¡Hola! ¿Qué tal están?

Hoy en muchos lugares se celebra el día del padre, así que, a aquellos papás que están leyendo esto por acá ¡Feliz día! Les envío un gran saludo.

El domingo pasado tuve algunas horas de sol, pero este domingo parece que me tocará una tarde lluviosa. A veces días así también son necesarios. Ya saldrá el sol luego. Creo que debería ir a comprar una soda.

En fin ¡No intenten esto en casa! No vaya a ser que terminen llamando a los chimichimitos x'D

Disclaimer: MSLN ni sus personajes me pertenecen. Todo el crédito a sus respectivos autores.

Capítulo 8: Instrucciones para armar un altar, for dummies

- No te muevas - repitió Nanoha, por enésima vez en el día.

- No me estoy moviendo - refutó Fate, con la ceja alzada

- Si mueves otra vez la ceja te voy a dibujar bizca en venganza.

Antes de despedirse de Rein un par de días atrás, la mujer de cabellos plateados la había apartado del resto para explicarle detalladamente cómo podía armar un altar para Fate en casa, desde donde la rubia podía tomar energía de cosas sencillas que le dejara puestas en el altar para así estar en la mejor condición posible al momento del siguiente ritual. Desde sus comidas preferidas, flores e incienso, la verdad no tenía que desgastarse mucho pensando en cosas sofisticadas para dejarle a Fate en ese lugar.

Esa no era la limitante.

El verdadero problema del asunto era que, para poder armar un altar realmente efectivo, idealmente necesitaba una foto de la rubia.

Vaya usted a saber cómo demonios le iba a tomar una foto a un fantasma.

La otra opción, aunque no podían garantizar que funcionaría al cien por cien, era intentar hacer un retrato lo más realista posible de la chica. De las dos personas que podían ver a Fate, la única que realmente sabía dibujar era Nanoha

Cuando era más pequeña dibujaba a menudo. En la pequeña ciudad de la que venía, con pocos recursos a su disposición y dos hermanos bastante mayores que ella, había encontrado en el dibujo una manera de distraerse. Como toda jovencita, en su niñez lo hacía habitualmente por diversión, pero cuando entró en la tumultuosa etapa de la adolescencia empezó a dibujar también como una manera de manejar mejor sus emociones. Fue en ese momento cuando intentó dibujar cosas que veía a diario, o fotografías, intentando de esa manera apaciguar un poco los cambios bruscos de humor que enfrentaba a veces.

Tenía algo de tiempo sin hacerlo, pero la práctica de hace años le había permitido mantener el toque.

Era así cómo había terminado sentada en el suelo esa mañana, con Fate sentada en el sofá mirándola atentamente, e intentando mantenerse lo más quieta posible. La rubia sonreía levemente y mientras, ella intentaba plasmar con cuidado la mayor cantidad de detalles posibles del espectro.

Con cada línea, intentaba retratar mejor las relajadas facciones de la rubia, incluso con el ligero arco de una de sus cejas que, aún relajada, no terminaba de bajar del todo. El reflejo de su cálido mirar sería imposible de retratar para sus manos de dibujante amateur, pero sí se fijaba en su memoria con cada minuto que pasaba. La iluminación que lograba entrar desde la puerta corrediza del balcón solo hacía que la rubia se viera mucho más atractiva.

Fate era atractiva, de eso estaba clara, pero esa no era la palabra que quería usar en ese momento.

Fate, en esos momentos, se veía hermosa.

No creía que un simple dibujo le haría justicia, pero lo menos que podía hacer era intentarlo.

Mientras terminaba de darle los toques finales al retrato, no pudo evitar que una agradable sensación se extendiera por su pecho. Era una emoción que aún no podía explicar bien, pero realmente se sentía bastante cómoda ese día, con la rubia mirándola expectante y la tranquilidad de la mañana siendo interrumpida apenas por el trinar de algunos pajaritos que habían decidido hacer su nido en un árbol cercano.

Sonaba egoísta, pero de cierta manera Nanoha se alegraba de que el primer ritual no hubiese funcionado. Así, aún tenía oportunidad de disfrutar de la compañía de la rubia por un tiempo más.

- ¿Cómo vas? - curioseó Fate

- Mira, ya está listo.

Nanoha le extendió su libreta a Fate, quién la tomó sorprendida.

No pudo evitar pasar uno de sus espectrales dedos por el trazo. Nanoha había logrado capturar detalles de ella misma que ni siquiera recordaba.

- Está precioso - susurró Fate.

- Me alegra que te haya gustado - se alegró Nanoha

- ¿Cómo no me podría gustar? ¡Está increíble! - exclamó Fate, sin poder ocultar su alegría.

- Espero que funcione - rogó la cobriza - Sino no sé qué haremos. Rein dejó sus esperanzas puestas en mí.

- Seguro funcionará - la animó Fate.

- Ahora, ya que tenemos tu retrato, nos hace falta algo muy importante. ¿Cuál es tu comida favorita?

Fate la miró por unos momentos, pensativa, hasta que una sonrisa empezó a dibujarse en su rostro.

- Me gusta la soda de uva - respondió

- ¿Qué? - empezó a decir Nanoha, mirándola repentinamente.

- Y los snickers - agregó la rubia.

- Fate… ¿Me estás hablando en serio?

- Completamente en serio - afirmó - Pensé en mi comida favorita, y fue lo único que se me ocurrió.

- Con esa dieta ¿No te habrás muerto de diabetes? Ya, ya, era broma - aclaró Nanoha ante la cara de pocos amigos de Fate - Iré a cambiarme. Vamos a la tienda a comprar la sobredosis de azúcar que estás pidiendo.

La rubia parecía emocionada por su salida, cosa que a Nanoha no dejaba de sorprenderle, porque no era como si la rubia no pudiera dar pequeños paseos por el vecindario a su libre disposición. Sin embargo, cuando tenía que acompañarla a algún lugar, la joven fantasma siempre se contentaba.

A diferencia de la última salida al templo, esa vez la espectral rubia parecía estar de un ánimo estupendo, porque al pasar por las tiendas le señalaba objetos que le llamaban la atención, o le preguntaba cosas. Era en esos momentos en los que la cobriza tenía que recordarse que, entre tanta gente, solo ella podía ser capaz de ver a la chica, por lo que sí le contestaba en voz alta mientras caminaban por la calle seguramente se vería muy rara.

No podía evitar preguntarse qué tan distinta sería la situación si Fate fuese una chica normal, y pudiesen hablar con normalidad de cualquier cosa que se les ocurriera.

Se había distraído tanto dándole vueltas a ese pensamiento en su cabeza que estuvo a punto de pasar de largo la tienda, si no hubiese sido por el aviso de Fate, quién le hacía señas para que se apresurara.

Saludó con la mano al cajero mientras entraba a la tienda, gesto que también fue imitado por la rubia aunque el muchacho permanecía completamente ajeno a la presencia de la chica. Una vez dentro, avanzaron casi de manera perezosa por los pasillos, hasta que llegaron a la sección de bebidas.

En el estante se desplegaban numerosas opciones de tés helados, sodas, batidos y aguas saborizadas. Por un momento incluso pensó que, ante tantas opciones, su espectral amiga optaría por elegir otra cosa, pero se había equivocado rotundamente. La rubia, quien ya había ubicado la sección dedicada a las sodas, flotaba justo frente a las opciones del condenado sabor con una sonrisa de oreja a oreja. Miró por unos momentos el estante y de pronto, como si hubiese recordado algo, tomó una de las latas y la movió ligeramente.

Nanoha, quién se había distraído momentáneamente ante la curiosa visión de la felicidad de ese espectro ante cosas tan simples, no se había dado cuenta del movimiento, así que Fate se apresuró a mover la misma lata un par de veces más, captando su atención.

- ¿Esta es la que quieres? - preguntó Nanoha disimuladamente, apenas en un susurro audible para Fate.

- Sip - afirmó alegremente la chica de cabellos dorados - Esa, esa es la marca que me gusta.

- Bien, nos llevaremos un par.

La cobriza tomó un par de latas de soda, más un té helado para ella, y se dirigió hacia la caja. Justo en una góndola bajo el área de la caja estaba dispuesta una gran cantidad de dulces y golosinas, así que se apresuró a ubicar un snickers y agregarlo a su compra antes de pagar.

Menos de dos minutos después ya se encontraban de regreso hacia el departamento, con la compra resguardada en una bolsa de papel. La rubia se había adelantado algunos metros y, cuando Nanoha logró alcanzarla, la encontró mirando con interés una floristería.

Cierto, para el altar también necesitaría flores.

- Qué bonitas - le escuchó decir Nanoha, mientras se acercaba.

- ¿Alguna en especial? - inquirió suavemente Nanoha, como si hablara para sus adentros.

- ¿Me vas a regalar rosas? - tanteó de vuelta Fate, con una sonrisa encantadora.

Era en esos momentos en donde definitivamente tenía que recordar que su amiga era un fantasma, y que no era muy prudente asestarle un manotazo al aire a menos de que quisiera que la tomaran por loca. Así que solo alcanzó a gruñir por lo bajo, entrando a la floristería mientras su peculiar compañera seguía distraída con las flores.

Luego de algunos minutos salió del lugar, caminando con un envoltorio en la mano. Fate se apresuró a alcanzarla, y no pudo evitar fijarse en el par de flores blancas que se asomaban en el envoltorio.

- Te compré gardenias - murmuró Nanoha, mirando hacia los lados para verificar que no hubiese nadie cerca.

La inmensa sonrisa que esbozó la rubia no la abandonó ni cuando ya habían subido al departamento. Muchos menos en ese momento, cuando visualizaban el espacio que Nanoha había habilitado para el improvisado altar.

Junto al retrato de la rubia había colocado las 2 gardenias, que reposaban dentro de un vaso con agua, porque al momento de comprarlas olvidó olímpicamente que en la casa no tenía floreros. Había encendido una vela blanca que le había proporcionado Rein luego de que hablaron, y, al frente del retrato, había dejado una de las latas de soda, junto al snickers.

Cuando Hayate viera eso se iba a reír por horas.

Pero era todo lo que podía hacer, de momento.

- Espero que funcione - murmuró Nanoha, esperanzada.

- Funcionará - confió Fate - Es… Maravilloso. Gracias.

El frío tacto de la mano de Fate sobre su hombro extrañamente se le hizo lo más cálido del mundo.

- Salud - dijo la cobriza, chocando suavemente su té helado contra la lata de soda de uva.


N/A: Creo que Fate no llevaba una dieta muy saludable

Nadaoriginal: Tiempo es lo que le sobra a la pobre, mi estimado x'D Recordar el nombre de ese programa puede entrar dentro de los "datos random que recuerdo pero que definitivamente no son útiles". Por los pequeños retazos que recuerdo, creo que no te perdiste de mucho al no ver ese programa (ah! y posiblemente te ahorraste algunos traumas jajaja). Qué tengas un buen domingo :p

Miko86: Es que esta Fate es una ternurita. Algo insolente a veces, pero le perdono todo xD Y no, no me mates! No tengo ganas de terminar como esta Fate muy pronto que digamos jajajaja, creo que todavía tengo algunas cosas que hacer antes de tener que marcharme.

Zaisoh: Más que agotarse, me parece que lo que sucede con ese templo es que nunca les había tocado resolver un caso como el de Fate. Al menos están comprándose ese lío, y no solo vendiéndoles amuletos xD Ahhh... Y bueno, creo que un poco de tiempo extra le viene también a Fate como anillo al dedo ¿No?. Prontito habrán algunas alusiones a lo que sucedió con esa "cita". De momento, por como pintan las cosas, me parece que el resto va a tener que descansar para otra ocasión x'D. ¡Un abrazo!

Chat'de'Lune: Cuando pienso lo de Fate mirándose en el retrato me acuerdo un poco del meme de los Spiderman que se están señalando entre ellos jajaja, ¡Lo siento! Es que no puedo evitarlo x'D Pero lo de Fate es una buena combinación... Si te pones a ver ¡Al menos las risas no van a faltar! . Entre nos, me late que Rein no se la va a poner tan fácil :p Qué tengas un excelente domingo tu también, queridisima Chat!

¡Nos leemos pronto!