¡Hola! ¿Cómo ha estado su día?
Hoy mágicamente ha salido el sol sin tantas nubes de por medio, así que al parecer podré disfrutar por algunas horas de un poco de calidez. Entre otras noticias, también he sobrevivido a otro evento de cyber ofertas. ¡Sean amables con los trabajadores de retail! Ya no siento la espalda de tanto cargar cajas de aquí para allá durante toda la semana. Si sigo así terminaré con unos brazos increíbles... Y una espalda eternamente defectuosa :p
¡Muchas gracias por tomarse algunos minutos de su tiempo para leer esto! Les envio un abrazo en la distancia.
Disclaimer: MSLN Ni sus personajes me pertenecen. Todo el crédito a sus respectivos autores.
Capítulo 6: Lecciones para conseguir una cita.
El sonido de la televisión llenaba con un suave murmullo la estancia. A través del balcón, con la puerta corrediza ligeramente abierta, entraba apenas una delicada brisa que a duras penas le ayudaba a refrescarse.
Si el otoño no llegaba pronto a su vida, la próxima ola de calor la iba a matar. No tenía pruebas, pero a esas alturas de la vida tampoco tenía dudas.
Además, el calor le impedía pensar con claridad. En esos momentos lo más razonable que podía estar haciendo era estudiando, pero cuando intentó tomar su libreta y empezar a repasar sus notas sentía que por más que leía no lograba fijar absolutamente nada en su memoria. Luego de casi una tortuosa hora se dio por vencida, y optó por acostarse en el sofá y encender el televisor.
Ante el sonido del televisor encendiéndose, Fate se apresuró a sentarse en el suelo de una manera nada ceremoniosa, abrazando sus piernas mientras miraba atenta a la pantalla.
Nanoha no podía negar que, al pasar los días, había empezado a tomarle cierto cariño a su inesperada compañera de departamento. Fate era una chica bastante atenta y definitivamente sabía escuchar. Hablar con ella se le hacía bastante fácil, y también era bastante acertada en sus consejos, sobre todo cuando sabía que Nanoha estaba enojada por alguna situación en su trabajo, o en la universidad. Además, también se había dado cuenta de que la joven fantasma se distraía con cosas bastante simples.
Como las horribles películas de comedia romántica, o los programas de citas.
Se sentía bien tenerla cerca. Aunque no creía ser capaz de explicarle a sus padres que tenía una amistad con un fantasma.
Luego de pasar por varios canales, finalmente habían encontrado una retransmisión de un programa de citas que estaban pasando en un canal juvenil. Aprovechando una pausa comercial, Nanoha aprovechó de levantarse por unos escasos minutos para hacer algunas palomitas de maíz en el microondas, y alcanzó a sentarse justo a tiempo para el inicio del programa, dejando las palomitas en la mesa de centro, tan al alcance de su mano que solo tenía que estirarla perezosamente para tomar un puñado.
Sabiendo que ese programa de "citas" era bastante obsceno, mentalmente se preparó para ver a Fate perder los estribos.
- ¡Pero mira a ese imbécil! - exclamó Fate ofendida, mirando en el televisor como un chico de grandes pectorales le tocaba el trasero a una chica desconocida que estaba justo al lado de quién, hasta lo que tenían entendido viendo los episodios anteriores, era la novia oficial del chico.
- Pero Fate, si ese es el chiste del programa - comentó Nanoha divertida - Están haciendo retos para ver quién alcanza a meterse con más personas.
- ¡Argh! No lo soporto - agregó la rubia con una mueca, mientras tomaba una palomita y la aventaba a la pantalla - Fue con su novia ¿Para qué aceptó el estúpido reto?
- ¡Pero mira a la novia! - se apresuró a decir Nanoha, llevándose un par de palomitas a la boca - Creo que se va a besar con la extraña.
Y, efectivamente, la esbelta novia del chico musculoso, que parecía haberse excedido un poco con la bebida, rodeó a la chica desconocida por la cintura y le plantó un beso que definitivamente tenía que estar censurado.
Fate solo mantenía la vista en la pantalla, sin quejarse. Pero, mirándola fijamente, Nanoha no pudo evitar percatarse de algo.
Sus pupilas dilatadas, el intenso sonrojo que coloreaba las pálidas mejillas del espectro. Casi podía jurar que la rubia había tragado grueso.
- Fate - dijo de pronto Nanoha.
- ¿Mmmm?
- ¿Te gustan las chicas?
- ¿¡Qué!?
La rubia empezó a toser de la impresión, mientras su sonrojo no hizo más que incrementar su intensidad.
- Te preguntaba si te gustaban las chicas - indicó Nanoha, alzando una ceja.
- Y-yo - intentó decir Fate, recuperando repentinamente la compostura, intentando lucir seria - Sí. Eso no tiene nada de malo.
- Pero es que eso no tiene nada de malo - concordó Nanoha - Nadie está diciendo lo contrario.
- Bueno, por si acaso.
- Además, la verdad ya a estas alturas nadie se está haciendo dramas con eso Fate - agregó Nanoha - Para ser un fantasma tan joven eres bastante anticuada.
La respuesta de Fate ante la última frase le llegó en forma de una palomita de maíz, aventada justamente entre sus cejas.
- ¡Ouch! - se quejó Nanoha - Si sigues lanzando palomitas te va a tocar limpiarlas a ti.
- Te lo ganaste por decirme anticuada - se defendió Fate, cruzándose de brazos.
- Pero es que es la verdad - insistió Nanoha - La cara que pusiste cuando te pregunté fue un poema. Pensé que te había ofendido.
- No, no me ofendiste - se apresuró a decir Fate - Es solo que… No es como si tenga muchas personas con las que hablar del tema, la verdad.
- No se lo digas a Hayate nunca por favor - pidió Nanoha - Si quieres hablar de chicas ella es la indicada, pero te va a atormentar con sus chistes de doble sentido. Creo que por eso no ha podido tener una relación larga a estas alturas de su vida, aunque realmente lo intenta. Las chicas no terminan de tomarla en serio.
- ¿Y a ti? - preguntó Fate, con curiosidad - ¿Te van más los chicos o las chicas?
La pregunta de la rubia la puso a pensar. Si era honesta, hasta esos momentos de su vida no se había preocupado mucho por el tema. Siempre se había enfocado mucho en sus estudios y, aunque cuando estaba en la preparatoria tuvo algunas citas, usualmente todo quedaba en una simple amistad. Y ahora, que estaba en la universidad y podía permitirse una ligera pizca de desenfreno y descontrol en su vida, entre sus estudios y el trabajo la escasa vida social que tenía solo estaba compuesta por su castaña amiga.
Ah, y por el fantasma con el que estaba hablando.
Físicamente, encontraba atractivos a ambos sexos. No iba a negar que sus ojos se podían desviar un poco si veía a un joven atractivo o a una mujer de infarto. Pero, a nivel sentimental, sentía que atravesaba un terreno completamente desconocido y tenebroso.
- La verdad, creo que me van los dos por igual - admitió Nanoha, aún pensativa - Pero, no lo sé, quizá aún no he conocido a la persona indicada. No he tenido aún alguna relación formal con alguien. Y bueno, la verdad, creo que no me he dado el tiempo para tener citas tampoco.
- ¿Qué? - preguntó Fate confundida - ¡Pero si estás en la universidad!
- ¿Y qué con eso?
- ¡Estás en el mejor momento de tu vida para tener citas!
Mientras Fate se enfrascaba en la ardua tarea de explicarle por qué, en la universidad, era cuando tenía la oportunidad de oro para aceptar o descartar pretendientes, el sonido de una notificación en su celular la hizo ubicar el condenado aparato.
Al abrir la notificación, se encontró con un mensaje de Griffith, quién le preguntaba qué tal estaba su día.
La sonrisa que cruzó momentáneamente su rostro no se le escapó a Fate.
- ¿Quién era? - inquirió Fate, mirándola.
- Griffith - contestó Nanoha, levantando la vista de su teléfono - Es un amigo de la universidad. Aún no lo conoces, nunca ha venido a la casa. Me está preguntando qué tal va mi día.
- ¿Qué tal va tu día? ¿En un día sin clases?
- Sí - afirmó la cobriza - Es un chico bastante educado.
- ¿Puedes enseñarme la conversación?
A regañadientes, Nanoha le mostró la pantalla del teléfono a Fate, deslizándose para que la rubia pudiese ver algunos de los mensajes.
Luego de algunos minutos leyendo, Fate la miró, completamente extrañada.
- ¿Ya te invitó a salir? - le preguntó la rubia.
- ¿¡Qué!? - alcanzó a decir sorprendida Nanoha - No, es decir, somos amigos.
- Él está interesado en ti Nanoha - comentó Fate, evaluando nuevamente lo que leía - Y bastante. Es raro que no te haya pedido una cita aún, pero no creo que se tarde mucho.
- Pero si solo hablamos a veces en la universidad - murmuró Nanoha - Hemos estudiado juntos igual algunas veces, pero creo que no me ha insinuado el salir juntos o algo.
- Y él ¿Te gusta?
- No lo sé.
- ¿Cómo que no lo sabes?
Y la verdad era que no lo sabía. ¿Le parecía un chico amable? Desde luego. ¿Era atractivo? Definitivamente sí. ¿Sentía mariposas en el estómago cada vez que lo veía? La verdad no. Pero el muchacho era un buen partido. Quizá solo le faltaba conocerlo un poco mejor.
- Es decir - intentó explicar Nanoha - Creo que es un buen chico, pero quizá no lo conozco tan bien como para saber si en verdad me gusta lo suficiente como para querer tener un noviazgo con él, o algo parecido.
- Para eso son las citas Nanoha - insistió Fate - Para conocer mejor a la otra persona. A ver, ¿Quieres salir con él?
- Sí, creo que podría intentarlo.
- Pero dame seguridad mujer - pidió la rubia, suspirando - ¿Te gusta lo suficiente como para querer salir con él, o pasas?
¿Realmente le gustaba lo suficiente?
Era un chico amable.
Quizá podía intentarlo.
- Sí Fate, está bien, tú ganas. Me gustaría conocerlo mejor.
- ¡Bien! - exclamó la rubia - Ahora, vas a tomar ese teléfono y en vez de escribirle "Bien, gracias", le vas a decir que te encuentras súper bien, le vas a agradecer por ayudarte a estudiar la vez pasada y dile que planeas no sé, ir mañana temprano a la universidad a estudiar de nuevo.
- ¿En serio Fate? - preguntó Nanoha, mirándola con una ceja alzada.
- Solo confía en mí. Si a ese chico de verdad le interesas es imposible que no quiera aprovechar esa oportunidad.
Suspirando, Nanoha tipeó en su teléfono el mensaje y se lo envió a Griffith.
No pudo negar que se sorprendió cuando, menos de cinco minutos después, recibió un mensaje de regreso.
"¡Me alegro que estés muy bien! También planeaba ir a la universidad temprano. Si quieres podemos vernos en el campus y repasar juntos. Te invito un café :)"
- Eso fue rápido - murmuró Nanoha, pestañeando un par de veces aún sorprendida - ¿Cómo lo hiciste?
- Soy encantadora, no lo puedo evitar - contestó Fate, con la misma sonrisa de autosuficiencia que a veces esbozaba - Además, si yo estuviese en su situación, tampoco hubiese desperdiciado esa oportunidad.
Aunque muy en el fondo sabía que la rubia no se lo decía específicamente a ella, no pudo evitar que el calor subiera por sus mejillas.
N/A: ¿Estás segura de que no te lo decía a ti?
¡Hora de los reviews!
Miko86: Chikane no está solo porque no podría meterla a ella sin meter a Himeko. ¡Eso sería una blasfemia! Jajajaja. Y sí, yo que Hayate hago una pataleta ¿Por qué los demás sí y yo nooooo? T.T jajajaja.
Nadaoriginal: Toca esperar hasta que les caiga el veinte, pero al menos al fin dieron un paso en la dirección correcta. Por algo se empieza ¿No? ¡Un abrazo!
Chat'de'Lune: El dinero es una motivación fuerte parece jajaja! Si, Rein tiene pinta de saber cosas, aunque no la veo en modo "exorcismo de Emily Rose" con Fate x'D . Eso sí que daría bastante terror! ¡Qué tengas un domingo fantástico!
Zaisoh: Es que el NanoFate traspasa las barreras del espacio y del tiempo mi querido Zaisoh. Rein tampoco se las pondrá muy fácil a Hayate creo :p Oh sí, el espacio es algo curioso también. Afortunadamente esta historia debería terminar antes de que el Sol decida que ya no da más, y quedemos siendo solo polvo cósmico. Mientras, nos tocará hacer lo mejor que podamos con el grano de tiempo que tenemos a nuestra disposición!
¡Nos leemos el próximo domingo!
