A/N: Rivetra weekend 2019 con el tema "Private/Privado"
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Era un secreto a voces entre los estrechos y solitarios pasillos de la base de operaciones en la Legión de Reconocimiento; aquellos que se les concedió la oportunidad de enterarse antes de que el rumor se esparciese en una situación de gravedad, fueron tomados por sorpresa más sin embargo concluyeron que era una situación predecible y casi imposible a la vez.
Nadie hablaba sobre ello, después de todo el Comandante Smith había tenido una extensa charla con los responsables y por más que hubiese preferido que fuesen otras circunstancias favorables, ambos se habían comprometido a no permitir que interfiriese con las labores y pesares diarios de sus vidas como soldados, por lo que el comandante nunca dio su aprobación, más respetó su decisión. El eco de sus botas alejarse de la oficina central fue el final en aquella conversación, con una tétrica sonrisa Erwin Smith concluyó que en ocasiones era mejor no saber algunas cosas.
La única persona con la que tuvo problemas al inicio fue con Aurou, su corazón fue conmovido con violencia al verle arrodillarse ante ella y declararle que había sido un patán porque se había enamorado de ella desde que eran un par de chiquillos. Ella le abrazó y le pidió perdón por ser una terrible persona, ya que a pesar que era una verdad que había evadido desde algunos años atrás, sus ojos se habían visto deslumbrados por aquella fuerza mucho mayor a la que tantas veces Aurou intentó imitar. El tiempo quizá sanaría las heridas, más ella le estimó aún más al ver la transformación de los sentimientos de su compañero en un cariño fraternal incondicional.
El Capitán de mirada fría normalmente era taciturno y disciplinado. En su día habitual, los reportes y formatos cada vez se acrecentaban con la demanda a causa de que una futura expedición se avecinaba y todo registro era necesario ante la élite política. Por protocolo, todo documento era importante en caso de que la expedición resultase un fracaso, así podrían evitarse al menos una multa por parte de la fuerza judicial de las murallas y terminar siendo objeto de burlas de la Policía Militar. Al menos Erwin Smith conocía los contactos necesarios para aparentar que la situación dentro de la Legión estaba en orden, cuando lo cierto era que el número de muertes de los soldados de la Legión se habían acrecentado.
Era la época donde nuevos reclutas se alistaban para la expedición, algunos unánimes, otros dudosos, algunos resignados al entender que no había marcha atrás... para reemplazar a todo soldado ya olvidado entre los bosques de la región de los titanes. El ciclo se repetía, una y otra vez.
Para él era mucho más sencillo la cuestión práctica, enfocarse durante el día en entrenamiento y el mantenimiento del 3DMG, en dar su paseo habitual para vigilar que sus subordinados no estuviesen holgazaneando y en inspeccionar la limpieza de las habitaciones. Si todo se encontraba bajo la aprobación en base a sus estándares, se retiraba en silencio para continuar con la documentación que debía entregar al Comandante Smith, sin embargo tenía la vaga sospecha que durante las últimas semanas Erwin le encargaba un volumen mayor de documentación la cual era cada vez interminable. Si el fin era mantenerlo ocupado antes de la batalla, el cejas gruesas lo había logrado hasta llegar al punto de una frustración que lo puso de muy mal humor.
Durante una noche, ella entró a su habitación con una taza de té humeante en una pequeña bandeja de metal. Un sutil bizcocho de pan sin levadura le acompañaba. El capitán Levi no le dirigió la palabra y continuó llenando los documentos que debía entregar la mañana siguiente, hasta que ella intentó formar una conversación como habitualmente sucedía:
—¿Quieres que te ayude?
—No.
—No bajaste a cenar con nosotros, pensé que tal vez tendrías hambre. —insistió nuevamente la joven soldado.
El capitán emitió un seco agradecimiento, sin dirigir la mirada a su acompañante. Su mente se mantenía enfocada en los documentos más no pudo evitar sentir que la presencia de su subordinada aún permanecía dentro de la habitación. Finalmente cedió y fijó su fría mirada en la joven, con voz grave en señal de fastidio preguntó:
—¿Qué es lo que quieres, Petra?
—Es sólo que...no hemos conversado en semanas.
—He estado ocupado.
—Siempre lo estás y yo lo entiendo. —Ella lo sabía desde el inicio, lo aceptaba tal y como era. Quizá había sido culpa suya al visitarle todas las noches antes de dormir, más con el paso del tiempo, las circunstancias en batalla y su gentileza fue el imán que lo terminó atrapando, hasta llegar a tal grado que no fue necesaria una declaración, más bien una afirmación. Quiero estar contigo. —Pero también estamos tu y yo.
En el mundo que ambos habían creado, en la quietud de la noche y el resguardo de cuatro paredes, los honoríficos perdían su importancia. Sólo eran Levi y Petra. Una vez que el silencio invadió la habitación, el hombre de cabellos oscuros sintió ligera vergüenza ante su falta de tacto, especialmente hacia ella. En varias ocasiones le advirtió que él no era bueno en las relaciones y que carecía de experiencia, más tal parecía que su brusquedad la atraía mucho más él y aquello lo confundía en gran manera.
Qué muchacha tan extraña, pensó al levantarse de su asiento y coger una de sus manos con torpeza. Su bonita sonrisa lo hizo sentir aún más avergonzado de su pequeña muestra de afecto, a pesar de que su relación ya había escalado físicamente en un par de ocasiones.
—Sólo me quedan unos pocos documentos, debo terminarlos antes de que Erwin me aviente un cagadero de papeles más.
—Entonces te ayudo. —la joven se dispuso a tomar una parte de los documentos que yacían en el escritorio, más fue detenida por la fuerza del agarre en su muñeca.
—No, —notó como los ojos de Petra se abrían en confusión —es decir, revisa que los papeles de la esquina estén sellados.
—De acuerdo, pero no te olvides de beber el té. —Durante el transcurso del tiempo trabajando bajo el mando del capitán Levi, Petra se había encontrado que su superior era la persona más individualista que conocía; por lo que optó sentarse en una de las sillas alejada del escritorio y revisar los documentos a su ritmo, después de todo era poseedora de una buena memoria.
Fue una faena tediosa, más al ver finalizado la revisión del último documento pendiente, sintió una grata satisfacción y descanso dentro de sí. Quizá había sido el relajante efecto del té que Petra le había brindado, pensó Levi mientras masticaba el bizcocho y sentir saciar su estómago a pesar de no tener hambre. Sus ojos se fijaron en la joven que permanecía atenta a los documentos en una silla situada a unos escasos metros de distancia, sintióse extrañamente distraído por el color de su cabello—era un extraño fenómeno que nunca había podido comprender— y aquel sentimiento de cerciorarse que lo que ambos compartían era real, se apoderó de él.
Se levantó de su asiento, internamente contó los pasos hasta llegar a Petra y juntó bruscamente sus labios con los de ella. Ella suspiró al ser tomada por sorpresa, separándose segundos después para dejar los documentos que había revisado momentos anteriores.
—Ya están todos los documentos firmados, no hay que...—se giró sorprendida al notar que la había seguido, la había acunado entre sus brazos. —preocuparse.—musitó para fácilmente dejarse llevar por un beso.
El capitán Levi generalmente era torpe y escaseaba en gentileza, sus labios eran húmedos y sus ásperas manos acariciaban su rostro. Tu cabello...me gusta—le dijo él a su oído mientras lo abrazaba y sus dedos recorrían su nuca, recordando aquel corte militar que poseía. El hombre de cabellos oscuros cerró sus ojos y al escucharla reírse ante el contacto de sus besos en su cuello, sintió su interior descansar.
Era una lucha constante contra su interior, en cómo su pasado en el mundo subterráneo había definido su manera de pensar y en la fidelidad que le había jurado a Erwin Smith al unirse a la Legión. Después Petra llegó a su vida cotidiana y a pesar de que ella era aún muy joven para su propio bienestar, fue la vida y la muerte lo que lo inclinó a abrir la puerta de su interior.
En lo más profundo de su ser, su mente se burlaba de su debilidad y que al final, todo se le escaparía de las manos. Que estaba maldito y siempre sería así. Era cierto que un soldado tiene sus días contados...que sólo los más fuertes son los que sobreviven, más el cariño de Petra lo envolvía en una fuerza mayor y era lo único que necesitaba en ese mundo de crueldad.
Ella va a estar bien, sabe lo necesario para sobrevivir. Se afirmó a sí mismo hasta convencerse, una vez que ambos se situaron en el costado de la cama, se retiraron de su vestimenta militar y se envolvieron en las limpias sábanas de dormir.
—¿Levi?
—¿Hm?
—¿Estás bien? —preguntó Petra al acurrucarse en su pecho y escuchar el quieto latido de su corazón.
—Lo estoy.
Mientras ella permaneciese a su lado, la muerte, los titanes y el interminable papeleo de Erwin se podía ir al caño.
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A/N: Uhhh espero les agrade, a veces siento que pierdo la práctica. Espero haber reflejado un rivetra poco convencional, siempre me los he imagino así en el canon. Una relación rara, respetuosa por ambos lados pero donde son felices el uno al otro. Siento que me faltó un poco más de agresividad por parte de Petra pero también me parece que ella es del tipo de personas que le da su tiempo y espacio a alguien como Levi...Creo que mi siguiente capítulo será un AU…
¿Qué les ha parecido el último capítulo de snk? ¿Ya vieron el pequeño cameo de Petra y el Escuadrón?
