Capitulo 24

Una noche para recordar

Hermione se levanto debido al suave ronroneo de Crookshanks, sintió la cola de su enorme bola de pelos pasearse graciosamente por su rostro. La castaña intento moverla solo para encontrarse con un ataque incluso más intenso que el pasado, poniendo los ojos en blanco decidió que era momento de levantarse.

Abrió las cortinas que rodeaban su cama y se encontró con una imagen que se quedaría en su memoria por muchísimo tiempo. Los espesos copos de nieve caían libremente, su cama era la más cercana a la ventana y era precioso. Tomo a Crookshanks entre sus brazos, ignorando por completo las protestas del felino, y acercándose a la ventana observo la maravillosa vista que el día le daba. Todo a su paso estaba bañado en blanco, dejando entender que en algún momento de la madrugada había comenzado la nevada, y si las nubes grises eran una pista, la castaña no creía que esta terminara pronto.

Un maullido saco a Hermione de sus conclusiones climáticas. Dejo ir a su gato mientras ella le colocaba su comida. Levantándose y estirándose en la punta de sus pies observo su habitación, Lavender dormía sonoramente mientras que las cortinas parcialmente abiertas de Parvati dejaban ver el largo cabello de la chica esparramado por toda su almohada, decidiendo que lo mejor sería darse una ducha antes de que ambas se levantaran, junto sus cosas y se dirigió al baño.

Hoy era el día, el baile era hoy.


Ginny abrió los ojos debido a los gritos emocionados de Samantha, entrecerrando los ojos debido al exceso de luz en la habitación.

"¡Ginny, Ginny, Ginny! –Gritó la rubia- ¡es hoy, el baile es hoy. Tienes que levantarte, hay que comenzar a prepararnos!

Ginny observo el torbellino de colores y maquillajes que era la chica, mientras que del otro lado Maya devoraba unos pastelillos que podía jurar no habían estado allí la noche anterior.

La pelirroja miro hacia el reloj que tenían en una de las paredes y se quedo pasmada observando la nevada, hoy si que sería un día lleno de sorpresas. Gimiendo internamente cuando observo que apenas eran las 8 de la mañana y ya Samantha corría de un lado al otro, la chica decidió que lo mejor sería comenzar a prepararse.


Viktor observaba ausentemente la snitch entre sus dedos, había sido la primera que atrapo en su vida y justo ahora el buscador se preguntaba si realmente la había atrapado alguna vez. Ya no huía de él, una vez atrapada se le pertenecería para siempre, pero ¿era eso lo que el realmente deseaba? ¿O su emoción recaía en la constante persecución de la misma?

Viktor salió de su letargo cuando tres voces diferentes se escucharon fuera de su puerta, se levanto de la cama y abrió la puerta, encontrándose frente a frente con un risueño Asen arrastrando a un enfadado Valentín y un indiferente Lorenzo quien cargaba con él una bandeja con chocolates calientes. Viktor jamás entendería la fascinación del rubio por este tipo de eventos, pero ciertamente no sería él quien desilusionara a su amigo, por los que los dejo entrar a ellos y a sus chocolates.

Viktor observo con ausencia la imagen frente y el sintió un peso levantarse de su pecho, nunca cambiaria a sus amigos por nada. Y en un día como hoy agradecía el poder tenerlos junto a él.


"¡Por Merlín Hermione! Esta es tu última oportunidad, puedes ir al baile conmigo y no tendrás que atravesar la vergüenza de no tener una pareja" Ron sonaba realmente confiado cuando gritaba esas palabras por toda la sala común.

Hermione, quien se había negado a decirle a él o a cualquiera aparte de Ginny quien era realmente su cita, se sentía profundamente ofendida, su relación con el pelirrojo de por sí pendía de un hilo desde el año pasado, pero ahora el chico simplemente estaba jugando con fuego.

"Por quinta vez Ronald, no es mi culpa que no tengas pareja para el baile –mascullo la castaña- Ahora, si me disculpas, tengo cosas mucho más interesantes que hacer que escucharte quejarte de toda la población femenina de Hogwarts"

Tomando el libro que había intentado leer al menos unas tres veces, Hermione decidió que era momento de bajar a buscar algo de comer. Rodando los ojos en dirección al pelirrojo, se despidió amablemente de Neville y Harry quienes estaban en la misma mesa y salió, dejando a un molesto adolescente detrás.

Mientras caminaba los pasillos, Hermione observaba el mar de gente que parecía tener la misma idea que ella. Algunos se detenían a cuchichear acerca de sus parejas, sus trajes o la decoración que parecía inundar cada rincón del castillo. Suave música se escuchaba a través de unos parlantes que al menos para Hermione eran completamente invisibles.

La castaña observo a los más jóvenes correr con sus baúles, ellos regresarían a casa, todos los demás se quedarían en el castillo. Vio a un par de los chicos de Durmstrang pasear por los jardines, que al parecer les parecían encantadores a pesar de la nieve, la cual seguían cayendo de forma constante. Las francesas no se veían por ningún lado, y sorpresivamente las serpientes tampoco parecían muy dispuestas a joder hoy.

Hermione finalmente llego a las cocinas, cuando entro el olor a canela y manzanas llego hasta su nariz, haciendo que su estomago gruñera y que su mente viajara a sus padres. Ella amaba la navidad en casa, galletas recién hechas, las horrendas canciones de su madre, las películas de su padre, y a ella envolviendo regalos aun cuando claramente su habilidad para hacerlo estaba más que deficiente.

"¿Se le ofrece algo señorita?" pregunto un elfo en su típica voz chillona.

"Buenos días, Sully. Desearía un poco de tarta de manzanas y un chocolate caliente, y si no es mucha molestia que al rato envíen unos bocadillos y té a mi habitación, por favor" dijo suavemente la castaña.

"Como la señorita desee" con eso el pequeño elfo desapareció y apareció segundos después con una pequeña canasta, en donde había dos trozos de tarta de manzana y un pequeño termo con chocolate caliente. Contenta con su reciente adquisición, Hermione regreso hasta su habitación en donde encontró a una muy despierta Ginny ojeando entre el maquillaje que su madre, nada sutilmente, la había obligado a empacar a principio de curso.

"El mediodía es muy temprano, incluso para ti Ginny" se burlo la castaña. Ganándose un puchero de la pelirroja.

"En mi defensa, Samantha comenzó a gritar y a probarse peinados desde las 8 de la mañana –canturreo la chica mientras aceptaba la tarta que Hermione le tendía- Además, dame crédito, no te moleste por horas. Ahora, no podrás librarte de mí"

"Entonces debo agradecer que Lavender y Parvati se decidieran por arreglarse en la habitación de una de sus amigas. Lo menos que deseo es a ese par fisgoneando por aquí" puntualizo la castaña.

"Cierto, cierto… Ahora, pasemos a temas mucho más importantes, ¿Qué vamos a hacer con tu cabello?" lo único que la chica escucho fue un suspiro derrotado de Hermione.


"Un poco más por aquí, y unas cuantas pasadas más y tu cabello debería quedar lo suficientemente liso" Ginny colocaba cuidadosamente la poción laceadora en los ya no tan salvajes rizos de Hermione.

Aunque si era sincera, el cabello de su amiga hace años que había dejado de ser la selva indomable que era, para dar pasó a suaves rizos que solían enmarcar el adorable rostro de la chica. Ginny se sorprendía por la inmensa gama de tonos que el cabello de Hermione escondía, por un segundo lucía dorado, mientras que en otros era de un cenizo más llevado al chocolate. Realmente no lograbas entender o definir realmente un solo color. Lo cual era hermoso.

"ok, solo debes dejar actuar la poción por un par de minutos más y podemos pasar a recogerlo- dijo Ginny- Ahora, el maquillaje. ¿Has pensado en algo?"

"Creo que algo lo más natural y sutil posible estaría bien. Honestamente no deseo dejar de ser yo misma"

Con estas instrucciones Ginny se dedico por las siguientes horas a resaltar la belleza natural de la chica, usando una sombra compuesta básicamente por brillos, mascara para las pestañas, un sutil bronceado y rubor en sus mejillas y un suave tono durazno en los labios, fueron el complemento perfecto para la media coleta que Hermione decidió llevar, dejando caer libremente un mar de ondas por toda su espalda, colocando unos pequeños broches que su madre había comprado como complemento de su vestido.

Una vez listo el peinado y el maquillaje, Ginny ayudo a Hermione a colocarse su vestido, y justo cuando la chica terminaba de subir el broche de la delicada tela, Ginny pensó en lo hermosa que se veía su amiga. Ese tono azul en particular resaltaba el todavía existente, aunque ligero bronceado de la castaña. Su cabello caía por toda la espalda descubierta del vestido y el delicado collar que Hermione agrego a lo ultimo simplemente la dejo luciendo como una princesa.

"Te ves hermosa Hermione. Viktor no sabrá que lo golpeo" admiro la pelirroja.

"Gracias Ginny, realmente me veo increíble, y todo gracias a ti" dijo Hermione mientras la abrazaba.

"Ya, ya. No puedo llevarme el crédito por algo que ya estaba ahí. Ahora, falto yo" rio la pelirroja, haciendo que Hermione comenzara a buscar sus cosas para ayudarla a arreglarse.

Una hora después, el dulce vestido rosa de Ginny combinaba a la perfección con el elegante recogido que Hermione había manejado hacer gracias a las instrucciones de la menor. Además de que el sutil maquillaje daba el toque perfecto a una ya perfectamente hermosa Ginny Weasley.

"Neville tampoco va a saber que lo golpeo cuando te vea" un ligero sonrojo adorno las mejillas de la chica, causando la risa de ambas. Cuando se fijaron en el reloj se dieron cuenta de que ya era hora de que bajaran.

"Ok, es hora de romper corazones" Dijo Ginny mientras jalaba a una avergonzada Hermione detrás de ella.


Viktor se paseaba nervioso por su habitación. Cada dos segundos paraba en el espejo para ver si todo estaba perfecto. Su ahora no tan corto cabello caía un poco desordenado por su cara, a lo cual debía admitir que se veía bien pero que no terminaba de convencerlo. Su traje, de un profundo color vino estaba liso, sin una sola arruga, sus botas pulidas. Su capa… ¿Su capa? ¿Dónde había dejado la capa?

"esta en la cama, mismo lugar donde estaba hace 10 minutos" se escucho la voz burlona de Valentín.

Vestido exactamente igual que él, su amigo parecía irradiar una confianza que la verdad el no sentía justo ahora. Estaba aterrado, ¿Qué si ella no llegaba? ¿Qué si todo había sido solo un sueño y su dulce Mina al final no lo quería? ¿Qué si la pisaba y la lastimaba? ¿Qué si…?

"Hey, Viktor. Detente hermano, hasta aquí puedo escuchar esa mente tuya trabajando. Ella estará ahí, luciendo tan radiante como un sol, tu sol. Ahora mueve el culo y apresúrate, ella no esperara toda la vida por ti" con una palmada en la espalda, Viktor se acomodo su capa y tomo una última bocanada de aire antes de abandonar su recamara.


"Quien diría que terminarías viniendo con una de las francesas al baile. Creí que estabas persiguiendo a una de las gemelas de cuarto año" comento Lorenzo a su primo, el cual tenia de su brazo a una exuberante pelinegra que parecía estar más interesada en Viktor que en su misma cita.

"La vida a veces no es lo que desearíamos que fuese primo –suspiro el rubio- aunque tú sí que sorprendiste con tu elección" Lorenzo observo a su propia cita, era una chica de Gryffindor, Katie. Era dulce y la había visto hablar un par de veces con Hermione. La verdad el deseaba irse por algo más seguro, como Luna. Pero por más que la chica fuera su amiga, sabía lo mucho que Timotei deseaba ir con ella, por eso los ayudo a que se volvieran pareja, aunque fuese solo para el baile.

A su lado Valentín llevaba consigo a una esbelta rubia que si no se equivocaba era una de las chicas de ultimo año de Slytherin, la cual parecía muy orgullosa de ir con su amigo. Seguro ya había reconocido el abolengo del apellido del pelirrojo. No todos los días ibas a un baile con el equivalente de la realeza rusa pero en el mundo mágico.

Vio llegar al chico Potter junto a la hermana gemela de la chica por la que Asen andaba embobado. Luego vio al pelirrojo amigo de Potter llegar con la otra gemela, a lo cual sintió a su primo tensarse a su lado. El otro campeón de Hogwarts llego con una jovencita bastante atractiva, la cual parecía ser observaba mucho por Potter. Fleur apareció altiva junto a un joven que no parecía realmente en sus cincos sentidos. Y finalmente el reflejo rojizo de un cabello pasó junto a él. Del brazo de un joven que lucía extremadamente nervioso pero feliz, iba la mejor amiga de Hermione.

Eso quería decir que la castaña estaba próxima a hacer su gran entrada. Y sería mejor que se diera prisa, porque Viktor parecía querer abrir un agujero y enterrarse en el, al ver que todos lo observaban esperando a descubrir quién sería su pareja.

"Lo sabía, ella no va a venir" escucho el tono derrotado de su amigo.

"Te quieres calmar, ella no…"

"¿Quién es esa?" el primer susurro.

"¿Es Hermione Granger?" el segundo.

"Imposible" a este ya Lorenzo se había girado para ver de dónde provenía tanto asombro. Al principio de las escaleras se encontraba lo que a ojos de Lorenzo era un ángel. Hermione se veía aun más hermosa de lo que ya era, su largo cabello castaño parecía flotar detrás de ella. Su vestido se veía tan delicado que daba un poco de miedo si quiera verlo por mucho tiempo.

Lorenzo volteo para codear a Viktor pero en cambio vio como su amigo parecía embobado con la visión frente a él. De pronto, como si saliera del trance, Viktor comenzó a avanzar bajo la atenta mirada de prácticamente todo el mundo, y con un ligero movimiento sostuvo la mano de Hermione y deposito un beso en ella. La sonrisa en el rostro de Hermione se ensancho aun más cuando el pareció susurrarle algo. Luego tomo su brazo y caminando junto con ella, se posiciono en la fila que una de las profesoras estaba haciendo con todos los campeones. La mirada de orgullo nunca dejo el rostro de Viktor. Haciendo que algo desconocido pero cálido se removiera en Lorenzo al ver a ambos chicos sonriéndose el uno al otro.


Un malditamente hermoso y perfecto ángel, pensó Viktor. Jamás en sus 18 años de vida había visto a una mujer más hermosa, perfecta e irreal que su Mina. Ella era lo perfecto que Viktor nunca soñó, no importaba si era en jeans o en su uniforme, con su cabello revuelto debido a un momento de frustración, o sus labios rojos luego de que él los besara infinitamente. Sus dedos llenos de tinta entrelazados con los suyos o el suave sonido de su voz mientras leía para él. Pero verla así, con un vestido tan delicado, con su cabello cayendo por su suave espalda, con sus ojos brillando solo por él.

Nunca sería demasiado pronto para saber que ella era la mujer que él deseaba para toda su vida. Imaginar su mano sin la de ella para entrelazarla era simplemente absurdo. Daría lo que fuera por ella, su snitch.

"Ser un ángel, Mina" un puto hermoso y perfecto ángel.

El sonrojo en sus mejillas solo lo hizo comprobar sus palabras. Tomando su brazo y colocándolo entrelazado con el suyo, camino sin caber dentro de sí mismo, estaba feliz, orgulloso, si no pudiese sentir firmemente el suelo en sus pies, juraría que estaba volando.

"Usted como siempre señor Krum, dejándome sin palabras" fue el susurro que le llego a Viktor, seguido de una suave risa y un apretón en su brazo. Logrando sacarle una sonrisa.


Cuando las puertas del gran comedor se abrieron, Hermione observo maravillada por unos segundos lo esplendido del lugar, decorado en tonos blancos y plateados, copos de nieve caían del techo. Enormes arboles blancos con detalles en azul y plata bordeaban los rincones del gran comedor. Infinidad de colores, telas y rostros distrajeron a Hermione mientras caminaba del brazo de Viktor. Aún cuando escucho un sinfín de murmullos, los ignoro y se concentro en el calor del cuerpo de Viktor junto al de ella.

Cuando finalmente llegaron al centro de la pista de baile, vio fijamente los dulces ojos oscuros de Viktor, parecían brillar con más intensidad que otros días. Y cuando los sutiles acordes de un vals comenzaron a llegar hasta ella, pudo sentir la cálida mano de Viktor tomar lugar en su espalda, mientras la otra se juntaba con su mano, moviéndolos a los dos en un suave pero complejo vals. Por primera vez en su vida Hermione agradeció las infinitas lecciones de baile que sus abuelos la obligaron a tomar.

Todo era perfecto. Al menos siempre y cuando Viktor estuviese allí para sostenerla.


"¿Cómo ser que bailar vals? Pensar que Hogwarts no enseñar sobre baile o música" pregunto Viktor mientras giraba a Hermione entre sus brazos.

"Puede que no lo parezca, pero mi familia es bastante tradicional. Mis abuelos y mi madre son de Austria, yo también nací allí, así que aprender el vals era un requisito en la familia" bromeo Hermione mientras se movía al compás de la música, reconociendo las notas finales de la pieza.

"¿Cómo ser casa? ¿Ser muy diferente de aquí?" se intereso el pelinegro.

"es mucho más frío, la mayor parte del año es invierno. Mi casa tiene esta impresionante vista a las montañas, es realmente hermoso. En invierno solíamos esquiar y en verano viajábamos por todos lados. Eso fue antes de que descubriera que soy una bruja. Luego mis padres se mudaron a Londres y las cosas cambiaron"

Hermione y Viktor dieron la última vuelta del baile, quedando así frente a frente. Cuando los aplausos se hicieron escuchar, ambos aplaudieron vivazmente. Viktor le ofreció su brazo y ambos se movieron a la mesa de los campeones, en donde continuaron con la conversación.

"Casa ser diferente, madre siempre estar ahí. Inviernos ser muy fríos, y veranos ser muy calurosos. No haber punto medio" dijo Viktor, ignorando por completo la sorpresa del resto de los comensales al escucharlo decir más de tres palabras.

"Estoy segura que debe ser adorable. Siempre hablas maravillas de tu madre" se enterneció la castaña.

"Madre se mujer extraordinaria, cuidarme, aguantarme y quererme sin importar nada, siempre recibir con comida favorita y apoyarme" dijo Viktor con un brillo en la mirada "Ella amarte cuando conocer"

Viktor dejo ir ese comentario sin reparar en como los ojos de la castaña se agrandaban de la sorpresa, Viktor deseaba que ella conociera a su madre. Viktor… -suspiro la chica-.

"Bienvenidos sean todos, es un placer para mí el poder observar el peculiar rostro de la juventud en una noche tan especial como esta. Terminada la cena, son invitados a disfrutar de la música y los demás entretenimientos. Y antes que lo olvide, feliz víspera de navidad a todos" Los aplausos llegaron luego de las palabras de Dumbledore y el sonido de las sillas siendo arrastradas no se hicieron esperar. De pronto en el escenario una banda comenzó a tocar y no hubo bruja o mago que se quedara sentado. Bueno… a excepción de un par de Gryffindors que parecían no disfrutar la noche.


Lorenzo bailaba con Katie al acalorado ritmo de la música, incluso cuando él no era fanático de los bailes escolares, debía admitir que estaba pasándola bastante bien. Vio con diversión como Viktor y Hermione bailaban bastante fuera de ritmo, pero con rostros alegres. A su lado, Asen y Valentín se divertían con sus citas. Al fondo del salón visualizo a Luna bailando de forma excéntrica mientras que Timotei solo estaba allí, viéndola y ayudándola a girar de vez en cuando.

Al final, ninguno supo cómo se formo el grupo, pero todos terminaron bailando con todos, Hermione reía mientras su amiga pelirroja bailaba de forma graciosa junto con su cita. Viktor y Valentín se movían mientras conversaban un poco, mientras que Asen se había perdido hacia ya rato.

De pronto Hermione suspiro lo sedienta que estaba y de inmediato Viktor ofreció su brazo para ir por bebidas, ambos se fueron y justo ahí fue cuando comenzó el caos.

Lorenzo no supo realmente que fue lo que sucedió, pero de pronto los gritos de una discusión lo hicieron voltear en dirección al ruido. Fue cuando vio a Hermione abandonar el gran salón con rumbo desconocido, segundos después los gritos de la pelirroja inundaban parte del salón y un molesto pelirrojo parecía clavar dagas en la espalda de su hermana. El chico Potter había desaparecido y la cita del pelirrojo ahora estaba bailando con Asen al otro lado del drama.

Lorenzo quiso salir detrás de Hermione cuando una mancha roja, que supuso era Viktor, lo paso casi que corriendo, desapareciendo en la misma dirección que la castaña.

"Pobre Hermione, cuando entenderá que ese chico nunca va a madura" se lamento Katie.

"¿Qué quieres decir?"

"Ron siempre ha sido un niño celoso y posesivo. Lo he visto herir los sentimientos de Hermione por tres años, y aun así ella sigue siendo su amiga. Quizás algún día comprenda que él jamás cambiara"


¡Estúpido Ronald! ¿Quién se creía que era para hablarle así? insinuar que ella y Viktor… Que Viktor solo la estaba usando. ¡Idiota! Viktor la quería, y ella lo ama…

"¡Mina! – Gritó Viktor- Mina, mi ángel, ¿Qué suceder?" pregunto el chico mientras Hermione se sentía apresada en un musculoso pecho que olía demasiado bien.

"Lamento haber salido de esa forma Viktor, solo fue una tontería con los chicos" calmo Hermione mientras le devolvía el abrazo. Sintiendo una urgencia absurda de poder besarlo pero conteniendo al darse cuenta que tenían público.

"¿Estar segura? Yo hablar con amigo pelirrojo y hacer que pida disculpas" decretó Viktor.

Hermione se aferro aun más a sus brazos y con un suave "Quédate" hizo que Viktor desistiera de cualquier impulso que no fuera el fundirse eternamente en ese abrazo. Besando dulcemente los rizos de su novia, Viktor coloco su capa en sus hombros y decidió que era el momento para poder estar a solas con ella.

Ambos caminaron mano con mano por los helados y nevados jardines del castillo. En algún momento de la noche había dejado de nevar y sin pensarlo ambos llegaron al mismo puente en donde habían conversado la noche de la selección de los campeones. Ambos sonrieron al notarlo.

"Y pensar que ese día no imaginaba lo increíble que sería tenerte en mi vida" dijo Hermione acercándose aun más a Viktor, en busca de un poco de calor.

Enroscando sus brazos alrededor de ella, Viktor sonrió y deposito un suave beso en su frente.

"Tu ser lo único perfecto en mi vida Mina. Te amo" de inmediato Viktor tomo los labios de Hermione en un beso que decía por él lo que solo se atrevió a confesar en su idioma natal. Todo esto sin notar la sorpresa en los ojos de la castaña, quien creía que era hora de revelarle a Viktor uno de sus tantos secretos.


Ginny regresaba agotada junto a Neville a la sala común. Ya pasaban las dos de la madrugada y casi todos comenzaban a retirarse. Ambos chicos iban hablando acerca del baile y lo bien que la habían pasado cuando Ginny noto algo que la hizo sonreír de felicidad.

En el puente que conectaba el ala Este del castillo con el camino hacia la torre de Gryffindor, un par de tortolitos se besaban como si no hubiese un mañana. Viktor y Hermione parecían aislados en su pequeña burbuja de felicidad, y el corazón de la pelirroja se calentó. Finalmente su quería hermana había conseguido a alguien que la adorara por quien era, solo ella, solo Hermione.

Ginny esquivo a la pareja, arrastrando con ella aun sorprendido Neville. Lo mejor era dejarlos ser.


Aquí el baile, no se a ustedes pero a mí me gustó. No sé por qué la melodía de romero y Julieta se me viene a la mente cada vez que leo el capitulo. Realmente está muy lindo, no me le tiren tomates porfis.

Ahora, quiero hacer una pregunta a ver qué me dicen, ¿quieren ver un poco más de la perspectiva de Harry y Ron acerca de lo que sucede o estamos bien con Hermione, Ginny, Viktor y sus amigos? A mí me agradan los puntos de vista de Lorenzo y Ginny, adoro a ese par.

No se olviden de dejar un hermoso comentario, me encanta leerlos.