- ¿Qué... qué ocurrió? - se puso de pie luego de ver pasar esos destellos de luz

- Eran almas - respondió su padre - Algo provocó que salieran

- ¿Crees que una de ellas pudo ser de mi madre?

- No, aún puedo percibir su energía... ella sigue aquí

- ¿Por qué no pudimos salir?

- Ya te lo dije, nosotros estamos despiertos, aún poseemos la voluntad de movernos libremente

- Entonces... si somos libre, ¿podrías llevarme al lugar en dónde se encuentra el alma de mi madre?

- ¿De verdad quieres ir allí?

- Quizás... pueda despertar su alma

- ¿Y para que lo harías?

- No lo sé... tal vez... sólo quiero verla, una vez más

- Es muy arriesgado hija... me temo que no puedo ayudarte... tú aún tienes una misión que cumplir

- ¿Una misión?

¿De qué está hablando?

...

- Bien, parece que al fin se están reuniendo todos - río - Será más fácil eliminarlos

- Inuyasha - murmuró

- No entiendo porque te preocupas tanto por ese híbrido - respondió la bruja, volteando - ¿De verdad crees que seguirán juntos después de la muerte?

- ¿Qué?

- ¡Despierta niña! - comenzó a caminar en dirección a la joven - ¿Quién crees que estará esperando a Inuyasha del otro lado?

- Ki...Kikyou

Lo sabía... indagar en tus sentimientos negativos, mientras estaba débil, tuvo sus frutos después de todo

Sonrió, arrodillándose a su lado

- ¿Realmente crees que, después de la muerte, esa bestia volverá a elegirte como esposa? - se puso de pie - Después de todo, él ya compartió ésta vida contigo

Tiene razón... Inuyasha y Kikyou no pudieron estar juntos... quizás... él quiera estar con ella en la próxima vida

Sus ojos se llenaron de lágrimas, al mismo tiempo en que los cerraba

- Señorita Kagome - murmuró

La sacerdotisa abrió los ojos

- Rin

- No la escuche... el señor Inuyasha está muy enamorado de usted... Rin lo sabe - sonrió

No dejes que engañe a tu corazón

La palabras de la bruja Youmajo vinieron a su mente

- No... no lo haré - susurró - Yo... confío en Inuyasha

Tengo que liberarme de éste campo de energía... sin embargo, aún me siento débil... resiste hija mia

Pensaba, mirando su vientre

...

- Amo bonito

- ¿Qué es lo que quieres? - dijo, sin mirarlo

- De casualidad... ¿Tiene idea hacía dónde nos dirigimos?

- No me preguntes

El amo bonito está de mal humor, lo mejor será que cierre mi boquita

- Señor Sesshomaru - saltó a su hombro - Colmillo sagrado fue capaz de arrancar parte de las almas de esa bruja, ¿por qué no la utiliza para eliminar estas ilusiones?

- Ay pero que pulga insolente, si eso hubiera funcionado, el amo Sesshomaru ya lo hubiera intentado desde el comienzo

- No estamos en una ilusión

- ¿Cómo está tan seguro?

Miró a la pulga, frunciendo el ceño

- Ay con permisito dijo Monchito - saltó al báculo

Percibo el olor de aquella bruja... desde que colmillo sagrado expulsó sus almas, aquello que perturbaba el aire se ha debilitado

...

- ¿Te encuentras bien, Musuko? - preguntó el monje mientras caminaban

- Si... sólo estoy preocupado por mi hermana... esa bruja no ha vuelto a aparecer desde que nos emboscó en la entrada

- ¿Qué? - giró el híbrido - ¿Ustedes la vieron?

Ambos jóvenes asintieron

- La señorita Kagome dijo que Saishonomajo estaba utilizando el cuerpo de Yorunokagi

- Así es excelencia... sin embargo, sus ojos son rojos... - respondió el moreno

- Y posee marcas en su brazo derecho, cara y pecho, las cuales brillan con intensidad - acotó Kohaku

- Tengo miedo de que el alma de mi hermana no sea capaz de resistir y Saishonomajo se apodere por completo de su cuerpo

- Pues eso no va a pasar... No lo permitiré

- Inuyasha - murmuró el joven

- Escúchame bien Musuko, no me olvido de lo que tu hermana le hizo a Kagome, pero prometo hacer lo posible para vencer a Saishonomajo y liberar su alma, ¿de acuerdo?

- Si, muchas gracias - sonrió, esperanzado

- Pues a mi no me interesa tu hermana - dijo Koga - Pero esa bruja tiene a Ayame y eso no se lo perdonaré - chocó su puño contra su mano

- No estás solo compañero - Kohaku puso su mano sobre el hombro de su amigo

- Oh, pero que conmovedores son - dijo la bruja, poniendo su mano en su pecho - Ya es hora de que alguno de ustedes quede en el camino - sonrió, mientras enviaba más monstruos para atacarlos

Caminaron unos metros más, cuando el híbrido emitió un leve quejido, tomándose la zona del abdomen que había sido atacada

- ¿Estás bien bestia? - lo miró el lobo

- Eso... eso no te importa - se quejó

- Oye no pienses que me importa cómo te encuentras, sólo no quiero que seas una carga

- ¡¿A quién llamas carga, sarnoso?!

- Tranquilo Inuyasha - puso la mano en su hombro - Ya queda poco para que termine la luna nueva y recuperes tus poderes

- Eso espero - murmuró

- Hermana - susurró Kohaku, pasando su mano por el cabello de la joven

- Lo lamento mucho - dijo Musuko - Si mi hermana no se hubiera apoderado de ese libro...

- No es momento de lamentarse - dijo Inuyasha - Tenemos que apresurarnos

- No te preocupes Kohaku - se acercó Miroku - Salvaremos a Sango, te lo prometo

- Gracias cuñado - sonrió

...

- Ayame - redirigió su mirada a la joven, quién aún estaba a su lado - Quizás... si logro tocarla

- Monstruo - miró a Higi - Ve con ellos... ésta vez tu objetivo será ese híbrido mitad bestia...

- Inuyasha - susurró

- Quiero que lo mates - sonrió

- No... no toques a Inuyasha

- ¿Ah no? ¿Y que harás tu? - levantó su mano derecha, haciendo más presión sobre aquel campo que rodeaba a la joven

- No puedo... no puedo, respirar

- Señorita Kagome - susurró, al mismo tiempo en que miraba aquella espada, que aún estaba incrustada en su cuerpo - Si sólo pudiera... - tomó el pomo del arma

- Rin - miró a la sacerdotisa - No... no lo hagas... puedes morir

El arma era lo que, de una u otra forma, mantenía sellada la herida de la joven, por lo que, al retirarla, podría morir desangrada

- ¿Y bestia? - miró a Higi - ¡Vete!

El monstruo salió de la habitación

...

- Mandó a pelear a Higi - su mirada se tornó sombría - No... no le importa que él muera

- Te importa demasiado ese animal, ¿no es así?

- Es mi compañero - sonrió tristemente - Él... es lo único que me queda en la vida

- Usa tu tristeza

- ¿Qué?

- Estuviste obligada a llevar sentimientos negativos durante casi toda tu vida... convierte tu tristeza y utilízala para fortalecer tu poder - sugirió su padre

- Y... ¿no hay alguna posibilidad de activar la total pureza de mis poderes?

- ¿Quieres usar la verdadera naturaleza de tus poderes?

La joven asintió

- Déjame ver si puedo ayudarte

Puso ambas manos en su hombro, cerrando sus ojos

- Puedo ver... puedo ver el gran poder que llevas en tu interior - murmuró - Pero... - frunció el ceño - Hay una gran mancha en ellos... y no es nueva

- ¿Son mis sentimientos negativos? - preguntó, mientras su padre se alejaba

- Tienes una gran herida Yorunokagi - la miró con compasión - Tu alma está sufriendo

- Bueno... - desvió su mirar - No puedo negarlo

En ese momento, su padre la abrazó

- No puedo eliminar esa oscuridad... pero, al menos, déjame abrazar tu alma

- Papá - sus ojos se llenaron de lágrimas

Su energía... es envolvente... ésta sensación... puedo sentir la calidez de su alma... jamás había sentido este cariño... es realmente genuino

Pensó, al mismo tiempo en que correspondía el abrazo de su padre

- Perdón hija mía - susurró el hombre - Perdón por no haber estado en tu vida

...

- ¡Ya estoy cansado de este horrible lugar! - gritó, mientras gruñía

- Yo también Inuyasha, pero molestarnos no nos ayudará en nada - respondió Miroku

- Oye bestia, ¿y tu hermano?

- No lo sé - dijo sin frenar su andar - No he visto a Sesshomaru desde que nos separaron

- ¿Crees que haya conseguido llegar al escondite de esa bruja?

- No Miroku... si Sesshomaru estuviera alía, ya nos habríamos percatado de ello

- Tienes razón, dudo mucho que a Sesshomaru le interesé mantener en pie este lugar

Como una premonición, el suelo comenzó a temblar

- ¿Qué ocurre? - Ginta abrazó a Hakkaku

- Algo se acerca - dijo Koga

Kohaku y Musuko desenvainaron sus espadas

Ese sonido...

- Es ese monstruo - dijo Inuyasha

El animal apareció entre la oscuridad, seguido por una docena de otros monstruos

- ¿Higi? - murmuró Musuko, sorprendido

- Parece que Saishonomajo quiere eliminarnos aquí - dijo empuñando su cetro - Kirara, protege a Sango por favor

Ella asintió, alejándose un poco de la escena y colocando a su dueña en el suelo

- Por favor, no lo lastimen

- Musuko... - susurró Kohaku

- ¿Acaso estas loco o que? - lo miró Koga

- Él no es malo... sólo esta bajo el control de esa bruja

- Ya me estas cansando con tu bondad mocoso - se quejó el lobo

- Trataremos de no lastimarlo Musuko - dijo Miroku - ¿Verdad Inuyasha?

- Si - asintió

El monstruo comenzó a gruñir, al mismo tiempo en que él y los demás, se abalanzaban sobre los jóvenes