¡Hola! ¿Cómo va su tarde?

El frío no se quiere apiadar de mis pobres huesos, así que estoy tratando de cubrirme con lo que consiga, mientras intento recuperarme del golpe emocional del capítulo de hoy de la G-Witch. En serio ¡Esa serie me va a matar!

¿Logrará Fate tener algo de suerte esta vez?

Disclaimer: MSLN ni sus personajes me pertenecen. Todo el crédito a sus respectivos autores.

Capítulo 5: La Sacerdotisa que tenía el don de la vista.

Habían caminado por horas. Sin contar que usualmente las escalinatas que llevaban a los templos eran de un largo interminable, y el calor que estaba haciendo ese día las estaba haciendo sudar más de lo que consideraban decente. Habían pasado ya por tres templos distintos, y solo habían encontrado respuestas negativas.

Para no decir que prácticamente se habían reído en la cara de Nanoha. Creyendo en fantasmas, a su edad.

Lo peor de todo era la cara de tristeza que se reflejaba en la cara de Fate cada vez que escuchaba como se reían de la cobriza por su culpa. Nanoha, que solo estaba intentando ayudarla, estaba recibiendo solo desprecios por esa razón. Luego del tercer templo, le había pedido que pararan.

Fate sabía que era un caso perdido. Desde hace algún tiempo se había dado cuenta de que, la resignación, terminaba siendo un camino menos doloroso.

Sin embargo, y con el apoyo de Hayate, Nanoha insistió en ir a un último templo más. Esta vez no necesariamente iba a solicitar ayuda a alguno de los sacerdotes del lugar. Solo quería visitar el lugar con la intención de pedirle directamente a las deidades que pudieran ayudarla con su tarea.

Para terminar su jornada, la cobriza había decidido que irían a un templo no tan popular, que era el que irónicamente estaba ubicado más cerca del departamento. Tenía la esperanza de que allí al menos pudieran decir sus plegarias sin tanto alboroto de por medio y, sobre todo, sin sacerdotisas que intentaran venderles amuletos cada dos por tres para que pudiese exorcizar su mala suerte a un precio grotesco, que finalmente no la ayudarían de manera real a solucionar su problemática actual.

Cuando llegaron a la cima de la colina en donde se emplazaba el templo, con las piernas temblando del esfuerzo, ya estaba empezando a atardecer. En el lugar una suave brisa se colaba entre los árboles, haciendo que sus copas se movieran produciendo un leve ronroneo que parecía casi una canción, mientras que el cielo empezaba a teñirse ligeramente de naranja a medida que el sol se ocultaba.

Aprovechando que Nanoha y Hayate se adentraban en el templo luego de ubicar algunas monedas en sus bolsillos para dejarlas como ofrenda, Fate se sentó en uno de los banco ubicados cerca de una pequeña fuente, y las observó desde lejos.

En todo su tiempo como espíritu errante, nadie había hecho lo que esas dos mujeres habían hecho por ella. A pesar de tantas respuestas negativas, las mujeres seguían empeñadas en mantener viva una pequeña chispa de esperanza que Fate había perdido hace mucho tiempo. Después de tantos años solitarios, se sentía bien tener "amistades", aunque eso era un tanto absurdo, considerando que ella estaba en otro plano imposible de alcanzar para los seres vivientes.

Quizá ella también debía aprovechar de elevar una plegaria.

Si tan solo tuviese una moneda.

- Es una tarde bastante pacífica ¿Verdad?

- Sí, sin duda al… What the Fuck?

Repentinamente, Fate giró la cabeza para encontrarse con la mirada de una sacerdotisa, que la miraba con una sonrisa. La mujer no parecía ser mucho mayor que Nanoha o Hayate, pero la rodeaba un aura de serenidad que la hacía parecer mucho más sabia que una joven promedio. Estaba enfundada en un pantalón hakama rojo, junto a un haori blanco que completaban la vestimenta tradicional de las sacerdotisas que operaban en los templos. Sus largos cabellos grises, casi blancos, caían como una cascada hasta su cintura, mientras que sus ojos, curiosamente de un color borgoña muy similar a los suyos, estaban fijos en ella.

Estaban fijos en ella.

¡Esa mujer la estaba viendo!

- Tú - murmuró dubitativa Fate - ¿Puedes verme también?

- Fui bendecida con el don de la vista al nacer - respondió la mujer - Efectivamente puedo verte. Parece que estás algo lejos de casa. ¿Necesitas ayuda?

Fate estaba tan feliz, que sentía que podía ponerse a llorar allí mismo.

- Mira, parece que tus amigas vienen hacia acá - agregó la chica de cabello platinado.

Al cambiar la dirección de su mirada, Fate pudo ver como Nanoha corría hacia ella, jalando prácticamente a Hayate del brazo. En su mirada, pudo detectar una chispa de esperanza.

Estaba segura de que la cobriza también había visto como la mujer había estado hablando con ella hace apenas unos segundos atrás.

Al llegar frente a la mujer, Nanoha se inclinó en una profunda reverencia.

- Disculpa las molestias - se excusó Nanoha - ¿Tu también puedes ver a Fate?

- ¿Fate? - preguntó la mujer, fijando nuevamente su vista en la rubia - ¿Ese es tu nombre?

Fate solo alcanzó a asentir rápidamente con la cabeza.

- Esperen un momento - pidió Hayate - ¿Tú también la ves? ¿Por qué rayos soy la única que no la puede ver?

La mujer solo sonrió, tocando ligeramente el hombro de Nanoha para que se enderezara.

- No es necesaria tanta formalidad - pidió la joven - En relación a tu pregunta - continuó, dirigiéndose a Hayate - No todos son capaces de ver espíritus desencarnados. Es algo muy raro. Lo normal es que no puedas verlos o escucharlos, a menos de que hayas nacido con un don heredado, como en mi caso, o que tengas una extraña afinidad a la energía del espíritu que eres capaz de ver. Créeme, hay muchas cosas rondando por allí que preferirías no tener que ver nunca.

Ante esa mención, Fate no pudo evitar sentir un escalofrío. Esa mujer tenía mucha razón.

Pero, quizá, esa era la razón por la cuál Nanoha sí había podido verla, entre tanta gente.

- Me parece que tienes una particular afinidad a la energía de Fate - murmuró la mujer, dirigiéndose a Nanoha - Es bastante curioso la verdad. Por cierto, mi nombre es Rein - agregó, extendiéndole la mano.

- Un gusto conocerte Rein - se apresuró a decir Nanoha, estrechando la mano de la mujer - Yo soy Nanoha, y esta de acá - agregó, señalando a su amiga castaña - es Hayate. A Fate ya la conoces.

Hayate y Fate solo levantaron su mano, saludándola.

- No todos los días llega un espíritu a este lugar con dos personas que reconocen su existencia - dijo Rein, sonriendo - ¿Necesitan ayuda con algo?

- ¡Sí! - se apresuró a decir Nanoha - Lo que sucede es que… A ver, cómo podríamos explicarlo. Conocimos a Fate hace poco, pero nos indicó que no sabía cómo cruzar hacia ¿El más allá?. Queríamos saber si hay alguna manera en la que podamos ayudarla a cruzar.

- Entiendo - murmuró Rein, tan suavemente que sonó como un susurro - ¿Es eso cierto Fate?

La rubia no pudo evitar sonrojarse apenada al momento de asentir.

- No sé muy bien qué fue lo que sucedió - contestó Fate - Solo sé que cuando tomé conciencia de que había muerto me dí cuenta de que seguía en este plano. Y seguía siempre regresando al mismo departamento. No sé si es que tengo que hacer algo más, o si solo tengo que quedarme aquí. Estoy… Creo que estoy perdida.

Rein la miró, asintiendo. No solo había heredado el don de la vista de su familia, sino que también era muy buena percibiendo energías. Ese otro don, aunque mucho más discreto, la ayudaba a discernir fácilmente la naturaleza real de cada una de las almas que pasaban por el templo, estuviesen encarnadas en ese momento como Nanoha y Hayate, o desencarnadas, como Fate.

Eso le permitía saber que Fate era completamente sincera en sus palabras. No existian trasfondos ocultos en lo que decía, y tampoco podía percibir alguna intención de aprovecharse de las dos mujeres que la acompañaban como a veces sucedía con algunos espíritus que disfrutaban engañando a los incautos. También, podía detectar el aura de amabilidad que desprendía la rubia, y eso no hizo más que sorprenderla.

No detectaba rasgos de maldad en la chica. Usualmente era raro encontrar a un desencarnado que simplemente se hubiese quedado en el plano terrenal por casualidad, a menos de que algo los estuviese atando de manera inconsciente a ese plano. Pero la joven fantasma parecía no tener ni idea de qué le estaba impidiendo trascender. Por los sentimientos intrínsecos de su naturaleza, lo normal era que Fate hubiese trascendido inmediatamente al morir.

Quizá era uno de esos raros casos de almas perdidas que sólo necesitaban una pequeña pizca de luz para encontrar el camino a casa. Y esperaba que fuese eso, porque si no la única manera de lograr que la chica cruzara el umbral sería descubrir qué era eso que la ataba a ese mundo, y ayudarla a resolverlo.

- Creo que puedo ayudarlas - comentó Rein, aún sumida en sus pensamientos - Necesitaré hacer algunos preparativos primero, pero creo que puedo ser capaz de intentar abrir el umbral para que puedas pasar, en caso de que ya tengas resueltos todos tus asuntos.

- ¿En serio puedes hacer eso? - preguntó Hayate, visiblemente sorprendida - En el resto de los templos solo nos estaban ofreciendo amuletos.

El comentario solo hizo que Rein soltara una sonora carcajada, bastante divertida por el asunto. A pesar de que era doloroso ver como los secretos que debían pasar de generación en generación se estaban perdiendo, no dejaba de causarle gracia como la gente llegaba a esos extremos solo por sacarle algo de dinero a los demás.

- Vengo de un antiguo linaje en el sacerdocio. - contestó Rein - Aún conservamos varios secretos que pueden ayudar a Fate. ¿Podemos vernos aquí en dos semanas más, a esta misma hora?. Para ese momento, ya debería tener listos todos los preparativos.

Las tres mujeres gritaron ¡Sí!, al unísono.


Nadaoriginal: ¡Lo sospeche desde un principio! Jajajaja. Definitivamente Nanoha se ganó un "Lo suponía", solo que ella aún no lo sabe. Me mataste con eso de la cerveza jajajaja. Abrazos!

Chat'de'Lune: ¡Oh! Si querías hacer un cosplay de pirata no era tan necesario que te golpearas en el ojo para meterte en el personaje! Jajaja, no, hablando en serio ¿Como vas con eso? ¿Ya te encuentras mejor?. Mira, con la idea de la abuelita consideraré seriamente avisarte cuando necesite sacarle información importante a alguien, para que me eches una mano :P

Miko: Mira, solo te puedo decir que estas chicas son algo lentas, pero no las culpo, mucho menos a Nanoha. Eso de matarse estudiando y trabajando para después encontrarte con un fantasma en tu casa no debe ser fácil x'D . Es que Fate es un pancito! Cómo te vas a poner a llorar desde ahorita? Si apenas vamos empezando!

Zaisoh: Queridísimo Zaisoh, ganas de escribirlo no me faltan, pero las habilidades sí! Jajajajaja. Hayate, de momento, está solita. No debe ser fácil seguirle el ritmo :p Bueno, parece que esta vez, con Rein, voy a tener que tomarme algunas libertades creativas en cuanto al tema ritualístico jajaja. ¡Saludos!

¡Muchas gracias por su apoyo! Nos leemos pronto :)