Capítulo VII

La Chica

Valentín POV

Mi mente era un caos, siempre lo había sido, aunque mi abuela siempre dijo que era eso lo que me hacia especial, decía que tenía la capacidad de ver más de lo que los demás podían, que era algo de genética.

Siempre creí que eran puras tonterías y nunca le tome importancia, hasta que fui creciendo, podía percibir cosas que los demás niños no, ver cosas que no habían ocurrido aun, había momentos entre sueños, donde podía ver imágenes al principio confusas y luego cobraban nitidez, estas me llevaban a ver el futuro, eran visiones.

Eso fue exactamente lo que me llevo no solo a convertirme en el mejor amigo de Viktor, Lorenzo y Asen si no que, era la razón por la que estaba en Hogwarts.

Vidente, o al menos parte de él, no era como algunos que decían poder ver toda tu vida con solo pestañear en tu dirección, tampoco me pondría a ver tu mano y sabría tu fortuna, yo veía cosas que no podía controlar, las imágenes llegaban solas y la mayoría del tiempo mientras dormía, eran situaciones confusas o verdades a medias, ese era él porque nadie sabía de mi habilidad, no era algo seguro y la abuela siempre me había dicho –tus habilidades son codiciadas por muchos y ninguna de esas personas, los quiere para hacer el bien-.

Hace unas semanas, justo antes de mi cumpleaños 18 vinieron a mí una serie de imágenes que no podía entender, había una chica y esta se encontraba en medio de un mar de personas que corrían y lloraban, cuando observe el sitio donde me encontraba vi lo que a mi criterio seria un laberinto formado por césped, una bandera con el escudo de Durmstrang estaba a un lado de la entrada del laberinto junto a dos más que no reconocí, en el suelo se encontraban un grupo de personas tratando de apartar a un chico de otro.

Dirigí mí vista hacia la chica nuevamente y cuando volteo su rostro trate de grabarla en mi mente, sabía que este no era un sueño normal así que la detalle, alta, delgada, largo cabello castaño con reflejos dorados, nariz respingona y unos asustados ojos color avellana del cual salían incontables lágrimas.

Deje de mirarla cuando me di cuenta que ella llamaba a alguien, mientras, un chico que pude reconocer como Lorenzo, uno de mis amigos, trataba de alejarla del lugar y de quien ella llamaba, trate de entender lo que decían pero hablaban en un idioma que por lo poco que entendí era italiano, lo único que ella repetía era la palabra Vitya con voz rota por el llanto.

Después de despertar bañado en sudor y con la agitación de haber corrido todo el día, busque una libreta y dibuje el rostro de la chica, tendría que hablar con Lorenzo y ver si él la conocía, también anote las palabras que escuche, además de hacer una descripción del sitio donde estábamos.

Intente encontrar el sentido al sueño mientras me levantaba para darme una ducha. Si el estandarte de Durmstrang estaba presente, era porque estábamos en un evento oficial, además de que Lorenzo portaba el uniforme de la escuela lo cual daba más peso a mi teoría, aunque no lograba entender el porqué la chica gritaba Vitya, en búlgaro esa palabra era utilizada como apodo, incluso este era el que utilizaba la madre de… ¡mierda!

"¡joder!" Viktor, la madre de Viktor solía llamarlo así como un diminutivo cariñoso de su nombre, ya no solo era Lorenzo, también Viktor estaba involucrado de alguna manera en ese sueño, tendría que indagar más sobre este tema.

Dos semanas después el sueño había tomado sentido, después de recibir una carta en donde se me informaba que era uno de los elegidos para representar a Durmstrang en el Torneo de los Tres Magos, ese debía ser el evento en el cual el sueño se desarrollaba.

Inmediatamente me comunique por lechuza con Lorenzo, le había mandado el dibujo que había hecho y una serie de preguntas sobre la chica, esperaba que el supiera quién era, necesitaba encontrarla y hablar con ella, cosa que no pasaría dado que Lorenzo negaba conocerla.

Después de pensar por un rato llegue a la conclusión de que ella debía ser de una de las otras escuelas del Torneo, así que, debía encontrarla y ver qué demonios era todo eso que había visto y si ella tenía algo que agregar al asunto.

Unas semanas después la paranoia se había apoderado de mi, las visiones no habían cesado, la situación me desespero lo suficiente como para recurrir a mi abuela y comentarle lo que estaba ocurriendo.

Me pareció notar que ella sabía algo sobre el tema, su nerviosismo fue evidente cuando le mostré el retrato de la chica, aunque ella solo se limito a decirme que lo que tenía que pasar pasaría, con o sin mi intervención.

Casi un mes después, me encontraba en Hogwarts junto a un grupo de los mejores estudiantes de Durmstrang, cada vez que recordaba ese sueño me decía que algo malo pasaría y sumándole el extraño aire que se respiraba en la escuela aumentaba mucho más mi preocupación.

Solo llevábamos un condenado día en Escocia y ya tenía un dolor de cabeza, a un Viktor sorpresivamente esquivo y la tortura de compartir cuarto con Lorenzo y Asen.

Había llegado a la puerta de mi camarote y al abrirla maldije internamente a quien me había puesto con ellos y a Viktor por ser el favorito de Karkaroff al cual se le asigno un camarote privado.

El sitio era un caos total, toda la ropa estaba esparcida por el oscuro suelo de madera, las camas parecían no haber sido arregladas nunca y como cosa extraña, el par de idiotas se encontraba discutiendo por quien sabe qué cosa.

El ofendido en este caso era Lorenzo, quien gritaba improperios en italiano a su muy desinteresado primo; Lorenzo D´Angelo era un tipo relativamente calmado, sumamente inteligente y bastante misterioso cuando quería, superaba el metro ochenta siendo casi tan alto como yo, de revoltoso cabello castaño con reflejos rubios, era la combinación perfecta entre sus padres, con los ojos tan grises como una tormenta y un rostro de niño bueno que ni él se creía.

Era considerado por todos un total rompecorazones, a sus 18 años había salido con más chicas que cualquiera de nosotros, era raro cuando se molestaba, cosa que parecía no tener validez cuando lo ponías junto a su primo Asen Poliakoff.

Asen era la otra cara de la moneda, rebelde y con la perfecta estampa de chico malo, era de mi estatura, cabello ridículamente rubio y fríos ojos azules, mujeriego a tiempo completo, descarado, exhibicionista, demasiado directo y podría jurar que jamás toco un libro en toda su puta vida.

Era golpeador del equipo de quidditch de Durmstrang y el causante de todo el condenado desorden del camarote, ambos eran mis mejores amigos junto con Viktor pero, mucho tiempo con ellos venia cargado de más drama del que me atrevía a soportar.

Fui directo hacia mi cama en un absurdo intento de mantenerme alejado de la discusión de ambos, aunque sabía que al final del día yo terminaría siendo el réferi de ambos.

Sorpresivamente logre llegar a la cama sin ningún inconveniente, incluso después de quedarme en bóxers, seguían manteniéndome fuera de su pelea, pero me gustara o no, tenía que detener la guerra familiar si quería tener tan siquiera unas horas de sueño, así que me gire y grite lo suficientemente fuerte como para que me escucharan.

"Quieren dejar el maldito escándalo y dormir de una puta vez" Lorenzo fue el primero en mirarme y con los ojos como una tormenta en pleno clímax dijo:

"Cuando Asen quite su maldita ropa de toda mi cama quizás pueda hacer silencio y dormir"

Pose la mirada en la cama y pude ver una montaña de ropa que, cualquiera reconocería como el muy oscuro y ajustado guardarropa de Asen.

Rodé los ojos y exclame "Solo tírala al suelo y listo Lorenzo, ahora cierra la boca y duérmete, mañana debemos estar a primera hora en el comedor de Hogwarts"

Pude ver como Lorenzo se dirigía con una sonrisa macabra a su cama y cuando estaba a punto de tirar la ropa, Asen se la arrebato de las manos y con indignación la puso en su baúl, cuando ya todos estaban en sus camas y creí que finalmente dormiría escuche a Asen preguntarme sobre Viktor.

"Hey Valentín, ¿notaste lo que ocurrió con Viktor en el comedor?"

"¿de qué hablas?" dije sin saber muy bien a qué se refería.

"me refiero a eso de quedarse viendo a la chica que estaba junto a Potter como si acabara de encontrar agua en un puto desierto"

Mierda, ¿será esto lo que Viktor me oculta? ¿Todo ese secreto por una calentura con una chica? La situación parecía irreal para mi, aun más cuando yo había sido el único en saber sobre…

¡Joder!, silencie a mis pensamientos antes de caer de nuevo en la espiral de sentimientos encontrados que esos recuerdos traían a mí, debía haber una explicación lógica de todo esto y… Espera un momento ¿había dicho, la chica junto a Potter?

"¿tu viste a la chica?" pregunte queriendo saber más, tratando de recordar al gran salón para ver si lograba identificar a la chica en cuestión.

"claro que la vi, creo que todo el maldito colegio la vio después del espectáculo de Karkaroff" dijo Asen rodando los ojos.

"es cierto, yo también la vi, por cierto, juraría que la he visto en otro lugar…" dijo Lorenzo mientras miraba el techo pensativo.

"la verdad es que yo no vi quien era, así que no sabría decirte por que Viktor la miro como dicen, ahora les ruego que me dejen jodidamente dormir" apagando la luz con un movimiento de varita di por terminada nuestra charla, aunque lo que dijeron me dejo pensando ¿así que la amiga de Potter?

….

Fui despertado abruptamente por unos golpes en la puerta, cuando busque el origen del ruido, encontré a Lorenzo a punto de tumbar la puerta del baño a golpes.

"Asen puedes jodidamente apurarte llevas más de media hora en el baño"

Este par era mi karma por todas las cosas malas que hare a lo largo de mi vida, eran las seis de la mañana y el idiota numero uno y el idiota numero dos ya estaban discutiendo de nuevo.

"¿ustedes dos no pueden parar ni siquiera por ser las 6 de la mañana?" dije mas como un gruñido que una frase normal.

Fui ignorado y dos golpes más tarde, Asen abrió la puerta, iba envuelto en una toalla, además de ir goteando agua por el piso de todo el camarote, el imbécil se sacudió el cabello como si fuese un perro y para la irritación de Lorenzo y mía mojo todo lo que estaba cerca, incluyéndonos.

"podrías para de sacudirte como un perro" dije aun mas irritado que antes.

"tengo que secar mi cabello y tú tienes que despertarte, así que prácticamente estoy haciéndote un favor" dijo Asen como si estuviese dándome la cura contra alguna enfermedad y no sacudiendo su maldito cabello.

"yo voy a estrellarte contra la pared como un favor, para ver si se te quita lo idiota" me levante de la cama justo cuando Lorenzo entraba del baño, cuando este salió, ya era tarde así que, no me toco de otra que darme una ducha rápida y vestirme aun más rápido.

Salí con Asen y Lorenzo hacia el vestíbulo del barco, al llegar Viktor ya se encontraba allí con un impaciente Karkaroff que nos indico que era momento de irnos.

Al momento de entrar en el gran comedor, me sorprendió el que estuviera lleno de tantos estudiantes, era sábado y todavía no daban las 8 de la mañana, por lo que deduje que estaban ansiosos de ver quienes ponían su nombre en el cáliz.

Al instante en el que notaron nuestra presencia, los chicos se callaron y vieron como uno por uno poníamos nuestros nombres dentro de la enorme copa de piedra.

Delante de mí se encontraba Viktor, quien claramente estaba buscando a alguien con la mirada, supuse que seria a la amiga de Potter pero por la expresión que puso, ella no se encontraba allí.

Había llegado su turno, siendo él, el participante que más expectación generaba, camino hasta el circulo mágico y con Karkaroff a su lado, arrojo el pergamino con su nombre, después de él vine yo, luego lo arrojaron Timotei y Mikah, luego de ellos, fue el turno de Lorenzo y de Asen.

Sabía que de los cuatro, los únicos ansiosos por ser elegidos eran Viktor y Asen, aunque ambos tenían motivos muy diferentes, Asen quería la gloria eterna y la oportunidad de tener a unas cuantas chicas detrás de él, mientras que Viktor quería llenar de orgullo a sus padres y demostrar que era más que un jugador de quidditch.

Por otro lado, Lorenzo era completamente indiferente al hecho de ser elegido o no campeón y yo, no tenía ningún deseo de participar en el torneo, mi misión aquí era otra pero, había sido elegido por Karkaroff y eso me obligaba a colocar mi nombre en el cáliz.

Cuando el último estudiante de Durmstrang arrojo su nombre en el cáliz, Karkaroff se acerco a nosotros y con su típico gruñido nos grito:

"Después del desayuno un profesor vendrá a darles un recorrido por el colegio así que, compórtense y recuerden los que les dije anoche, después de eso pueden hacer lo que quieran"

Los chicos y yo nos vimos las caras, sorprendidos de que Karkaroff nos diera tiempo libre, eso sí que era una novedad, apresuradamente nos sentamos en la misma mesa de la noche pasada y comenzamos a desayunar.

Entre unas charlas sobre quien creían que saldría campeón y burlas hacia Viktor por el creciente club de fans que tenia, vimos como el gran comedor se llenaba de estudiantes hambrientos y medio dormidos, en eso escuche a Viktor murmurar "es ella"

Cuando subí la mirada de mi plato y la vi, sentí como un escalofrío recorría mi columna, alta, castaña, ojos avellana, ¡era ella! la chica de mi sueño y estaba aquí, justo delante de mí, rodeada de pelirrojos y con un sonriente pelinegro a su lado.

Cuando comencé a detallar quienes eran los que la acompañaban, entendí, muy a mi pesar que, la chica de mi sueño y la chica a la que Viktor había mirado ayer, eran la misma.

Junto a ella venia nada más y nada menos que el mismísimo niño que vivió, o en otras palabras, Harry Potter, del otro lado un chico bastante alto de cabello naranja, y detrás venían tres pelirrojos más, regrese la mirada a ella y lo primero que vino a mi mente fue ¿Cómo alguien que luce tan inocente, va a terminar involucrada con la muerte de un chico?

En cada visión la chica y Viktor aparecían, y gracias a estas, sabía que el par de tortolos estarían juntos, en una que otra visión, Lorenzo también hacía acto de presencia, pero todas las imágenes terminaban de la misma forma, la chica gritando, Lorenzo sujetándola y un chico muerto al cual no lograba verle el rostro.

Mi preocupación aumentaba considerablemente con cada minuto que pasaba, poco a poco mi visión iba a cumplirse, y lo último en lo que quería pensar era en la posible muerte de mi mejor amigo.

….

"jamás pensé que de mi boca saldrían estas palabras pero, justo ahora prefiero una de las charlas sobre sexo seguro de Karkaroff a esta tortura" se quejo Asen con un comprensible tono de sufrimiento.

Y de verdad lo comprendía, después de ser golpeado en el rostro con la identidad de la chica de mis visiones y quedar en un estado de shock y palidez preocupante, fui literalmente arrastrado, como todos los demás, por el súper simpático (y nótese mi sarcasmo) profesor Snape.

Todo para ser guiados en un aun más simpático recorrido por Hogwarts, jamás creí ver a alguien más amargado y tétrico que Karkaroff pero, como siempre, la vida me demostraba lo equivocado que estaba y ponía delante de mí al hombre más deprimente que vi en mi vida, hasta los profesores en Durmstrang tenían más encanto que él y eso ya dejaba mucho que desear.

"¿cuánto tiempo creen que tarde en darse cuenta de que nos fuimos?" esta vez fue Lorenzo quien hablo.

"honestamente creo que le estaríamos haciendo un favor si nos vamos" argumente, y como si el castillo nos apoyara en nuestro intento de huida, vimos una salida que llevaba a uno de los jardines y con una señal de Viktor indicándonos que nadie veía, nos fuimos uno detrás del otro librándonos así del oscuro profesor.

"por mucho que quiera conocer el castillo no podía soportar a ese hombre y su amargura por más tiempo, creo que hasta el aire se volvió pesado" soltó Lorenzo mientras respiraba de forma teatral.

"prefiero descubrirlo por mi cuenta, ¿quién sabe? hasta podría encontrarme alguna bonita guía con piernas largas y gran interés en mostrarme las maravillas que esconden" dijo Asen con su típica mirada de pervertido.

"lo único que van a mostrarte es lo bien que una inglesa puede patearte el trasero" agrego Viktor, haciendo que todos soltáramos carcajadas mientras Asen refunfuñaba.

Mientras ellos seguían bromeando a costa de Asen, yo me puse a observar el sitio donde estábamos, lo que al principio creí que era un jardín en realidad era una especie de colina, la cual descendía hasta el lago donde estaba nuestro barco.

Todo se encontraba cubierto de corto césped de un brillante verde y rodeado por arboles de hojas amarillentas, del lado izquierdo se encontraba un sendero, el cual terminaba en un muelle que llegaba unos cuantos metros dentro del lago, del lado derecho se tenía una de las mejores vistas que había presenciado jamás, era el enorme y oscuro lago en todo su esplendor, rodeado por arboles que daban un toque tanto mágico como tenebroso al paisaje.

"no puede negarse que este sitio es hermoso" exhalé en voz baja, ganándome una mirada de los chicos quienes pasearon su mirada por todo lo que yo acababa de ver.

"No por nada es considerada una de las escuelas de magia más hermosa" dijo Lorenzo.

"estos chicos son realmente afortunados, si tan solo Durmstrang fuese si quiera la cuarta parte de esto, creo que a nadie le importaría aguantar a Karkaroff y su demencia" dijo Viktor.

"tienes razón amigo, aunque personalmente si tuviésemos un lago así de profundo, creo que ya hubiesen ahogado a nuestro amado director en el" una vez más Asen sacaba risas de nosotros, risas que fueron cortadas por femeninas carcajadas que provenían de uno de los arboles cercanos al lago.

Lentamente, nos fuimos acercando al borde del lago para ver de quienes eran las pegajosas risas que se oían por todo el lugar, cuando la imagen de dos chicas, una conocida y la otra no, aparecieron delante de nosotros.

Era ella de nuevo, la castaña era la dueña de la risa más contagiosa y sincera que hubiese escuchado jamás, a su lado una pelirroja sonreía mientras veía a la otra reír, era un cuadro realmente pintoresco.

A mi lado los chicos estaban prendados de la imagen igual que yo, Asen parecía no saber a cuál de las dos ver primero, Lorenzo estaba como perdido en algún recuerdo que la situación le traía y Viktor, oh el pobre Viktor, parecía estar viendo en la castaña a un ángel, tenía sus ojos puestos en la chica con una mirada que jamás creí ver en el rostro de ninguno de nosotros, era adoración pura.

Tenía que hablar con Viktor, tenía que advertirle de la visión, no podía simplemente dejarlo enamorarse de una chica de la cual aun no sabía el papel que jugaba en lo que, según su criterio, sería la muerte de su mejor amigo.

"Joder hombre, esa chica puede venir a sacarme un par de risas cuando quiera" como siempre Asen cortaba la magia del momento, y no fue hasta que sentí a Viktor girarse hacia Asen, que entendí lo que ese comentario podría desencadenar.

"ni se te ocurra Asen, con todas menos ella" gruño Viktor en lo que podía considerarse un tono ¿posesivo? ¿Celoso quizás?

Inmediatamente Asen y Lorenzo voltearon a ver a Viktor, ambos con miradas sorprendidas y las bocas ligeramente abiertas, entendía el porqué de sus caras, Viktor jamás y repito JAMAS había actuado posesivo con ninguna chica y creo que lo que más les sorprendía era que, de hecho, el se fijara en una.

Si algo tenía Viktor es que era extremadamente discreto con sus relaciones, tan discreto que ni nosotros sabíamos de ellas hasta que se terminaban, aunque Viktor solía contarme de ellas desde el inicio, era por eso que me extrañaba tanto el misterio con el que estaba tratando a esta chica.

Viendo la clara intención de ese par de comenzar una de sus rondas de preguntas indiscretas, fui a moverme para arrastrarlos al barco cuando note una pesada mirada en mi, eran las dos chicas, quienes parecían muy intrigadas en todo el espectáculo que estábamos montando, por suerte, ninguna debía entender búlgaro, por lo que no sabrían que estábamos diciendo, pero aun así no consideraba prudente seguir aquí.

"ok, ustedes dos silencio, no es el momento" dije señalándolos a ambos "y en cuanto a ti, nos debes una explicación" dije apuntando a Viktor.

Aparentemente Asen y Lorenzo estaban más interesados en la posible explicación, puesto que, tomando a Viktor de los brazos, lo llevaron a rastras al barco mientras yo los seguía de cerca, mirando de tanto en tanto a la pelirroja que me seguía con calculadores y recelosos ojos café.

Solo Merlín sabia la cantidad de problemas que esa pelirroja curiosa traería a la vida de Valentín.