Capítulo 8
Muy a su pesar, Ross no hacía más que pensar en el casting del día anterior. Como en un bucle continuo, se repetía una y otra vez en su mente. La espera, Harry Styles, James Norton, Caroline... cuando las puertas del ascensor se habían abierto y la vio por primera vez después de tantos años en vivo y en directo, al menos. Le pareció todo lo que se había imaginado que una gran estrella debía ser, muy lejos de esa joven que él había conocido. Rodeada de gente que caminaba a su ritmo, que llevaba su bolso, que preparaba su agenda, que le sugerían que ponerse. Contratados para hacer más cómodo cada instante de su vida. Pensaba en el estúpido del director. En el mundo del espectáculo la mayoría de las personas eran algo engreídas, pero ese tipo estaba en otra liga. Se había descargado con Dwight, injustamente por supuesto, acerca de la confusión, de que no lo esperaban en el casting. En tono acusatorio le reprochó que casi lo echan sin atenderlo después de haberlo hecho esperar durante horas. No era su culpa, jamás había tenido razón para quejarse de su trabajo. Sabía que era él quien hacía las cosas difíciles. Los otros actores a los que representaba, todos tenían carreras prominentes, solo él no había sabido aprovechar las oportunidades que su amigo le brindaba.
"Entonces, ¿me atrevo a preguntar cómo te fue?" – le preguntó cuando terminó de descargarse.
¿Cómo le fue?
"Fue espantoso."
"¿Tan mal?"
"Peor."
"¿No crees que haya chances entonces?"
"Ni una. Apenas si me dejaron audicionar, Dwight. Y ni siquiera me dieron el guion con la escena."
"¿Y qué fue lo que hiciste? Porque sí hiciste la prueba."
Ross se pasó una mano por los ojos, como si así pudiera borrar la imagen que se reproducía en su cabeza. – "Me acordaba diálogos del libro y… Demelza improvisó. O acomodó sus diálogos a mis líneas, no sé muy bien."
"Entonces puede que no haya estado tan mal." - Dwight quiso darle algo de esperanza, pero no lo logró.
"No. Estuvo pésimo, el director ese… digamos que no contaré con su voto…"
"Ross… ¿Qué hiciste?" – lo escuchó suspirar del otro lado de la línea. De seguro miraba al techo, acostumbrado a sus exabruptos cuando las cosas no resultaban como él quería.
"Además, el maldito Harry Styles estaba allí. No tengo nada contra el chico, parecía muy simpático, ¿pero crees que alguno tiene chance si él quiere el papel?"
"No sé. No estaría tan seguro de que pueda conseguir todos los roles que quiera. No es un actor, quiero decir, es un cantante. Actuó en un par de películas, pero eso no lo convierte en el actor más solicitado. Creo que el trae muchas cosas a la mesa, pero no todas son buenas. No lo daría por sentado."
"Bien, entonces lo elegirán a James Norton. Es amigo de Demelza."
"¿Y tú no?"
Ross sacudió la cabeza, aunque su amigo no pudiera verlo. "No."
"¿Hablaste con ella? ¿Te dijo algo…?"
"¿Algo como: 'Ross, que alegría verte, convenceré al director de que te contrate, muero por volver a trabajar contigo?'" – dijo con una voz aguda y burlona, pretendiendo imitarla, aunque ella no sonara así en lo absoluto. – "No, nada de eso. Apenas me dijo hola."
Hola, Ross. – ese momento tampoco podía dejarlo de reproducir en su cabeza.
"¿Y después?"
"Después…" – Ross se quedó un momento en silencio antes de contestar. Después, durante la escena, cuando ella se colocó frente a él y lo miró mientras decía sus líneas, entonces le había parecido que estaba parado frente a la Demelza de aquel tiempo. Sí, había cambiado, pero cuando sus ojos encontraron y ella le sonrió, bien podría haber viajado en el tiempo y estar ensayando una escena para aquella vieja serie, como solían hacerlo. La escena en sí había salido de forma natural. Siempre habían tenido esa comodidad con el otro a la hora de trabajar juntos, nunca les había costado. Y así le había parecido el día anterior. Hasta que, claro, el momento culmine había llegado y ella había apartado su rostro. – "… después no hablamos mucho. Solo nos pusimos de acuerdo en que escena íbamos a hacer, pero nada más. Deberíamos probar suerte en otro lado, Dwight. Nada va a salir de esto."
"Está bien." – Dwight suspiró resignado. – "Hay otro audiolibro para la semana que viene, te enviare el archivo. Y seguiré buscando."
"Gracias."
C: Ross obtuvo el papel.
D: ¿Qué? Anoche me dijo que le fue horrible.
C: Fue el mejor de todos. El director quería a Harry Styles, pero todos se quedaron muy impresionados con su escena.
D: No puedo creerlo, de verdad. Justo estaba buscando otros proyectos adonde podría participar.
C: Pues no busques más.
D: Es una gran noticia. Él lo hará increíble, ya lo verás.
C: No lo dudo.
D: ¿Qué dijo Demelza?
C: En realidad, ella fue quien convenció al estudio de que él era el indicado. Aunque no se lo digas a Ross, de hecho, no se lo digas a nadie. No pueden sospechar que hablamos. Espera a que se contacten contigo del estudio para decírselo.
D: No diré nada, no te preocupes. No sé cómo agradecerte.
C: Se me ocurren una o dos cosas que puedes hacer por mí.
D: ¿Hasta cuándo te quedas en Londres?
C: Tengo un Jet privado a mi disposición, puedo irme cuando yo quiera.
D: ¿Vienes?
Ross acababa de llegar del gimnasio. Le estaba sirviendo la comida a Garrick para luego darse una ducha e ir a visitar a su madre cuando sonó el teléfono. Era Dwight otra vez, seguro para decirle qué otra cosa había encontrado, o para insistirle con Bailando con las Estrellas. Si se lo ofrecían de nuevo, lo aceptaría. Había estado pensando, tenía que dejar su orgullo de lado. Y Bailando no estaba tan mal, muchos famosos lo hacían. Él hasta tenía chances de ganar, con su pasado como bailarín de salón, aunque eso había sido en su adolescencia. Tal vez ese era su otro talento, su otra carrera… que estupidez.
"¿Dwight?"
"¿Estás sentado?" – preguntó su amigo, Ross notó al instante la excitación en su tono de su voz.
"¿Qué ocurre?"
"Lo conseguiste." – dijo sin más.
"¿Qué? ¿Qué cosa?"
"El papel en 'Escape'. ¡Lo conseguiste! Es tuyo."
Ross se sentó en una de las banquetas que tenía en la cocina, sin entender muy bien. En los dos días que habían transcurrido desde la audición se había resignado a que no lo conseguiría. Y se había convencido también de que no quería ese papel. Una comedia romántica con una protagonista femenina, prefería dejárselo a Harry Styles, se decía. Además, trabajar con Demelza de nuevo, definitivamente eso sí que no le gustaba. Se decía. Mientras, no podía dejar de pensar en la maldita audición y como todo había salido mal. Así que por eso no terminó de creerle a Dwight cuando le dijo que había conseguido el papel, de seguro tenía que haber alguna equivocación.
"¿Estás seguro? Debe haber algún error…" – dijo.
"No hay ningún error. Acabo de hablar con la directora de casting, están redactando el contrato. Me lo enviaran mañana para que lo veamos y por la tarde iremos a Sony a firmar. ¡Ross! Estás son muy buenas noticias, un coprotagónico en una película de alto perfil, es una excelente oportunidad para retomar tu carrera…" – No es que alguna vez la hubiera dejado, sólo había elegido no trabajar tanto, pasar más tiempo con su familia. O esa había sido la idea al principio. No resultó muy bien, ni para su familia ni para su carrera. Así que entendía lo que Dwight quería decir. – "Y te irás a una isla del Caribe durante más de un mes, eso tampoco está tan mal."
"Uhmm… supongo que no." – dijo, pero pensando en que eso significaba que estaría durante un mes en una isla con Demelza, que lo odiaba. Claro que no estarían solos, todo el equipo, el resto del cast, su séquito… - "Y… ¿Demelza estuvo de acuerdo?"
"Erhmm… supongo que sí. Hubo una reunión ayer en donde vieron todas las audiciones y ella estaba presente. Así que ella debe haber dado el visto bueno también."
Garrick se le acercó, Ross le acarició la cabeza y bajó el plato con su comida al piso.
"Pensé que el chico ese tenía el papel asegurado…"
"¿Quién? ¿Styles? Es un poco joven, ¿no crees? Además, si estaban buscando química entre Demelza y otro actor, dudo que alguien sea mejor que tú. Siempre se vieron muy bien juntos." – Ross cruzó un brazo sobre su pecho, moviéndose incómodo sobre la banqueta. – "Eso se debe haber reflejado en la audición, más allá de lo que haya pasado."
"Puede ser. La escena en sí… no estuvo tan mal."
"Nada mal, al parecer."
"Oye, Dwight. Tendrás que cuidar a Garrick. Y ¿podrías ir a visitar a mi madre? Y Val… rayos. No voy a verlo por un mes…"
"Ross… no desaproveches esta oportunidad." – dijo pacientemente Dwight. – "Por supuesto que cuidaré de Garrick e iré a ver a Grace cada vez que pueda. Estarás increíble, Ross. Este papel está hecho para ti."
"Si tú lo dices… gracias de nuevo."
"No tienes nada que agradecerme. Oye, te aviso cuando me envíen el contrato para que vengas."
"¿Crees que me podrán dar un adelanto?"
"Lo hablaré con la directora de casting. Nos vemos."
"Nos vemos."
Ross apoyó el teléfono celular sobre la mesada. En el silencio de la cocina todo lo que escuchaba era el mascar de Garrick que había encontrado el hueso de premio que siempre le dejaba bajo el alimento. Se sentía más transpirado que antes, como si en esos minutos hubiera sudado más que haciendo ejercicio. Estaba anonadado. Un millón de libras… eso le ayudaría a mantenerse a flote por lo menos por - Ross hizo una cuenta aproximada en su mente. El colegio de Val, la manutención, el hogar de su madre, sus gastos fijos - ¿Cuatro años? Tal vez cinco si lo invertía y ganaba intereses. Wow, con solo un trabajo. Jamás había ganado tanto por solo un trabajo, ni en sus mejores épocas. Hasta sería suficiente para refaccionar Nampara, pensó. Pero eso no tenía sentido, ¿para qué? No es que se podría ir a vivir allí, como su madre quería. Cornwall estaba muy lejos de Valentine, Elizabeth nunca dejaría ir a su hijo, ni que viajara tanto solo para verlo. Odiaba solo el hecho de pensar que se tendría que ir durante semanas y no podría verlo. Tenía que hablar con Elizabeth, tal vez su hijo podría ir a visitarlo al set en el Caribe.
El Caribe. ¿Adónde rayos iría?
Ir a filmar a locaciones no era extraño. Habían filmado Detrás de la Colina durante tres temporadas consecutivas en una remota campiña inglesa. Claro que todo era diferente entonces. Él era joven, no tenía compromisos… y estaba Demelza. Ross se pasó la mano por la cara. Desde la barbilla, por su frente y terminó por rascarse el cabello. El millón no estaba nada mal, pero lo que más le asombraba de todo esto era que volvería a trabajar con ella.
Su Demelza.
Mierda. De verdad, tenía que dejar de llamarla así. Era un viejo hábito. Una costumbre, no muy moderna digámoslo así, de cuando filmaban la serie. Como interpretaban marido y mujer, cada vez que se referían a ella frente a él, en el set o en alguna entrevista o simplemente hablando con alguien, así la llamaban. Tu Demelza. Se preguntaba si a él le decían 'tu Ross' hablando con ella. Él nunca la había llamado así, al menos no mientras trabajaban. Demelza era y probablemente seguía siendo, la actriz más responsable con la que había trabajado. Siempre era la primera en llegar al set, siempre se sabía sus líneas y las de él también, conocía el nombre de todos los miembros del equipo, era amiga de todo el mundo, les daba la bienvenida a los nuevos miembros del elenco, siempre estaba disponible si él quería ensayar alguna escena. Ella prefería no hacerlo, solo una lectura y que la escena saliera natural, esa era su técnica. Aunque durante el último año sí que habían ensayado varias escenas que no lo requerían. Él había esperado hasta el final. ¿Le gustaba? Por supuesto, ella era tan hermosa. Y cuando lo miraba con esos ojos verdes y esa sonrisa repleta, era imposible no sentirse atraído por ella. Pero Ross se mantuvo profesional, o lo más profesional que pudo, hasta último momento. Fue después que comenzó a llamarla 'mi Demelza'. En su cabeza, y en voz alta también, aunque solo un par de veces. Claro que eso había durado muy poco, no más que un suspiro. Porque él lo había arruinado, la había lastimado y ella nunca lo perdonó. O nunca se volvieron a ver como para poder aclarar las cosas. Deberían hacerlo ahora.
Ross se puso de pie con la intención de ir a bañarse o llegaría tarde para el horario de visita de Grace, pero recordó que al regresar de la audición el otro día había tomado el libro en el que se basaba la película y lo había arrojado a la basura. Con mucho cuidado, lo sacó del fondo del tacho. Lo limpió con unas servilletas de papel. Pensó que sería una buena anécdota para contar cuando tuviera que hacer prensa. Había hecho marcas con pequeñas cintas adhesivas en las escenas importantes. Abrió el libro en una de las marcas, era la escena del primer beso entre Joe y Mary, sus personajes. Tendría que besarla de nuevo, y le pagarían un millón de libras por eso. Y por primera vez en mucho tiempo, Ross se sintió algo afortunado.
