- ¡NO PUEDE SER! - gritó, observando toda la escena a través de su bola de cristal- ¡MALDITOS!

¿Acaso es tan grande su amor?

- No importa - suspiró - El veneno sigue recorriendo su cuerpo, a este paso, se encamina hacia una muerte segura - hizo una pausa - Inuyasha, me temo que tendré que matarte con mis propias manos - miró las marcas de su brazo

En ese momento, las palabras de la bruja Youmajo, aparecieron en su mente

- Terminarás dentro de ese libro, ¡Al igual que tu madre!

- ¿Qué quiso decir Youmajo con esas palabras? - murmuró

Salió de la habitación y se dirigió hacia el libro, el cuál seguía posado sobre su pedestal. Lo tomó, dejando que levitara y abrió sus páginas

- Ya absorbiste demasiado conocimiento por hoy - pronunció esa voz diabólica

- No vine a eso - dijo seriamente

- ¿Qué quieres?

- ¿Qué le hiciste a mi madre? - sus ojos se tornaron desafiantes

- ¿Para qué quieres saberlo?

- ¡RESPONDE! - levantó su brazo, amenazando, mientras el libro emitía una risa burlona - ¡¿Qué es lo divertido?!

- ¿Realmente crees que vas a poder atacarme, Yorunokagi?

- ¿Quieres ver?

De las páginas salió un brillo negro, el cuál envolvió a la joven

- ¿Qué... que haces? - intentó moverse, sin éxito - No puedo... no puedo ver nada

-Yo...Yorunokagi

- Esa voz - murmuró

- Yorunokagi... no lo hagas... huye

- ¡Mamá!

Gritó desesperada, intentando divisar de dónde provenía su voz, sin embargo, la oscuridad se desvaneció, haciendo visible al libro nuevamente

- ¡¿Qué demonios le hiciste?! - sus ojos se llenaron de lágrimas - Está en tu interior, ¿verdad?

- Tienes que terminar con lo que comenzaste

- ¡No! - dijo con firmeza - No hasta que la liberes

- Tienes que matar a esa sacerdotisa - pronunció - Solo de esa forma liberarás a tu madre

- ¿Qué? - susurró

- Ya es tarde para arrepentirte Yorunokagi... de lo contrario... ¡Tú también morirás!

Con esas últimas palabras, el libro se cerró y regresó al pedestal, dejando a la joven con su cabeza llena de miedo e incertidumbre


- Excelencia, ¿cree que será necesario volver por el antídoto? - preguntó mientras caminaban de regreso hacia donde se encontraba el Jomon Sugi

- No lo sé, pero, al parecer, la señorita Kagome ya se siente mejor

Ambos miraron sobre su hombro a la pareja, la cuál venía caminando unos metros detrás de ellos

- ¿Segura que te encuentras bien? - preguntó, mientras caminaba con sus brazos en sus mangas

- Si - sonrió - Inuyasha... discúlpame por atacarte, creí que podía resistir un poco más

- Descuida - miro su pecho, el cual aún tenia un poco de sangre - Yo soy el que tiene que pedirte disculpas Kagome - suspiró - Intenté controlarme, sin embargo...

- Tranquilo - tomó su mano - Hiciste lo mejor que pudiste, además, al final, lograste contenerte

- Bueno - sonrió, recordando a sus padres - No lo habría logrado sin ti...

- Inuyasha - se sonrojó, acercándose más a él

- ¿Cómo esta Moroha?

- Es fuerte - río, mirando su pequeño vientre

Enju dijo que Soroshima tenía un hijo humano llamado Musuko, ¿acaso serán la misma persona?

- ¿Qué sucede, Sango? - preguntó el monje, quién se había percatado de la mirada de su esposa

- Cuando visitamos a Enju, ella nos dijo que Yorunokagi tenía un hermano humano, llamado Musuko... el mismo nombre del compañero de Kohaku

- Tienes razón - se sorprendió - ¿Tú piensas que...?

- ¡Hermanaaaaaaa!

- ¿Kohaku? - volteó, mirando el cielo

De repente, la silueta de ambos jóvenes, montados sobre una gran ave, emergieron entre las nubes, lanzándose

- ¿Qué hacen aquí? - preguntó, en un tono serio

- La anciana Kaede nos contó lo que había ocurrido y decidimos venir a ayudarlos

- Señorita Kagome - se acercó Musuko - ¿Cómo se encuentra?

- Bien - sonrió - Gracias por preguntar

Parece que realmente está bien... que alivio

Suspiró ante la atenta mirada de Sango

- ¿Tienen alguna novedad de Rin?

- Me temo que no - respondió el monje

- Ahora nos dirigiremos a su guarida - dijo Inuyasha - Vamos a salvarla y recuperar el libro

- Nos adelantaremos - dijo Kohaku

- Espera - intervino su hermana - Musuko, ¿puedo hablar contigo un momento?

- ¿He? - lo tomó por sorpresa - S... si

Se alejaron unos metros de los demás, sentándose debajo de unos jóvenes árboles

- ¿Qué... que ocurre, señorita Sango? - preguntó incómodo

- Hay algo que quiero preguntarte, Musuko

- Dígame

- ¿Conoces a Enju?

Enju

Abrió grande sus ojos, asintiendo

- Bueno, al menos no me estas mintiendo - sonrió, mirando el suelo

- ¿Hablaron con ella? - preguntó, desviando la mirada - Supongo que ya les dijo que soy el hijo de Soroshima

- Bueno, no nos dijo que eras tú, sólo dijo tu nombre

- Es igual... ahora lo saben

- ¿Por qué lo ocultaste? - lo miró

- Porque hubieran pensado que era igual a ella

- Te equivocas - dijo firme, mientras él la miraba - Tú no tienes la culpa de los actos de tu madre

- Lo sé - volvió a desviar su mirada - Siempre le dije lo mismo a Yorunokagi - hizo una pausa - Al parecer me equivoqué

- ¿A que te refieres?

- Ella no era igual a Soroshima - su voz era nostálgica - Mi madre la presionó demasiado

- Musuko...

Por un momento se vio reflejada en el joven. Podía notar que él mostraba la misma tristeza y angustia que ella poseía cuando Kohaku estaba bajo el poder de Naraku

- Asique... ¿no era mala?

- No... ella siempre me defendió de los desprecios y ataques de Soroshima, pero...

- Entiendo, al final del día, Soroshima seguía siendo su madre

- ¡KAGOME!

Ambos voltearon en dirección a los demás y regresaron corriendo al escuchar el grito del híbrido

- ¡¿Qué ocurrió?! - preguntó al ver a Inuyasha y su esposo, al lado de la joven, quién había caído de rodillas, tomándose el cuello

- No puedo... respirar

- ¡Es el veneno! - dijo Miroku - Sigue recorriendo su cuerpo

- ¡No puede ser! - gruñó el peliplata. Ella se apoyo en su cuerpo

- Necesitamos encontrar a Youmajo - dijo Sango

- Yo iré a buscarla - dijo el híbrido

- Pero, no sabemos en dónde se encuentra

- No me importa, de alguna manera la encontraré

- De acuerdo - dijo el monje - Tú lleva a la señorita Kagome, nosotros iremos tras Yorunokagi

- ¿Están seguros? - preguntó preocupada la exterminadora

- Kohaku, Musuko, acompáñenlos - ordenó Inuyasha, los jóvenes asintieron

- Inuyasha, por favor, tengan mucho cuidado

- Ustedes también, Miroku, Sango - respondió, al mismo tiempo en que subía a su esposa a su espalda


- No puedo seguir esperando - dijo Rin, al mismo tiempo en que se levantaba - Tiene que haber algo aquí... algo que pueda usar

Comenzó a observar más detalladamente toda la habitación, hasta que se percato de que, una de las esquinas de pared central, tenia un relieve diferente

- ¿Qué es eso? - se levantó y caminó hacia el lugar, solo para ver que se trataba de una parte hueca - ¿Habrá algo escondido aquí?

Tiro con fuerza y, aunque estuvo a punto de rendirse, al final logró romper aquel pequeño relieve

- Una... ¿katana? - la tomo por el mango - Supongo que es mejor que nada

Se puso de pie, en dirección a la puerta

Sé que no lograré romper esta barrera, pero, al menos, tengo que intentarlo

Clavó la espada en el campo, sin embargo, fue repelida

- ¿He? - abrió sus ojos al sentir esa electricidad recorriendo su espalda - ¿Está atacando el campo? Pero... ¿con que?

Se dispuso a salir de la habitación, sin embargo, el libro de pronto se abrió, emanando un rayo de luz morado, inmovilizando a la bruja

¿Qué... que ocurre? No puedo... no puedo mover mi cuerpo... es... este libro

El campo de energía se desvaneció y la puerta se abrió por si sola

- ¿Funcionó? - se sorprendió

Suspiro profundamente e, intentando no hacer ni el menor ruido, salió de la habitación


- Si, al parecer estuvieron aquí - dijo Hakkaku mientras olfateaba la cueva

- Sin embargo, no hay rastro de ellos - acotó Ginta

- Ya se marcharon - dijo Koga, mientras observaba las pequeñas manchas de sangre que había en el suelo

Es la sangre de Kagome... ¿acaso esa bestia la lastimó? Pero... el olor de su sangre ha vuelto a ser el mismo... ¿Qué ocurrió aquí?

- ¿Qué quieres que hagamos, Koga? - se acercó la loba

- Sigamos buscando a esa bruja

- ¿Seguro que no quieres ir a buscar a Kagome?

- ¿Por qué preguntas eso?

- Porque siempre quieres ir tras ella

- Ayame, acaso, ¿estas celosa?

- ¿Qué? - se sonrojó - No, ¿por qué debería estarlo? - miró hacia un costado

- Eso quiere decir que si esta celosa - murmuró Ginta

- Así es

- ¡Cierren la boca ustedes dos! - dijo molesta - Y tú... - miró a Koga - Más vale que te apresures, antes de que sea demasiado tarde - salió corriendo de la cueva

Ayame

Sonrió el moreno, siguiéndola


Los demonios se encontraban cada vez más cerca de las montañas del norte

- Amo bonito ¿puedo hacerle una pregunta?

- ¿Qué es lo que quieres?

- ¿Por qué salvo a la joven Kagome? Después de todo, Inuyasha y usted no se llevan tan bien que digamos

El demonio lo miro con seriedad, provocando que su acompañante se sintiera intimidado

- ¿Di... dije algo malo?

Sin embargo, Sesshomaru desvió su mirada al norte, antes de pronunciar

- Si no la hubiera ayudado, Rin jamás me lo hubiera perdonado

El corazón de mi amo bonito fue tocado por la pureza de la joven Rin

Pensó, conmovido

- Vamos a volar - dijo, al mismo tiempo en que saltaba

Jaken, como pudo, se aferró a su estola

Ese olor... no es de Yorunokagi, tampoco es de Rin, ¿Qué demonios ocurre?

Pensó al mismo tiempo en que pudo ver, alumbrado por el tenue brillo de las estrellas, aquel templo que se asomaba entre las grandes montañas


- ¿Qué... que demonios estas haciendo? - dijo entre dientes

- Ya es hora - respondió la voz del libro - Sesshomaru se está acercando

La joven recorría el palacio con la mayor cautela posible, asomándose a cada habitación

- ¿Qué es eso? - murmuró al ver la bola de cristal, sobre la pequeña mesa

Sin saberlo, se encontraba en la habitación que Yorunokagi había adoptado como su guarida para vigilar los movimientos de sus enemigos

Se acercó ante el brillo que ésta emitía y pudo ver la imagen del demonio volando

- Señor Sesshomaru - murmuro

En ese momento, Higi dio un salto a su espalda, asustando a la joven, quién giró y, con la katana, tumbo la bola de cristal

No... acaba de romperla

Pensó la bruja, sin posibilidades de hacer algo

- Demuéstrame que eres capaz de manejar los nuevos poderes

¿He? ¿A qué se refiere?

Un pálpito comenzó a resonar en su cabeza, al mismo tiempo en que varias imágenes aparecían por su mente

Mu...Musuko

Vio a su joven hermano, corriendo en compañía de los amigos de Inuyasha. Al mismo tiempo, la imagen del híbrido y la sacerdotisa, corriendo en medio de la noche, se hizo presente

- Ya no necesitas esa insignificante bola de cristal - dijo con firmeza

La energía que envolvía a Yorunokagi cambió de color, lo cuál significaba que había comenzado a absorber más conocimiento

Me... me quema

Hacía gestos de dolor al sentir aquel calor que avanzaba de su brazo derecho, a su pecho, formando una enorme estrella en el, igual a la que poseía en su cara

El pequeño gatito bufaba, mostrando sus garras y dientes

- No voy a hacerte daño - dijo con firmeza Rin - Sólo quiero salir de aquí

El animal dio un salto, con intención de cortar a la joven con sus garras, sin embargo, ésta logró esquivarlo y salir corriendo

- Unas escaleras - dijo al salir afuera y ver la entrada al templo

Comenzó a correr, lo más rápido que pudo, en dirección a ellas, sin embargo, el lazo de Yorunokagi logró atrapar su pie derecho, provocando su caída

- Vaya, eres audaz

Rin volteó, sin levantarse y pudo ver a la joven suspendida en el cielo, su brazo y parte del pecho, que se asomaban por sobre su vestido, emitían una luz roja, al igual que el interior de sus ojos. Poco a poco, su apariencia había comenzado a cambiar

- ¿Recuerdas mi advertencia?

La joven se aferraba a la katana, mientras sus ojos se llenaban de lágrimas

- Tuviste suerte - sonrió - Intentaste escapar justo a tiempo

Extendió su brazo izquierdo, el cuál aún no poseía ninguna marca, abrió la palma de su mano, sobre la cuál apareció un pequeño objeto plateado

- ¿Mi collar? - se sorprendió, al mismo tiempo en que comenzó a buscarlo entre los bolsillos de su Kimono rosa y negro

La joya comenzó a volverse negra, emanando una enorme energía negativa

- Con estos nuevos poderes, ya no necesitaré esas pequeñas semillas - sonrió, lanzando el collar hacia el cuello de Rin, para que se interiorizará en ella

La joven soltó el arma y, en su lugar, comenzó a tomarse el cuello

- Amo... amo Sesshomaru - murmuró, al mismo tiempo en que cayó al suelo

En ese momento, un haz de luz blanco se poso a unos metros de la joven

- Bienvenido, Sesshomaru - sonrió, ante la aparición de los demonios


El campo de Kikyou está empezando a debilitarse... Moroha, resiste

- Kagome - dijo el híbrido mientras corría - ¿Cómo te sientes?

- Estoy... muy débil - murmuró

Maldición, debo encontrar a esa bruja lo más rápido posible

- Resiste - la miró - Yo estoy contigo

Corrió unos metros más, frenándose en el lugar en dónde Yorunokagi los había atacado con la onda explosiva

- Aquí... aquí estaba el árbol

- Si, su rastro termina aquí

Pero... no esta por ninguna parte

- Inuyasha - miro el cielo - ¿Qué... es eso?

- Un cuervo - respondió, desviando su mirada al cielo

- ¡Amo Inuyashaaaaaa!

- Esa voz es de...

La pulga aterrizo en la nariz del híbrido

- Ay cuanto tiempo sin probarlo amo Inuyasha - dijo, mientras tomaba su sangre

En ese momento, Kagome lo aplastó, posicionando su mano frente la cara del peliplata

- Lo siento - murmuró - Pero tiene sus manos ocupadas, sosteniéndome

- Eso si no me lo esperaba - se puso de pie, sacudiéndose

- ¿Qué te trae por aquí, anciano Myoga?

- No he venido solo amo - miró hacía arriba

Un remolino comenzó a formarse en el cielo, seguido de un rayo, que aterrizó al lado de los jóvenes

- ¿Totosai? - se sorprendió al ver al anciano y su vaca - ¿Qué haces aquí?

- He sido llamado por colmillo de acero - respondió - ¿Se encuentran bien? - preguntó, observando a la joven, quién tenía sus ojos a medio abrir

¿Qué? ¿Colmillo de acero?

Miró su espada

- Estamos en medio de algo importante - dijo, frustrado - ¿Qué le ocurre a mi colmillo?

- Necesito reforzarla, ya que su poder ha sido debilitado

- ¿Qué? - murmuró la joven

- ¿A que te refieres, Totosai?

- Tu espada recibió un ataque que debilitó aquel campo que la une a tu mente Inuyasha - explicó - Si no refuerzo ese campo, me temo que no podrás volver a utilizar al máximo a tu espada

¿Cómo es posible que no lo haya notado?

Pensó el anciano

- Colmillo de acero - murmuró, observándola

- Tiene que entregarle la espada a Totosai amo Inuyasha - dijo la pulga

- Pero... si se la lleva, quedaremos desprotegidos

- Hazlo - murmuró ella

- Pero Kagome

- Si no lo haces... perderás... perderás el poder de colmillo de acero

- Totosai - miró al anciano - Tengo que proteger a Kagome y mi hija, no puedo entregarte ahora mi espada

- Está bien, no me dejas otra opción

- ¿Está seguro de hacer esto Totosai? - Myoga saltó al hombro del anciano

- Si sigue siendo así de testarudo, su espada sufrirá las consecuencias

- ARGGGG ¡¿DE QUÉ DEMONIOS ESTÁN HABLANDO?! - gritó

En ese momento, el suelo comenzó a temblar

- ¿Qué ocurre? - dio un salto - Sujétate fuerte Kagome

- Si - murmuró

Dos raíces emergieron del suelo, tomando las piernas del joven

- ¡¿Qué demonios?! - gritó al ver a la segunda rama tomar el arma y entregársela al viejo herrero - ¡TOTOSAI! - gruño - ¡¿Qué significa esto!?

El piso comenzó a abrirse y la rama que sostenía a los jóvenes comenzó a descender

- Descuida Inuyasha, esta tarde te devolveré a colmillo de acero - pronunció el anciano

- ¡¿Qué esta pasando?! - gritó la sacerdotisa

- No lo sé - respondió sorprendido

- Inuyasha - apretó su agarre - No me sueltes - cerró sus ojos

- ¡No lo haré!

La rama aumentó su velocidad, pasando al lado de ambos ancianos, quienes observaban la escena sin inmutarse

- ¡TOTOSAIIIIIII!

La voz del híbrido, perdiéndose debajo de la tierra, fue lo último que escucharon

- Anciano Totosai ¿realmente esta seguro de que estarán a salvo?

- No te preocupes Myoga, ellos estarán bien

Sin colmillo de acero, Inuyasha se encuentra completamente vulnerable al peligro, es mejor que permanezcan allí, al menos hasta que le devuelva su espada