- ¡HiraiKotzu! - ambas mujeres lanzaron sus armas, las cuáles chocaron, emanando una gran densidad de energía
- Tenemos que hacer algo Kirara - dijo el monje - O si no esto no terminará nunca
- Está bien monje - pronunció Saishonomajo, mientras observaba la escena - Si así lo deseas, todo terminará ahora
En ese momento, el espejo se desprendió de la pared y giró, en dirección de la exterminadora
- ¿Qué está pasando? - se quedó parada
No puede ser... lo mismo le ocurrió a Inuyasha...
- ¡SANGO! - corrió en su dirección, sin embargo, el reflejo de la joven le lanzó su arma, obligándolo a retroceder
El espejo emitió una luz, al mismo tiempo en que los ojos de la mujer quedaban completamente en blanco y caía al suelo. El reflejo se deslizo e ingresó al espejo
- El alma de esa exterminadora ha quedado prisionera allí dentro - sonrió - Ahora, es tu turno monje
- Sango - murmuró
El espejo comenzó a acercarse al monje, sin embargo, éste se acercó a Kirara y clavó el cetro en el suelo, creando un campo de energía, que repelía el poder maligno de aquel adorno
- Demasiado astuto - bromeó - Está bien, luego terminaré con ustedes
El espejo se desvaneció lentamente
- ¡Sango! - corrió a su lado y la tomó en sus brazos - Reacciona Sango por favor - movía su cuerpo, sin embargo, la joven no respondía
Kirara se acercó, besando la cara de su dueña
Es cómo si el espejo hubiera absorbido su alma
- Mi vida - susurró, mientras acariciaba su rosto - Vamos Kirara, debemos encontrar a Inuyasha y liberar el alma de Sango
El animal asintió, transformándose. Miroku colocó a su esposa sobre su lomo y comenzaron a caminar, sin tener clara una dirección
Ese monstruo... tiene el mismo olor que Yorunokagi
Pensó mientras observaba cómo se acercaba a paso lento
- Éste animal - pronunció - Es el mismo gato que traía Yorunokagi
- ¿Qué? - abrió sus ojos - ¿Qué le ocurrió?
- Saishonomajo lo ha transformado... ja, no me interesa, ¡Yo lo voy a destruir! - corrió hacía él
Dio un salto, golpeando con su espada una de las patas del animal, el cual retrocedió. Kagome puso en posición su arco, mientras intentaba respirar
- ¡No lo hagas! - dijo al caer - No gastes tu energía
- Pero Inuyasha...
- ¡No seas necia! - la miró - Ya te dije que ¡Yo las voy a proteger! - volvió a correr hacía Higi
El gran animal lanzaba zarpazos con sus garras, las cuáles eran desviadas por la espada, aún sin sus poderes
- La densidad de esta atmosfera es demasiado para ti, sacerdotisa - sonrió la bruja - Realmente tu embarazo me ha facilitado mucho las cosas... aún así, lo que más me sorprende es lo fuerte que es Inuyasha - rio - Siendo un humano insignificante, estás poniendo en peligro tu vida sólo para salvar a la mujer que amas... patético
- Si sólo pudiera.. . - apretó su flecha, al mismo tiempo en el que sentía que el aire huía de su cuerpo - ¿Qué me sucede?
- ¿Kagome? - volteó, lo que provoco que Higi le diera un golpe, lanzándolo contra la pared
- ¡Inuyasha! - gritó casi sin voz
El animal se acercó a la sacerdotisa, quién, casi sin fuerzas, lo apuntó con una flecha
- ¡No te atrevas a tocarla! - gritó mientras cortaba una de sus patas con colmillo de acero, provocando su retroceso
- Inuyasha - murmuró
- ¿Estas bien? - se arrodilló a su lado
- Si - tomó su mano, sonriendo
El híbrido giró, mirando a Higi
- ¿Cómo te atreves a querer lastimar a Kagome? - gruñó - ¡No te lo perdonaré!
Lanzó varios golpes, cortando al animal en más de una ocasión
Mientras, Saishonomajo, quién seguía observando la situación, comenzó a tomarse el pecho
- ¡Demonios! - gritó - ¡Deja de sufrir por ese maldito animal! AHHHHH
No pensé que serías más fuerte encerrada que aquí afuera
El animal empuñó sus garras y lanzó un golpe, el cuál terminó por cortar el abdomen del híbrido
- ¡Inuyasha! - se sentó, viendo como su esposo caía al suelo, envuelto en un charco de sangre
Mal... maldita sea
Higi levantó su pata, con la intención de dar el golpe final, sin embargo, una flecha se clavó en ella, provocando que lanzara un agónico grito
- Ka...Kagome
Giró su cabeza y pudo ver a la sacerdotisa de rodillas, con su arco aún en posición
- Inu...yasha - estiró su brazo, como intentando acercarse
Cayó de costado, con sus ojos cerrados
- Kagome - murmuró, intentando respirar
Su vista comenzó a nublarse, la dificultad para el ingreso de aire sólo complicaba más la situación, ya que estaba perdiendo mucha sangre
- ¡Kagome! - gritó, al mismo tiempo en que la imagen de la joven dio paso a la oscuridad absoluta
- Está usando a Higi para pelear - apretó sus puños - La sola idea de que lo lastime...
- Incrementa tus poderes - dijo, de repente
- ¿Qué? - volteó, con expresión confundida
- Me sorprende que Soroshima jamás te lo haya dicho
- ¿Decirme qué?
- Tus poderes Yorunokagi... no son malignos
- ¡¿Qué?!
- Tu magia es blanca, al igual que la mía
- No... no es posible - la joven estaba más que sorprendida, no podía creer lo que oía
- Estoy seguro que tus conjuros siempre estuvieron sujetos a elementos externos o nunca llegaron a ser eficaces al cien por ciento
Es verdad... ahora comprendo todo...
- Bueno, eso explica el porque siempre las cosas me costaron el doble
Mi madre lo sabía...
- No es tu culpa... Probablemente Soroshima no estaba lista para aceptar que su hija era una bruja blanca - caminó unos metros, mirando hacia arriba
- Recién dijiste que algo incrementaba mis poderes
- Si - volteó - Los sentimientos de rabia, odio o rencor, manchaban la pureza de tus poderes blancos, buscando que se volvieran malignos
- Por eso Soroshima me trataba tan mal - murmuró - Para provocar sentimientos negativos en mi y eliminar mis poderes blancos
- Lo lamento hija - cerró sus ojos - Si no hubiera estado cegado... quizás te hubiera salvado de este destino
- Padre - susurró, apoyando su mano en su espalda - Estás aquí ahora... y eso es lo que importa - sonrió
No tengo más opción, que atacarla...
Elevo a colmillo sagrado, cargándola de energía
- Discúlpame Rin - lanzó un golpe, con todas sus fuerzas
La joven se cubrió con la katana, sin embargo, la magnitud de aquel ataque, fue más fuerte, lanzándola contra la pared
- ¿La derribó? - dijo el pequeño demonio, sorprendido
- Me temo que no tiene otra alternativa - dijo Mioga, sobre el hombro de Jaken - Tiene que inmovilizar a Rin, sólo de esa forma sabrá dónde se encuentra el objeto infectado
El demonio se acercó a la joven, quién parecía haber quedado inconsciente. Se arrodilló a su lado
Está en su cuello
Acercó su mano, con sus garras en posición, sin embargo, pudo notar un leve y casi imperceptible temblor en ella
No quiero lastimarla
Cerró sus ojos, intentando recuperar la concentración. En ese momento, Rin se puso de pie y atravesó el pecho del demonio con su katana
- ¡Amo bonito! - gritó Jaken
- No es posible - murmuró el anciano
Sesshomaru abrió sus ojos y se encontró con la mirada vacía de ella. Puso su mano en su rostro, acariciando su mejilla y, sin previó aviso y con un movimiento rápido, cortó su cuello, extrayendo aquel collar infectado
- ¡Lo hizo! - gritó Mioga
- ¡Bien hecho amo bonito!
- Amo... amo Sesshomaru - murmuró Rin, cayendo de rodillas, en sus brazos
En ese momento, una gran explosión se provocó detrás del demonio
- Buen trabajo Sesshomaru - dijo la bruja, sonriendo
El demonio colocó el cuerpo de la joven en el suelo y se puso de pie, mirando a su enemiga
- Asique... tú eres la dueña de ese repugnante olor - dijo, seriamente
- Así es... me presento, mi nombre es Saishonomajo
- Ésta casa parece un maldito laberinto - se quejó el lobo
- ¿No puedes percibir el rastro de los chicos? - preguntó Musuko
- No - suspiró - Es como si algo estuviera bloqueando el aire
- Es extraño - dijo Kohaku - ¿Cómo sabemos si no estamos dentro de una ilusión?
- Mientras no toques nada, no tendrás alucinaciones - respondió su compañero
- ¿Cómo es que estás tan seguro? - preguntó Koga
- Soy el hermano de Yorunokagi - miró el suelo
- ¡¿Qué?! - miró a Kohaku, quién asintió
- No te confundas - siguió en un tono melancólico - No soy cómo ella
- Pues eso no me interesa - se cruzó de brazos - Si estás con los amigos de Inuyasha es porque no eres mala persona - hizo una pausa - Además, mientras no te metas conmigo o mis amigos, no tengo porqué atacarte
- Gracias - sonrió, aliviado
El hecho de estar relacionado con un ser maligno parece ser una carga muy grande para Musuko... de lo contrario, no tendría la necesidad de aclarar que no es como su hermana o madre
- ¡Nos va a alcanzar! - gritó
- ¿Qué? - freno su andar - Esa voz es de...
- ¡Corre mas rápido! - dijo su amigo
- Si, definitivamente son ellos
De la esquina del pasillo, emergieron Ginta y Hakkaku, quiénes venían escapando de una docena de monstruos
- ¡Koga! - gritó Hakkaku
- ¡Qué alegría verte! - acotó Ginta
- Par de cobardes - sonrió - ¿Cómo es posible que no puedan encargarse de unos insignificantes monstruos? - dijo, al mismo tiempo en que saltaba, aniquilando a uno
Kohaku tomó su arma y Musuko su espada para encargase de los demás. En cuestión de segundos, todos habían sido destruidos
- Nos salvaron - dijo Ginta mientras intentaba recobrar el aliento
- ¿Se puede saber por qué no pudieron con ellos? - se acercó su jefe
- Ya no teníamos energías - respondió Hakkaku - Esos eran los últimos
- ¿Qué? ¿Había más?
- Eran decenas... tengo la sensación de que estuvimos peleando por horas
- Tal vez fueron víctimas de una ilusión - dijo Musuko
- ¿Qué? ¿Una ilusión? - dijeron al unísono
- De casualidad, ¿tocaron algo de este lugar?
- Solo la pared - respondió Hakkaku
- Eso es suficiente - dijo el hermano de Yorunokagi
- Bueno, si ustedes pudieron escapar de esa ilusión, quiere decir que los demás también pueden hacerlo - dijo el lobo - Vamos, tenemos que buscar a Inuyasha
Necesito encontrar a Ayame, de lo contrario, no podré concentrarme
