Fueron alcanzados por el último rayo de mi onda expansiva... dudo mucho que haya podido matarlos, pero... quizás derrumbo el interior de la cueva en la que se escondieron

Se acercó al lugar en dónde los vio ingresar, huyendo del inminente desastre que dejó su ataque

- Qué pena - dijo al ver la cueva intacta - Por un segundo, tuve una mínima esperanza

La oscuridad del lugar fue iluminada por una flecha sagrada, la cuál Yorunokagi esquivo casi por un acto reflejo

- ¡Nunca te confíes! - dijo el hibrido, saltando con su espada empuñada - ¡Lanzas de diamantes! - agitó

La bruja se protegió con un campo de fuerza, el cuál comenzó a disparar los diamantes por toda la cueva, haciendo que esta comenzará a temblar

- ¡Demonios! - gritó

- ¡Inuyasha! - dijo el monje - Si vuelves a realizar un ataque, todo el lugar se derrumbará

Maldición, cualquiera de mis ataques puede hacer que esta vieja cueva se venga abajo, sin embargo, no puedo permitir que esta bruja lastime a Kagome y mis amigos

- ¿Qué pasa Inuyasha? Parece que se te acabaron las ideas - rio

- ¡HiraiKotzu! - atacó Sango, haciendo retroceder a la villana

- Debo admitir, que tu arma expulsa un poder maligno bastante bueno, exterminadora... sin embargo, aún le falta mucho para poder hacerme daño

- En este momento, el agujero negro de mi mano, me seria muy útil - susurró, mirando la palma de su mano derecha

- ¿Y que dices de mis flechas? - lanzó Kagome, destruyendo su campo de energía

¡Maldición! Todavía puede herirme

- Ya me estas cansando mujer - cerró sus ojos

- Yorunokagi

Una voz comenzó a sonar en su cabeza

- Esa voz... ¿Es... del libro?

- El espejo... el espejo Yorunokagi

- ¿Qué espejo?

- Tu espejo

- ¿Mi espejo? Está en el templo - recordó el gran espejo de su madre

- Trae el espejo, yo te ayudaré

- ¿Y que haré con el?

- Trae el espejo

Cerró sus ojos, juntando la palma de sus manos, concentrando toda su energía en ellas

- ¿Qué esta haciendo? - murmuró el híbrido

- Parece como si estuviera invocando algo - dijo el monje

- ¡No lo hará! - Sango se puso en posición de ataque

- ¡Espera Sango! - la frenó Kagome - No sabemos que esta tramando, puede ser peligroso

Su largo pelo ondeaba en diferentes direcciones, mientras que, las marcas en su cara y brazos, comenzaron a brillar, hasta que, el espejo apareció en sus manos

- Funcionó - murmuró, sorprendida - Aunque, redujo su tamaño

- Es un espejo - dijo Miroku

- Apuntale... apuntale a Inuyasha

- ¿Para que?

- ¡Hazlo!

La bruja posicionó el espejo, de manera que el reflejo del híbrido se viera en él

- ¿Qué planea hacer con ese espejo? - murmuró el monje, hasta que se percató de lo que iba a ocurrir - ¡INUYASHA, ALEJATE DE AHI!

- ¡Encierra el corazón humano de ese híbrido!

Un rayo salió del espejo al mismo tiempo en que este se cubría con su espada

- ¡EL RAYO ATRAVEZO A COLMILLO DE ACERO! - gritó Sango

- No... no es posible

Dijo el monje mientras observaba como el rayo se incrustaba en el pecho del híbrido y este era despedido

- ¡INUYASHAAAAAAA! - gritó Kagome


- ¿Hm? - miró al cielo

- ¿Qué ocurre amo bonito?

- Esa bruja... está cerca y está con Inuyasha

- Deben estar teniendo un combate en este momento

El demonio comenzó a caminar en dirección a la montaña de la cuál provenía el olor de ambos seres

Mientras tanto, los lobos se estaban preparando para reanudar su viaje

- ¿Qué ocurre Koga? - preguntó Ayame al ver que éste se levantaba rápidamente

- El olor de esa bruja... se ha incrementado, está cerca

- Tenemos que ir - dijo su esposa

- Inuyasha - pronunció, haciendo caso omiso de las palabras de la joven

- ¿Qué pasa con él, Koga? - preguntó Ginta

Su olor esta mezclado con el de Yorunokagi, sin embargo, tengo un muy mal presentimiento... algo no esta bien con esa bestia... es... ¿su sangre?

Comenzó a correr lo más rápido que podía

- ¡Resiste Kagome! - gritó

Sesshomaru frenó su andar de repente, al mismo tiempo en que abría sus ojos, en señal de sorpresa

- Como que el ambiente se siente pesado ¿No? amo bonito - no obtuvo respuesta

La sangre de Inuyasha se está transformando... Su lado demoníaco se acaba de apoderar de él

Siguió caminando con la intención de averiguar lo que estaba ocurriendo


- ¡Inuyasha! - corrió al lado de su esposo, el cual había quedado inconsciente - Inuyasha, por favor... responde - tomó su rostro

- Inuyasha - Sango y Miroku trataron de acercarse, sin embargo, Kirara se interpuso

- ¿Qué ocurre Kirara? - preguntó la joven

- Acaso... ¡Señorita Kagome, aléjese de él!

- ¿Qué? ¿Por qué? - dijo la joven, soltando al híbrido y poniéndose de pie

En ese momento, el híbrido abrió sus ojos, los cuales habían perdido aquel color dorado que lo caracterizaba y se habían vuelto totalmente rojos. Casi al mismo tiempo, las marcas en su cara comenzaron a aparecer

- ¿Qué... que te ocurre, Inuyasha? - se alejó, temerosa

El joven emitió un gruñido, al mismo tiempo en que agitaba su espada, la cuál se transformó

- ¡No es posible! - dijo el monje - ¡Aún esta sujetando a colmillo de acero!

- Sin embargo, este no impidió que se transformara - terminó la exterminadora

Comprendo, al atravesar su espada, el rayo bloqueo la relación entre la mente y la espada de Inuyasha, encerrando su forma humana en su interior y dejando salir a su parte demoniaca

Pensó Yorunokagi

- Esperaba ser yo la que acabará con ustedes, pero dejaré que él lo haga - sonrió - Hasta nunca

- Se desvaneció - pronunció Sango

Miroku corrió en dirección de la sacerdotisa, sin embargo, Inuyasha ejecutó el viento cortante en dirección al techo, provocando que, una parte de él, se derrumbara

- ¡Su excelencia! - gritó la mujer, al mismo tiempo en que se montaba al lomo de Kirara para tomar al joven, antes de quedará sepultado

- ¡No se acerquen! - gritó Kagome

- ¡Pero, señorita Kagome!

- Inuyasha - intentaba hablarle, mientras el demonio emitía sonidos inteligible - ¿Acaso no nos reconoces?

El joven puso en posición sus garras, dispuesto a atacarla


- ¿Dónde... dónde estoy? - dijo abriendo sus ojos

No había nada alrededor, ni siquiera un haz de luz que le indicará en donde se encontraba

- ¿Qué ocurrió? - murmuró - Recuerdo que esa bruja me lanzo un rayo con su espejo

Se sentó y pudo notar su largo cabello negro cayendo a los costados de sus hombros

- ¡¿Qué?! - miró sus manos, las cuales habían perdido sus garras - No... no puede ser

En ese momento, una imagen apareció

- ¡Kagome! - gritó al ver la expresión de terror de su esposa

Ella tenía sus manos levantadas y algo decía, sin embargo, él no podía oírla

- ¡KAGOME! - volvió a gritar, al mismo tiempo en que la imagen se perdía lentamente

- No lo hagas Inuyasha, por favor - murmuró. Sin embargo, el joven lanzó un zarpazo, el cual ella esquivo, al mismo tiempo en que empezó a correr

- Colmillo de acero no pudo mantener sellada el alma demoniaca de Inuyasha - dijo el monje - Tiene que haber otro método para que despierte

- ¡Tenemos que hacer algo excelencia! - estaba desesperada - ¡O va a matarla!

- ¡No! - gritó la joven, quien se había parado en otro extremo de la cueva - Si se acercan y los ataca, moriremos todos - dijo firme - No importa que tan riesgoso sea, no usaré mis flechas - murmuró

Tiene que haber otro método...

Abrió grande sus ojos

¡Por supuesto!

- Señorita Kagome, tiene que tocar a Inuyasha, sólo así sellará su alma demoniaca

- ¡¿Qué dices?! - gritó mientras esquivaba otro de los ataques del híbrido

- ¿No es muy arriesgado su excelencia? Tiene que haber otra manera

- Me temo que es la única alternativa Sango, recuerda cuando estuvimos en el interior de Naraku, la forma demoniaca de Inuyasha solo se selló cuando la señorita Kagome recuperó sus poderes espirituales y pudo tocarlo

- Lo sé, pero... es muy peligroso - ambos observaban la escena desde el lomo de Kirara, sin la posibilidad de acercarse

- Arrrrgh - caminaba lento detrás de la sacerdotisa, sus ojos rojos y las marcas en su cara solo aterraban más a la joven

- Necesito salir de aquí - se desesperaba cada vez más al no ver nada a su alrededor - ¡Demonios! - cayó de rodillas - Esa bruja... ¡Esa maldita! - le dio un golpe al suelo con su puño - Encerró mi forma humana, dejando salir a mi demonio y todo... todo para que mate a Kagome

Comenzaba a sucumbir al miedo y la desesperación

- ¿Qué puedo hacer? - sus ojos se llenaron de lágrimas - Si sólo soy un simple híbrido... mi... mi forma humana jamás encontrará la salida... ¡MALDICIÓN!

- Inuyasha - pronunció una peculiar voz

- ¿Qué? - levantó su mirada - ¿Quién es?

- ¿Esa es toda tu fuerza, Inuyasha?

- ¡¿Quién demonios eres?! - gritó

- Sé que eres más fuerte que esto, ¿Por qué lo niegas? hijo...

- ¿Hijo? - se levantó de golpe, mirando a su alrededor, sin poder ver nada - ¡¿Quién eres?! ¡Sal! ¡Muestra tu cara!

En ese momento, una tenue luz se mostró al fondo del lugar

- No puede... no puede ser - dijo al ver a la figura que emanaba esa luz - Pa... padre

Inu no Taisho sonrió ante la sorpresa de su hijo

- ¿Qué haces aquí? - intento dar un paso, pero notó que estaba inmóvil

- Inuyasha, ¿Por qué sigues negando tu condición?

- ¿Qué quieres decir?

- Eres un híbrido, esa es tu naturaleza, ¿Por qué lo odias?

- ¡Este no es momento de hablar sobre mi condición! - se molestó - Mi forma demoniaca esta por matar a la persona más importante para mi, ¡No puedo perder mi tiempo contigo!

- Hasta que no aceptes tu naturaleza, no podrás salir de aquí

- ¡¿Qué?!

- Aún no me respondes - hizo una pausa - ¿Por qué odias ser un híbrido?

- ¿En verdad quieres saberlo? - dijo seriamente. Su padre asintió - Pasé toda mi vida escondiéndome... los humanos me rechazaban, los monstruos intentaban matarme, todo por no ser como ellos - su voz se estaba entrecortando - No tengo la fuerza de un demonio como Sesshomaru... ¡Ni siquiera tengo la fortaleza de un humano normal! ¡Tuve que esforzarme durante toda mi vida para no ser asesinado! ¡¿Y todavía te preguntas por que odio ser un híbrido?!

Su padre lo miró, sin emitir una palabra

- ¿Qué sucedió padre? - sonrió - ¿Acaso te quedaste sin palabras?

- No es a mí a quien le corresponde explicarte esto - sonrió

El joven lo miró confundido, al mismo tiempo en que otra luz aparecía al lado de su padre

- Inuyasha - dijo la voz de la mujer

- ¡¿Madre?!

La imagen de Izayoi apareció lentamente

- Hijo - sonrió, con sus ojos marrones llenos de lágrimas - ¿Por qué dejas que la inseguridad invada tu corazón?

- Madre - suspiró, al mismo tiempo en que unas lágrimas recorrían sus mejillas y unas imágenes pasaban por su mente - Recuerdo... recuerdo verte llorar, por mí - murmuró - Tu... tu temías por mi, por lo que me esperaba

- Inuyasha - sonrió tiernamente - Eres producto del amor más puro que pudo haber existido, ¿Qué hay de malo en eso? - el joven no respondió - La vida puede ser muy cruel a veces... sin embargo, siempre vamos a poder sobrellevar todo, si elegimos a las personas correctas para transitar ese camino

Corrió unos metros más y se frenó de repente

¿Cómo puedo acercarme? Si lo hago, él... él me matará

- No - murmuró - A pesar de que no recuerdo quién es, él... él me protegió de los ataques de Yorunokagi, aún después de que intenté... él, arriesgo su vida por mi

Giró y regresó sobre sus pasos, acercándose lentamente al híbrido, quién no modificaba sus expresiones

- Inuyasha...

En ese momento, aquella imagen que había desaparecido, regresó

- Kagome - miró a un costado, para ver el rostro de la mujer delante de su figura demoniaca

- Inuyasha - pronunció su padre - ¿Tienes a alguien a quién proteger?

- Si - dijo con firmeza - Kagome, Moroha... ¡Mi deber es protegerlas!

Pudo sentir una pequeña electricidad que recorrió su espalda e interpretó aquello como una señal de que su forma demoniaca estaba a punto de atacar

Se paró delante de él y, cuando extendió su brazo, el muchacho dio un paso hacia atrás, intentando resistirse, sin embargo, lanzó sus garras de acero

- ¡SEÑORITA KAGOME! - Gritó el monje

- Kirara - ordenó al felino a descender, sin embargo, Inuyasha, agitó su espada y realizo el viento cortante, alejando a sus amigos, al mismo tiempo en que la cueva temblaba

- ¡Kagome! - gritó la exterminadora

Cuando la tierra se disipó, pudieron divisar a la joven, sentada en el suelo, tomándose el pecho, con sus manos cubiertas de sangre y, a un metro de ella, el híbrido se retorcía mientras emitía sonidos inteligibles

- ¿Qué le ocurre?

- Es como si estuviera intentando recobrar el control

- ¿Usted cree que sabe que atacó a Kagome?

- No lo sé, pero es probable...

Inuyasha, ¿estas peleando con tu sangre de demonio para no atacar a la señorita Kagome?


- ¡Maldito! - gritó - No pude desviar del todo el ataque - apretó sus puños

- Inuyasha - volteó y vio a sus padres a unos centímetros de él - Hasta los seres más fuertes, a veces necesitan ayuda - dijo Inu no Taisho - tomando una de las manos del joven, cerrando sus ojos

- Padre...

- Has elegido bien tu camino hijo - acotó su madre - Ahora... déjanos ayudarte

Tomó su otra mano, también cerrando sus ojos

- Ma... madre - el híbrido comenzó a sentir una paz que emanaba de su pecho y, al mismo tiempo, notó que esa energía los estaba envolviendo a los tres

- Madre... padre - murmuró, cerrando sus ojos

Luego de unos segundos, el híbrido volvió a abalanzarse, torpemente, sobre la joven

- ¡NO! No llegaremos - gritó la mujer

- Inuyasha - murmuró la sacerdotisa al mismo tiempo en que cerraba sus ojos, sin embargo, el golpe nunca llego - Se... Sesshomaru - dijo al abrirlos

El demonio estaba bloqueando las garras de su hermano con colmillo sagrado

- Patético - pronunció - Después de tantos años ¿aún no puedes dominar tu sangre demoniaca?

- ¿Sesshomaru está protegiendo a Kagome? - dijo asombrada

- Lo sé Sango, yo tampoco puedo creerlo

El demonio le propinó un golpe a su hermano, obligándolo a retroceder, mientras la joven se ponía de pie

- No lo lastimes por favor

Ignorando sus palabras, siguió golpeando al híbrido, el cual no mostraba signos de querer atacar a su hermano, todo lo contrario, su cuerpo se había vuelto totalmente dócil. Sesshomaru logró acorralarlo contra una de las paredes de la cueva

- ¡Ahora! - gritó mientras golpeaba el estomago de la bestia, quién cayó de rodillas

En ese momento, Kagome corrió y se abalanzó sobre él, abrazándolo con todas sus fuerzas

- Lo... lo logré - abrió sus ojos y vio a sus padres observándolo, mientras sonreían

- Bien hecho, hijo - murmuro Izayoi

- Estoy muy orgulloso de ti - dijo Inu no Taisho

En ese momento, una brillante luz comenzó a iluminar aquel lugar oscuro

- Inuyasha - dijo la joven, al mismo tiempo en que cerraba sus ojos, mientras un manto brilloso los envolvía

Ahora... ahora lo recuerdo, yo llegué aquí y conocí a Inuyasha... al principio nuestra relación no fue buena

"Si no quieres morir, entrégame la perla de Shikon"

" ¡No eres linda y tu aroma me repugna!

Sin embargo... él... él

- ¿Acaso fueron mis palabras las que te hicieron llorar? ¡No llores!

- ¡¿Y que quieres?! ¡¿Qué ría?!

- ¡Lo que quiero decir es que yo te voy a proteger!

Si... él siempre me protegió, en ambos mundos, aún cuando me iba a mi época, él siempre iba a acompañarme... el festival, el examén de admisión

Los ojos de la sacerdotisa se llenaron de lágrimas a medida en que los recuerdos iban regresando

Él... él fue a buscarme a la oscuridad, él me salvó, siempre lo ha hecho y yo... yo siento un gran amor... siento un gran amor por ti, Inuyasha

- Ka... Kagome - murmuro el híbrido, a medida que sus ojos iban regresando a la normalidad y los recuerdos también invadían su mente

- Kagome... hueles bien

- ¿Que? Pero si me dijiste que no soportas mi olor

- Eso era... mentira

Kagome... tu siempre... tu siempre estuviste a mi lado

-Sólo déjame estar a tu lado, Inuyasha

- Kagome, si en verdad lo deseas, yo te protegeré, aunque me cueste la vida

- Inuyasha, vamos a ser padres...

Y así lo hice, aún cuando me olvidaste... yo... yo jamás dejaría de protegerte a ti y a nuestra Moroha

- Kagome - el brillo de la purificación se disipó y ambos se miraron, ella tenia sus ojos llenos de lágrimas

- Inuyasha - murmuró, tomando su cara con ambas manos

- ¿Puedes reconocerme? - abrió aún más grande sus ojos, mientras ella asintió - Yo... yo te hice eso - redirigió su mirada al pecho de la sacerdotisa, el cual aún sangraba

- No es nada - sonrió ella - Pudiste haberme matado, pero no lo hiciste Inuyasha... tú te contuviste

- Kagome - sus ojos se llenaron de lágrimas y estrecho a la joven en sus brazos - Discúlpame... yo... yo jamás te haría daño... no pude... no pude desviar el ataque, por favor, perdóname

- Inuyasha - apretó fuerte el cuerpo del joven

- Sesshomaru - dijo, al levantar la mirada y ver a su hermano a unos metros - Tú protegiste la vida de Kagome - se puso de pie y se acercó al demonio - ¿Por que lo hiciste?

Fiel a su costumbre, sólo se limitó a mirarlo y comenzar a caminar hacia la salida de la cueva

- Gracias Sesshomaru - pronunció su hermano

- Sólo lo hice, porque ustedes protegieron a Rin estos años - no volteó a verlo

- Inuyasha - dijo, mientras se acercaban - Parece que has vuelto a ser el mismo

- No Miroku - miró la salida de la caverna, con un brillo en sus ojos

Algo cambió en mi corazón y eso es gracias a ustedes, mamá... papá