso, ambos estaban completamente comprometidos con su vida, con su futuro y con su hijo en camino. La pareja se encontraba reunida en su restaurante favorito para celebrar como sentían que merecían, sentados uno frente al otro y con la pequeña Puar en el asiento contiguo cenando junto a ellos, pudiendo olvidarse del resto del mundo y vivir el ahora; Yamcha apenas y podía apartar los ojos de Bulma, deslumbrante en un holgado vestido de gasa azul oscuro, de cuello en V anudado por un pequeño listón, mangas acampanadas hasta las muñecas, ceñido a su aun esbelta figura por un cinturón de cuero negro y falda hasta los muslos, con sus largas piernas resaltadas por largas botas de cuero, y sus rizos entre azules y lilas caían sobre sus hombros resaltando unos aretes de plata en forma de argolla.
—Me alegra que hayas sido aceptado en el equipo— celebró Bulma teniendo mucho que agradecer actualmente.
—Técnicamente aún hay un periodo de prueba que debo pasar pero podre con ello— agregó Yamcha, mas queriendo creer que podría con lo que fuera.
—Por supuesto que sí— asintió la Brief cubriéndose los labios mientras masticaba.
—Brindemos, sin alcohol; por ocho perfectas— deseó él en voz alta, alzando su copa con agua mineral.
—Las primeras ocho semanas— puntualizó ella chocando su copa contra la suya y bebiendo un trago antes de dejarla sobre la mesa.
—Uy, voy al baño, ya regreso— se excusó Yamcha dejando apresuradamente su copa sobre la mesa y apartado su silla.
—Te dije que no bebieras demasiado— regañó Bulma únicamente, prefiriendo no decir más.
Concentrado como estaba en entrenar y prepararse con el resto del equipo de béisbol, lo que más consumía Yamcha era agua, el alcohol estaba fuera de discusión especialmente ahora que Bulma estaba embarazada, puede que la Brief acostumbrara a consumir el whisky o coñac como si fuera agua y poseyendo una resistencia como ninguna otra…pero su embarazo la había hecho madurar más, centrar cabeza y dejar su agenda para preparar su futura maternidad. Intercambiando una sonrisa con Puar quien continuó comiendo tranquilamente, Bulma se llevó una nueva porción de pasta a la boca, pero mientras masticaba y tragaba una punzada fuerte y muy incómoda la hizo apretar las piernas, un dolor como no había sentido pero que la paralizó de golpe mientras sentía algo deslizarse entre sus piernas; no queriendo llamar la atención innecesariamente, Bulma movió distraídamente una de sus manos hacia el valle entre sus piernas por palpar y saber que pasaba, alzándola por sobre el borde de la mesa y apretando los dientes al ver la sangre que la empapaba, apretándola fuertemente y mordiéndose el labio inferior al sentir otra dolorosa punzada, mas negándose a gritar o montar un escándalo pero ganándose una mirada preocupada de Puar. Fue un auténtico bálsamo el momento en que Yamcha finalmente emergió del otro lado del lugar y acercándose para regresar a la mesa pero Bulma no dio a entender que lo advertía, estaba demasiado concentrada en ignorar el dolor que sentía.
—¿Bulma?, ¿Qué pasa?— preguntó Yamcha sentándose junto a ella al verla pálida y con gesto que parecía de ira aunque no podía definirlo del todo.
—Tenemos que ir al hospital— fue todo lo que Bulma pudo responder y en voz baja mientras trataba de no gritar.
—¿Por qué?, ¿Te sientes mal?— interrogó él intentando entender que lo que sentía.
No pudiendo decir nada o de lo contrario comenzaría a gritar de dolor y no se detendría, Bulma simplemente estampó su mano sobre la mesa y la servilleta, manchándola con su sangre y dándole una respuesta a Yamcha quien inmediatamente se levantó de la mesa en busca de uno de los mozos para pedirle que llamara una ambulancia mientras que Bulma presionaba una mano sobre su vientre intentando calmar en vano los calambres que sentía, sabía que estaba teniendo un aborto y no podía hacer nada para evitarlo, teniendo a Puar a su lado para abrazarle el brazo y la espalda cuando más necesitaba consuelo pero dudando que ello sirviera de mucho. Lo que había ocurrido era borroso en la mente de la heredera Brief quien recordaba el interior de la ambulancia mientras se sentía mareada y muy perdida, recordaba la sangre manchando su vestido, la mirada angustiada en el rostro de Yamcha y luego todo se había desvanecido para ella…cuando había vuelto a abrir los ojos se hallaba en una cama de hospital acompañada por una enfermera que le dijo lo que no quería oír; que había sufrido un aborto espontaneo. Esa fue la peor noche que Bulma había experimentado en su vida, sola en esa habitación y cama de hospital acorde con sus privilegios pero sintiendo el vacío más inmenso de su vida, sintiendo que había perdido un parte de sí misma junto a esa pequeña personita que le había importado más que cualquier otra cosa en el mundo, su corazón estaba destrozado y en el proceso había perdido la ilusión de un futuro que se había desmoronado frente a sus ojos…
Monte Paozu/Dos Meses Después
Desde su primer mes de matrimonio todo había sido absolutamente idílico, Goku y ella eran felices, se estaban conociendo y aprendiendo el uno del otro, asentando su hogar, recorriendo el Monte Paozu, proyectándose de cara al futuro; Milk ni siquiera había reparado en que no había sangrado ese mes, era muy regular pero quiso creer que ella misma había caído en un error, pero si lo notó el segundo mes aunque no dijo nada hasta que se cumplió un tercer mes y estuvo convencida de que solo había una explicación. El día anterior habían visitado a su padre y Milk había aprovechado de pedirle a su antigua niñera que la examinara ya que era matrona de profesión y obteniendo la respuesta indiscutible, pero no fue hasta el día de hoy y de regreso en casa que Milk finalmente tomó la decisión de contárselo a Goku mientras se preparaban para irse a la cama, porque si su matrimonio lo había confundido tanto lo mejor sería que ella pudiera explicarle del todo lo que era tener un hijo en caso de que él no lo tuviera claro. La princesa Ox vestía una holgada y larga camiseta rosa pastel que usaba para dormir, larga hasta los muslos, de cuello redondo y mangas por encima de los codos, con su largo cabello ébano recogido en una coleta alta por el calor nocturno y para despejar su rostro, apretándose nerviosamente las manos mientras observaba a Goku que usaba unos holgados pantalones negros de un viejo dogi y una camiseta azul oscuro sin mangas, comprendiendo sus palabras aparentemente pero boquiabierto mientras la analizaba de arriba abajo e intentaba convencerse de ello.
—¿Estás segura?— preguntó el Son únicamente, no pudiendo asimilar del todo lo que ella había dicho.
—Muy segura, ya son tres meses exactos y soy muy regular— afirmó la princesa Ox pues ello había sido la fuente de todas sus primeras dudas ahora confirmadas.
Puede que Goku no tuviera claro lo que era el matrimonio antes de casarse con Milk y que recién ahora pudiera entender del todo las diferencias entre una mujer hermosa o bella—Milk lo era indiscutiblemente a sus ojos—y una que no era, pero había pasado sus primeros años de infancia tras la muerte de su abuelo viviendo del bosque y los animales, por ende sabía que un proceso natural de una pareja de seres producía hijos o descendientes, no había tenido claro ese proceso hasta haberlo aprendido junto a su esposa…mas se había concentrado tanto en pelear, en aprender de las Artes Marciales y librar la búsqueda de las Esferas del Dragón así como en enfrentar al rey Piccoro Daimaku o la Patrulla Roja que no había barruntado que podría tener una familia otra vez, hasta ahora. No había tenido padres o ni siquiera los recordaba más bien, la única familia que había conocido había sido su abuelo Gohan y por ello fue que el inmediato temor de Goku fue fracasar en su futuro rol de padre, Milk le parecía absolutamente perfecta en todo lo que hacía, seria cuando debía serlo pero también alegre, sonriente, espontanea, fuerte, decidida y dulce, y la admiraba profundamente, era su mayor alegría, ¿Pero y él? Volvió a sentirse como un burdo bobo que solo era bueno peleando o golpeando a otros, ¿Qué podría enseñarle a su hijo? Milk incluso estaba volviendo a enseñarle educación, modales y otras cosas, ¿No debería dejarlo todo en sus manos entonces? No, quería ser un buen padre incluso si no sabía cómo.
—¿Vamos a tener un hijo?— repitió Goku al aire solo para estar seguro, eliminando lentamente los pasos que lo separaban de su esposa.
—Sí, tendremos un hijo— confirmó Milk con una sonrisa y estrechando las manos de Goku entre las suyas.
—¿Y seremos padres?— inquirió el Son esta vez, necesitando creer del todo esta nueva realidad.
—Seremos padres— asintió la princesa Ox con lágrimas en los ojos a causa de la emoción.
Ese era su propósito como mujer o eso es lo que había creído escuchando de las sirvientas del Castillo de su padre, había oído que dar hijos al esposo era prueba de amor y desde el principio de su matrimonio con Goku había guardado el anhelo de embarazarse y darle al Son una familia ahora que solo la tenía a ella y a sus amigos—pero que guardaban las distancias la mayor parte del tiempo salvo por la comunicación vía llamadas o cartas—, pero no era hasta ahora que le tomaba el peso de lo que implicaba la maternidad aunque solo superficialmente ya que iría aprendiendo de ello con el paso de los meses. Asimilando lentamente las palabras de Milk pero no pudiendo creer que fueran reales porque volver a tener una familia—que no fuera ella y que en solo unos meses se había convertido en su todo—era lo más inesperado sobre la faz de la Tierra, mas bienvenido como ninguna otra noticia y por lo que envolvió sus brazos alrededor de Milk en un abrazo al que ella no dudo en corresponder, envolviendo sus brazos alrededor de su espalda, enterrando su rostro contra su cuello y viceversa. Nunca antes había querido creer que pudiera existir algo más allá de las peleas o las Artes Marciales, por supuesto que aun quería entrenar, volver a enfrentarse a Piccoro y asegurarse de que no fuera una amenaza para nadie, pero ahora estaba ansioso por esta nueva vida llena de la misma paz que había experimentado junto a su abuelo Gohan, amaba esta vida normal, la continua presencia de Milk, sus besos, abrazos y ahora a su hijo en camino.
Amaba su nueva vida y amaba a su familia.
Castillo del rey Ox-Satan/Seis meses después
Goku siempre ese había considerado a sí mismo como un hombre que no tenía paciencia, le impacientaba la llegada de su hijo y que vio como inminente desde el principio pese a que Milk continuamente le recordase que harían falta meses para que eso sucediera, y pronto ambos se acostumbraron a visitar el Castillo del rey Ox-Satan cada determinado número de semanas para que su antigua institutriz la examinara y pronto el rey Ox había designado a una ginecóloga del reino solo para ella, lo que Milk agradeció infinitamente teniendo en cuenta los desconocidos antecedentes familiares de Goku. Por lo mismo, inicialmente el Son temió que algo malo pudiera sucederle a su hijo o a Milk por su causa y por algo contra lo que no podía pelear, mas como siempre su esposa estuvo ahí con besos, sonrisas y palabras de consuelo para espantar sus temores. Durante su último mes de embarazo se trasladaron al Castillo del rey Ox para que Milk tuviese todo lo necesario para el parto que tuvo lugar esa misma semana; el rey Ox-Satan se encontraba fuera de la habitación de su hija y escuchando sus gritos de dolor mientras sirvientas con lienzos y agua caliente iban y venían, y se encontraba solo ya que Goku se hallaba dentro de la habitación, sentado junto a Milk y sosteniendo su mano, apretando fuertemente los ojos cada vez que la escuchaba gritar y estrechando su mano contra la suya, instándola a hacer lo mismo si eso menguaba su dolor, deseando sufrir por ella. Monitoreando el avance del parto entre las piernas de la princesa Ox, la doctora Nur alzo finalmente la mirada hacia la pareja.
—Una más y ya— indicó la doctora feliz del rápido progreso del parto aunque el dolor seguía siendo demasiado para Milk quien se mordió el labio inferior para contener un grito.
—¿Escuchaste? Solo una más— instó Goku animando a su esposa que apretó fuertemente su mano contra la suya. —Tu puedes, Milk, vamos— era la mujer más fuerte que había conocido.
En su mente solo podía imaginar el dolor que Milk estaba experimentando, y sabía que lo mejor que podía hacer era animarla a continuar, conocía su fuerza y carácter luchador que finalmente dio frutos; aunque el dolor que estaba experimentando fuera mayor que ningún otro y sintiera que estaba a punto de desmayarse en cualquier momento, nada detuvo a Milk de pujar con todas sus fuerzas con un grito agudo y estrechando la mano de Goku—cuya presencia valoraba infinitamente a su lado—hasta finalmente sentir que algo abandonaba su cuerpo, desplomando su cabeza contra la almohada y jadeando exhausta por el esfuerzo. Viendo a Milk desplomarse sobre la cama con una expresión entre cansada y muy débil, Goku sintió que se le detenía el corazón, temió que todo ese esfuerzo fuera demasiado para ella pero pronto fue tranquilizado por su esposa que estrechó su mano contra la suya y abrió débilmente los ojos, ambos volviendo toda su atención hacia el pequeño y sollozante bebé. La doctora Nur había ayudado a muchos niños del reino a venir al mundo, había estado ahí para compartir la felicidad de madres jóvenes así como mayores y ya sea que este fuera el primogénito o menor de la familia…pero nada la preparó para sostener al bebé más singular que había visto en su vida, hermoso sin duda así como rollizo, sano y fuerte, de corto cabello oscuro…con una larga cola semejante a la de un mono y que la desconcertó enormemente, ¿Cómo era posible?
—Es un niño, con cola pero un niño— declaró la sorprendida doctora y sin saber bien cómo actuar.
Durante los meses previos en que había interrogado a la joven pareja, la doctora Nur había escuchado muchas cosas con respecto al pasado de ambos futuros y ahora padres, eran unos expertos en las Artes Marciales y todo lo relacionado con eso iba con ellos, además del hecho de que todo el pasado de Son Goku estaba literalmente en blanco, solo sabía que había sido criado por su abuelo y que por alguna razón había tenido cola aunque ya no desde hace varios años. Procediendo a cortar el cordón umbilical, la doctora Nur tendió el bebé a una de las sirvientas que se encargó de limpiar la sangre que lo cubría entre quedos sollozos del pequeño que observó curioso el agua y moviendo su pequeña colita, se veía más desarrollado que otros niños de solo nueve meses, con los ojos abiertos y ya moviendo sus pequeños brazos mientras era envuelto en una mantita por lady Myu—la ama de llaves y sirvienta principal de la casa—que se había encargado de asistir a la princesa en su embarazo y que ahora se acercó ahora a la cama para depositarlo en sus brazos. Sentándose sobre la cama con ayuda de Goku que envolvió uno de sus brazos a su espalda mientras tenía una expresión entre sorprendida e incrédula en su rostro, Milk recibió gustosa a su hijo en sus brazos, teniendo cuidado de sostener su cabeza como le habían indicado que debía hacer aunque sorprendiéndose de la facilidad con que su pequeño ya podía hacerlo por sí mismo, eso y mover sus manos con las que sostuvo uno de los dedos de su padre y que acaricio su cabeza. Ese hermoso y fuerte pequeño era su hijo…
Las primeras impresiones ya había llegado a su fin, la doctora había examinado a Milk y estipulado varios días de reposo para que pudiera recuperarse completamente del parto y Goku no había tenido nada que decir, sobradamente embelesado por su hijo que cargó con asombroso cuidado mientras la doctora examinaba a su esposa, luego mientras las sirvientas se retiraban y el rey Ox-Satan ingresaba en la habitación para felicitar a su hija y yerno, así como para conocer a su nieto y decretar que inmediatamente comenzarían las mayores celebraciones en su honor como príncipe que era después de todo. Pero nada de eso fue realmente importante para Goku o Milk que ahora se encontraban a solas en la habitación, con su pequeño hijo aún sin nombre entre ellos, dormitando luego de lo que parecían horas de actividad y observado atentamente por sus dos padres; en la mente de Milk su pequeño era el niño más hermoso sobre la Tierra, el fruto de su amor por su esposo y el ser más maravilloso que pudiera existir, único con su pequeña colita moviéndose al salir por un hueco hecho en su ropa para permitir su movilidad. Por otro lado Goku no podía dejar de observar hasta el más pequeño de sus gestos, según Milk el niño era idéntico a él pero el Son solo creía que se refería a la cola ya que en todo lo demás solo veía la marca de Milk y lo prefería así, ella era tan deslumbrante en todo y se veía tan radiante observando a su hijo con una sonrisa, ¿Realmente eran tres en la familia ahora? Todo había sucedido muy rápido, tanto que él apenas y podía creerlo.
—¿Segura que te sientes bien?— preguntó Goku solo para estar seguro y sin olvidar lo doloroso que había sido el parto para ella.
—Recibí la fuerza que tanto pedí; fuerza de mi madre— asintió Milk inclinándose para besar la frente de su pequeño. —Y de ti— agregó alzando la mirada hacia su esposo.
En la mayoría de los casos era costumbre que los hombres estuvieran ausentes del proceso del parto pues se consideraba que no era útiles e incluso Milk había crecido escuchando historias de uno que otro valiente que había tratado de estar presente y solo había terminado desmayándose en el proceso, y por lo que ella no había esperado que Goku—pese a haber librado todo tipo de batallas o enfrentamientos—fuera una excepción a la regla, y sin embargo desde el primer momento en que había comenzado las contracciones se había negado a separarse de su lado a pesar de sentir una enorme incertidumbre por algo que no alcanzaba a entender, y ahora Milk veía un brillo especial en sus ojos, la misma fascinación que ella ya sentía por su pequeño sin nombre pero que intentaba decidir en su mente, ¿Qué nombre era apropiado para el hijo del Gran Goku y nieto del gran rey Ox? Su pequeño era un príncipe, un título que Goku también tenía y que sabía había adquirido por su matrimonio con Milk—ella se lo había explicado muy calmadamente antes de su boda—aunque aún era extraño asimilarlo, siendo respetado, llamado señor y reverenciado por la aldea próxima al Castillo y que visitaba junto a Milk siempre que estaban con el rey Ox, ¿Su hijo se adaptaría mejor a esa vida? Goku siempre intentaba evadir sus responsabilidades, le confiaba todo eso a Milk, aunque también era bueno aparentando cuando la ocasión lo requería, todo con tal de ver siempre una sonrisa en el rostro de su esposa.
—Goku— llamó Milk haciendo reaccionar a su esposo que volvió la mirada hacia ella. —Lo he estado pensando y…¿Qué te parece si nombramos Gohan a nuestro hijo?— sugirió ya que no se le ocurría un nombre mejor.
—¿Quieres darle a nuestro hijo el nombre de mi abuelo?— cuestionó el Son presa de mayor sorpresa, completamente a gusto con la idea más queriendo estar seguro.
—Creo que Gohan era un hombre muy bueno, amable, alguien a quien admirabas…y me gustaría haberlo conocido— justificó la princesa Ox, amando la forma en que su esposo hablaba siempre de su querido abuelo. —Le hablaremos a nuestro hijo de tu abuelo, para que siempre sienta que esta con él, como lo está contigo— prometió queriendo que siempre que su hijo fuera consciente de ello. —Es el nombre perfecto, ¿Qué crees?— preguntó esperando su aprobación.
—Sí, es perfecto— asintió Goku con una nueva sonrisa. —Son Gohan— pronunció enfocando la mirada en su somnoliento hijo. —Escuchaste, amiguito, ese será tu nombre; Gohan— susurró a su hijo, acariciando sus cortos cabellos oscuros.
—Son Gohan, el hijo del poderoso Son Goku— secundó ella sonriendo deslumbrante de alegría.
Como siempre, Milk tenía palabras dulces, elogios y sonrisas llenas de alegría para él que echó la cabeza hacia atrás recostándose mejor sobre la cama y la almohada bajo su cabeza, conteniéndose para no reír ya que él simplemente sentía que seguía siendo él, no se sentía como el "poderoso Son Goku" que otros pensaban que era luego de haber derrotado a Piccoro y en el fondo agradecía que la transmisión del Torneo de las Artes Marciales se hubiera detenido en medio de la batalla pues así menos personas lo sabían y él podía continuar en el anonimato. No pudiendo evitar compartir la misma alegría que Goku, Milk también reposó mejor su cabeza contra la almohada, sintiéndose plena al ver que estos largos meses de embarazo habían dado su fruto, su pequeño Gohan que ella observó mientras sentía como sus parpados pesaban y comenzaban a cerrarse lentamente luego de tan extenuante parto, sintiéndose a salvo mientras era observada por su esposo. Esta vida era dulcemente placentera para Goku, solo debía pensar en vivir apaciblemente junto a su esposa a quien amaba más cada día—habiendo comprendido realmente el significado de la palabra amor durante su "luna de miel" por las atenciones de Milk, aprendiendo de ella y viceversa—y ahora también junto a su hijo, viviendo por protegerlos a ellos que eran todo lo que le importaba y a quienes observó atentamente mientras ambos dormían, prometiéndose no permitir que nada los lastimara o afectara, ni que nada perturbara su paz.
Su vida ahora tenía un nuevo propósito.
Capital del Oeste/Hogar de la Familia Brief
Cuando se había enterado del embarazo de Milk, lo primero que Bulma sintió fue un enorme vacío en el vientre por no poder experimentar lo mismo, tenía el corazón destrozado, Yamcha estaba ocupado entrenando con el equipo de beisbol, ella siempre intentaba concentrarse en el trabajo representando a su padre al frente de la Corporación Capsula para dejar atrás el traumático acontecimiento que aun hoy le provocaba pesadillas pero contaba con la presencia de su madre que siempre estaba ahí para tratar de animarla y paulatinamente la había convencido de formar parte del embarazo de Milk, visitándola a ella y a Goku, manteniéndose al tanto del progreso hasta que ahora había sido elegida por ambos como madrina del pequeño recién nacido y tía honoraria. La heredera Brief leyó la carta con una sonrisa mientras ingresaba en la cocina para contárselo a su madre, vistiendo un mono de viscosa esmeralda, de cuello en V con cortas mangas por sobre los codos y abiertas en lienzos, ceñido bajo el busto y de largos pantalones con bolsillos, con sus largos rizos azules y lilas cayendo sobre sus hombros y tras su espalda recogido en una trenza mariposa, y alrededor de su cuello reposaba un collar de plata con un prominente dije en forma de rosa del que pendía un cristal jade en forma de lagrima a juego con unos largos pendientes. Terminando de lavar las verduras y que procedió a picar pese a poder costear a una sirvienta o robot que lo hiciera por ella, Panchy advirtió el ingreso de su hija en la cocina que sonreía realmente por primera vez en meses.
—Te ves muy feliz, Bulma— mencionó Panchy picando las verduras. —¿Son buenas noticias?— preguntó queriendo saber de qué se trataba para celebrar también.
—Excelentes noticias— asintió Bulma no pudiendo ocultar las buenas nuevas a su madre, a quien se acercó para exponerle la carta. —Es un mensaje de Milk, su hijo nació— reveló tendiéndole la carta a su progenitora.
—Oh, qué alegría, Goku es padre— chilló de emoción la rubia, extasiada por la noticia mientras leía la carta. —Dale mis felicitaciones— solicitó cayendo en cuenta de algo. —¿Planeas visitarlos?— preguntó devolviéndole la carta y sabiendo lo duro que seria.
Para la mayoría de las personas Panchy pasaría por una mala madre al haber dejado mucho que sus hijas crecieran haciendo lo que quisieran o desligándose de ellas, le había tomado tiempo aprender a ser madre pero hoy siempre trataba de estar presente para Tights a quien llamaba casi a diario y para Bulma quien pese a parecer autónoma era aún muy joven y necesitaba apoyo, especialmente tras su aborto y tras el que había comenzado a tener episodios de terror nocturno en que necesitaba consuelo, a alguien que le dijera que no estaba sola…y por lo mismo Panchy temía que visitar a Goku, Milk y su pequeño recién nacido pudiera ser demasiado, especialmente desde que durante su primer embarazo Bulma había aprendido lo mucho que deseaba ser madre. Si su madre le hubiera hecho esa pregunta hace varios meses, Bulma se habría negado a visitar al matrimonio Son que eran como sus hermanos, su perdida era muy reciente y aun dolorosa, incluso guardaba su prueba de embarazo en un joyero como recuerdo, siendo consciente que necesitaba seguir adelante, tenia deseos de volver a intentar tener un hijo y quería estar ahí tanto para conocerlo como para honrar la amistad de Goku y Milk con quienes mantenía una activa correspondencia. Goku y ella ahora eran realmente un hermano menor y hermana mayor, sí que él era un hombre sumamente guapo y podría confundirse necesitada como estaba de afecto y consuelo con Yamcha siempre ausente y coqueteando con otras—su peor defecto—, pero ahora más que nunca lo veía como un hermano y deseaba que fuera feliz.
—Debo hacerlo si voy a honrar su mensaje, es mi deber como hermana mayor de ese tontuelo— obvió Bulma no pudiendo ni queriendo faltar. —Solo desearía que el idiota de Yamcha estuviera aquí— mencionó por lo bajo y conteniéndose para maldecir, —pero por ahora prefiero dejar las cosas como están ahora, el tiempo sabrá— quizás eso fuera lo mejor para su relación, de momento.
—Sabia decisión— asintió Panchy feliz de que su hija evitara cualquier enfrentamiento. —Por cierto, ¿El pequeño tiene nombre? Lo digo para enviar un presente en representación de tu padre y yo— agregó ya pensando en que es lo que compraría para el pequeño Son.
—Milk y Goku lo nombraron Gohan; Son Gohan— contestó la Brief escuchando chillar de emoción a su siempre alegre madre.
No había conocido al aclamado abuelo de Goku salvo por rumores, historias del Maestro Roshi o del propio Rey Ox-Satan, no había tratado con él pero sí que lo había visto en aquella ocasión en que había sido revivido y había peleado con Goku, lo recordaba como un hombre afable, dulce, amable, mesurado y paciente, muy comprensivo y alguien digno de elogios y por lo que entendía de inmediato el por qué había nombrado a su pequeño hijo en su honor, mas en su mente Bulma no dejaba de preguntarse a quien se parecía más el bebé, si a Goku quien seguía amando con locura el entrenamiento—y quien ahora entrenaba con Krillin a quien visitaba de vez en cuando en casa de Maestro Roshi por insistencia de Milk quien no quería que hiciera un agujero en el suelo de la casa por la ansiedad—o si a Milk quien podía pasarse el tiempo estudiando, investigando u ocupándose de su hogar siendo por elección una perfecta ama de casa. Dejando libre un suspiro muy bajo mientras veía a su madre volver a concentrarse en picar las verduras para el almuerzo, Bulma sintió nostalgia del alocado y agitado pasado lleno de aventuras, aún era joven, había tanto que quería hacer y sin embargo no había aventuras que vivir, ni un gran amor que disfrutar con Yamcha siempre en lo suyo por lo que últimamente ella siempre se lo pasaba de fiesta en fiesta con sus amigas y coqueteando con otros chicos pero sin llegar más lejos que besos subidos de tono. El mundo continuaba cambiando, todos estaban cambiando y la nueva adición a la familia de Goku y Milk era la prueba más feliz de ello…
Monte Paozu
Tras haberse sentido lo suficientemente recuperada y luego de ser dada de alta por su ahora ginecóloga personal, Milk se sintió lo suficientemente bien como para volver a casa al menos por una semana antes de que tuvieran lugar las festividades por el nacimiento de su pequeño Gohan la semana siguiente y a las que habían invitado a Bulma cuya filial amistad deseaban honrar por como ella los había asistido durante los preparativos de su boda. Goku se sentía infinitamente bien de regreso en casa, donde se sentía plenamente feliz y a gusto—no es que no se sintiera bien en el Castillo del rey Ox pero no era lo mismo—, sentado en el sofá al lado de Milk y observando al pequeño Gohan contemplar todo lo que lo rodeaba en brazos su hermosa esposa, el Son vistiendo un dogi azul oscuro de cuello en v y cortas mangas por sobre los codos y debajo una camiseta e igual color, de cuello redondo y mangas cortas, pantalones de igual color, usando sus botas de entrenamiento con peso y muñequeras. Recuperando rápidamente su esbelta figura y fuerzas tras el parto, casi como si alguien le diera mayor fuerza, Milk portaba un femenino vestido blanco de lino semejante a una túnica, de escote en V y sin mangas, ceñido bajo el busto por un cinturón beige claro con hebilla y corta falda por sobre las rodillas pero con un capa que se abría en A bajo el vientre para formar una segunda falda hasta los tobillos, botines beige y con su largo cabello ébano recogido en dos desordenadas coletas que disimulaban dos pendientes dorados en forma de lagrima, regalo de su padre por el nacimiento de Gohan.
—Mi cielo— arrulló Milk meciendo a su pequeño hijo en sus brazos. —Oh, qué fuerte eres— admiró viendo lo firme que era su agarre sosteniendo la mano de su padre.
—Me parece que alguien ya quiere entrenar— mencionó Goku moviendo la mano para alejarse pero Gohan se negaba a soltarla lo que le divirtió muchísimo.
—Goku…— suspiró la princesa Ox por lo bajo aunque no como reprimenda sino que casi riendo ante la idea.
Estando embarazada le había dicho a Goku que creía el tiempo de las peleas había terminado y que por ende no deberían criar a su hijo en camino para que siguiera las Artes Marciales o peleas sino para que se concentrara en los estudios y pudiera tener un buen futuro, Goku naturalmente no se había opuesto ya que siempre estaba de acuerdo con todo lo que ella dijera, pero ahora Milk podía ver que había sido demasiado drástica respecto al tema, ella misma amaba las peleas, entrenar con Goku cada semana—salvo en los últimos meses de su embarazo—y por lo que estaba comprometida a ser permisiva permitiendo que Goku entrenase a Gohan si su pequeño así lo quería, ¿Su hijo no tenía derecho a hacer o seguir el camino que lo hiciera feliz? Eso era lo que ella más quería. Puede que en los meses previos al nacimiento de su hijo, Milk se hubiera opuesto terminantemente a que entrenara a Gohan pero Goku estaba decidido a intentar persuadirla, él nunca había sido brillante estudiando o en otras áreas que no fuera pelear o entrenar pero estaba esforzándose y estudiando cada semana con ayuda de Milk, también estaba de acuerdo en que Gohan fuera bueno en todo lo que él no era, quería lo mejor para su hijo…pero también quería que fuera lo suficientemente fuerte para defenderse o pelear por quienes le importaban. En medio de aquellos pensamientos, ambos escucharon y volvieron la mirada hacia la puerta principal al escuchar que llamaban a esta, ya que no había vecinos próximos en el Monte Paozu, ¿De quién podía tratarse?
—¿Quién será?— preguntó Milk en voz alta y no habiendo esperado ninguna visita.
—Creo que lo sé— sonrió Goku levantándose de su lugar y avanzando hacia la puerta que abrió para revelar a la persona del otro lado. —¡Bulma!— saludó inmensamente feliz de volver a verla tras tantos meses.
—¿Por qué tengo que estar aquí?— cuestionó la heredera Brief con fingido dramatismo, —¿Acaso saben qué clase de viaje es este?, ¿Esto es un lugar? Mi GPS dijo "fin del mundo" hace sesenta kilómetros— expuso falsamente indignada.
—También te extrañábamos, Bulma— correspondió Milk pudiendo ver más allá de su actuación y mediante la que siempre parecía una princesa arrogante, aunque lo era.
—Esa es la impresión que me gusta evocar— Bulma se contuvo de reír, ingresando y escuchando a Goku cerrar la puerta antes de acompañarla en su camino a la sala. —Ahora, ¿Dónde está ese angelito?— preguntó ansiosa por conocer al pequeño Gohan.
Como siempre Bulma era el centro de atención, permanentemente elegante, deslumbrante y envidiable de contemplar, ataviada en un vestido de gasa y seda negra de escote en diagonal que exponía su brazo izquierdo, con una manga ceñidas hasta la muñeca, ceñido a su esbelta figura por un cinturón gris perla y de holgada falda más allá de las rodillas pero de caída en A, cortos botines negros y con sus largos rizos entre azules y lilas cayendo tras su espalda resaltando dos pendientes de plata en forma de C por el emblema de la Corporación Capsula, admirable a ojos de Milk que se acomodó mejor sobre el sillón en que se hallaba y extendió sus brazos hacia Bulma para tenderle al pequeño Gohan que volvió la mirada hacia la heredera Brief. Aunque se hubiera preparado mentalmente para conocer al hijo de sus dos amigos, Bulma sintió un escalofrío de los pies a la cabeza en el momento en que los ojos de ese pequeño se centraron en ella…era imposible de explicar el sentir que provocaba perder un hijo, esa pequeña personita que crecía en su vientre y había sido parte suyo desde el principio, pero abruptamente esa personita había muerto y al perderlo una parte de sí misma también había muerto, el dolor continuaba siendo reciente en su corazón pero ello no impidió que pudiera abrir su corazón al pequeño Gohan que recibió y acunó cuidadosamente en sus brazos mientras tomaba asiento en el sofá junto a Milk y Goku—quien se sentó junto a ella—, adorándolo mientras contemplaba su rostro y brillantes ojos oscuros junto a su pequeña sonrisa; le parecía el niño perfecto.
—Que hermoso eres— arrulló Bulma viendo como el pequeño aferraba sus pequeñas manos a uno de sus dedos. —Te quiero mucho, Gohan— pronunció encantándose con él de inmediato. —Te luciste, Milk, es perfecto— felicitó a la princesa Ox que observó igualmente fascinada al pequeño. —Tú también ayudaste, Goku— reconoció pues ese pequeño no existiría de no ser por ambos.
—Muy poco— asintió el Son completamente de acuerdo y viendo mucho más de su esposa que de si mismo en su hijo, y así era perfecto.
—Es modesto— difirió Milk volviendo la mirada hacia su esposo y teniendo mucho que agradecerle. —Apenas y me dejo hacer algo durante el embarazo, incluso aprendió a cocinar— confesó sin poder quitarle mérito a sus esfuerzos.
—Felicidades a ambos, es absolutamente perfecto— celebró la Brief aunque eso no la sorprendía pero si impresionaba.
—¿Te encanta?— preguntó la princesa Ox solo para estar segura aunque era evidente.
—Me encanta— asintió ella con una radiante sonrisa e incapaz de disimularlo.
Hasta ahora toda la alegría y felicitaciones que ambos habían recibido había provenido del rey Ox-Satan, de las sirvientas, el personal del Castillo o bien de los habitantes de la aldea que los respetaban muchísimo a ambos—en especial a Milk como princesa—pese a que aún no hubieran tenido lugar las celebraciones pertinentes y que el rey Ox estaba supervisando para que fueran como ninguna otra antes, queriendo lo mejor para su nieto…de nadie más, ni siquiera habían escrito al Maestro Roshi en Kame House ni a nadie más, solo a Bulma pese a saber que era quien quizás se encontraba más ocupada, y no se arrepentían, volviendo la mirada al uno hacia el otro convencidos de que el futuro de su pequeño Gohan sería bueno porque en los ojos de la heredera Brief podían ver que tendrían una visita constante en su hogar. Pese a lo traumático que había sido su aborto, Bulma no se había dado por vencida con respecto a la idea de tener una familia como la de Goku en el futuro, realmente quería ser madre y dudaba que alguna vez pudiera rendirse hasta lograrlo sin importar el tiempo que ello tomara, pero en ese momento y cargando en sus brazos al pequeño Gohan se convirtió en la "tía Bulma", se prometió que siempre estaría ahí para ese pequeño cuando la necesitase, esa tierna sonrisa en su rostro fue la más deslumbrante que había visto y solo semejante a la de Goku en sus primeros años juntos, se prometió que siempre estaría ahí para él igual que para Goku y para Milk, era una promesa.
Siempre protegería a Gohan y buscaría su felicidad.
PD: Saludos mis amores, prometí que actualizaría esta semana y lo cumplo, agradeciendo como siempre su apoyo, deseando siempre que mi trabajo sea de su agrado:3 las próximas actualizaciones serán "A Través de las Estrellas" adaptando el largo pero emocionante de la Guerra de los Clones, si todo sale bien nuevamente "Más Que Nada En El Mundo" y finalmente "El Rey de Konoha" :3Esta historia esta dedicada a mi queridísima amiga DULCECITO311 (agradeciendo su apoyo desde el principio y apreciando su amistad y extrañando sus comentarios :3), a Zus (agradeciendo su aceptación y dedicándole esta historia por lo mismo, agradeciendo cualquier idea o aporte de su parte), a Casaco (agradeciendo muchísimo su opinión y siéndome inmensamente valiosa por lo que le dedico esta historia en agradecimiento), a Guest (profundamente agradecida por sus palabras, disculpándome por la demora y esperando cumplir con sus expectativas, dedicándole esta historia por lo mismo), a olivermarte15 (honrada de que tengamos la misma idea, dedicándole esta historia como agradecimiento por contar con su aprobación), y a todos quienes siguen, leen o comentan esta y todas mis historias :3 Como siempre, besitos, abrazos y hasta la próxima.
Luna de Miel, Gohan & Problemas: inicio el capitulo hablando de Yamcha y como decide dedicarse al beisbol durante los años de paz que comienzan a partir de ahora, e incluso menciono al equipo "Titans" que era el equipo que integro hasta el inicio de Dragon Ball Z y lo que hace que Bulma y él hagan planes para el futuro por su hijo en camino, pero todo se derrumba cuando con aproximadamente dos meses Bulma sufre un aborto espontaneo que comienza a alejarlos pero no será lo único. Paralelamente Goku y Milk disfrutan enormemente de su luna de miel, aprenden de lo que es un verdadero matrimonio y al poco tiempo ya esperan un hijo que nace saludable, fuerte y perfectamente desarrollado debido a—no lo sabe obviamente—la sangre Saiyajin del Son y ambos conjuntamente deciden nombrarlo Gohan, y aunque tienen ideas muy distintas sobre como quieren criarlo, en el fondo ambos concuerdan en que solo quieren lo que sea mejor para su hijo y lo haga feliz, prometiendo permitirle elegir. Ambos eligen hacer participe de su alegría a Bulma y en el proceso le dan una gran alegría ya que le permiten salir del pozo oscuro en que el se encuentra, logran distraerla y darle nuevos ánimos para volver a intentar ser madre, y en el proceso Bulma desarrolla un vinculo con Gohan que estará presente a lo largo de toda la trama en referencia al vinculo entre Gohan y Bulma del futuro.
También les recuerdo que además de los fics ya iniciados tengo otros más en mente para iniciar más adelante en el futuro: "La Bella & La Bestia: Indra & Sanavber" (precuela de "La Bella & La Bestia"), "Sasuke: El Indomable" (una adaptación de la película "Spirit" como había prometido hacer), "El Siglo Magnifico; Indra & El Imperio Uchiha" (narrando la formación del Imperio a manos de Indra Otsutsuki en una adaptación de la serie "Diriliş Ertuğrul") :3 Para los fans del universo de "El Conjuro" ya tengo el reparto de personajes para iniciar la historia "Sasori: La Marioneta", por lo que solo es cuestión de tiempo antes de que publique el prologo de esta historia. También iniciare una nueva saga llamada "El Imperio de Cristal"-por muy infantil que suene-basada en los personajes de la Princesa Cadence y Shining Armor, como adaptación :3 cariños, besos, abrazos y hasta la próxima :3
