- ¡¿QUEEEEEEEEE?! - su grito se elevó por sobre la copa de los árboles - ¡¿Él es mi esposo?!

- Así es - sonrió incomodo, el monje

La sacerdotisa no salía de su asombro y su perturbada expresión lo confirmaba

- ¿De verdad yo... yo me case con él?

- Oid ¿Y eso que tiene de malo? - se cruzó de brazos, molesto

Estaban sentados alrededor de una fogata, la cuál prendieron luego de decidir que descansarían por esa noche

- Y eso no es todo - rio incómoda - ¿Verdad excelencia?

- ¿Hay más? - dijo casi que suplicando que no le contarán

- Emm, ¿Cómo decirlo? jeje - puso su mano en su mentón - Inuyasha es el padre del hijo que usted esta esperando

- ¡¿HEEEEEEEEEEE?! - era la primera vez que sus ojos se abrían de esa manera - Eso significa que... - miró al hibrido - Que tu y yo hicimos...

- ¡Hugh! - se sonrojó

- ¡Qué horror! - se tapó la cara con ambas manos

- ¡Ja! Eso no era lo que decías en ese momento - miró a un costado

Sus amigos se ruborizaron

- ¡ABAJO! - gritó la joven, provocando que la cara del joven se estrellara contra el suelo - ¡AY! ¡¿Por qué dije eso?! - dio un brinco - ¿Qué te sucedió?

- Pero... - se asombró - Acaso... ¿Recordó ese conjuro?

- No Sango - dijo Inuyasha, escupiendo pasto - Esa es la verdadera Kagome - se acercó a la joven - ¡Oye tonta! Si tienes el coraje para decir eso ¡¿Por qué no sales y recuperas tu mente?!

- No se a que o a quién le estas hablando - sonrió, cerrando sus ojos - ¡Pero si vuelves a gritarme así volveré a decirte abajo!

Inevitablemente, el joven volvió a estrellarse

- Sigues siendo igual de cruel que antes - murmuró, sin levantarse

- Lo siento - rio incómoda, levantando sus manos - No quise hacerlo

- Bueno, visto y considerando que la señorita Kagome ya se tranquilizó y sabe lo que esta pasando, ¿Qué les parece si descansamos un poco?

- Me parece una buena idea excelencia, Kagome, nosotras dormiremos con Kirara

- Esta bien Sango - sonrió la joven

Kagome

Pensaba mientras la observaba. Extrañaba aquel brillo en sus ojos cada vez que lo miraba, la forma dulce y llena de paciencia con la que, normalmente, le hablaba, tenía deseos de abrazarla toda la noche si era necesario, pero sabía que debía mantener distancia, al menos hasta que pudieran deshacer el hechizo

- Inuyasha y yo vigilaremos primero ¿De acuerdo? - lo miró

- ¿He? Si, esta bien - respondió en un tono bajo

- Inuyasha - dijo al pararse

- ¿Qué? - se sorprendió

- Discúlpame por tratar de matarte, ahora que sé que fue Yorunokagi la responsable, yo...

- No te preocupes - desvió la mirada - Ya sabíamos que iba a pasar esto, no es tu culpa

- Gracias - sonrió - Buenas noches - comenzó a caminar en dirección a Kirara

- Que descanse señorita Kagome

La luna se elevaba en su punto más alto y las estrellas danzaban a su alrededor, creando la noche serena más perfecta que se podía pedir

Está cerca, no puedo equivocarme

Pensaba el lobo mientras apuraba su paso, se había adelantado tanto que ni siquiera escuchaba las voces de sus amigos

- Ese olor - murmuro la joven, poniéndose de pie, mirando hacia atrás

Sesshomaru, quien seguía parado en el mismo lugar, miro sobre su hombro

Ahí viene

En ese momento, un remolino se acercó a toda velocidad

- ¿Qué es eso? - se sorprendió el pequeño demonio - ¿Un remolino nocturno?

- Te equivocas - sonrió la joven

Ha venido a buscarme

- Ayame - dijo, al quedar a unos pasos de la joven

- ¡Koga! - se lanzó en sus brazos

- Pensé... pensé que te había perdido, querida Ayame - apretó fuertemente su cuerpo

- Estábamos por ir a buscarte - se apartó unos centímetros - Creía que te habías adelantado

- ¿Creíste que me marcharía, dejándote sola?

- Bueno... yo... - se ruborizó - Kagome...

- ¿Qué haces con él? - soltó a la joven, pasando por su lado, en dirección a Sesshomaru - Ayame, ¿te hizo algo?

- No seas insolente lobo mal agradecido - se interpuso - Si no fuera por el amo bonito tu linda novia estaría muerta

- ¿Y quién es esta lagartija? - lo miró confundido

- ¡¿A quién llamas lagartija?! - se molestó

- Tiene razón - se acercó la joven - Sesshomaru fue quién me rescato al caer al rio, sin su ayuda... probablemente hubiera sido arrastrada

- Entiendo - miró al frente - En ese caso, te daré las gracias - miró al demonio, quien lo estaba mirando seriamente - Vámonos Ayame, aún tenemos que encontrar a esa bruja

- Si

- ¡KOGAAAAA!

- ¿He? - volteó

- ¡No pelees Koga! - gritó Ginta

- ¡Va a matarte! ¡Sesshomaru no es como Inuyasha! - acotó Hakkaku

Ambos venían corriendo lo más rápido que podían

- Señora Ayame - se sorprendió Hakkaku, frenando su andar

- Esta con vida - acotó Ginta

- ¿Y a ustedes que les pasa?

- Pensábamos que ibas a retar a Sesshomaru - dijo, intentando respirar

- Pues se equivocan - se cruzó de brazos - Él salvo a Ayame

- ¿Qué? - se sorprendieron - Pero, la señorita Kagome nos había dicho que es un demonio despiadado...

- ¡Y lo es! - dijo Jaken - El amo bonito es el demonio más poderoso y malvado que van a conocer en sus vidas

- Pues... no parece - dijo Ginta, mirando al demonio, quién frunció el ceño, observándolo - ¡Ay! Koga... - se escondió detrás de su líder - Me está mirando feo

- ¡Ya cállense! - gritó - Dejen de perder en tiempo, tenemos que buscar a Yorunokagi antes de que algo malo le ocurra a Kagome, ¡En marcha!

Comenzó a correr, seguido de su esposa

- ¡Espérennos! - grito Hakkaku - Son demasiado rápidos

Ambos lobos comenzaron a correr detrás de sus líderes

- Shippo, ¿aún estás despierto? - dijo la anciana, levantando su cabeza

- No puedo dormir - pronunció triste - ¿Usted cree que estarán bien?

- Eso es seguro - se sentó - Recuerda que todos son muy fuertes

En ese momento, un ruido se escucho fuera de la casa

- ¿Qué es eso? - se mostró preocupado

- No lo sé - se levantó, tomando su arco y flechas - Iré a investigar, tú cuida de los niños por favor

- ¿Esta segura? - la anciana asintió

Salió del lugar, sin embargo, debido a la oscuridad nocturna, no podía ver mucho

No hay ninguna presencia maligna

Con dificultad, pudo reconocer dos figuras acercándose

- ¿Quiénes son? - tomo posición de ataque - ¡¿Qué es lo que quieren?!

- Señora Kaede - dijo el joven - Lamento si la asustamos

- Kohaku - bajó su arco - ¿Qué están haciendo aquí?

- Tardamos un poco más de lo esperado - miró a Musuko - Fui a la casa de mi hermana, pero no había nadie y me preocupé, por eso vine

- Vengan - dijo, dándose vuelta para ingresar a la casa

- Kohaku - se sorprendió el zorrito al ver ingresar a los chicos

- Kin, Gyn, Hisui - dijo al ver a sus sobrinos durmiendo juntos - ¿Qué hacen aquí?

- Sus padres tuvieron que salir de emergencia - se sentó

- ¿Qué ocurrió? - se mostro notablemente preocupado mientras se sentaban frente a la anciana - ¿Y el señor Inuyasha y la señorita Kagome?

- Supongo que ya deben estar con ellos - suspiró - Anoche, la casa de Inuyasha y Kagome fue atacada por una bruja...

- ¿Bruja? - abrió sus ojos Musuko

- Si, Yorunokagi...

Hermana... ¿Qué demonios hiciste?

- Ella es la hija de Soroshima, la bruja que Kagome e Inuyasha exterminaron hace unos meses

- ¿Ellos fueron quienes la mataron? - se sorprendió aún más el joven

- En realidad, Kagome sólo selló el libro que ella se había robado, entonces...

- Entiendo - miro el suelo, mientras su compañero lo miraba con compasión

- Yorunokagi le lanzó un hechizo a Kagome, para que matará a Inuyasha y aprovecho el momento, para robarse el libro de las almas, además, se llevo a Rin

- ¡¿Se llevo a Rin?! - se preocupó

- Si, no se con que finalidad, pero, Sango, Miroku, Inuyasha y Kagome fueron a buscarla, sólo espero que Kagome este bien, ella estaba resistiendo con todas sus energías para no ser poseída, sin embargo, el veneno de ese hechizo puede ser demasiado para ella

- Pero, la señorita Kagome esta embarazada - dijo Kohaku

- ¿Qué? - murmuró Musuko

Yorunokagi, tu... tu atacaste a una mujer embarazada... ¿Qué... que te paso hermana?

Se levantó de repente

- ¿Qué sucede Musuko? - lo miró su compañero

- Vamos - dijo más molesto que serio - Tenemos que ayudarlos y derrotar a esa bruja

- Musuko...

- ¡Vamos! No tenemos tiempo que perder - salió rápidamente del lugar

- ¿Qué le sucedió? - pregunto Shippo

- Es una larga historia - suspiró Kohaku - Anciana Kaede, Shippo, muchas gracias por cuidar a mis sobrinos - se puso de pie - Trataremos de alcanzar a mi hermana y los demás - se acercó a la puerta, volteando - Rescataremos a Rin y a la señorita Kagome

- Tengan cuidado jóvenes - él asintió, saliendo del lugar

Ese joven Musuko... por momentos me pareció que tenía algún tipo de conexión con Yorunokagi, de lo contrario, su expresión no se hubiese vuelto tan sombría al enterarse de lo que ella hizo

El silencio sólo era interrumpido por el sonido de los animales nocturnos. La pequeña fogata aún seguía emanando calor y brindando la suficiente luz como para que se distinguieran sus figuras. El híbrido estaba sentado delante de ella, observando a través de las ondas de calor, a su esposa, quien dormía plácidamente sobre el lomo de Kirara

- ¿Qué ocurre Inuyasha? - dijo el monje, quién estaba sentado a su lado

- Nada - suspiró - Sólo que...

- Estas preocupado por la señorita Kagome, ¿no es así?

- Yorunokagi dijo que el hechizo tenia veneno, el cuál iba a recorrer lentamente su cuerpo, sin embargo, es como si no sintiera ningún tipo de dolor

- Tienes razón - miró a la joven - Pero no debemos confiarnos, las brujas suelen ser bastante tramposas, ¿recuerdas cuando bebí el veneno del maestro de las pociones? No sentía ningún tipo de dolor o molestia, sin embargo, el veneno seguía recorriendo mi cuerpo

- Tengo miedo de que no podamos ayudarla a tiempo - dijo casi en un susurro

- Inuyasha - sonrió - Tranquilo, mañana iremos con Youmajo, ella nos dará el antídoto

- Eso espero - murmuró, contemplando las estrellas

- Hay algo que no comprendo

- ¿Qué cosa? - miró a su amigo

- La señorita Kagome se olvido de ti y los momentos compartidos contigo, sin embargo, no se olvidó de nosotros, ni siquiera de ella misma, tampoco se pregunta que hace en esta época y estoy seguro que recuerda su época y a quienes vivían con ella

- ¿Qué quieres decir Miroku?

- La razón por la que la señorita Kagome esta aquí, es por ti ¿verdad? - él joven asintió - Entonces, ¿Por qué no se siente extraña con respecto a todo lo demás?

- No lo sé - suspiró - Tal vez Yorunokagi no quería destruir su mente, sólo quería que ella acabara conmigo y luego muriera

- O tal vez, sus poderes no son lo suficientemente fuertes como para borrar toda la memoria de Kagome y sólo se concentró en ti

- De cualquier forma, es lo que menos importa - miró a su esposa - Tenemos que llegar a la guarida de Youmajo lo más rápido posible

- Esteemmm, ¿amo bonito? - se paró al lado del demonio. Él lo miro - ¿No vamos a seguir?

- Primero, hay que exterminar a ese monstruo - giró, mirando el cielo

- ¿Qué monstruo? - volteó y pudo divisar una enorme figura que caía del cielo

Tiene el mismo olor que esa bruja llamada Yorunokagi

La enorme serpiente cayo y se lanzo sobre el demonio, quien rápidamente esquivo el ataque

- Jaken - miró al demonio, quién se mantenía sostenido en su estola - Apártate

- S... si amo - salió corriendo sin rumbo - Pero... ¿Dónde me escondo? - dijo al darse cuenta de que el valle estaba vacío, sin árboles o rocas alrededor

- Esta bruja me subestima - rio - Cree que puede vencer al gran Sesshomaru sólo con una insignificante serpiente nocturna

- Yo no estaría tan segura primor - sonrió, observando la batalla a través de la bola de cristal

El demonio se lanzó sobre el monstruo, con sus garras venenosas dispuestas a cortarlo, sin embargo, este desapareció repentinamente

- ¿Hm? - abrió sus ojos

En ese momento, sintió un gran golpe, que lo derribó

- ¡Amo bonito! - gritó el demonio - ¡Esa serpiente se volvió invisible!

- ¿Ves? Nunca subestimes al rival, Sesshomaru

El demonio se puso de pie, intentando calmar la ira de su mente para no transformarse en vano, sin embargo, parecía ser una ardua tarea. Miró hacia ambos lados, buscando la manera de detectar el más mínimo movimiento o señal del monstruo

Su olor... proviene de aquella dirección

Desenvaino a colmillo sagrado y, con un firme movimiento, logro rozar la cola del monstruo, haciéndolo visible por unos segundos

- Te tengo - saltó, pero, antes de acercarse, el demonio se protegió con un campo de fuerza, el cuál rechazo a Sesshomaru

Este cayo en cuclillas y, antes de volver a ser atacado, voló en dirección a su acompañante

- Jaken - pronunció cuando estuvo al frente de él - Necesito que utilices el báculo de dos cabezas para debilitar el campo de fuerza de esa serpiente

- ¿Usted... usted me esta pidiendo que lo ayude? - sus ojos se llenaron de lágrimas - ¡Ay mi amo Sesshomaru! Con gusto lo ayudare, prometo no decepcionarlo pase lo que pase yo...

Al abrir los ojos notó que el demonio se encontraba al frente del monstruo. De un salto, golpeó la zona del campo de energía con la intención de mostrarle al pequeño demonio el lugar que quería que este atacará

- ¡Jaken! - gritó

- ¡Si señor! - corrió hacia allí y activo el fuego del arma - ¡Báculo de dos cabezas!

El campo no desapareció, pero la zona se vio afectada

- Es tu fin - desenvaino a colmillo explosivo y lo incrusto en aquel lugar - ¡Muere!

Una gran explosión ilumino la noche y, al disiparse la luz y el polvo emanado del suelo, ya no se percibían rastros de aquella criatura. El demonio guardó su espada y caminó en dirección a su compañero, quien había sido arrojado por la onda explosiva y se encontraba tendido boca arriba, con ambas manos y pies estirados, mientras sostenía su báculo

- Buen trabajo Jaken - dijo pasando a su lado

Amo Sesshomaru... usted... usted me acaba de felicitar, es la noche más feliz de mi vida

Se reincorporó y salió corriendo detrás del demonio, no sin antes gritar su nombre, pidiendo que lo esperara

- Vaya, eres más fuerte de lo que pensaba - murmuro - Ya veo que no tiene caso atacarte Sesshomaru, asique te dejaré descansar hasta que llegues aquí, ya que la única capaz de dañarte, es esta jovencita - sonrió

Salió de su habitación, en dirección a la salida del templo, pero, al pasar por el frente de la puerta en dónde tenía prisionera a la chica, puso su mano en la madera, para ver a través de ella, el interior de la habitación

- Está durmiendo - murmuró

Decidió ingresar y acercarse a ella. Una vez a su lado, notó que estaba temblando

- Acaso ¿tiene frio?

- ¿Musuko?

Abrió poco a poco sus ojos y notó que su pequeño hermano, de cuatro años de edad, dormía al lado de su padre, temblando

- ¿Qué ocurre? - murmuró, acercándose a él, sin embargo, este no respondió - ¿Tienes frio? - nuevamente no obtuvo respuesta

La pequeña de nueve años, se levantó y dirigió al lugar en donde su padre guardaba las frazadas, tomó una y regresó a la par de su hermano, cubriéndolo con ella

Automáticamente el joven dejo de moverse y emitió una leve sonrisa, acurrucándose con todas sus fuerzas sobre aquella manta. La pequeña sonrió

- Descansa, hermanito - susurró, mientras acariciaba su pelo

- ¡Demonios! - gritó, sin levantar la voz - ¿Por qué estos recuerdos tienen que volver a mi mente?

Caminó hacía el mueble de madera y tomó la misma frazada con la que había envuelto a su hermano en aquella lejana época. Se acercó a Rin y la cubrió

- No sé porque tengo estos impulsos - dijo confundida

Giró su cabeza y, a través de la diminuta ventana, pudo ver que estaba amaneciendo

- Bien - suspiró - Es hora de seguir con ese libro... necesito terminar lo más rápido posible

- ¡Yorunokagi! - gritaba mientras se adentraba en la cueva

- Tranquilo Musuko - murmuró Kohaku - No sabemos de lo que es capaz

- No me interesa - dijo molesto - Creí que era diferente, pero es igual que Soroshima

Desenfundó su espada sin detenerse

- ¿Qué piensas hacer? - se sorprendió

- ¿Qué crees que haré? Lo que no pude hacer con mi madre - comenzó a correr

- ¡Musuko, espera! - gritó, sin éxito

Si mata a su hermana, será peor que su madre... no puedo permitirlo

- ¡YORUNOKAGI! - sus ojos estaban llenos de lágrimas

¿Qué te pasó hermanita? ¿Por qué?

Llego al final, en donde se encontraban todas las pertenencias de la joven

- ¡No te escondas! - gritó - ¡Sal y pelea! - se enfurecía cada vez más - ¡YORUNOKAGI!

Comenzó a destrozar el lugar con su espada, al mismo tiempo en que gritaba

- ¡Musuko! - gritó Kohaku al llegar - ¡Detente!

- ¡Maldita bruja!

Destrozó un pequeño espejo de mano, el cuál, al caer al suelo, comenzó a emitir un leve brillo

- ¿Qué es eso? - se acercó su compañero

Musuko se paro a su lado y abrió enormemente los ojos al ver las imágenes que aparecían en aquellos pedazos de vidrio

- Somos... somos nosotros - murmuro al verlos cuando eran niños, riendo y jugando - Son... los recuerdos de Yorunokagi

- Al parecer ella guardo gran parte de los momentos que vivió contigo, en este pequeño espejo - se arrodilló delante de los pedazos - A pesar de todo, no quería olvidarte

Unas lágrimas comenzaron a caer de los ojos del joven exterminador

Yorunokagi