-Este fic es una reinterpretación del manga y anime "Dragon Ball" y "Dragon Ball Z" de Akira Toriyama. Los personajes pertenecen por completo a Akira Toriyama y a Toyotarō, más los personajes de carácter secundario y modificaciones las personalidades, hechos y trama corren por mi cuenta y mi entera responsabilidad. Les sugiero oír "Tu Amor es un Sueño" de Tercer Cielo y "Moonlight" de Ariana Grande para Goku & Milk, "Ainsi Bas La Vida" de Indila para Bulma y "Eclipse (All Yours)" de Metric para el contexto del capitulo.


Capital del Oeste/Corporación Capsula

Deprimida como de costumbre a aunque solo se permitiese exteriorizarlo en su entorno privado, por temor a mostrarse débil lo que ella nunca consentía, Bulma suspiró sonoramente y de regreso en casa esa mañana, pudiendo despertar y levantarse tarde por un permiso medico especial recibido como consecuencia de su segundo embarazo que nueva y tristemente había terminado en un aborto espontaneo; por temor a ilusionar a Yamcha, esta vez Bulma ni siquiera le había mencionado que estaba embarazada, tenía solo nueve semanas y era algo no planeado, esperaba cumplir once semanas y entonces decírselo pero la alegría en su corazón se había transformado en pena antes de que pensase siquiera en cuando decírselo. Suspirando sonoramente, Bulma alargó una de sus manos al fino joyero de mármol y esmeraldas que su madre le había obsequiado al cumplir quince años, y que lejos de atesorar piedras preciosas o esmaltes costosos albergaba ahora dos pruebas de embarazo, la primera realizada poco antes de la boda de Goku y Milk y cuyo embarazo había finalizado en un aborto, y la actual segunda prueba era el único recuerdo de que había llevado un segundo bebé en su vientre, ya hacía casi un año del nacimiento de Gohan y se había ilusionado tanto con este nuevo embarazo…solo para que terminase en un dolor igual o peor que el primer aborto, Bulma sencillamente no era capaz de expresar lo desgarrada y perdida que se sentía, desamparada y arrojada a un ruedo que parecía amenazar con destruirla con cada nueva respiración.

Nadie fuera de sus padres sabia de su embarazo y gozando del dinero infinito de la Corporación Capsula no había sido un problema minimizar a la prensa y sus preguntas, alegando un simple desorden hormonal, y con respecto a sus amigos todos tenían sus propias preocupaciones; Krillin vivía con el Maestro Roshi y la había llamado una vez pero ella no le había contado sobre su tiempo en el hospital; Ten Shin Han, Chaoz y Launch incluso le habían hecho una visita el día anterior—Launch sumándose al viaje de entrenamiento de Ten Shin Han y el pequeño Chaoz—lo que había conseguido animarla pero todo era brevemente, no duradero. Goku y Milk ya le habían extendido una nueva invitación para visitarlos y al pequeño Gohan a quien Bulma adoraba como su sobrino, siempre tratando de hacerle los mejores regalos y que sintiera incentivaran su curiosidad por el mundo, prometiéndose visitar el Monte Paozu tan pronto como se sintiese recuperada por completo, quizás porque interiormente sentía que eso era lo que necesitaba, respirar otro tipo de aire y recuperarse por completo, incluso estaba pensando en unirse a su hermana Tights en sus viajes pero todo eran ideas y nada concreto, quería hacer tanto y tenía muy pocas fuerzas para llevarlo a cabo, que contrariedad. Lo bueno es que, pasara lo que pasara, contaba con el filial apoyo de sus padres; su padre que era habitualmente asocial estaba encargándose de los asuntos de la Corporación Capsula para darle el tiempo que necesitase para volver, y su madre siempre estaba cerca con su contagiosa alegría y deliciosa cocina casera.

Pero faltaba por responder la pregunta más importante de todas, ¿Dónde estaba Yamcha? El hombre del año, su pareja, el padre de los dos hijos que había perdido y que siempre estaba ocupado en otras cosas antes que en ella, le estaba yendo muy bien en el equipo de beisbol de hecho y Bulma estaba feliz por ello pero últimamente lo veía cada vez menos, durante todo este segundo embarazo no se habían visto fuera de la presunta fecha de concepción y aunque Bulma quería saber algo de él no podía solo llamarlo como la gente normal porque él no contestaba el teléfono, sino que debía leer en las revistas para saber qué hacía, donde estaba o peor que nueva conquista aparecía con él en las portadas, porque seguía siendo un mujeriego, eso en nada cambiaba y lo peor es que él sabía cuánto le hería tener que soportarlo. Recostada a solas en su cama y acariciando el lugar vacío junto a ella en el colchón, la heredera Brief se cuestionó interiormente cuánto tiempo más podría soportar esta situación y muy decidida a no mencionar a Yamcha nada de este segundo embarazo, como si sintiera que este segundo bebé no habría sido querido por un padre tan ausente y que tenía sus propios asuntos que atender, cerrando los ojos pero limpiando la traicionera lagrima que casi resbaló por su mejilla. ¿Cuándo se cansaría de todo esto?, ¿En qué momento entendería que Yamcha no iba a cambiar? Y lo peor es que al final terminaba sintiendo que esta relación era más costumbre y unilateralidad por la suma de tantas afrentas en lugar de amor como debería de ser…


Monte Paozu

El ritmo de vida de Goku y Milk no podía ser más diferente del que Bulma estaba llevando, por un lado porque no tenían idea de los abortos que ella había enfrentado—era muy reservada en ese aspecto, ni la prensa que estaba tan al pendiente de ella lo sabía—ni de lo realmente complicada que era su relación con Yamcha, y si bien Milk sabía de esto por las conversaciones que mantenían como amigas elegía no hablar del tema a Goku, quizá para no preocuparlo. Pero también porque si bien el Monte Paozu se encontraba lejos del ajetreo de la ciudad esto era precisamente su punto fuerte, ambos simplemente podían concentrarse en su floreciente matrimonio y en su pequeño hijo de menos de un año y que crecía rápidamente, ya comenzaba a tratar asombrosamente de articular palabras e intentaba esforzarse por ponerse de pie y andar unos pequeños pasos, como en el día de hoy y en que Goku se detuvo en el umbral de la cocina, bebiendo una botella de agua y escuchando pequeños pasos—torpes y lentos—intentando alcanzar los suyos. Ese era uno de los extraños días en que Goku estaba en casa y no buscando el almuerzo o ración diaria de alguno de los animales en los enormes bosques que rodeaban su hogar o usando estos precisamente para obtener leña con la que pudieran mantenerse a salvo y calientes en el invierno que lentamente comenzaba a desvanecerse, eligiendo quedarse en casa y cuidar de su hijo mientras Milk se hallaba ocupada terminando de colgar las sabanas fuera, se había ofrecido a ayudarla pero ella se había negado como siempre.

Sonriendo ladinamente y sabiéndose observado por el rabillo del ojo, distinguiendo a su hijo intentar seguir cada paso que él daba, situación que el Son vio como una oportunidad única, Goku usó su velocidad de años de entrenamiento para desvanecerse y aparecer tras su hijo que se desconcertó enormemente al ya no verlo, observando a su alrededor y pareciendo preguntarse a dónde había ido su padre hasta que volvió la mirada viéndolo de pie tras suyo y con su característica sonrisa. Tambaleante y cayendo de rodillas al suelo, el pequeño Gohan volvió a ponerse de pie vacilante pero decidido en girarse completamente hacia su padre, intentando arrastrarse hacia Goku pero justo cuando parecía tener a su alcance a su progenitor, este nuevamente saltó fuera de su camino apareciendo a su espalda, pero esta vez el pequeño Gohan no se mostró confundido o sorprendido sino que rió emocionado. Evidentemente ello se había convertido en un juego para Gohan que intentó arrastrarse lo más rápido posible hacia su padre e intentar atraparlo, solo que esta vez Goku volvió a escapar de su alcance en busca de hacer que su hijo se esforzase, saltando fuera de su camino una y otra vez entre risas del pequeño Gohan que se negó a darse por vencido. Milk había decidido que Gohan aún era demasiado pequeño para entrenar y de momento Goku estaba de acuerdo pero interiormente también estaba determinado a enseñar a su hijo a volverse fuerte en el futuro y este aparente juego lo convenció de ello, y de que su hijo y él tenían más en común de lo que él creía.

Observando todo desde el umbral de la sala, silente y al mismo tiempo oculta en el costado de una de las paredes, Milk sonrió enternecida a la par que pensativa; adoraba las Artes Marciales como su padre de quien había aprendido tanto, y como Goku a quien tanto amaba y en el fondo deseaba de todo corazón que un día su hijo pudiera ser lo suficientemente fuerte para luchar sus propias batallas solo pero también deseaba que en el futuro ya no fuese necesario pelear, era utópico y hasta soñador de su parte pero tenía ese deseo y deseaba forjarlo con Gohan. No era un secreto que deseaba que su hijo fuera un profesional brillante, quizás porque como princesa había podido gozar de una maravillosa educación o también porque tenía a Bulma de su lado y ella intentaba obsequiar siempre a Gohan juguetes que ella sintiera pudieran alentar y desarrollar su curiosidad científica, pero eso no quería decir que Milk pretendiera obligar a su hijo a crecer en un molde creado por ella, estudiar algo que no quisiera y luego vivir en base a ello, claro que no, simplemente deseaba que su hijo pudiera ver que había algo más allá de pelear ya que ni Goku ni ella habían podido hacerlo teniendo como modelos familiares a dos alumnos del Maestro Roshi—abuelo y padre respectivamente—, pero esto era solo por ahora. Ya sea que le gustase o no, Milk sabía que un día su hijo destacaría por sus habilidades de pelea, era el hijo de Son Goku después de todo aunque también pudiera parecerse a ella, y entonces esperaba poder apoyarlo en lo que sea que su hijo eligiera y que lo hiciera feliz.

Gohan era tanto su hijo como de Goku después de todo.


Capital del Oeste

Aunque su relación con Yamcha estuviera pasando por una crisis y quizás en su peor momento, Bulma se negó a darlo todo por perdido e insistió en una reconciliación, aunque no fue la única, pese a ser un hombre defectuoso por naturaleza era evidente que Yamcha realmente no imaginaba su vida sin ella e hizo sus propios esfuerzos por demostrarle que estaba comprometido con la relación que ambos tenían. Disfrutando del clima primaveral que lentamente estaba dando paso al verano, Bulma y Yamcha se encontraban ante la barra de su pub preferido, no embriagándose porque por un lado Yamcha tenía entrenamiento con el equipo de béisbol al día siguiente y la heredera Brief por sus propias razones; hermosa y elegante como siempre, Bulma portaba un favorecedor y corto vestido de gasa azul pastel que se ceñía a su figura como un guante, repleto de bordados florales decorados por fina pedrería, de escote corazón y corta falda con holanes hasta los muslos, y una especie de hombreras caídas a la altura de los codos, con sus largos rizos azul violáceo cayendo tras su espalda. Yamcha a su lado vestía una camisa azul oscuro de cuello en V ligeramente abierto y con las mangas arremangadas hasta los codos, pantalones negros y zapatillas deportivas, manteniendo su mano entrelazada con la de su hermosa novia sobre la barra aunque eso no pareció ser notado por una bella fémina rubia de voluptuosas curvas y vestir provocativo que abrazó al pelinegro por la espalda de forma efusiva sorprendiendo a la pareja.

—Yamcha, cariño— murmuró cariñosamente la rubia besándolo en el costado del cuello. —Te extrañaba, tanto...¿Por qué no me llamabas?— cuestionó rodeándolo y sujetándose de su brazo, rompiendo el contacto del pelinegro para con la Brief. —¿Y quién es ella?— preguntó desviando la mirada hacia la hermosa pelilila.

—Bulma Brief— respondió Bulma manteniendo la frente en alto. —¿Te conozco?— inquirió no creyendo que frecuentaran los mismos círculos.

—Soy la novia de Yamcha— respondió la mujer entrelazando su mano con la del pelinegro como prueba, aunque este no dijo ni media palabra, —¿y tú eres?— interrogó por su parte y recelosa.

—Soy una amiga, mucho gusto— contestó la Brief fingiendo una sonrisa cordial. —Con permiso, tengo que llegar a una reunión— se excusó entendiendo que sobraba en la escena. —A tu salud— deseó bebiendo de un trago el jugo de su vaso.

Puede que, por sus discusiones con Yamcha, Bulma diese a entender que era una mujer celosa, posesiva y hasta escandalosa si de sentirse ofendida se trataba, pero eso era solo porque quería que sus sentimientos fueran importantes para Yamcha y en ese momento evidentemente no lo eran, ni siquiera parecían haberle importado pues había sostenido una relación paralela con otra mujer, mas Bulma supo mantener su dignidad retirándose en silencio y sosteniendo la mirada a Yamcha antes de pasar junto a él, interiormente furiosa como una fiera. Era asombroso, impresionante, molesto e indignante el como a pesar de los regaños, discusiones y recriminaciones de su parte, Yamcha no tomara en serio su relación ni pudiera serle fiel que era el problema principal…algo curioso y hasta divertido—dependiendo el punto de vista—teniendo en cuenta que había sido un hombre que en el pasado había estado aterrorizado por las mujeres y que hoy en día disfrutaba que lo adularan, si, definitivamente había cambiado desde que se habían conocido. Abandonando el pub, Bulma por un lado se negó a quebrarse y por el otro a bajar la vista, puede que Yamcha pudiera fácilmente descartar su relación y estar con otras mujeres—justo ahora que se estaban reconciliando y que ella….ni siquiera quería pensar en ella y no quería molestarse por temor a que esto la afectara—pero ella no iba a sentirse menos por ello, era Bulma Brief después de todo y por lo que siguió caminando al cruzar el umbral hacia la calle y sin detenerse pese a escuchar a Yamcha llamarla e intentar alcanzarla.

—Bulma, espera— llamó Yamcha casi corriendo tras ella y que se movía muy rápido en tacones. —Escúchame— insistió pues ella no detenía su andar.

—¿Qué se supone que debo escuchar?— cuestionó Bulma deteniéndose y volteando a enfrentarlo. —¿Cómo se llamaba? Déjame adivinar, debe ser un nombre cursi y tonto como Trixie, ¿o Lucy?— supuso en voz alta y casi chillando de indignación. —No puedo creer que por un mísero segundo tuve la absurda idea de que ibas a madurar— gruñó cansada por ser la única que se esforzaba en esa relación. —¿Por qué fue?, ¿Es porque tengo mucho trabajo?, ¿Por qué no hay suficiente pasión en la cama?, ¿Por mi maldito carácter?— increpó intentando entender sus razones para engañarla.

—No sé por qué, Bulma, si ni siquiera yo lo entiendo, solo paso— respondió él por su parte y no sabiendo que decirle.

—¡No puede solo pasar porque llevamos años juntos!— gritó ella cansada de ser tolerante, pero instándose a mantenerse tranquila, necesitaba hacerlo por cierta personita. —Estoy embarazada— confesó por fin pese a ser algo reciente.

—¿Qué?— Yamcha se quedó sin aliento al escucharla, bajando su sorprendida mirada hacia su vientre sobre el que lentamente situó una de sus manos.

—No dejare que nos arruines esto, a ninguno de nosotros— advirtió la Brief con voz seria y muy dura. —Ya tuve suficiente de esta infelicidad— dejo en claro cansada de tanto llorar. —No hagas que mi generosidad termine aquí; te estoy dando mi perdón y una última oportunidad— determinó deseando no arrepentirse de esto.

—Lo quiero— contestó él cuanto antes y con un torpe asentimiento, —quiero que estemos juntos, quiero a este hijo y te amo a ti, te lo juro— declaró ilusionado de nueva cuenta con este nuevo embarazo.

Yamcha era consciente de que muchas veces efectivamente daba por sentada la presencia de Bulma en su vida, quizás porque era precisamente la mayor constante que tenía y su primer amor, pero la amaba de verdad y estaba inmensamente feliz por este nuevo hijo en camino, y que esperaba que pudiera hacer que ambos olvidaran el dolor por la pérdida de su primer hijo—no sabiendo que Bulma había subido otro aborto de un segundo embarazo—, envolviendo sus brazos alrededor de Bulma y atrayéndola en un abrazo al que ella pareció mostrarse indiferente pero nada de ello le importó, solo que estaban juntos, que ella le estaba dando una nueva oportunidad y que seguían pudiendo tener un futuro juntos. Aparentemente indiferente en brazos de Yamcha a quien escuchó susurrarle promesas en que ella deseaba creer, Bulma cerró los ojos y se aferró a esta nueva chispa de esperanza, no solo porque no se imaginaba entrando en una relación seria con otro hombre sino también porque quería que su relación con Yamcha funcionara y no la veía como desechable en absoluto, puede que fuera egoísta de su parte pero ella necesitaba atención, la de Yamcha, estaba desesperada porque su relación funcionara y cuanto más esfuerzo imprimía a ello, menos parecía corresponder él, frustrándola y haciendo que ella siempre sintiera—incluso cuando se reconciliaban—que faltaba algo, era como si Yamcha siempre la estuviera dando por sentada, como si no supiera donde deberían de estar sus prioridades, pero esperaba que si lo tuviera claro a partir de ahora…


Monte Paozu

Recibir una visita de su padre era siempre una alegría para Milk, en el último tiempo Goku y ella se habían alejado mucho del Castillo del rey Ox-Satan pero no porque no quisieran, criar a su hijo Gohan era un trabajo de tiempo completo después de todo y el matrimonio Son no acostumbraba a visitar el reino a menos que fuera para cumplir con sus obligaciones—sobre todo Milk siendo la princesa y heredera de su padre, aunque estaba logrando que Goku entendiera ese concepto paulatinamente a la par que le enseñaba a estudiar otra vez—, y por lo que Milk se inmediato se arrojó a los brazos de su progenitor que la elevó del suelo sin esfuerzo y escuchándola reír. La princesa habitualmente hogareña portaba un vestido de gasa purpura repleto de bordados florales en tonos lila, violeta y rosa brillante, de escote en V pero que no daba lugar a la imaginación, sin mangas, anudado ligeramente en la espalda y que finalizaba en una corta falda holgada a la altura de los muslos, usando cómodas zapatillas deportivas blancas en su jornada diaria de moverse por la casa, bien cuidando de Gohan que por cierto no le daba ningun problema o aseando su hogar de arriba abajo como de costumbre, con su largo cabello oscuro cayendo tras su espalda y recogido en una coleta desordenada que se hizo mientras preparaba el almuerzo. Quien brillaba por su ausencia en esta nueva visita era Goku pero no porque no quisiera estar ahí sino porque ese día estaba encargado de aprovisionar su hogar durante toda la temporada con leña y para ello no podía estar en casa.

—Papá, vas a consentir a Gohan— regañó Milk cruzando el umbral de la cocina hacia la encimera y regresando su atención a las verduras que terminó de picar.

—Es mi nieto, se me permite mimarlo y a ti disciplinarlo— diferenció Ox-Satan defendiendo sus derechos de abuelo.

—Cuidado, podría ofenderme— advirtió la princesa con fingido tono serio y volviéndose hacia una gran olla donde vertió la generosa porción de verduras picadas. —Espero que te quedes a almorzar, cocine tanto como para un ejército— invitó siempre generosa y volviendo la mirada hacia su padre. —Con Goku y tú aquí no sé a qué atenerme— justificó conociendo bien el apetito de su esposo y de su progenitor.

—¡Milk!— un gritó de Goku resonó a través del bosque hasta llegar claramente a su casa. —¡¿Cuánto falta?!— agregó percibiendo el aroma a comida desde la distancia.

—¡Te llamaré cuando esté listo!— contestó ella asomando la cabeza por la ventana y gritando hacia el exterior en veloz respuesta.

—¡Bien!— aceptó el Son regresando a su actividad y tratando de hacer correr el tiempo para no impacientarse.

No necesitando herramienta alguna para cortar leña, valiéndose de sus manos, el Son se detuvo un instante tras el grito que acababa de dar, secando unas gotas de sudor que casi le resbalaron por la frente antes de regresar a su labor, con su estómago rugiendo como una bestia hambrienta por solo percibir a la distancia el incomparable aroma de la comida de su esposa pero mentalizándose en ser paciente y esperar; intentaba no pensarlo pero era asombrosa la forma en que había cambiado su vida desde que Milk era su esposa, encontraba tiempo para entrenar con ella, hablar, reír, burlarse, disfrutar del silenció e incluso estaba volviendo a estudiar gracias a ella, estaba haciendo todo lo que siempre había dicho que detestaba y lo mejor de todo es que disfrutaba de ello a cada momento y por solo ver la deslumbrante sonrisa en el rostro de su esposa, eso era lo más valioso que había encontrado sobre la faz de la Tierra. Riendo en su lugar en su pequeño corral y rodeado de sus juguetes con los que parecía inventar sus propias historias y aun sin poder hablar, Gohan aplaudió con sus manos y rió al distinguir la voz de su padre a lo lejos, algo asombroso en un bebé y más teniendo en cuenta que ni siquiera cumplía un año, pero ello no extrañaba a Milk, primero estaba el hecho de que su hijo tenía cola—elegía no indagar en el tema pues Goku desconocía totalmente sus orígenes tanto como ella—y segundo que era hijo del hombre más fuerte del planeta, ¿Debería sorprenderse tanto porque sus sentidos fueran más agudos que en la mayoría de los niños? Probablemente no.

—No te extrañes, papá, así funcionan las cosas aquí— comentó Milk viendo por sobre su hombro la expresión de confusión en el rostro de su padre. —Goku va al bosque a hacer leña y yo le grito cuando la comida esta lista— respaldó revolviendo mesuradamente el contenido del caldero al fuego.

—¿Va al bosque?— repitió Ox-Satan visiblemente extrañado por oír aquello. —¿Por qué no lo hace fuera de la casa? Hay mucho espacio— inquirió esperando que no hubieran problemas entre Goku y su hija, le dolería enterarse de algo así.

—Solía cortar la madera en el patio pero Gohan se despertaba por el ruido y buscaba salir de la casa, así que no nos quedó otro remedio— explicó la princesa llevándose la cuchara a los labios para probar la comida y sonriendo satisfecha.

—¿Ya sale de casa?— el rey Ox ahora sí que estaba realmente sorprendido, volviendo la mirada hacia su aparentemente inofensivo nieto, apenas y pudiendo creerlo.

—Desde que aprendió a abrir puertas nada lo detiene— confirmó ella ahogando una carcajada por solo recordarlo. —Ahora comprendes porque está recluido— agregó señalando el corral en que estaba el pequeño infante.

—Pobre pequeño— se compadeció Ox-Satan observando a su pequeño nieto que le correspondió con una mirada cargada de inocencia. —Ven con el abuelo— alentó no soportando verlo encerrado como un criminal aunque fuese exagerado.

Haciendo oídos sordos de las advertencias de su hija que entornó los ojos entre divertida y dejando que su progenitor afrontase las consecuencias, el rey Ox se inclinó sobre el corral de su nieto a quien cargó en sus brazos entre entusiastas risas del pequeño que alzó sus manos hacia la espesa barba de su abuelo pero no halando de esta sino que tocándola con curiosidad ya que su padre no tenía barba y últimamente no veía mucho a su abuelo. Observando curioso a su nieto que parecía desarrollarse a pasos agigantados—pudiendo ponerse de pie y con un poco de esfuerzo a la par que articular palabras pese a tener menos de un año de nacido—, Ox-Satan se mordió la lengua, interiormente y desde que su pequeño nieto había nacido deseaba comentarle tanto a Goku como a Milk una carta que no dejaba de rememorar, la última que había compartido con su antiguo y fallecido amigo Gohan, en que hace casi dos décadas atrás afirmaba haber encontrado a un niño solo en el bosque, vistiendo de forma muy extraña y a metros de una enorme nave—aparentemente, así la describía—en forma de esfera, ese niño había sido Goku pero no había sido hasta el nacimiento de su nieto que el Rey Ox había pensado en ello. Goku había tenido cola cuando lo había conocido al igual que el niño que su amigo Gohan mencionaba en su carta, y su nieto Gohan había nacido teniendo cola, su desarrollo estaba adelantado a su edad, nada parecía preocupante o contraproducente pero el Rey Ox no podía dejar de preguntarse si debería mencionarles a su hija y yerno esa carta, pero el día de hoy eligió callar.

Quizás aún no era el momento para hablar del tema.


Con una expresión entre fascinada y embelesada a partes iguales, Milk lentamente apartó la mirada de su hijo Gohan quien ahora dormía profundamente—tras la partida del rey Ox—sobre su cama y cuyo sueño ella intentó no perturbar lo mejor posible, cerrando lentamente la puerta y tratando de no hacer ni un sonido, Milk dirigió sus pasos hacia la sala de la casa pero deteniéndose ante el umbral de una de las ventanas y volviéndose para contemplar el brillante orbe lunar adornando el cielo; luna llena, una de las pocas ocasiones en que la veía pues diariamente y como familia todos se dormían muy temprano pero por lo visto hoy era la excepción. Continuando con su camino hacia la sala y viendo a su esposo cerrar muy lentamente la puerta a su espalda, Milk no pudo evitar quedarse observándolo obnubilada, el Son vestía holgados pantalones color caqui que continuaban en largas botas de cuero polvorientas por encargarse de crear reservas de leña suficientes para ellos como familia y de las que se despojó en la entrada junto con la chaqueta caqui que colgó en la percha de la entrada, rebelando una camiseta negra sin mangas. Enardecido por las actividades del día y rememorando el curioso brillo de la luna, Goku avanzó lentamente hacia Milk, acunando el rostro de ella entre sus manos y que acercó al suyo, presionando sus labios intensamente, devorando el interior de su boca con su lengua con hambre insaciable hasta hacer que ella perdiera el aliento y jadease desesperadamente, pegando su frente a la suya mientras rompían el beso.

—Creí que Ox-Satan nunca se iría— habló Goku finalmente rozando su nariz contra la de su esposa, —y que Gohan no se dormiría— añadió observando a su esposa como haría un voraz carnívoro con una presa y deseando devorarla.

—Todavía me resulta sorprendente como a veces puedes esconder tanto detrás de esa sonrisa tuya— Milk rió por lo bajo entreabriendo los ojos y observando a su esposo.

—Ese es mi mayor secreto— contestó el Son con fingida arrogancia e inclinándose para volver a tomar posesión de los labios de su esposa.

Sintiendo como Milk arqueaba el cuello en respuesta, ofreciendo todo de sí y reservando tanto a la vez, enloqueciéndolo con todo lo que ella era, Goku envolvió sus brazos alrededor de la cintura de su esposa para acercarla hacia sí, mas sorprendiéndose cuando—gimiendo en medio del beso—sintió como su esposa lo sujetaba de los hombros con una fuerza que lo abrumó, guiándolo hacia el sofá de la sala en que lo hizo sentarse, montando a horcajadas sobre su regazo y profundizando el beso con idéntica hambre que él que intentó corresponder lo mejor posible. Gimiendo contra los labios de Goku y sintiendo como si su piel estuviera temblando y sudando por un calor que no alcanzaba a entender ni dimensionar del todo, Milk levantó dócilmente los brazos permitiéndole quitarle el vestido por sobre la cabeza y desabrocharle el brasier que aprisionaba sus pechos, descendiendo sus labios para aprisionar sus pezones entre sus labios, relegándola a suspirar su nombre y que se escuchó tan dulce a oídos de Goku; ella le había enseñado que sentir deseo el uno por el otro y compartir aquella intimidad era la mayor prueba de que se amaban, y él quería hacer feliz a su esposa, envolviendo sus brazos alrededor de su cintura y haciéndola quedar debajo suyo, descendiendo sus bragas por sus piernas que ella abrió para él que se posicionó entre ellas mientras se bajaba los pantalones, llenándola con una rápida y profunda embestida que les quito el aliento a ambos…se sentía tan bien y al mismo tiempo había algo animal y profundo en ser uno solo que los hacia estremecer ante cada nueva oportunidad en que hacían el amor.

—Ay, Goku, ¡Te amo tanto!— gimió Milk echando la cabeza hacia atrás y arqueándose contra él permitiéndole tomarla por completo.

Ni siquiera fue necesario que alguno de los pensase en tomarse un segundo para adaptarse a ser uno solo sino que de inmediato y por inercia se encontraron meciéndose uno contra el otro, disfrutando de la mezcla de placer, unidad, dolor y estremecimiento por igual, Goku descendiendo sus labios por el cuello de su esposa hacia el valle entre sus pechos, aprisionando uno de sus pezones entre sus labios y amasando el otro pecho libre, reteniendo sus caderas contra las suyas y tratando de llegar aún más profundo en su interior de ser posible, sintiéndola temblar contra su cuerpo y escuchándola gemir su nombre. Apretando fuertemente las sabanas entre sus manos, Milk arqueó su cuerpo contra el de Goku, buscando torpemente los músculos de su espalda y a los que se asió lo mejor posible, deseando fundirse en un solo ser para con él que la hacía suya, y se sentía tan bien que todo pensamiento coherente abandonó su mente, concentrada únicamente en sentir como Goku embestía contra su interior, ella por su parte moviéndose contra él ante cada nueva embestida y presionando sus pechos contra su torso, sintiendo estremecer a su esposo. Goku no era un hombre poético ni romántico en el sentido de emplear las palabras, lo suyo eran las acciones pero sabía que sus sentimientos por Milk eran eternamente fuertes, emocional y verbalmente no podía alcanzar a expresarlo más que haciéndola suya, adorando el cuerpo de quien era su esposa con el suyo y demostrándole lo mucho que la deseaba, usando sus manos y labios sobre ella.

Ser uno solo y hacer el amor era inmensamente satisfactorio pero la conexión emocional era muchísimo más importante para Goku, pegando su frente a la de su esposa y reclamando sus labios mientras embestía acompasada y profundamente contra su interior, desearía poder decirle a Milk todo lo que sentía mientras la hacía suya pero sentía que no habían palabras suficientes para expresar lo que sentía por su esposa, reservándose en su lugar a embestir rápida y profundamente contra su interior en busca del glorioso clímax que deseaba verla experimentar, retirándose casi por completo y escuchándola gritar su nombre a volver a embestir. Mordiéndose el labio inferior e intentando moderar sus incontrolables gemidos, Milk se dio por vencida, sintiendo a su esposo hacerla suya rápida y profundamente, atrayéndola hacia sus embestidas y ella supo corresponder al ritmo de su deseo, apretando los dientes y sintiendo el orgasmo a punto de llegar entre gemidos entrelazados con el nombre de su esposo, desplomándose bajo el cuerpo de Goku con un profundo y melodioso gemido, alcanzando la cúspide de tan inigualable placer. Reteniendo las caderas de su esposa contra las suyas, Goku no tardó en derramarse en su interior por la fuerza de su orgasmo y que resultó contagiosa para él, derrumbándose encima de ella y demasiado agotado para moverse, inclinando su rostro sobre el de ella para besar sus labios sintiendo los dulces labios de Milk moverse contra los suyos, rodando lentamente para recostarse sobre el sofá y arrastrando a su esposa consigo…


Capital del Oeste/Corporación Capsula

Escuchando la alarma de su teléfono y que la hizo abrir los ojos, Bulma notó la luz del sol que se filtraba por las ventanas de su habitación y cuyas cortinas se abrieron automáticamente cegándola con la luz del sol y por lo que ella se estiró somnolienta sobre la cama; Bulma suspiró sonoramente, volviendo la mirada hacia su mesa de noche y alargando su mano para tomar su teléfono cuya alarma apagó, teniendo un itinerario muy ocupado que cumplir ese día y levantándose de la cama sin más dilación. El pijama de la heredera Brief consistía en una blusa blanca semejante a un top, de cortas mangas por sobre los codos y escote en V, finalizando en un corte en A que dejaba expuesto su vientre, continuaba en unos holgados pantalones celeste muy claro y al momento de bajar de la cama se ciñó unas cómodas ballerinas blancas para salir de la habitación, desenredando sus largos rizos azul violáceo mientras bajaba lentamente las escaleras y ahogando un cansado bostezo. Este nuevo embarazo ya comenzaba a hacerse notar por su cuenta, usualmente tendía a despertar temprano pero desde hace ya varias semanas debía programar debidamente la alarma o simplemente dormía más de la cuenta, aunque siempre programaba la alarma con tiempo de sobra para poder desayunar calmadamente y luego vestirse, nada podía quitarle eso. En la cocina y con el desayuno ya preparado para su hija y esposo, comenzando a cocinar el almuerzo al ser quien madrugaba en la casa—siendo la primera en dormirse—, Panchy recibió a su hija con una deslumbrante sonrisa.

—Buenos días— deseó Panchy recibiendo una ahoga respuesta de su hija que intentó contener un bostezo. —¿Dormiste bien?— consultó regresando su atención a las verduras en la tabla de picar.

—Sí, solo me siento muy cansada— asintió Bulma acercándose a su madre y besándola en la mejilla.

—Tal vez deberías quedarte en casa y dormir más, o comer algo que te anime— sugirió ella preocupada por el nuevo embarazó de su hija. —Podría cocinar tu platillo favorito— comentó con toda intención de convencerla de quedarse en casa.

—No puedo, tengo una reunión a la que asistir, y solo puedo faltar si de milagro caigo enferma de gravedad— la heredera Brief lamentaba negarse pero no podía incumplir su deber.

Con el nombre Yamcha revoloteando en su mente y sus labios, Bulma se contuvo de entornar los ojos no solo por lo trabajólica que podía ser y obsesa cuando tenía responsabilidades—asumiéndolas desde hace años en nombre de su hermana Tights quien llevaba un estilo de vida muy libre y por lo que ella como la hija menor había asumido el deber de convertirse en la heredera de la compañía de su padre así como en la mujer más rica sobre la faz de la Tierra y era un hecho—, extrañaba nuevamente a ese imbécil que volvía a estar ocupado, que no era capaz de sentarse como ella ante una infinidad de documentos de papeleo trimestral, aprobaciones gubernamentales o informes de gastos…Bulma podía tener muchas libertades en relación con otras mujeres de estar en su posición pero aun así tenia responsabilidades y Yamcha no sabía apreciarlas, alejándose de ella como si tuviera la peste en caso de estar ocupada y no pudiendo entender que a veces tenia cosas más importantes que estar con él. Sintiendo un ligero calambre en el vientre y no queriendo estresarse innecesariamente, Bulma se volvió hacia el refrigerador de donde extrajo una jarra de jugo cuyo contenido procedió a servir en un vaso esperando que eso la hiciera sentir mejor pues lo último que deseaba era empezar el día con mal pie; terminando de picar las verduras y lavándose las manos junto con el cuchillo, Panchy volvió la mirada hacia su hija pero su siempre transparente sonrisa se desvaneció viendo como lentamente una mancha de sangre crecía entre las piernas del pijama de su hija:

—Bulma, estás sangrando— alertó Panchy mortalmente preocupada ante lo que veían sus ojos.

—¿Qué?— Bulma se volvió hacia su madre, extrañada por lo que había escuchado.

Sintiendo un nuevo calambre en el vientre, más fuerte esta vez, Bulma descendió una de sus manos entre sus piernas y al alzarla casi perdió el equilibrio al verla manchada de sangre, retrocediendo torpemente hacia el refrigerador en que apoyó su espalda y siendo prontamente socorrida por su madre que le impidió caer pero soltando el vaso con jugo y que se resquebrajó en el suelo, pero poco le importo a la heredera Brief mientras sentía como la sangre se deslizaba entre sus piernas…Para el final del día y por ya tercera vez Bulma recibió la noticia de que su embarazo había terminado en un aborto espontaneo, y aunque esta vez solo tuvo que estar dos días en el hospital, a su regreso a casa se sintió descorazonada como nunca al depositar la prueba de su fallido embarazo dentro de su joyero, limpiándose las lágrimas y no permitiéndose llorar, ¿De qué le serviría? Yamcha la visitó al final del día, esa vez consiguió hacerse de tiempo e incluso durmió con ella por la noche, abrazándola y diciéndole que todo estaría bien. Bulma simplemente no podía entenderlo, era joven, fértil, no debería tener problemas para tener hijos, los médicos se lo aseguraban, ¿Y entonces por que ya había perdido tres hijos?, ¿Qué había de mal en ella? Entrelazando sus manos con las de Yamcha, sintiendo su respiración contra su cuello mientras dormía y ella misma cerrando los ojos, Bulma se comprometió a volver a intentarlo, porque quería un hijo, quería una familia, ¿Qué había de malo en querer algo que toda mujer debería poder tener?

Quería ser madre y no se rendiría.


Flota del Ejercito de Freezer/Área Saiyayin

Muy lejos de la Tierra y como parte del ejercito de Freezer, los sobrevivientes Saiyajin tenían el privilegio de gozar de sus propias dependencias y privacidad cuando se encontraban de ocio entre misiones, pero esto era solo una pantalla y Vegeta lo sabía, las palabras espacio, libertad y privacidad eran tristes sucedáneos de un tirano, y el príncipe Saiyajin no pudo evitar entornar los ojos al cruzar el umbral de las puertas y que se abrieron a su paso revelando el área de entrenamiento que usualmente tenían para descargar tensiones entre misiones, pero era bien sabido por los Saiyajin que siempre eran observados, que no podían revelar del todo sus habilidades pero lo que Vegeta vio al entrar fue un entrenamiento desproporcionado entre sus dos subordinados; Nappa y Raditz. Mucho más bajo que Nappa y Raditz, Vegeta se imponía con su prestancia como príncipe de su raza, de cabello negro con puntas hacia arriba y portando la tradicional armadura Saiyajin, con una mirada consistentemente severa y su cola envuelta alrededor de su cintura. No teniendo otro medio que intervenir, Vegeta rápidamente se posiciono entre Nappa y Raditz tomándolos del cuello y quitándoles la respiración pese a la diferencia de altura para con ellos, intercalando la mirada entre ambos; Nappa tenía una personalidad destructiva, amaba el fragor y la demolición como buen Saiyajin pero era demasiado extremista y por lo que Vegeta debía darle libertad cuando conquistaban o destruían cualquier nuevo mundo, pese a haber sido su mentor tendía a pelear primero y pensar después.

—¿Qué creen que están haciendo?— cuestionó Vegeta soltando a ambos subordinados y que recuperaron torpemente el aliento. —¡Actúan como una jauría de seres rabiosos!— increpó absolutamente furioso con ambos. —Eso no puede ser, no si planeamos sobrevivir a esta guerra— recordó seriamente e intercalando su mirada entre ambos Saiyajin que se mantuvieron cabizbajos. —Aséense ahora mismo, partimos— ordenó finalmente sin contemplar oposición ni protesta alguna.

Dicho esto, Vegeta abandono el lugar rumbo al hangar donde esperaban sus naves para iniciar una nueva travesía, siempre teniendo que encargarse de conquistar los mejores mundos para el tirano de Freezer, míseros esclavos…Vegeta apretó los puños en su camino, ignorando la mirada de las tropas de Freezer y caminando con la frente en alto hasta llegar al hangar donde finalmente se detuvo, aguardando el tiempo preciso hasta que Nappa y Raditz se unieron a él; ahí no había cámaras, oídos ni nada, podían hablar pero con el debido cuidado en cualquier caso. Ambos Saiyajin se mostraban cabizbajos ante su príncipe; cada vez que Vegeta regañaba a Nappa por ser demasiado imprudente o no escuchar, este se disculpaba tanto por entender sus errores y no pensar con claridad como por su profunda lealtad para con él, Raditz era igualmente leal—acompañándolo en batalla desde niño—pero mucho más juicioso, pensaba más y por lo que Vegeta siempre pedía su consejo y le revelaba secretos pese a que fuera el más débil del grupo como soldado de clase media y no de elite como Nappa y él. Nappa era un hombre muy alto y musculoso, aparentando 30 años aunque fuese mucho mayor, con un delgado bigote y ligeramente más bajo que él estaba Raditz, de cabello negro extremadamente largo y puntiagudo, ambos vistiendo sus armaduras de batalla de color marrón y negro, con botas, guantes blindados y un rastreadores azul, con la diferencia de que Raditz usaba dos bandas blancas, una alrededor de su brazo izquierdo y la otra en su pierna izquierda.

—Lo sentimos, príncipe— Raditz fue el primero en hablar pero manteniéndose cabizbajo.

—No volverá a pasar— secundó Nappa para quien no hacía gracia disculparse, pero hacia una excepción con su príncipe.

—No prometan lo que no pueden cumplir— protestó Vegeta con voz serena pero máxime seriedad, conociéndolos a ambos. —Entrenar no está mal, pero no de esa forma tan desproporcionada y donde pueden vernos. Dejemos eso para las misiones lejos— dejo en claro pues solo perdería el tiempo prolongando aquella discusión. —Estuve pensando en lo que dijiste, Raditz, sobre el candidato— mencionó sorprendiendo a su subordinado que alzó la mirada. —Estás seguro de que esta con vida, ¿no es así?— inquirió pues no podían hablar del tema sintiéndose observados.

—Espero que sí— contesto él no habiendo esperado que Vegeta considerase su pasada conversación.

—¿Esperas o no lo sabes?— interrogó el príncipe queriendo tener una respuesta clara.

—No puedo asegurarlo— esclareció Raditz no pudiendo mentir, —debería haberse puesto en contacto conmigo desde hace años y no lo hace hecho— ya hacían casi dos décadas de su último encuentro como hermanos.

No conocía o entendía las razones por las que su hermano menor, absurdamente débil la última vez en que lo había visto, había sido enviado al planeta Tierra, dudaba que para conquistar ese mundo, pero lo cierto es que desde la destrucción del planeta Vejita toda ayuda para derrotar a Freezer en el futuro y recuperar su libertad como individuos era más que bienvenida, de ahí que el tema saliese a colación ahora. Raditz sabía que debía contener sus emociones frente a Nappa y Vegeta, porque los Saiyajin de elite era menos emocionales, mas indiferentes o displicentes con respecto de sus vínculos familiares en relación con los Saiyajin de tercera o clase baja, puede que Raditz se sintiera afortunado por haber tenido una madre atípica que lo había amado, un padre severo pero cariñoso y por extrañar a un hermano menor a quien llevaba casi veinte años sin ver, por lo que intentó mantenerse lo más estoico que le fue posible delante del príncipe de su raza. Aunque prefería estar por su cuenta como Vegeta y considerando que el hermano de Raditz debería ser muy fuerte o solo sería un lastre, como todos Nappa reconocía que necesitaban ayuda para derrotar a Freezer e incluso con ellos tres no bastaba, no cuando lo que estaba en juego era su futuro o eliminación; Vegeta podía parecer cruel, indiferente, sanguinario, y en parte lo era, pero como príncipe no había nada que no estuviera dispuesto a hacer por el bien y supervivencia de su raza, era su mayor deber como príncipe, pero lo primero era aniquilar a Freezer y luego reavivar su raza uniéndose con una apropiada.

—No nos vendría mal algo de ayuda, en cualquier caso— aceptó Nappa en voz alta y como si leyese la mente de su príncipe.

—¿He de hacer todo yo mismo?— suspiró Vegeta negando para sí. —Necesitamos apoyo, si deshacernos de cierto tirano fuese tan simple, ya lo habríamos hecho hace mucho— recordó intercalando la mirada entre sus subordinados y que asintieron recordando constantemente su situación. —Iras en su búsqueda en nuestra próxima misión, Raditz, no quiero excusas— ordenó aunque sin saber cuándo sucedería eso.

—Sí, príncipe— asintió Raditz, interiormente emocionado aunque no lo demostró.

Observando seriamente a Raditz por varios segundos solo para estar seguro de que no había oposición a sus órdenes, Vegeta no pronunció ninguna otra palabra y se volvió hacia su nave que abordó como también procedieron a hacer Nappa y finalmente Raditz, con sus naves ya programadas con las coordenadas del planeta al que irían, manteniéndose indiferentes mientras sus naves se cerraban y despegaban, disfrutando del viaje antes de decidirse a iniciar el proceso de hibernación por la duración del mismo en relación a la distancia. Raditz se mantuvo despierto por más tiempo, lo eligió de esa forma para poder pensar, era dolorosamente consciente de lo inferior que era a Vegeta—como príncipe—y Nappa en relación a su nivel de poder; extrañaba a su madre todo el tiempo, sonreía de solo rememorar sus sonrisas, sus abrazos, sus palabras dulces…su padre había sido duro en comparación pero siempre tenía palabras de aliento y se interesaba por sus progresos en batalla mientras había vivido, y Kakarotto…esa pequeña sanguijuela a quien nunca había podido quitarse de encima, un llorón si no conseguía estar a su lado cada vez que estaba en casa y en las contadas veces en que estaba fuera de su capsula de crianza que aparentemente había abandonado antes de ser enviado a la Tierra, antes de la destrucción de su planeta. Raditz deseaba de todo corazón volver a ver a su hermano y que este fuese útil, lo menos que les debía a sus padres era poder garantizar que ambos fuesen libres y lucharía por ello, esperaría su reencuentro como hermanos…


Monte Paozu

La vida podía ser realmente maravillosa, pero Goku no se había detenido a apreciarlo realmente hasta convertirse en padre, su forma de vivir era simplemente disfrutar el día a día, de la quietud y paz pero también de poner enfrentarse a oponentes poderosos, aquellos que pudieran significarle un reto pero en el último tiempo ni siquiera se encontraba pensando en ello, solo en su familia; podía pasarse largas horas disfrutando el tener a su esposa entre sus brazos o jugando con su hijo, disfrutando de la quietud de escucharlo suspirar mientras dormía, era diferente pero buen diferente y por lo que fue el primero en aprobar la idea de que salieran a dar un paseo por el monte Paozu ante el perfecto clima imperante. Pese a haberse convertido en madre, Milk era antes que todo una luchadora de artes marciales y por lo que lejos de una delicada estética femenina vestía unas cómodas calzas deportivas negras que resaltaban sus largas piernas, zapatillas negras de suela blanca, una blusa que asemejaba un top deportivo negro dejando expuesto parte de su vientre, de escote corazón y sin mangas bajo una sudadera azul grisáceo de mangas holgadas que se ceñían en las muñecas y que permanecía abierta, con sus largos cabellos cayendo tras su espalda; siendo quien empujaba la carriola de su hijo, Goku vestía una camiseta naranja de cuello redondo y cortas mangas sobre los codos, a juego con el fajín que cerraba su dogi azul oscuro de cuello en V con cortas mangas por sobre los codos, y holgados pantalones azules además de sus habituales muñequeras y botas con peso.

—Qué bueno que nos decidimos por hacer este paseo— suspiró Milk volviendo la mirada hacia el rostro de su esposo.

—Sí, ya nos hacía falta salir de casa— secundó Goku sonriendo al encontrar su mirada con la de su esposa. —Te ves hermosa a la luz del sol— elogió sin poder evitarlo.

—Goku…—la princesa Ox apartó la mirada, ruborizándose al sopesar los pensamientos que rondaban por su mente.

Con Goku las palabras no eran solo eso a menos que involucraran comida o una sesión de entrenamiento—porque si, entrenaban juntos aunque no con tanta frecuencia, primero porque el Son era indudablemente más fuerte que la princesa Ox quien solía ocupar su tiempo cuidando de su hijo o encargándose de la casa—, pero no si elogiaba su belleza, Milk sabía que Goku era sincero pero al mismo tiempo esa sinceridad estaba entremezclada con su deseo por ella, quizás y de no estar Gohan presente a su esposo se le ocurriría que hicieran el amor ahí mismo sobre el suelo del bosque, pero su pequeño hijo en su carriola era un atenuante o distractor, por ahora. Sonriendo para si por el sonrojo que pintó las mejillas de su esposa así como por lo curioso que era que ella aún se avergonzara de la intimidad que compartían como marido y mujer—siendo que ella le había enseñado que no había nada de malo o impropio por desear al otro, se amaban y todo estaba permitido en su relación—, Goku recorrió el paisaje con la mirada, inspirando aire profundamente y escuchando reír a Gohan quien, si bien ya podía articular muy bien sus primeras palabras, elegía contemplar todo y hablar lo justo y necesario. El ambiente era propicio y perfecto para pasar un día juntos como familia; las flores, el cielo, las nubes…Milk no pudo evitar detenerse y alzar la mirada hacia uno de los árboles, viendo un nido de golondrinas compuesto por lo que parecía ser una madre, un padre y su pequeño polluelo.

—Mira, Gohan, son una familia de pájaros; tres, como nosotros— señaló Milk a su hijo enternecida por lo similar que era la imagen a ellos tres.

—Sí, es verdad— secundó Goku sintiendo crecer su sonrisa y sin percatarse de algo.

—¡Goku!— gritó su esposa advirtiendo aquello que él no parecía haber notado.

Concentrado como estaba en el ahora, en disfrutar el presente y no en pensar en la realidad, fue inmensamente fácil—descuidado de su parte sin duda, aunque no para juzgarlo duramente—para Goku soltar la carriola de su hijo, volviéndose hacia aquello que su esposa señalaba y no cayendo en cuenta de su error hasta que fue muy tarde, viendo como la carriola en que Gohan se encontraba se deslizaba velozmente por el camino y colinas del Monte que formaba una curva descendente, intentando ser lo más veloz que le fue posible para alcanzarlo como quiso hacer Milk aunque ella ni por asomo era tan rápida como él. Sintiendo que todo se movía muy rápido, más de lo que estaba acostumbrado, Gohan no tardo en asustarse y romper a llorar, sintiendo que el suelo no era del todo estable bajo él pues la carriola en que se encontraba se balanceo ligeramente de un lado al otro—con más brusquedad que el movimiento que usaba su madre para hacerlo dormir o calmarlo cuando tenía miedo—lo que solo contribuyó a aumentar su llanto al no recibir sosiego. Siendo mucho más veloz que su esposa pese a entrenar constantemente con su camiseta, muñequera y botas con peso, Goku sintió que no podía ser lo suficientemente rápido y más cuando vio que la carriola de su hijo se dirigía directamente hacia un enorme árbol de tronco grueso y visiblemente resistente, debía tratarse de un roble y era un obstáculo que Gohan no superaría, por lo que Goku se dispuso a detenerse frente al árbol y evitar la colisión, solo que sin darse cuenta sus pasos sobrepasaron a este, impidiéndole servir de escudo a su hijo.

—¡Gohan!

Escuchando los gritos de pánico y terror de Milk, todo sucedió en cámara lenta a ojos de Goku, sabía que probablemente no conseguiría proteger a su hijo pero se arrojó contra el roble de todos modos haciendo el esfuerzo de atraparlo de ser preciso, pero antes de darse cuenta la carriola impactó contra él árbol rompiéndose y el Son solo pudo intentar reaccionar y moverse lo más rápido que le fue posible. Todo sucedió tan velozmente que ni Goku ni Milk—preocupados como estaban—pudieron ver que fue Gohan quien pudo superar el miedo en el último momento y por instinto atravesar el árbol, de alguna forma su cuerpo había despertado un estado de autodefensa que le había permitido atravesar el árbol y pasar del tronco de este hasta aterrizar en brazos de su sorprendido padre que lo atrapó entre más tranquilo—por saberlo a salvo—y profundamente extrañado. Escuchando los veloces pasos de su esposa acercarse hasta donde ellos estaban, Goku alzó la mirada hacia el roble y luego la bajo hacía su hijo, intentando procesar lo que acababa de ocurrir y entender como había sucedido, ¿Su hijo había atravesado el árbol?, ¿Pero cómo? Tenía apenas un año, ni siquiera podía caminar, ¿Cómo era posible que hiciera algo así? Si el Son tenia aquellas incógnitas en la mente en nada debería de extrañar que Milk esbozase una sonrisa al llegar al lado de su esposo y sintiendo que él era el mejor héroe del universo por haber protegido a su pequeño, como madre ni siquiera cruzó por su cabeza que su pequeño niño se hubiese salvado sin ayuda y que quizás tuviese más poder de lo que imaginaban.

—Gracias al cielo estás bien— Milk no se sintió realmente tranquila hasta que Goku deposito a Gohan en sus brazos. —Tenía tanto miedo, pero papá vino al rescate, ¿cierto?— su pequeño hijo rió entusiasmado y olvidando el desastre que había estado a punto de ocurrir. —Sí, es muy fuerte— arrulló abrazándolo amorosamente.

—Lo siento, me descuide un segundo— se disculpó Goku mas sintiendo que eso no bastaba.

—No es tu culpa, yo también me distraje— negó ella sintiendo que no tendría caso sostener una discusión por ello. —Que travieso eres— regañó a su hijo, besándolo en la frente. —Sigamos con el paseo, ¿sí?— sugirió escuchándolo reír en respuesta.

La culpa no era solo de Goku, ella también se había distraído y afortunadamente todo había sido solo un susto, por lo que Milk prefirió no hacer reproche alguno en voz alta en el presente momento ni después, envolviendo protectoramente sus brazos alrededor de su pequeño Gohan que correspondió inmediatamente al abrazo, siempre sintiéndose inmensamente protegido en brazos de su madre así como inspirando su cálido perfume o escuchando su dulce voz mientras ella lo arrullaba, pero ahora inmensamente feliz porque si bien había pasado un susto muy grande, usar los poderes que innatamente había heredado de su padre le resultaba divertido, puede que en su mente infantil no supiera lo que era realmente pero sus instintos sabían decirle lo que debía hacer y se sentía bien, solo eso importaba al pequeño Son. Sintiendo como la sangre en sus venas dejaba de bullir a causa de la preocupación y sonriendo ladinamente, observando a su esposa con su hijo en brazos y quien se encontraba perfectamente ileso, Goku regresó la mirada hacia el perforado tronco del roble…no era su imaginación y lo sabía aunque solo él lo notara, de alguna forma Gohan había atravesado el tronco del roble poniéndose a salvo, ¿Pero cómo? Esa era la cuestión, inentendible en la mente del Son pues su hijo era solo un niño de un año y contando, pero este accedió a dejar de intentar entender o hallar una respuesta para lo ocurrido al sentir como los pasos de Milk se alejaban de su lado, accediendo por parte a continuar con el paseo y disfrutar lo que restaba de su día juntos.

Quizás en algún momento pudiera entenderlo.


PD: Saludos mis amores, prometí que actualizaría esta semana y lo cumplo, habiendo albergado mis dudas pues conseguí trabajo esta semana y estuve corta de tiempo, esperando como siempre poder cumplir con lo que ustedes esperan de mi, agradeciendo como siempre su apoyo, deseando siempre que mi trabajo sea de su agrado :3 Las próximas actualizaciones serán "Dragon Ball: Guerreros Saiyajin", luego "Kóraka: El Desafío de Eros", y si todo sale bien "Más Que Nada En El Mundo" :3 Esta historia esta dedicada a mi queridísima amiga DULCECITO311 (agradeciendo su apoyo desde el principio y apreciando su amistad y extrañando sus comentarios :3), a Zus (agradeciendo su aceptación y dedicándole esta historia por lo mismo, agradeciendo cualquier idea o aporte de su parte), a Casaco (agradeciendo muchísimo su opinión y siéndome inmensamente valiosa por lo que le dedico esta historia en agradecimiento), a Guest (profundamente agradecida por sus palabras, disculpándome por la demora y esperando cumplir con sus expectativas, dedicándole esta historia por lo mismo), a olivermarte15 (honrada de que tengamos la misma idea, dedicándole esta historia como agradecimiento por contar con su aprobación), y a todos quienes siguen, leen o comentan esta y todas mis historias :3 Como siempre, besitos, abrazos y hasta la próxima.

Cronología & Cambios en la Trama: iniciamos el capitulo con una situación muy critica para Bulma y que ire desarrollando en los próximos capítulos pues pese a lo mucho que ella se esfuerza, Yamcha no cumple con sus expectativas y ella misma no parece ser capaz de llevar un embarazo a termino y perdiendo ya tres hijos en menos de dos años, y su paciencia por las infidelidades de Yamcha empieza a agotarse. Por otro lado Goku y Milk asientan su tranquila vida familiar, el Son comenzando a añorar pelear pero también sintiéndose confundido por la fuerza que tiene su hijo y por su mismo desarrollo, aun no teniendo idea de que es un Saiyajin. Y cerramos el capitulo mostrando por primera vez al príncipe Vegeta y sus subordinados Nappa y Raditz, y antes de que pretendan crucificarme por cambiar lo visto o retratado en el anime y manga, les recuerdo que si originalmente Vegeta y los Saiyajin fueron representados como los grandes villanos de la trama eso se debió a que Akira Toriyama pretendía cerrar la historia con la saga de los Saiyajin. Por esto, elegí representar a Vegeta como un príncipe que piensa en el futuro de su raza por sobre todas las cosas y eso se mantendrá a lo largo de los hechos que tendrán lugar en el futuro, por lo que en esta historia los Saiyajin no serán lo villanos sino que Freezer y otros.

También les recuerdo que además de los fics ya iniciados tengo otros más en mente para iniciar más adelante en el futuro: "La Bella & La Bestia: Indra & Sanavber" (precuela de "La Bella & La Bestia"), "Sasuke: El Indomable" (una adaptación de la película "Spirit" como había prometido hacer), "El Siglo Magnifico; Indra & El Imperio Uchiha" (narrando la formación del Imperio a manos de Indra Otsutsuki en una adaptación de la serie "Diriliş Ertuğrul") :3 Para los fans del universo de "El Conjuro" ya tengo el reparto de personajes para iniciar la historia "Sasori: La Marioneta", por lo que solo es cuestión de tiempo antes de que publique el prologo de esta historia. También iniciare una nueva saga llamada "El Imperio de Cristal"-por muy infantil que suene-basada en los personajes de la Princesa Cadence y Shining Armor, como adaptación :3 cariños, besos, abrazos y hasta la próxima :3