Y así fue como comenzó, con ella sobre él besándole de manera suave e inocente. Disfrutando de cada roce con sus labios. Notaba las manos del chico bajo su camisa blanca, acariciando sus costados subiendo y bajando desde el borde de su falda hasta el inicio de su sostén. Se sintió un poco celosa y entonces le imitó, con sus manos buscó el borde de la camiseta de Kevin y metió sus manos bajo ella, notando los músculos de su abdomen.
A Kevin por su parte no le importó su acción, estaba demasiado perdido en la boca de su novia. Poco a poco se fue incorporando, sin alejarse un segundo de los labios de Gwen, dejándola sentada en su regazo mientras colocaba una de sus manos tras su nuca para impedirle poner distancia entre ellos.
Las manos masculinas estaban ubicadas una tras su cuello y la otra en la parte baja de su espalda, dentro de su camisa. Ella por su parte, luchaba por descolocarle la camiseta y dejar más piel expuesta. Se separó de sus labios para agarrar del borde y tirar mientras observaba cual era la zona que no cedía, pero Kevin al notar que se separaba de él suspiró y se la quitó el mismo para satisfacción de la pelirroja.
-¿Mejor?- preguntó mientras le acariciaba la mejilla y la miraba a los ojos en la penumbra de la habitación.
-Mucho mejor.- esa fue su respuesta mientras mostraba una sonrisa complacida.
Una sonrisa la cual no le duró mucho porque Kevin había invadido sus labios de nuevo. Desde esa posición, sentada en su regazo, llevó sus manos a sus anchos hombros y empezó a acariciarlos, notando la piel bajo sus dedos. Notaba como esta vez, el chico había rodeado su cintura con sus brazos y la atraía hacia a él todo lo que podía.
Abrió su boca cuando notó la impaciente lengua de Kevin suplicando por entrar, tornando esos suaves besos en apasionados y húmedos. Se dejó llevar por sus besos, perdiendo la noción del tiempo y el espacio, únicamente concentrándose en la boca de su novio. Ni siquiera se percató cuando cambiaron de posiciones, encontrándose ella de nuevo recostada en el sofá con Kevin sobre ella.
Su boca fue abandonada y su cuello empezó a sufrir un ataque de besos y pequeños mordiscos. Apenas le importó. Notó como sus besos iban bajando hasta llegar al cuello de su camisa, la cual le impedía seguir. Sus labios se fruncieron en un puchero cuando notó que se quedaba ahí, entonces fue ella la que empezó a desabrochar su camisa ante la mirada sorprendida de Kevin.
Era cierto que en muchas ocasiones habían tenido momentos un poco picantes, pero nada exagerado. Gwen solía ser la voz de la razón y le detenía, puede que, porque no se sintiese preparada, por pensar que iban demasiado rápido o por cualquier razón. A él no le importaba, tenía muy claro que no haría nada que pusiera incómoda ni tampoco la obligaría a hacer nada que no quisiese. Era por eso, que muchas veces le preguntaba directamente antes de hacer algo o la miraba buscando su aprobación.
Había tocado muchas veces el cuerpo de su novia sobre la ropa, e incluso poco a poco se animaba a tocar directamente su piel. Y puede que alguna vez ella hubiese acabado con la ropa descolocada, pero nunca se había quitado la camisa frente a él, por lo menos no en esas situaciones.
Era por eso, que no pudo evitar abrir la boca al encontrarse bajo su camisa un encantador sostén blanco de encaje. Tardó unos instantes en actuar, quedándose embobado mirando el escote de su novia, no fue hasta que no escuchó una pequeña risa que no reaccionó. Subió su vista y se encontró con su mirada divertida y una sonrisa, le devolvió el gesto y antes de volver a su camino de besos, depositó uno sobre sus labios.
Reanudó el camino de nuevo en su cuello, impregnándose de su dulce aroma. Poco a poco la sonrisa que tenía se fue desvaneciendo, puesto que de sus labios empezaron a salir pequeñas y profundas exhalaciones de aire que fueron transformándose en pequeños gemidos cuando notó una de las manos de su novio apretando uno de sus senos sobre su sostén.
Sus sonidos empezaron a hacerle competencia a la película de terror que habían puesto antes de empezar con esa sesión de besos.
Quería que la siguiera tocando. No, necesitaba que la siguiera tocando. Sentía una extraña, pero no incómoda, sensación en su vientre bajo que le pedía más de aquello que estaba sintiendo. Gwen por su parte rodeó con sus piernas la cintura del chico para acercarlo a ella. Con ese movimiento, tuvo la fortuna de rozar contra su zona íntima el paquete del chico que aún estaba bajo sus pantalones. Aquel encuentro hizo que ambos soltasen un gemido, tras hacerlo se miraron y buscaron sus labios.
Mientras la besaba, Kevin notaba como Gwen buscaba de nuevo ese roce que les había llenado de emoción. Se separó de sus labios y la miró a esos preciosos ojos esmeraldas, observando aun en la oscuridad como sus mejillas estaban encendidas.
-Gwen, yo…- empezó a decir torpemente sin encontrar las palabras.
-¿Quieres que vayamos a mi habitación? Estaremos más cómodos…
Ni siquiera respondió. La tomó entre sus brazos y se levantó. La anodita se rio y envolvió su cuello para acercarle a ella y besarle. Subió las escaleras y avanzó hasta su habitación de manera torpe por los continuos besos. Al llegar la depositó sobre la cama y se posicionó sobre ella.
Entre besos y caricias, y con la ayuda de Gwen, le fue quitando las medias negras y la falda de su uniforme, dejándola únicamente en ropa interior, mientras él seguía con sus pantalones vaqueros. Aunque no duraron mucho, pues fueron la siguiente prenda en desaparecer.
Estuvieron unos segundos en silencio, mirándose con una mezcla entre timidez y anhelo. No era la primera vez que Kevin la veía con tan poca ropa, había ido varias veces a la playa con su bikini puesto y en el caso de Gwen, ella y los demás, le había visto en ropa interior cuando sufrió la mutación genética por culpa del omnitrix.
Pero aquella ocasión era totalmente distinta y ambos lo sabían. Tras haberse quitado la ropa y quedarse así, había habido una pequeña pausa entre los besos y las caricias y Kevin no sabía cómo reanudarlo. Fue Gwen la que le incitó, le agarró la mano y tiró para acercarle a ella para después depositarla sobre su pecho.
Se removió un poco nerviosa al notar como volvía a acariciar y a apretar su pecho sobre el sostén. Mientras lo hacía acercó su boca a oreja y empezó a lamerla y a morder su lóbulo. Solo pudo cerrar los ojos y aferrarse a él mientras dejaba escapar los gemidos de su boca.
Ni siquiera se percató cuando las caricias fueron más reales, sobre su piel, cuando Kevin le quitó esa molesta prenda de ropa. Fue bajando tortuosamente, dejando besos incluso más lentos que antes mientras la pelirroja se mordía el labio mientras le veía bajar. Un gemido con su nombre escapó cuando uno de sus pezones fue atrapado por su boca, pasando su lengua varia veces para luego morderlo. Su pecho estaba siendo atacado por su boca y una de sus manos y claramente ella estaba perdiendo, notaba como un calor creciente se apoderaba de ella y su única opción para sofocarlo era morderse el labio.
-Kevin…
Ese llamado fue el momento que necesitó para que su mano derecha, que hasta ese momento estaba pellizcando su pezón, bajase hasta llegar a la tela que escondía la intimidad de su novia. Metió su mano y empezó a acariciar la zona, notando que estaba bastante húmeda. Buscó con sus dedos la entrada y sin previo aviso introdujo su dedo índice.
La respuesta de la chica fue un sonora gemido y la acción de abrazar la cabeza de su novio contra su pecho. No le entorpeció sus acciones, tanto su boca como su dedo seguía su misión. Lo empezó a mover lentamente, haciendo que entrase y saliese. Cada vez notaba como el gesto se le hacía más y más fácil, por lo que se aventuró a meter un segundo dedo.
Sonrió al notar que Gwen le pedía que acelerase el ritmo de su mano, cosa que le concedió. Se separó de su pecho, poniéndose a su altura para poder mirarla a la cara. No quería perderse ni un gesto, al explotar vio como cerraba fuertemente tanto los ojos como los músculos de su vagina y se mordía el labio. Le dio un pequeño beso en los labios y sus manos se dirigieron hasta esa zona para despojarla totalmente de la ropa.
Pero de un momento a otro, se encontró con la espalda sobre la cama y su novia sobre él, no supo si usó sus poderes o una llave de judo.
-Ahora me toca es mi turno.
La miró sin llegar a entender y con un gesto confundido. Sin darle tiempo a decir nada más. Y ahogó un grito cuando fue desvestido quedando por primera vez desnudo delante de su novia. No pudo evitar sonrojarse al ver la mirada atenta en esa zona, se sentía bastante confiado con esa parte de su cuerpo, pero tener a la pelirroja observándole con tanta insistencia le hacía avergonzarse.
Un pequeño escalofrío sacudió su columna cuando notó la mano de la joven ahí, agarrando su miembro para empezar a moverlo con torpeza. Con su mano envolvió la suya para indicarle cómo hacerlo correctamente. La chica no tardó en dominar la técnica y en empezar a sacarle gemidos. Parecía que estaba conociendo la mejor forma para darle placer a su chico, de qué manera, a qué velocidad, donde tocar…
-Joder…-sonrió al escucharle maldecir en voz baja.
Fue aumentando la velocidad y los gemidos ahogados del osmosiano aumentaron en la misma proporción. Le apartó la mano antes de terminar y la volvió a tumbar en la cama, haciendo que se riese, supuso que de sus acciones y porque tendría la cara bastante sonrojada. Acalló sus risas con su boca, a lo que ella respondió acercándole más a ella. Tras un par de besos húmedos, Kevin se incorporó un poco paseando su mirada.
-¿Qué buscas?- preguntó un tanto extrañada al verle mirar cuidadosamente algo por su habitación.
-Algo de goma o no sé, algo para…
-¿Piensas hacer un preservativo con tus poderes?- cortó su frase entre risas.
-No tengo ninguno. Esto no estaba en mis planes, la verdad…
La pelirroja se movió de debajo suya y alargó su brazo para llegar a su mesita de noche y abrir el último cajón para sacar una caja de preservativos.
-¿Debería preocuparme?- mencionó extrañado al saber que ella tenía algo así.
Rodó los ojos antes de responder.
-Hace unas semanas mi padre me dio "la charla" y tras ese horrible momento, me dio esto. Me dijo que no tuviese prisa en usarlos, pero que, si los necesitaba, prefería que los tuviera.
-¿Y si este momento no hubiese sido en tu habitación?-alzó una de sus cejas mientras empezaba a abrir la caja y a sacar uno de su interior.
-Estaba muy segura de que mi primera vez no iba a ser en tu coche, Kev.
Ante lo dicho sonrió. Normalmente tras las misiones o cuando tenían una cita, se quedaban rezagados en el asiento trasero de su coche mientras se devoraban a besos. Su coche y la cama de la chica solían ser los lugares donde se solían comer a besos.
Volvió a besarla mientras se colocaba entre sus piernas con el preservativo puesto.
-Solo una palabra y me detendré, Gwen.
No supo si era porque estaba muy estimulada, por la enorme excitación que sentía o por la enorme humedad que tenía en su zona íntima, pero aquella introducción en su cuerpo solo se sintió como una pequeña molestia. Nada con lo que había pensado que sería.
Kevin se quedó completamente quieto cuando estuvo totalmente dentro de ella, observando fijamente la expresión de su novia antes de si quiera pensar en moverse. Algo que se le estaba haciendo bastante complicado, puesto que su cuerpo le estaba pidiendo a gritos que se moviese al notar como aquellas paredes envolvían y apretaban tan deliciosamente su miembro.
Tras unos instantes, se encontró con las esmeraldas de su novia y con un asentimiento por parte de su cabeza que le indicaba que podía empezar a moverse. Al principio, la sensación fue algo rara para ambos, pero poco a poco notaron como una placentera sensación les envolvía.
Kevin se movía sobre ella siendo animado e incentivado por los gemidos de su novia. Mientras tanto, Gwen se concentraba en aferrarse a Kevin mientras oleadas de placer se apoderaban de ella. Sentía que iba a enloquecer, su mente empezaba a nublarse y lo único a lo que podía aferrarse era al cuerpo de su novio. Por su parte, el osmosiano estaba absortó en el rostro de la pelirroja, queriendo proporcionarle más y más placer.
Sus brazos estaban alrededor de su cuerpo mientras su cadera se movía sin parar. Sintió que el momento se final se acercaba, por lo que, sin parar, se colocó mejor sobre ella agarrándola de la cadera y empezó a moverse frenéticamente. No supo bien lo que pasó en ese instante, tras un sonoro gemido de Gwen se tornó por un momento en su forma anodita siendo golpeada por el placer del clímax a lo que él no tardó en seguirla.
Se desplomó sobre ella, con su cara escondida en su cuello mientras notaba como sus brazos se cernían sobre su cuello abrazándole. Una pequeña risa salió de sus labios la cual fue seguida por la de ella. Aunque al final se había tornado un poco raro, habían disfrutado de ese primer momento de intimidad juntos.
Kevin sintió como una de las manos de su novia empezaba a acariciarle el cabello mientras él se dedicaba a besar con dulzura el cuello de la chica.
-Eso ha sido…- dejó la frase sin saber cómo terminarla, mientras observaba el techo de su habitación.
-Sí…
Para disgusto de Gwen, Kevin se levantó para ir al baño de su habitación y deshacerse del preservativo. Volvió después de unos instantes, en los que ella había aprovechado para taparse con las mantas de la cama. Le recibió tapada hasta la nariz, con un gesto infantil que fue correspondido por una sonrisa.
-¿Ahora te da vergüenza?
-Un poco…-le respondió dejándole espacio para que se tumbase junto a ella.- Creo que debería ponerme algo de ropa para dormir…
-Ni lo sueñes. Hoy vamos a dormir los dos así.- dijo con un tono autoritario mientras la abrazaba contra su pecho.
Se quedaron así un rato en silencio, en la oscuridad de la habitación que solo era iluminada por la tenue luz que entraba de la luna por la pequeña ventana. Notaba el movimiento ascendente y descendente de la mano de Kevin por su cintura, siendo adormecida con él.
-¿Te ha dolido o…?- dijo rompiendo el silencio que les estaba envolviendo.
Gwen se tomó su tiempo para contestar.
-En absoluto. Ha sido un poco molesto al principio, pero no doloroso.
Aun estando apoyada en su pecho, giró su rostro para mirarlo notando que tenía un semblante un tanto pensativo.
-Pensaba que a las chicas siempre le dolía la primera vez.
-Solo a algunas. También he de decir que has sido muy dulce.- le acarició la mejilla mientras le veía hacer un gesto complacido.
-Me alegro. Tenía miedo de hacerte daño y bueno, toda la "astrofísica" que sabía la he aprendido en la calle…- dijo haciéndola reír mientras le besaba en la mejilla.
Un bostezo de Gwen les indicó que ya era hora de irse a dormir. La acomodó mejor en su pecho y la envolvió con sus brazos. No tardó en notar que la pelirroja se había quedado dormida al instante. Se quedó pensativo mirando el techo de la habitación de su novia mientras escuchaba su ligera y calmada respiración.
Parecía que después de todo lo que tuvo que pasar, estaba siendo bendecido por algo que nunca pensó que tendría: amor. Nunca pensó que nadie podría sentirlo por él ni que se enamoraría de nadie.
Pero aquella chica le había hecho cambiar radicalmente de opinión. Lo que sentía por ella era demasiado puro, aun siendo una persona tan problemática y egoísta, todo lo que hacía por ella era genuinamente para hacerla feliz. Se sentía feliz si ella lo estaba.
En ese momento, en ese lugar y con ella en sus brazos, solo deseó y pidió una cosa al universo: que ella estuviese en su futuro.
…
Cronología:
-Primer beso
-Trato
-Charla incómoda
-Karma
-Miedo
-Ruptura
-Siendo sinceros
-Zed
-Familia
-Consejos
-Recompensas
-La noticia
-Problema inesperado
-El futuro que elegimos
Espero subir el siguiente capítulo el sábado, nos vemos pronto, sed buenos y tened una buena semana!
