Se había despertado al amanecer, a las 5:45, como era su hora habitual. Parecía que, aunque su cuerpo estuviese cansado, las costumbres eran mucho más fuertes. No se movió mucho, Kevin aún seguía profundamente dormido y al parecer los días anteriores no había pasado buena noche.
Aun siendo atrapada por los brazos de él, se movió un poco para alcanzar su teléfono móvil y poder ver si tenía mensajes de algo importante, de su primo Ben o incluso de los fontaneros/plomeros. Llevaba varias semanas, casi dos meses totalmente apartada de ese mundo gracias a sus exámenes y a su intenso estudio. No encontró nada importante, o por lo menos nada que le llamase la atención. Luego, aun sabiendo la respuesta, revisó la página web de su universidad, la liga Ivy, para ver si habían puesto ya las calificaciones de su examen de ayer. Por supuesto, no encontró nada.
-Vamos, Gwen, no han pasado ni 24 horas. Es imposible que estén ya las calificaciones.-pensó para sí misma.
Normalmente tardaban hasta una semana, por lo que podría pasar ese fin de semana con tranquilidad pudiendo olvidarse de estudiar y de planificar su día. O por lo menos ese era el plan, pero sabía que su mente no la iba a dejar en paz e iba a estar ansiosa por saber su última nota.
Parecía que los años de universidad se acababan para ella, habían sido bastante caóticos, incluso dejando de lado lo de ser fontanera/plomera a tiempo completo como en su adolescencia. Las clases, las asignaturas, los exámenes y sus apariciones como la chica de la suerte hacían que al acabar el día cayese en la cama agotada. Su rutina era excesivamente extenuante y lo único que podía hacer que desconectase y se relajase era aquel chico que ahora dormía tan profundamente.
A diferencia de sus años de adolescente, el osmosiano había crecido mucho y había evolucionado, gran parte por la influencia de Gwen en su vida. Se había vuelto más abierto con ella, más responsable, más protector e incluso a su parecer parecía más enamorado.
Pasaba por ella en su coche, la llevaba a cenar algo y luego iban a ver una película al cine o incluso se iban a ver las estrellas mientras tomaban algún batido de Mr. Smotthy. Eso era lo que normalmente hacían en sus citas de adolescente, pero, aunque ahora sus citas podrían muchas veces seguir el mismo patrón, él se había vuelto más abierto, hablaba sobre más temas íntimos con ella y parecía disfrutar mucho estando con ella, aunque no le prestase atención, como en los casos en los que tenía que estudiar o simplemente se ponía a leer. Solía acercase a ella, abrazarla si estaba tumbada o sentada en su cama y dormirse a su lado.
Nada que ver con sus quejas de adolescente y su inmadurez por no prestarle atención cuando estaban juntos porque ella estaba ocupada.
En esas tres últimas semanas, apenas se habían visto, solo algunos días para cenar juntos, en los que ella volvía rápidamente a su estudio. Ella se lo había comentado, que quería sacar la máxima nota posible en su último examen y que quería esforzarse al máximo. Él parecía de acuerdo y no se quejó, lo entendió y le dejó el espacio y el tiempo que necesitase.
En la soledad de su estudio, muchas veces si mente se desconcentraba y pensaba en qué era lo que estaría haciendo el osmosiano en ese momento. Se había acostumbrado demasiado a tenerlo cerca de ella, aunque estuviesen haciendo cosas diferentes, tenerlo en la misma habitación que ella le tranquilizaba. Era como si esa calma y pasotismo que tantas veces mostraba la relajase a ella y a su intranquila y ansiosa mente. Pensó muchas veces en mandarle un mensaje, en llamarle, o más bien en contestar sus llamadas, pero no, no podía. Era su último examen, quería concentrarse en sus estudios y sabía que si llamaba o quedaba con Kevin luego le iba a costar mucho separarse de él y volver a aquellos libros. Se lo repetía como un mantra "solo unos días más".
Lo que no se esperaba Gwendolyn era que el chico aparecería ayer en su casa, en la de él, aunque técnicamente ella vivía allí y apenas pisaba su dormitorio del campus, con un ramo de rosas amarillas, una caja de bombones y una cara de ¿arrepentimiento?
Se había muerto de amor, el chico le recitó un discurso diciendo todo lo que le importaba y el miedo que tenía de perderla luego de haberle tratado tan mal y haber pasado de él todos esos días. Realmente, se merecía una recompensa.
Miró el reloj, el tiempo había pasado y eran cerca de las 8 de la mañana. Pensó que sería una buena idea hacerle un rico desayuno mientras él seguía durmiendo un poco más. Se levantó sin hacer ruido y cerrando la puerta tras de sí para dirigirse a la pequeña cocina. Se le hacía extraño no tener a Zed siguiéndola por toda la casa y exigiendo su comida. Por lo que le dijo anoche Kevin, Ben se encargaría de cuidarla.
Empezó a cocinar un poco de bacon, huevos revueltos, un zumo de naranja y algunas tostadas con mermelada. Lo puso todo en una bandeja y fue hasta la habitación, no se sorprendió cuando le encontró en la misma posición, tumbado hacia arriba y medio tapado con la sábana. Colocó la bandeja en la mesita de noche, prendió una pequeña luz y se sentó en la cama. Con una mano empezó a acariciarle el oscuro cabello mientras empezaba a hablarle en voz baja.
-Dime, ¿cuánto tiempo piensas seguir durmiendo?
La respuesta, si se le podría llamar así, fue un quejido y un cambio en su posición, se giró hasta donde estaba ella para buscar su calor y abrazarse.
-Vamos, amor, se te enfriará el desayuno.
-Prefiero seguir durmiendo un poco más…- habló finalmente el chico mientras intentaba esconderse de la luz de la pequeña lámpara.
Notó como ella seguía acariciando su pelo, tras un suspiro, abrió los ojos y se encontró con las esmeraldas de ella mirándole con cariño. Se incorporó un poco para besar sus labios de manera breve para luego sonreírle.
-¿Y a qué se debe lo de desayunar en la cama?
Gwendolyn le acercó la bandeja colocándola a su lado en la cama al mismo tiempo que él se sentaba y pegaba su espalda a la pared mientras se ponía cómodo.
-Pensé que después de lo de estos días, te merecías una recompensa.
Empezó a comer con gusto después de bostezar, ella por su parte se quedó de pie al lado de la cama. Mientras devoraba una de las tostadas agarró su móvil para ver las noticias de fontaneros, empezó a hablar mientras lo hacía.
-Ya te dije ayer que no era necesario. Solo quiero que pasemos más tiempo juntos ahora que has terminado tus exámenes. Ya sabes, para recuperar el tiempo perdido. Podríamos avisar a Ben y a Kai para ir juntos a la playa y…- no pudo terminar la frase cuando notó movimiento debajo de la sábana, al apartar la vista de su teléfono se encontró a su novia entre sus piernas bajándole su ropa interior y llevando su boca hasta su…
-¡Espera..! ¿Pero qué haces..?
Gwen se sacó de manera lenta la punta de su boca, lo cual hizo que Kevin soltase una especie de suspiro para después mirarle fijamente.
-Creí que habías dicho que íbamos a recuperar el tiempo perdido…- dijo con un tono inocente que tuvo la virtud de encender a Kevin mientras su mano no soltaba su miembro, moviéndola de arriba abajo.
-Uff… Pero, podrías haber esperado a que terminase de desayunar…
-Mmmm… Tú tienes tu desayuno y yo tengo el mío…- tras decir eso volvió a su labor, usando su boca para degustar a Kevin.
El osmosiano maldijo internamente al no tener control sobre su cuerpo quien se había alegrado mucho con las caricias de Gwen. No había tardado en crecer y en endurecerse, después de todo llevaba varias semanas de sequía y él único consuelo que había tenido había sido su mano derecha.
Por supuesto, no pudo seguir desayunando tranquilamente, dejó la bandeja en el suelo y tiró su móvil a cualquier lado, ahora toda su atención estaba puesta en su anodita y en lo que le hacía. Se movía de manera lenta, pasando su lengua desde la punta hasta la base, con sus ojos cerrados como si ella estuviese disfrutando incluso más que él. Solo pudo suspirar ante esa imagen tan sensual de ella lamiéndole. Abrió sus enormes ojos verdes para mirarle fijamente e introducir su miembro en su boca, primero dejando la punta dentro notando como movía su lengua sobre él, para después ir introduciendo toda su hombría en su boca mientras sus ojos estaban fijos en los suyos. Lo hizo varias veces, de manera lenta, de arriba abajo mientras a él cada vez más le costaba quedarse callado.
Lo sacó de su boca, dejando un hilo de saliva que la seguía conectando a su despierto amiguito y empezó a depositar besos por todo lo largo de él, besos que poco a poco se fueron convirtiendo en mordidas, mientras una de sus manos acariciaba y tocaba sus testículos.
-Maldita Gwen… ¿Por qué todo lo tenía que hacer tan condenadamente bien?- pensó para sí mismo al tiempo que empezaba a gemir.
Aun recordaba su primera vez juntos y como la chica se había mostrado tan inocente y él tan confiado. Siempre solía ser de la misma manera, luchaban contra los caballeros eternos o el alienígena de turno y tras dejar a Ben en su casa, él iba a llevar a la pelirroja a la suya. Cosa que obviamente hacía, pero antes se iban a cualquier lugar apartado y se devoraban a besos y a caricias en el asiento de atrás del coche de Kevin. Habían sido muchas las veces en las que la cosa había subido de nivel pero que no había pasado nada, la estudiante de sobresaliente le decía que no quería que su primera vez fuese en su coche y él lo comprendía perfectamente.
No fue hasta que una noche, con la casa de Gwen completamente sola porque sus padres habían ido a visitar a una familiar que no había sucedido. El chico llegó a su casa para cenar juntos, ver una película en el sofá y luego marcharse él a su casa. Sin embargo, la cosa empezó a subir de intensidad, al principio con besos inocentes y cortos y luego a otros más intensos que hiciera que la chica se preguntase cómo se había concentrado tanto en los labios de su novio que no notó cuando pasaron de estar sentados tranquilamente mirando aquella película de miedo a estar ella tumbada en el sofá con Kevin encima besándola y quitándose la camiseta. Camiseta que fue ella la que empezó a descolocar para tocar la piel del chico.
En fin, que la cosa había empezado en su sofá y había terminado en su habitación, más concretamente en su cama. Con un Kevin moviéndose salvajemente sobre ella y ella abrazada y pidiéndole que no se detuviese y haciendo incluso que durante un momento perdiese el control sobre sus poderes. Una parte de la noche la pasaron así y la otra parte durmiendo desnudos y abrazados.
Desde esa noche, Kevin se adentraba en la habitación de Gwen algunas noches para hacerle alguna visita nocturna que acababa siendo una noche apasionada y silenciosa para no alertar a los padres de la princesa perfecta. Por supuesto, también su coche había sido lugar de encuentro para los amantes y poco a poco, la chica inocente había ido tomando más y más experiencia hasta volverse una experta a los ojos del osmosiano.
Y ahora, en ese momento, la tenía totalmente a su merced, sabiendo donde tenía que tocar para hacerle cantar como un ruiseñor con sus gemidos.
Cuando empezó de nuevo a meter su miembro en su boca, puso su mano en la cabeza de su novia para alentarla a ir más rápido. Para su pesar, no tardaría mucho en correrse.
-Gwen… Ya casi…- dijo mordiéndose el labio y concentrándose en retardar el momento todo lo que pudiese.
-Vaya… -dijo con una risita, cosa que le hizo fruncir el ceño.
-Han sido dos solitarias semanas, ¿sabes? No me juzgues si…
No pudo seguir hablando porque Gwen había acelerado el ritmo haciendo que cambiase sus palabras por gemidos y el nombre de su novia. No tardó mucho en venirse en la boca de ella, la cual se tragó todo lo que su novio había soltado, tragándoselo y relamiéndose en el proceso.
Usó varios segundos para recobrar el aliento y calmar su corazón, tras eso, se sentó en la cama y se dirigió hasta su novia. Le haría pagar por eso, la haría gemir tanto que la tendría rogándole y…
No pudo seguir con su plan porque la chica había usado sus poderes para volverlo a tumbar en la cama, atándole los brazos en el proceso.
-Ni siquiera lo pienses, Kevin.
-Oh, vamos, ahora es mi turno, preciosa.- dijo mientras le sonreía e intentaba forcejear con el maná de su pelirroja.
Le dejó atado mientras ella se quitaba bajo la atenta mirada de su novio la camiseta que había usado para dormir y los pantalones cortos junto con su ropa interior. Se sentó sobre el miembro de Kevin haciendo que notase su humedad mientras le miraba con una expresión orgullosa.
-Ya te has divertido bastante, Gwen. Me toca a mí.
-¿Ah, sí? ¿Y cómo lo vas a hacer?
Empezó a frotarse lentamente contra el pene de su novio que empezaba a ponerse duro de nuevo. Notaba su calor, su movimiento y lo mojada que estaba y lo único que podía hacer era gemir. Gwen se tumbó sobre él, uniendo sus pechos mientras él levantaba su cadera para seguir con ese encantador roce. Ella se acercó hasta sus labios, dándose un beso apasionado que culminó con ella introduciendo su miembro en su interior, ayudándose con una de sus manos.
Tras entrar en ella, sonrió al escucharle un gemido con su nombre y tras eso, empezó a moverse de arriba a abajo. Se dejó montar y hacer todo lo que ella quisiera. Le encantaba cuando él era quien la dominaba y la hacía gemir, pero no podía negar que le gustaba mucho sentirse a la merced de la anodita y que hiciese lo que quisiera con él. Kevin solía ser más agresivo y más rápido con sus movimientos, sabiendo como penetrarla y donde tocarla para que gritase de placer, pero cuando Gwen estaba al mando se solía empezar a mover de manera lenta y concisa, como un baile, un baile que llevaba a Kevin a la locura.
-Gwen… Suéltame… Necesito tocarte…
La chica le miró con una ceja levantada, escéptica, pero se lo permitió. El chico al haberse libre no cambió las tornas, la dejó a ella arriba, pero se sentó en la cama para poder agarrarla de la cadera para ayudarla con las penetraciones mientras él se entretenía mordiendo los pezones de ella.
Gwen puso sus manos en sus hombros, agarrándose de ellos para moverse mejor. Mientras notaba como el placer se le iba subiendo poco a poco a la cabeza y le hacía poner su mente en blanco. Le faltaba poco para alcanzar el cielo y eso Kevin lo sabía muy bien, una de sus manos se escabulló hasta su entrada, buscando su botón especial para acariciarlo y frotarlo como sabía que a ella le gustaba mientras con su otra mano le seguía agarrando la cadera.
Notó como sus uñas se adentraban en sus hombros y como ella le llamaba cada vez más y más alto. Llevó su boca a los labios de ella y los besó, metiendo su lengua en su boca mientras sus movimientos aceleraban. Cuando Gwen llegó al orgasmo separó su boca de la de él para clamar con un gemido con su nombre que había llegado.
Sonrió notando las contracciones en el interior de su novia apretando su pene por el recién clímax que había experimentado la chica, pero eso no quedaba así. Aprovechó que estaba recuperando el aliento abrazada a su cuello, mientras que con un movimiento la ponía tumbada en la cama con él sobre ella. Le besó el cuello y le agarró con seguridad la cadera para empezar a moverse sobre ella. Había estado tan desorientada por el orgasmo que no notó ni el cambio de posición ni cuando había empezado a penetrarla de nuevo. Solo pudo seguir aferrada al cuello de él mientras movía su cadera al mismo ritmo.
Kevin notaba que ahora le resultaba más fácil entrar y salir de ella, su entrada se había vuelto más resbaladiza. Buscó sus labios y se separó un poco de ella para moverse mejor. Fijó sus ojos oscuros en el rostro de ella, notando como sus mejillas estaban totalmente encendidas, sus dientes mordiendo su labio y sus ojos febriles y cristalinos enfocados en él. Esa hermosa vista solo tuvo la virtud de alentarlo en aumentar el ritmo y la intensidad de sus penetraciones., haciendo que su novia se aferrase con fuerza a la sábana.
-Kevin… No puedo más… Me volveré loca…
Una sonrisa pícara apareció en su rostro, sabía que le quedaba poco para volver a correr, pero antes de eso haría que su novia alcanzase el cielo de nuevo.
Se enfocó únicamente en eso, animado por los gemidos de su novia que parecían ir al mismo ritmo que sus movimientos. Amaba verla así, gimiendo y retorciéndose de placer debajo de él, pidiéndole más y más. Únicamente eran ellos dos y había echado mucho de menos esos momentos. Ella por su parte no podía pensar, tanto placer parecía haber desconectado su cerebro y solo estaba el nombre de su novio en su mente, nada más.
Para sorpresa del osmosiano, su novia cambió de forma, volviéndose anodita durante unos segundos, algo que ya había ocurrido durante su primera vez. Cuando se convirtió en ese ser de maná alcanzó el final acompañada de Kevin que se corrió totalmente dentro de ella, cayendo después sobre ella, sudado, jadeando, pero en especial feliz.
-¿Te apetece que vayamos al cine y a comer algo por ahí?-después de haber tranquilizado su respiración, Gwen preguntó aquello mientras le acariciaba el cabello.
Kevin por su parte respondió desde el cuello de ella algo parecido a un "Sí", respuesta que tuvo la virtud de hacer reír a la anodita.
Se levantó de la cama bajo la atenta mirada de su novio, se puso la camiseta que recién había tenido puesta la cual le quedaba bastante grande y su ropa interior.
-Iré a recoger lo del desayuno, tú ve a ducharte mientras.- dijo mientras se llevaba a la cocina la bandeja a medio comer que le había hecho al chico.
Por su parte, el cerebro de Kevin solo estaba enfocado y concentrado en lo bien que le quedaba su ropa a Gwen y en lo adorable que estaba con el pelo desordenado. Se sentó en la cama y estiró sus brazos, notando el cansancio en su cuerpo. De manera lenta y perezosa, salió de la habitación dispuesto a ir a la ducha, pasando por la cocina y viendo como la chica recogía los instrumentos que había usado en el desayuno para lavarlos. Se detuvo unos momentos para observarla, siendo testigos de sus movimientos y como en ocasiones su camiseta subía y dejaba a la vista su trasero.
No se lo pensó mucho y se acercó a ella, poniéndose detrás de ella y acorralándola contra el mueble de la cocina.
-¡Pero…! K-Kevin…
No pudo decir nada más cuando empezó a notar el cuerpo de su novio contra su espalda, sus brazos rodeándola y esos húmedos besos en su cuello que la hacían desconcentrarse con tanta facilidad. Pero lo que hizo que se tuviera que morder el labio fue sentir contra sus nalgas su miembro que al parecer volvía a estar duro.
Hizo un intento en vano de detener sus manos que se adentraron por debajo de la camiseta y empezaron a estimular de nuevo sus pezones que no tardaron en responder. Además, la boca de Kevin en su cuello, mordiendo y chupando por la zona y ese movimiento de cadera rozándose con ella estaban haciendo que perdiese sus fuerzas y tuviera que usar sus manos, colocándolas sobre el mueble, para mantenerse en pie.
Estuvo un rato así, jugueteando con su pecho con sus manos y con su boca en su cuello, para después bajar, poniéndose de rodillas, para quitarle su ropa interior y empezar a lamer su zona íntima.
Dejó de morder su labio para empezar a jadear y a gemir, mientras notaba como él la agarraba de la cadera y metía su cabeza entre sus piernas. Empezó de manera lenta, pasando su lengua tortuosamente por la zona y por cada uno de sus pliegues.
-Ufff… Amor, si sigues así…
Esas palabras solo le alentaron a seguir. Metió su lengua dentro de ella mientras con su pulgar acariciaba su clítoris para que el placer aumentase. Siguió así un tiempo, Gwen no pudo soportar estar más de pie y se dejó caer para quedar, si no estuviese apoyada en la cocina, sus piernas no hubiesen podido aguantar su peso.
-Más… Kev…
Sonrió al escucharla. Metió dos de sus dedos en su interior, lo cual no se le hizo difícil por la humedad que había presente. Siguió así, penetrándola de manera rápida mientras su boca succionaba su botón especial. No tardó mucho en escucharla gritar al llegar al orgasmo y como sus paredes vaginales apretaban sus dedos.
Gwendolyn jadeaba con los ojos cerrados. El orgasmo la había golpeado demasiado fuerte, pero abrió sus ojos sorprendida al notar como su pareja frotaba la cabeza de su miembro contra su muy mojada entrada.
-Hay que recuperar el tiempo perdido, ¿no es así?- al girarse le vio sonreír antes de notar como entraba en ella.
La penetró así, de espaldas a él mientras le agarraba de la cintura. Se echó sobre ella hasta llegar a su oreja y lamérsela y gemir ahí. Notó como las manos que tenía en su cintura subieron hasta sus pechos para agarrárselos. Estuvieron así un rato, hasta que Kevin salió de ella, la levantó y la puso sobre la mesa de la cocina, tumbada mirándole a él y volvió a entrar en ella. Con sus piernas abrazó la cadera del muchacho mientras sus brazos estaban alrededor de su cuello, atrayéndolo hacia ella y besando sus labios. Se corrieron ambos así, casi al mismo tiempo, y aún después de haber terminado, él siguió entrando y saliendo de ella de manera lenta mientras se besaban sin prisa.
Sin salir de ella, la llevó hasta la ducha y allí mientras el agua caía sobre ellos, siguieron besándose y haciéndose el amor. Él de pie y ella con su espalda en la pared de la ducha. Al terminar, se ducharon correctamente y se vistieron, para ir hasta el coche de Kevin e ir a algún sitio para comer algo, después incluso había pasado la hora de merendar y empezaba a oscurecer.
-¿Quieres que veamos la nueva película de Sumo Slammer?
-¿Estoy saliendo con Ben o contigo?- respondió su pregunta con otra mientras conducía hasta llegar a un establecimiento de comida rápida. – Lo que quieras, a mí me da igual.
-Perfecto. La película empieza en una hora, podemos comer tranquilamente y luego comprar los tickets.
Kevin acercó su coche hasta la ventanilla donde se hacían los pedidos y tras tener su comida, aparcó en uno de los estacionamientos. Comieron tranquilamente dentro del coche escuchando música mientras hablaban y se ponían al día de lo ocurrido esas tres semanas. Gwen se comió sin ninguna prisa su hamburguesa, mientras que él la devoró al segundo, incluso luego fue a buscar otra más.
Gwen se encontraba sentada en el asiento del copiloto, viendo como su novio se terminaba su segunda hamburguesa. Se quitó el cinturón de seguridad y llevó su mano sobre el paquete de Kevin, acariciándoselo sobre el pantalón, quien le miró con una expresión interrogante.
-¿Aun no te has quedado satisfecha?
-Tú mismo lo has dicho antes, hay que recuperar el tiempo perdido, ¿no?
Desabrochó el pantalón vaquero del chico, haciendo que saliera su miembro y empezando a masturbarlo con una mano de manera lenta. El osmosiano tiró a la parte de atrás el envoltorio de su hamburguesa, luego se encargaría de limpiarlo, ahora estaba ocupado con otra cosa. Se acercó hasta a ella y empezó a besarla mientras introducía su mano por debajo de su falda y empezaba a acariciarla. Los besos empezaron a alcanzar más y más intensidad al igual que las caricias.
-Creo que lo mejor será que mueva el coche a otro lugar…
Vio a su novia asentir y puso su coche en marcha, aunque su coche tuviese los cristales tintados de negro y no se viera con facilidad lo que sucedía dentro del coche. Era mejor irse a un sitio apartado.
La chica siguió jugando con su miembro durante el trayecto y cansada de usar su mano, se agachó para usar su boca.
-Si sigues así, harás que choque el coche…
Se fueron a un lugar apartado y se trasladaron a los asientos de atrás, allí no perdieron el tiempo y empezaron a besarse y apartar un poco su ropa para amarse. Él sentado y ella sobre él, esta vez no tardaron en terminar y en correrse. Juntaron sus frentes sudadas mientras intentaban recuperar el aliento para luego besarse con cariño.
-Creo que lo de hoy es un nuevo record.
Gwen respondió con una risita mientras le besaba en la mejilla.
-Ya no llegaremos a tiempo para la película, creo que lo mejor será que vayamos al cuartel del abuelo para recoger a Zed.
Tras asentir, volvió a ponerse en su asiento para poner rumbo hasta el cuartel de los fontaneros/plomeros. No tardaron demasiado en llegar, Zed al ver a Gwen se lanzó a por ella lamiéndole la cara.
-Yo también te he echado de menos, pequeña.
…...
Hacía tiempo que no me pasaba por aquí y que no escribía nada que no fuese mi propia historia. Hace unos días me vi un vídeo de esta parea, la cual me encantaba cuando me vi la serie hace unos años y claro, se ha vuelto mi nueva obsesión.
No sé cuantos capítulos haré, me gusta hacer pequeñas colecciones de capítulos (algunos van practicamente seguidos, otros que van bastante más adelante o incluso antes, etc) para sí, si me canso de escribir sobre ellos, no se quede como una historia inconclusa. Y si luego más adelante me vuelve la obsesión por el Gwevin, seguir escribiendo. Un plan sin fisuras.
Ahora mismo, tengo unos 4 capítulos escritos. Unos más largos, otros más cortos, pero ahí están. Lo iré subiendo cuando les haga una revisión.
Sé que seguramente no tenga ni muchas lecturas ni siquiera comentarios, pero si te encuentras con esta historia y te gusta, agradecería el apoyo. Además, de que si tienes alguna idea para capítulos posteriores, la sugerencia será bienvenida
