Capítulo 19
Ross ya estaba despierto cuando escuchó a alguien llamar a su puerta. Todavía no eran las siete de la mañana, pero la claridad del día ya iluminaba la habitación. Valentine dormía a su lado. Se puso las mismas bermudas que el día anterior pues toda su ropa estaba en su habitación y Demelza y Jeremy estaban durmiendo en ella. Ella había cerrado la puerta la noche anterior. Sacudió la cabeza.
Otro llamado en la puerta.
Primero pasó por el baño. Pensó que sería alguien del equipo de producción a esa hora temprana, por eso se sorprendió al abrir la puerta y encontrarse con una sonriente Caroline y dos hombres vestidos de traje detrás de ella.
"¡Ross, querido!"
"Ho-hola, Caroline... ¿Cuándo llegaste?"
"Acabo de hacerlo. Vine lo más rápido que pude luego de lo que sucedió. ¿Cómo está ella? Rosina me dijo que estaba contigo." – dijo, entrando en su habitación. Ross observó con curiosidad a los dos hombres que se dieron la vuelta apenas ella entró, uno a cada lado de la puerta que él cerró despacio y sin dejar de mirarlos.
"Uhmm… Bien. Creo que todavía duerme. Está allí con Jeremy." – dijo señalando la puerta cerrada de su pieza. Caroline siguió la dirección de su dedo y luego volvió a mirarlo, torciendo un poco la cabeza.
"Oh… fue muy amable de tu parte dejar que se quedarán aquí contigo."
"Pensé que era lo mejor, que no pasaran la noche solos."
"Por supuesto. Te lo agradezco."
Ross hizo un movimiento con su cabeza, no tenían nada que agradecerle. De hecho, no estaba seguro de cómo reaccionaría Demelza después de lo de la noche anterior. No estaba seguro de cómo iba a reaccionar él tampoco. Pero Caroline no sabía nada de eso y fue a llamar a la puerta.
"¿Demelza?" – susurró y entró sin esperar respuesta.
Demelza se enderezó al ver entrar a su amiga. Como Ross, ella tampoco dormía. Había sido difícil conciliar el sueño esa noche. Por todo lo que había pasado, claro. Y por lo que casi sucedió. ¿En qué estaba pensado?
¿Qué rayos se le había cruzado por la cabeza al intentar besarlo? Ese había sido el problema, no había pensado. Lo nervios de la situación nublaron su mente. Ross había sido tan atento... Había cuidado de Jeremy, se había preocupado por ella. Y ella va e intenta besarlo… ¡Judas, Demelza! ¿Qué pensará de ella? Y, lo que era peor, él la había rechazado. Se había alejado de ella, seguramente sorprendido. Qué vergüenza… Demelza dio vueltas en la cama durante toda la noche, durmiendo de a ratos y procurando no despertar a Jeremy. Intentando aclarar su cabeza, tratando de entender porque lo había hecho. La conclusión era que fue un impulso, un momento de debilidad. Ella ya no sentía nada por Ross, no debería sentir nada. Eso se había terminado años atrás. Que él se hubiera alejado había sido lo mejor. Por qué ¿qué hubiera ocurrido si él la besaba a su vez? No… él había sido sensato. Y ella no estaba dolida por el rechazo. Para nada.
Caroline la miró fijamente antes de decir nada. Levantó una ceja y se mordió el labio para no sonreír.
"Primero preguntaré como estás."
"Estamos bien, Caroline. No estábamos allí cuando sucedió." – su amiga asintió, todavía con una ceja en medio de la frente. Se acercó y se sentó en el borde de la cama.
"¿Jeremy se asustó?" – preguntó observando al niño.
"Jeremy no se enteró de nada. Ya estaba dormido. Tuvo un día agitado ayer y se durmió temprano."
"Mejor… ¿la notebook fue todo lo que se llevaron?"
"Sí, solo eso."
"Ya lo encontraron." - Caroline le hizo saber sin más.
"¿Qué? ¿En serio?"
"Sí. Hace un par de horas. Intentó salir de la Isla en un pequeño bote. Así fue como entró sin que nadie lo viera."
"¡Judas!" - exclamó sorprendida.
"Recuperaron la laptop, aunque todo allí ya se había borrado…"
"Nada allí tenía valor. ¿Y quién era? ¿Fue el mismo de antes?"
"No lo sé, aún lo están interrogando. El jefe de seguridad me avisará. Traje agentes de seguridad conmigo…"
"Caroline, eso no es necesario…"
"Ah, pa pa." – la interrumpió su amiga levantando un dedo frente a ella.
"Lo es. Fue un descuido mío no traer agentes de seguridad privados."
"De verdad, Caroline. No hay necesidad, estuvimos perfectamente bien todos estos días."
Solo entonces Caroline se permitió sonreír. – "Ya veo." – dijo, observando a su alrededor y abriendo mucho los ojos. – "Ahora, mi segunda pregunta, ¿Qué haces en la habitación de Ross Poldark?" – preguntó divertida.
"Shhh…" – Demelza se destapó, bajó sus piernas al costado de la cama y se sentó en el borde también. – "No es lo que piensas. Solo… le pedí que cuidara de Jer durante todo el alboroto de anoche, y no quise despertarlo para llevarlo a la otra habitación, así que yo me quedé aquí. Eso es todo."
"¿Eso es todo?"
"Sí."
"Pues, que lástima. Pero me alegra que haya estado aquí para cuidar de ti de todos modos." – dijo, mientras Demelza se miraba sus piernas y sus brazos. – "Ah, sí. Eso esa es mi tercer pregunta. ¿Por qué estás roja como un tomate?"
Al parecer el protector solar que se había puesto el día anterior no había sido suficiente. O tal vez se había olvidado de aplicarse más luego de salir del agua. En todo caso, si había llegado a pensar que la relación con Ross podría volverse incomoda luego de lo que había casi sucedido durante la noche, estaba equivocada. Apenas salió de la habitación tras Caroline con Jeremy en brazos y Ross la vio, se tuvo que contener para evitar reírse.
"Ross, querido, gracias por todo. Demelza me ha contado lo que has hecho por ella y te estoy eternamente agradecida. Ahora me quedo más tranquila sabiendo que tú estás aquí y cuidas de ella."
"No fue nada, de verdad."
"Atraparon al intruso." – comentó ella. Ross se veía incómodo con tanto agradecimiento, ya le había dicho que no eran necesarios. Además, no quería que pensara que le había contado todo, todo a su amiga.
"¿De verdad? ¿Quién era?"
"No lo sé. Ahora iremos a averiguarlo, lo estaban interrogando." – Le informó.
"Sí. Yo tengo que ir a hablar con el comisario, tú quédate un rato más aquí si quieres, Demelza."
"No, no. Iré contigo."
Caroline aleteó sus pestañas. Con un "Nos vemos luego" salió de la habitación, dejándola sola con Ross por un instante. Iba a darle las gracias, pero las palabras quedaron trabadas en su lengua, solo sonrió tímidamente.
"Dime como sale todo, ¿sí?" – ella solo asintió. – "Y ponte crema humectante cuanto antes."
El joven al que arrestaron era un americano y apenas lo vio Demelza supo que sus sospechas eran correctas. Llevaba puesta una remera negra con el logo de la banda de Hugh impresa en el frente. Como no hirió a nadie y pudieron recuperar lo que había robado, su castigo fue extraditarlo. Esa misma tarde partió rumbo a Estados Unidos. En su declaración admitió que fue él quien entró a su habitación y se refirió a Demelza en términos despectivos. Acusándola a ella de apoderarse de algo que no era suyo. Los policías locales creían que estaba chiflado. Caroline estaba furiosa de que lo hubieran dejado ir así como a sí, sin siquiera alertar a la policía norteamericana. Eso tendría consecuencias luego, o, mejor dicho, no las tendría.
"No son necesarios, Caroline." – Demelza quiso disuadir a su representante, que insistía en que los tres guardias de seguridad se quedaran custodiándola. Siempre tenía un custodio en la ciudad o cuando viajaba, pensó que se libraría de ellos en la Isla.
"Es más que evidente que si son necesarios, cariño. No escucharé otra palabra al respecto. Sólo pienso en tu seguridad y en la de mi sobrino. Los custodios se quedan."
Demelza puso los ojos en blanco, no le gustaba cuando tenía la última palabra.
"¿Tú te quedarás también?"
"Solo un par de días. Tengo que volver a Los Angeles a firmar unos contratos…"
"¿Oh?"
"Para las nuevas chicas." – aclaró. – "Además, no quiero estar en el medio de lo que sea que está sucediendo aquí."
"Estamos… filmando una película. Eso es todo lo que sucede." – Demelza respondió, pues captó el tono de voz y lo que su amiga quería implicar.
"¿Eso es todo? Porque te encontré durmiendo en la habitación de Ross." – dijo al fin.
"Estaba en la habitación con Jeremy. Dormí con Jeremy y él con su hijo, lo sabes."
"Todo lo que sé es que él me abrió la puerta, puede haber dormido en cualquier lado."
"Pues te estoy diciendo adonde durmió."
"Está bien, está bien. Entonces… ¿Nada sucede entre ustedes?"
"¡Judas, Caroline! ¿Acaso no te conté lo que pasó entre nosotros años atrás?"
"Sí, pero pensé…"
"¿Qué pensaste?"
"No lo sé, que él habría cambiado en este tiempo. ¿Acaso no fueron a cenar la otra noche?"
"Solo somos compañeros, Caroline. Los niños se llevan muy bien. Y sí, él cambió. Pero eso es todo." – o casi todo, pero por algún motivo no quería contarle más. Ni de sus charlas, ni de su día en la playa, ni que casi lo había besado la noche anterior.
Demelza estaba agradecida por la llegada de Caroline a la Isla. De seguro no era así, pero en su imaginación su amiga había capturado al intruso ella sola, como si ella misma fuera una fuerza de seguridad infalible. También arregló todo para que esa misma tarde se reanudara la producción, aunque se demoró por horas, todo el mundo quería saber que había sucedido y si ella estaba bien. Malcolm había estado particularmente insufrible, insistiendo que por su seguridad debían posponer la filmación y regresar a Estados Unidos. Al productor parecía habérsele agotado la paciencia, tenía suficiente ya con la falla en la seguridad. Le había dicho en frente de todos: "Sí te quieres ir, vete", y con eso McNeil se había calmado un poco, pero Demelza no creía que ese fuera el fin de ese problema. Tal vez debería intervenir, sentarse a hablar con los dos, porque a pesar de haber dudado en un principio sobre si aceptar este proyecto o no, ahora que ya habían filmado una buena parte de la película realmente veía su potencial. Y todo el equipo estaba trabajando tan duro, todos lejos de sus familias y dando lo mejor de sí para ese proyecto.
Y con todo el mundo revoloteando alrededor y Caroline a su lado, ese día no tuvo oportunidad de hablar con Ross a solas. Había estado pensando, tal vez más en eso que en el intruso, en lo que había sucedido en su habitación. Había sido una tontería, y quería decírselo. No quería confusión entre ellos. Eran compañeros de trabajo, quizás hasta podrían retomar su amistad cuando se fueran de la Isla, así que esa noche decidió enviarle un mensaje.
"Quería hablar contigo hoy, pero no tuve oportunidad de hacerlo con todo lo que pasó. Quería pedirte disculpas por lo de anoche. No sé lo que estaba pensando, supongo que fue la ansiedad del momento. De todas formas, no quisiera que las cosas se volvieran incómodas entre nosotros. Me alegra que estés aquí, de hecho, te prefiero a ti antes que a Henry Cavill…" – mmm… no. Demelza borró la última parte sobre Henry Cavill. – "Me alegra que estés aquí, y me pone contenta que los niños se hayan hecho amigos. Así que, por favor, olvida ese instante de anoche. Y gracias de nuevo por todo."
Ahí estaba.
Demelza se sintió orgullosa, era un mensaje muy maduro. Suficiente para dejar las cosas en claro.
Habían vuelto a dormir a la cabaña. Durante el día habían instalado más cámaras de seguridad alrededor, y los guardias que había traído Caroline se turnaban para custodiar la puerta. Ella había exigido que se quedaran afuera, no quería que Jeremy se asustara o que dejara de disfrutar como lo venía haciendo hasta entonces, aunque dormiría con ella esa noche también. Le había dicho que era para que su tía pudiera usar su habitación, pero en realidad era porque no quería separarse de su bebé. Jeremy ya dormía y ella se estaba preparando para acostarse cuando escuchó que recibió un mensaje. Cerró la puerta y terminó de cambiarse, se metió a la cama y solo entonces tomó su teléfono. Tenía las palmas de las manos sudorosas, y notó el latido de su corazón acelerarse. Judas.
"¿Estás de vuelta en la cabaña?" – decía el mensaje. Bien, supuso que no quería comentar lo que había sucedido.
"Sí. Instalaron más cámaras y hay un guardia en la puerta, así que estamos seguros."
"Bien. Eso está bien." – Hubo una pausa. Demelza observó su pantalla, vio como los puntitos que indicaban que escribía se movían, se detenían y empezaban de nuevo. – "¿Cómo están tus quemaduras de tercer grado?"
"Mejor. La maquilladora me dio un gel refrescante que me puse por todos lados. Ya no estoy tan roja, solo un poco anaranjada." – escribió con una pequeña sonrisa.
Hubo otra pausa.
"¿Puedo llamarte?"
"Claro."
Demelza apenas si llegó a poner en silencio el teléfono. Antes de contestar, apagó la luz de su mesita y se acomodó de costado mirando a Jeremy que dormía profundamente.
"Hola."
"Hola. ¿A qué instante te refieres exactamente?" – la voz grave y baja de Ross pareció vibrar en su oído y la pregunta la tomó por sorpresa.
"¿Qué?"
"¿Por qué instante te estás disculpando exactamente? Porque yo no recuerdo que hayas hecho nada malo, o nada por lo que debas pedir disculpas." – Ella no contestó de inmediato, estaba sonriendo contra la almohada. – "¿Demelza?"
"Tal vez si no lo recuerdas, entonces no debería mencionarlo." – susurró.
"No dije que no lo recordara, solo que no debes pedir disculpas… Me sorprendí, eso fue todo."
"Te hice sentir incómodo, por eso me disculpo."
"No deberías." – volvió a susurrar. Demelza apretaba su teléfono con tanta fuerza que sus dedos le dolían. – "En todo caso, soy yo quien debería disculparme por no…"
"Ross." – lo interrumpió ella. – "No tienes que. A esto me refería, en mi mensaje. No nos volvamos… raros."
"¿Raros?"
"Mmm…"
"Creí que siempre habíamos sido raros. Tú eres rara, y yo soy raro, por eso siempre nos llevamos bien."
"Judas." – en la línea escuchó un suspiró corto, como el de una risa entre dientes. Ella sonreía también. Sostuvo el teléfono con el hombro contra su oído, lo tapó a Jeremy con la sabana y a ella también, dejando afuera solo su cabeza. – "No soy taan rara."
"Eres la persona más rara que conozco. Pero en un buen sentido."
"Menos mal."
"Así que… supongo que no habrá mojitos u oporto esta noche." - lo escuchó murmurar.
"Estoy extra vigilada esta noche. Lamentablemente."
"¿Por los guardias de seguridad?"
"¡Por Caroline!" – exclamó. – "Ella es más efectiva que cualquier guardaespaldas."
"Me lo imagino. Ustedes son muy cercanas, ¿no es así?"
"Es como la hermana que nunca tuve. La adoro… y también me vuelve loca." – esta vez la risa se escuchó clara del otro lado.
"¿Porqué?"
"Nunca se detiene. ¿Crees que vino solo por el intruso? Esa fue la urgencia, sí. Pero en realidad vino a ponerme al día con la agenda para cuando termine la filmación."
"¿Otra película?"
"No de inmediato. Tengo que hacer ruedas de prensa, ir a eventos, dar entrevistas a talk shows…"
"¿Y eso no te gusta?"
"Es la parte menos divertida. Pero es temporada de premios y no basta con que la película sea buena, tienes que promocionarla."
"¿Crees que ganarás un Oscar?"
"¡Judas! No lo sé… no lo creo. Pero quiero que nominen a la película, es una historia increíble. Y la directora es estupenda. Me alegraría por ella, así que lo tengo que hacer."
"¿No te gustaría ganar un Oscar?"
"Hay tantas buenas performances este año…"
"Sí, seguramente, pero ¿te gustaría?"
"Por supuesto, ¿a qué actor no le gustaría? ¿No te gustaría a ti?"
"Eso está tan lejos de que suceda como de que nieve en este lugar. Pero tú puede que tengas la oportunidad ahora."
"¿Cómo lo sabes? ¿Has visto la película?"
"Bueno, yo… solo lo sé. Sé que eres una actriz excelente, das lo mejor y sacas lo mejor de las otras personas."
"No la has visto."
"Quisiera verla, pero tengo que esperar a volver a casa para ir al cine. O tal vez… ¿no tienes una copia? Podríamos verla juntos."
"Podría… conseguir una copia." – tartamudeo. Y en su mente lo primero que apareció fue la imagen de los dos acurrucados en un sillón frente a la televisión. No es que fuera la primera vez que harían eso.
"Genial. Quizás cuando Caroline se vaya podríamos… ¿hasta cuándo se queda?"
Podríamos… ¿Qué?
"Uhmm… solo un par de días."
"¡Bien! Quiero decir, estarás bien aquí, tu sola. Sin ella. Estabas bien hasta ahora, ¿verdad?... ¿Te sientes bien después de lo que pasó, con el intruso y eso?"
"Estoy bien, Ross. De verdad. Y sí, estaba disfrutando de los días aquí… La película va muy bien también ¿no crees? Digo, a pesar de Malcolm, ya sabes. Todos los demás están haciendo un gran trabajo."
"Es algo injusto que él se lleve el mérito como director. Va mucho mejor de lo que esperaba, a decir verdad. Será otro éxito para ti."
"Y para ti. Para los dos."
"Ya veremos."
"¿Te gusta?"
"¿Qué cosa?"
"¿Ser actor?" – preguntó Demelza.
"… Sí." – respondió él no muy convencido. – "¿Qué otra cosa podría ser?"
"Cualquier cosa que te propongas."
"No a mi edad."
"No eres viejo, Ross."
"Soy más viejo que tú, bastante más."
"Pero no más sabio."
"Eso es cierto." – Demelza volvió a sentir que estaba sonriendo.
"Y no tanto más viejo." – agregó. – "Y eres un gran actor, pero si no es lo que te gusta de verdad, deberías probar otra cosa. Buscar algo que te apasione de verdad."
"Sí, pero, todavía tengo que mantener una familia…"
"Mmm… sí. Disculpa, estoy siendo entrometida."
"No no no, para nada. Tú disculpa si soy demasiado honesto."
"No tienes que disculparte por ser sincero, no lo preferiría de otra manera. Pero, ahora tienes algo más de dinero, ¿no es así? Por la película."
"Si, estaré a flote durante unos meses. Pero… ¿Qué más podría hacer?"
"¿No te gustaba dirigir? Recuerdo que me lo dijiste alguna vez. Dirigiste un capítulo de 'Colina' y estuvo muy bien."
"Es duro ya conseguir trabajo como actor, menos como un director sin experiencia."
"No me importa que seas sincero, pero podrías ser un poco menos negativo."
"Soy realista. Solo que tú realidad y mi realidad son muy diferentes."
"Los dos estamos aquí, así que no creo que eso sea del todo cierto."
"En diferentes circunstancias."
"Los dos somos padres, los dos estamos algo solos, los dos empezamos en el mismo lugar…" – dijo. Le entristecía que él pensara de esa manera.
"Sí, pero…"
"Pero ¿qué?"
Ross no dijo nada. Lo que sea que pensara de ella, en cómo eran diferentes, era algo que no quiso compartir aun cuando acababa de decirle que prefería que fuera honesto. La conversación se volvió algo más fría después de eso.
"¿Cómo está Val?" – preguntó, volviendo a un terreno más neutral.
"Está mirando la tele en su habitación. Ya se debe haber dormido."
"No lo he visto en todo el día."
"Preguntó por ti."
"Si esta despierto cuando vayas a verlo dile que le mando un beso, ¿sí?"
"Lo haré. ¿Y Jeremy?"
"Duerme aquí a mi lado."
"Es tu verdadero guardián."
Demelza volvió a sonreír. "Lo es…"
Hubo otro momento de silencio, esta vez más incómodo que el anterior ¿Por qué se había vuelto embarazoso? Era exactamente lo opuesto a lo que ella quería.
"Tienes razón, somos raros." – dijo, para aligerar de nuevo el ambiente, y otra vez escuchó entrecortarse su respiración, indicando que sonreía.
"Tú eres rara en un modo espectacular."
"Y tú eres raro en una forma pesimista."
"Es difícil no serlo cuando te encuentras en mi situación."
"Tienes un hijo que te ama."
"Apenas si lo veo."
"Está contigo ahora. Y estoy segura de que tu mamá te ama y quiere lo mejor para ti."
"Cuando se acuerda de quien soy."
"Aun así, es mejor que no tenerla. Yo daría cualquier cosa por hablar con mi mamá de nuevo, aunque sea por un momento."
"Mierda, Demelza. Ahora me haces sentir como un cretino."
"Esa no es mi intención. Solo quería que veas el vaso medio lleno en vez de medio vacío. Y acerca de tu trabajo, después de esto te lloverán ofertas de trabajo. Si decides seguir actuando no tendrás problemas con eso."
"Me había olvidado cuan sensata eres."
"Sensatez no era lo que tú querías." - ¡Judas! Se le escapó sin pensar. ¿Por qué había dicho eso?
Hubo un silencio, Demelza pensó en disculparse, pero se mordió la lengua y se quedó callada. Tal vez no había sonado tan mal. Tal vez él no había entendido que detrás de esas pocas palabras todavía existía el ridículo dolor por como él la había lastimado. Era algo que la sorprendía incluso a ella.
"Todavía no sé lo que quiero." – dijo al fin, y Demelza volvió a respirar. – "Pero me alegra estar aquí, de eso sí estoy seguro. Me alegra tener a mi amiga de vuelta."
"Yo igual. Uhmm… Mañana tengo que estar en el tráiler temprano, debería irme a dormir. Nos vemos mañana, ¿sí?"
"Por supuesto. Oh, y ¿Demelza?"
"¿Sí?"
"La próxima vez no estaré tan sorprendido. Hasta mañana, que descanses."
"Que descanses."
La próxima vez no estaré tan sorprendido. Esas palabras quedaron bailando en su mente. ¿Cuál era su significado? Le había dicho que lo había sorprendido cuando intentó besarlo, que por eso no… ¿Quería decir que si lo intentaba besar de nuevo no la rechazaría? ¿Quería que lo besara de nuevo? ¿Quería ella?
No tuvo mucho tiempo de pensarlo. Extrañamente, se quedó dormida de inmediato. Esa noche soñó con el sol, tibio sobre su piel. Con una brisa muy parecida a la de su hogar cuando era niña moviendo sus cabellos. Una manito pequeña que apretaba sus dedos, y el peso de un brazo rodeando sus hombros y unos labios presionando sobre su frente.
Tampoco tuvo tiempo de pensar en las palabras de Ross por la mañana, porque alguien la despertó.
Al abrir los ojos lo primero que vio fue a Jeremy todavía dormido a su lado, y cuando se dio vuelta la vio a Caroline sentada en el borde de la cama, vestida, perfectamente peinada y maquillada y con una ceja divertida levantada.
"Buen día, Demelza."
"Ho-hola. ¿Qué hora es? ¿Ya tengo que ir a la locación?"
"En unos minutos. Primero tenemos que tratar con un asunto de Relaciones Públicas."
Demelza se acomodó sobre el respaldo de la cama, pasando los dedos sobre sus ojos para terminar de despertar. – "¿Qué asunto?" - preguntó bostezando.
"Este asunto." – Caroline levantó el celular que sostenía en su mano frente a sus ojos. En la pantalla había una foto de ella en bikini en la playa, Ross a su lado con el torso desnudo y mojado, su mano sobre su hombro.
No era la única foto. El artículo apareció primero en el DailyMail, pero de allí fue levantado por varios otros medios en Gran Bretaña y en América también.
¿Amor en el paraíso?
Demelza Carne parece muy cariñosa con su coprotagonista en un paraje del rodaje de su nueva película "Escape a la Isla Marfil".
En las imágenes obtenidas por el DailyMail, se la puede ver a la famosa actriz Demelza Carne (30) disfrutando de un día libre en la filmación junto a Ross Poldark (39) y a los hijos de ambos.
Los nuevamente compañeros de reparto se ven muy cómodos y relajados, disfrutando de un día de playa. Jugando a la pelota con sus hijos Jeremy Armitage (3), hijo de Demelza con la difunta estrella de rock Hugh Armitage, y Valentine Poldark (6), hijo de Ross y su ex-esposa Elizabeth Chynoweth. Ambos, Demelza y Ross, se encuentran solteros, así que no sería de extrañar que una chispa haya renacido entre ellos, especialmente en un lugar sexy y paradisíaco.
Aunque aún no ha habido ninguna confirmación de una relación entre ellos, una cosa es segura, si se ven muy contentos juntos y ya parecen una feliz familia.
El artículo estaba acompañado por varias fotos de ellos caminando uno junto al otro por la playa, otra metidos en el agua con ella subida a su espalda y otra de ambos riéndose a carcajadas. También había un par con los niños, una jugando a la pelota, otra cuando estaban construyendo un castillo de arena. Al menos habían tenido la delicadeza de ocultar el rostro de Jeremy de Val. Pero había una particular, la que Caroline le había mostrado, en la que los estaban en el agua solo asomando sus cabezas, sus rostros prácticamente pegados y en la que parecían estar besándose.
