Capítulo 4
Demelza miraba de reojo el celular mientras la maquillaban. Rosina le había enviado un video de Jeremy encastrando los bloques de un juego que le había regalado uno de sus hermanos. No le gustaba separarse de él, aunque sabía que su cuñada y su hermano cuidaban bien de su niño. Esa fue la táctica que usó Caroline para persuadirla de ir y volver en avión a Edimburgo, así no pasaría tanto tiempo separada de su hijo. Vio el video un par de veces sin poder evitar la sonrisa al ver a su niño contento, luego buscó el discurso que su amiga le había enviado por mail para que dijera esa noche. Revolvió su cartera hasta encontrar su libreta, pidiéndole disculpas a la estilista por moverse tanto. La mujer le sonrió amablemente. "Solo serán un par de minutos más." – Le dijo. Así que esperó a que terminara para realizar los cambios y anotarlos en su libreta.
"Luego te toca a ti." – Le dijo a Caroline a través del espejo. La vio suspirar. Ambas tenían puestas batas de algodón blancas, sus vestidos estaban colgando de un perchero, esperando por ellas.
"Para esto necesitas una pareja, Demelza. Para que venga contigo."
"Para eso estás tú."
"No, no es lo mismo. Yo debo esconderme apenas llegamos, tú eres el centro de atención."
"¿Y quién querría venir conmigo entonces, si yo soy el centro de atención?"
"Pueden compartirlo. Solo imagínate: tú en la alfombra roja del brazo de Brad Pitt... ¡o de Chris Evans!" – exclamó su amiga.
"¡Caroline!" – la mujer que terminaba se aplicar su maquillaje se rio. – "Eso es lo último que quiero."
"Con todos los hombres solteros y guapos que hay en este medio. Para próxima película buscaré un coprotagonista atractivo y soltero. Preferiblemente un poco mayor ¿te parece?"
"No, no me parece. No salgo con mis coprotagonistas y lo sabes."
"Entonces tendremos que ir a más fiestas."
"Que hay con eso de que ibas a buscar a otra actriz más para representar. ¿Ya empezaste con eso?" – le preguntó, mientras contemplaba el trabajo de la maquilladora en un gran espejo que habían colocado en su habitación. Caroline tenía esa idea desde hacía tiempo, desde el principio en realidad. Si quería tener su agencia de talentos, pues tenía que tener otros clientes ¿no es así?
"Mmm… tengo en vista un par de jóvenes actrices inglesas, pero de momento me gusta dedicarme exclusivamente a ti. Si no, no podría acompañarte todo el tiempo."
"En ese caso, prefiero seguir siendo tu única clienta." – le dijo tirando un beso en su dirección y haciéndose a un lado para que Caroline se sentara en la silla de la maquilladora.
Demelza reescribió y repasó su discurso mientras la peinaban. En él, agradeció al Festival de Cine de Edimburgo por honrarla con ese premio y aprovechó la oportunidad para hablar del increíble trabajo de la directora de la película, y agradecer por la libertad que les había dado a los actores para crear sus personajes a la vez que capturaba la esencia de la historia en su cámara. Recibió una ovación de pie. La película no había participado de la competición oficial, pero la habían mostrado durante los días del festival. Caroline no podía estar más satisfecha. Ella también, aunque ese tipo de apariciones aún la ponían nerviosa. Por eso estudiaba sus discursos con anticipación, así podía simular que todo era una obra de teatro, era más fácil.
"Variety ya publicó un artículo sobre tu premio." – comentó Caroline cuando regresaban a Londres. – "Uhmm… las fotos son geniales." – murmuró mientras leía la nota un su teléfono. Demelza tenía los ojos cerrados, pero no dormía, estaba intentando controlar el revoltijo en su estómago que amenazaba con escaparse. – "Oh, Jane retuiteó el artículo con un Felicitaciones. Es muy dulce. Y talentosa. Tu discurso estuvo perfecto."
"¿No te molesto que lo haya cambiado?" – preguntó sin abrir los ojos.
"Para nada, al contrario. Es mucho mejor que tenga tu toque personal. Yo solo te marco los puntos principales, lo que no te debes olvidar."
"Gracias, Caroline."
"De nada. Demelza… ¿te molesta que sea tan pesada con el tema de tu… pareja?" - Demelza despegó los párpados de un ojo y miró hacia un costado. Caroline, sentada en el asiento tapizado de cuero marrón al otro lado del pasillo la miraba también. - "Sabes que siempre quiero lo mejor para ti."
"¿Un hombre es lo mejor?"
"¿Preferirías una mujer?"
"Caroline…"
Su amiga rio. "Sería muy propio de la época… solo quiero que te diviertas, que la pases bien. Que disfrutes de todo lo que has conseguido."
"La paso bien… cuando estoy con Jeremy." - Caroline suspiró y puso los ojos en blanco, revoleando sus largas pestañas.
"Es muy pronto, Caroline."
"¡Ya han pasado tres años!"
"¡Y aún es pronto!"
"Ya has hecho tu duelo, Demelza. Él no querría que estuvieras sola. Querría que fueras feliz."
"También querría que no llevara extraños cerca de su hijo."
"¡Jesús, Demelza! Sólo hablo de que tú te diviertas. No que busques un padre para Jeremy."
Demelza suspiró, no era la primera vez que tenían esa conversación y entendía a qué se refería Caroline. - "Eso va a ser imposible de encontrar, ¿no es así?" – preguntó con más calma.
"¿En Hollywood? Bastante difícil."
"Se que te preocupas por mí, Caroline. Pero por lo pronto te prefiero a ti antes que a cualquier otra cita con un famoso."
"Yo no voy a poder estar siempre…"
"Por ahora, entonces. No sé qué hubiera hecho sin ti en todo este tiempo. De verdad."
Su amiga sonrió, estirando su brazo en medio del pasillo. Demelza tomó su mano y la apretó con firmeza.
"También tienes que hacer algo con este miedo que tienes a volar. ¿Quieres que te haga una cita con un terapeuta... o un chaman?"
Entonces fue Demelza quien dio vuelta los ojos. Siempre le había dado temor volar. Claro que de pequeña no lo sabía porque nunca se había subido a un avión. La primera vez fue cuando tuvo que ir a promocionar 'Detrás de la Colina' a América. Había estado aterrada, descompuesta todo el viaje. Cuando empezó a salir con Hugh los vuelos se volvieron todavía más frecuentes. Era lo que menos le gustaba de su relación, las giras. Pero también fue la época en que más pudo dominar su miedo. Él solía cantarle, tomaba su guitarra y tarareaba canciones para distraerla. Así había escrito sus últimos éxitos. Pero su miedo había vuelto desde que él no estaba, por más que ella tarareara esas canciones en su mente. Lo extrañaba.
Ross llegó a la hora que Dwight le había dicho. La recepcionista del edificio de Sony tardó un momento en encontrarlo en la lista, luego le indicó el piso al que debía ir donde otra chica le dijo que había llegado temprano, que tomara asiento.
Las palmas de las manos le sudaban, estaba nervioso. Realmente necesitaba ese trabajo. Si lo conseguía estaría tranquilo, al menos por un tiempo. No le habían enviado el guion, así que se había aprendido unos diálogos de las escenas más importantes del libro. Tal vez podría preguntarle a la recepcionista que no le prestaba ningún tipo de atención.
"Uhmm… le preguntaré al asistente del director."
"¿Ya está aquí?"
La chica asintió sin dejar de mira la pantalla de su computador. Antes de que le dijera nada más hubo un pequeño pitido y la chica contestó el teléfono. "Recepción Piso Doce… oh, sí… por supuesto. De inmediato." – la escuchó decir, con un tono que denotaba emoción. Cortó la llamada con un dedo, pero no colgó el tubo del teléfono. Mientras marcaba un número levantó la vista hacia él. – "¿Puede esperar en su asiento, por favor? Gracias." – Le dijo, sin esperar su respuesta. Bien. Ross volvió a los sillones de la sala de espera. "¿Mark? Te necesito aquí ASAP, un VIP está por llegar." – escuchó que la recepcionista decía. Ross no entendió una palabra. Volvió a sentarse.
Menos de un minuto después Mark, supuso él, apareció en la recepción. Al parecer era de seguridad. Iba vestido con un traje y camisa negra, el pelo bien corto, con uno de esos auriculares en la oreja. Dio un par de vueltas por la recepción, inspeccionando cada rincón, abriendo puertas y mirando dentro. A él lo miró de arriba abajo con cara de pocos amigos. "Es Ross Poldark. Vino a la audición." – Ross escuchó que la recepcionista le decía.
"Por favor, permanezca allí hasta que se le indique lo contrario." – Mark dijo dirigiéndose a él. ¿Pero qué diablos? ¿Qué rayos estaba ocurriendo?
Ross comprendió unos minutos después. La chica volvió a hacer una llamada, todo lo que dijo fue "Todo está en orden." Mark se fue a parar a un metro de la puerta del ascensor y un momento después, estas se abrieron. La reconoció inmediatamente, era la chica de la publicidad de perfumes.
Su Demelza.
Bajó del ascensor rodeada por varias personas, hablando con un hombre de traje. Ross la vio dirigir una sonrisa a la chica de la recepción que farfulló un "Bienvenida" y luego bajó la vista, escuchando atenta lo que le decían. No miró en su dirección. Él lo miró a Mark, que lo observaba fijamente, Ross se había puesto de pie. El grupo se movía con rapidez, el ejecutivo, Demelza, un chico que le resultaba conocido, otra mujer con un gran bolso y Caroline Penvenen que iba mirando su teléfono pero que al pasar junto a la sala de espera levantó la vista y cruzó una mirada con él. Ross atinó a sonreír y levantar una mano para saludarla, pero el grupo pasó rápido y él no llegó a decir ni hola.
Mierda. Toda esa pantomima con Mark y el VIP está por llegar… ¿Había sido por ella?
Ross volvió a tomar asiento en el sillón pensando que todo eso era una pésima idea. Ni siquiera lo había mirado... está bien, no lo había visto, o eso le pareció. ¿Sabía ella que él estaría allí? Si sabía, pues era una buena señal que no hubieran cancelado su audición. Las cosas no habían terminado muy bien entre ellos. 'No muy bien' siendo una forma de decir que habían terminado con una gran pelea y no se habían vuelto a ver ni a hablar desde entonces. ¿Cuánto tiempo había pasado desde aquellos días? Un matrimonio y un hijo, esa era la cantidad de tiempo que había transcurrido, para los dos. Demasiada agua había corrido bajo el puente…
Él era una persona completamente distinta a la que había sido cuando se conocían. Entonces era joven, con una carrera por delante, un actor reconocido, con fans que lo perseguían y hermosas chicas que querían estar con él. Y él no había desaprovechado la oportunidad. "Eras un cretino." – Así lo definía Dwight. No había hecho nada distinto a lo que la mayoría de los jóvenes actores con algo de reconocimiento hacían. Pero la había cagado con Demelza.
No que pensara mucho en ello, tenía suficientes problemas ya. Pero esto de la audición, y verla en cada esquina de la ciudad, le había hecho recordar esos días. Y bien, sí, se había comportado como un cretino, aunque nunca lo admitiría en voz alta. Él nunca había hecho promesas, no fue su culpa si ella pensó que había algo más… así fue como el cretino de esa época se había justificado. Por eso pensaba que aún lo odiaba. O tal vez no. El tiempo había pasado para ella también. Era probable que ni se acordara de él. Poco probable, pero, en fin.
Después de que Demelza llegara empezó a haber más movimiento. Gente llegaba al piso doce y desaparecía tras la puerta donde su grupo había entrado, o se quedaban conversando en el lobby. La recepcionista continuaba ignorándolo y Mark lo miraba de reojo de tanto en tanto. Veinte minutos después hubo otro movimiento extraño. Mark les solicitó a las personas que estaban en el lobby que hicieran lugar por un momento. Las puertas del ascensor volvieron a abrirse, otro grupo numeroso volvió a salir. ¿Acaso ese era el maldito Harry Styles?
Saludó amablemente a la chica de la recepción, y al mirar alrededor fijó su mirada en él. Le pareció que le sonrió y lo saludó con un ligero movimiento de cabeza cuando pasó frente a él. Ross no pudo resistirse y le preguntó a la chica.
"Vino a audicionar para el coprotagónico de la Señorita Carne." – Le dijo con más entusiasmo del que había mostrado hasta entonces. – "¡Mi hermanita no va a poder creerlo cuando le diga!" – Ross asintió desinteresado.
¿Acaso venía a audicionar para el mismo papel que él? Ahora si estaba jodido. Sin mencionar el hecho que él estaba primero. "Ya lo van a llamar. Tome asiento." – Le dijo la joven cuando se lo mencionó.
Los minutos seguían transcurriendo. Uno supondría que un actor estaba acostumbrado a este tipo de situaciones. A tener que esperar pacientemente por su turno, pues no él. El último casting que había hecho había sido antes de 'Detrás de la Colina', luego como era conocido, simplemente lo llamaban para ofrecerle los papeles directamente. Hasta que las llamadas se hicieron cada vez menos frecuentes y luego se habían detenido del todo. Tal vez era una señal. Un aviso de que tenía que dejar la actuación de una vez por todas y dedicarse a otra cosa. Podría pedir un trabajo fijo en la empresa de sus primos, más de una vez lo habían ayudado cuando lo necesitaba.
Esto no funcionaría.
Ross se puso de pie dispuesto a irse cuando el ascensor se abrió de nuevo y James Norton apareció en el lobby. No lo conocía personalmente, pero sabía quién era y sabía que Demelza lo conocía también. Habían trabajado juntos antes de que ellos se conocieran, o eso recordaba que había dicho ella.
"Oh, hola." – El hombre tendió la mano para saludarlo luego de que la recepcionista le indicara que tomara asiento y aguardara a que lo llamaran.
"Hey."
"¿Ross Poldark? Bueno, estoy jodido si venimos por el mismo papel. ¿O solo vienes a saludar a Demelza?" – le preguntó mientras estrechaba su mano.
"Por la audición también. Pero ambos estamos jodidos. Harry Styles entró hace un momento." – dijo Ross. Ambos tomaron asiento.
"¿De verdad? ¡wow! Todo el mundo quiere trabajar con ella. ¿Escuchaste que rechazó el protagónico del spin-off de Juego de Tronos?" – Ross sonrió cortésmente pues no lo sabía. – "¿Qué hay de ti? Hace mucho que no te veo. ¿En qué estás trabajando?"
"Pues… tengo varios proyectos dando vueltas, estoy esperando que les den luz verde." – mintió. – "Y tengo un hijo pequeño que ocupa mucho de mi tiempo."
"Claro, claro. Yo hago lo opuesto, acepto cualquier cosa y nada logra ser lo suficientemente bueno. Tu enfoque es más inteligente. ¿La has visto a Demelza ya?"
"Erhm, sí. Ya está adentro."
"De seguro se alegrará de verte." – De seguro que no, pensó Ross. – "Cuánto más éxito tienes, es cuando más necesitas a tus verdaderos amigos. Esos que estuvieron contigo desde el principio…" – comentó James.
"¿Tú la ves seguido?" – Ross no pudo evitar preguntar.
"Hace unos meses que no la veo, pero hablamos seguido. Antes solíamos ir con mi novia a quedarnos en su casa de California. Necesitaba compañía, ya sabes…" – Ross asintió. Sabía sí, pero no de la forma que el otro hombre suponía. – "Pero ya está mejor, enfocada en su trabajo y en su pequeño. Es encantador."
"Uhmm…" – por suerte en ese momento los distrajo el pequeño revuelo de Harry Styles saliendo de la sala y de vuelta al lobby y al ascensor. Esta vez, el joven se desvió en su dirección, sorprendiendo a todo su séquito que se lo quedó mirando a ver adónde iba.
Harry se acercó directamente a él con una sonrisa y estrechó su mano. Ross, sorprendido, no entendía que era lo que sucedía.
"Es un placer conocerte, Ross. Mi mamá es una gran fan tuya. Le comentaba a Demelza, solía obligarme a sentarme con ella a ver la serie."
"Pues… Pobre de ti." – masculló Ross.
"No, me encantaba. No sabía que los conocería a los dos en un mismo día. Se va a morir cuando se lo diga."
"Oh… gracias." – atinó a decir él, algo desconcertado.
"¿Señor Styles?" – una de las personas en su grupo lo llamó.
"Oh, sí. Ya debo irme. Fue un gusto." – dijo, estrechando su mano y la de James Norton otra vez antes de irse.
"Es… encantador." – James dijo mientras lo veían desaparecer detrás de las puertas del ascensor.
"No sé para qué carajos siquiera lo intentamos." – comentó él.
"Mira el lado positivo, aunque sea veremos a Demelza."
Un momento después, una mujer de mediana edad salió de la sala de audición y llamó a James Norton. Ross le deseó suerte, ¿Qué más podía hacer?
La espera se tornó tediosa de nuevo. Cuando Kit Harignton llegó ni siquiera lo hicieron esperar, entró directamente. ¿Cuánta gente estaba audicionando para ese papel? Y Ross no quería ni pensarlo, pero todos tenían más oportunidades que él.
James pasó a saludarlo cuando se iba. Él seguía esperando como un idiota en esa sala. Le había enviado un mensaje a Dwight diciéndole que se iría, se estaba por ir. Pero justo entonces las puertas de la sala de audición se abrieron de nuevo y una mujer se acercó a él.
"Hola, Ross. Me pareció que eras tú."
