- Bien - dijo, ingresando a su hogar, mientras su mascota se bajaba de su hombro - Veamos... - comenzó a buscar dentro de un viejo baúl - Aquí esta... - sonrió, mientras sacaba un pequeño pañuelo - Estas pequeñas semillas fueron creadas con las últimas energías de aquellas personas que fueron atacadas por demonios, bestias o monstruos - se acercó a la poción - Con esto, esa sacerdotisa sentirá un profundo odio hacia ese híbrido

Las lanzó, provocando una explosión dentro del caldero

- ¡Perfecto! - apretó sus puños - Higi - miró a su gato - Si todo sale bien, esta noche atacaremos... Solo me queda ver dónde tiene oculto el libro de las almas, tomó el anillo que le había colocado a su reflejo

- Koga... ¿estas seguro de que podemos entrar aquí? - dijo Ginta

- Silencio, esa explosión no fue normal, aquí dentro hay alguna criatura tramando algo y tengo que asegurarme de que no sea en contra de nuestra tribu

- Es verdad - respondió Hakkaku - Después de todo, nuestra tribu no está muy lejos de aquí

Caminaron sigilosamente, hasta llegar a donde se encontraba Yorunokagi

- Es una bruja - murmuró el jefe de los lobos

- Con este anillo puedo observar el lugar exacto en el que esa sacerdotisa tiene el libro

¿Sacerdotisa? ¿Acaso estará hablando de...?

- Ja, muy astuta Kagome, lástima que no podrás seguir protegiendo ese libro por mucho más tiempo, ya que yo misma me encargaré de robártelo y después matarte

En ese momento, el lobo salió despedido del lugar, seguido por sus compañeros

- ¡¿Qué haces Koga?! - gritó Ginta

- ¡Tengo que advertirle a Kagome!

- ¿No crees que la señora Ayame se enfadará contigo? - pregunto Hakkaku

- Ella entenderá

Kagome es la primera mujer de la que me enamoré, no me interesa que haya decido quedarse con esa bestia, de ninguna manera puedo permitir que algo le ocurra

...

- Oye Rin - se sentó a su lado

- ¿Qué sucede señorita Sango?

- ¿Puedo hacerte una pregunta?

-Dígame

- ¿Qué sucede entre tú y Kohaku?

- ¿Con Kohaku?

- Si, los vimos muy cómodos en compañía del otro - se les unió Kagome

- Bueno... yo... - se mostro incómoda - Sólo somos amigos

- ¿De verdad? Porque yo si creo que él esta interesado en ti - dijo su hermana

- No... no lo sé... él tampoco me dijo nada

- No te preocupes - sonrió la sacerdotisa - Pronto lo hará, Kohaku puede ser un poco tímido

- Aquí tienen - les entrego las ramas secas - Si ponen esto en el suelo, el escarabajo reaccionará y saldrá de inmediato

- Muchas gracias anciana Kaede - sonrió el exterminador - Vamos Musuko, debemos decirle a los demás que se preparen

- De acuerdo, fue un placer conocerlos

- Igualmente para nosotros Musuko - respondió el monje

- Rin - se aceró a la joven - ¿Te veré pronto?

- Si - sonrió - Kohaku... cuídate por favor

- No te preocupes - volteó y comenzaron a caminar - ¡Adiós!

- ¡Adiós Kohaku! ¡suerte! - gritó su hermana

- Adiós tío Kohaku - gritaban al unísono las gemelas

- ¿Qué? - dijo, volteando

- ¿Sucede algo Inuyasha? - preguntó su esposa

- Ese olor... no puede ser...

En ese momento, un remolino apareció

- ¡Hola! - dijo sonriendo y levantando una mano

- Pero si es... - dijo Shippo

- ¡Joven Koga! - sonrió - Cuanto tiempo sin verlo

- Kagome - se acercó - Sigues tan hermosa como siempre

- Atrás lobo rabioso - se interpuso - Hasta donde yo sé, tú estas casado

- Así es ¿y cuál es el problema?

- ¡¿QUÉ CUÁL ES EL PROBLEMA?! - puso la mano en colmillo de acerco

- Inuyasha...

- Descuida Inuyasha - se subió a sus hombros - Los lobos suelen ser muy fieles a su manada y sus vínculos

- No confió en él de todas formas, Shippo

- Pues no me interesa bestia, sólo vine a hablar con Kagome

- ¡¿COMO TE ATREVES?!

- Inuyasha - puso su mano en su hombro - Déjalo hablar

- Hay cosas que, al parecer, nunca van a cambiar - murmuró el monje, con sus ojos cerrados

- ¡Cierra la boca Miroku, no creas que no te oí! grrrr

- Tranquilo Inuyasha - levantó sus manos

- ¡KOGAAAAAA! - el lobo volteó - Ufff, hasta que por fin te alcanzamos

- ¡Ginta! ¡Hakkaku! - sonrió

- Pero si es la señorita Kagome - dijeron - Cuanto tiempo sin verla - sonrieron

- Ustedes dos son cada vez más lentos

- ¡Ya me cansaron todos ustedes! ¡Dinos de una vez! ¡¿Qué es lo que quieres hablar con Kagome?!

- Hay una bruja que está tras ustedes - dijo de repente

- ¡¿Qué?! ¿Una bruja? - se sorprendió la joven, al igual que los demás

- ¿Cómo lo sabes pulgoso?

- Porque la acabo de escuchar, bestia inútil

- Tiene razón - dijo Ginta - Nosotros también la oímos

- Estaba preparando algo en un caldero - acoto Hakkaku

- No se que relación tiene con ustedes, pero oímos claramente cuando decía que quería apoderarse del libro de las almas... para matarte Kagome - su tono se volvió melancólico

- ¡Pues no lo permitiré! - gritó - ¡Destruiré a esa bruja antes de que pueda ponerle un dedo encima a Kagome!

- ¿Tienes idea de quien puede ser, Koga? - preguntó el monje

- No, sólo sé que su escondite está en una cueva, cerca de nuestra madriguera

- Pues ¿Qué estamos esperando? ¡Debemos destruirla!

- Espera Inuyasha - dijo la sacerdotisa

- ¿Qué sucede?

- Es muy arriesgado... si estaba preparando algo en un caldero, significa que tiene todo planeado desde hace tiempo, si nos acercamos ahora... probablemente nos mate a todos

- Kagome tiene razón - respaldo Kaede - No podemos precipitarnos

- ¿Y que sugieres que hagamos anciana? ¿Qué esperemos que nos ataque?

- Tal vez, esa bruja haya sido la responsable de la ilusión del oso que vino a la tarde - acoto Sango

- Y también la responsable de haberte guiado hasta el bosque, Inuyasha - dijo Miroku

Entonces... eso que me mostro ¿no era una ilusión? ¿Acaso me estaba mostrando como planea matar a Kagome?

- Es muy probable, pero... gracias a Koga y sus amigos, ahora lo sabemos y estaremos preparados - miró al lobo - Muchas gracias por preocuparte

- No hay de que Kagome - se sonrojo, hasta que se percató de la fragancia que ella despedía - Es... espera un momento ¿Es tuyo este dulce aroma?

- ¿He? - lo miró confundida, mientras el lobo acercaba un poco su rostro, olfateando

- Vaya, ¡Hasta que lo conseguiste, bestia! Te felicito Kagome - sonrió sinceramente

- Gra... gracias, supongo - titubeó la mujer, riendo

- ¿Qué? ¿De que demonios hablas? - lo miró confundido

- Aunque si hubiera sido yo, Kagome hubiera tenido un hijo mucho antes

- ARRRGGG ¡LOBO DESVERGONZADO! - lanzó sus garras de acero, al mismo tiempo en que este las esquivaba

- ¡Escúchame bien, bestia! No me importa que Kagome sea tu mujer, si algo llega a ocurrirle, no te lo perdonaré, ¿esta claro? - comenzó a correr - Vamos muchachos, Ayame debe estar preocupada por mi

- Adiós señorita Kagome - gritaron al unísono, mientras trataban de alcanzar al lobo

- ¡No huyas, cobarde! ¡REGRESA AQUÍ, PARA QUE PUEDA DESTRUIRTE!

- Inuyasha, tranquilo, ya se fueron - trato de calmarlo Miroku

- ¡Ese lobo miserable! - bufó - Todavía me pone de muy mal humor

- Ese tonto de Inuyasha - se quejó Shippo - Ya pasaron años y todavía se siente inseguro de Koga

- ¡¿QUE DIJISTE ENANO?!

- Ay mamá - dio un salto, al hombro del monje - Nada, nada, solo hablaba por hablar

Se ve tan lindo cuando está celoso

Se quedó mirándolo con ternura

...

Horas más tarde

- Pero ¡Koga! ¿No íbamos a regresar con la manada?

- ¡Cierra la boca Ginta! - se escondió detrás de unas piedras, que se ubicaban al frente de la entrada de la cueva - No voy a estar tranquilo si regreso

- Inuyasha dijo que iba a cuidar a la señorita Kagome...

- ¡No confió en esa bestia!

- ¡Koga! ¿Qué demonios haces aquí?

- E... esa voz - comenzó a temblar

- Es la señora Ayame - volteó Hakkaku

- A... Ayame, ¿Qué... que haces aquí?

- Lo mismo quiero preguntarte, ¿Qué haces espiando esa cueva?

- Es el hogar de una bruja... Esta planeando algo peligroso

- ¿En contra de nuestra tribu?

- No... en contra de Kagome

¡¿Kagome?!

- Koga... ¿acaso... tú, fuiste a ver a Kagome? - se sorprendió

- Sólo fui a advertirle

- Descuide señora - se acercó Ginta - La señorita Kagome está casada con Inuyasha y Koga es muy respetuoso con usted

- Lo sé - su mirada se volvió triste

Koga todavía siente algo por Kagome... no importa cuanto tiempo haya pasado, ni su compromiso conmigo... él... él no puede olvidarla

Volteó y salió corriendo, en dirección de la aldea

- ¡AYAME! - gritó el lobo - ¡Ayame, regresa!

En su casa, la sacerdotisa y el híbrido intentaban conciliar el sueño

- Trata de dormir un poco - dijo él - Yo me quedaré vigilando esta noche

- Gracias Inuyasha - sonrió - Pero, por más que lo intente, no puedo dormir

- Entiendo... - abrió grande sus ojos

- ¿Qué sucede?

- Percibo un fuerte olor a lobo, pero... no es de Koga

Ambos se asomaron por la puerta y vieron a la joven princesa, sentada sobre un árbol

- ¿Ayame? - salió

- Kagome - bajó

- ¿Qué haces aquí? ¿Acaso viniste con ese lobo rabioso?

- Inuyasha - lo miró molesta

- No... vine a asegurarme de que estuvieras bien Kagome...

- ¿He? - ambos se sorprendieron

- Koga está muy preocupado por ti... en este momento, esta vigilando la cueva de una bruja...

- ¡Maldito sarnoso! ¡Es un entrometido!

Rápidamente, la sacerdotisa se percató de la mirada de la joven y comprendió lo que sucedía

- Ven - la tomó de la mano y se sentaron - Entiendo como te sientes

- ¿De verdad?

- Si.. yo pase por lo mismo que tú

- ¿D... de que estas hablando Kagome? - se puso incómodo

- Hugh, no te hagas Inuyasha - lo miró, más molesta

- No comprendo - intervino Ayame

- Cuando conocí a Inuyasha, él estaba enamorado de alguien más - la joven abrió sus ojos, en señal de sorpresa - Su nombre era Kikyou - miro el suelo, con una tenue sonrisa - Recuerdo que sufrí mucho en esos días... durante mucho tiempo me sentí confundida, como si fuera la segunda opción, sin embargo, decidí permanecer a su lado y ¿sabes por qué?

- ¿Por qué?

- Porque no importaba a dónde fuera o que hiciera, nada iba a tener sentido, si Inuyasha no estaba conmigo

Kagome

Pensó el híbrido, con un brillo en sus ojos

Lo recuerdo bien... la presencia de Kikyou en este mundo me tenía confundido. Me sentía el responsable de su muerte, no quería que Naraku volviera a arrebatarle la vida... Quería protegerla. Sin embargo, nada de eso me impedía arriesgar mi vida por Kagome, no me importaba morir, con tal de que ella siguiera con vida, aún si eso significaba dejar a Kikyou desprotegida con mi partida

- Mi punto es... que no necesitas hacer lo que yo hice Ayame... Koga no es una mala persona, pero... si tú no eres feliz

- Kagome - la miró frustrado, con sus brazos cruzados - Me estas haciendo quedar mal

- No... no es eso, sólo que... desearía que me quisiera tanto, como te quiere a ti - ignoró las palabras del mitad bestia

- Ayame...

- ¡Ayyy ya dejen de hablar de ese lobo pulgoso!

- Inuyasha ¡¿Qué te ocurre?!

- El simple hecho de escuchar que ese inútil aún siente algo por ti hace que me hierva la sangre

Los ojos de la joven se llenaron de lágrimas

- Inuyasha... ¡ABAJO! - el joven cayó al suelo - No te preocupes Ayame, de seguro que Koga sólo lo hace sin ninguna otra intención

- ¿Tú crees?

- Estoy segura - sonrió - Además, él jamás te hubiera elegido como su esposa si no sintiera algo por ti

Kagome es una buena persona, ella no tiene la culpa de lo que pueda sentir Koga, después de todo, entiendo porque se enamoró de ella

...

- Koga, ¿no vas a ir por la señora Ayame?

- No te preocupes Hakkaku, está con Kagome, puedo sentir su olor

- ¿Tu crees que fue a protegerla? - preguntó Ginta

- Si, Ayame no es mala, de hecho, confió más en ella que en esa bestia inútil - en ese momento, sus sentidos de alerta se encendieron - Ahí viene, escóndanse

- De acuerdo - dijo Yorunokagi al salir - Higi, tú distraes a esa bestia y yo me encargaré de lo demás, por favor... - se arrodilló a acariciarlo - No dejes que te mate - Cerró sus ojos unos instantes, pero los abrió de inmediato al sentirse observada - ¡¿Quién anda ahí?!

- Vaya - salió de detrás de las rocas - Para ser una bruja, eres bastante sentimental

- ¿Y quién demonios eres tu?

- Mi nombre es Koga y soy el líder de la tribu de lobos - dijo con firmeza - Escuche que quieres hacerle daño a Kagome

- Con que eres amigo de esa mujer - sonrió - Esta bien, no me molestará eliminarte también

Corrió su largo cabello negro hacia un costado y cortó uno, cerró sus ojos y formó una especie de lazo brillante, con el que lanzó un golpe que el lobo evadió

- ¿Eso es todo lo que tienes? - se burló - No suelo golpear a las mujeres, pero si me provocas, no tendré compasión

- ¿Siempre tuviste ese ego tan grande? - enredó sus piernas, haciéndolo caer - ¡Ve Higi! Comienza tú con esto... yo te alcanzaré luego

El pequeño animal comenzó a correr

- ¡No lo permitiré! - grito el lobo, intentando desatarse

- Es inútil, mientras más te muevas, más te sujetaran - sonrió

- Pues, él no esta sólo bruja - apareció por detrás, propinándole un empujón

- ¡Ginta! - se sorprendió el lobo

- Y tu pequeñín ¿Dónde crees que vas? - se lanzó sobre el animal, abrazándolo

- Buen trabajo Hakkaku

- Koga me está felicitando - sus ojos se llenaron de lágrimas - Es la noche más feliz de mi vida

- ¡Higi!

- ¡No bajes la guardia! - dio un salto, tirando a la mujer al suelo, para desatarse

- Ustedes... - comenzó a temblar - Ustedes no deberían...

¿Qué ocurre? Es como si su cuerpo comenzará a despedir una poderosa energía

- ¡USTEDES NO DEBERIAN ENTROMENTERSE EN ESTO! - agitó su mano, lanzando una poderoso ataque que alcanzó a los lobos, lanzándolos en el bosque

Cayó de rodillas, intentando recomponerse y retomar su respiración. Higi se acercó a ella

- Ve Higi - suspiró - En... enseguida te alcanzaré

El pequeño animal se adentró al bosque con destino a la aldea