- ¿Te encuentras bien Rin? - preguntó la anciana al ver que la chica no había probado el desayuno

- Si - sonrió tímidamente - Es solo que... estoy un poco triste

- Sabes que puedes contarme, si así lo deseas

- Lo sé... el amo Sesshomaru me pidió que me quede aquí en la aldea...

- Ya veo

- Me dijo que es muy peligroso que vaya con él

- Pero tu quieres ir, ¿verdad? - la chica asintió - Sesshomaru solo quiere protegerte, para él, tu vida es algo muy valioso

- ¿Usted cree?

- Así es, estoy segura de eso, sin embargo, yo no puedo obligarte a que te quedes aquí, ya eres mayor para tomar tus propias decisiones

- Gracias señora Kaede

Amo Sesshomaru... ¿acaso no quiere que este a su lado?


El amo bonito ha estado muy callado desde el último encuentro con Rin, desearía saber que le pasa, pero tengo miedo de que me mate si me atrevo a preguntarle

- Jaken - dijo de repente - Tranquilo, no voy a matarte

¿Acaso puede leer mi mente?

- Estem... eee yo, yo no quise ser impertinente amo

- ¿Acaso te estas preguntando por que no deje que Rin viniera con nosotros?

- Bue... bueno si, pero solo si usted quiere contarme

El demonio no respondió, sólo se limitó a seguir caminando, en dirección contraria a la aldea, como si su intención fuese alejarse lo más posible de ella

¿Para que me pregunta si después no me va a responder?

Siguieron caminando, en silencio, durante unos minutos más, hasta que...

- ¡SESSHOMARU! - el demonio se frenó y giró su cabeza, había reconocido con facilidad esa voz

Inuyasha

- ¿Por qué te marchas? - preguntó seriamente

- Eso no es de tu incumbencia - respondió en el mismo tono

- La anciana Kaede me pidió que viniera a buscarte, Rin esta muy triste por tu partida

Él giro y comenzó a caminar nuevamente, ignorando las palabras de su hermano

- ¡¿Asique huiras como un cobarde?!

El demonio regresó rápidamente en dirección al híbrido, con la intención de propinarle un golpe, sin embargo, este pudo esquivarlo

- No hables de lo que no sabes, Inuyasha

- No se cuál será tu relación con esa chica, pero ella estuvo esperando por muchos años la oportunidad para regresar a tu lado - su hermano lo miraba seriamente - No me interesa la clase de vinculo que haya entre los dos, pero no soporto ver llorar a una mujer

¿Rin estaba llorando?

- Amo bonito - dijo Jaken - Quizás lo mejor sea regresar por ella, ¿no le parece?

Él lo miro y, sin responder, retomo su camino

- Déjalo Jaken - continuo su hermano - Sesshomaru jamás sabrá lo que es sentir algo por alguien

- Dime Inuyasha - pronuncio, al mismo tiempo en que frenaba su andar - ¿Acaso tu arriesgarías la vida de Kagome, solo para que este a tu lado?

- ¡No metas a Kagome en esto!

- ¡Responde! - volteó, notablemente molesto - ¿Arriesgarías la vida de la mujer que amas?

- Sesshomaru... - miró a Jaken, quien también estaba en shock

- Tu y yo tenemos muchos enemigos allá afuera - continuo el demonio - Sin embargo, tu elegiste refugiarte en una aldea rodeada de humanos y si Rin viene conmigo, su vida estará en peligro

- Pero... ¿Qué hay de cuando era una niña y te acompañaba?

- ¿Por que crees que te lo digo? - sin decir más, retomo su rumbo, esta vez, sin escuchar una objeción de su medio hermano

Sesshomaru, ¿de verdad haces esto para protegerla?

Se quedó mirando la figura de ambos demonios, que, poco a poco se perdían en el horizonte


En la aldea, Kagome se encontraba con Jinenji, recolectando plantas medicinales

- ¿Estás bien Kagome? Te ves un poco cansada - preguntó el gigante

- Si - bostezó - Sólo que anoche no dormí muy bien - se estiró

- Niña - se acercó la madre del hibrido - Te ves pálida, ¿de seguro estas bien?

- No se preocupe señora - se levantó - Iré a tomar un poco de agua

En ese momento, su cuerpo se aflojó, al mismo tiempo en el que la oscuridad cubría sus ojos

- ¡KAGOME! - gritó Inuyasha, quien la sostuvo con sus brazos - ¡Kagome! ¿estas bien? Despierta...

- ¿Y tú de donde saliste?

- Pues ¿acaso no es obvio anciana? Yo la estoy protegiendo... - miró a su esposa - Aunque ella no quiera

- Ya veo - se giró sobre sus talones - Ven, tráela a la casa

- ¿Qué va a hacer?

- Nada - comenzó a caminar - La chica está embarazada, es normal que estas cosas le pasen, ya se repondrá, solo necesita descansar

¿Es normal?

- Tranquilo - acotó Jinenji - Kagome es una chica muy fuerte

- Gracias Jinenji

Todos caminaron en dirección de la casa del gigante


- Entiendo - dijo seriamente el monje - Déjeme decirle, que su sospecha no es infundada, anoche una presencia extraña visito esta aldea

- ¡Lo sabia! - respondió el hombre - ¿Lo ves? Te dije que había sentido ruidos extraños

- Señor monje, ¿usted podrá encargarse de esto? - pregunto el segundo aldeano

- Desde luego, solo necesito investigar un poco más sobre el tema

- Muchas gracias, podemos estar tranquilos

- Así es- sonrió - Nosotros nos encargaremos

El monje comenzó su camino hasta su casa, sin dejar de pensar en lo que había hablado con Inuyasha esa madrugada

- ¿Estás seguro de lo que dices Inuyasha?

- Si - miraba a su alrededor - Esa presencia tenia el mismo olor que la bruja que Kagome destruyo para recuperar el libro de las almas y de la anciana que ayudo, pero no era humano

- ¿Hablas de un demonio?

- Tal vez, pero no uno muy poderoso, sin embargo, quisiera saber a que vino a esta aldea

- ¡Papi! ¡Papi! - gritaron las gemelas al unísono

- Hola niñas - sonrió - ¿Qué estaban haciendo?

- Estábamos ayudando a mamá - dijo Gyokuto

- Si - acoto Kinu -Al parecer un animalito quiso meterse a la casa anoche

¿Un animal?

- Hay unos rasguños en la puerta de la casa

- De seguro no debe ser nada importante - sonrió - Vengan, vamos a ver como están mamá y Hisui

- ¡Si! - gritaron, al mismo tiempo en que tomaban las manos del monje, regresando a casa

- Muy bien niñas, vayan a jugar con su hermano - dijo, ingresando

Las chicas se retiraron a la parte trasera, en donde el niño estaba acomodando unos leños

- Sango

- Su excelencia, ¿Cómo le fue con los aldeanos?

- Pues, ellos sintieron lo mismo que nosotros anoche

- Mire - se levantó y señaló la puerta principal - Algo intentó entrar anoche, sin embargo, el pergamino que puso aquí, se lo impidió

- Probablemente esos rasguños los haya provocado al ser repelido

- A juzgar por las marcas, no parece ser un animal de gran tamaño

- Dudo que se trate de un animal común

- ¿Cómo puede estar tan seguro?

- Inuyasha me dijo que algo rondaba cerca de su casa anoche - miró las marcas - Una especie de demonio - se levantó - Sin embargo, su rastro desapareció de repente

- ¿Cree que haya estado en busca de algo en particular?

- Pienso que debe haber estado buscando algo en la casa de la señorita Kagome e Inuyasha, sin embargo...

- Ellos estuvieron aquí anoche... tal vez ¿se confundió?

- Es muy probable Sango, al parecer no es un demonio con mucha experiencia, de cualquier manera, eso no significa que no sea peligroso


- ¿Dónde estoy? - murmuró mientras abría los ojos

- Kagome, ¿estas mejor?

- ¿Inuyasha? ¿Qué haces aquí?

- Estem... yo - comenzó a titubear - Yo justo pasaba por aquí...

- ¿Si? - sonrió mientras intentaba levantarse

- Déjame ayudarte

- Descuida, ya me siento mejor y... muchas gracias por preocuparte por mi

Le dio un beso en la mejilla, sorprendiéndolo

Kagome

Pensó mientras sonreía

- Kagome, que bueno que ya despertaste - dijo Jinenji, mientras le extendía un te de hierbas - Ten, esto te fortalecerá

- Muchas gracias - bebió un sorbo

- Tienes que alimentarte bien niña - acotó la anciana, quien estaba vertiendo agua en una cubeta - Te noto bastante débil

- ¿Cómo dice? - se preocupó Inuyasha

- El semblante en su rostro no es normal, ¿seguro que no te sucede algo más además del embarazo?

- No que yo sepa

- Trata de alimentarte mejor, quizás eso ayude

- ¿Puede no decir eso delante de Inuyasha? - bromeó

- ¡¿Y eso por que?!

- ¡Por que tu siempre exageras las cosas!

- Ja, solo me preocupo por ti - se cruzó de brazos, mirando hacia un costado

Lo se y estoy muy agradecida con eso

- Ya me siento mucho mejor - se estiró - Volveré al campo

- ¿Estas segura que puedes hacerlo? - su esposo se paró a su lado

- Regresa a tu casa - respondió la anciana - Estas pálida niña, si vuelves al campo, volverás a desmayarte

- Pero...

- Ya oíste - la tomo en sus brazos - Vamos


- Listo - cayó agotada al suelo - Si mi madre estuviera aquí, esto no habría llevado tanto tiempo - suspiró

Había estado toda la noche preparando aquella poción con la que planeaba atacar a Kagome, sin embargo, sus resistencia era mucho menor a la de Soroshima, por lo que, sus energías estaban casi vacías

- ¿He? - miro por sobre su hombro - ¿Quién esta ahí? - volteó rápidamente

- Yorunokagi - dijo la voz de un joven

- ¿Musuko? - se sorprendió al verlo - ¿Qué haces por aquí?

- Me dijeron que Soroshima había muerto y veo que no eran solo simples mentiras - sonrió

- Bastardo - se puso de pie - ¿Acaso vienes a burlarte de mi?

- Por supuesto que no, al fin y al cabo, tu no tienes la culpa de las cosas que hacia nuestra madre - se acercó a acariciar al gato - Higi - sonrió - Ya no eres un pequeñito

- ¡Higi! - gritó la joven al ver al animal reclinarse en contra de la mano de su hermano - Aléjate de ese traidor

- No creo que tenga que recordarte que fue Soroshima quien me abandonó Yorunokagi

- Eres un humano débil - dijo en tono poco amigable - Era de esperarse que eligieras vivir como ellos, ¡Por eso mi madre te abandonó!

- No fue mi culpa heredar la condición de mi padre - suspiró

- ¡ESE BASTARDO! - gritó - ¡No te atrevas a mencionarlo en mi hogar!

- ¿Qué estas haciendo? - respondió, ignorando los gritos de su hermana - Jajaja no me digas que planeas seguir los pasos de esa bruja

- Maldito - crujió sus dientes - Agradece que no tengo mas energías, si no... estarías muerto

- ¿Tu crees? - sonrió - Agradece que no eres tú quien no está muerta - volteó para retirarse

- El hecho de que seas un exterminador... ¡no te garantiza nada!

- Yorunokagi - frenó, sin voltearse - La razón por la cual no te mato... es porque tu también fuiste y eres victima de esa mujer... espero que te des cuenta, antes de que sea tarde

- ¡LARGARTE! - con su mano derecha, lanzo un rayo de energía, el cual el joven evadió sin mayores inconvenientes, mientras su hermana caía al suelo, intentando respirar

- Suerte - salió caminando

- Bas... bastardo - comenzó a llorar

En ese momento, Higi se acercó y apoyó su cabeza en la rodilla de su dueña

- Higi - suspiró - Al menos te tengo a ti - lo acarició

Su hermano menor siempre había sido despreciado por su madre, sin embargo, Yorunokagi si sentía un gran cariño por él, a tal punto de protegerlo de los ataques de su progenitora más de una vez

- No lo hagas Musuko - tomó sus manos - No te vayas con ellos, ¿acaso no recuerdas lo que nos hizo tu padre?

- Lo siento hermana - miró a Soroshima, quien estaba a unos metros de la joven - Pero no puedo seguir viviendo aquí... no con ella

- ¡Déjalo Yorunokagi! - gritó - No es más que un bastardo - hizo una pausa - Maldigo el día en el que traje a este mundo

- ¡Madre!

- Recuerda bien mi rostro Soroshima... porque será lo ultimo que verás en tu vida - se retiró

- ¿Cómo pudiste Musuko? - se puso de pie - ¿Cómo pudiste unirte a los exterminadores sólo para matar a mi madre? Aún sabiendo que yo si la quería...

Caminó hacía la entrada, con la pequeña esperanza de que su hermano no se hubiera marchado, sin embargo, él ya no estaba

- Musuko - suspiró, contemplando el cielo