Sus ojos verdes se enfocaron en el reloj que había en la sala de estar, dando un suspiro al darse cuenta que llevaba 20 minutos encerrada en esa conversación que sentía que no iba a llegar a ningún lado.
Todo en su día había seguido su habitual rutina. Se había levantado temprano, había salido a correr un poco, se había dado una ducha rápida, había ido a clase, había entrenado kárate, había peleado contra alienígenas y luego había ido a tomarse con los chicos un batido a Mr. Smoothy. Todo absolutamente normal.
Todo normal hasta que había llegado a su casa y se había encontrado a sus padres sentados en el sofá esperándola. Para según ellos, hablar con ella. Aquello no le dio buena espina desde el inicio. La última vez que sus padres la confrontaron para hablar así con ella fue cuando Ben se había visto obligado a contarle a sus padres sobre sus actividades heroicas y la arrastró a ella con él, haciendo que la castigasen. Se sentó en uno de los sofás de la sala, justo el que estaba frente a sus padres y esperó a que ellos comenzasen la conversación.
Tal y como esperaba, su madre fue quien tomó la iniciativa. Natalie le preguntó de manera casual por sus recientes calificaciones en su instituto. Gwen sin llegar a entender demasiado, simplemente respondió con un toque de cansancio en su voz.
-Como siempre, mamá.
Desde que era una niña, podía enorgullecerse de no haber sacado nunca menos de una "A". Sus padres le habían inculcado desde muy pequeña, tanto a ella como a su hermano, la importancia de la disciplina, la educación y la inteligencia. Además de eso, desde siempre le había atraído mucho la lectura. Recordaba con cariño como su abuelo Max le leía libros de cuentos cuando ella aún no sabía leer bien.
Por un instante, pensó que sus padres se estaban preocupando de que sus batallas nocturnas, estuviesen interponiéndose con sus estudios o que la cansasen y eso significase que no rindiese en el instituto.
Y por supuesto, esa fue el siguiente tema que salió en la conversación. Esta vez fue su padre quien trajo el tema. Simplemente se encogió de hombros, explicándoles que ya estaba acostumbrada y que no había nada de lo que preocuparse.
Tanto a Frank como Carl les había pillado de sorpresa que sus hijos se estuviesen dedicando a ese trabajo, al igual que su padre. Y más aún, les había sorprendido saber que, durante esas vacaciones de verano, ambos estudiantes con tan solo 10 años hubiesen estado luchando contra verdaderos monstruos. Por su parte, Frank no supo cómo sentirse al saber que su pequeña hija había heredado de su familia esos rasgos tan peculiares que tenía su progenitora.
-No hay nada de qué preocuparse. Tanto Ben, Kevin como yo estamos acostumbrados.
Vio como sus padres cruzaron sus miradas después de haber dicho eso.
Ah, ya entiendo.
Gwen se dejó caer su espalda en el respaldo del sofá y deseó con todas sus fuerzas que sus padres no siguiesen con ese tema.
Su madre fingió que tosía y vio como su padre empezaba a farfullar sin saber muy bien cómo empezar.
-Y ese chico… Kevin. ¿Aún es tu novio?
Inundó sus pulmones todo lo que pudo para luego soltar el oxígeno. Y ahí estaba el tema del que sus padres querían hablar desde el principio. Su relación con Kevin.
-Sí, Kevin es mi novio. Aún. - la última palabra la dijo con un tono molesto que no se esforzó por ocultar.
-Sabes que te queremos, cariño…- Gwen entornó los ojos sabiendo muy bien a donde se iba a dirigir la conversación.- Pero tanto tu padre como yo, pensamos que… Kevin no es adecuado para ti.
-¿Adecuado?- repitió ella mientras se cruzaba de brazos y levantaba una ceja.
-Lo que tu madre quiere decir es que Kevin… Bueno, ya sabes…
-¿No es adecuado para mí o no cumple vuestras expectativas?- escupió molesta mientras sostenía la mirada a su madre que parecía no dar crédito al tono y a las palabras de su hija.
-¡Gwen!- le llamó la atención haciendo que la adolescente frunciese sus labios y girase el rostro.
Sabía que ese tema iba a llegar tarde o temprano, pero quiso pensar que sus padres no se meterían en su vida amorosa. Kevin era exactamente el chico con el que ningún padre quería que hija estuviese. Grosero, pícaro, descarado, musculoso, con un coche deportivo y con un pasado algo turbio… Sin contar que sus padres no sabían que era un ex convicto. Información que ella no pensaba proporcionarles.
Aun así, ella conocía bastante bien a Kevin y sabía que toda esa fachada de tipo duro era únicamente para escudarse. Se alegró de que no hubiese estado delante de esa conversación porque sabía que sus padres podrían decir cosas que pudiesen dañarle y darle más inseguridades.
-Solo estamos preocupados por ti, Gweny.- su madre bajó su tono para intentar empatizar con ella, la mayor sabía que subir el tono y empezar a discutir solo empeoraría las cosas.
-¿Preocupados exactamente por qué?
-Kevin parece un chico que… Podría hacerte daño, cariño.
Contuvo sus ganas de reírse ante esa frase para no hacer enfadar a sus padres.
-Estoy bastante segura de que Kevin no me haría daño, papá.
Y era cierto. La primera preocupación del osmosiano durante la batalla era ella y que no saliese dañada. Bueno, ella y su coche. Se había arriesgado más veces de la que podía recordar para recibir el daño, como la vez que la protegió del Highbreed en su garaje. Sabía que Kevin no le haría daño y, en caso de que ese fuese su intención, ella sabía defenderse perfectamente.
Aun así, entendía la preocupación de sus padres, sabía que solo querían protegerla de cualquier peligro y también sabía que Kevin no era el prototipo de pareja que su madre quería para ella. Pero necesitaba dejar las cosas claras en ese momento. No quería tener esa conversación a menudo ni que le dijesen nada a Kevin que pudiese hacerle dudar de él mismo.
-Papá, mamá, entiendo vuestra preocupación. Pero conozco perfectamente a Kevin y sé que nunca me haría daño. Puede que penséis que no es adecuado para mí, pero es quien he elegido como mi pareja. .-hizo una pausa antes de proseguir.- Cuando vino la abuela Verdona vosotros me dejaste la elección de ir a Anodyne con ella o de quedarme porque confiabais en mí. Confiad también en mí en esto.
Su madre iba a decir algo, pero la mano de su marido en su hombro la hizo callar. Natalie vio cómo su esposo negaba con la mirada, sabiendo que era inútil seguir con la conversación.
-En eso tiene razón, Natalie. Desde pequeña, Gwen ha sido una niña responsable y sabía lo que era adecuado para ella. Creo que se ha ganado nuestra confianza.
-Está bien.- se giró para mirar a su hija que sonreía tranquila al ver que su padre le iba a dar un voto de confianza a su novio.- Aun así dile a Kevin que le estaré vigilando.
Gwen se rio ante eso y se despidió para irse a dormir a su habitación. Esa conversación había sido más agotadora que toda la batalla contra la invasión de los highbreed. Empezó a subir los escalones hasta que su padre volvió a llamar su atención. Desde las escaleras le miró esperando que hablase.
-Gwen… Esto…- vio como su padre se rascaba la mejilla buscando las palabras.- Quiero que sepas que confiamos en ti, pero dile a Kevin que no se olvide de usar protección… Ya sabes, durante las batallas…
Giró su cabeza sin llegar a entender a lo que estaba refiriendo y cuando entendió el sentido de aquella frase sintió como sus mejillas empezaban a arder de la vergüenza.
-¡Papá!
Tras eso subió a su habitación y cerró la puerta, soltando un largo y profundo suspiro. Miró su escritorio con algunos libros abiertos, lo último que le apetecía en ese momento era ponerse a repasar sus lecciones de ese día de la escuela. Por suerte, mañana no tendría que levantarse temprano al ser sábado. Se tiró a la cama boca abajo aún con su uniforme puesto.
Esa conversación le había dado dolor de cabeza.
Busco su móvil y marcó el número de Kevin, el chico no tardó en responder.
-Hola. - murmuró con tono cansado mientras se acomodaba en la cama.
-Hey, es raro que me llames a estas horas. ¿No estás estudiando?
-Hoy no. He tenido una larga conversación con mis padres y la verdad que es lo último que me apetece. ¿Y tú qué haces?
-Nada. Estaba viendo un poco el canal de historia.- Gwen llegaba a escuchar la voz de la tele de fondo.- ¿Todo bien?
Sonrió ante su preocupación, quizás la estaba notando más apagada que de costumbre.
-Sí, solo… Solo te echaba un poco de menos.
-Nos hemos visto hace un rato, aunque bueno, sé que soy irresistible para ti.- comentó en tono de broma a su novia para intentar levantarle un poco el ánimo.
-Bueno, yo por lo menos no me pongo gruñona cuando estoy un par de días sin verte.
-Voy a tener que enseñarle a Tennyson a tener la boca cerrada.- gruñó al saber quién le había dado esa información a su novia.
Hubo un pequeño silencio en la conversación que solo era roto por el sonido de sus respiraciones.
-¿Necesitas que vaya a verte?- a través del teléfono pudo escuchar cómo se levantaba de su cama y apagaba la televisión.
-Eres un amor, pero no quiero molestarte. Además, pronto me iré a dormir.
-No es una molestia. Estaré ahí en menos de 10 minutos, ¿vale?
-Gracias.
Sonrió al cortar la llamada. Kevin era un chico bastante tosco, pero con ella modificaba su trato. Le hacía sentir especial que fuese la única persona que tuviese ese trato y que pudiese ver al verdadero Kevin, lejos de esa coraza de tipo duro.
No tardó en llegar, le ayudó a subir a su habitación con su maná y justo cuando puso un pie en su habitación, le abrazó. El osmosiano la refugió en sus brazos y la apretó contra sí. A veces no llegaba a entender del todo a su novia, pero sabía que cuando tenía un mal día o simplemente cuando se sentía un poco desanimada lo que necesitaba era un abrazo. Puede que no tuviese las palabras exactas para levantarle el ánimo, pero si con ese simple gesto podía hacerle sentir mejor, no le importaba ir a dónde estuviese cuándo lo necesitase.
Gwen se sentía protegida siendo abrazada por esos fuertes brazos. Se sentía diminuta y frágil cuando la abrazada, y también sentía una fuerte sensación de alivio. Como si cuando estuviese refugiada en su pecho, nada malo pudiese pasar. Sentir su calidez y su olor personal la relajaban de manera instantánea, como si alejase todos sus malos pensamientos. Para ella, era imposible pensar que alguien que pudiese darle tanta paz, pudiese hacerle daño.
…..
Y hasta aquí este capítulo. Espero que os haya gustado y que dejéis un comentario. He intentado tardar menos con este capítulo porque tenía más tiempo libre. Aún tengo más capítulos escritos y más ideas apuntadas para desarrollar, por lo que supongo que tendréis bastantes capítulos todavía.
Muchas gracias a maria tortella por dejar siempre su comentario, el cual agradezco mucho, y a luuke.
El siguiente capítulo espero subirlo el lunes o el martes, seguramente será el martes, cuando tenga un poco de tiempo. Hasta el próximo capítulo!
