NADA DE ESTO ME PERTENECE.
CAPÍTULO 3
BELLA
Muevo mis dedos dentro de mis tacones, rezando por un poco de alivio. Esta mañana me dirigí perfectamente al trabajo, pero después de correr con estos zapatos todo el día, tuve que tomar el autobús de regreso a casa.
Mi apartamento está a poco menos de medio kilómetro del estudio de arte, pero mis pies están muertos. Traer dos juegos de ropa para trabajar tiene sentido ahora. No hay manera de que pueda durar en ese almacén todo el día. Necesito buscar en mi armario y encontrar unas zapatillas deportivas.
Todavía estoy asombrada por lo grande que es la galería de arte. Apenas avancé en parte del inventario que Jessica me hizo revisar. El lugar es un desastre. No estoy segura de cómo alguien con una personalidad como Jessica ha dejado que esté así. Mi única suposición es que está demasiado ocupada como para tener que lidiar con eso. Lo cual es verdad. Vi cómo las órdenes iban y venían tan rápido como pude encontrarlas.
No tenía idea de que una galería de arte tuviera tanta actividad, pero así era.
Abro el envase para llevar que obtuve del restaurante al lado de la galería y tomo una papa frita, metiéndola en mi boca. Tengo que contener un gemido. Hoy había estado tan ocupada que olvidé almorzar por completo. Pero me di cuenta de que nadie más almorzaba, así que tal vez sea así. Me alegro de haber tomado un segundo café esta mañana para aguantar. No ando bien cuando no como nada. Es un sentimiento que me lleva de regreso al lugar que odiaba.
Mañana guardaré algunos bocadillos en mi bolso por si vuelvo a correr como loca otra vez. Estaba demasiado asustada para pedir un descanso para almorzar. Si me dijeran que tomara el almuerzo, lo haría, pero no iba a ser la única persona que hablara de comida. Tuve la suerte de tener este trabajo para empezar. Ya estoy tratando de demostrar que soy digna de tener el puesto y que no lo obtuve solo por Mike. Quiero que Jessica me vea como un activo. Y por extraño que parezca, quiero su aprobación. Para sentirme como si fuera necesaria y realmente estuviera ayudando.
Al pensar en Mike, tomo mi teléfono. Cuando no veo un mensaje de él, no estoy segura si debo preocuparme o no. Cuando estaba en la universidad, podíamos pasar días sin escribirnos, pero normalmente me hacía saber que estaba trabajando. Hoy fue un gran problema para mí, y no he escuchado nada de él.
Sé que Mike no siempre puede estar aquí cuando lo necesito, pero generalmente hace algún tipo de esfuerzo para hacerme saber que está pensando en mí. Tal vez solo estoy necesitada. Odio eso. Mi mamá siempre estaba necesitada de hombres. Ella siempre debía tener uno alrededor. Pasaba de un novio a otro.
Cuando me mudé de los dormitorios a mi nuevo apartamento, él estaba demasiado ocupado como para ayudar, pero envió a unas cuantas personas para que me ayudaran. No es que necesitara un montón de ayuda. No tenía muchas cosas, pero aun así era dulce para él encontrar una manera de estar ahí para mí. Incluso si él no pudiera estar allí en persona.
Coloco mi teléfono de nuevo en mi bolso pensando que le enviaría un mensaje de texto cuando llegue a casa. De pie, tomo mi comida y empiezo a salir del autobús. Cuando llego a la puerta, una mujer se sube, frenéticamente mirando a través de su bolso.
—No puedo encontrar mi pase —dice, con una expresión de pánico en su rostro.
—Lo siento, señora. Tendrá que bajarse —le dice el conductor.
Miro los ojos llorosos de la mujer morena. Niego por lo despectivo que es el conductor hacia ella. Ella está usando un uniforme de camarera, y por su aspecto, se dirige a su turno de la noche.
—No puedo llegar tarde. Por fav…
—Bájese ahora. Está bloqueando a los otros pasajeros —le responde el conductor, interrumpiéndola.
La mujer se da vuelta, y busco en mi bolso y saco un billete de cinco dólares.
—Espera —pongo mi mano en su hombro. Ella se da la vuelta para mirarme. Probablemente tenga mi edad y luce tan cansada como yo me siento—. Aquí —deslizo el dinero en su mano.
Ella mira hacia abajo y puedo decir que no está segura si debería tomarlo o no.
—Solo págalo después —le digo, dándole un apretón en la mano antes de bajarme del autobús.
—Gracias —escucho detrás de mí. Le doy una sonrisa por encima de mi hombro antes de continuar hacia mi apartamento. Nunca entiendo cómo las personas pueden ser tan malas unas con otras.
Realmente espero que mi compañero de habitación, Jacob, no esté en casa esta noche, pero tengo la sensación de que no voy a tener tanta suerte.
Realmente debería haber conocido a Jacob antes de mudarme al apartamento.
Entonces tal vez hubiera sabido que "Jakie" es un hombre y no una mujer como pensé.
Cuando encontré el departamento en internet, pensé que había encontrado oro. El precio era accesible y cercano a mi trabajo. Sin mencionar que tenía un pequeño gimnasio e incluso una piscina. Las fotos del lugar parecían increíbles y sabía que nunca podría costear un lugar como éste por mi cuenta. Sin mencionar que estaba en una segura comunidad cerrada.
En el anuncio decía que Jacob tocaba el violín y que a veces practicaba en casa y estaba en una banda que viajaba a menudo por los conciertos. Pensé que escuchar un poco de violín no sería tan malo. Y como beneficio adicional, tendría el lugar para mí sola de vez en cuando.
Estaba tan equivocada. Debería haberlo buscado primero. Jacob toca el violín en una banda de Death Metal. Ni siquiera sabía que existía tal cosa, pero aparentemente sí. Y no olvidemos el canto que hace con ello, o como la mayoría de la gente lo llamaría, grito. Además, no ha viajado ni una vez desde que me mudé. Lo que no es sorprendente, ¿quién reservaría a su banda para un espectáculo? Son terribles. O al menos para mis oídos. Tampoco ayuda que no pueda soportar a Jacob. Es un imbécil y grosero la mayor parte del tiempo. No ayuda que sea un vago. Agradezco a los cielos que al menos contraté a una persona de limpieza para que venga cada dos semanas a limpiar.
—Charlie —le grito al hombre que siempre está sentado en el banco fuera de la puerta de mi apartamento—. Nos conseguí una cena en un lugar elegante —le digo mientras me dirijo hacia donde está sentado.
Es probable que Charlie tenga más de sesenta años, si tengo que adivinar por su cabello gris y las arrugas en su rostro. Es el único amigo que he hecho desde que me mudé a mi nuevo lugar. Le traigo comida al menos una vez al día. Me encanta cocinar cuando tengo tiempo extra, no es un problema. Esta es la primera vez que realmente tengo una cocina que está realmente surtida. Puede que me haya ido por la borda un par de veces, pero Charlie parece disfrutarlo.
—Un día en esa galería y ya eres demasiado elegante para la comida rápida —se burla de mí.
Me río.
—Para ser honesta, no había un lugar de comida rápida lo suficientemente cerca al que pudiera caminar. Mis pies están muertos —me deslizo en el banco junto a él. Me da una sonrisa. Charlie siempre está sonriendo, y le ilumina todo el rostro. Es contagioso. Ayuda que sea tan fácil hablar con él. Paso más tiempo con él que con mi propio novio.
—Comeré cualquier cosa.
—Bien. Bueno, el lugar puede ser elegante, pero no pude entender su menú, así que actué como si estuviera ordenando para niños y elegí cosas del menú para niños. Creo que era un lugar francés. Estaba muy lleno y pensé que si estaban así debía ser bueno. Todos esos pensamientos desaparecieron cuando vi el menú.
Charlie se echa a reír y yo saco los envases de comida.
—¿Dedos de pollo o hamburguesa con queso? —les doy una pequeña sacudida.
—Pollo —dice, y se lo entrego.
Abrimos las cajas y empezamos a comer. Le cuento sobre mi día y él me cuenta sobre el suyo. Siempre me preocupo por él. Algunas veces estoy bastante segura de que duerme aquí. Siempre me dice que entra a un refugio por las noches, pero no estoy tan segura de eso. He dejado de preguntarle porque sé que eso lo hace sentir incómodo. Puede que no pueda hacer mucho por él, pero siempre puedo conseguirle una comida caliente. Es lo menos que puedo hacer por un hombre que luchó por nuestro país. Charlie puede hablar durante horas sobre su tiempo en el ejército. Me encanta escuchar sus historias. Me recuerda al abuelo que nunca tuve.
—Me iré. Necesito una ducha caliente y mi cama —me levanto y un bostezo sale de mi boca. Miro hacia la ventana de mi sala de estar. La luz está encendida, así que supongo que Jacob está en casa. Encantador. Espero que esté solo al menos esta noche.
Sus compañeros de banda son espeluznantes. Les gusta mirar mucho. Me escondo cuando están alrededor, ni siquiera salgo a la cocina. Tengo un mini refrigerador en mi habitación para guardar cosas para cuando tengo hambre y tengo que ocultarme.
Las mujeres que trae a casa no son muy diferentes. He tratado de conversar un poco con algunas de ellas, pero en general me ignoran. Una vez entré y estaba teniendo sexo en el sofá durante el fin de semana y esa imagen siempre quedará grabada en mi cerebro. Él se molestó conmigo después de que la chica se fuera. No es como si dejaron de hacerlo cuando entré. No, siguieron adelante, como si estuviera totalmente bien. Me quedé allí sorprendida durante unos buenos diez segundos. Era como un choque de trenes y no podía mirar hacia otro lado. Todos esos años en la universidad y nunca encontré a dos personas haciéndolo.
La chica con la que estaba me preguntó si quería unirme. Fue ahí cuando volví a la realidad. Negué y luego corrí hacia mi habitación. Jacob comenzó a llamarme voyeur (1) después de eso. Yo ingenuamente tuve que buscar lo que eso significaba. Todavía estoy un poco insegura si él estaba enojado conmigo porque entré o porque no me había unido a ellos. Por el aspecto de las mujeres con las que ha estado, de ninguna manera soy su tipo.
—A la casa de Jacob —dice Charlie como si leyera mis pensamientos—. Hazme saber si te está causando problemas otra vez.
Mis ojos se encuentran con los marrones de Charlie. Juro que el hombre tiene un sexto sentido a veces. Es como si supiera lo que estoy pensando. Le sonrío. Al menos a alguien le importo.
—Nada puede ser peor que el fin de semana pasado —dejo escapar una risa forzada.
Intento aliviar la situación, porque no quiero que Charlie se preocupe por mí. Le conté todo lo que sucedió, y podría haberle dicho más de lo que debería. Pero mi compañero de cuarto es súper raro, y no tengo a nadie más. Mike está demasiado ocupado, y todavía estoy un poco molesta porque no le importó que mi compañero de cuarto fuera un hombre. Cuando le pregunté a Mike acerca de quedarme con él solo por unos días mientras trataba de encontrar otro lugar, me miró como si estuviera loca y no lo mencioné de nuevo. Así que me mudé con Jacob y traté de hacer lo mejor posible.
Ni siquiera le había contado a Mike lo que pasó. Lamentablemente, creo que me estoy diciendo que no lo he hecho porque él ha estado tan ocupado, pero la verdad es que tengo miedo de que no le importe. Casi puedo escuchar su voz en mi cabeza diciendo: "Solo ignóralo, Bella. Quédate en tu habitación. Eres adulta, estas cosas pasan. No es gran cosa". No quería escuchar eso de él. Quería que se enojara y saliera en mi defensa.
¿Debería un novio hacer eso? ¿Ponerse celoso? ¿Tal vez golpearlo o algo? Sacudo los pensamientos, sabiendo que estoy siendo infantil.
¿Golpearlo? ¿De verdad, Bella?
Todavía el pensamiento perdura.
—Nos vemos mañana, Bella —dice Charlie, dándome un guiño.
—Hasta luego.—me despido antes de agarrar el recipiente que me sobra y tirarlo al basurero.
Escaneo mi tarjeta, y las puertas de mi complejo se abren. Me dirijo al interior y subo las escaleras hacia mi casa. Deslizo mi llave en la puerta y escucho un momento antes de abrirla. No escucho nada más que la televisión, así que giro la llave y entro.
Cuando abro la puerta, Jacob se mueve del sofá y se endereza. Nuestros ojos se encuentran, y veo que su rostro está hinchado como si se hubiese golpeado contra una pared o algo así.
—¿Estás bien? —pregunto, dando un paso hacia él. Su cabello graso normalmente negro está amarrado en un moño. Sus ojos oscuros se entrecierran hacia mí y se ven un poco locos.
—Como si no lo supieras —grita mientras se levanta.
Apaga la televisión y arroja el control remoto a la mesa de centro de cristal con un fuerte golpe. El sonido me hace temblar. Una ventaja de este apartamento es que está muy bien amueblado. Estoy bastante segura de que Jacob proviene de una familia rica que maneja la mayoría de sus facturas. Sin embargo, también creo que no le dan dinero en efectivo. Esa es la razón por la que buscó un compañero de cuarto. Quería algo de dinero extra para gastar que sus padres no controlaran.
No creo que les importe la elección de carrera de Jacob, pero al menos les importa. O así es como lo veo. La hierba es siempre más verde en otro lado. ¿Quién sabe? No sé por qué estoy tratando de entender a alguien que claramente no me quiere. Tal vez no soy la única que debería haber conocido al otro antes de acordar esta situación de vida.
—No tengo idea de qué estás hablando.
Me acerco a la nevera, la abro y encuentro una bolsa de maíz congelado. Lo agarro y me doy la vuelta y trato de dárselo. Pero si las miradas pudieran matar, estaría muerta diez veces. Tal vez ha estado bebiendo o algo así. Sé que él y sus compañeros de banda salen frecuentemente a fiestas, pero parece que es un poco temprano para eso.
—Quédate fuera de mi camino, y me mantendré fuera del tuyo —sus ojos todavía están fijos en mí, haciéndome sentir incómoda.
—Está bien —digo la palabra lentamente.
Eso es lo que he estado haciendo desde el día en que me mudé. Paso el noventa por ciento de mi tiempo en mi habitación. Solo salgo a usar la cocina y lo hago principalmente cuando él se ha ido. Dios sabe que no estaré en el sofá, especialmente después de ver lo que él hace sobre eso.
Dejo caer la bolsa de maíz congelado en la mesa junto al control remoto. De cerca, puedo decir que parece que su rostro tomó algunos golpes contra una pared. Se ve doloroso.
—Tal vez deberías buscar un nuevo lugar —dice. Parece que está cuestionando su elección de palabras.
Está claro que él está más que enojado conmigo, y entro en pánico. No es como si tuviera otro lugar a donde ir.
—Me mantendré alejada de ti —le ofrezco, tratando de calmarlo—. Además, está el contrato de arrendamiento —firmé un contrato de arrendamiento cuando me mudé. Él no puede simplemente echarme. O tal vez sí. Probablemente debería revisarlo de nuevo.
—Lo que sea —murmura—. Quédate, pero evitémonos el uno al otro.
Él agarra la bolsa de maíz congelado, sus llaves y su teléfono de la mesa. Me empuja al pasar, y casi me tropiezo con mis propios pies. Se detiene en la puerta principal y se gira para mirarme.
—Mantén a tu novio lejos de mí —dice antes de cerrar la puerta.
Me quedo ahí por un momento, todavía no estoy segura de lo que pasó. ¿Qué tiene esto que ver con mi novio? Nunca se han conocido. Mike ha estado aquí tal vez dos veces desde que me mudé. De hecho, tal vez fue solo una vez.
Me quito los tacones, dejando escapar un pequeño gemido. Me agacho, los recojo antes de dirigirme a mi habitación. Abro la puerta de mi habitación y sonrío cuando veo a Bear tendido en el centro de mi cama. Él ni siquiera se mueve. Abre un ojo mientras tiro mis tacones hacia mi armario antes de caer sobre la cama junto a él. Es la razón por la que Mike no viene más. Es alérgico a los gatos.
Deslizo mis dedos por el grueso pelaje negro de Bear.
—¿Cómo está mi bebé? —arrullo al gigante gato que claramente ya no es un bebé.
Él ronronea fuerte.
Bear estaba vagando por el apartamento cuando me mudé. Cuando le pregunté a Jacob sobre él, dijo que pertenecía a su abuela que murió. Jacob y Bear se odian. Creo que Bear odia a todos menos a mí. Por alguna razón me gusta eso.
—¿Sabes por qué Jacob es tan gruñón? —le pregunto. Su única respuesta es darse la vuelta y darme mejor acceso a su barriga. Sigo acariciándolo mientras hurgo en mi bolso buscando mi teléfono. Cuando lo encuentro, le envío un mensaje rápido a Mike.
Yo: ¡En casa! El primer día fue increíble.
Está bien, tal vez era una mentira, pero no quiero parecer desagradecida. Me sentí productiva y, tras el pequeño desliz al sentarme en la silla equivocada, empecé a entender las cosas.
Bueno, al menos creo que lo hice. Jessica nunca me gritó ni soltó un chasquido, así que estoy tomando eso como algo positivo. Ella no es alguien que se contendrá si hago algo mal. Puede que apenas la conocí hoy, pero ya puedo decir eso. Va directo al punto y no aguanta ningún golpe. Es fascinante ver que siempre está en control y lista.
Mike: Eso es genial, cariño.
Miro el mensaje, deseando que él diga más. No quiero mostrarme necesitada, pero tal vez nos hemos acostumbrado a no vernos. Se supone que las cosas están cambiando entre nosotros, pero están más estancadas que nunca. No estoy segura si es algo bueno o malo. Sé que ambos queremos enfocarnos en hacer algo por nosotros mismos, pero parece que debería haber algo más entre los dos.
Me incorporo y cruzo las piernas. Presiono el botón de llamar y el teléfono suena y suena y suena antes de que llegue al correo de voz. Arrojo el teléfono en la cama antes de levantarme y quitarme la ropa.
Busco algo para ponerme mañana junto con algo que pueda cambiarme. Espero pasar la mayor parte del día atrás. Mientras revisaba el inventario, anoté tantos nombres de artistas como pude para investigarlos esta noche y aprender todo lo que pueda sobre ellos.
Decido qué ponerme, luego coloco la pila de ropa en una silla. Una vez que terminé con eso, entro al baño y comienzo mi rutina nocturna.
Cuando escucho el sonido de mi teléfono, suelto el cepillo y me apresuro a responder antes de que llegue al correo de voz.
—Mike —le digo felizmente. No quiero sonar cansada de mi día en el trabajo.
—Hola, cariño. Lo siento, he estado muy ocupado.
Me caigo de nuevo en la cama. Bear se levanta y se acuesta en mi pecho.
—Está bien. Sé que tienes muchas cosas que hacer —respondo. Solo estoy agradecida de que al menos pudo encontrar el tiempo. Tal vez le importe.
—Pasé por la galería esperando encontrarte.
—Oh. Si me hubieses dicho que ibas a venir, podría haber esperado —intento no sonar sarcástica. Sé que está ocupado, pero ¿es tan difícil enviar un mensaje de texto?
—No te preocupes. Cenaremos en algún momento de esta semana.
—Está bien, ¿cuándo? —pregunto.
—No lo sé. Tendré que revisar mi agenda —dice, sonando distraído. Escucho una risa femenina en el fondo.
—¿Qué estás haciendo?
—Te lo dije. Estoy en el estudio —esta vez la voz de Mike es un poco más severa conmigo. Es la que usa cuando piensa que estoy actuando como una niña.
—Por supuesto. Lo siento —acaricio a Bear mientras trato de ignorar la picadura de sus palabras. Pero siento que acabo de ser regañada. Tal vez estoy siendo infantil. ¿Qué sé yo sobre estar en el mundo de los negocios, o incluso tener que realizar varias cosas con una relación?
—Cariño, realmente tengo que irme. Prometo que intentaré volver mañana cuando estés aquí. No te he visto en días.
—Está bien —dejo escapar un profundo suspiro.
Mike se detiene por un momento, y por un segundo creo que ha colgado.
—Jessica me dijo que hiciste un buen trabajo hoy. Estoy orgulloso de ti —ante eso, sonrío, sintiéndome un poco mejor—. Tengo que irme, te enviaré un mensaje de texto más tarde —dice antes de colgar.
Dejo caer el teléfono sobre la cama a mi lado. Entonces me doy cuenta de que olvidé preguntarle sobre lo que dijo Jacob.
—Supongo que somos solo tú y yo esta noche, Bear —acerco al gato mientras me recuerdo de que esto es lo que quería.
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NARRADOR DESCONOCIDO
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Me tiemblan las manos mientras doy los pasos hacia su apartamento. Cuando llego a la puerta, no me molesto en tocar mientras irrumpo por la puerta y veo a Jacob en el sofá.
—Oye, quién carajo… —empieza a decir, pero lo detengo cuando mi puño se conecta con su rostro. Lo tenía merecido y no me siento culpable por ello.
Él cae con fuerza en medio de la habitación, y dejo que mi ira y frustración me guíen mientras lo levanto del suelo por su camiseta. Lo sostengo a unos centímetros del piso para que estemos cara a cara.
—Escuché que le estás haciendo pasar un mal rato a mi chica —le digo, acercándome a su rostro.
—¿Quién? —pregunta, la confusión clara en sus ojos.
—Bella —digo entre dientes. Tengo que recordarme que no puedo matarlo—. Ella se ha estado quejando de ti, y no me gusta.
—No la toqué —dice, levantando sus manos. Es entonces cuando veo un miedo real en él mientras trata de explicar—. Era solo una broma esa vez. Está muy tensa.
Le doy un golpe en la boca por atreverse a decir algo negativo sobre ella.
—Escucha, desgraciado. Tanto como si la miras de reojo y te saco los ojos —intenta alejarse de mí, pero lo sujeto con fuerza—. ¿Lo entiendes?
—Sí, sí, hombre. Está bien —dice, y no pelea por ello.
Lo suelto y retrocedo un paso mientras él trata de levantarse sobre sus propios pies.
—No, estamos lejos de estar bien. Pero has sido advertido —asiente, tosiendo mientras se frota el cuello. Saco una tarjeta de presentación de mi bolsillo y la sostengo—. Si algo extraño sucede con ella, o aparece ese tipo Mike, llámame.
Él toma la tarjeta y asiente, mirándome mientras retrocede.
No digo nada más cuando me alejo de él y salgo por la puerta. Estoy demasiado furioso y cansado. Nunca hubiera hecho algo como esto antes de Bella, y no sé cuánto más de esta mierda podré soportar.
(1) Voyeur: Persona que espía o mira a escondidas a otras personas en situaciones eróticas para excitarse sexualmente.
