¡Hola! ¿Cómo se encuentran el día de hoy?

Es tan extraño ver la luz del sol cuando hace un frío terrible jajaja. Creo que me tocará conseguir una poderosa "manta de tigre" si seguimos como vamos. Nuevamente quiero agradecerles por tomarse algunos minutos de su tiempo para leer estos desvaríos! Espero que tengan una excelente semana :)

Disclaimer: MSLN Ni sus personajes me pertenecen. Todo el crédito a sus respectivos autores.

Capítulo 7: El Umbral

Fate le había dicho que se sentía bien.

En la mañana de ese sábado, luego de hacer un poco limpieza matutina en el departamento y escribirle a Hayate para recordarle que habían quedado ese día en encontrarse nuevamente en el templo cerca del final de la tarde, había desempolvado su vieja laptop para dedicarse a la tediosa tarea de terminar un importante informe para una de sus clases.

Mientras avanzaba en la redacción del informe, no pudo evitar que su mirada, a ratos, se posara en la esbelta figura sentada en el habitual banquito de la esquina, quién miraba hacia el horizonte. Nanoha incluso hubiese creído que en verdad la rubia se encontraba fenomenal, si no hubiese sido tan obvio el jugueteo continuo de sus manos, o el suave y repetitivo golpeteo del pie de la rubia contra el suelo.

Cuando, intentando sonar casual, le había preguntado a la rubia cómo se sentía, Fate le había dicho que estaba bien. Pero su lenguaje corporal daba a entender que la joven estaba bastante tensa.

En una de esas ocasiones, su mirada furtiva fue descubierta por la mirada de Fate. Y la rubia solo le dedicó una sonrisa, antes de girarse nuevamente y continuar mirando hacia el horizonte.

Nanoha tampoco había dejado de pasar el pequeño matiz de tristeza que había podido captar reflejado en esos ojos borgoña.

A medida que habían pasado los días, y había logrado compartir más tiempo con la rubia, se le estaba haciendo mucho más sencillo entender a su fantasmal compañera de piso. Usualmente tenía una actitud más relajada, y también solía sonreír con frecuencia, pero no había visto de nuevo esa tristeza en sus facciones desde la primera vez que empezaron a hablar.

Permitiéndole tener su espacio, Nanoha optó por mantenerse en silencio mientras trabajaba en su informe, dándole tiempo a la rubia para poder ordenar mejor sus ideas. Las horas pasaron más rápido de lo que había pensado y, cuando recién terminó de enviarle un mail a su profesor con la asignación de la clase, tuvo que levantarse a la carrera para alistarse antes de salir.

Luego de casi media hora, y con un bolso a sus espaldas conteniendo su uniforme laboral, abrió la puerta de la casa.

Al girarse, solo observó como Fate se giraba por un momento, mirando hacia el interior del departamento. Un único suspiro, que parecía cargar todo el pesar del mundo, escapó de su ser sin que la rubia intentara detenerlo.

- ¿Estás preparada? - le preguntó cautelosamente Nanoha

- Sí… Estaré bien - contestó Fate, antes de girarse y salir del departamento.

Fue así como avanzaron calmadamente por las calles que separaban el templo del edificio de departamentos donde vivían. Fate, flotando levemente a su lado y con las manos metidas en los bolsillos de su pantalón negro, se mantuvo en silencio durante todo el trayecto.

Aunque Nanoha tenía ganas de hablarle, no sabía muy bien qué decir. No podía negar que le había tomado algo de cariño a ese amigable espectro que se desplazaba a su lado, pero era pésima para las despedidas.

- Gracias, Nanoha - murmuró Fate, cuando ya lograban divisar las escaleras del templo.

- No tienes que agradecerme nada - negó Nanoha, intentando no sonrojarse - Fue divertido vivir contigo, a pesar de que me asustaras de vez en cuando.

- Sí, fue divertido - aceptó Fate, con una sonrisa - No creí que pudiese tener una nueva amiga después de morir. La pasé bien.

La intensidad de la mirada de Fate hizo que sus rodillas flaquearan. Las palabras de la rubia eran completamente honestas.

Fate también se había convertido en su amiga.

Ni en sus mejores sueños se hubiese imaginado que terminaría haciendo amistad con un fantasma.

El sonido de la voz de Hayate, quién se acercaba corriendo hacia su dirección, les hizo romper el contacto visual.

Luego de intercambiar saludos, se dedicaron a la ardua tarea de subir la absurda cantidad de escalones del templo, hasta que llegaron a la cima.

- ¿Por qué, no, subes, caminando, también? - le recriminó Nanoha a Fate, con la frente perlada de sudor producto del esfuerzo.

- Porque, soy, un, fantasma, y, puedo, flotar - respondió Fate, sonriéndole burlonamente mientras imitaba sus pausas.

- Eres insufrible - masculló la cobriza

Cuando finalizaron con las escaleras de la muerte, como las había bautizado Hayate, Rein las esperaba acompañada de un hombre moreno que compartía su mismo color de cabello. El hombre, enfundado en un sencillo traje tradicional, sonrió amablemente al verlas acercarse.

- Él es mi hermano, Zafira - explicó Rein, presentándolo - Es el sacerdote jefe del templo, y nos ayudará en el ritual de hoy.

- Hola - saludó Zafira - Más que ayudarlas, solo supervisaré el trabajo de Rein - agregó, apretando suavemente el hombro de su hermana, casi en un gesto paternal - Ella es la verdadera experta.

Rein carraspeó ligeramente ante las palabras de su hermano, intentando disimular su sonrojo, pero nada podía escaparse de los atentos ojos de Hayate, quién no pudo evitar sonreír de una manera casi atrevida.

Así que bajo esa fachada de seriedad y rectitud también la muchacha podía sonrojarse. Esa era una información interesante.

- Síganme - pidió Rein, haciendo una seña mientras avanzaba - con la supervisión de Zafira podemos usar uno de los patios laterales.

El patio lateral era amplio, y estaba rodeado de árboles que se mecían ligeramente por efecto del viento. A pesar de la cantidad de árboles, la luz del sol iluminaba perfectamente el gran rectángulo con suelo de piedra.

Dentro del rectángulo solo se encontraba un banco de madera, que sostenía un receptáculo con un gohei.

Rein le hizo señas a Fate para que se acercara e ingresara al área central con ella. Tomó el gohei y, luego de pedirle a la rubia un poco de espacio, lo alzó con ambas manos.

- ¡Envíame una postal desde el más allá! - le gritó Hayate a Fate, sacándole unas risas a la rubia, que fueron inaudibles para la castaña.

A medida que Rein entonaba cánticos que para el resto de las mujeres eran desconocidos, empezaron a notar como la atmósfera a su alrededor cambiaba. Lo que segundos antes notaban como una ligera brisa aumentaba de intensidad con cada entonación de la mujer. Las copas de los árboles ya se estaban moviendo de manera más violenta, con las hojas sueltas formando prácticamente un remolino a su alrededor.

Plantando sus pies de manera firme en el suelo extendió una de sus manos al frente.

Si Nanoha no hubiese visto lo que sucedió con sus propios ojos, no lo hubiese creído.

Frente a Rein, una esfera de luz había aparecido, e intentaba expandirse cada vez más. En su cara podía verse el esfuerzo que estaba aplicando en, no solo mantener, sino también en expandir aún más la esfera. Alrededor del punto luminoso se podían visualizar chispazos, que no hacían sino aumentar su intensidad a medida que la esfera incrementaba su tamaño. Bajo sus pies, el suelo había empezado a vibrar, y la energía que se había concentrado en el lugar era tanta que un escalofrío los recorrió.

Sin embargo, Rein aún luchaba por incrementar el tamaño de la esfera.

Y la esfera solo alcanzaba a crecer ligeramente, antes de regresar a su tamaño original.

- Rein, déjalo - le dijo Zafira - No va a funcionar.

Frustrada, Rein bajó la mano, cortando de manera abrupta el flujo de energía. La desaparición de la esfera provocó una reacción tan brusca que la hizo retroceder unos pasos.

Fate no pudo evitar acercarse a Rein, preocupada.

- Si no pudiste abrir el umbral, es porque aún tiene cosas que resolver - le indicó Zafira a su hermana.

- Yo, lo siento - murmuró Fate, apenada - ¿Te encuentras bien?

- No te preocupes Fate - pidió Rein, suspirando - Esa era una posibilidad que había considerado desde el inicio. Es muy raro que un alma de tu naturaleza se quede fortuitamente en este plano.

Era la posibilidad que justamente había querido evitar a toda costa. Era bastante obvio que la joven fantasma no tenía idea de por qué seguía en ese lugar, pero, tal y como decía su hermano, la chica no iba a poder pasar a otro plano hasta que lograra no solo entender, sino resolver cuál era ese asunto pendiente. Si pasaban años, serían años los que la rubia seguiría en ese mundo, como si estuviese penando por pecados que no había cometido.

Tenía que haber alguna forma de ayudarla. Su familia guardaba secretos que habían pasado de generación en generación, y que estaban intrínsecamente ligados a los dones con los que había nacido, pero ella aún no tenía acceso a toda esa información. Aún tenía mucho que estudiar y, ciertamente, la situación de la rubia empezaba a requerir medidas desesperadas que se traducían en acciones bastante riesgosas.

Pensándolo bien, quizá había algo que pudiesen hacer. Nunca lo había hecho antes, pero sabía que era posible.

Su hermano parecía estar pensando en esa misma posibilidad.

- ¿Realmente quieres ayudarla? - le preguntó Zafira.

Rein miró por unos segundos a Fate, encontrándose de vuelta con una mirada de profunda culpa. Se notaba a leguas que la rubia realmente estaba preocupada por lo que había sucedido.

Con esa actitud, sabía que la chica se merecía el cielo. Así que se giró nuevamente hacia Zafira y asintió lentamente.

- Hay un ritual que podemos hacer - comenzó a decir Zafira, lo suficientemente fuerte como para que todas pudieran escucharlo - O bueno, más bien, que Rein puede hacer. Pero requiere cierta preparación. Y es arriesgado.

- ¿Es doloroso? - inquirió Nanoha, con preocupación.

- No, al menos no dentro de lo que sabemos. Pero han pasado generaciones, así que no sabemos si todo lo que dicen los escritos sea cierto - explicó Zafira - Eso sí, es algo invasivo. Para poder ayudarla a saber que la mantiene unida a este mundo, tenemos que entrar en sus recuerdos. Fate - prosiguió, mirando a un punto distante - Yo no puedo verte, ni escucharte, pero sé que puedes escuchar lo que digo. La decisión es tuya.

Fate lo meditó por unos segundos, ante las miradas atentas de Nanoha y Rein.

Ese grupo de personas estaba haciendo tanto por ella que no sabía cómo agradecerles. Y estaban dispuestas a seguir intentándolo. Se negaban a rendirse.

Lo menos que podía hacer era corresponderles con el mismo ímpetu, y contagiarse de su esperanza.

Y si todo salía mal… Tampoco tenía mucho que perder.

Por eso, con una sonrisa, asintió mientras le mostraba el pulgar alzado a Rein.

- Parece que lo intentaremos entonces - le dijo Rein a Zafira, con decisión.

- Tendremos que hacer algunos preparativos antes - dijo Zafira - Podemos hacerlo para la próxima luna llena, en unos tres sábados más. Me encargaré de que este espacio esté a nuestra disposición nuevamente.

- ¡Ah! - exclamó Rein, recordando - Fate, para el otro ritual, necesitaremos que tengas la mayor cantidad de energía disponible. Así que recárgate lo más posible.

La rubia solo ladeó levemente la cabeza antes de hablar, visiblemente confundida.

- ¿Recargarme? - preguntó Fate, sin entender - ¿Cómo me recargo?

Rein solo dejó escapar un largo suspiro. Se le olvidaba que la fantasmal muchacha estaba bastante perdida en los aspectos referentes a su muerte, así que prefirió dejarle esa tarea directamente a la cobriza.

- Creo que tendrás que ponerle un altar a Fate en tu casa - comentó Rein.

- ¿¡Qué!? - exclamó Nanoha


N/A: Nanoha seguramente no se pensó que, el tener un fantasma personal, podría resultar tan complicado.

Miko86: ¡No te quiero matar! A ver si después te pones en modo fantasma vengativo y me quieres jalar las patas! Jajajaja. No hay peor ciego que el que no quiere ver querida Miko y, esta Nanoha... Esta Nanoha creo que necesita lentes urgente, porque no ve na'

Nadaoriginal: Doctora corazón jajajaja. No se porque me hiciste recordar ese programa de tv... ¿12 corazones era?. Sí, me parece que Fate más adelante se va a arrepentir un poquito de andar dando consejos raros. Perate a que le caiga el veinte.

Chat' de lune: Nunca mejor dicho mi querida Chat. Lo malo es que a Fate lo desvivida no le quitó lo densa. Me huele a que se va a poner peor, pero tendremos que darle un tiempito para que se oriente. ¡Qué tengas una excelente semana!

Zaisoh: Pobrecito Yuuno, conmigo el pobre siempre termina siendo la manzana de la discordia, así que recapacité y me dije "vamos a dejar descansar a ese pobre hombre por esta vez". Me temo que no podré complacerte en ese HayaSig, porque gracias a las historias de Aleksei me he convertido en una fiel seguidora del HayaRein. ¡Lo siento! Es algo que no puedo evitar jajaja. Espero que tengas un buen domingo!

¡Nos leemos pronto!