¡Hola! ¿Qué tal les va el día de hoy?
Tengo que admitir que hoy está haciendo bastante frío en el lugar donde vivo. ¡Qué alguien le baje al aire acondicionado! Jajajaja. También, confieso que esto de ver la bruja de mercurio me está pasando factura, porque con el episodio de hoy me he quedado sin estabilidad emocional como por una semana y, si el capítulo del domingo pinta igual que este... Mejor como que me voy comprando los pañitos para secarme las lágrimas :p
Por cierto ¡Muchas gracias por leer esto! Ya quisiera yo que todos los fantasmas fuesen así x'D
Disclaimer: MSLN Ni sus personajes me pertenecen. Todo el crédito a sus respectivos autores.
Capítulo 4: ¿Hay un fantasma en tu casa?
Acababa de llegar a su casa junto a Hayate.
La visita de Hayate finalmente se había pospuesto casi por una semana, producto de sus ajetreadas agendas estudiantiles. A pesar de que su amiga castaña había insistido en que le dijera a través de una llamada que era lo que la traía tan mortificada, Nanoha optó por dejar esa conversación para cuando tuviesen tiempo de verse cara a cara, en la comodidad de su hogar y posiblemente con algunas cervezas entre medio, como estaba ocurriendo en ese momento.
Porque, si era sincera, lo que tenía que explicarle a Hayate era algo que no tenía ni idea de cómo se podría explicar vía telefónica.
Ese día hacía bastante calor, así que el encontrar cervezas frías en la tienda de conveniencia de la esquina fue prácticamente una bendición que no podían dejar pasar. Además, ese día ambas estaban libres en la universidad, y Nanoha no tenía que trabajar ese día, así que no pasaría nada si tomaban un poco más de la cuenta.
Mientras colocaban en la mesa de centro el contenido de la bolsa que habían traído de la tienda, Nanoha no pudo evitar desviar la mirada hacia la figura que estaba sentada en el banquito que había dejado en el balcón.
Fate la saludaba con la mano desde la esquina, con su habitual sonrisa amable, mientras miraba con interés los artículos que las dos amigas colocaban en la mesa. Divertida ante el interés de la espectral rubia, le hizo una seña disimulada para que se acercara y así pudiera ver más de cerca.
- ¿Qué estás mirando? - le preguntó Hayate a Nanoha, extrañada, mientras seguía la trayectoria visual de los purpúreos ojos de la cobriza.
Nanoha miró a Fate por unos segundos más, pero la rubia solo se encogió de hombros.
- Parece que no todos pueden verme - dijo Fate, mirando a Hayate - Dudo que pueda escucharme. Ni idea de por qué.
Eso iba a ser que la explicación fuese aún más complicada.
Sacudiendo la cabeza, Nanoha tomó una de las cervezas y se la extendió a Hayate, quién la tomó gustosa, antes de tomar una para sí misma y destaparla, dándole dos grandes tragos.
- ¡Uff! Salud por eso - dijo Hayate alzando su cerveza, al ver como Nanoha apuraba el contenido de su lata - Estuvo difícil la semana parece.
- Ni te lo imaginas.
- Y bien Nanoha, ¿Qué era eso tan importante que tenías que hablar conmigo frente a frente?
Hayate solo pudo ver por algunos segundos como su amiga la miraba extrañada, casi haciendo una mueca. Normalmente la cobriza era una persona bastante franca y rápida con las palabras, ya que su honestidad le hacía decir rápidamente lo que estaba en su cabeza, así que verla luchando para encontrar las palabras adecuadas era algo que definitivamente no experimentaba todos los días.
- Hayate, tengo un gran problema - murmuró Nanoha.
- ¡Ay! No me digas que son drogas, por favor - pidió Hayate, asustada ante la cara de tragedia de Nanoha.
- ¿Qué? No, claro que no - se apresuró a negar Nanoha - Es acerca de la casa.
- ¡No me digas! - exclamó Hayate - Sí eran cucarachas, ¿Verdad?
- No, no son cucarachas.
- Entonces ¿Es alguna fuga de agua? - se aventuró a preguntar Hayate - sabía que tenía que haberle pedido a…
- La casa está embrujada - la interrumpió Nanoha.
Por unos segundos, los ojos celestes de su amiga solo la miraron atentamente.
- ¿Qué? - alcanzó a decir de pronto Hayate.
- Hay un fantasma en la casa - respondió Nanoha.
Su amiga se quedó estática por algunos segundos, hasta que una inmensa sonrisa empezó a formarse en su rostro.
- ¡Vamos Nanoha! Ponte seria mujer - le dijo Hayate dándole un sorbo a su cerveza
- Estoy hablando completamente en serio - afirmó Nanoha.
- Pero ya Nanoha, ¿En serio? ¿Tantos años de amistad para que quieras tomarme el pelo?
- ¡Estoy hablando en serio! - repitió Nanoha, perdiendo la paciencia.
- Mira, si lo que quieres es asustarme para que no me quede a dormir no te preocupes, llamo un taxi y…
- ¡Hayate! - la interrumpió Nanoha - Te lo juro por mi madre, ¡Hay un fantasma en la casa!
- A mi me parece que a ti te falta tomarte un descanso Nanoha. Tantas horas extra en tan poco tiempo te están acabando la salud.
- Ayúdame por favor - pidió Nanoha, y, para Hayate, parecía que le estuviese hablando a la nada.
Fate, atenta a la súplica de Nanoha, se dedicó a mover lentamente una de las latas de cerveza que estaban sobre la mesa.
El movimiento, lento pero constante, inmediatamente captó la atención de Hayate, que se quedó muda por unos segundos mientras miraba como la lata trazaba un círculo, hasta volver a su posición original.
Inmediatamente los ojos de la castaña se posaron en las manos de Nanoha, y luego miró sus propias manos. Repitió esa acción un par de veces más antes de hablar nuevamente.
- Nanoha, deja de jugar conmigo - le pidió seriamente Hayate a Nanoha.
- ¿Qué? ¿Cómo que deje de jugar? - preguntó Nanoha, confundida.
- Creo que todavía no te cree - comentó Fate, alzando una ceja.
- Vamos - pidió Hayate - Dime cómo moviste la lata desde aquí.
- ¡Hayate! - suplicó Nanoha - Te estoy diciendo que en la casa ¡Hay un puto fantasma!. Está justo frente a ti.
- ¡Eh! - Gritó la castaña, mirando hacia los lados empezando a ponerse nerviosa - Pero si aquí no hay nada. Sabes que no me gustan estos juegos.
- ¡Pero es que no son juegos!
- ¡A ver! ¡Está bien! Vamos a ver si no son juegos - dijo Hayate, armándose de valor - ¡Señor fantasma!
- ¿Pero qué haces Hayate? ¡De paso es una chica!
- ¡Ah! es que es una chica. Disculpe usted. ¡Señora fantasma!
Nanoha no sabía que era peor, si el estado de negación rayando en la neurosis de Hayate, o ver a Fate casi llorando de la risa por la actitud de su amiga.
- Si en verdad estás aquí… - empezó a decir Hayate - ¡Enciende la luz dos veces!
La rubia solo amplió su sonrisa cuando caminó hasta el interruptor de la luz de la cocina y, rápidamente, lo movió haciendo que la luz se encendiera un par de veces.
- A la verga tilín - murmuró.
Hayate solo se llevó una mano al pecho, y abrió tanto los ojos que incluso Fate hubiese pensado que era capaz de verla. Pero la verdad era que la rubia estaba ya a un par de metros de la trayectoria visual de la mujer.
- No puede ser, no puede ser, no puede ser - empezó a repetir Hayate, casi hiperventilando.
- Ten cuidado Nanoha - le sugirió Fate con voz suave - Me parece que se va a desmayar.
- Respira Hayate - pidió Nanoha, intentando hacer que respirara a su mismo ritmo - Tranquila, todo está bien, no pasa nada, es amigable.
¿Amigable? Fate no pudo evitar sonreír ante el uso de esa palabra, mientras se sentaba nuevamente en el suelo, frente a las dos mujeres.
- Sabía que ese precio que te habían dado por el departamento era demasiado bueno para ser verdad - murmuró Hayate por lo bajo - pero, ¿Un fantasma Nanoha? ¿En serio?
- Créeme que yo estaba igual de sorprendida que tú - respondió Nanoha - Casi me infarto cuando la vi.
- Espera, espera - se detuvo en seco Hayate - ¿Puedes verlo? es decir ¿Puedes verla?
- Sí, así parece.
- Y, ¿Cómo es? - preguntó Hayate, con curiosidad - ¿Es como esos espectros horribles que aparecen en la tele?
Nanoha miró por unos segundos a Fate, y la rubia solo le sonrió, encogiéndose de hombros.
Fate no era para nada horrible.
La verdad, a pesar de su extraña aura pálida, Nanoha era incapaz de negar que era una chica bastante bonita. Tenía un buen perfil, unos ojos muy bonitos y también un cabello precioso a pesar de la mortecina luz que parecía acompañarla siempre. Incluso, no había podido dejar de notar que habían otras partes del "cuerpo" de su espectral roomie que eran especialmente llamativas.
Vamos, que tampoco es que fuese ciega. Si Fate estuviese viva, sería el tipo de chica que haría que hombres y mujeres babearan por ella en partes iguales. Ella se contaría dentro del grupo de las chicas, no era algo que pudiese negar, aunque le diera algo de vergüenza admitirlo.
- No - negó Nanoha, pensativa - La verdad es que se ve como una chica… normal. Así como nos veríamos tú y yo.
- Espérate. ¡Espérate! - exclamó Hayate, mirándola con los ojos entrecerrados - Conozco esa cara.
- ¿Cuál cara?
- Es una chica bonita ¿Verdad?
- ¿Qué? - preguntó Nanoha, sintiendo como sus mejillas empezaban a arder.
Fate tan solo la miraba con una sonrisa de autosuficiencia plasmada en su fantasmal rostro.
- ¡Es una chica bonita! - repitió Hayate - Y cuéntame, cuéntame. O bueno, ya que estamos en esas - dijo, mirando hacia la nada - ¿Cuántos años tienes señora fantasma?
- ¡Hayate! Tómate en serio lo que está pasando - la regañó Nanoha.
- Creo que tenía unos 19 o 20 años cuando pasó - respondió Fate, mirándola.
Tenían prácticamente la misma edad.
O bueno, más bien, Fate había muerto a la misma edad que ellas tenían en ese momento. Si tenía que sumarle los años que habían pasado según los cálculos aproximados de la rubia, en esos momentos tendría unos 24 o 25 años.
- ¿Entonces tienes 25? - preguntó Nanoha, mirando a la rubia.
- No - negó Fate con una sonrisa - Tengo 20.
- Pero ¿Cómo vas a tener 20 si te moriste hace cinco años? - refutó Nanoha, mirándola de soslayo - Tienes 25.
- Nanoha, cuando te mueres dejas de cumplir años - comentó Fate, divertida - Supongo que me quedé eternamente en los 20.
- ¡Pero eso es injusto! ¿No vas a envejecer nunca?
- Esa es la ventaja de morir joven - agregó Fate, alzando el pulgar.
- ¿Estás hablando con la señora Fantasma? - preguntó Hayate, observando extrañada la interacción de su amiga cobriza - Por cierto, espera un momento ¿No le habías preguntado su edad?
- No - confesó Nanoha, avergonzada - No se me había ocurrido.
- Ay por favor Nanoha que vergüenza - se apresuró a decir Hayate - Esas no son formas de tratar a una chica. Qué pena con usted señora fantasma.
- Dile que me llamo Fate - le pidió Fate a Nanoha.
Nanoha aprovechó para mirarla suspicazmente, antes de hacerle una mueca a la rubia.
- Dice que la llames Fate - le dijo Nanoha a Hayate.
- ¿Fate? ¡Qué bonito nombre! - comentó Hayate - Y bueno, Fate, ¿Sabes por qué estaban rentando este departamento a ese precio tan barato?
Incluso hasta con la luz mortecina que la rubia desprendía, para Nanoha no fue difícil detallar el sonrojo que empezó a aparecer en las mejillas de Fate.
- Creo que fue culpa mía - comenzó a decir Fate - Yo… Los espanté.
Ante la repentina confesión, Nanoha la miró sorprendida.
- ¿También podían verte? - preguntó rápidamente Nanoha.
- No. De todos los que han pasado por este lugar, tu eres la única que ha podido verme hasta el momento - confesó Fate - Pero eso no quiere decir que no puedan ver cómo se mueven las cosas, o escuchar como se abren las puertas. En mi defensa, puedo decir que los últimos inquilinos han sido unos imbéciles. Hubo uno que, a pesar de tener novia, metía a otras mujeres al departamento, así que un día me harté y le empecé a encender el televisor cada vez que traía a una mujer distinta. Antes de ti estuvo también una pareja de recién casados, pero el tipo era un imbécil que criticaba a su mujer por todo, así que cuando se quedaba solo empezaba a encenderle las luces. Creo que a ese último le provoqué una crisis nerviosa. A lo mejor me pasé un poquito.
- ¿Solo un poquito?
- ¡Cuéntame! - le pidió Hayate a Nanoha
- Está bien, ya te cuento.
Así, Nanoha fue repitiéndole a Hayate todo lo que Fate decía. Mientras lo hacía, interiorizando las palabras de Fate, no pudo evitar darse cuenta de la verdadera naturaleza de la chica. La rubia definitivamente no era una mala persona, y sus intentos de asustar al resto de los inquilinos parecían estar bastante justificados. Además, la chica parecía tener un sentido innato de la justicia.
Definitivamente era una lástima que hubiese muerto tan joven. Se necesitaban más personas como ella en el mundo.
- Fate, ¡Así se hace! - exclamó Hayate, mirando hacia cualquier lugar menos hacia donde estaba realmente Fate - Qué bien que espantaste a esa bola de pendejos. Siento que puedo dejar a Nanoha en tus manos.
- Dile a tu amiga que me cae bien - le pidió Fate a Nanoha.
- Que manda a decir Fate que le caes bien - le dijo Nanoha a Hayate, suspirando - Tenemos que buscar alguna manera más efectiva de comunicarnos entre las tres.
- ¡Usted también me cae bien señora fantasma, que digo, Fate! - dijo Hayate - Espero tengas algo de paciencia con Nanoha. A veces es algo terca e impulsiva, pero es una buena chica.
- ¡Hayate!
- Solo cumplo con advertir - se excusó Hayate - Ahora, tengo una gran duda. Pensaba que los fantasmas que quedaban vagando por allí era porque habían sido malas personas, pero no creo ese se trate del caso de Fate. Fate, ¿Por qué no has podido irte al más allá?
Fate la miró pensativa. Ella se había hecho esa pregunta muchas veces, pero aún no había dado con la respuesta.
Hubo un tiempo en el que también intentó salir al mundo a buscar esa respuesta, pero las cosas que se encontró afuera vagando sin rumbo en verdad eran cosas que no quería volver a ver. A pesar de ya estar muerta, esas cosas aún le daban terror.
Si tan solo supiera que era lo que le impedía partir, el proceso seguramente sería mucho más fácil para ella, pero no lograba recordar nada. Tan solo había logrado recordar su nombre después de la inmensa oscuridad que la había acogido, como si hubiese permanecido flotando en un mar de nada.
- Yo, no lo sé. - dijo Fate, mirando a Nanoha - Tampoco sé a quién preguntarle.
- Dice que no lo sabe Hayate.
La castaña se quedó pensando por unos segundos con los ojos cerrados, masajeando su sien como si estuviese buscando alguna respuesta en lo más profundo de su ser, hasta que abrió los ojos de golpe.
- ¡Ya lo sé! - exclamó la castaña - ¿Y si vamos a un templo?
- ¿A un templo? - preguntó Nanoha, extrañada.
- ¡Claro! A un templo - insistió la castaña - Quizá alguno de los sacerdotes sepa de algún ritual que podamos hacer, o pueda ayudarla. No sé, ellos igual saben cosas que los simples mortales no sabemos.
Nanoha miró a su amiga castaña por unos segundos, antes de que sus ojos se posaran en la mirada sorprendida de Fate. Era obvio que a la rubia no se le había ocurrido esa posibilidad.
A veces su amiga tenía atisbos de genialidad envidiables.
- Si estás libre podríamos visitar algún templo el sábado - le dijo Nanoha a Hayate - ¿Cómo suena eso para ti Fate?
La cara de felicidad de la rubia le dio la respuesta.
Hora de las respuestas!
Nadaoriginal: ¡Saludos estimadísimo! No creo que Nanoha tenga mucho dinero en sus bolsillos para mudarse, así que le tocará aguantar a ese espanto (no tan espantoso) un rato más jajajaja. El no desmayarse es un gran avance!
Miko86: También amo la portada! En verdad es una maravilla. Y la carita de Fate es una ternurita. Pero no! Basta de huir! Jajajajaja, tenemos que tomar unos cursos de valentía con Nanoha parece.
Chat'de'Lune: El no pagar alquiler sí que es un beneficio "para morirse" jajajaja. Y concuerdo completamente contigo: ¿Te imaginas alquilar un lugar y tener a un fantasma que te ayude con la limpieza sin pagar extra? Además... ¿Que sea un colirio para la vista? ¡Una ganga! Excelente servicio jajaja. ¡Un gran abrazo en la distancia!
Zaisoh: Mi querido Zaisoh, yo también le tengo fe a un final feliz jajaja. La verdad sí, esta será una historia de romance más tranquila, así que no habrán asesinos secretos! No creo poder escribir acerca de un asesino luego de ver semejantes obras de arte de Aleksei! Esas historias son unos de mis tantos placeres culposos y, ahora que me las mencionas, creo que es un buen momento para leerlas de nuevo :p Y noooo, gracias, creo que me van más las bandas musicales de chicas mejor jajaja, asi que me quedaré con el BangDream original x'D
Nos leemos el próximo domingo!
