Abrió los ojos ante el cálido sol de la mañana. Se sentó y noto que aún seguía sobre el suave lomo de Kirara, sin embargo, Sango no estaba a su lado
- Ya despertaste - la joven volteó - ¿Cómo te sientes?
- Estoy bien - respondió seriamente - Gracias por preguntar
- Sango improviso un desayuno - señaló su espalda - Necesitas comer, tienes que estar fuerte, por nuestra hija
Nuestra hija
Tragó saliva ante esas palabras y sonrió tiernamente
- Esta bien - se levantó y pasó por su lado, deteniéndose unos pasos más adelante - Gracias por preocuparte, Inuyasha
Kagome
El híbrido sonrió, sintiéndose aliviado de que, al menos, su esposa no se había levantado con ganas de asesinarlo
- Buenos días señorita Kagome - sonrió el monje, quien estaba degustando la comida
- Kagome, ¿Cómo estas?
- Buenos días chicos - se sentó - Me siento un poco mejor, aunque todavía no recuerdo nada sobre Inuyasha - lo miró por sobre sus hombros
- Déjeme preguntarle, ¿usted recuerda cómo llegó hasta aquí?
- Si, por el pozo devorador de cadáveres - tomó una de las frutas que la exterminadora había recolectado - Allí conocí a la anciana Kaede y todo lo relacionado con la perla de Shikon - hizo una pausa - Luego los conocí a ustedes
Comprendo, posee los mismos recuerdos, sólo que sin la presencia de Inuyasha, sin embargo, ¿De que forma recordará aquellos sucesos?
Pensó el joven
- No estamos lejos del árbol en donde vive Youmajo asique, luego de desayunar, podemos partir - sugirió Sango
- Me parece bien - sonrió la sacerdotisa
...
- Por favor Koga - suplicaba Hakkaku, utilizando todas sus energías
- ¡¿Qué quieren?! - se frenó, al pie de la montaña
- Estuvimos corriendo toda la noche - dijo Ginta, intentando respirar - Estamos cansados y tenemos hambre
- Ja, ustedes son uno débiles - se cruzó de brazos
- Tienen razón - intervino Ayame - Debemos descansar
- ¿Tú también? - estaba molesto
- Sé que Kagome es importante para ti Koga, yo también estoy preocupada, pero... - hizo una pausa - Pero un buen líder debe ver por la seguridad de sus amigos
- Señora Ayame...
- ¡¿Insinúas que soy un mal líder?!
- ¡No! Sólo digo que tienes que escucharlos más, además, yo también necesito descansar
- Bien - miró hacia otro lado - Ustedes descansen
- ¿Qué vas a hacer? - preguntó Ginta
- Sólo iré a ver que hay más allá, luego regreso - comenzó a correr
- Koga - murmuro la joven
- Descuide señora Ayame - se acercó Hakkaku
- Koga tiene mal carácter, pero la quiere mucho - acotó Ginta
- Gracias chicos - sonrió tenuemente - Vamos a buscar algo de comer
Comenzaron a caminar en dirección al río que costeaba el borde de la montaña
Es el olor de Kagome, no puedo equivocarme, están cerca de dónde solía estar el monte de las ánimas
Pensaba mientras corría
Al menos esa bestia está con ella... Discúlpame Ayame, pero necesito asegurarme de que este bien, de lo contrario, no podré estar tranquilo
...
Reía mientras intentaba ponerse de pie
- ¿Qué es lo que te causa tanta gracia? - dijo la voz que salía del libro, el cual se encontraba suspendido en el aire - Si apenas aguantas nuestro conocimiento
- Cierra la boca - las marcas de su mano se elevaron por su brazo derecho - Aquí hay cosas que jamás hubiera imaginado
- Si no utilizas la magia, ésta acabará contigo
- Te dije... ¡Qué te callarás! - de un movimiento logró cerrarlo, provocando que cayera al suelo - Vaya... - se sorprendió - Ayer ni siquiera podía acercarme - sonrió, poniéndose de pie
Tomó el libro y volvió a colocarlo en el pedestal
Se sentía diferente al día anterior, como si algo hubiese cambiado más allá del conocimiento. Salió de la habitación en dirección a la sala en dónde solían comer cuando todavía eran una familia. Pasó frente al cuarto de Rin y, como ya se había hecho costumbre, dio un vistazo
Todavía está dormida y... está aferrada a esa manta
Inevitablemente, la imagen de Musuko apareció en su mente, sin embargo, logró apartarlo rápidamente para seguir su camino
Se paró delante del espejo de cuerpo completo, en el que su madre solía arreglarse en aquellos días y notó, inmediatamente, el motivo de su nueva sensación
- Éstas marcas... - pasó la yema de sus dedos sobre aquellas estrellas de color rojo brillante, las cuáles estaban sobre su mejilla derecha, el mismo lado en el que se expandían las marcas de su brazo - ¿Qué significan?
En ese momento, sintió un cálido roce en su pierna, el cuál la hizo bajar la mirada
- Higi - sonrió, tomándolo en sus brazos - Discúlpame por no prestarte mucha atención, estoy tratando de volverme más fuerte
El pequeño animal puso una de sus patas sobre las marcas de su cara
- ¿Esto? Aún no lo sé - hizo una pausa, acariciando la suave patita de su mascota - Supongo que cuando llegue el momento, lo sabremos - sonrió - Ven... tomemos un poco de aire
...
El sol del mediodía se estaba poniendo en su punto más alto, mientras que, en el bosque, Sango y Kagome iban sobre Kirara, Inuyasha corría al lado de Miroku
- Inuyasha, si sigues mirando a la señorita Kagome, te chocarás un árbol
- ¿Hmn? ¿Quién crees que soy? - respondió fastidioso
- ¿Extrañas llevarla sobre tu espalda? - sonrió
- Bueno... - volvió a mirarla
La joven se percató de su mirar y giró su cabeza
- ¿Ocurre algo? - preguntó
- ¿He? No... no, nada - miro hacia el frente, sonrojado
- Tú siempre viajas en su espalda - le dijo Sango - Estoy segura que extraña tu presencia
- ¿Qué? ¿Sobre su espalda? - volvió a mirarlo - Pero... ¿No es incomodo?
- Bueno, no lo sé, pero, ustedes se veían muy cómodos
Trató de no voltear, sin embargo, el deseo era mayor, por lo que decidió sucumbir a el sólo para encontrarse con la nostálgica mirada de su esposo, quién tampoco podía alejar sus ojos de ella
Inuyasha
El híbrido comenzó a oler el aire y abrió grande sus ojos, frenándose
No puede ser, no de nuevo
- ¿Qué sucede Inuyasha? - preguntó el monje, volviéndose a su amigo
- Se está acercando - murmuró
- ¿Sucede algo? - gritó Sango
Las mujeres habían quedado unos metros más adelante. Inuyasha comenzó a correr en sentido contrario, con sus garras elevadas
- ¡No te necesitamos aquí, lobo sarnoso! - gritó, sin embargo, su cabeza fue aplastada por el pie del demonio, quién lo utilizó de apoyo para saltar y quedar al frente de Kirara
- Kagome - dijo el moreno - Qué alivio, estas bien
- ¿Koga? - se sorprendió - ¿Qué haces aquí?
- Como detesto que se acuerde de él - murmuró, mientras se ponía de pie
- Estamos buscando a Yorunokagi... Ayame y los demás están tomando un descanso
- ¡Nadie te pidió ayuda pulgoso! - se acercó el peliplata
- No lo hago por ti inútil, lo estoy haciendo por Kagome
- Escúchame bien cachorro, Kagome es mi esposa y yo soy el que tiene que protegerla
- ¡Entonces haz un buen trabajo mugroso!
-¡¿A quién le llamas mugroso?! - quedaron frente a frente, gruñéndose
- ¿Siempre se comportan así? - le susurró Kagome, quién estaba sonrojada. Sango asintió
- Tranquilos, tranquilos - se interpuso el monje - Koga, ¿Tienes idea de dónde esta Yorunokagi?
- No aún, pero su rastro nos indica que esta detrás de las montañas del norte
- ¡Ja! Eso ya lo sabía - se cruzó de brazos - Recuerda que yo también puedo oler su rastro
- Nadie te pregunto bestia
- ¡Regresa con tu esposa desvergonzado! - volvieron a gruñirse
- Señorita Kagome, sólo usted puede terminar con esto - se acercó Miroku
- ¿He? ¿Y cómo?
- Solo dile "abajo" - dijo Sango
- ¿Están seguros? - los jóvenes asintieron - Inuyasha - ambos voltearon a verla - Abajo
- ¡Ja! Eso te ganas por andar siempre de mal humor - volteó, mirando a la joven - Tranquila querida Kagome, te prometo que encontraremos a esa bruja pronto
- E... esta bien - dijo amablemente
El lobo comenzó a correr en la misma dirección por la cuál había llegado, mientras el híbrido intentaba levantarse del suelo
- Kagome - gruño - ¡¿Por qué hiciste eso?!
- Perdón - rio, con sus ojos cerrados y sus manos levantadas - Ellos me dijeron...
- En marcha coqueto - intervino Miroku, empujándolo para que comenzará a caminar - Recuerda que el veneno de ese hechizo aún sigue recorriendo el cuerpo de la señorita Kagome - comenzó a correr
- ARRRRRGGG Miroku... - se frenó, al mismo tiempo en que Kirara pasaba a su lado, volando
- ¡No hay tiempo que perder! - gritó a lo lejos
- ¡Desgraciado! ¡Me vengaré! - alzo su puño
...
- No comprendo - dijo mientras observaba a la joven a través de la bola de cristal - ¿Cómo es posible que su corazón siga siendo puro?
Una parte de su mente fue encerrada por el conjuro, el veneno sigue recorriendo su cuerpo, sin embargo... su alma y su corazón se mantienen puros, como si nada les hubiera afectado, por eso no puede odiar a Inuyasha... Kagome ¿Tan grandes son tus poderes espirituales y tu amor por ese híbrido?
- No me va a quedar más remedio - se quejó - Voy a tener que intervenir antes de que logren conseguir el antídoto para el hechizo
Levantó la manga de su largo vestido, observando su brazo derecho, acto seguido, volvió a pasar la yema de sus dedos sobre las estrellas de su rostro
- Es hora de probar estos nuevos poderes - sonrió
En ese momento, una fuerte corriente eléctrica pasó por su espalda
- Vaya - se sorprendió - Ya se despertó - giro, mirando la puerta - Antes no podía percibir la presencia de las personas que estaban cerca de mi, lo cuál es muy extraño, pero ahora, con estas nuevas habilidades, puedo percatarme de ello - rio - Me serán de mucha ayuda
Salió en dirección a la habitación de la joven
- ¿Ella fue quien me cubrió con esta manta? - murmuró, mientras tocaba la suave textura de la tela - Sus actitudes... es cómo si no quisiera hacerme daño, sin embargo, sus palabras dicen lo contrario
La energía de la puerta se disipo, dándole paso a la bruja
- Y no me equivocaba, de verdad despertaste
- Disculpa... ¿Tú fuiste? - señaló la manta
- ¿Y que si fui yo?
- ¿Por qué lo hiciste?
Porque me recordaste a mi hermano, cuando aún se veía como un ser indefenso
- Eso no es de tu incumbencia niña - se cruzó de brazos - Y más vale que no te confíes... estás muy equivocada si piensas que no soy capaz de hacerte daño
- Bueno... - apoyó sus manos sobre sus rodillas - Espero que no lo hagas
La pureza que emanaba esta jovencita, es muy similar a la de Musuko cuando era niño ¿Será eso lo que me hace tenerle compasión?
Sacó su látigo y, de un golpe, rompió y esparció la pequeña mesa, con comida, que le había preparado la noche anterior, provocando el grito de la joven mientras se tapaba la cara
- Espero que te haya quedado claro - dijo seriamente - No te confíes o desistiré de mis planes y te mataré primero
- No por favor - suplicó, sin sacar las manos de su rostro
- Así me gusta - volteó y salió de la habitación, rumbo a la salida del templo
Rin suspiró, aliviada, ya que, por un instante, creyó que de verdad podía hacerle daño
Amo Sesshomaru, por favor, dese prisa
...
- ¡Llegamos! - dijo la exterminadora - Es en ese árbol
- Un Jomon Sugi - se sorprendió la sacerdotisa
- Vaya - murmuró el híbrido - Es enorme
Se pararon delante de él, dando la impresión de que fueran hormigas delante de un gran objeto
- Señora Youmajo - gritó el monje - Hemos regresado
En ese momento, aquella energía dorada apareció, dejando ver a la anciana
- Monje, exterminadora - pronunció, mirando a sus amigos - Asumo que tú eres Inuyasha y tú la sacerdotisa que fue hechizada
- Bueno, eso me dijeron - sonrió la joven
La anciana se acercó y tomo la palma de su mano
- Puedo ver... que posees enormes poderes espirituales jovencita - hizo una pausa, mirando sus ojos - Ahora entiendo porque ese hechizo no hizo efecto en su totalidad
- ¿Qué quiere decir? - pronunció su esposo
- Cualquier otra sacerdotisa estaría muerta en tu lugar
- ¿Mu... muerta? - dijo, asustada
- El veneno sigue recorriendo tu cuerpo, sin embargo, debido a la fuerza de tu alma, lo hace mucho más lento de lo que debería - puso su mano en la mejilla de la joven - Has sido poseída, pero tu corazón no fue afectado por la maldad
- Es por eso que desistió rápido de matar a Inuyasha - le susurró a su esposo
- Así es - murmuró en el mismo tono - El corazón de la señorita Kagome jamás podría odiar a Inuyasha
- En realidad, dudo que pueda odiar a alguien
- Voy a necesitar uno de tus cabellos - se acercó al peliplata
- Esta bien - dijo este, mientras cerraba los ojos, esperando el tirón - ¡AAAAAAA! - gritó. Al abrir los ojos, noto que le había arrancado un mechón completo - ¡Dijiste que sólo sería uno! - gruñó
- Sólo por precaución - dijo la bruja, girando sobre sus talones, en dirección al árbol
- Me parece una excelente idea
- ¡Esa voz! - volteó el híbrido - Es Yorunokagi
Todos miraron al cielo y vieron como la bruja aparecía lentamente
- Youmajo - sonrió - ¿Por qué no me sorprende que seas tú quién los este ayudando?
- Mira en lo que te convertiste niña - volteó - Veo que ya estas usando el libro
- Eso no debería de ser de tu incumbencia, sin embargo, tú sola decidiste meterte en esto
Lanzó uno de sus rayos de energía, el cuál fue desviado por colmillo de acero, quién se interpuso en el medio de las dos
- ¡Es conmigo con quién debes pelear! - gritó
- Contigo acabaré luego... primero eliminaré el hogar de esta bruja blanca
- Se nota que aún no entiendes como funcionan las cosas querida - sonrió, cerrando sus ojos - Pero, ten por seguro una cosa - los abrió, mostrando que se habían tornado totalmente dorados - Terminarás dentro de ese libro, ¡Al igual que tu madre! - gritó
- ¡¿Qué?!
En ese momento, una energía blanca invadió a Youmajo y al árbol, provocando que desaparecieran, sin dejar rastro
- ¡¿Qué ocurrió?! - gritó el monje, al mismo tiempo en que sacaba su brazo de sus ojos
- Desapareció... - respondió Sango
- No... ¡Maldita! - lanzó otro potente golpe, a la zona en la que se encontraba el árbol
- ¡Kagome! - corrió el joven, tomando en brazos a su esposa, quién estaba en el camino de aquella energía
- Me salvaste - dijo, mirándolo - ¿Por qué lo hiciste?
- Pues ¿Por qué más? - la bajo - Aléjate lo más que puedas y por favor, no te acerques
- Inuyasha
El joven volvió a correr en dirección dónde se encontraba la bruja
- Que tierno eres Inuyasha, protegiendo a la mujer que amas
- Cierra la boca maldita y ¡pelea! - levantó su espada - ¡Luna infernal!
Las estrellas en su cara comenzaron a brillar, mientras ella sonreía
- ¡Remolino infernal! - agitó su mano derecha, provocando un remolino con la misma consistencia que el ataque del híbrido, el cuál, fue absorbido
- No puede ser - murmuro Inuyasha
- ¡Absorbió la luna infernal! - gritó Sango
¿Qué clase de poderes tiene esta bruja?
Pensó el peliplata
- ¿Ahora comprendes Inuyasha? Ni siquiera tu ataque más fuerte podrá derrotarme
En ese momento, una flecha sagrada se clavo en su brazo derecho
- Kagome - giro, para verla con su arco aún en posición
El brazo de la bruja se puso rojo, mientras ella hacía unas muecas de dolor
- Maldita - susurró - ¡Eres una molestia!
Volvió a lanzar un golpe de energía, esta vez de tamaño colosal, el cuál obligo a Kirara a tomar a Sango y Miroku para salir volando
- ¡Deprisa Kirara! - gritó el monje - O la onda expansiva nos alcanzará
Inuyasha, quién ya se había adelantado, tomó en sus brazos a la sacerdotisa y comenzó a correr en dirección a las montañas
- Maldición - murmuró al ver sobre sus hombros como la distancia con aquel ataque se hacía cada vez más corta
- ¡No escaparan! - grito la bruja, siguiéndolos
