Harry estaba terminando de armar su valija, lo cual no le llevó mucho tiempo, ya que las pocas ropas que tenía había heredado de su primo. El único recuerdo que guardó en su valija era un pequeño soldadito de metal con el que jugaba a veces. Era parte de un juego elegante de ajedrez que le habían regalado a Dudley, quien por supuesto nunca usó, Harry había pasado varios días aprendiendo como jugarlo y cuando por fin lo logró su primo lo descubrió y rompió el juego de mesa y tiró todos las piezas a la chimenea, sólo el pequeño caballero había sobrevivido el cual conservó como un tesoro.

El día que los hombres se llevaron a su tía al hospital mental su primo se puso a llorar y se encerró en su cuarto. Esa noche su tío estaba tan borracho y enojado, porque su plan de deshacerse de él había fracasado, que perdió los estribos e intentó lastimarlo. Lo hubiera logrado si Hera no lo hubiera protegido, quien casi asesina a Vernon estrangulándolo pero Harry la detuvo así que sólo quedó inconsciente. Fue allí que entendió que esa no era su casa y nunca lo sería, tomó dinero de la billetera del adulto y algunas joyas de oro y plata que su tía tenía en un alhajero, ya que supuso que podría venderlas en alguna casa de empeño para conseguir el dinero que necesitaba para sobrevivir y pagar los materiales del colegio.

-Debiste dejar que acabara con él, era un monstruo- le dijo Hera.

-Esa idea cruzó por mi mente pero entonces la policía vendría a hacer preguntas e investigar lo que sucedió. No puedo ir a Hogwarts si estoy en el reformatorio para delincuentes juveniles y no dejaré que te aparten de mí-

-En otra ocasión, cuando seas mas poderoso -

-Si, tal vez. Pero por ahora concentrémonos en lo importante que es mi educación mágica. Vamos, quiero irme de este lugar de una vez-

-¿Sabes adónde debes ir?-

-Hay un albergue para personas sin hogar no lejos de aquí. Lo sé porque recuerdo que mi tío decía que era un desperdicio de sus impuestos alimentar a vagos y criminales. Luego veré como llegar al mundo mágico desde allí- le respondió. Una vez que se dirigía a la puerta vio a su primo quien lo miraba con odio.

-Todo esto es tu culpa. Por ti mi madre está encerrada en un manicomio y tu serpiente atacó a mi padre-

-¿Crees que yo quería esto Dudley? Tus padres me trataron como si fuera carga que les impusieron desde que tengo memoria y cuando por fin mi vida empezaba a mejorar intentaron hacerme pasar por loco y encerrarme, yo sólo me defendí. Tú eras el peor, siempre me molestabas y me maltratabas y yo jamás hice nada para que me hicieras eso, eres mi primo, mi familia. Pudimos haber sido como hermanos o al menos buenos amigos, pero decidiste que era más divertido insultarme y humillarme, tanto en el colegio como en casa, bueno pues se acabó. No dejaré que nadie me vuelva a tratar como lo hicieron ustedes, hasta nunca- y se fue de allí sin mirar atrás y empezar su nueva vida.


Harry estaba yendo camino al refugio donde tenía pensado pasar la noche hasta que consiguiera algo mejor, mientras su amiga se alimentaba de algunos insectos y roedores. Se preguntaba si lo dejarían quedarse en aquel lugar ya que por lo general sólo admiten adultos, los niños de su edad suelen ser enviados a un orfanato. Estaba pensando inventar alguna mentira convincente para que lo admitan y justo en ese momento apareció la persona más grande que había visto en su vida.

-¿Harry? ¡Por las barbas de Merlín! ¿No deberías estar en tu casa?-

-¿Quién es usted? ¿Cómo sabe mi nombre?-

-Lo siento, mis modales. Mi nombre es Rubeus Hagrid, soy el guardián de las Llaves y Terrenos de Hogwarts-

-¿Hogwarts? Entonces usted es un mago también-

-Emm algo así, fui al colegio pero me expulsaron cuando iba en tercer año. Ahora trabajo como guardabosques, pero no eso no importa he venido a buscarte. El profesor Dumbledore me envió por tí, supongo que es apropiado ya que fui yo quien te trajo cuando eras sólo un bebé-

-¿Tú me enviaste a vivir con mis tíos?-preguntó con algo de desconfianza.

-Bueno, son la única familia que tenías, supongo que era lo más acertado. Dijo que era mejor si era yo quien te acompañara. Ven, será mejor que nos vayamos-

-¿Adónde iremos?-

-Al callejón Diagon en Londres, podemos dejar tu valija en el "Caldero Chorreante" y pasar la noche allí. También debemos hacer una parada en Gringotts, el banco de los magos ya que también necesitarás dinero para comprar la lista de materiales necesarios para empezar el colegio-

Ante esa respuesta Harry no dudó en acompañarlo -Vamos entonces. Espera, leí que los alumnos de primer año pueden tener mascotas, como lechuzas, sapos ¿También permiten las serpientes?-

-¿Serpientes? Mmm no que yo sepa ¿Por qué preguntas?- y al segundo de hacer esa pregunta Hera salió de unos arbustos y subió desde el suelo por la espalda hasta apoyarse en los hombros y rodeando el cuello de Harry en forma protectora -¿Tienes una serpiente de mascota?-

-No es mi mascota, es mi amiga. Fue ella quien me contó acerca de la magia-

-¿Puedes hablar con serpientes?-

-Sí, sé que a algunos les asusta esa habilidad pero para mi es algo genial. Gracias a eso pude entenderla y con su ayuda mi primo dejó de molestarme y evitó que mi tío me golpeara-

-¿Esos muggles te golpeaban?- preguntó más sorprendido que cuando supo que podía hablar Pársel.

-Anoche fue la primera vez que lo intentaron, por eso quise irme. Prefiero la calle o el orfanato antes que vivir allí-

-No puedo creerlo, sabía que no eran las personas mas cálidas pero me entra en la cabeza que te trataran de esa forma. Ningún niño se merece eso, en especial el hijo de James y Lily Potter-

-¿Usted conocía a mis padres?-

-No personalmente, ellos empezaron el colegio muchos años después que yo, pero eran las personas mas honradas y valientes que he conocido y tú Harry eres la viva imagen de tu padre, excepto por tus ojos son idénticos a los de tu madre- le respondió y Harry esbozó una sonrisa ya que era la primera vez que alguien le daba un cumplido y le contaba algo de sus padres -Mira, será mejor que nos apuremos estoy seguro que tienes muchas preguntas, trataré de responderte todo lo que pueda, pero primero tenemos deberes que hacer-

-De acuerdo ¿Iremos en autobús o en tren?- y el hombre soltó una carcajada ante la pregunta.

-Lo siento, se nota que has crecido sin saber nada de la magia. Los magos usan las escobas o suelen aparecerse de un lugar a otro, pero no disponemos de escobas y eres muy joven para aparecerte así que iremos en mi motocicleta, es la misma en la que te traje cuando eras un bebé -Y le enseñó su vehículo -Será mejor que te agarres fuerte y yo que tú le diría a tu amiga que se esconda en tu valija o dentro de tus ropas-

-¿No tardaremos mucho yendo por la carretera?- preguntó mientras agarraba al hombre por la espalda para evitar caerse.

-Con esta belleza no necesitamos rutas ni caminos- y luego de hacer un fuerte ruido con el caño de escape la motocicleta empezó a agarrar velocidad y luego a elevarse en el aire alejándose de allí -Espero que no te asusten las alturas-

-¡Es increíble! ¡Es el mejor paseo que he dado en mi vida!-

Una vez que llegaron al lugar Hagrid se encargó de que su maleta y Hera estén en una habitación de la posada mientras le daba una explicación rápida acerca del mundo de los magos, como el hecho de que deben mantener el anonimato del mundo mágico de los muggles y que aquellos que no han cumplido la mayoría de edad no pueden utilizar la magia fuera del colegio o podrían ser expulsados -¿Fue por eso te expulsaron del colegio?-

-Errr, no. Digamos que solía meterme en muchos problemas, el único que me defendió fue Dumbledore. Un gran hombre, me dio un empleo que disfruto mucho, una casa cerca de los terrenos del colegio, le debo todo. Ven entremos de una vez- y cuando Harry entro al banco llamado Gringotts se sorprendió al ver que era manejado por pequeñas criaturas vestidas como abogados o empresarios

-¿Qué son esas criaturas?- preguntó algo intimidado por su apariencia.

-Son duendes, muy inteligentes pero poco amistosos. Tú quédate cerca, no te preocupes- y una vez que llegaron al mostrador le habló al hombre que parecía ser el encargado -Buenas-

-¿Puedo ayudarlo?-

-Buenas, el señor Harry Potter viene a hacer un pequeño retiro, es su primera vez aquí-

-Ya veo ¿Y el señor Harry Potter posee su llave?- preguntó con frialdad y Hagrid metió su gruesa mano en uno de los bolsillos de su abrigo un rato hasta que sacó una pequeña llave dorada y se la entregó al duende -Y también tengo algo que entregarle de parte del profesor Dumbledre acerca de ya-sabe-qué- y le entregó un sobre y el duende cambió la expresión de su rostro.

-Muy bien, me encargaré que sean atendidos apropiadamente y le hizo señas a otro duende -Este es Griphook, él los escoltará- Acto seguido Hagrid y Harry siguieron a Griphook hacia una de las puertas de salida del vestíbulo, allí había lo que parecía una entrada a una cueva subterránea y un carruaje que se mantenía sobre unos rieles, un vez que subieron empezaron a moverse a gran velocidad.

-Por Merlín olvidaba cuanto odiaba esto. Prefiero moverme arriba de la motocicleta o si pudiera volaría a lomos de un dragón-

-¿Existen los dragones? ¡Genial!-

Llegaron a su primer parada, donde había una enorme puerta de metal, mientras Hagrid se apoyaba en una roca para recuperarse del mareo, Griphook usó la llave de Harry para abrir la bóveda y le hizo una pequeña reverencia para decirle que podía entrar, cuando Harry entró no pudo creer lo que veía: varias filas de monedas de oro, muchas monedas de plata y cientos, de monedas de bronce. No le cabía duda de que los Dursley no sabían nada acerca del dinero de Harry o habrían intentado apropiárselo.

-Tengo entendido que es su primera vez aquí señor Potter así que le explicaré. Las de oro son Galeones, las de plata Sickles y las de bronce se les dice Knuts. Diecisiete sickles de plata hacen un galeón y veintinueve knuts equivalen a un sickle. Antes de retirarse del banco se le devolverá su llave, en caso de extravío o robo deberá llenar un formulario para que le extendamos una copia-

-Entendido- y cuando se giró para ver un escudo colgado en la pared, pintado de rojo y dorado con un emblema de color negro, vio algo que llamó más su atención que la fortuna que había visto antes. Era una pintura de sus padres (aunque parecía haber sido retratada como una pareja medieval) del día de su boda, su padre estaba abrazando a su madre quien lucía hermosa en su vestido de novia, ambos se veían muy felices.

-Su padre la trajo hace varios años, era el tipo de mago que valoraba sus relaciones sentimentales como sus bienes materiales-

-Entiendo- dijo sonriendo -Tengo una duda ¿Cuánto cree que deba retirar para pagar mi primer año en Howgarts?- y el duende le dio un par de consejos rápidos mientras Hagrid los esperaba en el carruaje.

-Bien debemos continuar, sígame por favor señor Potter- Y siguieron con su camino hasta llegar a la bóveda en la que Hagrid debía hacer un retiro. Harry imaginó que debía haber algo de gran valor, como joyas, lingotes de oro, documentos valiosos, etc, pero se decepcionó al ver una pequeño objeto envuelto en papel de periódico atado con un hilo. Pero luego recordó que en el mundo mágico las cosas no son lo que parecen -¿Qué es eso Hagrid?-

-Lo siento Harry pero es un asunto muy importante y prometí no decir nada a nadie y no le menciones a nadie acerca de esto ¿De acuerdo? Bien ya terminamos aquí, yo tengo un paquete que enviar y tú tienes que ir de compras- le respondió, una vez que volvieron por donde entraron el duende le entregó su llave antes de abrirle la puerta del carruaje.

-Gracias por todo señor Griphook- y extendió su brazo para estrecharle la mano lo que provocó que el duende lo miraba extrañado -Lo siento ¿Dije algo malo?-

-No están acostumbrados a tener contacto físico con los magos- respondió Hagrid en voz baja.

-Oh, perdón. No sabía...- dijo avergonzado.

-No es necesario que se disculpe señor Potter, me sorprendió eso es todo. Fue un privilegio atenderlo-

-El paseo fue muy divertido, hasta pronto-

-Es usted un joven muy peculiar señor Potter- le dijo antes de que se retirara.


Lo primero que Harry hizo luego fue ir a la tienda de túnicas la cual era atendida por una mujer llamada Madame Malkin mientras Hagrid iba al correo de allí, luego de tomarle las medidas y pagarle se dirigió al local que estaba en frente donde compró los libros que necesitaría para su primer año, y otros que le llamaron su atención. Harry sabía que había muchos libros para los que no estaba preparado por lo que le preguntó al vendedor cual sería un buen material complementario del material de primer año y algún par que le sirvan de adelanto para cuando empiece su segundo año.

-Vaya, alguien está muy entusiasmado por empezar-

-Me gusta leer y aprender-

-Un alumno aplicado, seguro estarás en Ravenclaw, mi antigua casa. Allí apreciamos la inteligencia y tenemos fuerte respeto por el conocimiento y el aprendizaje. Espero que hagas buen uso de esos libros, aunque si entras al equipo de Quidditch espero que también te lleves la copa-

-Tenga por seguro que lo haré- respondió fingiendo que entendía lo que el adulto le dijo al principio para no quedar mal. Cuando salió del local Hagrid lo estaba esperando con una lechuza en una jaula.

-¡Feliz cumpleaños! Su nombre es Arquímides. Imaginé que te vendría bien tener una lechuza ya que son animales muy inteligentes y útiles para enviar el correo-

-Hagrid ¡Es increíble! no debiste- dijo contento al ver al animal quien tenía un hermoso plumaje blanco. Era la primera vez que alguien le daba un regalo verdadero.

-Fue un placer, ahora tienes un amigo emplumado además de tu serpiente. Siempre me han gustado los animales, me alegra ver que tú también te llevas bien con ellos. Sabes, mi cabaña queda cerca del bosque, tu serpiente podría vivir cómodamente allí, cerca de la naturaleza y siendo bien atendida. Podrías ir a verla siempre que quieras-

-Estoy seguro que le encantaría. Muchas gracias-

-De nada, ahora vamos por el último material: tu varita. Nadie mejor que Ollivanders- le respondió. Era lo que más estaba deseando desde que descubrió la magia. Apenas entró por la puerta se le apareció un hombre apoyado en una escalera con ruedas, tenía todo el aspecto de un bibliotecario

-Ahh señor Potter, sabía que lo vería algún día- y luego de bajarse se acercó a un estante donde había varias empaques -Aún recuerdo cuando su madre vino por su varita. Igual que este modelo, veintiséis centímetros de largo, elástica, de sauce, ideal para encantamientos- y le entregó la varita esperando a que algo suceda, pero nada -Mmm ya veo, bien pruebe ésta, varita de caoba. Veintiocho centímetros y medio. Flexible. Un poquito más poderosa y excelente para transformaciones, como la de su padre- pero tampoco sucedió nada, luego de probar varias Harry empezó a temer que nunca encontrarían una varita para él y que le dirían que hubo un error en su carta -No se preocupe, jamás he dejado un cliente insatisfecho, me pregunto...- y sacó una caja la cual tuvo que sacudirle el polvo primero, cuando Harry sostuvo la varita en sus manos sintió una calidez en sus dedos y ésta empezó a lanzar chispas de colores -Curioso... muy curioso señor Potter-

—Perdón, pero ¿Qué es tan curioso?-

-Recuerdo cada varita que he vendido, aunque en realidad es la varita la que elige al mago señor Potter. La cola de fénix de donde salió la pluma que está en tu varita dio otra pluma, sólo una más. Y realmente es muy curioso que estuvieras destinado a esa varita, cuando fue su hermana la que te hizo esa cicatriz-le respondió señalando su frente.

Despues de salir dela tienda Harry y Hagrid fueron a comer algo a la posada, Harry apenas probó bocado ya que estaba pensando en lo que le había dicho Ollivanders -¿Sucede algo Harry? Estás muy callado-

-¿Tú sabes quien me hizo esta cicatriz?-y ante la pregunta del muchacho Hagrid dejó de comer y su rostro cambió de expresión -¿Tiene que ver con la muerte de mis padres? Sé que algo malo sucedió con ellos, por favor quiero saberlo-

-Mira Harry, te diré lo que pueda. Supongo que lo sabrías tarde o temprano, debes entender que no todos los magos son buenos, algunos son perversos y utilizan su magia para hacer daño. El peor de todos se llamó V...Vol...Voldemort- dijo casi temblando como si esa persona estuviera presente -Por favor no me lo hagas repetir. De todos modos, este... este mago, hace unos veinte, quizás treinta años, comenzó a buscar seguidores. Y los consiguió. Algunos porque le tenían miedo, otros sólo querían un poco de su poder, porque él iba consiguiendo poder. Eran días negros, Harry. No se sabía en quién confiar, uno no se animaba a hacerse amigo de magos o brujas desconocidos... Sucedían cosas terribles. Él se estaba apoderando de todo. Por supuesto, algunos se le opusieron y él los mató y no sólo a los magos, también disfrutaba de lastimar a los muggles, él los consideraba como seres inferiores y lamentablemente hay magos que también pensaban y aún piensan esa tontería-

-¿El mató a mis padres?-

-Sí- dijo con tristeza -Tus padres fueron los brujos más inteligentes de su generación, talentosos, valientes y honrados, jamás quisieron relacionarse con la magia negra ni con los que la practican, Quien-tú-sabes los mató y también también trató de matarte a ti pero no pudo hacerlo. ¿Nunca te preguntaste cómo te hiciste esa marca en la frente? No es un corte común. Sucedió cuando una poderosa maldición diabólica te tocó. Fue la que terminó con tu madre, tu padre y muchos otros magos, pero no funcionó contigo, y por eso eres famoso, Harry. Nadie a quien él hubiera decidido matar sobrevivió, nadie excepto tú. Por eso eres conocido como "El niño que vivió"-

Harry estaba procesando todo lo que acababa de escuchar -Gracias por contarme esto, siempre quise saber que había sucedido con ellos y el origen de mi cicatriz. Hay otra cosa que quiero preguntarte-

-¿Sí?-

-¿Que diablos es Ravenclaw y Quidditch?- y la cara de su amigo pareció aliviarse, como si hubiera pasado a un tema más alegre.

-Tienes tanto por aprender- le respondió con una sonrisa.


Harry estaba acostado en en su habitación de la posada terminando de leer su libro de transformaciones para principiantes, el primero que había leído fue el de historia de la magia, imaginó que si iba a empezar el colegio debía saber todo lo posible acerca de ese lugar ya que pasaría casi todo el año allí, disfrutó mucho su lectura aunque no tanto como el libro de hechizos de transformaciones y pociones. Pero el que más ansiaba era el libro de defensa contra las artes oscuras, así que decidió dejarlo para el final.

-Tantos hechizos, lástima que no puedo utilizarlos aún porque estoy fuera del colegio- se dijo a sí mismo.

-De hecho si puedes, al menos aquí- le dijo Hera quien estaba acostada a su lado, mientras que Archie (Decidió llamar a su lechuza de esa forma ya que era más fácil) estaba apoyada en la ventana comiendo unas semillas.

-¿A que te refieres? Hagrid me dijo que podría meterme en problemas con el Ministerio de Magia si descubren que hice magia-

-Ellos detectan la magia, no al que la realiza. Si lo hicieras en una zona de muggles como el lugar donde vivías, sabrían que serías tú, pero si es en un lugar donde suelen habitar varios magos entonces asumirían que se trata de un adulto y no levantarías sospechas-

-Vaya, no lo sabía. Probaré algo simple ¡Lumos!- y de la punta de su varita salió un destello de luz potente -¡Genial! veamos, otro más difícil ¡WInguardium leviosa!-y la silla de su habitación empezó elevarse por el aire de a poco.

-Te dije que tenías talento- le dijo su amiga y en ese momento de distracción perdió el control y la silla voló con fuerza hasta el techo haciendo que se partiera -Aún así ve con calma, no intentes correr antes de caminar chico- y Harry empezó a reírse, creo que era la primera vez que se divertía tanto.

-Si, creo que fue suficiente por hoy. Ven, será mejor que me prepare, hay un tren que tomar ¡Bauleo!- y todas sus cosas se acomodaron en en su maleta automaticamente -¡Allá voy Hogwarts!-


Holis! Aquí les dejo un nuevo capitulo, espero que les haya gustado ;)