Hermione respiro profundamente, pensó como hacerlo, cómo presentarse ante ellos sin tampoco montar un escándalo y que hasta los padres de sus compañeros se voltearan; Ginny la miraba con aprobación desde el otro extremo, manteniendo a Harry y a su hermano de espaldas a su amiga.
—¿Quién soy? —dijo Hermione, tapando los ojos de sus amigos; los chicos se giraron alegres al oír su dulce voz.
—¡Hermione!—dijeron al unísono— ¿Que te has hecho? estás…. estás increíble—Dijo Harry; Ron por otro lado se había quedado sin palabras.
—Gracias Harry eres muy amable —Dijo la castaña sonriendo.
—¿Ron quieres un cubo para terminar de babear ahí?, ya sé que Hermione está preciosa, pero cierra la boca o te entraran moscas—Dijo Ginny divertida haciendo ponerse a su hermano más rojo que su propio pelo.
—Cállate Ginny— dijo Ron con un poco de enfado hacia su hermana al oír como Harry y ella se reían y Hermione se sonrojaba.
—Venga chicos vamos rápido que el tren ya va a partir—Dijo Hermione de forma muy dulce acariciando el hombro de Ron para que se aliviara su vergüenza.
Subieron al expreso de Hogwarts buscando un compartimento vacío, en el trayecto Hermione pudo ver que en uno de ellos había un rubio muy conocido charlando con sus amigas serpientes, Blaise Zabinni y Pansy Parkinson, hablando algo acalorados, Pansy gesticulaba nerviosa mientras lloraba, Draco gritaba y tiraba su pelo hacia detrás y Blaise estaba de pie entre ellos cubriendo su cara, claramente tratando de mediar entre sus amigos sin éxito. Se notaba en aquellos tres chicos las secuelas de la guerra, no porque tuvieran cicatrices ni nada visible, su lenguaje no verbal, su actitud al dirigirse unos a otros y el recelo por la gente que pasaba a su lado hablaba por ellos. En otros tiempos Malfoy hubiera sido el primero en salir a molestar a Harry, a Ron y a ella, después hubiera ido con sus dos gorilas a amedrentar a los críos de primero, pero este año, estaban sentados hablando como personas normales, sin embargo, eso no quitaba que no le pareciese correcto que les dejasen volver.
Draco fue mortífago y aunque al final recapacitara eso no borraba todo el mal que había hecho anteriormente; Blaise Zabinni era una incógnita, pero por lo que Harry había contado parecía estar al tanto de los planes que tenía el rubio en sexto año o por lo menos lo sospechaba; por otra parte desconocía si Pansy Parkinson había formado parte de los mortífagos, todo indicaba que no, pero no olvidaba que quiso entregar a su mejor amigo al monstruo de Voldemort a la mínima oportunidad.
Al fin lograron entrar en un compartimento libre, Harry,Ron y Ginny se pusieron a hablar de quiditch, Hermione ignoraba esas conversaciones, trataba de centrar su atención en el nuevo manual de transformaciones, pero todo era en vano, no podía dejar de pensar indignada en el rubio que le había hecho la vida imposible. Finalmente, la curiosidad le pudo e interrumpió la conversación que tenía
—¿Habéis visto a Malfoy? —dijo Hermione interrumpiendo la conversación de sus amigos
—Si, ¿qué ocurre—Contestó Harry fingiéndose distraído
—¿Que qué pasa?, es un mortífago Harry eso es lo que pasa, ¿se puede saber por qué le dejan volver a Hogwarts? sabiendo lo que es, no sé por qué no está en Azkaban con sus queridos padres
—Pienso lo mismo, ese asqueroso debería estar entre rejas—apoyó Ron; Ginny y Harry se miraron serios pero con una cierta complicidad, algo habían escondido que no le habían dicho a nadie.
—Veréis después de la gran batalla, cogieron a todos los mortífagos y fueron juzgados, los Malfoy entre ellos; Narcissa fue absuelta, pero le hicieron pagar mucho dinero como pena por conspiración contra el ministerio y la seguridad del mundo mágico, Lucius se ganó unos meses en Azkaban y a Draco si que lo juzgaron y lo iban a encerrar — dejó un silencio — yo hable a su favor y lo soltaron.
—¿¡Que hiciste qué!?— preguntaron atónitos sus dos amigos
—Se que a priori puede resultar chocante pero vosotros no visteis lo que yo vi —empezó soltaron a Narcissa ella vino a suplicarme ayuda y me dio un vial con los recuerdos de Draco, vi cosas que me hicieron entender por qué cambió de bando; vi su iniciación de mortífago, la mayoría eran chicos de nuestra edad, los sometieron a pruebas muy duras, una de ellas consistía en soportar temperaturas extremadamente bajas, algunos murieron, también hubo peleas a muerte, semanas sin comer ni dormir pero sin parar de ser entrenados y la última prueba parecía un concurso retorcido de a ver quién aguantaba más una sesión de cruccios. Draco y Theodore Nott fueron quienes soportaron más tiempo
—Pero esto es lo que yo discuto con Harry a menudo —intervino Ginny — nunca vi a Theodore Nott en la batalla de Hogwarts, Zabinni, Crabbe Goyle y Parkinson estaban, pero Nott no estuvo ni al principio ni en la batalla, cosa extraña porque era novio de Parkinson en esa época.
—¿Pero Parkinson no salía con Malfoy? ¿qué pasa ha probado a todo su grupo? —preguntó Ron a modo de cotilleo.
—Solo a los guapos— intervino Ginny siendo mirada interrogantemente por todos— ¿qué? es cierto, Parkinson estuvo con Malfoy desde cuarto hasta sexto y el año pasado estuvo con Nott pero se dice que también se acostaba con Zabinni al igual que se dice que a la vez Malfoy se acostaba con las Greengrass.
—¿Cómo te enteras de todo eso? —preguntó Hermione sorprendida de que Ginny tuviera tanto conocimiento de la vida sexual del grupo de serpientes.
—A veces cuando me aburro escucho lo que Lavender habla, normalmente desconecto, pero si no hay nada que hacer…me entero de los chismes.
—Bueno, pero volviendo a lo de Nott, ¿qué creéis, que Nott estaba en realidad de nuestra parte y por eso Malfoy cambió de parecer?
—Yo creo que fue algo peor, creo que Nott se volvió loco y Malfoy entre eso y lo que le siguió pasando, empezó a pensar diferente; Voldemort tras la tortura que os he contado, quería comprobar cuan útiles eran sus siervos, mandó a todos retirarse excepto a Draco, le asigno la misión de matar a Dumbeldore y antes de que Malfoy pudiese abrir la boca, este le dijo que si se le ocurría traicionarle o no cumplía su misión mataría a sus padres de forma lenta delante de él para luego suplicar su propia muerte. Cosas así no se olvidan Hermione, yo si hubiese tenido la oportunidad de salvar a mis padres...me lo hubiera pensado—dijo Harry con una nota de tristeza al recordar a Lilly y a James.
—Pues yo le habría dejado pudrirse en Azkaban— comentó Ron indiferente, Hermione por instinto lo reprobó con la mirada—¿qué? piensas igual que yo, nos hizo la vida imposible durante siete años y encima, no solo le salvamos la vida, sino que va Harry y le libra de ir a la cárcel, ¡a Hermione la torturaron, a nosotros nos mantuvieron presos, a Luna y a Olivander los secuestraron durante meses! —dijo el pelirrojo indignado.
—Pero Malfoy no hizo nada de eso directamente, y fue su tía quien torturó a Hermione, él solo estaba allí y cuando le preguntaron quienes éramos, mintió, yo tenía el hechizo punzante de Hermione eso podía confundir, pero Malfoy conocía vuestras caras y al preguntarle Bellatrix por vosotros él dijo que no erais Weasley y Granger ¿de eso te acuerdas?
—Ahora va a resultar que Malfoy era una buena persona y nosotros no nos habíamos enterado.
—Nunca mató ni torturó a nadie Ron, y se dio cuenta de que su bando era el malo, tarde, pero se dio cuenta y trató de ayudar a su modo, eso fue lo que yo consideré para salvarlo, eso y que de no ser por su madre yo estaría muerto.
—¡¿De no ser por su madre?! —estalló Ron — ¡De no ser por tus padres estarías muerto, de no ser por mi y por Hermione estarías muerto, de no ser por Sirius estarías muerto, de no ser por Lupin y Tonks estarías muerto, de no ser por Dumbledore estarías muerto, de no ser por Snape estarías muerto, de no ser por mi familia estarías muerto! ¡Hermione también tenía miedo de que mataran a sus padres y les arrebató la memoria, los alejó de ella para salvarlos, y yo también estaba aterrorizado por los míos, el miedo de Malfoy a que mataran a sus padres era el mismo que la otra mucha gente de este colegio. Esa mujer no quiso salvarte, solo te devolvió un favor, los demás arriesgamos nuestra vida por ti sin esperar nada a cambio, pero los Malfoy se arrepienten y ya pueden ser salvados ¿no?
—No Ron no es eso —intento aclarar Harry al ver el nerviosismo de su amigo.
—Los mortifagos son todos basura ¿sabes qué hubiera pasado si todos ellos estuvieran muertos? Que Fred estaría vivo — La mención de Fred heló a todos, Ginny se puso a llorar y Ron salió del compartimento dando un portazo, el pelirrojo había llevado fatal la muerte de su hermano, meses después aún seguía muy afectado. Harry se quedó sin saber qué hacer ¿consolar a su novia o ir tras su amigo para disculparse o tratar de aclarar las cosas?
—Vete, yo me quedo — intervino Hermione respondiendo a los pensamientos del elegido; consoló a Ginny abrazándola y besando su cabeza, y reflexionó sobre el debate que habían tenido sus amigos, Ron tenia mucha razón, eran ellos quienes se habían sacrificado por Harry y por la causa, Malfoy se dio cuenta muy tarde, cuando ya el horror ante sus ojos le hizo tener sentido común pero por otro lado, Malfoy había crecido en una burbuja toda su vida, siempre habían pensado por él y hasta que no tuvo que decidir por sí mismo no se dio cuenta del error que había cometido al seguir a su padre, quien sin pestañear había torturado y matado por Voldemort. Ron también tenía mucha razón en muchas otras cosas, todos tenían miedo a la muerte de sus padres no solo Malfoy y no por ello el resto de gente atemorizada por esa amenaza dejó entrar a los mortífagos a Hogwarts. En cuanto a la cárcel, quizá pensase como Ron, pero sabía en el fondo también que a la hora de actuar habría obrado como Harry, dejar que se pudriese tal vez fuera venganza, no justicia.
—Bueno, Ron no quiere escucharme — dijo Harry volviendo, Ginny estaba más calmada y Harry la abrazó — se ha metido en el compartimento de prefectos y la prefecta de Hufflepuff no me ha dejado entrar, me ha echado.
—Hablaré con él — dijo Hermione levantándose y caminando hacia el compartimento de prefectos. Cuando llegó alí, Ron tenía los ojos rojos, claramente de llorar, pero se hizo el fuerte mostrando solo ira; Hermione trató de calmarlo un poco, dándole la razón sobre la parte en la que coincidían y por otro lado tratando de hacerle comprender la visión de Harry al respecto. Hacía de mediadora, desde la gran discusión que tuvieron Harry y Ron cuando buscaban los horrocruxes le había entrado mucho miedo de que su amistad se rompiera y aunque era consciente de que las circunstancias de aquel momento eran especiales, no quería tener que volver a presenciar algo así, y trataba de evitar a toda costa un enfrentamiento entre ellos.
Finalmente, Ron pudo tranquilizarse y se fue a dar un paseo por el tren, Hermione se quedó sola en el compartimento de prefectos, leyó un libro y cuando lo terminó se dedicó a mirar por la ventana el paisaje hasta que se quedó profundamente dormida.
Era de noche, y ella estaba parada en la entrada de su casa, apoyada en la puerta verde que a ese chico tanto le había llamado la atención, estaban solos, no había nadie en la calle ni un vecino mirón, solo estaban ella y ese chico, a la luz de las farolas de su jardín delantero. Él la besó con pasión, sus manos acariciaron la cintura de avispa de Hermione, y ella deleitaba sus sentidos delineando su torneada espalda, sus respiraciones se entrecortaban cada vez más, consumían su aliento devorando la boca del otro. Él la subió a sus caderas.
—Eres preciosa — piropeó el chico mientras metía sus dedos entre la melena rizada y castaña de Hermione para tener más control sobre los besos.
—Fóllame — le respondió ella con un hambre voraz de su cuerpo; Hermione, era Hermione, no esa rubia Bradly que Ginny había creado, y él la desnudaba con esos ojos azules penetrantes.
Ella, todavía subida a las caderas del chico, giró el manillar de la puerta y entraron en la casa, él la apoyó contra la pared, lamiendo su cuello con lujuria, ella empezó a desabrochar la camisa del chico, pero se aburrió de los botones y terminó por arrancársela, suspiro al observar su abdomen marcado y él lo supo, rozó su sexo por encima de la ropa interior, ella gemía, volvió a besarlo, ahogando sus jadeos en los labios del moreno. Rápidamente subieron las escaleras y se tiraron sobre la cama, ella ahora quedaba encima, le tocaba mandar, se quitó el vestido ajustado que había llevado esa noche y mostraba su escultural cuerpo adornado con lencería negra de encaje, el chico disfrutó de la visión, se sentó al borde de la cama con ella encima y mientras sus manos apretaban su trasero, sus labios hacían un camino de besos por sus pechos, ella, completamente excitada, se quitó el sostén, él mordió sus pezones, Hermione sintió como una tormenta eléctrica recorría su cuerpo, agarró el pelo del muchacho con fuerza y lo saco de entre sus pechos para besarlo de nuevo, su lengua era adictiva, sus manos erizaban la piel. Hermione se atrevió a desabrochar el cinturón de sus pantalones y a sacarlos de sus piernas, quedando el chico en unos sugerentes y abultados boxers negros sobre los que ella realizaba unos pequeños movimientos de cadera.
Él, sin ella esperarlo, le dio la vuelta quedando debajo de él, el chico volvió a lamer sus aureolas, ella cerró los ojos y arqueó la espalda del placer que sentía, pero cuando los abrió, ya no estaba ese chico, ahora era Malfoy, sonriendo con lujuria, con el pelo revuelto y con sus ojos grises clavados en su cuerpo
—¿Qué haces aquí? — dijo ella con rabia en un susurro — ¡No te quiero aquí, que vuelva el otro!
—Si estoy, es porque me quieres aquí Granger — dijo Draco besando su cuello y haciéndola suspirar, ella arqueaba su espalda y notaba el bulto de sus pantalones rozar su sexo — ¿Por qué iba a querer a un idiota como tú?
—Porque este idiota te va a hacer disfrutar como nunca — dijo el rubio recorriendo cada milímetro de su piel, Hermione lo sentía como fuego, las llamas del infierno habían hecho que ardiera en deseos de quemarse con Draco Malfoy. Abrió las piernas, receptiva a lo que el rubio quisiera hacer , él quitó sus bragas con un simple movimiento y ella, con la misma violencia le quito su ropa interior, lo odiaba, lo odiaba a muerte, pero dios, como le ponía de caliente. Se besaron, mordiendo sus labios hasta sangrar, Hermione volvió a tomar el mando y se introdujo el pene del Slytherin lentamente, moviendo las caderas en círculos para que cada centímetro de su vientre pudiera arropar el miembro enloquecedor de Draco Malfoy. Ella gemía, él mordía su labio inferior del deseo, la parte racional de Hermione quería parar ¡era Malfoy! pero sus impulsos le ordenaron seguir y no le importaba, quería poseerlo, experimentar al tan afamado virtuoso del sexo de Slytherin dentro de ella. Cuando ella estaba a punto de alcanzar el orgasmo él la volteó, sujetó sus muñecas por encima de su cabeza y besó sus pechos — eres exquisita Granger — dijo en un susurro y fuertemente volvió a introducirse en ella, Malfoy también era espectacular, tenía los brazos fuertes y formados, en su pecho y abdomen sen marcaba los pectorales y abdominales y la piel mucho menos blanca de lo habitual, su pelo despeinado le daba un aire desenfadado y sexy, se movía con cada embestida que efectuaba; en menos de dos segundos se oía pidiéndole que lo hiciera más rápido, más profundo y más fuerte, él obedecía y la miraba con una sonrisa sexy que ella terminó por compartir. Al final, llegó al orgasmo, un orgasmo intenso y duradero. La imagen empezó a desdibujarse, pero todavía notaba las contracciones placenteras de su vientre en el clítoris y la humedad que desprendía.
—¡Hermione! — la llamó alguien muy lejanamente mientras contemplaba todavía el cuerpo de Malfoy perlado de sudor y excitación— ¡Hermione despierta! — un golpecito en el hombro la transportó completamente, abrió los ojos, ya no estaba en su casa, ni en la cama, estaba en el expreso de Hogwats, en el compartimento de prefectos y Ron estaba delante.
—¿Qué pasa? — preguntó agitada, sudaba y tenía la boca seca —¿ya hemos llegado a Hogwarts?
—No, es que he llegado y he visto que estabas soñando con Malfoy.
—¿Qué? ¿Soñando con Malfoy? ¿Por qué crees eso?
—Porque estabas sudando y decías "Malfoy" muchas veces — Hermione se quedó congelada ¿Cómo explicaba eso?, bueno ella no había hecho nada, pero…si ni siquiera sabía por qué había soñado con él cómo iba a explicárselo a Ron — No te hagas la fuerte Hermione, no es necesario, ¿estabas teniendo una pesadilla reviviendo la tortura en su casa verdad?
—Sí…— dijo Hermione ante la maravillosa excusa que le había proporcionado Ron sin saberlo — Creo que iré a refrescarme y a tomar un poco el aire— Hermione salió del compartimento de prefectos directa a los lavabos del tren, andaba un poco incómoda puesto que no estaba acostumbrada a esa sensación húmeda entre las piernas, andar en movimiento ponía un poco a prueba su equilibrio en tacones y, además, los zapatos le estaban molestando. Al llegar a la puerta de los servicios puso los ojos en blanco, había una cola de chicas inmensa esperando para entrar. Se removió un poco inquieta, estaba nerviosa, solo quería mojarse la cara con un poco de agua y aliviar su sofoco — al carajo — dijo para sí misma; entró al baño de caballeros, si alguien le preguntaba solo tenía que decir que había visto a dos estudiantes en actitud lasciva entrar ahí. Por suerte en un primer vistazo rápido no vio a nadie y fue directa a las pilas de porcelana, estaban viejas y algo oxidadas, pero en ese momento era lo de menos. Abrió uno de los grifos y con una de las pequeñas toallas que había bajo cada seno humedeció su rostro, después humedeció su nuca y por último el inicio de su pecho.
El frescor le sentó muy bien, había conseguido relajarse, ahora solo tenía que respirar hondo unos minutos hasta conseguir tranquilizar del todo su temperamento, sin embargo, no pudo hacerlo, un olor al tabaco de los magos se incrustó en sus fosas nasales. Dio la vuelta al círculo que formaban los lavabos, eran muy similares a los de Myrtle la llorona, y esta vez vio que había tenido compañía desde el principio, Draco Malfoy expulsaba el humo de su boca orientado hacia la pequeña ventanita que había un poco más alta de su cabeza; no sabía la había visto entrar o si ni siquiera se había percatado de su presencia. En otro tiempo le habría dicho algo por incumplir las normas pero ahora después de lo que había pasado en la guerra y después de lo que le contó Harry todo era un poco raro y además, su mente la traicionó llevándola a pensar que su pose era sexy ¡maldito sueño!. Hermione se quedó dubitativa contemplándolo, parecía el mismo idiota petulante de siempre, pero se advertía una sombra de tristeza y arrepentimiento en él, la misma que vio estando en la mansión Malfoy cuando él desviaba la mirada por sus gritos de dolor. Finalmente decidió marcharse, decirle algo por incumplir las reglas no iba a aportarle nada a ninguno de los dos, por lo que comenzó a andar discretamente hasta la puerta.
—Es un gusto tener compañeras nuevas con ese cuerpazo—dijo Draco apoyándose en la pared, sonriendo de medio lado, estaba claro que no se había fijado en su cara todavía. Hermione se negó a contestar a ese patético intento de ligar que había empezado el rubio, pero pensando en que su cambio de look estaba dando sus frutos se distrajo y tropezó.
—Y un poquito torpes también— susurró Draco divertido en voz baja— ¿Te ayudo preciosa? — preguntó inclinándose para auxiliar a la chica, era increíble oír a Malfoy en un tono tan amable, aunque fuese para conseguir atención de una posible conquista, ella creía que no era capaz de hablar sin burlarse de alguien.
—Gracias, pero puedo sola Malfoy—Dijo ella poniéndose en pie por sí misma, lo último que quería era acalorarse más si llegaba a tocarla.
—¡Granger! ¿pero qué haces tú aquí? — dijo con su tono despectivo habitual, las cosas volvían a la normalidad, una pena, en el sueño le había llegado a caer hasta bien.
—No es asunto tuyo cigarritos Malfoy pero ya que lo preguntas, soy prefecta y tú estás incumpliendo las normas, por si se te ha olvidado está prohibido fumar, y podría bajarte puntos — Malfoy puso esa media sonrisa que Hermione había soñado, maldita cabeza, maldito sueño y maldito todo, su imbecilidad había hecho pasar desapercibida su belleza todos estos años y jamás se había fijado en que, tenia buen culo, buenos hombros y en que podría ser hasta guapo, si no fuera tan odioso claro.
—Tú estás incumpliendo las reglas también Granger, este es el baño de hombres, ya sé que tu falta de feminidad es muy evidente, pero esto es pasarse ¿no crees?
—Una simple equivocación Malfoy, los lavabos son iguales, al no haber hombres dentro, es normal que no me diera cuenta. — Malfoy la agarró de la muñeca y se metió con ella en uno de los baños masculinos del tren, y puso ambos brazos apoyados en la pared alrededor de su cabeza para acorralarla. Hermione le mantuvo la mirada, agitada, pensaba en su sueño y verlo en esa posición le producía sensaciones desconocidas, prohibidas y excitantes.
—¿Y qué soy entonces? — dijo dándose cuenta de que en su mirada había…¿fuego?
—Un crio idiota
—¿Y por qué me miras como si yo fuese una presa y tú un lobo? — cuestionó el joven Malfoy, conocía muy bien esa mirada, con pocas chicas había conseguido ese tira y afloja de poder previo a una relación sexual. Hermione no estaba asustada, no estaba asqueada, ni inquieta y eso le intrigaba. El cuerpo de Granger era mucho mejor del que la ancha túnica del uniforme mostraba, era incluso mucho mejor que lo que aquel vestido del baile en cuarto año reflejaba. Ahora era más mujer, era más seductora sin pretenderlo. El tren hizo un movimiento fuerte que terminó por acabar con la distancia entre ellos, Hermione se había agarrado a sus hombros para no caerse, y Draco a su cintura. Al ver que ella no se movía tras eso, Draco se acercó —¿No vas a responder a mi pregunta?
—Imaginaciones tuyas Malfoy— susurró, el tren volvió a casi hacerles caer, Draco se sentía excitado por la cercanía y Hermione lo notó, se ruborizó notablemente y emitió un suspiro ante esa extraña sensación. Draco fijó sus ojos en ella, el chico misterioso le dijo que hiciera lo que su cuerpo le pedía, que se consintiese a sí misma y Malfoy en realidad era guapo, muy guapo, solo hacía falta que estuviera callado. Deslizó sus manos por el pecho de Draco, tenía la intención de quitarlas…al principio pero lo que palpaba le gustaba. El rubio comenzó a bajar sus manos desde la cintura a la cadera, en el mismo plan que ella hacía, con intención de quitarlas…pero luego no. Se miraron, unos segundos y no hicieron falta palabras, Draco besó el cuello de ella, ella gimió sonoramente; descaradamente tocó todos sus abdominales y las manos de él acabaron en su trasero.
—Vaya vaya Granger ¿qué te pasa, nunca habías sentido "esto"?—cuestionó juntando su cadera a la de ella. Malfoy había pretendido ser seductor, pero por desgracia, al hablar, Hermione recuperó la cordura que no había querido recuperar, y toda la atmosfera de atracción había desaparecido. Si hubiera sólo, hecho ese movimiento sin hablar, quizá hubieran acabado de forma indecente, pero esas palabras la habían sacado de ese lapso de excitación que alargaba su sueño erótico.
—Apártate imbécil— lo alejó enfadada saliendo del cubículo, nunca había tenido ese sentimiento y no sabía por qué le había fastidiado muchísimo que Malfoy lo estropease hablando. Draco se molestó por esa reacción y la siguió para enfrentarla ¿qué había hecho? ¿lo había intentado seducir para ridiculizarlo? ¿para ponerle caliente y luego castigarle?
—Has sido tú la que no ha apartado las manos de mi pecho ¿A qué viene esto Granger? ¿Ahora vas de digna después de rendirte a mis encantos?
—Por favor, antes me rendiría a los encantos de los trolls.
—Ah ya entiendo…eres de esas…increíble, no me lo esperaba— dijo con veneno
—¿De esas? — preguntó Hermione poniéndose a la defensiva.
—Sí, de esas, las guarrillas refugiadas en la imagen de decentes sin sentido de la seducción que luego se dedican a ir calentando por el mero placer de ver que tienen el control del otro, inesperado, pero en realidad...pega con tu personalidad de monja sabelotodo, obsesiva y repelente solo que ahora ese control que quieres tener ha trascendido de los libros a las personas.— Hermione se enfadó muchísimo al oír eso, pero por orgullo contuvo contuvo la cólera, aunque eso no libró al rubio de una fuerte bofetada.
—¿Acaso te crees que, por tu estúpido apellido, ya muy decadente, por cierto, y porque las chicas que frecuentas sean unas zorras huecas tienes derecho a tocarme un pelo y tratarme de guarra? Podría destrozarte por lo que acabas de hacer si quisiera, pero a diferencia de ti y de tus amiguitos, no soy una narcisista manipuladora, ególatra con complejo de Dios ni una torturadora ni una asesina—espetó con intención de hacer daño — que te quede claro, yo no me refugio en ninguna máscara, a diferencia de ti yo tengo personalidad no necesito que la cree mi padre o mi dinero y respecto a la decencia creo que podría superar hasta a tu madre.— A Draco eso le enfadó y mucho, esa niña a la que odiaba y que hoy por algún tipo de milagro se veía tremendamente sexy, había logrado darle en su punto débil, su madre, iba a sacar la varita pero en ese momento el tren tomó una curva pronunciada que los hizo caer a ambos quedando él encima. En ese momento entró a los lavabos Blaise Zabinni.
—Draco te estaba busc...¿qué haces? — Draco en ese momento se iba a levantar y largarse con Blaise, pero se lo pensó mejor ¿qué era lo que más irritaría a Hermione Granger? Que la consideraran tan tonta y vulgar como todas las demás que había tenido con él. No hacía falta ser amigo de Granger para saber que ella marcaba la diferencia, pero que quería hacerlo, pero al revés que todas; entonces ¿qué tal le sentaría que un cotilla como Blaise Zabinni propagara que se había rendido a los pies de Draco?
—¡Blaise estúpido mira que eres inoportuno, no te quedes ahí mirando lárgate! ¡¿no ves que estamos en un momento grandioso?!
—¡¿Pero ¡¿qué estás diciendo tarado?! ¡quítate de encima! — gritó indignada Hermione pero Draco le tapó la boca para callarla
—Blaise no le hagas caso ya sabes muy bien lo que pasa con las niñas que tienen fama de estrechas, que luego no les gusta que las descubran desatando su pasión, Granger se me ha insinuado y deseaba que yo la correspondiera
—Vaaale, mejor me voy— dijo Blaise divirtiéndose, sabía que era mentira ¿pero y si no? Seria un cotilleo muy jugoso. Tras su marcha, Hermione mordió a Draco en la mano hasta hacerle sangre, lo que hizo que pudiera darle un empujón y el rubio se levantara¿por qué no se le había ocurrido antes?
—¡Asqueroso imbécil te odio!, ¿Tú estás mal de la cabeza? Ahora por tu culpa el idiota de tu amigo le dirá a todo el mundo que soy otra estúpida muriéndose por ti!—Gritaba Hermione fuera de si dándole golpes en el pecho
—Es que te mueres por mi Granger de lo contrario no te pondrías taaann "nerviosita", no te habrías puesto del color de los Weasley y no habrías...— Draco rió maliciosamente — suspirado por mi perfección y mi sexappeal — Volvió a acercarse a ella a peligrosos centímetros y jugó con un mechón de pelo de la chica, ella le apartaba la mano de un golpe, él volvía a jugar, ella a apartarlo; juntó su frente con la de ella y ambos se quedaron callados inmersos en un duelo de miradas, miel contra mercurio, ella se había cabreado, sus ojos eran fuego puro y él solo había empezado a divertirse, esa sabelotodo no iba a derretir su gélida mirada tan fácilmente .
—Podrás negarlo todo lo que quieras, pero te mueres por mi — Dicho esto la besó de una forma muy pasional que ella no esperaba, Draco veía que trataba de zafarse pero no la dejaba, quería seguir fastidiándola un poco más, quería aprovechar esos minutos, solo quedaba escaso tiempo hasta que llegaran a Hogwarts y tenía que reunirse con sus amigos, ante todo la cortesía ¿no?. Para concluir ese pugnante y emocionante momento le dio una pequeña caricia en el trasero y le susurró—Espero que no lo pases mal en tus solitarias noches pensando en mi —Dijo Draco yéndose con una traviesa sonrisa
—¡Asqueroso niñato mimado, hurón desteñido, no te soporto, me las pagarás te lo juro!
