Solo había apartado la vista un solo segundo. Y esa fracción de tiempo había bastado para que aquel rayo de luz impactase de lleno en su cuerpo. Vio como le daban y como caía al suelo inconsciente.
Como siempre, Kevin había recibido un aviso de los fontaneros sobre los forever knight y al ir a investigar le había encontrado haciendo algo grande. Nunca habían visto a tantos caballeros juntos y mucho menos con un arma tan imponente como aquella. Al parecer, su objetivo era destruir la luna por la creencia de una leyenda en la que era un huevo de dragón que eclosionaría y destruiría a la humanidad. Tanto Ben como Kevin rieron al ver como Gwen entornaba sus ojos en blanco al escuchar semejante estupidez.
Por lo tanto, habían irrumpido allí y se habían liado a golpes. Ben se ha había convertido en aquel enorme dinosaurio y Kevin se había blindado con un metal cercano, mientras ella se quedaba un poco más atrás para darles cobertura e indicaciones.
Todo iba bastante bien. Todo iba como siempre.
No estaban siendo un gran problema, únicamente lo que le preocupaba al trío era la gran cantidad de soldados, pero con la ayuda de Ben ese número bajó rápidamente.
Uno de los caballeros, malherido y aturdido por uno de los golpes de la cola del saurio, puso aquella máquina en marcha intentando apuntar a su objetivo en el cielo.
-¡Ben! ¡No dejes que dispare el láser!- exclamó su prima al saber las intenciones de aquel sujeto, Ben cambió rápidamente a spidermonkey y le empujó, haciendo que la máquina cambiase de dirección.
Durante el forcejeo entre ambos, el caballero accionó la máquina que empezó a acumular energía.
-¡Tennyson, si esa cosa lanza el láser, estaremos jodidos!
-¡Es muy fácil para ti decirlo!- gruñó mientras su contrincante le empujaba y sentía como otros caballeros le agarraban de dos de sus cuatros brazos para separarle de él.
La máquina empezó a cargar energía, Kevin observó la dirección a donde apuntaba la máquina y vio que su novia estaba en esa dirección lidiando con algunos de estos caballeros.
-¡Gwen!- corrió hacia su dirección, debía hacer algo para alejarla de ese lugar. Sintió como una enorme luz iba hacia a ellos, pero por suerte, pudo empujarla al suelo y poner su cuerpo para recibir el golpe.
Solo pudo gritar su nombre mientras le veía caer. Sentía que su cuerpo no le respondía como debería y que sus ojos la estaban engañando. Se levantó rápidamente del suelo y fue a ver como se encontraba el chico, quien había perdido gran parte del material que recubría su cuerpo y estaba empezando a sangrar de la cabeza.
No tardó en verse rodeada por sus enemigos, echó un rápido vistazo a Ben quien en ese momento no podía socorrerla. Empezó a jadear, hiperventilando.
-Como os atrevéis…
Ben vio una enorme explosión de luz y como los caballeros eternos salieron volando, se libró en ese instante de confusión de aquellos que le estaban reteniendo y escaló para ver la situación.
-Oh, Gwen…
Su prima se había vuelto completamente anodita y estaba usando sus poderes para apresar a sus enemigos y destruir el lugar. Vio como lanzó maná en dirección a la máquina que había lanzado el láser y ésta explotó en el acto.
Estaba destruyendo todo a su paso, en un intento desesperado de alejar a sus enemigos de Kevin. Se movió hasta llegar a su prima, quien al notar movimiento se giró para atacar.
-Calma, Gwen, soy yo.- sabía que estaba severamente enfadada y estaba dispuesta a arrasar con todo.- Tenemos que irnos…
-¡No! Voy a destruir este lugar. Ellos… ¡Ellos...!
-Gwen, no dejes que tanto maná nuble tu mente.- Ben cambió a su forma humana y se acercó lentamente hacia a ella.- Tenemos que llevar a Kevin a algún hospital.
Al escuchar aquel nombre, poco a poco su maná sobrante fue desapareciendo dejando ver a la pelirroja de siempre con un rostro angustiado y dejando caer lágrimas. Dejó escapar su aliento cuando Ben se agachó a revisar a Kevin, ella no había querido acercarse ni tocarle demasiado, temiendo que eso pudiera hacerle daño o agravar aún más su situación.
-Sigue respirando.- aquello le dio algo de calma.- Pero tenemos que llevarle a algún sitio rápido. No me gusta ni la herida de la cabeza ni la del pecho.
Ben iba a agarrarlo del brazo para levantarlo, pero Gwen se lo impidió y le levantó con su maná de forma lenta y sutil. Cualquier movimiento brusco podría ser peligroso.
Le llevaron hasta su propio coche y sacaron sus llaves del pantalón, colocándole en el asiento de atrás junto con Ben para asegurarse de su estado todo el camino. Gwen se puso al volante y arrancó el motor que rugió con fuerza.
-Vale, vale… ¿A dónde le llevamos?- preguntó Gwen mientras aceleraba y sobrepasaba rápidamente los 100 kilómetros por hora.
-¿Y me preguntas a mí? Tú eres siempre la de los planes.
Tanto Gwen como Ben se debatían donde llevarle, ¿a un hospital para humanos? Pero siendo osmosiano quizás hubiese algo diferente en su cuerpo. Y, además, ¿cómo le explicarían su estado?
"Hola, venimos de luchar contra unos locos vestidos como en la edad media y armados con máquinas alienígenas, nuestro amigo ha sido alcanzado por un láser gigante que iba a destruir la luna, ¿podría atendernos, por favor?"
Les tomarían como locos y quizás llamarían a la policía. No querían dar demasiadas explicaciones, querían que le revisasen rápido. Necesitaba que le revisasen rápido.
-Con los fontaneros… Seguro que el abuelo Max conoce a gente que le pueda curar.
-Bien, vale. Buena idea. ¿Y dónde está eso? - preguntó Ben desde los asientos de atrás.
-¿Cómo quieres que lo sepa? Kevin siempre es el que conducía y nos llevaba a los sitios.- se estaba empezando a frustrar y a enfadarse mientras apretaba el volante con sus manos.
-Kevin siempre hacía que apareciese la ubicación en esa pantalla…-murmuró Ben mientras señalaba la pequeña pantalla del auto y alargaba su mano.- Quizás si empezamos a darle a algún botón…
-¿A algún botón? ¿Tú has visto este coche? ¡Está lleno de botones por todos lados!- Gwen apartó una de sus manos del volante para darle un pequeño manotazo a la mano de Ben que se acercaba desde atrás.- No quiero que empieces a tocar botones, este trasto podría empezar a lanzar misiles o a eyectar mi asiento.
-¿Y entonces que hacemos? Estás acelerando sin saber a dónde vamos.
-Llama al abuelo Max, él nos dirá a donde ir.
Ben rápidamente sacó su teléfono móvil de su bolsillo e hizo lo que le dijo. No tardó en contestar y Ben le explicó la situación.
-No sabemos donde ir…- se quedó callado escuchando al anciano mientras asentía, Gwen le miró por el espejo esperando que hablase.- Vale, envíame la ubicación e iremos de inmediato.- Volvió a hacer otra breve pausa.- El abuelo pregunta si sabes qué tipo de láser era.
-¡¿Pero cómo quieres que yo sepa qué tipo de láser era?!- preguntó mientras giraba de manera brusca y Ben luchaba por agarrarse a algo mientras sostenía a Kevin.
-Dice que quizás así puedan saber qué tipo de herida tiene para tratarle. Si es un láser de módulo Atrocio o de Arburia… -Ben se despidió de su abuelo antes de que su prima le lanzase su maná o estrellase el coche.
-¿Q-quién está conduciendo mi coche?- La trémula y débil voz de Kevin llegó de manera leve y ahogada hasta a ellos. Al parecer aquella conversación y los fuertes giros que había hecho con el coche le habían ayudado a volver a estar consciente. Gwen sintió como se le llenaba el pecho de alivio.
-No te muevas, Kevin, te estamos llevando hasta el cuartel de los fontaneros para que te curen.
-Yo… No puedo ver bien… Y no siento… mi brazo derecho…- la voz poco a poco se iba apagando mientras él empezaba a cerrar sus ojos de nuevo.
-¡Ben, no dejes que se duerma!- el nombrado miró asustado a su prima con su cara gritando que qué demonios quería que hiciese.
-Kevin, vamos.- empezó diciendo mientras le movía levemente haciendo que gruñese un poco por el dolor y le daba palmadas en la cara. Al no haber respuesta verbal pensó en que podía hacer para que respondiese. - ¡Gwen le ha dado un golpe a tu coche!
-Sigo preguntándome como le dieron el carnet con lo mal que conduce…- comentó con los ojos cerrados. Al escuchar eso, Ben dejó escapar una risa entre dientes.
La pelirroja inspiró por su nariz para intentar relajarse y no lanzarle del coche en marcha, pensando en que prefería tenerle consciente hasta llegar hasta el cuartel, aunque fuese diciendo tonterías.
-Y nos ha salvado a todos. Deberías haberla visto destrozando las máquinas y mandando a volar a los caballeros eternos.- le contó Ben mientras Kevin intentaba mantener sus ojos abiertos.
-No esperaba menos de mi chica…
Ben sonrió ante lo dicho, guardándose las ganas de molestarle para cuando estuviera más recuperado.
La chica por su parte no pudo evitar esbozar una sonrisa y sonrojarse un poco. Kevin siempre había sido muy cariñoso con ella y no desaprovechaba cualquier oportunidad para besarla y abrazarla, además de hablarle con algún apodo cariñoso, pero siempre lo hacía en privado. Se le hacía raro escucharle decir algo así delante de Ben sabiendo las bromas que podría hacerle, aunque bueno, suponía que era por el estado en el que se encontraba.
Tras unos minutos más tarde, llegaron al cuartel donde Max y algunos médicos fontaneros esperaban para encargarse de la situación. Sacaron a Kevin del coche y le pusieron sobre una camilla, rápidamente le colocaron una mascarilla de oxígeno y empezaron a tomar sus constantes vitales. Ben y Gwen siguieron a la camilla, pero su abuelo les detuvo.
-Voy a ir con él.- aseguró la pelirroja mirando fijamente a su abuelo que la había tomado del hombro.
-Ahora no puedes hacer nada, Gwen. Deja que ellos se encarguen de Kevin.
-¡Pero yo…!
-Es lo mejor, Gwen.- murmuró Ben colocando su mano sobre su espalda para confortarla.
-Será mejor que vayáis a descansar mientras nos informan de su estado.
A regañadientes, Gwen asintió. Para su sorpresa, a ellos también les revisaron, curándoles algunas magulladuras que tenían y heridas leves. Tras eso, se fueron a una sala de descanso donde comieron algo para recuperarse.
Los tres esperaron juntos hasta que tuvieron noticias de su estado.
-¿Y podemos venir aquí siempre que estemos heridos o que necesitemos algo?- preguntó Ben a su abuelo mientras se comía aquel plato alienígena.
-A pesar de vuestra juventud, sois fontaneros. Los tres. Estarán encantados de echaros una mano cuando lo necesitéis.
-¡Eso es genial! ¿Has escuchado, Gwen?
Asintió sin mucho ánimo y sin tocar apenas su comida.
Uno de los médicos que les habían recibido entró en la sala y se acercó hasta a ellos, diciéndoles que, si querían ver a su compañero, le siguieran. Gwen y Ben se levantaron rápidamente y le siguieron hasta aquella habitación. Al entrar se lo encontraron en una cama, con un suero conectado a su brazo izquierdo, el derecho totalmente vendado al igual que su frente y por el borde de su camiseta podían observar más vendas, por lo que supusieron que también le trataron la herida del pecho.
Al verles, les saludó con un pequeño movimiento de brazo y una sonrisa. Antes de ir junto a él, Gwen le preguntó al médico por su estado.
-Bueno…- empezó mientras leía los papeles que tenía en su mano.- Pensábamos que la herida más preocupante era la de su pecho, pero su brazo derecho recibió gran parte del impacto. Si no se hubiese cubierto con él, ahora mismo no estaría ahí. Tiene una pequeña contusión en su cabeza que puede mantenerle mareados los próximos días…
-¿Puede irse a casa?
-Sí, pero se le recomienda reposo durante algunas semanas.
-No se preocupe, lo hará.- Kevin recibió la severa mirada de Gwen advirtiéndole que si no hacia el reposo, debería prepararse para las consecuencias.
El médico les dejó y entre Ben y Gwen ayudaron a Kevin a sentarse en la cama.
-¿No sería mejor que se quedase aquí unos días?
-Quiero irme a casa.- respondió con la voz seca Kevin a Ben mientras mantenía uno de sus ojos cerrados por el enorme dolor de cabeza que tenía.
-Le llevaré a casa para que pueda descansar.- dijo Gwen mientras agarraba de la cintura a su novio y él pasaba su brazo sano por los hombros de ella. La pelirroja se quedó unos segundos observando a su primo que seguía al lado de su abuelo.- ¿No vienes, Ben?
-Ehh… Me voy a quedar con el abuelo, quiero explorar un poco los cuarteles. No te preocupes, luego volveré a casa transformándome.
Tras eso, se despidieron y fueron al coche del osmosiano que se dirigió hacia la puerta del piloto, llevándose una mirada severa de Gwen quien le estaba ayudando a andar. Con todo su pesar, se sentó en el asiento del copiloto, aquel que solía ocupar su novia la mayoría de las veces. Le ayudó a sentarse, y tras eso, dio un largo suspiro, Gwen no supo si era de alivio o por el dolor por haberse movido.
Empezó el viaje en silencio, la anodita le echaba miradas al chico quien parecía dormitar en su asiento. Tenía el rostro bastante pálido y su respiración no era todo lo tranquila que hubiese deseado, pero por lo menos le calmaba saber que estaba bien, algo malherido, pero bien. Soltó una exhalación, notando como todo ese estrés de ver a su pareja en ese estado se había ido, pero toda aquella tensión se estaba convirtiendo en cansancio y cada vez se le hacía más difícil enfocarse en la carretera. Pensó en todas esas veces en las que Kevin tras una ardua lucha tenía que llevarles de vuelta a Bellwood en su coche y tanto ella como su primo se quedaban dormidos, dejándole solo enfrentándose a su agotamiento.
Se paró en un semáforo en rojo, y aprovechó para apartar el flequillo oscuro y tocarle la frente, tal y como había imaginado tenía algo de fiebre. Aunque bueno, no era difícil notar como sus mejillas estaban sonrosadas con lo empalidecido que tenía el rostro.
Sintió la mano de su novio agarrando la suya y luego le vio sonreír. Estaba segura de que sabía que estaba muy preocupada por él y quería relajarla.
-Estoy bien. Bueno, mejor que antes.
-No entiendo como consigues que siempre este preocupada por ti.- sabía que ese tono molesto era una fachada y que se alegraba de verle algo mejor.
-Me gusta que te preocupes por mi.- pronunció con un tono de voz algo más débil de lo normal pero mantuvo su sonrisa arrogante.
No respondió, siguió conduciendo por la carretera, estaban próximos a Bellwood, en solo unos minutos llegarían a su destino.
-¿Te dejo en casa de tu madre?-la pregunta quedó en el aire e incluso Gwen creó que Kevin se había vuelto a dormir, pero le vio mirando por la ventanilla.- ¿Kevin?
-Déjame en mi garaje.
-¿En tu garaje? ¿En tu estado? ¿Puedes dejar de pensar en tu maldito coche por solo un día?- esquivó la mirada asombrada y enfadada de su novia mientras intentaba mascullar algo.
-No quiero que mi madre me vea en este estado. Estaré bien en el garaje, tranquila.
No dijo nada más. Entendía aquello, sabía que intentaba preocupar a su madre lo menos posible. Siempre decía que su madre ya había sufrido bastante con él cuando se fue de casa siendo tan joven.
Condujo en silencio por las calles de Bellwood, las cuales a esas horas estaban casi desiertas.
-Gwen, ¿te has perdido?- preguntó el chico viendo como cada vez se adentraba más y más en el centro de aquella ciudad y su garaje estaba en las afueras.
-No voy a dejar que mi novio herido duerma en su garaje donde no tiene ni una simple cama. Te llevo a mi casa.
-No creo que a tus padres les parezca una buena idea.
-Mis padres mañana por la mañana se van a hacerle una visita a mi hermano. Tendré la casa sola para mí. Si no quieres quedarte con tu madre, te quedarás conmigo.
No tuvo nada que objetar. Gwen aparcó el coche y le ayudó a salir de él. Con ayuda de su maná subieron por la ventana de su habitación y le dejó sentado en la cama. Tras dejarle ahí, se puso delante de él mirándolo desde arriba para después darle una bofetada.
-¿Gwen?- preguntó Kevin asombrado y confundido mientras se ponía la mano en su mejilla golpeada.
-Eres… Eres un completo idiota. No debiste haberme protegido de ese ataque. Me podría haber protegido con algún escudo o algo. Y tú…- sabía que era mentira, no le hubiese dado tiempo a invocar alguno ni a esquivar el ataque, pero se sentía enfadada, con él y con ella misma.
Por favor, ella era la que les mantenía protegidos con sus conjuros y sus escudos mientras ellos se encargaban de la ofensiva mayormente. Sentía que había fracasado y ese fallo casi le cuesta la vida de Kevin. Nunca se hubiese podido perdonar si por su culpa, Kevin hubiese muerto.
El osmosiano iba a reclamar algo con el ceño fruncido y por su, según él, injusta bofetada, pero su línea de pensamiento se cortó al verla llorar. Y justo en ese momento, se dio cuenta de lo que pasaba, durante las últimas horas atrás la chica había tenido una cantidad de sentimientos y emociones que estaban estallándole en ese instante y no sabía cómo gestionar. Y el resultado de eso, había sido explotar contra él.
Le agarró del brazo y la sentó en su regazo mientras la abrazaba como podía. Dejándola que se desahogase e intentándola relajar.
-Todo está bien. No me ha pasado nada…- le susurró en el oído notando como tenía pequeños espasmos por el llanto.
-Casi te pierdo…
-No me vas a perder.- la pelirroja notó como le daba un beso en el cabeza.- Además, prefiero recibir yo todos los ataques antes de pensar si quiera en que te puedan hacer daño.
Soltó una pequeña risita mientras se separaba un poco de él y se secaba las lágrimas, para después darle un suave beso en los labios que él recibió con gusto. Le hizo bastante gracia el gesto de verle intentando mantenerse despierto, estaba segura de que estaba cayéndose por el cansancio y todas las heridas que tenía. Le ayudó a tumbarse en la cama y le tapó con una manta.
Ella por su parte, fue a su cuarto de baño para darse una ducha rápida, lavarse los dientes y ponerse el pijama. Al volver a su habitación, no le extrañó al encontrarle profundamente dormido, apagó la pequeña luz de su mesita de noche y, con mucho cuidado, se abrazó a él, poniendo su cabeza en el lado izquierdo de su pecho. Esa noche se iría a dormir con la tranquilizadora sensación de que ese corazón seguía latiendo a su lado mucho tiempo más.
…
Pues hasta aquí este capítulo. No sé si era lo que esperabais con situaciones límite, pero he hecho lo que he podido. Termine de escribir este capítulo ayer por la noche pero quería darle una pequeña revisión antes de subirlo. Espero que os haya gustado. Me gustaría subir mínimo un capítulo a la semana (esa es la intención). Muchas gracias a maria tortell ASOKAN. Tengo aún dos capítulos ahí guardados para salir, pero sabéis que me gusta saber vuestras sugerencias por si puedo ir introduciéndolas poco a poco. Me hacéis muy feliz con vuestros comentarios, me animan y me motivan mucho a seguir escribiendo. Gracias por leer y pasad una buena semana!
