Bueno primero esta historia no es mía solo me dieron permiso de traducirla su creador es AshGMR (Aplausos) espero que la disfruten por favor si les gusta sigan al creador de esta historia o dejen un comentario en la historia original.

También si serian amables en decirme, si hay alguna parte en la traducción que sientan que no concuerde, por favor sean amables en decirme para corregirlo.

Recuerden que hago esto, bueno... simplemente porque con traductor Google ciento que se pierden partes de los diálogos o descripciones, solo espero estar haciendo bien eso, para los que tengan el traductor en automático no olviden quitarlo.


Agosto de 1991

Habían pasado casi ocho meses desde el encuentro que Percy tuvo con los dos excéntricos magos o, para ser más específicos, un mago y un semimago. Se habían marchado después de darle una lección informativa sobre su herencia y la magia, y le habían dado mucho en qué pensar.

Así que, para sorpresa de muchos, Percy había agarrado voluntariamente un libro con la intención de leerlo. Para la mayoría de la gente, era alguien que odiaba los libros debido a su dislexia, y ver un libro en sus manos era algo inaudito.

Pero lo que no sabían era que estaba investigando su herencia a través de cualquier texto que pudiera encontrar sobre el mundo mítico griego. Para saciar su curiosidad sobre su padre biológico, había recurrido a regañadientes a la única fuente de información a la que tenía acceso, los libros.

Sus diversos y peligrosos poderes lo habían reducido a la casa de Poseidón. Como Luke había dicho, lo más probable es que fuera hijo de alguna deidad masculina del mar. Tritón y Poseidón eran una de las opciones probables, pero también había considerado al Titán del Mar, Oceanus.

Al fin y al cabo, si todos los demás dioses estaban vivos, ¿quién iba a decir que los Titanes no lo estaban?

Se le había pasado por la cabeza la idea de que fuera hijo de una deidad femenina, pero se encogió de hombros, ya que su madre era una bruja de verdad y su padre era el que había desaparecido.

Sin embargo, pensó que con su tremendo y versátil control sobre el agua y todo lo que tuviera agua (¡le sorprendió descubrir que también podía controlar el zumo de manzana!) y el respeto que le daban todas las criaturas marinas, era más probable que fuera hijo de Poseidón que de Tritón. Este último era más bien un comandante, mientras que el primero era el rey de todas las criaturas marinas, lo que lo convertía en un príncipe a los ojos de las formas de vida acuáticas.

Las investigaciones posteriores le habían dado información importante sobre su supuesto padre, además de muchos dolores de cabeza debido a su molesta dislexia.

Aunque no todos eran exactos, la mayoría de los textos habían descrito a Poseidón como un dios benévolo y respetable cuya ira era monstruosa.

Algunos textos también describían los repentinos cambios de humor del dios del mar. Un día cualquiera, concedía pasajes seguros a los barcos de mercaderes y comerciantes, mientras que al día siguiente maldecía a una mujer para que se enamorara de un toro y diera a luz a su hijo.

Otro cuento famoso sobre él era la rabieta extremadamente mezquina (en su opinión) que el dios había tenido cuando había perdido Atenas a manos de su sobrina, llegando a castigar a muchos mortales e inocentes por elegir en su contra.

Pues bien, a lo largo de los cuentos, había notado una característica recurrente en todos los dioses e inmortales.

Al parecer, todos los dioses e incluso los inmortales eran extremadamente orgullosos, mucho más de lo que él había esperado. Algunos ejemplos serían Atenea contra el Aracne o Medusa. Así como los dioses gemelos de Delos, que habían matado a 12 niños solo porque su madre se había jactado de que eran tan perfectos como dioses, o la ira de Zeus contra un mortal que había intentado hacerse pasar por el Rey del Olimpo. También cuando Artemisa convirtió a una de sus cazadoras en osa y cazó, por un crimen que su padre le había hecho a la pobre cazadora, su ganado de mentiras. E incluso cuando ...

En fin, podría seguir un buen rato antes de terminar de señalar los defectos de las acciones de los dioses, pero se estaba saliendo del tema. La principal conjetura a la que apuntaba su limitado razonamiento era que había que tener cuidado con los dioses. Claro que siempre había excepciones, pero pensaba encontrarlas por sí mismo a lo largo de su vida.

Por lo tanto, todas las razones dadas anteriormente y la ausencia a lo largo de su vida le habían llevado a la conclusión de evitar cualquier posible atención de Poseidón. Es decir, si es que su padre era Poseidón y no otra persona como Oceanus.

¡Splash!

Saliendo repentinamente de sus pensamientos al sentir que el agua le resbalaba por la cara, Percy miró a su alrededor confundido en cuanto a dónde estaba o qué era exactamente lo que estaba haciendo que le había llevado a estar empapado.

Oh, claro. Estaba practicando mis poderes".

Suspirando, chasqueo el dedo bruscamente, secándose del agua y observo su entorno.

Al reconocer el lugar como su habitación, Percy se levantó de la cama y se estiró un poco antes de caminar hacia la ventana que había junto al escritorio de su habitación. Agradeciendo mentalmente a cualquier dios responsable de las ventanas, suspiro de felicidad al sentir la fresca brisa correr por su cara.

De reojo, Percy vio un calendario que tenía colgado en la pared, mientras se preguntaba si lo que Bill le había dicho era cierto o no.

Las pocas conclusiones que podía sacar de la poca información que tenía era que o Bill le estaba mintiendo, Bill le estaba gastando una broma, los profesores del colegio estaban faltos de personal o se estaba volviendo loco. Aunque sabía que la última opción parecía la más razonable para los demás, seguía esperando que no fuera así.

Volviéndose a tumbar en la cama, Percy se quedó mirando el ventilador que giraba rápidamente sobre él, con la apatía brillando en sus ojos debido al aburrido verano que estaba viviendo. Se preguntó si no debería ir a remojarse un poco en el lago y pasar el rato con los peces de allí. Sus historias eran lo bastante entretenidas como para escucharlas mientras flotaba en la superficie del lago, aunque a veces resultaba un poco extraño e incómodo.

Percy aún no podía olvidar la vergüenza ajena que sentía cada vez que oía a las criaturas marinas exagerar la historia de cuando había matado a aquel empousai hacía un año.

Incluso ahora, después de que hubieran pasado muchos meses desde el encuentro con el monstruo, los peces jóvenes y curiosos se le acercaban a menudo, preguntándose si realmente había creado una tormenta de granizo en lugar de unos cuantos carámbanos.

Para que conste, había dado una respuesta vaga, solamente porque los peces jóvenes estaban demasiado entusiasmados como para que les dijera la verdad y les decepcionara. Aunque ocasionar una tormenta de granizo era imposible para él, estaba seguro de que podría hacerlo en un par de años.

Pero, cosas aparte, no tenía muchas ganas de salir del orfanato, por si acaso podía perderse al profesor de cierta escuela mágica de nombre raro.

Dejando escapar un suspiro de aburrimiento, Percy observo ociosamente las aspas del ventilador, que se movían más rápido de lo que sus ojos podían seguir. Era un poco desalentador cuando intentaba seguir las aspas giratorias con los ojos, pero seguían girando a una velocidad superior a la que sus ojos podían seguir.

Se quedó mirando las aspas con más concentración de la que nunca había puesto en su libro de estudio, antes de que se le ocurriera una idea ingeniosa que le hizo sonreír esperanzado.

Concentrándose al máximo en las gotas de agua que habían salpicado a su alrededor, las esparció en un amplio radio alrededor de la zona general de las aspas del ventilador, haciendo que el aire circundante fuera más denso que antes. Tal y como predijo, el aspa del ventilador se ralentizó un poco, facilitando a sus ojos seguirla.

Con una inexplicable sensación de logro, la sonrisa esperanzada de Percy se convirtió en una sonrisa triunfal. Realmente era capaz de seguir las aspas de los abanicos con la vista, aunque para ello tuviera que usar un poco sus poderes. Hablando de sus poderes, se dio una bofetada mental al darse cuenta de que arrojarse un vaso de agua a la cara habría funcionado tan bien como su idea.

En su defensa, descubrir sus poderes también era algo bueno. Lo más que sabía sobre sus poderes era cómo funcionaban.

Deteniendo sus pensamientos de repente, la cabeza de Percy se giró hacia la puerta lo suficientemente rápido como para darle un latigazo. Desde el otro lado de la puerta, pudo oír dos pasos que aumentaban lentamente de volumen, como si se dirigieran hacia su habitación.

Aunque el primero no le resultaba familiar, podía reconocer fácilmente al otro. Por un momento, Percy se preguntó si en realidad habría sido un monstruo encantador, el que lo habría visitado. Aunque, a juzgar por la voz despreocupada de la matrona, pudo adivinar que la desconocida era considerada inofensiva a sus ojos para los demás residentes del orfanato.

O que estaba borracha.

Ambas eran posibles explicaciones.

Al oír un par de golpes corteses en su puerta, saltó de la cama con una inusual cantidad de agilidad que un niño de once años cansado y aburrido podía mostrar.

Poniendo una expresión tranquila y educada en su rostro, abrió la puerta en silencio para ver quiénes eran los visitantes y si estaban aquí para lo que normalmente la gente visitaba los orfanatos. Aunque no le importaría ser adoptado en el orfanato, tampoco tenía ningún problema en no serlo. El orfanato era bonito y estaba cerca del cementerio donde estaba enterrada su madre.

Esperaba a una señora de mediana edad y ligeramente obesa por los fuertes pasos que había oído en el pasillo, pero se sorprendió al ver lo que le esperaba.

Delante de él había un hombre alto, delgado y muy anciano, con el pelo y la barba plateados, ambos lo bastante largos como para metérselos en el cinturón. Vestía una larga y pulcra túnica, una capa roja que cubría el suelo y un par de botas marrones de tacón alto y hebilla. Sus ojos azules brillaban con amabilidad y picardía tras sus gafas de media luna, y tenía la nariz muy larga y torcida, como si se la hubiera roto al menos dos veces.

Mirando a Percy con una curiosa sonrisa, Percy escondió un involuntario escalofrío ante la penetrante mirada del anciano. Aunque el anciano parecía inofensivo, una vocecita en el fondo de su mente le sugería todo lo contrario.

Volviendo a la situación que tenía delante, Percy miro confundido a la matrona, interrogándola en silencio sobre el extraño anciano. Observando sus mejillas sonrojadas, noto el leve olor a alcohol cuando ella abrió la boca para responder a su pregunta.

"Percy, este hombre a mi lado es el señor Dumberton... perdón, Dunderbore. Es el director de una escuela a la que tu madre había ido y en la que posteriormente te había matriculado antes de tu nacimiento. Si quieres, puedes pedirle los papeles a este hombre, pero me ha dicho que le gustaría invitarte personalmente". Dijo con cara seria, algo bastante difícil teniendo en cuenta que estaba borracha. Pero ella siempre había tolerado grandes cantidades de alcohol, así que no le sorprendió.

Recordando su personalidad, añadió una pequeña petición a posteriori. "Compórtate, por favor".

"Por supuesto, señora Jones". Con su pequeña y educada sonrisa aún en su sitio, tranquilizó a la matrona llamada Sra. Jones asegurándole que se comportaría. Probablemente.

Dando una mirada en dirección del profesor, Percy se encogió de hombros antes de invitarlo a entrar y hacerle un gesto para que se sentara junto al escritorio. El mismo se sentó encima de las mantas grises que cubrían su cama, con las piernas estiradas frente a él, y miro al silencioso profesor.

Pronto se creó un ambiente incómodo, ya que el profesor miraba la habitación con curiosidad mientras Percy se preguntaba que pasaba por la mente del desconocido que tenía al lado. Deseando repentinamente romper el silencio, Percy dijo las primeras palabras que le vinieron a la mente.

"Bonita Bata de Baño".

Abofeteandose mentalmente cuando la última silaba salió de su boca, espero algo nervioso a que el otro reaccionara a su frase.

"Es una túnica más que una bata de baño, pero se agradece el cumplido". El anciano soltó una risita, mientras Percy suspiraba aliviado de que el profesor no se hubiera ofendido. No le gustaría insultar al profesor si era de la escuela de la que Bill le había hablado hacía unos meses.

"¿Cómo estás, Perseus?", dijo Dumberton, adelantándose y tendiéndole la mano, presumiblemente para un apretón, que él aceptó.

"Estoy bien, profesor". Dijo Percy después de un segundo de silencio, sintiéndose un poco reacio a confiar en un extraño salido de la nada. Especialmente en un mundo de magia y mitología donde uno de cada tres cajeros que veías podía ser un monstruo disfrazado.

"Soy el profesor Dumbledore, director de una escuela llamada..."

"Hogwarts". El suave susurro de Percy le interrumpió mientras el señor Dumberton... no, el rostro de Dumbledore adoptaba una expresión de sorpresa. Seguramente le había tomado por sorpresa cómo un huérfano sin magos cerca había llegado a saber de la existencia del colegio.

"¿Lo sabes?", le preguntó Dumbledore con voz más grave que antes, haciendo que Percy esforzara los oídos para escuchar lo que la persona que tenía delante había dicho. Tomándose un pequeño momento para pensar su respuesta, asintió lentamente.

"Si por "eso" te refieres a esto", dijo Percy mientras levantaba la mano y señalaba un lapiz cercano que reposaba tranquilamente sobre la mesa. Su rostro mostró un atisbo de concentración cuando el lápiz empezó a elevarse en el aire. Dumbledore observó su despliegue en silencio mientras muchas preguntas empezaban a formarse en su mente. "Entonces, sí".

"Eso sin duda facilita las cosas". Dumbledore musitó para sí, preguntándose distraídamente si eso era todo lo que el niño sabía hacer. Tenía buen ojo para los individuos con talento, y el niño que tenía delante ciertamente no era normal. Sin duda le facilitaría las cosas que Perseo se uniera a su escuela, si tenía en cuenta a los compañeros que iban a empezar a asistir este año. Pero eso no respondía a todas sus preguntas.

"Entonces, ¿cómo conociste Hogwarts, Perseus?" Preguntó Dumbledore, haciendo contacto visual con Percy mientras esperaba la respuesta.

"Un mago llamado Bill Weasley me lo explicó hace un año", dijo Percy, absteniéndose de mencionar a Luke. No es que mintiera en sí. Luke le había explicado el mundo mitológico, mientras que Bill había sido quien le había hablado del mundo mágico. Luke también le había hablado de la conexión entre ambos, pero no iba a revelárselo al desconocido que tenía delante.

"Parece que tendré que transmitir mi gratitud al señor Weasley más adelante. Pero ahora mismo, tenemos otro tema importante que tratar, señor Jackson". Dijo Dumbledore, haciendo que Percy se preguntara qué era más relevante que el colegio en estos momentos. Sin embargo, guardó silencio y dejó que el mago que tenía delante continuara.

"He oído algunas historias fascinantes sobre usted de boca de la matrona de abajo", reveló Dumbledore sin apenas cambiar su expresión al ver que los ojos de Perseus se abrían de par en par. "En particular, respecto a las extrañas criaturas que dices haber visto, como el vampiro con una pierna de bronce o el ocasional perro del tamaño de un tanque". Sin que Percy pudiera interrumpir, Dumbledore continuó.

"Lo que me lleva a creer que tú también eres un semidiós" Terminando con voz calmada, Dumbledore afirmó firmemente su conclusión. Todo el tiempo, Percy miró sorprendido al mago, con los ojos recorriendo la habitación, mientras sus dedos se crispaban impacientes a sus espaldas.

"Por favor, cálmate. Perseus. Te aseguro que no soy un monstruo. En el caso de que lo fuera, no habría perdonado a la matrona y la habría matado antes de ir a por ti". Con los ojos brillantes, Dumbledore miró al niño a la defensiva que tenía delante.

"¿Entonces tú también eres un semimago?" Preguntó Percy tras un minuto de reflexión silenciosa. Su pregunta hizo que Dumbledore soltara una risita, confundiéndolo aún más en cuanto a lo que Dumbledore era en realidad.

"No, niño. No soy un "semimago", como tú dices. Solo soy un simple mago que llegó a conocer la existencia del mundo de los dioses por casualidad." Reveló Dumbledore con una pequeña sonrisa que normalmente pertenecía al rostro de un abuelo.

"Bueno, sí sé que soy un semidiós; lo descubrí hace un año". En lugar de detenerse y dejar que el profesor hiciera alguna pregunta, adoptó una mirada curiosa y continuó impaciente, con la esperanza de distraer al mago del tema del mundo piadoso. "Pero ahora me interesa más el mundo mágico. También dijiste algo sobre conocer a mi madre".

Tampoco tenía intención de compartir sus investigaciones con un mago cualquiera y, si era sincero, sentía más curiosidad por su madre.

"Por supuesto. ¿Por dónde empiezo entonces?". Dumbledore musitó para sí con un brillo en los ojos que decía que sabía exactamente lo que Percy pretendía al cambiar de tema. Sin embargo, respetó su intimidad y continuó.

"Tu madre, Sally Jackson, fue una bruja brillante durante su estancia en Hogwarts. Ingresó en la casa Ravenclaw, era una estudiante modelo de su casa e incluso había ganado un premio a la Brillantez Académica. Pero su cualidad más admirable era su fuerza de voluntad". El rostro de Dumbledore tenía un aire nostálgico al hablar de la madre de Percy, que absorbía cada palabra como una esponja.

"Por desgracia, quedó huérfana a los quince años, pero no dejó que eso la distrajera. Haciendo todo lo posible por sobrellevarlo junto con sus estudios, acabó aprobando todas sus asignaturas con notas sobresalientes". Haciendo una pausa, el anciano se quitó las gafas y se las limpió en la capa.

"Fue durante su sexto año cuando sintió el blanco en su espalda y solicitó mi ayuda. Aunque nunca me reveló los motivos de su situación, como director es mi deber proteger a todos mis alumnos. Así que intenté protegerla en la medida de mis posibilidades".

Haciendo una pausa, Dumbledore miró al niño que estaba pendiente de cada una de sus palabras. Sonriendo con tristeza, continuó. "Después de graduarse, fue perseguida por muchos de los seguidores de Voldemort, pero sobrevivió escapando a los Estados Unidos. En su última carta, me había dicho que se había enamorado de alguien y que te daría a luz en cuestión de meses."

"Pero murió después del parto". Percy terminó la historia para él sombríamente, aunque un poco complacido de saber un poco sobre su madre. La sala se quedó en silencio ante su frase antes de que el profesor volviera a decir algo.

"Por cierto, aún no has mirado tu carta, ¿verdad?". le preguntó Dumbledore. Tomando su silencio como respuesta, se llevó la mano al bolsillo de su capa y sacó una carta en un sobre amarillento. "Aquí tienes."

Percy estiró la mano para coger el sobre amarillento, dirigido en verde esmeralda al señor P. Jackson, habitación 16, piso 1, Orfanato Adam, Montauk, Nueva York.

Sacó la carta e hizo lo posible por ignorar las letras que bailaban. Aunque ya estaba acostumbrado, seguía siendo difícil leerlas a una velocidad decente.

Por suerte, para él, la carta era corta y no le llevó mucho tiempo leerla.

ESCUELA DE BRUJERÍA Y HECHICERÍA HOGWARTS

Director: ALBUS DUMBLEDORE (Orden de Merlín, Primera Clase, Gran Hechicero, Jefe de Magos del Wizengamot y Jefe Supremo de la Confederación Internacional de Brujas.)

Estimado Sr. Jackson,

Nos complace informarle que ha sido aceptado en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Le adjuntamos una lista con todos los libros y el equipo necesarios.

El curso comienza el 1 de septiembre. Esperamos su lechuza a más tardar el 31 de julio, salvo determinadas circunstancias.

Atentamente,

Minerva McGonagall

Vicedirectora

Levantando la vista para ver la cara sonriente del director, decidió hacer una pregunta que le preocupaba desde hacía tiempo.

"¿Por qué viene a informarme el director del colegio en lugar de un profesor?".

"Principalmente, porque usted es de fuera y sería difícil para los demás profesores recorrer una distancia tan larga de una sola vez", dijo Dumbledore riendo entre dientes. Haciendo un gesto distraído hacia el papel, indicándole que le diera la vuelta, continuó hablando. "Y me apetecía visitar los Estados Unidos después de tanto tiempo".

Al darle la vuelta al papel, Percy hizo otra pregunta sobre lo que había leído en la hoja. "¿Qué es eso de tener que enviar una 'lechuza'? Bill nunca mencionó nada al respecto".

"La lechuza es la forma común en que los magos se comunican entre sí, pero como yo estoy aquí, no tiene que preocuparse por nada de eso, señor Jackson". Dijo Dumbledore, respondiendo a sus preguntas y planteando una pregunta propia a cambio. "Y supongo que su pregunta implica que está usted asistiendo, ¿verdad?".

Asintiendo con la cabeza, Percy volvió la hoja de papel y se encontró con otro muro de texto, esta vez un poco más grande. Ajustándose lentamente a las palabras en movimiento, leyó el contenido de la segunda parte de la carta, esta vez en voz alta.

Escuela de brujería y hechicería hogwarts

UNIFORME

Los alumnos de primer curso necesitarán:

1. Tres conjuntos de túnicas de trabajo lisas (negras).

2. Un gorro liso de punta (negro) para uso diurno

3. Un par de guantes protectores (de piel de dragón o similar)

4. Una capa de invierno (negra, con cierres plateados)

Tenga en cuenta que todas las prendas de los alumnos deben llevar etiquetas con su nombre.

LIBROS DEL CURSO

Todos los alumnos deben tener un ejemplar de cada uno de los siguientes libros:

El Libro Estándar de Hechizos (Grado 1) de Miranda Goshawk

Historia de la magia de Bathilda Bagshot

Teoría mágica de Adalbert Waffling

Guía de transfiguración para principiantes de Emeric Switch

Mil hierbas y hongos mágicos por Phyllida Spore

Filtros y Pociones Mágicas de Arsenius Jigger

Bestias Fantásticas y Dónde Encontrarlas de Newt Scamander

Las Fuerzas Oscuras: Guía de autoprotección de Quentin Trimble

OTROS EQUIPOS

1 varita mágica

1 caldero (peltre, tamaño estándar 2)

1 juego de viales de vidrio o cristal

1 telescopio

1 juego de básculas de latón

Los alumnos también podrán traer una lechuza, un gato, una rata o un sapo.

SE RECUERDA A LOS PADRES QUE A LOS ALUMNOS DE PRIMER AÑO NO SE LES PERMITE TENER SU PROPIA ESCOBA.

Atentamente,

Lucinda Thomsonicle-Pocus

Jefa de Provisiones de Brujería

¿"Teoría Mágica" de Adalbert Waffling? ¿Mil hierbas y hongos mágicos de Phyllida Spore? ¿Dónde voy a comprar todo esto? Creo que ni siquiera tengo el dinero necesario para todo lo que aparece aquí". Se preguntó Percy en voz alta.

"Todo esto está disponible para aquellos que saben dónde comprarlo. No te preocupes, Hogwarts tiene un fondo destinado a los huérfanos y, en general, a los que carecen de dinero." Los labios de Dumbledore se torcieron hacia arriba en una pequeña sonrisa melancólica antes de continuar. "Además, pienso que debería haber mucho oro para ti dejado por tu madre. Tus abuelos eran personas trabajadoras y tu madre lo heredó todo cuando murieron".

"Eso soluciona el problema del dinero, entonces. Ahora, ¿cómo llego al lugar donde tengo que comprar todo esto?" Percy continuó con su torrente de preguntas, ignorando la implicación que tenían las palabras de Dumbledore.

"Eso es en el callejón Diagon, un lugar lleno de tiendas mágicas y rarezas" dijo Dumbledore. "Tengo tu lista de libros y material escolar conmigo. Puedo ayudarte a encontrarlo todo -"

"¿Vienes conmigo?", preguntó Percy alzando una ceja.

"Desde luego, si quieres-".

"Preferiría hacerlo solo", dijo Percy. "Además, estoy acostumbrado a hacer las cosas por

mi mismo, siendo huérfano y todo eso. Dígame, ¿cómo llego a este callejón Diagon, señor?" dijo, añadiendo el señor como una ocurrencia tardía.

"Comprendo que debe ser difícil seguir a un desconocido, pero tendrás que ceder un poco en eso", dijo Dumbledore amablemente, haciendo que Percy ocultara el ceño fruncido mientras esperaba a que Dumbledore continuara.

El anciano no pasó por alto el cambio de expresión, lo ignoró y continuó con un suspiro.

"La entrada al Callejón Diagon está mágicamente escondida dentro de un Pub llamado el Caldero Chorreante. Esperaré allí a que termines de comprarlo todo y luego te dejaré aquí. ¿Te parece bien?" Dumbledore respondió con un plan en el que Percy no podía encontrar ningún fallo.

Pensándolo un segundo, Percy asintió con la cabeza, haciendo que el profesor que tenía delante sonriera alegremente.

"Muy bien, entonces". Levantándose, el profesor sacó una varita del interior de su capa y apuntó hacia la puerta. Lanzando un hechizo en silencio, Percy vio brillar el aire alrededor de la puerta.

"Antes de que te traslade allí. Necesitas saber exactamente qué tienes que hacer y qué comprarás y de dónde". Dumbledore continuó desde antes, sonando muy parecido a un profesor.

"En primer lugar, necesitas ir a Gringotts para acceder a tu bóveda. Un duende haría..." Escuchando las rápidas instrucciones, Percy esperaba poder recordarlo todo. Siempre podía mirar la lista, pero sería un dolor de cabeza leerla en medio de algún sitio.

Prefería recordar las cosas escuchándolas que escribiéndolas y leyéndolas después.

Escuchando las instrucciones en silencio, Percy se preguntó ociosamente qué era exactamente la aparición. A juzgar por el contexto, sonaba parecido al teletransporte. ¿Era eso lo que habían hecho Luke y Bill hacía unos meses, cuando habían desaparecido delante de él?

Mentiría si dijera que no le interesaba teletransportarse. Sería muy útil aparecer donde quisiera en cualquier momento, sobre todo si se encontraba en una pelea imposible de ganar.

Tendría que investigarlo cuando estuviera en la escuela.