El frío ya se había despedido y el verano estaba cada vez más próximo. Hacía mucho calor, en especial en el aula grande donde se examinaban por escrito. Les habían entregado plumas nuevas, especiales, que habían sido hechizadas con un encantamiento antitrampa. El profesor Flitwick y la profesora Mc Gonagall le tomaban exámenes bastante complicados pero Harry ya había aprendido a realizar esos hechizos hace mucho, mientras que el profesor Snape les ponía los pelos de punta a todos incluso a los de su casa, respirando sobre sus nucas mientras trataban de recordar cómo hacer una poción para olvidar. Harry lo hizo todo lo mejor que pudo, considerando las enormes punzadas de dolor que sentía en la frente, el cual le molestaba desde la noche que había estado en el bosque.
—Basta de repasos —suspiró aliviado Ron, estirándose en la hierba mientras Hermione seguía hablando en voz baja repasando y Harry y Malfoy comían unas manzanas que Harry había cortado del árbol con un hechizo
-Puedes alegrarte un poco, Harry, aún falta una semana para que sepamos lo mal que nos fue, no hace falta preocuparse ahora-
-Habla por ti Weasley, yo sacaré las mejores notas de mi curso-
-No creo que sea difícil teniendo a Crabbe, Goyle como competencia-le dijo Hermione.
-Buen punto-
Harry se frotaba la frente. —¡Maldito dolor de cabeza!—estalló enfadado—. Mi cicatriz sigue doliéndome. Me ha sucedido antes, pero nunca tanto tiempo seguido como ahora.
—Ve a ver a la señora Pomfrey —sugirió Hermione.
—No estoy enfermo —dijo Harry—. Creo que es un aviso...algo malo está por suceder-
-Si, probablemente expulsarán a a Weasley por tener el nivel de inteligencia del Troll que entró al castillo- bromeó el rubio.
-Oigan ¿No les parece un poco raro —dijo Harry, subiendo por la colina cubierta de hierba— que lo que más deseara Hagrid fuera un dragón, y que de pronto aparezca un desconocido que casualmente tiene un huevo en el bolsillo? Recuerdo que dijo que fue muy fácil ganarle apostando a las cartas, aprecio mucho a Hagrid pero presiento que no es alguien que sepa disimular sus emociones o sea un estratega, además ¿Cuánta gente anda por ahí con huevos de dragón, que están prohibidos por las leyes de los magos? Y justo encontró a alguien dispuesto a llevarselo, ¿verdad? ¿Por qué no se me ocurrió antes?- y salió corriendo hacia la cabaña del guardabosque siendo acompañado por sus amigos.
Hagrid estaba tomando una jarra de té helado en la puerta de su cabaña -¡Hola chicos! ¿Quieren pasar a tomar algo? Así me cuentan cómo les fue en sus exámenes-
-No tenemos tiempo Hagrid. Dime ¿Cómo era el sujeto que te dio el dragón? ¿Te preguntó por Fluffy?-
-Llevaba puesta una capucha así que no pude ver su rostro, además había mucha gente y bebimos un par de tragos. De hecho, creo que él pagó la mayor parte, se notaba que no era de allí, considerando que la mayoría de los que van allí apenas hablan y se la pasan bebiendo o haciendo negocios. Y en cuanto a Fluffy, apenas se lo mencioné, fue cuando me dijo que tuviera cuidado con el dragón ya que son animales fuertes y le dije que ya tenía experiencia con un perro de tres cabezas y que aprendí que cada animal tiene su truco, Fluffy por ejemplo algo de música suave como el sonido de un piano o un arpa y se duerme al instante- y volvió a darse cuenta que habló más de lo que debía -Por favor, no me hagan más preguntas. Oigan ¿Adónde van?- preguntó al ver que los chicos se dirigían hacia el castillo.
Intentaron hablar con el director pero había salido a tener una charla con el Ministro, la profesora Mc Gonagall en lugar de prestar atención a sus advertencias simplemente les reprochó que se inmiscuyeran en asuntos importantes del colegio y el Ministerio y les ordenó expresamente quedarse en sus respectivas Salas Comunes.
No tuvieron más opciones que trazar un plan el cual incluía romper un montón de reglas y arriesgar a que los expulsen pero ninguno dio marcha atrás, pasar a la bestia fue fácil ya que estaba dormida profundamente por el instrumento encantado que tocaba una dulce melodía que haría que cualquiera se duerma, luego parecía que iban a morir asfixiados por las extensiones de una gran planta quien custodiaba toda la habitación pero Hermione les recordó que ese tipo de plantas crecen en lugares oscuros y húmedos porque la luz del sol les daña asi que lanzaron luces tan potentes con sus varitas que iluminó todo el lugar haciendo que esa planta se retorciera hasta liberarlos y pasar a la siguiente habitación. La prueba de Flitwick fue fácil para Harry que era un gran buscador de Quidditch, cuando les tocó pasar la prueba de la profesora Mc Gonagall se asombraron al ver un enorme tablero de ajedrez encantando, Harry sugirió que Ron se encargue de esta prueba ya que había probado en más de una ocasión lo bueno que era en ese juego.
-Bien, en ese caso Harry tú ocupa el lugar vacío de ese alfil, Hermione tú el de la torre al lado de Harry, yo seré el del caballo-
-¡Oye! ¿Y qué hay de mí?- protestó el rubio.
-Tú espera, es mejor así- Respondió, cosa que no fue bien recibida ya que sentía que lo excluía pero no dijo nada. Ron jugó por todo el tablero, las piezas se movían de acuerdo a sus instrucciones y jugadas, luchaban con rudeza en cada movimiento, al cabo de un rato había cientos de escombros y piezas partidas, el juego ya casi se acababa.
-Un momento...- dijo Malfoy mientras observaba el tablero y luego la puerta que los llevaría adelante, la cual era obstaculizada por las piezas blancas que quedaban.
-¿Te diste cuenta verdad? Sí, es la única forma en que podamos llegar al final. De ti depende lo que sigue. sólo quedan las protecciones de Quirrel y la que fue hecha por el profesor Snape, así que probablemente tenga que ver con pociones, eres su alumno preferido y sabes como piensa el jefe de tu casa. Si alguien logra pasar ese obstáculo eres tú- todos se sorprendieron con la seriedad que Ron se tomó el ajedrez y más por haberle dado un cumplido a alguien que hasta no hace mucho detestaba.
-¡Ron, no!- le gritó la chica.
-¡Esto es ajedrez! ¡Hay que hacer sacrificios y es la única manera de detener a Snape y que se haga con la piedra! Harry una vez que la reina me ataque podrás hacer Jaque Mate al rey- y luego se volvió hacia el otro Slytherin -Intenta no meter la pata Malfoy, quiero que mi paliza valga la pena- le dijo sonriendo.
-No eres tan tonto como creí que eras. Eres el mejor jugador de ajedrez que he visto- le respondió correspondiendo el gesto.
-¿Están listos? —preguntó Ron, con el rostro pálido pero decidido e hizo mover su pieza donde estaba la reina. La enorme pieza blanca golpeó a Ron con fuerza en la cabeza con su brazo de piedra e hizo volar al chico hasta la pared dejándolo inconsciente. Entristecido y enojado por el costo de la victoria Harry se movió tres casilleros a la izquierda. La pieza se quitó la corona y la arrojó a los pies de Harry. Habían ganado. Las piezas saludaron y se fueron, dejando libre la puerta.
Cuando entraron en la siguiente habitación un olor desagradable los invadió, haciendo que se taparan la nariz con la túnica. Sus ojos lagrimeaban debido al olor pero aún así lo vieron, aplastado en el suelo frente a ellos: un trol más grande que el que habían derribado, inconsciente y con un bulto sangrante en la cabeza.
-Al menos nos libramos de ésta, vamos a lo que sigue, no puedo respirar- dijo la chica. Pasaron el umbral y de inmediato un fuego se encendió detrás de ellos. No era un fuego común, era púrpura. Al mismo tiempo, llamas negras se encendieron delante dejándolos atrapados.
La prueba consistía en un acertijo el cual los obligaba a elegir entre varias pociones, había siete en total: tres con veneno, una con vino, dos los llevaría a salvo hacia atrás, por el fuego púrpura y sólo una hacia adelante a través del fuego negro.
-¿Qué piensas?-
-No es tan fácil, soy bueno para detectar los ingredientes pero esto es más que sólo pociones es...-
-Lógica muggle- finalizó la chica -Tiene sentido, muchos grandes magos saben todo tipo de hechizos y encantamientos, pero aquí no hay que usar magia sino el intelecto. Ven, entre los dos seguro podremos- y al cabo de unos minutos mientras Hermione leía el papel con el acertijo su compañero revisaba el contenido y color de las botellas y olfateó un par lo cual ayudó en el proceso -Bien, en ese caso por descarte no hay duda que la que nos llevará hacia adelante, es...¡La más pequeña!- dijeron la chica y el rubio al mismo tiempo mientras sonreían en complicidad.
-Sólo hay cantidad para uno, la beberé yo. Ustedes regresen por Ron y vayan a advertirle al director y la profesora Mc Gonagall. Intentaré ganar tiempo con Snape-
-¡Estás loco Potter! ¿Y si el señor de las tinieblas se encuentra con él?-
-Tuve suerte una vez, tal vez pase de nuevo. Gracias por toda su ayuda, no habría llegado tan lejos sin ustedes, y Ron- les dijo sonriendo.
-No te pongas tan sentimental, sólo ve y haz lo tuyo-
-Malfoy dice que "de nada" Harry- y se fueron de allí después de que cada uno bebiera la botella que les correspondía. Luego de que dejó la botella, fue hacia delante. Se dio ánimo al ver que las llamas negras lamían su cuerpo pero no lo quemaban. Durante un momento no pudo ver más que fuego oscuro. Luego se encontró al otro lado, en la última habitación. Había alguien frente al espejo de Oesed pero no era Snape ni Voldemort-
Era el profesor de DCAO.
-¿Usted? Pero...el profesor Snape...-
-Sí, el tiene el perfil ¿Cierto? A su lado nadie sospecharía del "p-p-pobre t-t-tartamudo profesor Q-Q-Quirrel"-
-Pero vi como Snape lo acusaba de no ser leal a él-
-No niño tonto, me acusaba de no ser leal a Dumbledore, sospechó automáticamente de mí cuando dejé entrar al Troll creyendo que todos estarían ocupados con él, pero me equivoqué. Luego pensé que si hechizaba tu escoba logaría deshacerme de tí, pero de nuevo fallé. No sólo lograste salir del problema y sino que tú y tus amigos siguieron metiendo sus narices donde no debían, aunque debo admitir que no esperaba ver al señor Malfoy con ustedes, pero claro, nadie esperaba tampoco que el famoso Harry Potter terminara en la casa de Slytherin. En fin ya haz causado demasiados problemas- y con un chasqueo de sus dedos unas cuerdas aparecieron y atraparon a Harry -Ahora, en cuanto a la piedra...este espejo es la llave para poder encontrarla. No esperaba menos del gran Albus Dumbledore, nada me impedirá dársela a mi maestro ¿Cómo la consigo?-
De repente una voz se escuchó en el aire, la cual parecía salir de Quirrel -Usa al muchacho...-
-¡Ven aquí Potter- y con un movimiento de manos las cuerdas que lo tenían inmovilizado habían desaparecido. El profesor lo obligó a ponerse frente al espejo y al cabo de unos segundos reflejo le sonrió. Puso la mano en el bolsillo y sacó una piedra de color sangre. Le guiñó un ojo y volvió a guardar la Piedra en el bolsillo y, cuando lo hacía, Harry sintió que algo pesado caía en su bolsillo real. Había conseguido la piedra, e intentó evitar que Quirrell la consiguiera diciéndole una mentira pero la voz volvió a escucharse.
-Está mintiendo, déjame hablar con él- dijo en voz alta y el hombre empezó a quitarse el turbante lentamente y cuando terminó se dio vuelta, lo que Harry vio le heló la sangre: Donde tendría que haber estado la nuca de Quirrell, había un rostro, la cara más terrible que Harry hubiera visto en su vida. Era de color blanco tiza, con brillantes ojos rojos y ranuras en vez de fosas nasales, como las serpientes.
-Voldemort...-
-Sí...Mira lo que me he convertido, una sombra, un parásito que debe vivir a través de otros, bebiendo sangre de unicornio y a manteniéndome través de las energías de Quirrell. Pero tú tienes algo que podría ayudarme, algo que tienes en tu bolsillo-
Harry se dio cuenta que no tenía sentido seguir fingiendo así que decidió ir con todo -¡Jamás! Esa piedra no te pertenece, le pertenece al profesor Dumbledore y a Nicolas Flamel-
-No seas tonto, no tienes por qué seguir el camino los ingenuos, después de todo perteneces a la gran casa de Slytherin. No existe el bien ni el mal, sólo el poder y los que son demasiados débiles para buscarlo. Yo podría enseñarte todo lo que sé, juntos seríamos invencibles, conquistaríamos incluso la muerte. Seríamos capaces de traer a aquellos que han muerto-
Por un momento Harry empezó a sentirse atraído con la idea de ver a sus padres de nuevo, tantos años de maltrato con sus tíos serían remplazados con una nueva vida junto a su familia, lo que Harry siempre había querido. Luego recordó lo que había aprendido de su charla con el director, acerca de soñar y no vivir, del precio que todos pagarían y también todo lo que sus amigos se sacrificaron por ayudarlo -Gracias, pero no. Ya he aprendido a ver la diferencia entre la ilusión y la realidad, dudo que puedas traer de vuelta a los muertos, al menos no de la forma que yo deseo y no olvido que fuiste tú quien los mató en primer lugar- y empezó a correr en dirección hacia la salida.
-¡Agárralo!- gritó Voldemort.
-Maestro, no puedo sujetarlo... ¡Mis manos... mis manos!- y vio que Quirrell chillaba de dolor mientras veía sus manos echar humo y llenarse de ampollas y quemaduras. Allí entendió que sólo necesitaba tocarlo, Harry se puso de pie de un salto, cogió a Quirrell de un brazo y lo apretó con fuerza, haciendo que éste gritara aún más fuerte y tratara de empujar a Harry. El dolor de cabeza de éste aumentaba y el muchacho no podía ver, solamente podía oír los terribles gemidos del hombre y los aullidos de Voldemort: ¡MÁTALO! ¡MÁTALO!-
Sentía que perdía contacto con Quirrel y todo se volvía cada vez más oscuro...
Cuando abrió los ojos se percató que estaba en la enfermería del colegio y el profesor Dumbledore estaba sentado a su lado -Bienvenido Harry-
-¡Señor! ¡La piedra! ¡Voldemort, Quirrel...! ¡Ellos...!-
-Tranquilo muchacho, la piedra está a salvo. Haz logrado evitar que un gran mal se alce entre nosotros y salvado no sólo al colegio, sino a toda la comunidad mágica-
-¿Cuánto tiempo hace que estoy aquí?-
-Un par de días. Tus amigos estarán muy aliviados al saber que has recuperado el conocimiento. Han estado sumamente preocupados, incluso el señor Malfoy aunque intente disimularlo-
-No es muy bueno expresando sus emociones, pero ya se acostumbrará- bromeó -Señor, tengo muchas preguntas que hacerle-
-Ah estoy seguro que sí, pero me temo que no podré responderte todas, lo único que puedo prometerte es la verdad- y luego de una rápida charla Harry descubrió por qué Quirrel no podía tocarlo, cómo había podido conseguir la piedra y una pequeña charla acerca de la vida y el porqué la piedra sería destruida, además supo quien le había enviado la capa de su padre. Lo malo es que el director le dijo que no podía quedarse durante el verano en el colegio ya que éste permanecía cerrado.
-Pero señor, yo no puedo volver a la casa de mis tíos. Odio ese lugar, además ellos no me quieren ni yo a ellos-
-Son tu familia-
-No, son sólo parientes con los que tenido que vivir contra mi voluntad. La familia es la que te aprecia, te ayuda y se preocupa por ti. No me importa si debo alquilar una habitación en una posada o trabajar durante el verano pero no regresaré allí- respondió con firmeza.
-Entiendo, bueno supongo que ya nos preocuparemos por eso- Y justo en ese momento entró Hagrid quien sollozaba como un cachorro abandonado.
-¡Lo siento tanto Harry! Todo fue mi culpa, y por un tonto huevo de dragón! Deberían expulsarme para siempre del colegio y obligarme a vivir como un muggle-
-Está bien, no fue tu culpa. Él lo habría sabido de todas formas, Voldemort puede ser muy manipulador-
-¡Pudiste morir! ¡Y no digas su nombre!-
-¡VOLDEMORT! Me encontré con él y lo llamo por su nombre. Por favor, alégrate, Hagrid, salvamos la Piedra, ya no está, no la podrá usar. Toma un poco de chocolate caliente, me han dejado muchas golosinas-
-Eres un buen chico, muy bondadoso. Ten, te traje un regalo para compensar todo el desastre que causé- y le entregó un libro con una hermosa cubierta de cuero. Harry lo abrió con curiosidad... Estaba lleno de fotos mágicas. Sonriéndole y saludándolo desde cada página, estaban su madre y su padre -Espero que te guste-
-Gracias Hagrid- y le dio un enorme abrazo.
Todo el colegio estaba hablando acerca de las aventuras de Harry y sus amigos, aunque no tenían la verdad completa no paraban de recibir aplausos y cumplidos. Todos estaban en el banquete de fin de año, Ravenclaw fue quien había tenido la mayor cantidad de puntos aunque Slytherin ganó la copa de Quidditch. El director se puso de pie -Otro año que se termina, vaya que ha sido uno lleno de aventuras y diversión. Espero que hayan aprendido mucho y aprovechen sus veranos para descansar sus mentes, pero antes de nuestro tradicional banquete es hora de entregar la copa de la casa. Si, bien hecho Ravenclaw, sin embargo hay que tener en cuenta los últimos acontecimientos- y todos se sorprendieron.
-Para el señor Weasley 50 puntos, por ser el mejor jugador de ajedrez mágico que este colegio ha tenido en muchos siglos- y su amigo se había puesto tan colorado como su cabello mientras sus compañeros lo aplaudían con fuerza -Para el señor Malfoy y la señorita Granger, por mantener la mente fría ante el cálido roce de la muerte, cincuenta puntos para sus casas- y tanto los Griffindors como los Slytherins aplaudieron con fuerza.
-Y por último para el señor Harry Potter, por su enorme valor y determinación le otorgo a la casa de Slytherin 60 puntos ¡Vaya! Mi mente debió haber hecho mal los cálculos a la hora de repartir los puntos ya que si los números son correctos tanto Griffindor como Slytherin están empatados ¿Alguna sugerencia para arreglar esto?-
Harry levantó la mano -Señor ¿Por qué no usar los colores de ambas casas? La mitad del salón puede usar los colores de Slytherin y la otra mitad de Griffindor-
-¿Qué estás haciendo?- le dijo el rubio en voz baja.
-Pagando una deuda, ellos se dejaron la capa en la torre para que no seamos los únicos castigados. Ganaremos el próximo año, tengo entendido que nuestra casa tiene una buena racha desde los últimos 7 años, compartir la victoria no nos va a matar y además podrás echarle en cara a Ron lo caritativos que hemos sido con su casa- le dijo con una sonrisa maliciosa.
-Vale, vale, dejemos que prueben un poco de gloria, dudo que tengan otra oportunidad- le respondió su compañero. Harry le hizo un gesto al director quien esbozó una sonrisa y cambió los colores de la casa de Ravenclaw reemplazándolos con los colores de Slytherin y Griffindor entremezclados, algo que jamás había sucedido. Y allí fue cuando los prefectos de ambas casas y el equipo de Quidditch levantaron en el aire al grupo y festejaron la victoria.
Su primer año acababa de terminar, pero sus aventuras sólo estaban comenzando
