Benjamin Kirby Tennyson

Tras los sucesos ocurridos en ese maravilloso y apasionante verano en el que encontró el objeto más poderoso de la galaxia, aquel verano en el que casi todos los días tenía que convertirse en héroe para salvar a alguien o para luchar contra un monstruo… Tras todo eso, Ben se dio cuenta que tras quitarse su preciado reloj se debería enfrentar a algo aún más difícil: el instituto.

Ya no era un héroe, ya no tenía a sus aliens y se encontraba solo. Sí, solo. Su abuelo Max de vez en cuando desaparecía para viajar de nuevo en solitario, algo a lo que Carl, su padre, dijo que era algo normal. Pero él sabía que no viajaba ni por placer ni por asuntos mundanos, sino por asuntos de los fontaneros/plomeros, y claro, él no podía acompañarle.

Además de eso, su prima Gwen tampoco estaba. Bueno, sí que seguía en Bellwood, pero al asistir a otro instituto apenas se veían. Y aunque al principio le hubiese costado admitir aquello, la echaba de menos. Había pasado de estar todo el día con la pelirroja y ahora solo la veía en algunos eventos familiares.

Hizo amigos nuevos en su instituto e incluso le seleccionaron como portero en el equipo de Futbol, pero no era tan emocionante como antes. Es decir, había pasado de salvar el mundo a simplemente asistir a clase.

Poco a poco, parecía que ese verano se iba diluyendo en sus recuerdos y quedándose como un sueño que nunca volvería a pasar. Ya no era "Ben Tennyson, el portador del omnitrix", ahora solo era un chico normal.

Al parecer, a partir de ahora las únicas transformaciones por las que iba a pasar era por las de la pubertad. Iba creciendo y haciéndose más alto y, poco a poco, las chicas empezaron a llamarle más la atención. Aunque en ese aspecto parecía no tener mucha suerte.

Ese día sería otro día más con su misma rutina. Otro día más donde tendría que asistir a clase, tomar apuntes y escuchar el aburrido discurso de sus profesores. Por lo menos ese viernes al finalizar las clases tenían la final de la competición de futbol.

Gwendolyn Tennyson

Al acabar ese verano de sus 10 años, Gwen pensó que lo mejor sería cerrar ese capítulo de su vida y empezar con los siguientes. Enfocarse en el futuro y no en el pasado. Para ella, ya se habían acabado las luchas, los aliens y la magia. Ahora su lucha era contra los exámenes y por sacar la máxima nota. No le fue difícil entrar en el instituto privado de Bellwood.

Tras las primeras semanas en aquel instituto, el que pensó que sería un desafío para ella, se encontró con la misma dificultad de siempre. Nada que le supusiera un reto o que hiciese que se esforzarse. Hasta las clases de Karaté y Taekwondo se le hacían sencillas comparándolas al enfrentarse a monstruos que querían matarla.

Un día, pensó que quizás necesitaría algo que fuese más desafiante y ella sabía bien lo que era. Así que, ese día al llegar del instituto, fue a su habitación y empezó a buscar en su estantería entre los libros. No se le hizo difícil encontrar el libro de Archamada. Lo miró con cariño y abrió sus páginas, esa tarde no estudió, simplemente hizo un par de hechizos sencillos y se emocionó al volver a ver ese maná color rosado salir de sus manos. Parecía que no había perdido el toque.

Y así fueron pasando los días para ella, tras estudiar la lección de ese día, se ponía a practicar y mejorar su maná. A practicar y a meditar, algo que había descubierto que le ayudaba a conectarse con su yo interior y le facilitaba su dominio sobre el maná.

En el instituto se empezó a hacer algo conocida por ser la mejor estudiante y por su gran nivel en las artes marciales, además de eso, empezó a llamar con facilidad la atención del genero opuesto que intentaba acercarse a ella.

Tuvo un par de citas, conoció a algunos chicos, pero no eran lo que ella quería. No se emocionaba ni se ponía nerviosa y las citas le resultaban bastante sosas y poco interesantes. Parecía que todos los chicos eran iguales para ella, no había ninguno que resaltase ni llamase su atención.

No era que estuviese demasiado interesada en el amor, pero sí que quería sentirlo. Conocer a alguien que pusiera su mundo del revés, que la hiciese reír y que la cuidase. Pero tal parecía, que esa persona no estaba en su instituto.

Simplemente suspiró, tras las clases tendría práctica de karaté y luego podría disfrutar del fin de semana con calma y sin nada nuevo.

Kevin Ethan Levin

Fue difícil. Fue muy difícil salir del Null void junto con Argit. Al salir de allí, se encontraron con un sitio que no era la Tierra. Un planeta desconocido lleno de mercenarios y de gente peligrosa. Tanto él como Argit tuvieron bastantes problemas, muchas palizas, muchos golpes… Tanto emocionales como físicos.

Tuvieron que vivir mucho tiempo en la calle, sin un sitio fijo en el que resguardarse. En ese entonces, Kevin pensó mucho en lo que había sido su vida. Maldijo muchas veces el nombre de Ben Tennyson, su mala suerte y el haber nacido con poderes. Si no hubiese tenido poderes, no se habrían burlado de él en el colegio llamándole "friki", no hubiese perdido el control y hubiese destrozado la casa de su madre y al final no se hubiese ido de casa. Y tras todo eso, conoció al niñato con el reloj que le dio una paliza y le desterró al null void. Y todo eso con solo 11 años de vida.

En ese punto de su vida, Kevin no le temía al futuro, ni siquiera pensaba demasiado en él. Sabía que estaría solo, luchando por su vida e intentando que no le matasen. No necesitaba a nadie a su lado, ni a amigos, ni a su madre ni a nadie. La única razón por la que Argit estaba a su lado era porque se ayudaban mutuamente. No era amistad, sino beneficio mutuo.

Los que debieron ser sus años en el instituto los pasó robando y vendiendo mercancía ilegal. Sacando partido a cualquier cosa, ganándose enemigos y haciéndose más fuerte. Pero ahora, sí había algo que le importaba: su coche. Algo que no tuvo que robar. Algo que estaba orgulloso de decir que lo consiguió de manera legal. Lo cuidaba con esmero y lo atesoraba. Era su posesión más valiosa.

Volvió a la Tierra junto con Argit y tras algunos trabajos en varios sitios de América volvió al pueblo donde nació, Bellwood. Se paseó con su coche por las calles viendo como la mayoría de la gente de su edad andaba en citas y con chicas.

Él no tenía tiempo para eso ni se imaginaba quedando con una chica así. No iba a caer en un engaño como el amor. Él había conocido la cruel realidad del mundo y sabía que el amor no existía. "Enamorarse" solo era darle la oportunidad a alguien de que le volviesen a traicionar. La única cosa que no le había fallado era su coche.

Abrió la puerta de su auto y puso rumbo al embarcadero. Esa noche tendría que hacer de mediador entre los caballeros eternos y unos tíos raros. ¿Qué importaba? Mientras le pagasen no era su problema lo que ellos hiciesen.

….

Sí, lo sé, este capítulo es algo diferente. Empezó siendo algunas frases y poco a poco fue convirtiéndose en este capítulo. Quería ahondar un poco en los personajes antes de su reencuentro en Alien force y este fue el resultado. Sé que es algo corto, pero bueno, el siguiente capítulo lo intentaré subir un poco antes, seguramente el jueves o el viernes.

Como siempre, muchas gracias a todas las personas que se pasan a leer y en especial a las que se toman su tiempo para dejar su comentario. Mil gracias maria_tortella 3

Cronología:

-Antes de todo

-Nombres

-Primer beso

-Trato

-Charla incómoda

-Karma

-Miedo

-Ruptura

-Siendo sinceros

-Zed

-Familia

-Consejos

-Recompensas

-La noticia

-Problema inesperado

-El futuro que elegimos

-Las consecuencias de tus actos

Como siempre, espero que os haya gustado y que paséis una buena semana.