Bueno primero esta historia no es mía solo me dieron permiso de traducirla su creador es AshGMR (Aplausos) espero que la disfruten por favor si les gusta sigan al creador de esta historia.

También si serian amables en decirme, si hay alguna parte en la traducción que sientan que no concuerde, por favor sean amables en decirme para corregirlo.

Recuerden que hago esto, bueno... simplemente porque con traductor Google ciento que se pierden partes de los diálogos o descripciones, solo espero estar haciendo bien eso, para los que tengan el traductor en automático no olviden quitarlo.


Eventos extraños

Diciembre de 1990

Perseo siempre supo que estaba lejos de ser normal.

Su definición de normalidad no incluía el control del agua o la levitación de objetos y ver hombres tuertos o sabuesos de ojos rojos del tamaño de un camión no era definitivamente lo que él consideraba normal.

Para él, lo normal era ser capaz de concentrarse en algo durante más de un minuto, o poder leer con facilidad. Normal era lo que eran los otros niños del orfanato. Y que él fuera el niño aislado del orfanato, le demostraba aún más que no era normal.

Pero, tampoco tenía nada en contra de su singularidad. No, a veces le gustaba bastante.

Una buena explicación para su forma de pensar era la de un par de años atrás, cuando había descubierto sus poderes acuáticos tras resbalar y caer en un lago cercano. Al principio le entró el pánico, como a cualquier niño de 8 años, y tuvo que luchar mucho antes de descubrir que, de alguna manera, podía respirar en el agua.

Aunque todo aquello era descabellado, por curiosidad, trató de averiguar el límite de su poder, es decir, después de salir del agua.

Unos cuantos experimentos más tarde, descubrió que podía secar su ropa, controlar el agua, curarse y fortalecerse con el agua. Todo lo que tenía que hacer era concentrarse para que ocurriera.

Luego descubrió sus otros poderes mágicos, como levitar cosas y, en raras ocasiones, romper objetos, eran un poco más difíciles y si se concentraba lo suficiente, podía hacer cosas más versátiles. Y este poder dependía severamente de sus emociones en ese momento.

Tenía la costumbre de reventar vasos de agua cuando se enfadaba, lo que le había llevado a intentar ver si podía reproducirlo normalmente. No hace falta decir que tuvo éxito y que se confundió por completo.

Además, también podía hablar con los peces, pero no estaba seguro de si eso era una de sus habilidades o alucinaciones.

Otra cosa inusual en él era su obsesión por cualquier cuerpo de agua. Estaba obsesionado hasta el punto de que pasaba la mayor parte de sus fines de semana y su tiempo libre junto al lago, sobre todo jugando con sus poderes acuáticos o relajándose cerca del agua.

Eso explicaría también por qué se dirigía al lago cercano y pensaba pasar allí todo el sábado. De repente, un escalofrío le recorrió la nuca al sentir que algo iba mal. Rápidamente, sus piernas le llevaron a la parte trasera de un gran tronco de árbol cuando vio algo horrendo en su lugar habitual.

Era un cuarto de mujer, un cuarto de burro, un cuarto de criatura aviar con alas ardientes y una solitaria pata metálica. Percy se estremeció inconscientemente ante la grotesca imagen mientras sus ojos captaban los detalles de la situación.

La figura femenina estaba mirando algo en el lago, de espaldas a él. Aunque estaba acostumbrado a lo inesperado de que ella tuviera una pierna metálica junto con una pierna de burro, no pudo evitar mirar confundido el cabello en llamas. ¿Era natural o la mujer... no, la criatura solo buscaba un poco de agua para apagar su cabello ardiente?

De repente, sintiendo otro escalofrío recorrer su espina dorsal cuando la criatura miró hacia atrás en su dirección general, dio un paso atrás desde su escondite con miedo, pisando por error una rama caída que provocó un notable crujido que hizo que Percy frunciera el ceño ante el desafortunado giro de los acontecimientos.

Aquello no era nada bueno.

Al pisar hacia atrás en la rama, el ruido que hizo reveló su ubicación al instante, atrayendo la atención del monstruo. Sus ojos se entrecerraron al ver la fuente del ruido, que era él, mientras mostraba sus colmillos y un par de ojos rojos como la sangre, junto a una mirada curiosa que poco a poco se convirtió en una sonrisa maníaca.

El niño miró horrorizado a la criatura que se le acercaba mientras intentaba dar otro paso atrás, solamente para darse cuenta de que no podía mover el cuerpo. Intentando mover las piernas a la fuerza, únicamente consiguió tropezar mientras el monstruo se acercaba.

"¿Qué tenemos aquí? ¿Es un semidiós extraviado, mhm?". El monstruo habló con voz extraña, intensificando aún más su miedo mientras miraba a su alrededor en busca de algo que pudiera protegerle. Inconscientemente, la mente de Percy buscó formas de protegerse, su TDAH le ayudaba por una vez.

El monstruo continuó acercándose a él, cuando apenas quedaban unos metros de distancia entre ambos.

"Tú también pareces bastante apetitoso. No te preocupes, querido, no muerdo... mucho" dijo el monstruo, deleitándose en el miedo que infligía a este joven semidiós. Percy continuó mirando al monstruo con miedo mientras avanzaba hacia él con el lago a sus espaldas.

"Qu... ¿Qué eres? ¿Por qué no puedo moverme?", gritó Perseo, habiendo encontrado por fin el control de su voz. La sonrisa del monstruo se ensanchó al oír su voz, como si el hecho de que pudiera hablar mejorara las cosas para ella.

"¿Todavía puedes hablar?" Lamiéndose los labios, la criatura continuó en tono alegre. "Vaya, eso te hace aún más sabroso, joven semidiós. Para responder a tus últimas preguntas, soy una Empousa, una especialmente anciana y no puedes moverte como todos tus predecesores que murieron antes que tú gracias a mis habilidades". El monstruo respondió a sus preguntas, añadiendo más preguntas a su ya confusa y asustada mente.

"De todos modos, ¡es hora de darse un festín, semidiós!" Finalmente, satisfecho con el delicioso miedo de su cara, el monstruo se abalanzó hacia Perseo mientras este gritaba mentalmente pidiendo algo, cualquier cosa, para detener al monstruo que pretendía comérselo.

Con los ojos cerrados, Perseo esperó el dolor mientras se preparaba mentalmente para la muerte. Se preguntaba si realmente iba a morir sin haber conseguido nada en toda su vida. ¿Iba a ser éste su final, antes incluso de poder investigar el origen exacto de sus extraños poderes?

Cuando unos segundos después se dio cuenta de que se suponía que el monstruo no iba a tardar tanto en abalanzarse sobre él, abrió los ojos, curioso por ver lo que realmente ocurría.

Frente a él tenía la brutal visión del cadáver empalado del mismo monstruo que intentaba comérselo, atravesado en el pecho por múltiples carámbanos que parecían haber saltado sobre el monstruo desde el lago.

Viendo como el monstruo agonizaba frente a él, Percy lo miró con los ojos muy abiertos mientras se convertía lentamente en polvo dorado, mientras la cabeza lo miraba furiosamente hasta, su... uhh, su último aliento. Suspirando aliviado, se levantó temblorosamente sobre sus dos pies y se acercó al polvo, pinchándolo con el zapato para ver si ocurría algo más.

Afortunadamente, lo único con lo que pudo interactuar fue con los carámbanos derretidos, que agradeció. Al recordar las armas que le habían salvado, se preguntó si las había creado él en su pánico. Sabía que tenía un control decente sobre el agua, así que no le sorprendería que también fuera capaz de cambiar su temperatura y estado.

"Bueno, parece que tenías las cosas bajo control aquí" una voz repentina vino de unos metros detrás de Percy, sobresaltándolo mientras se giraba para mirar a la persona desconocida que acababa de hablar.

Frente a él había un par de adultos, o al menos un adulto y otro adolescente. El más joven parecía tener unos diecisiete o dieciocho años, el pelo rubio, arenoso y corto, los ojos azules y una cicatriz fresca, de color rojo oscuro e intimidante sobre la cara, justo debajo de los ojos y que le llegaba hasta la barbilla. Además, parecía bastante reciente.

Con un rostro de mirada sigilosa, blandía una afilada espada de color bronce en la mano derecha, con una vaina para ella sujeta a su lado izquierdo. Llevaba una chaqueta oscura sobre una camiseta naranja descolorida y vaqueros. En conjunto, su aspecto intimidaba bastante a Percy.

Mientras tanto, el mayor parecía tener unos veinte años, llevaba el pelo largo y pelirrojo recogido en una coleta y una especie de palo de madera en la mano. Tenía un aspecto bastante relajado y despreocupado y, junto con la capa oscura que llevaba puesta, parecía bastante guay en opinión de Percy.

"¿Quiénes son ustedes dos?", preguntó Percy con cautela, de espaldas al lago, sabiendo que podía protegerse fácilmente por ese lado.

Mirando a su alrededor en busca de alguien más que pudiera estar escondido, se volvió hacia el par de individuos excéntricos, comparando instintivamente sus posibilidades contra una hoja afilada. No muy buenas, diría.

El más bajo de los dos levantó las manos tras envainar su espada, indicando que no estaba dispuesto a hacerle daño. Mirando a la otra persona a su lado, el individuo pelirrojo suspiró y volvió a guardarse el bastón en el bolsillo.

"No pretendemos hacer daño, así que, por favor, no dispares". El individuo pelirrojo le dedicó una sonrisa amable, con la esperanza de tranquilizar al joven semidiós.

Al ver que ambos estaban desarmados, Percy se relajó un poco antes de que un repentino dolor le atravesara el brazo como una picadura de abeja. Haciendo un leve gesto de dolor, se miró la mano izquierda y vio que tenía trozos de tierra y hojas muertas pegadas a la piel y un gran moretón bajo el codo.

La sangre goteaba de su brazo y caía al suelo a su lado, haciendo que los dos le miraran el brazo con preocupación.

Rápidamente, el más joven de los dos se abrió paso hasta él a través de los árboles y estuvo a su lado en cuestión de segundos, pasando el dedo por encima del moretón de Percy. Interesado, Percy se giró para ver lo que hacía el adolescente rubio. El mayor de los dos también se le acercó, procurando no parecer demasiado agresivo.

Aturdido por el creciente dolor en su brazo, todo lo que pudo hacer fue observar a los dos adultos y ver que estaban haciendo mientras rezaba mentalmente para que sus intenciones fueran buenas.

Sin dejar de mirarse el moratón para ver qué hacía el adolescente, Percy se quedó boquiabierto al ver cómo la herida empezaba a curarse de repente a un ritmo increíble. Ociosamente, el joven semimago se preguntó si esto estaría relacionado de algún modo con su magia y si él podría hacer algo parecido.

Con el brazo curado y en perfecto estado, se apartó de repente de los dos e inconscientemente tiritó de frío, deseando tener algún tipo de chaqueta o algo similar que ponerse.

"Todavía no han contestado a mi pregunta. ¿Quiénes son ustedes dos y qué es lo que acaban de hacer?". Volvió a interrogarles, esta vez por curiosidad más que por cautela. Estaba agradecido de que le hubieran curado el brazo, no es que no pudiera hacerlo él mismo, pero era la idea lo que importaba.

"Soy Luke Castellan y ese tipo detrás de mí es Bill Weasley. Lo que acabo de hacer es magia, algo que tú también puedes hacer teniendo en cuenta cómo mataste a ese monstruo. No será la misma que la mía, pero igualmente te protegerá" dijo el adolescente de cabello rubio, haciendo que Percy lo mirara confundido, preguntándose de improviso cómo se había hecho la cicatriz en la cara.

Dejando las cicatrices a un lado, la respuesta acababa de dar a Percy más preguntas que respuestas.

Al ver la confusión de Percy, Bill suspiró antes de apiadarse del joven niño que tenía delante y le pidió a Luke que se explicara, a lo que éste accedió encantado.

"Supongo que debes tener algunas preguntas, pero ¿podemos saber primero cómo te llamas?". le preguntó Luke mientras agitaba la mano hacia las ramas de madera rotas y las hojas muertas cercanas, acumulándolas con la magia que había mencionado antes. Las colocó delante de los tres y chasqueó el dedo mientras una pequeña llama prendía fuego a las ramas.

Percy se quedó mirando el espectáculo con un poco de asombro, mientras Bill murmuraba algo que sonaba parecido a "fanfarrón". A continuación, él también sacó el mismo palo de antes y señaló hacia el suelo mientras tres sillas extremadamente cómodas aparecían de la nada.

Sentado en una de las sillas y calentándose frente al fuego, Percy miro a los dos magos que tenía enfrente. Recordando la pregunta anterior de Luke, habló. "Me llamo Perseus Jackson, pero prefiero que me llamen Percy".

Al oír su nombre, en el rostro de Bill apareció una mirada pensativa que indicaba que el nombre le era familiar. "¿Pariente de Sally Jackson por casualidad?" Preguntó.

"Sí, ese es el nombre de mi madre. ¿Cómo sabes de ella?" Percy asintió, haciendo que los ojos de Bill se abrieran de sorpresa mientras Luke miraba entre los dos, sintiéndose ligeramente excluido de la conversación.

"Ella es un poco conocida en mi escuela, ya que recibió una recompensa por su brillantez académica durante sus años escolares. Entonces, ¿es aquí donde desapareció después de su graduación?". Respondió Bill, añadiendo una pregunta al final mientras Luke silbaba ligeramente asombrado, sabiendo lo difícil que era conseguir dicha recompensa.

"Está muerta. Murió justo después del parto, por lo que he oído hasta ahora". Respondió Percy en voz baja, haciendo que Bill diera un pequeño respingo mientras la expresión de Luke se tornaba sombría, sabiendo cómo sería la vida sin un padre. El ambiente permaneció igual durante un rato antes de que Percy no pudiera contener su curiosidad y se volviera hacia Luke con una mirada curiosa.

"Entonces, ¿de qué estaba hablando el monstruo? Me llamó semidiós y quería comerme". Preguntó Percy inquisitivamente, ya superada la experiencia posiblemente traumática que acababa de tener. El TDAH era maravilloso a veces, aunque fuera un dolor la mayoría de las veces.

"Es una larga historia, así que probablemente debería empezar por el principio. Esto también debería aclarar tus dudas, Bill". Luke asintió hacia este último, que se sentó más erguido, atento a escuchar con avidez.

Percy también se inclinó hacia delante, deseoso de enterarse de la explicación de por qué el alarmante monstruo quería matarlo, brutalmente, si sus instintos no le fallaban.

"¿Qué has oído de la mitología griega?". Luke sonrió, preguntándose por las múltiples veces que había repetido la misma explicación.

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"Así que la mitología griega es real y yo soy un semidiós que probablemente esté emparentado con un dios del mar. Bill es un mago, alguien que puede usar la magia y tú eres ambos, un semimago". Percy terminó, habiendo resumido toda la explicación de tres horas en un par de frases.

Luke asintió, asombrado, de la capacidad del chico, para resumirlo todo en dos frases. También era la reacción más calmada que había visto en semidioses, lo que le hizo preguntarse si el niño que tenía delante ya conocía su herencia. La mayoría al menos se habría escandalizado, sorprendido o incluso enfadado en algunos casos.

"¿Por qué los magos y semidioses se esconden del público en general, entonces? No deberían tener problemas contra asaltantes o mortales, en cuanto a habilidades". Preguntó Percy confundido mientras tanto Luke como Bill se miraban nerviosos.

La primera pregunta que Percy se había hecho después de conocer la magia era la misma por la que muchos magos oscuros famosos siempre se habían preguntado y por la que siempre habían luchado.

"La vida es pacífica para ellos, así que ¿por qué hacer que maten a gente inocente?". Bill contestó rápidamente, ocultando su repentino nerviosismo mientras esperaba que el niño que tenían delante se diera por satisfecho con la respuesta y estuviera de acuerdo con él.

Afortunadamente, Percy asintió pensativo.

"De todos modos, ¿qué poderes tiene un semidiós normal?". Preguntó Percy, pensando en todos sus poderes y preguntándose si se le podría clasificar como semimago o no.

"Principalmente, sus poderes del padre divino, la capacidad de consumir parte de la comida divina, una ligera resistencia mágica, atletismo y fuerza mejorados y la capacidad de entender griego y, a veces, latín". Luke enumeró, preguntándose si se le había escapado algo.

Bill silbó asombrado. "Eso explica por qué estás tan potenciado". Comentó con una risita mientras Percy compartía francamente su opinión. Realmente sonaba demasiado dominado. Luke solamente le envió una mirada seca.

"Y para equilibrarlo, no podemos quedarnos quietos ni un minuto, no podemos leer inglés con facilidad ya que nuestro cerebro está programado para el griego antiguo y el latín, normalmente tenemos padres trastornados que han caído en la locura tras ser abandonados por su "amante" y siempre nos persiguen monstruos como el de antes. Ya he superado la media de vida de un semidiós". Respondió Luke con una mirada sombría, haciendo que Bill diera un respingo por el comentario que había hecho antes.

Percy mientras tanto, parecía sorprendido, preguntándose si le había tocado una vida mejor que a un semidiós normal. En el orfanato no le trataban mal y los demás le dejaban en paz si él quería. Sacudiendo ligeramente la cabeza para deshacerse de pensamientos innecesarios, se centró en las preguntas que tenía en ese momento.

"Entonces, ¿esto se clasifica como magia o es un poder semidiós?". Dijo mientras apuntaba con el dedo hacia una roca que empezó a elevarse en el aire lentamente antes de cerrar el puño, aplastando la roca hasta convertirla en polvo por alguna fuerza desconocida.

Mirando la exhibición, los dos adultos se miraron sorprendidos, no esperaban que Percy fuera un semimago. "Bueno, enhorabuena, chico. Parece que eres el cuarto semimago conocido del siglo. El resto están en el campamento que mencioné, por cierto". Dijo Luke con una sonrisa, pretendiendo aclarar la duda de Percy.

Dicho niño se limitó a asentir ante la respuesta, inquietando a Luke por lo tranquilo que se mostraba en esos momentos que harían enloquecer a la mayoría de la gente.

"Entonces, ¿se supone que los semidioses deben hablar a los magos sobre el mundo de los dioses?". Preguntó Percy, preguntándose por qué Luke se lo había contado a Bill. Por lo que acababa de oír sobre los magos, se enorgullecían de ser mejores que los demás y saber que alguien mejor que ellos se pavoneaba y tenía hijos poderosos, seguramente no les sentaría bien.

"No, se supone que ellos no deben conocer el mundo de los dioses y, del mismo modo, se supone que los semidioses no deben conocer el mundo de los magos. Somos los semidioses como nosotros los que tenemos que mantener los dos mundos separados. Así que, si un semidiós te pregunta por tu magia, dile siempre que eres un legado de Hécate, a menos que creas que decírselo esté bien".

"¿La diosa griega de la Magia, Hécate?", preguntó Percy, frunciendo ligeramente el ceño al pensar en la cantidad de lecturas que tendría que hacer para renovar sus conocimientos sobre el mundo mítico.

Luke se limitó a asentir.

"Entonces, ¿por qué le cuentas esto a Bill? ¿No dijiste que lo conociste hace una semana?" Preguntó Percy, sintiéndose confundido sobre por qué Luke se lo había contado a Bill cuando hacía un momento le había dicho que no revelara sobre el mundo piadoso a ningún mago, a menos que fuera de confianza.

"Es porque él ha visto demasiado y también me salvó de un dragón. Así que decidí contárselo". Respondió Luke, preguntándose ligeramente si el chico que tenía delante era en realidad un hijo o legado de Atenea. Ciertamente, era lo suficientemente curioso como para serlo.

"¿Cuántos años tienes ahora?" Le preguntó de repente Bill.

"Diez años, mi próximo cumpleaños es dentro de ocho meses". Contestó Percy, preguntándose qué importancia tenía eso.

"Entonces, un profesor probablemente te visitará en julio del próximo año para explicarte todo sobre la magia e invitarte a la escuela". Bill respondió con una pequeña sonrisa. Luke miró a los dos confundido, preguntándose por qué Percy iría a la escuela de Bill en lugar de ir a Ilvermorny como había hecho él.

"¿Por qué? ¿Acaso no saben que yo ya sé de magia? ¿Y cómo iba a saber el colegio de mi madre que vivo aquí?". preguntó Percy, confuso. ¿El colegio acechaba a todos sus graduados o algo así?

"Magia". dijo Luke, eligiendo dar una respuesta corta que sonaba como si lo explicara todo. Y para Percy, así era.

Mirando el fuego que se extinguía y el cielo que se oscurecía lentamente, Percy se levantó repentinamente de la silla y estiró los miembros, doloridos por haber estado sentados en un mismo sitio durante tanto tiempo. Dando una palmada, se volvió hacia ellos y sonrió alegremente por primera vez.

"Gracias por todo. Espero volver a veros más tarde". Dijo Percy, preguntándose si era posible transmitir toda su gratitud en una sola frase. Sin embargo, lo intentó.

Los dos adultos imitaron su acción anterior, se pusieron de pie y luego sacaron un par de palos familiares que eran algo que habían llamado Varitas. Los miró con curiosidad, preguntándose qué tipo de magia harían ahora.

Al ver los ojos inquisitivos sobre él, Bill sonrió divertido y dio a su varita un movimiento en dirección a las sillas, que desaparecieron al instante. Hizo lo mismo con el fuego encendido, se guardó la varita en el bolsillo y se arregló la ropa despreocupadamente.

Sacudiendo un poco la cabeza para apartar las preguntas de su mente, Percy miro en direccion de una estructura parecida a un apartamento, que era el orfanato en el que residia. Era un edificio cuadrado rodeado de altas verjas con un pequeño jardín al lado.

Siguiendo la mirada de Percy, Luke divisó el orfanato y frunció el ceño al verlo. Aunque tenía un aspecto destartalado, por fuera estaba impecable. En general, se presentaba lúgubre y Luke se preguntó por qué Percy quería vivir aquí.

"¿Estás seguro de que no quieres venir al campamento conmigo?". Intentó de nuevo persuadir al chico, esperando un cambio de opinión.

Desafortunadamente, para él, Percy se limitó a sonreír ante su tono persuasivo. "Está bien. Me gusta la libertad que te da el orfanato y los otros chicos ni siquiera me tratan mal. La encargada también es bastante simpática, aunque algo entrometida, pero simpática al fin y al cabo".

"El campamento también es bastante bonito y abierto. Incluso tenemos un rocódromo con lava al fondo. No se dio por vencido a la primera frase y volvió a intentar convencer a Percy.

Mirando sorprendido, Percy parecía más entusiasmado esta vez. "Eso suena bien. Quizá vaya de visita dentro de un año o dos". Bill miró entre los dos con una cara pálida, preguntándose si Percy estaba más emocionado por la buena comida o por la pared de escalada de lava.

Suspirando como si siguiera insatisfecho, Luke asintió a la respuesta. "Muy bien. Nos volveremos a ver. Intenta no encontrarte con ningún dragón. Hasta luego, Percy!" Terminando con una sonrisa pícara desapareció con un crujido casi silencioso.

Al ver la expresión de desconcierto de Percy, Bill se rio entre dientes antes de prepararse mentalmente para una aparición segura. Desde luego, no quería estrellarse en un país extranjero a la temprana edad de veinte años.

"¿Qué era esa magia? ¿Y los dragones son reales?", preguntó Percy confundido, esperando que Bill aclarara algunas de sus dudas más recientes. Por desgracia, se quedó decepcionado.

"Recuerda el consejo de Luke y mantente alejado de los dementores. Adiós, Percy". Bill dijo de forma similar al adulto anterior, decidiendo divertirse un poco inofensivamente con el joven Demiurgo antes de marcharse.

Frunciendo el ceño ante sus inusuales despedidas, Percy resopló molesto antes de volverse hacia el orfanato situado en las inmediaciones del lago y caminar lentamente hacia él. Sintiendo las piernas pesadas, bostezo una vez antes de sacudir la cabeza para no dormirse.

Había sido un día largo para él, con el monstruo atacando y la sobrecarga de información, cansándole más rápido de lo normal. Normalmente, no estaría cansado a estas alturas, pero los acontecimientos del día le habían agotado mucho.

Abriendo la puerta sin hacer ruido y entrando en el orfanato, miró hacia el comedor, preguntándose si una vez más debería intentar sacar algo de comida a escondidas de la cocina o esperar a la cena.

Contemplando la idea, decidió no hacerlo mientras arrastraba las piernas escaleras arriba, todo mientras se preguntaba si todo lo que había pasado hoy era real o si solo estaba soñando.

Desechando ese pensamiento al instante, al darse cuenta de que el dolor que había sentido por el moretón era tan real como él mismo, sonrió cansadamente al par de cabecitas que asomaban curiosas por la habitación de enfrente de las escaleras.

Abriendo la puerta de su habitación, echó un vistazo a su cuarto con mirada escéptica. Al no ver ninguna posibilidad de intromisión, concluyó que todo estaba igual que lo había dejado por la mañana.

Tumbado en la cama, suspiró de felicidad mientras su cuerpo se relajaba en ella. Usar sus poderes siempre le cansaba y hoy lo había hecho mucho, si los carámbanos de hielo de la Empousa servían de indicación.

Esbozando una sonrisa al darse cuenta de que los peces decían la verdad, suspiró ante el hecho de que su vida iba a volverse increíblemente peligrosa en unos meses. Toda la magia y la mitología iban a hacer su vida más peligrosa que antes.

Con la mirada perdida en el abanico que giraba frente a él, no se dio cuenta de que ya había cerrado los ojos ni de que se había dormido.

Entretanto, mientras Perseo se deslizaba plácidamente en el dominio de Hypnos, una vez más no se libraba del habitual aluvión de sueños extraños que el Dios de los Sueños endilgaba a muchos semidioses inconscientes y desafortunados.