¡Hola! ¿Qué tal se encuentran hoy?
Parece que los domingos nublados se están volviendo costumbre para estas fechas. Y la niebla... Se ve tan bonita, pero estoy segura de que si salgo a ponerme en el medio terminaré con un resfriado que no se me va a quitar como por una semana jajaja. Mejor me quedo aquí.
Muchas gracias por regalarme algunos minutos de su tiempo para leer esto :)
Disclaimer: MSLN Ni sus personajes me pertenecen. Todo el crédito a sus respectivos autores.
Capítulo 10: La peor cita de mi vida.
Llevaba ya un rato acostada en el sofá, con la vista fija en un punto aleatorio del techo. A sus oídos llegaba el suave murmullo del televisor, que había encendido para no sentirse tan sola dentro del departamento.
Era extraño. Llevaba años vagando solitaria, esperando por algún milagro que la hiciera desaparecer finalmente de ese mundo, así que se había acostumbrado muchísimo a la soledad. Sin embargo, desde que la cobriza había llegado a ese departamento y por azares del destino se había topado con alguien que podía verla y escucharla, anhelaba su compañía más de lo que quería admitir.
Había aceptado la soledad con resignación, pero ahora que alguien reconocía su existencia parecía que todo dentro de ella había cambiado.
Dejó escapar un largo suspiro, mientras se giraba para poder ver la pantalla del televisor de manera más cómoda. Justo estaba por empezar un capítulo de la serie de citas que solía ver con Nanoha. No pasaron ni cinco minutos cuando, en el programa, ya se había armado la primera parejita, que se estaban demostrando cariño de una manera bastante confianzuda aunque en teoría, según la narrativa de la serie, recién acababan de conocerse.
Sus manos ubicaron rápidamente el control remoto del televisor y un fantasmal dedo se apresuró a darle click al botón de apagado.
No quería saber nada acerca de citas.
Acomodándose nuevamente en su posición inicial en el sofá, de cara al techo, no pudo evitar llevarse una de las manos al rostro.
Se le estaba haciendo condenadamente difícil definir lo que estaba sintiendo en esos momentos. La inquietud se había adueñado de su alma y, si le empezaba a prestar atención, sentía como si su corazón doliera con cada falso latido.
¿Estaba molesta? ¿Se sentía frustrada?
¿Realmente no sabía que le estaba afectando tanto, o se estaba haciendo la tonta?
Y de paso, estaba segura de que su noche sería bastante larga. Nanoha le había comentado en la mañana, antes de irse a la universidad, que esa noche había quedado con Griffith para finalmente tener la tan esperada cita.
Aún las palabras de la universitaria retumbaban en su cabeza. Incluso podía recordar la indecisión de la chica al elegir el vestuario adecuado para su encuentro. Le había dicho un par de chistes incluso para intentar hacerla sonreír y así lograr que se olvidara de los nervios frente a su futura cita. Pero ahora, en la soledad del departamento, recordar esa sonrisa le dolía.
- Diosito, llévame por favor - suplicó Fate, al comprender lo que le pasaba.
Desde que Nanoha le dijo que su cita era esa noche, y que posiblemente llegaría bastante tarde a casa, ese dolor fantasma en su pecho se había hecho presente.
Estaba celosa.
Estaba positivamente celosa
Y le faltarían dedos para contar con sus manos todas las razones por las cuales eso estaba mal. Comenzando por la primera y más importante de todas.
Era un fantasma.
Ni siquiera podía usar como excusa válida el "solo se vive una vez" porque ella ya no estaba viva.
Lo que le estaba pasando era tan inverosímil que tenía ganas de hacer una pataleta.
En esos momentos era cuando deseaba ser capaz de dormir, como lo haría un ser vivo común. Así podría al menos evadir la realidad por algunas horas en vez de estar dándole vueltas al asunto como lo estaba haciendo.
Todavía seguía revolcándose mentalmente en su miseria cuando el sonido de unas animadas voces por el pasillo llamó su atención. Unos pocos segundos después escuchó cómo introducían la llave en la cerradura, y abrían la puerta de entrada.
Desde el sofá alcanzó a tener un breve vistazo de Nanoha. Algunos mechones de cabello cobrizo se le habían escapado rebeldes de su habitual coleta y, aún a la distancia, era capaz de notar las mejillas coloradas de la chica, muy probablemente producto de las corrientes de aire helado que solían producirse durante las noches, debido al cambio de clima por el recién entrante otoño.
Lo otro que notó de inmediato fue que Nanoha estaba muy, pero muy ebria. Su hablar atropellado la delataba.
Escuchó como Nanoha murmuraba un gracias junto a una despedida, y al ver que el chico que la acompañaba se acercaba hacia ella decidió que era momento de darles un poco de privacidad. Se giró para dirigirse hacia el balcón cuando un sonido la congeló en el lugar.
Una bofetada que se escuchó prácticamente como un estruendo entre el silencio de la madrugada.
- ¿¡Qué te pasa!? - exclamó Nanoha, alterada.
Al escuchar las risas del chico, qué también estaba bastante alcoholizado, todas las alarmas de Fate se dispararon.
El acompañante de Nanoha era mucho más corpulento que ella, por lo que no fue difícil para el fornido muchacho tomar a Nanoha del brazo y hacerla retroceder, cerrando la puerta tras de sí.
- ¿No he hecho lo suficiente para ganarme un beso de despedida? - preguntó el hombre, con voz ronca.
- Basta Griffith - pidió Nanoha, intentando soltarse de su agarre - Mejor vete.
- Vamos Nanoha - insistió Griffith, intentando acercarse una vez más a los labios de la cobriza, quién alcanzó a girar el rostro al último segundo - La hemos pasado bien hoy.
- ¡Déjame!
Era demasiado evidente que la cobriza estaba en desventaja, y sin duda alguna su estado no la ayudaba mucho, ya que cada intento de separarse del hombre lucía más descoordinado que el anterior, lo que era aprovechado magistralmente por Griffith, quién seguía haciéndola retroceder cada vez más hacia el interior del departamento. Con cada intento fallido la cobriza parecía tener menos energías para rebatirse, y la confusión provocada por el alcohol empezó a hacerle pronto espacio al verdadero terror cuando se vió sin escapatoria.
Fate no supo cuantos segundos pasó estática en el medio de la sala, impactada por la escena que se estaba desarrollando frente a sus ojos, pero cuando vió el cúmulo de lágrimas que empezaban a formarse en la mirada de Nanoha algo dentro de ella la hizo espabilar de un solo golpe.
Y tomó la decisión de hacer lo que mejor había aprendido a hacer durante sus años como fantasma.
Iba a espantar tanto a ese bastardo que nunca más se atrevería a ponerle una mano encima a Nanoha, ni a aprovecharse de ninguna mujer nunca jamás en su vida.
En un arrebato, tomó el control remoto y lo lanzó con todas sus fuerzas en dirección hacia Griffith, dándole de lleno en la cabeza. El golpe, completamente inesperado por el hombre, lo desorientó lo suficiente como para soltar momentáneamente a Nanoha, quién cayó al suelo. Aprovechando el estado de estupor momentáneo en el que había quedado el hombre, Fate se dirigió rápidamente a la cocina, y empezó a abrir y a cerrar los estantes con fuerza, mientras tomaba turnos para encender y apagar la luz de esa estancia.
Poco a poco la cara del muchacho fue cambiando de una expresión de confusión a un miedo intenso. Fate sabía que tenía miedo, porque esa era la misma cara que había puesto el último hombre que había espantado del departamento justo antes de tener el colapso nervioso que lo había hecho mudarse junto a su esposa. Pero esta vez, la expresión de miedo del compañero de Nanoha solo la motivaba a abrir y cerrar las puertas con mayor intensidad.
Jamás había sentido tanta satisfacción por asustar a alguien como la que estaba sintiendo en esos momentos.
Griffith, completamente aterrado, empezó a retroceder hacia la puerta casi temblando de los nervios. La rubia sabía que ya, sus acciones, habían sido suficientes para ahuyentar al joven que con cada segundo palidecía más y más. Pero aún no estaba satisfecha. Lo que había intentado hacerle a Nanoha era imperdonable, y ella no iba a desaprovechar la oportunidad de hacer que esa noche fuese inolvidable para él.
Todavía le faltaba algo más para completar su venganza.
El chico estaba intentando abrir la puerta cuando Fate tomó la lata de soda que Nanoha había dejado en su altar y, con una puntería envidiable, la lanzó en su dirección.
La lanzó hacia el pobre Griffith, quién justo había girado su cabeza en ese momento para ver cómo la lata se acercaba peligrosamente a su rostro, abriéndose por la fuerza del impacto en su cara y dejándolo empapado de soda de uva.
Estaba segura que el grito que soltó el muchacho había sido escuchado hasta en la planta baja del edificio. Empapado y con un feo corte en la ceja, muy probablemente producto del golpe de la lata , abrió la puerta lo más rápido que le permitieron sus temblorosas manos y salió corriendo despavorido del lugar, sin preocuparse por cerrar la puerta tras de sí. Sonriendo con satisfacción, Fate se apresuró a terminar esa tarea, por si se le ocurría la brillante idea de regresar.
Hubiese podido mantener esa misma sonrisa de no ser porque, a sus oídos, empezaron a llegar los sollozos de una destrozada Nanoha, quién se había recostado en una pared, sentada con las manos tapando su rostro.
Y Fate no pudo evitar sentirse culpable. Tenía que haberla protegido más, tenía que haberla cuidado más. Tenía que haber investigado un poco más a ese estúpido muchacho antes de alentar a Nanoha a tener una cita con él.
Con cuidado, se colocó al nivel de Nanoha, acercándose lentamente. Esperaba que la cobriza quisiera alejarla, o reclamarle por no haber actuado más rápido. Incluso para ella era fácil imaginarse que le recriminaría el haberle incitado a tener citas con él. Pero, al contrario, Nanoha al sentir su cercanía prácticamente se lanzó hacia sus brazos, llorando copiosamente.
Y ella logró concentrar su energía lo suficientemente rápido como para hacerse ligeramente corpórea, y así poder sostener a la mujer que lloraba entre sus brazos, aferrándose a ella como si pudiese desaparecer en cualquier segundo.
- Todo está bien Nanoha, ya todo está bien - le susurró Fate, mientras pasaba una de sus manos por sus largos cabellos cobrizos, intentando que su afecto fuese suficiente para apaciguar su corazón - Ya estás en casa.
Miko86: Mira, creo que le sirvió bastante. ¡Más de lo que debería! Aunque, pensandolo bien, que le haya servido para tomar fuerzas quizá fue lo mejor que pudo haber pasado. ¡Sentir paz es la idea! No me vayas a matar, por favor! Desde aquí siento que una amenaza llamada chancla se cierne sobre mi ser.
Nadaoriginal: A Fate le dicen Romeo :p Yo creo que ya el que Fate ande deambulando por allí a sus anchas es un milagro. ¡Imaginatela ahora con más energía! Le van a tener que poner una correa a la pobre. A Hayate le va a tocar comprarse unos lentes a ver si así también se le hace el milagro a ella. Por cierto, hoy hay tanta o más niebla que el domingo pasado, así que la idea que me das resulta tentadora... Solo que me da la impresión de que, si salgo con un bate a la calle, primero me pilla la policía! Jajajaja. Qué tengas un buen domingo!
Guest: Hi! Yep, things are going a little bit slow, but some things need a slow build to grow strong, no? :p i think nanoha will realize what happens when she is well inside that thing. At least, Fate started to understand her own feelings! Have a nice day! :)
Chat'de'Lune: No me vayas a matar tu también! Si, hasta yo me derrito, la única que parece que todavía está con la cabeza en las nebulosas es la cobriza. Espérate a que le caiga el veinte. Y sí, no meterá hostias, pero tiene una puntería envidiable! Considerando que no duerme, cada vez le veo más utilidad a tener un fantasma como Fate en mi casa... No necesitaría poner una cámara de vigilancia!
Zaisoh: Pues efectivamente querido Zaisoh, se ha demostrado que sí es capaz de abrazar! Al final Nanoha no la pasó tan bien :( Y sí, ya con Fate un poco más consciente de lo que sucede creo que nuestra amiga fantasmal no la pasará tan bien por un tiempo. ¡Un abrazo!
Nos leemos pronto!
