Capítulo 5
Bella
Mi cuerpo está un poco adolorido desde los primeros días en mi nuevo trabajo. Tuve que sacarme de la cama esta mañana, pero después de una larga ducha caliente me siento mejor.
Mis músculos se relajan, y siento como si fuera a ser capaz de agacharme sin sonar como una anciana.
Me paro frente al espejo y respiro profundamente. No me siento muy bien hoy. Algo está mal y no estoy segura de lo que es. Las cosas no están pasando como pensé que pasarían. Niego cuando las palabras de mi mamá revolotean en mi mente. "Hacemos planes y Dios se ríe".
Busco el soporte de mi cola de caballo que siempre tengo en el lavabo, pero no está ahí. Es mi favorito y tiene pequeños corazones rosados. Miro a mi alrededor pero no lo veo por ningún lado.
Abro un cajón y tomo uno nuevo, y luego me levanto el cabello en una cola de caballo alta. Envuelvo un trozo de la cola de caballo alrededor de la banda elástica y la coloco en su lugar para que luzca más pulida. Será funcional tanto para la oficina como para salir. Miro mis uñas y veo que necesitan mucha ayuda, pero sé que si las pinto, solo terminarán astilladas de nuevo. La mirada en el rostro de Mike cuando vio mis manos ayer todavía se siente dura.
Pero ayer, después de llegar a casa, no me apetecía arreglarme las uñas. Quería acostarme en la cama con Bear y olvidarme de cómo me había hecho sentir.
—Contrólate —me digo en el espejo. Esta es mi primera semana. No seré como mi mamá y renunciaré cada vez que algo no salga como me gusta. Ya he llegado muy lejos. Necesito seguir adelante y tomarlo día a día. Tal vez este trabajo me agrade y se convierta en una oportunidad para otra cosa.
Quiero decir, míranos a Mike y a mí. Cuando lo conocí por primera vez, éramos solo amigos, pero con el paso del tiempo las cosas cambiaron. Tal vez lo mismo suceda con este trabajo y terminaré amándolo. Dando la vuelta, le doy a Bear un beso en la cabeza seguido de algunas cuantas caricias antes de agarrar mi bolso y salir.
—¡Charlie! —grito cuando paso por mi puerta. Se da la vuelta y me mira. Se ve diferente hoy. Lleva vaqueros y un polo. Mete su móvil en el bolsillo y yo le sonrío—. Nunca te veo a esta hora del día.
—Tengo una entrevista de trabajo —me devuelve la sonrisa, pero esta no llega a sus ojos. Toma una bolsa que está situada en el banco de al lado y me la ofrece—. Pensé en traerte algo para variar —él sacude un poco la bolsa y me acerco a él mientras saca un panecillo grande.
Mi estómago gruñe, recordándome que me olvidé de comer algo antes de irme.
—Eres un salvavidas —definitivamente necesito esto porque olvidé recargar los bocadillos en mi bolso y no tengo tiempo para volver si quiero llegar un poco antes. No me importa que Lauren se enfade por ello. Creo que ser su amiga es una causa perdida en este momento.
» Chocolate. Ya conoces el camino a mi corazón —bromeo cuando le quito el envoltorio de la parte inferior y le doy un gran mordisco. Gimo mientras el sabor llena mi boca—. Todavía está caliente —trato de decir alrededor de un bocado.
Charlie se ríe.
—Vamos, te acompaño al trabajo.
—¿Dónde es la entrevista? —pregunto después de darle otro mordisco a mi panecillo.
—Solo un empleo de mantenimiento para algún edificio —hace un ademán como si no fuera gran cosa.
—Vas a conseguirlo. Lo sé. Te ves muy bien hoy —le guiño el ojo.
Él asiente. No parece tan hablador como siempre.
—Tal vez podamos caminar juntos al trabajo todas las mañanas si lo consigues — agrego.
—Eso estaría bien.
No parece muy entusiasmado con el trabajo. De hecho, parece extraño el día de hoy.
—¿Estás bien, Charlie? —pregunto, mirándolo.
—El cambio se aproxima —se encoge de hombros y veo que no está sonriendo.
—Tal vez, pero el cambio puede ser bueno —trato de tranquilizarlo. ¿No es esto lo que me estaba diciendo esta mañana? El cambio puede ser aterrador, pero es parte de la vida. Yo debería saberlo. Me subí a un autobús y dejé atrás mi antigua vida con la esperanza de tener una nueva—. Alguien me dijo una vez que con el cambio vienen las oportunidades.
Nos detenemos cuando salimos a la galería.
—Buena suerte —le digo, sonriendo.
—Que tengas un buen día, Bella. Te veré por ahí.
—Esta noche —corrijo—, te veré esta noche.
Por alguna razón, eso es importante para mí. Necesito saber que Charlie estará allí cuando vuelva a casa, así como sé que Bear estará en casa para saludarme cuando yo llegue.
—Te veré —dice, pero no confirma que será noche. Me da un asentimiento antes de dar la vuelta y caminar por la calle.
Lo veo irse, y la sensación de que algo no va bien se apodera de mí de nuevo. Miro a mi alrededor pensando que alguien me está mirando, pero no hay nadie cerca.
Paso por las puertas de la galería y me siento un poco más ligera cuando no veo a Lauren en la recepción. Es bueno cuando puedo empezar el día sin que ella me frunza el ceño. Tampoco veo a Jessica, pero probablemente esté por aquí ya que las puertas están abiertas. Me cambio de ropa antes de entrar en el almacén y ponerme a trabajar.
El tiempo pasa y estoy sola en el almacén. Los chicos se fueron hace un rato para una entrega y dijeron que no volverían esta noche. Así que solo soy yo y mi palanca rompiendo cajas. Ya he recorrido por la mayor parte de las que hay aquí, y he empezado a revisar los que no están etiquetados. Pensé que era hora de hacer una lista y luego repasar los elementos uno por uno con Jessica. No quiero tener que volver con ella cien veces por cada uno. Pensé que hacerlo una vez probablemente sería lo suficientemente doloroso.
Voy a abrir mi cuarto cajón del día, y me detengo cuando se quita la tapa y miro hacia abajo a lo que hay dentro. Al principio me sorprende que no haya mucho material de embalaje, solo una pintura enmarcada pegada en la caja de madera.
Me sorprende de nuevo cuando lo reconozco. Es una que recuerdo de mi clase de historia del arte. Recuerdo la pintura porque me encantaba mucho. Es de una pareja acostada en la cama. El hombre está completamente envuelto alrededor de la mujer. Su cabeza descansa sobre su pecho mientras él la sostiene en un abrazo protector. Lo que me llamó la atención en la pintura fue lo tranquilos que se veían, y no estaba segura de quién consolaba a quién. Claro, estaba envuelto en ella, pero casi parecía que la necesitaba más que a nada en el mundo. En algunas zonas del cuadro es imposible saber dónde comienza una de ellas y dónde termina la otra. Esta pareja se amaba. Eran dos mitades de un alma que se juntaban y formaban un todo.
Fue la única obra de arte que se me quedó de la clase, y recuerdo mucho de ella. La única cosa importante que recuerdo es que fue robada hace años. Lo que estoy viendo ahora mismo tiene que ser el original. No veo a Jessica consiguiendo algo que sea una imitación, ¿pero realmente estaría vendiendo arte robado? No puede ser el original. Estoy segura de que me equivoco.
Pienso por un segundo y luego saco mi teléfono celular de mi bolsillo para comprobar que tengo los hechos correctos. Tal vez ya lo recuperaron y ahora ella lo tiene.
Encuentro la pintura en línea y leo sobre cómo fue robada junto con varias otras piezas como parte de un gran atraco. Leo el artículo por un segundo y me desplazo hacia abajo para ver las fotos adjuntas. Luego voy a donde me esperan todas las cajas sin marcar y abro otra. Cuando lo hago, encuentro otra pintura que coincide con una de las imágenes del artículo en mi teléfono.
Los vellos de mis brazos se levantan, y por un momento estoy quieta. Luego, incapaz de resistirme, salto a la siguiente obra y la abro. No sé nada de arte ni cómo averiguar si son falsos. Así que hago lo que sé y les tomo una foto con mi celular. Luego las pongo en una búsqueda de imagen inversa en Google para ver qué aparece.
Uno tras otro, aparecen como robados.
Empiezo a escribir todo y a tomar notas en mi carpeta. Tengo una lista de números de caja y toda la información de envío. Luego anoto los nombres de las pinturas y sus números correspondientes y guardo todas las fotos en mi teléfono.
Todo este tiempo, todo lo que puedo pensar es en que Jessica va a estar devastada.
Estas cajas estaban apiladas en la parte de atrás sin nada encima. Jessica puede ser muchas cosas, pero no es una ladrona. Ella negocia tratos millonarios todo el día, todos los días. No necesita aferrarse al arte robado.
Reviso todo, dos veces para asegurarme de que todo está bien. Por mucho que no quiera tener razón sobre estas cosas siendo robadas, tampoco quiero equivocarme y parecer una estúpida reina del drama. Todas podrían ser réplicas y mis habilidades de búsqueda de imágenes en Google podrían ser poco fiables. Crecí viendo viejos programas de Perry Mason y pensé que un día me convertiría en detective. No necesito alimentar esa fantasía en este momento, así que todo lo que puedo hacer es presentarle lo que he encontrado.
Esto no puede estar bien. Tal vez nadie sabe que estas cajas están aquí, y mucho menos con mercancía robada. Nunca las vi en ninguna lista, y todo podría ser una terrible confusión. Tiene que ser eso. Me preocupa lo que algo así pueda hacerle a Mike y a Jessica.
Doy un paso atrás y me doy cuenta de que algunas de las cajas de las estanterías se han movido. Revisé dos veces el número en el que estaba trabajando. Me parece familiar.
Me apresuro hacia el pequeño escritorio donde guardo mis papeles y busco los papeles de ayer. Es entonces cuando noto mi nombre en todo. En todas las fichas.
Incluso está firmado en algunos lugares, pero no es mi firma. ¿Quizás mi nombre esté en él porque estoy dirigiendo el almacén ahora?
Respiro profundamente, sintiendo que mi nivel de estrés aumenta. ¿Por qué está mi firma en cosas que no aprobé? Todo esto es un desastre, pero estoy segura de que podemos aclararlo todo. Todo lo que tengo que hacer es llamar a la gente adecuada. Puedo arreglar las cosas y resolver esto. Después de todo, ese es mi trabajo. Me dijeron que este almacén era un desastre, y es la verdad. Este lugar ha sido caótico desde que llegué, pero poco a poco lo he ido organizando todo. Por supuesto que habría discrepancias, así que ignoro lo que podría ser una docena de pinturas robadas y me concentro en lo que puedo controlar.
Primero, necesito hablar con Jessica. Sé que esa mujer sabrá qué hacer. Dirige este lugar como un general de la velocidad, y siempre tiene las respuestas. He llegado a respetarla mucho y sé que puedo aprender mucho de ella como mi mentora.
Miro el reloj y me doy cuenta de que realmente perdí la noción del tiempo.
Debería haberme ido hace horas, pero me perdí en lo que estaba haciendo.
Al juntarlo todo, meto el celular en el bolsillo después de comprobarlo, me aseguro de que he tomado todas las fotos que necesito. Espero que Jessica siga aquí.
¿Quizás debería enviarle un mensaje a Mike también? Tan pronto como tengo ese pensamiento lo descarto. Jessica querría ser la que controle esto. Y no quiero excederme.
No puedo tratarlo como a un novio aquí. Necesito ir con mi superior primero.
Recojo la carpeta llena de toda la información que tengo sobre las cajas y todo lo que escribí. Luego tomo mi bolso, pensando que me iré después de hablar con ella. Cierro las cajas y las dejo donde están. Si Jessica quiere venir a inspeccionarlos, puede hacerlo.
Salgo del almacén y bajo por el pasillo largo hasta su oficina. Cuando veo la luz encendida bajo su puerta, me siento un poco aliviada. Levanto la mano para tocar, pero me detengo cuando oigo un gemido al otro lado. Le sigue un sonido profundo, y yo empujo la puerta mientras llamo para asegurarme de que está bien.
—¿Jessica? ¿Estás bien? —pregunto en voz baja, sin querer asustarla. Cuando la puerta se abre, me quedo conmocionada.
Mike está de rodillas frente a Jessica, sus piernas desnudas están abiertas y su rostro está enterrado entre ellas. La cabeza de Jessica está echada hacia atrás y se le escapa otro grito de placer.
—Oh, Dios mío —me ahogo, cuando la imagen de los dos se graba en mi cerebro.
Siento el líquido caliente en mi boca, una señal de que estoy a punto de vomitar, y tengo que luchar contra ello. Extiendo la mano y agarro la puerta mientras un sollozo se me escapa.
La cabeza de Jessica se levanta con el sonido, y sus ojos se fijan en los míos. Mike gira la cabeza, pero no hace ningún movimiento para levantarse, y yo me quedo ahí como si me hubiera caído un rayo.
Todo esto sucede en una fracción de segundo antes de que me dé la vuelta y corra.
Necesito salir de aquí. Mi mente está corriendo con demasiadas cosas a la vez.
No oigo a nadie decir mi nombre o perseguirme mientras avanzo a trompicones tan rápido como puedo fuera de la galería. Apenas puedo ver hacia dónde voy, pero cuando siento que el aire frío golpea mi rostro, sé que estoy afuera.
Lo que no espero es al hombre de traje frente a mí, y casi lo atropello en mi intento de liberarme de lo que acabo de presenciar.
—Lo siento, yo… —tartamudeo, pero el desconocido me abraza con sus grandes brazos.
Por un momento sollozo en su pecho, sin importarme que ni siquiera lo conociera. Parpadeo las lágrimas y me inclino hacia atrás, tratando de disculparme de nuevo cuando veo a Charlie parado en un haz de luz detrás del extraño.
—¿Charlie? —hay una mirada triste en su rostro y mi mente no puede ponerse al día con todo lo que está pasando—. ¿Qué estás haciendo aquí?
Miro al hombre que me reconforta, pero hay demasiadas sombras y está demasiado oscuro para ver su rostro completamente. Lo único que puedo decir con seguridad es que tiene unos ojos verdes brillantes que siento como si los hubiera visto antes. Hasta su olor me resulta familiar.
—Shh —con voz grave, su pecho retumbando contra el mío, dice—: Todo va a estar bien.
No sé por qué, pero encuentro consuelo en su voz. Me tranquiliza, y aunque no estoy ni siquiera cerca de estar bien, me siento mejor. Pero antes de que pueda concentrarme en eso por mucho tiempo, siento un pinchazo agudo sobre mi codo, y miro hacia abajo para ver al extraño sacando una aguja de mi brazo.
—Duérmete, mi pequeño grillo —dice, y mis ojos se ponen pesados cuando se me cierran los párpados.
