- Tu reflejo - dijo el monje - Ha quedado en el espejo

- ¿Cómo es eso posible? - preguntó, poniéndose de pie

En ese momento, el reflejo de la exterminadora dio un paso fuera del objeto

- Acaso esta... ¿saliendo? - se asombró aún más

- No puedo creerlo - murmuró Miroku - ¡No se acerquen! - gritó, retrocediendo

La imitación tomó su arma

- Quédese atrás excelencia - se paró delante de él - Sólo yo podré adivinar sus movimientos

- ¿Estas segura Sango?

- Si, después de todo, es mi relejo - corrió hacía la joven

Chocaron sus armas, saltando

- Tienes demasiada fuerza como para ser una simple imitación... ¡HiraiKotzu! - lanzó el arma, la cuál fue rechazada por el arma de la otra joven - ¡Demonios!

Si las circunstancias fueran otras, esto podría ser un sueño maravilloso

Pensó al ver a las jóvenes pelear

- Tengo que ayudarla - susurró y, utilizando su cetro, golpeó las piernas de una de ellas, provocando su caída

- ¡¿Qué está haciendo?! - gritó tomándose la cintura

- ¡Ay Sango! - se asustó - Discúlpame es que no las distingo jeje

- ¡Entonces no se entrometa! - se puso de pie y volvió al combate

- Esto va a ser más difícil de lo que pensé - le dijo a Kirara, quién respondió con su peculiar sonido


Ésta espada, ¿por que me esta quemando el cuerpo? Tengo... tengo que sacarla de inmediato

Pensaba mientras trataba de alcanzarla, sin éxito. La loba se acercaba lentamente

- Ayame - murmuró - Dis... discúlpame

Tomó la espada y lanzó un golpe a los pies de la joven, quién lo esquivó de un salto

- Jamás sería capaz de lastimarte - se puso de pie, haciendo gestos de dolor - Pero debo defenderme

Ayame golpeó el suelo, haciendo emerger sus hojas mientras el lobo las cortaba con la espada

- ¡Reacciona! - gritaba - ¡Ayame!

En ese momento, las mismas hojas comenzaron a salir disparadas de ambas paredes y el techo

¿Qué es esto?

Miró a la loba y notó que, de su cuerpo, se desprendían hilos de sangre, provocados por las cortaduras de las mismas hojas. En ese momento, recordó la ilusión que había tenido en las montañas, en la cuál, sostenía el cuerpo de su esposa, cubierto de sangre

- ¡No! - gritó, abalanzándose sobre ella - ¡No permitiré que nada te pase! - dijo, cubriéndola con su cuerpo


- Esto parece que no tiene fin - dijo el híbrido mientras caminaba

- Es como si estuviéramos dando vueltas en círculos - respondió ella

¿Qué me sucede? Es como si mi fuerza estuviera desapareciendo de a poco... acaso, ¿las energías de este lugar me están afectando? Sin embargo, no quiero preocupar a Inuyasha

- Kagome - la miró por sobre su hombro - ¿Te encuentras bien?

- Si - asintió

- No me mientas - dijo seriamente, deteniendo su andar

- ¿Por qué lo dices? - la bajó y se sentó a su lado

- Porque si estuvieras bien, ya hubieras lanzado una de tus flechas, deshaciendo esta ilusión

- Lo siento - miró el suelo - No quería preocuparte

- ¡No te disculpes! - se molestó - Sabes que no hay nada más importante para mi que tu bienestar y el de Moroha - se puso de pie

En ese momento sintió un pálpito dentro de si

¿Qué?... No... No puede ser... Maldición ¿Cómo pude olvidarme?

- ¿Estas bien Inuyasha? - preguntó preocupada

Una luz lo envolvió, coloreando su largo pelo gris, al mismo tiempo en que sus garras y colmillos se retraían

¡Es noche de luna nueva!

Pensó la sacerdotisa

- Lo había olvidado - pronunció ella

- Yo igual - murmuró - ¡Maldición! Y justo en este momento

El lugar comenzó a temblar

- ¡¿Qué ocurre?! - gritó

- ¡No te muevas! - se abalanzó sobre ella, cubriendo su cuerpo

Por el lejano pasillo, apareció Higi

- Es un monstruo - dijo él, poniéndose de pie - Kagome, pase lo que pase, quédate atrás - desenvainó a colmillo de acero, el cuál no funcionaba

Debo proteger a Kagome y mi hija a como de lugar


La joven corrió en dirección del demonio y, de un salto, lanzó un ataque

- Rin - dijo, al mismo tiempo en que bloqueaba el ataque - Sé que no eres débil - acercó su cara a la de la joven

Sus ojos están completamente negros, no logra escucharme

Retrocedió

- Anciano Mioga - lo miró

- Dígame señor Sesshomaru - saltó arriba del báculo

- ¿Conoces una forma de romper ese hechizo?

- Amo bonito, ¿usted le esta pidiendo un consejo a esta pulga? - murmuró, sorprendido

- Las brujas suelen utilizar aquellos objetos que son preciados para sus víctimas - hizo una pausa - Guardan allí el conjuro, el cual, al entrar en contacto con la víctima, infecta su mente... Sesshomaru, tienes que encontrar ese objeto y quitárselo

El collar

Abrió sus ojos, en señal de sorpresa

- Mioga - hizo una pausa - Nadie te dijo que podías acercarte

Lo golpeó con el dedo índice, quitándoselo de su hombro y devolviéndolo al báculo de Jaken

Se acercó rápidamente a ella, intentando percibir de dónde provenía la energía maligna que la rodeaba. Como si fuese consciente de ello, Rin se alejó

Está en el interior de su cuerpo... eso significa... que debo lastimarla para quitárselo

La sola idea de ser el causante de que el cuerpo de Rin emitiera una pequeña gota de sangre, hacía que su sangre demoníaca hirviera y su deseo por acabar con la bruja que había causado todo eso, aumentara conforme pasarán los segundos

- Jamás perdonaré lo que hiciste - dijo seriamente, sin apartar los ojos de la joven


- Ya anocheció - dijo Kohaku, mirando por una de las ventanas de la mansión

- ¿Tan pronto? - se asombró Musuko

- Es como... como si el tiempo aquí dentro transcurriera demasiado lento

Habían estado caminando durante horas, sin embargo, no podían percibir nada

- No estamos llegando a ningún lado - se quejó

En ese momento, unos gritos agonizantes se escucharon del otro lado de la pared

- Ese es... ¿Koga? - volteó Kohaku

- ¿Hablas del lobo?

- Así es... se escucha demasiado cerca - inclino su cabeza, acercándola a la pared

En ese momento, Musuko empuñó su espada y la atravesó

- Recuerda que te dije que no tocaras nada - dijo al mismo tiempo en que intentaba desmembrar la madera con la espada

En ese momento, Kohaku utilizó su arma, derribando la estructura

- ¡KOGA!

Gritó al ver al joven lobo tirado en el suelo, con sus manos sobre sus pecho, mientras gritaba. Ingresaron rápidamente e intentaron calmarlo sin éxito

- ¡Reacciona! - gritó Musuko, propinándole un golpe en la cara

- ¿Ah? - abrió sus ojos y vio a los jóvenes arrodillados a su lado - ¡¿Qué demonios hiciste mocoso?! - se sentó, tomándolo del pecho por su traje

- Estabas alucinando - dijo Kohaku

- ¿He? - lo miró confundido - Tu eres el hermano de esa exterminadora - pronunció - ¿Y Ayame? - miró a ambos lados - ¿Dónde esta?

- Solo tú estabas aquí cuando atravesamos la pared

El lobo dirigió su vista a la destruida construcción

Todo fue una ilusión... Ayame jamás estuvo conmigo

- ¿Y los demás? ¿Los han visto?

- No - negó el hermano de Sango - Pero, no deben estar muy lejos


- ¿Acaso dijiste hija? - abrió grande sus ojos morados

- Así es... déjame presentarme, mi nombre es Majishan y soy tu padre

La joven bruja no salía de su asombro, mientras, el señor ya se encontraba frente a ella

- Eres demasiado joven como para ser mi padre - dudaba

- Ésta es la apariencia que tenía al momento de mi muerte - extendió sus brazos - Tú aún te encontrabas en el vientre de tu madre

- Comprendo... tu vida se detuvo en ese instante - murmuró - Mi madre... ¿sabes dónde está?

- Todas las almas están atrapadas en la oscuridad

- Pero... si estamos en la oscuridad

- Tú y yo estamos despiertos, las almas que están en la oscuridad están dormidas

- Y tú... ¿Por qué no estás dormido? - la joven se mostraba bastante extrañada

- Al momento de mi muerte, utilicé un conjuro de salvación, el cuál se basa en proteger mi alma de cualquier tipo de poder oscuro, sin embargo, no pude evitar el ser encerrado dentro del libro

- Espera... ¿Cómo es eso posible? Se supone que mi padre era un hechicero...

- ¿Nunca oíste hablar de la magia blanca?

- Tus poderes... ¿no eran malignos? - el hombre negó - Entonces ¿por qué te querías apoderar del libro?

- Cometí el error de enamorarme de un ser maligno - cerró sus ojos - Creí que la única forma de permanecer al lado de tu madre, era convertir mis poderes

- Y terminaste dentro de él

Se quedó en silencio unos momentos, tratando de procesar todo

- Espera... tú dijiste que el alma de mi madre está dormida en la oscuridad... sin embargo... yo escuche su voz, ¿Cómo es eso posible?

- Creí que era la única manera de que te alejarás del libro...

- Entonces... ¿eras tú? - el hombre asintió - Vaya, no sé que decir

- Supe que eras mi hija al mismo instante en que tu madre se apoderó de ese libro, tiempo atrás

- ¿Has estado despierto desde que fuiste encerrado?

- Así es... he visto todo lo que esa bruja Saishonomajo ha hecho a lo largo de los años

- Debe tener algún punto débil

- Me temo, querida hija, que es imposible para nosotros el poder hacer algo desde aquí

No, me rehusó a creer que es verdad... tiene que haber una forma, pero ¿cuál?

Pensaba, mirando hacia arriba