Capítulo 2
Demelza se quitó la gorra y las gafas oscuras apenas se subió en el auto. No había visto a ningún fotógrafo en el aeropuerto, ni creía que nadie la hubiese reconocido, pero nunca se sabe. A veces estaban escondidos, camuflados entre la gente y al día siguiente se encontraba con fotos en los portales de los tabloides sacadas sin que ella se hubiera dado cuenta. A ella no le molestaba demasiado la verdad, eran los gajes del oficio, pero no le gustaba cuando publicaban fotos de su hijo. Jeremy protestó un poco cuando lo acomodó en su asiento, mientras el chófer y Rosina guardaban las maletas en el baúl. No le gustaba estar atado sin poder moverse. – "Solo será un ratito, cariño. Te portaste muy bien en el avión. Mamá está orgullosa de ti."
"Soy un nene grande." – dijo el pequeño. Un nene grande que no quería sentarse en la silla para bebes.
"Sí lo eres, amor. Pero todavía debes ir en tu sillita." – Demelza terminó de acomodarlo y besó su frente.
Pronto dejaron atrás el bullicio del aeropuerto y lo cambiaron por la tranquilidad y silencio dentro del auto que avanzaba por la autopista desde Heathrow hacia la ciudad. Le alegraba estar en tierra firme, y le alegraba también estar de vuelta en Inglaterra. Suspirando, aliviada, se colocó el auricular en la oreja para esperar la llamada que seguramente recibiría en cualquier momento y comenzó a revisar su agenda.
"Se suponía que eran unas vacaciones, Caroline. Para visitar a mi familia." – Demelza le recordó molesta a su representante y mejor amiga apenas respondió al llamado. Acababa de llegar de Los Angeles adonde se había mudado hacía siete años para tener mejores oportunidades laborales, y vaya que las había tenido. Junto con un montón de otras cosas más que habían cambiado su vida completamente.
"Alguien como tú nunca se puede tomar vacaciones, querida."
"¿Alguien como yo? ¿Qué quieres decir con eso?"
"Vamos, Demelza. Debes mostrarte humilde en frente de las cámaras, pero no hace falta que lo hagas conmigo. Alguien como tú, Demelza Carne. Una superestrella, la favorita de América. La nueva Julia Roberts…"
"¡Ja!" – Demelza soltó una carcajada, a su lado su hijo la miró. – "Tu tía Caroline dice las cosas más absurdas, mi vida." – Le dijo a su pequeño.
"No fui yo quien lo dijo. Lo leí por ahí en alguna crítica. Ahora no me acuerdo dónde, pero ya la buscaré y te la enviaré para que me creas. ¿Cómo está Jeremy? ¿Se portó bien en el vuelo?"
"Jamás voy a creer eso, Caroline. Jer es un santo, le encanta volar. Piensa que el avión es un juguete."
"¿Y tú?"
"Digamos que sobreviví. Pero de verdad, estos aviones pequeños me dan más impresión que un vuelo comercial."
"No puedes ir en un vuelo de línea, no te dejarían tranquila. El estudio ofreció su Jet y debes aprovecharlo."
"Mhmmm…" – Sí, aún no se acostumbraba a eso. Y no estaba segura de si alguna vez lo haría. Todos esos lujos, excesos, desperdicios de dinero. Por lo menos no era su dinero. Y de verdad odiaba volar, y tenía que hacerlo seguido por su trabajo. – "Entonces, ¿Por qué tengo que hacer otra prueba de cámara?" – Demelza había visto que Caroline había agendado una Prueba de Cámara para su próxima película, pero ella creía que ya estaba todo arreglado. Empezarían a filmar en unas semanas y hasta entonces ella tendría unos días libres para estar junto a sus hermanos. Incluso tenía pensado ir a verlos a Cornwall, pero no le había dicho eso a Caroline. A Caroline no le gustaba que se aventurara más allá de donde ella podía tener cierto control. Dios sabe porque había aceptado hacer esa película.
"Técnicamente… es un casting." – le dijo al fin.
"¿Un casting?"
"Sí. Henry Cavill tiene problemas de agenda y no puede ir al Caribe a filmar."
"¿Qué? ¡Caroline! Henry Cavill es el motivo por el que aceptamos hacer esta ridícula película." – Rosina la miró de reojo. Había estado encantada al saber que tendría la oportunidad de conocer a Henry Cavill. Su novio, el hermano de Demelza, había quedado más impresionado aún por la posibilidad de conocer a Superman.
"No es… taan ridícula. Confía en mí. Es algo distinto. El público necesita verte en diferentes personajes."
"Es una comedia romántica, Caroline. Ya he hecho comedias románticas antes."
"Has hecho comedias, y dramas románticos situados en siglo dieciocho. Esto es diferente, puede ser genial. Este tipo de películas atrae a mucho público femenino y además conseguimos un muy buen trato."
"No me interesa actuar por el dinero."
"Lo sé. No haces películas por el dinero, no te hace falta. Lo haces por amor al arte…"
"Caroline…" – dijo con tono de reproche, porque sabía que su amiga le estaba tomando el pelo.
"Y por él guion, la historia, el director, el elenco…"
"Por lo que este proyecto acaba de perder un punto."
"Además, será divertido. ¡Un mes en una isla del caribe!"
"En traje de baño. Judas, yo no hago ese tipo de cosas."
"No, siempre estas encorsetada… lo siento, lo siento. Hablaré con el departamento de vestuario. Todo será muy elegante y refinado. Confía en mí, ¿Cuándo he fallado?"
"Siempre hay una primera vez."
"Has leído el libro, Dem. Es fresco, tiene intriga, aventura, romance…"
"Sexo." – le recordó ella.
"No mucho. No lo suficiente. Ya hablamos de esto, estuviste de acuerdo."
"Ya lo sé, Caroline. ¿Y quién va a reemplazar a Henry Cavill?" – Demelza se dio por vencida. Después de todo, su amiga tenía razón. Caroline jamás se había equivocado en la elección de un proyecto, ese era uno de los motivos por los cuales su carrera había sido tan exitosa y su ascenso a la fama tan veloz. Y esta nueva película sí tenía su encanto, aunque todo dependía de la dirección y las actuaciones, claro, y de la química entre los protagonistas. La prueba de cámara con Henry Cavill había sido excelente y él le había parecido muy agradable. Sí, era increíblemente guapo, pero en esa industria la mayoría de las personas lo eran. Podía ver el atractivo, Superman sin remera en una playa del Caribe. La película se vendería sola, pero ahora había perdido uno de sus principales atractivos.
"Para eso es el casting. Uuhh… aguarda…" – Demelza miró a su niño que quería escaparse de la sillita de bebés a la que iba sujeto. Ya era un poco grande para ella, pero no lo suficiente para una sillita de niños mayores.
"Quiero upa." – Le dijo, estirando sus bracitos hacia ella.
"Sabes que tienes que sentarte en tu sillita cuando vamos en auto. Pero mira, ya no falta mucho." – Dijo, señalando a las construcciones que pasaban a la orilla del camino y que cada vez se parecían más a las de una ciudad. El niño continuó inquieto, así que Rosina buscó en el bolso uno de sus juguetes y lo sacudió frente a él. Eso lo calmaría por un rato. Demelza la miró agradecida.
"Me acaban de confirmar que Harry Styles hará el casting. Demelza, ¡Harry Styles quiere trabajar contigo!" – Caroline prácticamente gritó en su oído. A Demelza la idea no la entusiasmó tanto como a su amiga. Inmediatamente se imaginó el póster de la película, el chico era muy… delgado. Y había partes que eran de acción, no lo veía a Harry en ese papel. No la entiendan mal, ella había sido fan de One Direction también, pero debían buscar a alguien adecuado para el rol, no necesariamente a alguien famoso. – "Definitivamente estaré allí ese día."
"Espera, Caroline, acabas de agregar un evento para el sábado…"
"Maldición, pensé que con el entusiasmo de Harry no te darías cuenta."
"Sabes que me llega una notificación cada vez que haces un cambio en la agenda ¿no es así?"
"No, no lo sabía."
"¡Y ahora hay otra cosa!"
"¡Es un premio! Te quieren entregar un premio en el festival de Edimburgo por la última película…"
Demelza miró al cielo, o sea hacia el techo negro del Audi que los había ido a buscar al aeropuerto y los llevaba a un Hotel en la ciudad. Debería volar de nuevo. Le gustaba la idea de no tener vuelos programados en los días cercanos, pero eso solo era un deseo.
"Bien, pero iremos en tren." – concedió. Estaba muy orgullosa de su última película. Pequeña, independiente y arriesgada, en donde interpretaba a una joven con problemas mentales en el siglo dieciocho y todo su sufrimiento en una época en que nadie podía ayudarla. Estaba dispuesta a hacer todo lo posible por promocionarla.
"Te diré que sí, pero puede que olvide hacer las reservas de los tickets. Solo será un abrir y cerrar de ojos, Dem. Nada comparado con el viaje que acabas de hacer."
"Solo no agregues nada más a la agenda ¿sí? Se supone que vine a descansar y nadie sabe que estoy aquí…"
"Ups."
"¡Caroline! Eres incorregible."
"Soy la mejor representante y lo sabes. Tendrás tiempo para estar con tu familia, no te preocupes. Y tampoco te preocupes por la película, encontraremos el coprotagonista perfecto o no la haremos. Nadie sabe en qué hotel estás, puedes estar tranquila."
"Gracias. ¿Vendrás para venir conmigo a todos estos eventos?"
"¿Ves? Por eso siempre digo que necesitas salir con alguien, para que te acompañe a todos estos lugares."
"No, no empieces con eso de nuevo. Tengo que cortar, ya estamos llegando."
"Espera, ¿te gusta Henry Cavill? Si quieres te puedo arreglar una cita con él…" – Demelza cortó la llamada, riéndose de su amiga. Inmediatamente le envió un mensaje de texto diciendo que Henry Cavill tenía novia, estaba con él cuando hicieron la prueba de cámara y la lectura del guion. Ella le contestó: "Nada comparado contigo, cariño. Y agregaré una sesión de fotos antes del desfile. Perdón 🙏"
Judas. Si que trabajaba duro esa mujer. Lo mejor acerca de Caroline, además de que era su mejor amiga, era que estaba completamente dedicada a ella. Se habían conocido en el set de una exitosa serie de la BBC años atrás, serie que les dio una oportunidad a todos los que trabajaron en ella. Durante algún tiempo después de que la serie dejara de emitirse, ella había sido 'Demelza Carne, protagonista de la serie de la BBC Detrás de la Colina', pero hacía mucho que había perdido ese título ya. En América casi nadie la había visto. Y cuando terminó el rodaje Caroline decidió que no quería dedicarse a la actuación, quería tener su propia Agencia de talentos. Pero tenía que comenzar en algún lado, adquirir experiencia, y empezó con ella. Y ella, Demelza, quería dedicarse a actuar, a hacerse un nombre por sí misma. No fue sencillo, pero las dos estaban decididas. Ahora ella estaba entre la lista de las actrices más codiciadas de Hollywood, había trabajado con grandes directores e importantes artistas. Y, como toda buena estrella que se precie de serlo, había tenido su cuota de escándalos y tragedia. Más tragedia que escándalos, a decir verdad. Demelza había aprendido muy temprano en su carrera a mantener su vida personal alejada de las cámaras. Aunque no siempre había funcionado. Y ahora su "vida personal" era básicamente cuidar de su hermoso hijo. Estaba creciendo tan rápido y entre las filmaciones, las giras de prensa, las sesiones de fotos y publicidades, no le quedaba tiempo para mucho más. En realidad, no quería nada más, lo anterior eran excusas que ella le ponía a Caroline cuando insistía en que debería salir con alguien. Sabía que sus intenciones eran buenas, que no lo decía sólo porque sería buena publicidad. Que su amiga Caroline, no su representante, estaba preocupada por ella. Probablemente por eso había insistido con esa película que iban a filmar en el Caribe durante más un mes. Tal vez tenía razón, tal vez el cambio de aire sería beneficioso y la ayudaría a salir adelante. A dejar lo que pasó atrás. Pero no era sencillo.
Durante tanto tiempo todo lo que quería era lograrlo, ser una actriz exitosa, que la reconocieran por su talento y ahora que lo había conseguido, ahora que estaba en la cima de su carrera se encontraba algo perdida. Sola. Sin rumbo. Todo lo que quería era ser una buena madre para su hijo, darle un hogar. Una familia, aunque solo fueran ellos dos. Afortunadamente tenía muchos tíos que lo querían y malcriaban, por eso estaba tan entusiasmada con este viaje. Vivir tan lejos no le estaba resultando tan cómodo tampoco, pero por el momento California era práctico para su carrera que continuaba creciendo.
"Ya llegamos." – Rosina interrumpió sus pensamientos y Demelza les sonrió alegremente, como si nada le preocupara.
Entraron por la cochera del subsuelo del Hotel Savoy. Rosina desabrochó el cinturón de Jeremy mientras ella volvía a ponerse su gorra y las gafas, el niño ansioso por bajarse. Pero tuvieron que aguardar un momento mientras el chófer y su guardaespaldas, que iba en el asiento delantero, se aseguraron de que todo estaba en orden. Ah, sí. Esa era una de las desventajas de ser famosa y de haberse casado con uno de los rockeros más conocidos del planeta… algunos de sus fans no la querían tanto como el resto de su audiencia.
