Capitulo 20
Calentando la lluvia
Hermione estaba terminando de colocar un poco de brillo en sus labios como último toque de su casual pero adorable look, el frío estaba cada vez peor debido a que ya estaba finalizando noviembre y se estaban esperando las nevadas muy pronto, por lo que unas cómodas botas, jeans y un abrigo tejido fue lo que la castaña había elegido para esta cita, la cual si se consideraba cita con el búlgaro. Justo cuando se colocaba un poco de perfume se fijo en las dispersas gotas de lluvia que comenzaban a golpetear contra el cristal de la ventana. Hermione maldijo un poco para sus adentros y decidió que ya no había marcha atrás, debía irse o si no corría el riesgo de que Viktor pensara que lo estaba plantando. Mientras cerraba la puerta del dormitorio de forma apresurada le soplo un beso a Crookshanks y salió prácticamente corriendo a la entrada del castillo.
Cuando Hermione visualizo las puertas del castillo, comprobó el enorme reloj adornado que reposaba justo en frente y se juro a sí misma, al ver la hora, que sería la última vez que llegaría tarde. Cuando finalmente se asomo tímidamente por las enormes hojas dobles, observo a solo unos pasos de ella a una de las visiones más hermosas que había visto en mucho tiempo. La alta y definida figura de Viktor reposaba recostado en uno de los pilares de entrada, vestido completamente de negro y mirando hacia el suelo, pudo visualizar las pequeñas gotas de lluvia que recorrían el relieve de su nariz y como el búlgaro parecía restarle cualquier tipo de importancia a este hecho mientras esperaba pacientemente por ella.
Hermione quizás no lo supo en ese momento, pero esa fachada de melancolía disimulada que Viktor Krum, famoso jugador de Quiddicht del mundo mágico le brindaba sin saberlo, sería una pintura que viviría en su mente por mucho tiempo.
Como si de un pequeño aviso se tratara, apenas asomo su figura entera en el medio de la entrada, Viktor se volvió a verla y por primera vez Hermione no tuvo tiempo de pensar, de preocuparse, de imaginar, si la imagen de Viktor de perfil era algo que la había dejado anonadada, el, de frente, viéndola como si jamás hubiese visto algo más hermoso la hizo sentir miles de sensaciones que prefirió no vocalizar, pero si sentir una por una, desde el miedo, los nervios, las ganas de caminar hacia él como un imán y no soltarse jamás, hasta el terror por quizás comenzar a enamorarse de este increíble chico que lucía demasiado bien de negro y que le estaba sonriendo de la forma más perfecta del mundo mientras habría una sombrilla y le extendía su brazo para que ella lo tomara.
"Estar lloviendo, pero solo agregar un tono diferente de castaño a tu cabello y mucho mas color a tus mejillas, lucir igual de hermosa no importar el clima" dijo Viktor mientras comenzaba a caminar con ella de su brazo. Esto hizo que Hermione se colocara de un rojo aun más furioso en sus mejillas y solo se limito a reír por lo bajo mientras se apegaba un poco más a él.
"Curiosamente señor Krum" dijo mientras lo miraba fruncir el seño por como lo había llamado "tenía una interrogante hacía usted que podría responder sus predicamentos y mis dudas"
Viktor frunció aun más el seño y Hermione asumió que traducía todo en su cabeza para poder responder, debido a que era un gesto que lo había visto hacerlo un par de veces ya. "si ser sobre la lluvia, lamentar el clima, Escocia ser particular con sus cambios"
Hermione rio un poco más audible en esta ocasión al percibir la aun palpable confusión en el tono del pelinegro y frenando un poco para subirse al carruaje con la ayuda del chico, decidió darle un poco más de suspenso a la conversación.
"Nunca he esperado que pueda controlar el clima señor Krum, de hecho podrá llegar a conocer lo mucho que aprecio un buen clima melancólico, los considero… vigorizantes" dijo la castaña.
"¿vigorizantes? ¿Para el alma de quien lo mire?" pregunto Viktor mientras observaba el castillo volverse cada vez más pequeño mientras avanzábamos. Hermione no pudo evitar admirar sorprendida una vez más al chico delante de ella, tan callado, tan reservado, pero cuya mente parecía ser cada vez más impresionante. Poco a poco se acerco a él y tan solo a unos centímetros, fue que se atrevió a confesar lo que rondaba su creativa mente.
"No, Viktor" Viktor volteo rápidamente al sentir el calor de su aliento junto a él, Hermione sabía que tenía su atención por completo, y recorriendo el aun un poco húmedo rostro de Viktor no pudo evitar seguir el curso de la mirada del jugador, oscilaba entre sus ojos y sus labios, y Hermione no pudo resistir la urgencia de acercarse un poco más. "Me parece vigorizante poder contemplar una imagen hermosa detenida en el tiempo, él como pareces detener el mundo, mi mundo, cada vez que te veo… además de que el color negro jamás se le había visto tan increíble a alguien como a ti"
El pequeño sonrojo que Hermione llego a visualizar en el rostro de Viktor fue algo mínimo debido al suave toque de sus manos por sus propia mejillas, la ternura con la que la acariciaba contrastaba enormemente con el áspero pero al mismo tiempo suave toque de sus labios con los de ella. Lo último que Hermione escucho fue una pequeña mala palabra en lo que identifico como búlgaro antes de olvidarse de todo lo que los rodeaba con el cálido beso de Viktor.
Cuando llegaron a Hogsmeade la lluvia no había disminuido ni un poco, el frío seguía en aumento pero ciertamente la temperatura de ambos no combinada con nada del contexto, esos pausados besos dentro del carruaje no habían hecho más que dejarles un pequeño cosquilleo de calor a ambos, además de unas miradas cómplices y brillantes que dejaban en claro que el nerviosismo de hace unos días había quedado muy atrás.
Ofreciendo nuevamente su brazo, Viktor y ella comenzaron a caminar por las encharcadas calles del pueblo, mientras buscaban algún sitio donde entrar, cuando vieron las tres escobas se apresuraron a entrar, pues aun era bastante temprano y la lluvia no había dejado a muchos con ánimos de salir del castillo. Cuando Viktor abrió la puerta para ella, Hermione sintió la calidez del pequeño bar donde siempre venía con sus amigos, pero fue la mano de Viktor en su espalda lo que la hizo sentir mucho más calidez y un pequeño cosquilleo allí donde su mano conectaba con capas de ropa gruesa para el invierno, pero que ella no podía diferenciar ya de su propia piel. Quizás Hermione se consideraba muy joven cada vez que se veía en el espejo, pero Viktor no era el primer chico que se acercaba a ella, y si había algo que la castaña aseguraba con fervor, es que ninguno antes había mandado choques eléctricos por todo su cuerpo solo con tocar su espalda. Lo cual solo traía un pensamiento constante a ella, que estaba muy jodida, pero súper jodida, y que jamás se había sentido tan bien estarlo.
Mientras ordenaban algo de comer y jugueteaban con la mano del otro por debajo de la mesa, Hermione escucho con interés las historias del búlgaro acerca de su casa, de su familia, de las cartas que había recibido y como era el invierno en Bulgaria, hablo de cómo la lluvia le recordaba a sus abuelos, de cómo el clima lo ponía triste a veces y del desarrollo del altercado con su amigo. Hermione escucho cada una de sus palabras, y supo que el escucho cada una de las de ella. Le dijo como había sido crecer en un país diferente, sobre sus padres, el último libro que había leído y el pequeño conflicto entre sus propios amigos, y como esto la había mantenido estresada.
"Quizás no poder cambiar las cosas y los conflictos solo con mover la varita, pero mirarte hace que todo cobre un poco más de sentido Hermiownini" Hermione quiso reír al escuchar el mal pronunciado intento de su nombre, pero no podía hacerle eso al chico, además, debía admitir que había mejorado mucho desde la última vez.
"Quizás… sea un sentimiento que tengamos en común Viktor, últimamente he encontrado el mirarte, aunque sea de lejos, como un efecto revolucionariamente cambiante dentro de mi… quizás yo…" Hermione iba a continuar cuando algo dentro de su intuición le dijo que era mejor no hacerlo. Y agradeció a los cielos no haberlo hecho, pues solo unos segundos más tarde pudo percibir por su visión periférica el movimiento justo afuera de las tres escobas y unos pequeños brillos poco comunes por esos lados pero que ella conocía perfectamente bien. No podía identificar con certeza cuántos, pero supo el momento exacto en el que Viktor también reconoció la presencia de los fotógrafos justo afuera de la ventana.
Si bien ellos habían procurado la mesa de mas al fondo, aun podrían ser vistos si buscaban bien, y si bien, Hermione asumía que ellos no estaban escondiéndose, creo que ambos no se sentían preparados para decir al mundo nada, pues ciertamente ni ellos entendía muy bien que estaba sucediendo. Casi sin palabras, ambos se acomodaron de forma discreta para que la espalda de ambos diera hacia las ventanas de las tres escobas y Viktor saco de uno de los bolsillos de su chaqueta una gorra que iba a colocarse cuando Hermione, en un movimiento que hasta a ella la dejo un poco desconcertada, se la arrebato de las manos y se la coloco ella.
Viktor, con expresión de sorpresa trato de tomarla de nuevo pero ella con una pequeña palmada en la mano le dejo en claro que esta vez no "Te he visto pocas veces Viktor, pero siempre te encuentro tratando de ocultarte detrás de algo. Esta vez seré yo quien mantenga al mundo en suspenso, ellos ya saben que estas aquí, pero podemos divertirnos un poco al negarles saber con quién estas, ya que ciertamente no es problema de ellos"
Viktor la miro por un largo rato, como si buscara algún tipo de duda en ella, o quizás buscaba algo más, pero lo que sea que fuera no lo encontró, porque su mirada de concentración paso a una tierna risa que le ilumino cada una de las facciones y la hizo entender por qué la mayoría de la población femenina esta rendida a este chico.
"está bien, si es lo que deseas no te detendré, pero… déjame divertirme un poco con esto, no todos los días puedo burlarme de los fotógrafos junto a mi chica y hacer que se sienta tan bien" dijo mientras le daba un beso rápido y pedía la cuenta.
Mientras el parecía ajeno a lo que acababa de decir, Hermione tenía una rebelión de fuegos artificiales dentro de ella, la había llamado su chica, suya, nunca nadie la había llamado así, ella solía afirmar para sus adentros que era ridículo ser tildada de propiedad, pero mierda, que increíble se sentía ser llamada así por este dulce búlgaro de cabello negro y pequeños hoyuelos cuando sonreía de forma picara. Quizás, solo quizás estaba demasiado bien con el hecho de ser llamada la chica de Viktor Krum. Solo quizás…
Cuando la tarde comenzó a caer el pueblo fue llenándose de más y más estudiantes y personas en general, pero para Hermione y Viktor esto no fue impedimento alguno debido a que se dedicaron todo el día a pasear por las pequeñas calles del frio pero pintoresco pueblo. De tanto en tanto algunas personas se acercaban a pedir el autógrafo de Viktor, y ambos estaban muy consientes de el pequeño sequito de fotógrafos que los había estado siguiendo desde que salieron del restaurante, pero la lluvia, la sombrilla, la gorra y las habilidades de Hermione para mantenerse o al menos su rostro fuera del ángulo las cámaras había mantenido a Viktor bastante entretenido, además de su identidad, como debía seguir siéndolo, solo para los brillantes ojos negros que la miraban justo ahora.
Ya había caído el atardecer, y los vestigios de azul oscuro salpicaban el cielo aun nublado y lluvioso. Desde hace un rato que Hermione y Viktor había dejado de lado el uso de la sombrilla para cubrirse de la lluvia, se habían recostado en unos pilares un poco más alejados de la entrada del castillo, pero las intensas miradas, los besos ya no tan tímidos, y las risas cómplices era lo único que los mantenía abrigados justo ahora, hace rato que el frío se había vuelto insoportable pero parecía no afectarlos a ellos. Solo el pequeño destello rojo de una cabellera fue lo que hizo que ambos se salieran de la pequeña burbuja en la que estaban. Al voltear, ambos miraron a una divertida, demasiado divertido diría la castaña, pelirroja, más específicamente Ginny, la cual no lograba apartar esa sonrisa burlona de sus labios.
"Lamento interrumpir…" claro que no lamentas nada Ginevra, dijo Hermione en su mente "pero ya hace bastante frio y necesito llevarme a Hermione, ya me la has robado bastante tiempo hoy Viktor" dijo mientras se acercaba un poco más a ambos. "Además, creo que tu amigo el de la expresión de tener algo malo que decir todo el tiempo lleva rato buscándote" dijo ahora mirando fijamente a Viktor "Y no deseo tener que volver a ver su expresión más de lo necesario, así que es momento de su beso de buenas noches y a dormir chicos"
Hermione no pudo aguantar la risa ante las ocurrencias de su amiga y la forma en la que Viktor parecía tratar de estar procesando todo lo dicho, así que sin más solo le dio un pequeño beso rápido en la mejilla a Viktor y sin darle mucho más tiempo para pensar solo junto su brazo con el de Ginny y ambas se fueron caminando, uniéndose al flujo de estudiantes entrando por las enormes puerta, dejando a Viktor solo con el rumor de la risa de la castaña y una expresión de triunfo al ver como la chica caminaba aun con su gorra puesta y una sensación de felicidad dentro de ambos.
Al caer la noche, Hermione sintió como la puerta de su dormitorio se abrió despacio, ella se encontraba con Crookshanks recostado sobre su vientre mientras lo acariciaba y veía las gotas de lluvia seguir recorriendo su ventana. Percibió el olor a vainilla de la loción que hace un tiempo le había regalado a Ginny y sin necesidad de voltear sintió la forma en la que se hundió su cama cuando la castaña se recostó a su lado. Volteando solo pudo comenzar a reír bajo mientras comenzaba a relatarle a su amiga su cita, dejando por primera vez, vocalizar ese cumulo de sentimientos que había retenido por miedo, pero que ahora flotaban libremente en ese pequeño espacio, logrando sacar hasta un ronroneo pausado de su adorado Crookshanks.
Mañana se preocuparía por pensar en Harry, en el torneo, en su eterna doble vida, en el bien común o en la moral del mundo, incluso de permitiría dejar para mañana el efecto colateral mediático que ella sabía tendría su cita con Viktor en la revista de chisme de mañana, o los problemas con Ron o la discordia con Lavender, quizás dejaría para mucho más adelante la disputa con el amigo impertinente de Viktor, pero algo que no se iba a permitir posponer ni un segundo más, era el sentir. Ciertamente Hermione no se arrepentía de sentir, al menos no por hoy, al menos no si se trataba de él.
Holaaa, sigo viva, y honestamente hace tiempo que no me sentía inspirada como para escribir algo que realmente quisiera que ustedes leyeran. Por arte de magia mi chica especial volvió hoy con toda sus fuerzas, son las 5 de la mañana, trabajo en unas horas pero no podía simplemente dejarla pasar por debajo de la mesa.
Al principio quería que este capítulo fuese mucho más largo pero la verdad me parece que está perfecto, esta hermoso, amo la relación de este par, amo todo lo que van a comenzar a sentir, y odio ser la mala que los va a poner a sufrir de vez en cuando pero cuando toca… toca.
A pesar de mi ausencia, créanme que he leído todos los comentarios que dejan y me encanta leerlos, por favor no me abandonen, voy lenta pero segura. También les recuerdo que tengo más historias y que un review nunca será mal recibido. Además de recordarles que todos estos personajes increíbles no son míos además de los que obviamente si lo son.
Como recomendación para este capítulo, traten de leerlo con música relajante de fondo, preferiblemente una que contenga sonido de lluvia, les prometo que la misma magia que yo sentí al escribir a este bebe la sentirán ustedes también. Los quiero.
